{"id":24916,"date":"2000-07-01T00:00:00","date_gmt":"2000-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24916"},"modified":"2000-07-01T00:00:00","modified_gmt":"2000-07-01T00:00:00","slug":"dolor_y_sufrimiento_saber_consolar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/07\/01\/dolor_y_sufrimiento_saber_consolar\/","title":{"rendered":"Dolor y sufrimiento: saber consolar"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24916\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Saber consolar es un valor aceptado en la actualidad: no porque se nos haya inculcado en la escuela o tenga preeminencia social, sino por algo important\u00edsimo y, a su vez, peculiar: por haberlo experimentado. Nadie que ha sido consolado adecuadamente, o nadie que ha sabido hacerlo piensa que es una tonter\u00eda.<br>\nHay un elenco de experiencias personales que son definitivas y radicales en la vida, en las que nadie sustituye al otro; desde este \u00e1ngulo, quiero mostrar, no con datos estad\u00edsticos ni teor\u00edas elaboradas, sino apuntando a lo significativo en la vida cotidiana, que aprender a consolar es aprobar la vida humana, estar de acuerdo con ella.<br>\nUna ocasi\u00f3n propicia y alentadora para esta orientaci\u00f3n es consolar al anciano.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA VEJEZ: \u00bfANSIADA MADUREZ HUMANA?<\/strong><\/p>\n<p>No es f\u00e1cil definir ni describir el envejecimiento humano; en este caso, nos vamos a referir al tipo de ancianidad que adviene con la edad y que aparentemente supone un declinar del hombre, por cierta incidencia cualitativa en su personalidad, en el modo de relacionarse consigo mismo y con los dem\u00e1s, que conlleva, al menos, molestias.<br>\nComo todo lo que parece evidente, no es tan f\u00e1cil comprender, ni siquiera describir la vejez. Hay una senilidad f\u00edsica, que se manifiesta, entre otros factores, en una involuci\u00f3n ponderal irregular seg\u00fan los \u00f3rganos: el bazo pierde el 53.5% de su peso entre los 25 y los 85 a\u00f1os, los ri\u00f1ones un 36.4%, el cerebro s\u00f3lo un 15.8%, y las suprarrenales un 12%. Hay una reducci\u00f3n del n\u00famero de c\u00e9lulas, en especial de las que no tienen poder de regeneraci\u00f3n, una disminuci\u00f3n del agua intracelular, etc\u00e9tera. Desde el punto de vista puramente biol\u00f3gico, la senilidad comienza a los 25 a\u00f1os.<br>\nEn sentido estricto no son s\u00f3lo los factores cronol\u00f3gicos o biol\u00f3gicos los que hacen a un hombre viejo, pero la experiencia nos avisa que la ansiada madurez humana suele ir unida a un declive biol\u00f3gico; que la plenitud som\u00e1tica no suele responder a la cima espiritual y que existen j\u00f3venes adultos, y viejos que son como ni\u00f1os.<br>\nEn este escrito me refiero a ese anciano que, en el mejor de los casos, pierde la capacidad para retener lo inmediato; se refugia en el pasado; repite una y otra vez sus preocupaciones y ensue\u00f1os; presenta una disminuci\u00f3n de la velocidad psicomotora para expresar sus experiencias; tiene un cierto empobrecimiento en su razonamiento y aptitudes verbales\u2026 Y todo esto, sin ahondar en cuestiones m\u00e1s dolorosas y no menos reales, de s\u00edndromes m\u00faltiples y no graves, pero constantes, que suelen cortejarle. Adem\u00e1s, pueden plantearse s\u00edntomas y enfermedades m\u00e1s serias y espec\u00edficas de esas circunstancias: demencia senil, cardiopat\u00edas, debilitaci\u00f3n de los \u00f3rganos de los sentidos, malnutriciones\u2026 y quiz\u00e1s el s\u00edndrome m\u00e1s vital es la soledad que acaece como un signo de los que ya se han marchado, y como una anticipaci\u00f3n de la propia muerte. Estamos las personas proyectadas hacia el futuro, y \u00e9ste se va acabando.<br>\nEste personaje constituye un sector de la poblaci\u00f3n occidental cada vez m\u00e1s amplio; las predicciones a nivel mundial apuntan que en el siglo XXI supondr\u00e1n el 25% de la poblaci\u00f3n: m\u00e1s de 600 millones de personas mayores de 65 a\u00f1os.<br>\nLa mujer anciana ser\u00e1 la protagonista, pues en la actualidad vive ocho a\u00f1os m\u00e1s que el hombre; de continuar as\u00ed, en el 2020 la diferencia en la esperanza de vida entre hombre y mujer ser\u00e1 de doce a\u00f1os; panorama que abre nuevas inc\u00f3gnitas y algunas esperanzas.<br>\nLa o\u00adnU advierte que este envejecimiento de la poblaci\u00f3n es un cambio sin precedentes en magnitud y velocidad en el desarrollo mundial; es un tema clave en orden a las necesidades de servicios de salud, pensiones y recursos sociales; en el sector de servicios ocupa el tercer puesto, despu\u00e9s del cuidado del medio ambiente y de la telecomunicaci\u00f3n, consumiendo cada vez m\u00e1s recursos.<br>\nLas cuestiones que con objetividad se plantean, son m\u00faltiples: \u00bfvale la pena vivir as\u00ed? \u00bfcompensa el gasto para prolongar los a\u00f1os de vida? \u00bfqu\u00e9 calidad de vida hay que evaluar? \u00bfqui\u00e9n y c\u00f3mo debe atender a esas personas? \u00bfcu\u00e1l vida se merecen y qu\u00e9 se les puede ofrecer?<br>\nPerm\u00edtanme recordar la actitud de un prestigioso m\u00e9dico: sol\u00eda cobrar algo de m\u00e1s a aquellos enfermos hipocondr\u00edacos de altos recursos econ\u00f3micos que con excesiva a veces, desaforada frecuencia acud\u00edan a su consulta; ese dinero lo invert\u00eda en libros para la biblioteca del hospital, y algunos fines de semana aprovechaba un buen rato para ir a visitar a alg\u00fan enfermo incurable, desahuciado, viejo o solitario\u2026 la visita se prolongaba hasta que el enfermo sonre\u00eda.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>BUSCAR LO GENUINAMENTE HUMANO<\/strong><\/p>\n<p>Si a partir de ahora, al menos para unos pocos, esta an\u00e9cdota se convirtiera en historia no contada sino vivida, en modelo para acciones similares, se habr\u00eda captado un aspecto importante de la Bio\u00e9tica personalista urdimbre humanizadora que cura, de manera significativa, las nostalgias e incertidumbres que tozudamente nos acompa\u00f1an y, con frecuencia, acongojan a todos y m\u00e1s a los abiertamente indefensos.<br>\nArgumentar el sentido, e incluso el modo de consolar al anciano desde una perspectiva Bio\u00e9tica, exige planteamientos muy serios y comprometidos que tienen cierto car\u00e1cter de totalidad: si el consuelo lo proporcionan las personas, habr\u00e1 que disponer de ellas y de su dedicaci\u00f3n para ejercitarlo; establecer nuevas l\u00edneas de empleo de recursos y orientaciones de trabajos y, muy particularmente, ofrecer una preparaci\u00f3n en Bio\u00e9tica personalista, sobre todo en el campo de la corporalidad, cuando \u00e9sta entitativamente va a peor. Este estudio bio\u00e9tico se encuentra, a mi entender, comprendido entre estos dos extremos:<br>\na) Los l\u00edmites \u00abdesde abajo\u00bb buscar y encontrar d\u00f3nde est\u00e1 la frontera del hombre: qu\u00e9 \u00e1reas personales por su intangibilidad, en conciencia, exigen respeto de esa persona que aparentemente ya no da de s\u00ed o no da tanto de s\u00ed; examinar si hay acciones que nunca deben hacerse, como caer en un relativismo desolador. En definitiva, trabajar para que la vida humana no se desajuste ni malogre.<br>\nb) Las metas: el \u00abhasta d\u00f3nde\u00bb hay que llegar, por arriba, en ese cuidado; ah\u00ed no se puede hablar de l\u00edmites, sino de libertad y, especialmente, de generosidad.<br>\nPara atender bien al anciano necesitado no se puede aplicar indistintamente, a modo de prontuario, una serie de principios y reglas; siempre habr\u00e1 \u00abalgo\u00bb que supera la regla fr\u00eda, que va roturando un camino m\u00e1s profundo, una direcci\u00f3n vital que puede llegar a armonizar el progreso de la ciencia y el desarrollo social, con el enriquecimiento de la conciencia de cada cual.<br>\nBien es cierto que la Bio\u00e9tica, por ser de alguna manera una joven disciplina, va siguiendo distintas y plurales v\u00edas. Tambi\u00e9n hay diversas corrientes personalistas, es l\u00f3gico, el bien es complejo, pero y esto es lo importante en lo genuinamente humano el bien es unitario.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LOS L\u00cdMITES: DESCUBRIR LO B\u00c1SICO<\/strong><\/p>\n<p>Con respecto al primer extremo planteado, se necesita un dique no utilitarista, porque ning\u00fan hombre es un producto, mercanc\u00eda o cosa. Es encontrar claves que aporten el humus conveniente para el desarrollo de lo real y personal; es una Bio\u00e9tica fundante que ilumina y orienta la lectura del gran libro de la vida humana, algo que parece sencillo, pero que implica la honradez y la modestia intelectual de no inventar sino de descubrir.<br>\nAcent\u00fao el l\u00edmite que impone la comprensi\u00f3n de la corporalidad humana, porque en los ancianos el cuerpo es, por definici\u00f3n, deficiente. Si no se lee bien qui\u00e9n existe a trav\u00e9s de ese cuerpo, el t\u00e9rmino final ser\u00e1 inexorablemente la eutanasia a la carta; injusticia evidente porque el hombre no s\u00f3lo tiene cuerpo, no s\u00f3lo habita en \u00e9l, sino que es un ser al que el cuerpo le pertenece constitutivamente y se expresa en \u00e9l, que est\u00e1 dotado de significado; la actuaci\u00f3n sobre \u00e9l, por muy deteriorado que est\u00e9, no puede jam\u00e1s ser arbitraria.<br>\nSirva para subrayar esta argumentaci\u00f3n un texto an\u00f3nimo, descubierto en la antigua Iglesia de Saint Paul de Baltimore:<br>\n\u00ab..t\u00fa tienes derecho a estar aqu\u00ed, te resulte evidente o no.<br>\nSin duda el universo se desenvuelve como debe.<br>\nMant\u00e9nte en paz con Dios.<br>\nDe cualquier modo que lo concibas.<br>\nSean las que sean tus aspiraciones y trabajos.<br>\nMant\u00e9n en la ruidosa confusi\u00f3n, paz en tu alma.<br>\nCon todas tus farsas. Trabajo y sue\u00f1os rotos.<br>\n\u00c9ste sigue siendo un mundo hermoso.<br>\nTen cuidado. Esfu\u00e9rzate en ser feliz.<br>\nProcurando hacer felices a los dem\u00e1s\u00bb.<br>\nLos l\u00edmites no pueden establecerse considerando lo m\u00ednimo que hay que respetar de la persona, sino lo b\u00e1sico: \u00ab\u2026t\u00fa tienes derecho a estar aqu\u00ed\u2026\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LAS METAS: IMPULSO CRECIENTE DEL ESP\u00cdRITU<\/strong><\/p>\n<p>La Bio\u00e9tica, en tanto que ciencia aplicada, es una base id\u00f3nea para la lectura de la vida humana, pero quiz\u00e1s no suficiente; la realidad es siempre superior, y nos responde por decirlo de alguna forma misteriosamente. De nuestras certezas y oscuridades sin abandonar todos los medios t\u00e9cnicos y humanos a nuestro alcance es de donde saldr\u00e1n tantas pautas para tratar muy bien, con mucha dosis de compasi\u00f3n y comprensi\u00f3n, al anciano.<br>\nJunto al anciano me encuentro con alguien abatido por la limitaci\u00f3n, que no puede disponer de la independencia que desear\u00eda, o que la dependencia que reclama no se le cubre como esperaba; que le resulta pr\u00e1cticamente imposible afrontar las obligaciones laborales; a quien se han interrumpido proyectos y quiz\u00e1s runrunea sentimientos de inutilidad, inseguridad, miedo, incomprensi\u00f3n; dolor por la p\u00e9rdida de seres queridos, con una tendencia nost\u00e1lgica hacia el mundo de los recuerdos\u2026<br>\nSe ha estudiado la posibilidad de que al iniciarse la decadencia biol\u00f3gica el hombre deber\u00eda compensarla con un impulso creciente del esp\u00edritu. Esta \u00faltima fase de la existencia podr\u00eda ser de gran actividad interior. Sin embargo, quiz\u00e1s por falta de la adecuada preparaci\u00f3n, la vejez puede ser una \u00e9poca de crisis en la que s\u00f3lo queden a nivel humano los recursos que se aprendieron en la juventud.<br>\nSi la atenci\u00f3n del anciano responde s\u00f3lo a lo que su cuerpo refleja y si no se ahonda en la vida humana, aunque externamente parezca correcta, ser\u00e1 falsa, ineficaz, inaut\u00e9ntica. La dotaci\u00f3n del ser humano es tal que, como rezan los refranes populares: \u00abno hay mal que por bien no venga\u00bb y \u00abcuando una puerta se cierra, otra se abre\u00bb.<br>\nLo que quiero remarcar es que este panorama no es desolador, sino que puede transformarse en una riqueza en \u00abdoble direcci\u00f3n\u00bb (para el anciano y para quien le cuida) cuando el anciano recibe, pudorosa y lo m\u00e1s oportunamente que se pueda, la ayuda humana m\u00e1s bonita: el consuelo.<br>\nOcurre que no se puede medir del todo si al consolar se da un bien que desde luego se da o si se recibe una riqueza digamos antropol\u00f3gica inesperada; pero parece que, cuando la vida est\u00e1 aparentemente acabada (aunque el pudor nos impida reclamar consuelo), el clima que crea esta actitud de dar y recibir aut\u00e9ntico consuelo, es para la persona una dimensi\u00f3n inexplicable, aunque certera, de nobleza.<br>\nProbablemente, y es un final a\u00fan m\u00e1s feliz, la experiencia acumulada por un cuidador de ancianos conllevar\u00e1 a su vez una preparaci\u00f3n personal id\u00f3nea, no s\u00f3lo para su actitud, sino para cuando sea \u00e9l quien deba ser atendido; incluso le guiar\u00e1 a saber prepararse para envejecer.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UNA OCASI\u00d3N \u00daNICA DE INTIMIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de experiencias personales, tambi\u00e9n la literatura ofrece pruebas evidentes de esta necesidad humana de dar y de recibir algo m\u00e1s que lo tangible, aunque esto se haga del mejor modo.<br>\nLos instintos de justicia y caridad, presentes en cada uno de nosotros, a pesar de todas las contradicciones de la historia, piden que la vida tenga un sentido\u2026 Ya lo anunci\u00f3 Graham Greene: \u00abSi fu\u00e9ramos al fondo de las cosas, \u00bfno tendr\u00edamos compasi\u00f3n incluso de las estrellas?\u00bb.<br>\nTodos comprendemos y podemos participar de sentimientos y realidades como las siguientes:<br>\n\u00abQu\u00e9 fastidioso pero qu\u00e9 indispensable es el cuerpo\u00bb dir\u00e1 Frizzi en El secreto de M. Swann; en la misma novela, Sara afirma: \u00abPienso mucho en la soledad, sin duda la m\u00e1s extendida de las enfermedades modernas\u00bb.<br>\n\u00abEn la vejez, libre ya de todo cuidado acerca del campo, de su mujer, de sus hijos, qued\u00e1bale alg\u00fan momento para pasear por el mundo su mirada desinteresada\u00bb (Zorba el Griego).<br>\n\u00abEn tres cosas reposa la vida: en el derecho, expresado en la ley; en la verdad, manifestada en el mundo; y en el amor de los hombres que reside en el coraz\u00f3n\u00bb (Mis gloriosos hermanos).<br>\n\u00abDe manera significativa describe M\u00f6eller lo ocurrido en la vida de Simone Weil; ella entendi\u00f3 el sentido del sufrimiento, pero fue literalmente devorada por su inteligencia. El drama de su esp\u00edritu fue la obsesi\u00f3n de una certeza matem\u00e1tica donde no puede haberla; el racionalismo, dir\u00e1 M\u00f6eller, lleva siempre consigo la aparici\u00f3n del extremo opuesto, la obsesi\u00f3n por la materia\u2026 estamos ante una v\u00edctima de su soledad espiritual.<br>\n\u00ab Marie de Hennezel, en su libro La muerte \u00edntima escribi\u00f3: \u00abHe conocido (\u2026) la impotencia ante el avance de la enfermedad, he vivido momentos de rebeld\u00eda ante la lenta degradaci\u00f3n f\u00edsica de las personas a las que acompa\u00f1aba, momentos de agotamientos (\u2026) Pero junto con este sufrimiento, tengo la sensaci\u00f3n de haberme enriquecido, de haber conocido momentos de un peso humano incomparable, de una profundidad que no cambiar\u00eda por nada del mundo () s\u00e9 que no soy la \u00fanica que los ha vivido () mi actividad me pon\u00eda en contacto con el dolor, es cierto, () una ocasi\u00f3n \u00fanica de intimidad.<br>\nNovelado o real, el sufrimiento est\u00e1. Por ello la necesidad de consolar es casi evidente\u2026 aunque no se haga, al menos, como se debe; qui\u00e9n sabe si esta \u00e9poca nuestra pasar\u00e1 a la historia como una en la que hab\u00eda que gastar tiempo y dar formaci\u00f3n para hacer sencillamente lo que hay que hacer.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>CONSOLAR: LABOR DE ARTESAN\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>El consuelo m\u00e1s elocuente carece de voz, no se discute, se ejercita; es cuesti\u00f3n de coraz\u00f3n: \u00abque no hay que explicarlo todo, sino casi todo\u00bb dir\u00e1 el hijo de la protagonista de Irse de casa. Es la misma idea que reconoci\u00f3 Pascal, el coraz\u00f3n tiene razones que no tiene la raz\u00f3n; no tenemos las facultades para dar todas las razones de las cosas que, sin embargo, sabemos y podemos hacer.<br>\nPor mucho que la ciencia avance, es m\u00e1s importante que la persona avance sobre s\u00ed misma. La Bio\u00e9tica, como ciencia multidisciplinaria, no renuncia a formar para que se encuentren v\u00edas de soluci\u00f3n a errores en la asistencia sanitaria, factores socioecon\u00f3micos y de muchas otras cuestiones. Pero de poco servir\u00edan si, junto a ellos, no se alivian con la cercan\u00eda de seres queridos o seres que se hacen querer.<br>\nRecuerdo a un psiquiatra que comentaba que la locura de la sociedad actual no es porque hayamos perdido la cabeza, sino porque nos falta coraz\u00f3n. Cabe realizar una c\u00e1lida apolog\u00eda del coraz\u00f3n para comprender al hombre en su totalidad, para tener compasi\u00f3n virtud tan maltratada no s\u00f3lo de la indigencia humana, sino de la grandeza aunque est\u00e9 escondida en la indefensi\u00f3n, como es el caso del anciano; una apolog\u00eda que capte las verdades que son universales, aunque no absolutas. Precisamente por eso hay mucho campo de iniciativa en la aut\u00e9ntica atenci\u00f3n humana de las personas mayores, es labor personal, casi intransferible, de artesan\u00eda; que crea encuentros y despierta la parte m\u00e1s noble que tenemos; muestra lo vivencial y a veces in\u00e9dito, que toca a cada cual no tanto tratar de entender, sino de madurar y aplicar. Es la ya citada meta en esa libertad de la generosidad, de la gratuidad.<br>\nComo muy bien ha afirmado un experto en humanidad: \u00abNinguna instituci\u00f3n puede de suyo sustituir el coraz\u00f3n humano, la compasi\u00f3n humana, el amor humano, la iniciativa humana, cuando se trata de salir al encuentro del sufrimiento ajeno\u00bb (Juan Pablo II).<br>\nSe\u00f1ala Francesco DAgostino que el valor de la familiaridad no puede ser agotado por ninguna forma o estructura social determinada: a todas las supera y todas se manifiestan, en alguna medida, incapaces de expresarla acabadamente; mas, al mismo tiempo, ese valor tiene necesidad de las din\u00e1micas culturales para encarnarse, puesto que s\u00f3lo en la historia y en las culturas puede cobrar vida. Por todo ello, el consuelo, si proviene de ese afecto familiar, puede y debe otorgarse.<br>\nEl coraz\u00f3n es el verdadero yo, dir\u00e1 von Hildebrand. Cuando consolamos a una persona, lo que logramos es que sea su coraz\u00f3n el que nos llame, el que nos d\u00e9, el que nos pida. Eso lo entendemos todos, as\u00ed es la persona. Consolar es estar de acuerdo con la vida, como la sonrisa del m\u00e9dico formado en Bio\u00e9tica personalista; como la comprensi\u00f3n, hecha de distancia y de experiencia que puede ofrecer tranquilidad amable a quien se sabe y se siente querido.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24916\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Consolar es una experiencia personal que todos, en un momento determinado, necesitamos dar o recibir. 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