{"id":24915,"date":"2000-07-01T00:00:00","date_gmt":"2000-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24915"},"modified":"2023-11-04T14:20:50","modified_gmt":"2023-11-04T19:20:50","slug":"el_resentido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/07\/01\/el_resentido\/","title":{"rendered":"El re-sentido"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24915\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Hay personas que tienen una especial propensi\u00f3n al resentimiento, que se sienten con mucha facilidad, que reaccionan desproporcionadamente ante est\u00edmulos de poca entidad o acumulan rencores infundados. Unas veces pueden ser determinadas acciones las que producen esos efectos, como un comentario cr\u00edtico, una llamada de atenci\u00f3n, una mirada de indiferencia o de desprecio, un determinado tono en la voz, una iron\u00eda; otras veces la reacci\u00f3n procede de una omisi\u00f3n de los dem\u00e1s, como quien se siente herido porque no lo felicitaron el d\u00eda de su cumplea\u00f1os, porque alguien no lo salud\u00f3, no le dio las gracias o no lo invit\u00f3 a la fiesta; o tal vez porque siente que no valoran lo que hace, no lo toman en cuenta, no le piden su opini\u00f3n o no le hacen caso.<br>\nCuando a una persona, ante estos est\u00edmulos, parece que se le viene el mundo encima, se siente sumamente agredida, o se entristece y se llena de amargura, cabe preguntarse si su forma de reaccionar es normal.<br>\nSolemos decir que una persona est\u00e1 sentida o resentida cuando, por alg\u00fan suceso concreto, se encuentra interiormente dolida y retiene el agravio.<br>\nEn cambio, cuando el resentimiento se ha convertido en un estado permanente del sujeto, m\u00e1s que estar resentido habr\u00eda que utilizar la expresi\u00f3n ser resentido.<br>\nCuando alguien ya no s\u00f3lo est\u00e1, sino que es resentido, sus reacciones suelen aflorar continuamente y a veces en forma agresiva, incluso ante est\u00edmulos que no incluyen contenido ofensivo. Esto suele derivarse muchas veces de alguna situaci\u00f3n personal deficiente que no se ha sabido aceptar y que pesa de forma permanente, consciente o inconscientemente. Pueden ser los fracasos personales o alg\u00fan defecto f\u00edsico notorio. Max Scheler dec\u00eda: \u00ablos enanos y jorobados, por ejemplo, que se sienten humillados por la mera presencia de los dem\u00e1s hombres, revelan por eso tan f\u00e1cilmente este odio peculiar, esta ferocidad de hiena pronta al asalto. El odio y enemistad de esta especie, justo porque primordialmente carece de fundamento en la obra o conducta del enemigo, es el m\u00e1s hondo e irreconciliable que existe. Se dirige contra la existencia y el ser mismo del pr\u00f3jimo, no contra cualidades y acciones transitorias. Goethe tiene presente esta especie de enemigos cuando dice: \u00bfQue te quejas de enemigos? \u00bfPodr\u00edan ser amigos aqu\u00e9llos para quienes el ser que eres es, en secreto, un eterno reproche?\u00bb[i].Dentro del estar y el ser resentido caben, ciertamente, diversos grados, pero en todos ellos hay factores comunes que favorecen la inclinaci\u00f3n a la susceptibilidad y al resentimiento.<br>\n\u00bfA qu\u00e9 responde tal inclinaci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les son las disposiciones interiores que potencian esta tendencia? \u00bfEs posible combatirla y con qu\u00e9 medios?<br>\nVale la pena afrontar estas cuestiones que, bien resueltas, pueden ahorrarnos muchos problemas subjetivos en nuestra vida y, consecuentemente, se\u00f1alarnos un camino que en \u00faltima instancia apunta hacia la verdadera felicidad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EGOCENTRISMO Y OLVIDO DE S\u00cd<\/strong><\/p>\n<p>La tendencia a girar en torno a s\u00ed mismo, a convertir el propio yo en el centro de los pensamientos y en el punto de referencia de todas las acciones, se llama egocentrismo y es el principal aliado del resentimiento. La persona egoc\u00e9ntrica se hace muy vulnerable porque da demasiada importancia a todo lo que a ella se refiere.<br>\nEspecialmente si se trata de cosas negativas de parte de los dem\u00e1s, suele reaccionar de manera desproporcionada, porque su subjetividad, al estar vertida sobre s\u00ed misma, es como una caja de resonancia que multiplica notablemente el efecto auditivo. Esta reacci\u00f3n emocional ordinariamente se retiene, por la concentraci\u00f3n del sujeto en su propio yo, se convierte en resentimiento y, consecuentemente, en infelicidad.<br>\nEl psiquiatra Rojas advierte que \u00abuna de las cosas que entristece m\u00e1s al hombre es la egolatr\u00eda, origen muchas veces de sufrimientos in\u00fatiles, producidos por una excesiva preocupaci\u00f3n por lo personal, exagerando en demas\u00eda su importancia\u00bb[ii]. El beato Josemar\u00eda Escriv\u00e1 afirmaba que \u00ablas personas que est\u00e1n pendientes de s\u00ed mismas, que act\u00faan buscando ante todo la propia satisfacci\u00f3n, (\u2026) son inevitablemente infelices y desgraciadas.<br>\nS\u00f3lo quien se olvida de s\u00ed, y se entrega a Dios y a los dem\u00e1s (\u2026), puede ser dichoso en la tierra, con una felicidad que es preparaci\u00f3n y anticipo del cielo\u00bb[iii]. Si el olvido propio es el camino que conduce a la felicidad, podemos afirmar que es tambi\u00e9n el mejor ant\u00eddoto contra el resentimiento, porque reduce considerablemente la resonancia subjetiva de los agravios y evita retenerlos.<br>\n\u00bfC\u00f3mo olvidarnos de nosotros mismos?<br>\nAcabamos de leer la respuesta: mediante la entrega a Dios y a los dem\u00e1s, es decir, viviendo hacia fuera de nosotros mismos de forma positiva, con metas que supongan un servicio a los dem\u00e1s y a Dios. A los dem\u00e1s, porque nuestros actos los mejoren, les ayuden a progresar en todos sentidos; a Dios, porque nos propongamos cumplir su voluntad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL SENTIMENTALISMO<\/strong><\/p>\n<p>Los sentimientos juegan un papel muy importante en la conducta, entre otras cosas porque son una fuente de energ\u00eda que intensifica la acci\u00f3n humana y confiere fuerza a las decisiones de la persona para que alcance su cometido.<br>\nM\u00e1s a\u00fan, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica advierte la insuficiencia de la voluntad, cuando no est\u00e1 secundada por los sentimientos (cuya fuente radica en el coraz\u00f3n, metaf\u00f3ricamente hablando): \u00abLa perfecci\u00f3n moral consiste en que el hombre no sea movido al bien s\u00f3lo por su voluntad, sino tambi\u00e9n por su apetito sensible (\u2026), por su coraz\u00f3n\u00bb[iv].<br>\nEsto quiere decir que los sentimientos constituyen una fuerza que puede mover al bien, sum\u00e1ndose a la fuerza de la voluntad. Adem\u00e1s, cuando en las cosas que debemos hacer especialmente si se relacionan con personas metemos el coraz\u00f3n, como suele decirse, la calidad de nuestras acciones se incrementa considerablemente porque se humanizan. Lo contrario, la ausencia de sentimientos, produce frialdad o indiferencia que no resulta agradable Sin embargo, para que los sentimientos jueguen un papel positivo en la conducta han de estar gobernados por la inteligencia y la voluntad.<br>\nCuando esto no ocurre, porque la persona no controla sus emociones, sino que es dominada por ellas, entonces se incurre en el sentimentalismo. En este caso la vulnerabilidad se incrementa, porque los est\u00edmulos sensibles encuentran un eco exagerado ante la ausencia de control racional en las reacciones emocionales.<br>\nCualquier ofensa o agresi\u00f3n genera una reacci\u00f3n desproporcionada que f\u00e1cilmente se convierte en resentimiento, porque la intensidad de la emoci\u00f3n m\u00e1s a\u00fan si no se externa esa emotividad lesionada suele estrechar el campo de la conciencia y disminuir la capacidad para modificar voluntariamente la reacci\u00f3n.<br>\nHay que tener en cuenta, adem\u00e1s, que los sentimientos, si no est\u00e1n sometidos a las potencias superiores, suelen ser egoc\u00e9ntricos: terminan en el mismo sujeto del que proceden, con un enfoque interesado y ego\u00edsta. Por ejemplo, el afecto se convierte en una b\u00fasqueda de uno mismo, se ama a alguien para recibir afecto, compasi\u00f3n, o cualquier otro tipo de complacencia.<br>\nY ya hemos visto que el egocentrismo favorece notablemente el resentimiento.La soluci\u00f3n ante el sentimentalismo consistir\u00e1, entonces, en fortalecer la voluntad para que tenga la capacidad de no dejarse dominar por las pasiones y sentimientos, de manera que los encauce adecuadamente en la direcci\u00f3n se\u00f1alada por la recta raz\u00f3n.<br>\nY la voluntad se fortalece mediante su ejercicio, como ocurre con los m\u00fasculos del organismo, que requieren de un entrenamiento continuado para adquirir y mantener una fuerza de la que carec\u00edan originalmente. La voluntad se hace fuerte, por ejemplo, mediante el esfuerzo diario por vivir el orden en el trabajo, comenzando y terminando a tiempo, poniendo intensidad al realizarlo, acabando los asuntos que se han emprendido, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA IMAGINACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>La imaginaci\u00f3n suele influir tambi\u00e9n de manera determinante en el resentimiento.<br>\nSi bien es una facultad que puede enriquecer nuestras percepciones, favorecer nuestra creatividad o ayudarnos a descubrir soluciones ante los problemas; cuando escapa a nuestro control y act\u00faa indiscriminadamente por su cuenta, nos aleja de la realidad, deforma el conocimiento y puede ser una fuente de complicaciones interiores.<br>\nOrdinariamente la imaginaci\u00f3n descontrolada acaba exagerando las cosas de manera que, por ejemplo, una peque\u00f1a ofensa se interpreta como una gran agresi\u00f3n, o una aparente omisi\u00f3n se juzga como ocasionada con intenci\u00f3n de desprecio, humillaci\u00f3n o desafecto.<br>\nPor eso, la imaginaci\u00f3n no controlada suele ser origen de resentimientos muchas veces gratuitos, porque no proceden de ofensas reales sino imaginarias[v].En estos casos, hace falta tener la autocr\u00edtica necesaria para cortar con determinaci\u00f3n esos procesos imaginativos antes de que tomen cuerpo, lo cual exige tambi\u00e9n lucha personal que, con la ayuda de Dios, nos va haciendo capaces de encauzar nuestra imaginaci\u00f3n en la direcci\u00f3n conveniente, de manera que no se convierta en un enemigo \u00edntimo que sea fuente de susceptibilidades y resentimientos.<br>\nEl esfuerzo continuado por no permitir que nuestra imaginaci\u00f3n act\u00fae por su cuenta nos acaba confiriendo la capacidad de controlarla.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UN C\u00cdRCULO VICIOSO<\/strong><\/p>\n<p>Cuando a la falta de dominio sobre la imaginaci\u00f3n se suma la ausencia de control de los sentimientos, se produce un c\u00edrculo vicioso muy complejo.<br>\nEl sentimiento o pasi\u00f3n act\u00faa sobre la imaginaci\u00f3n, exalt\u00e1ndola y provocando que conciba la realidad deformada, como el que se pelea y se imagina que el adversario pretend\u00eda acabar con \u00e9l, cuando no eran \u00e9stas sus intenciones. A su vez, la imaginaci\u00f3n influye sobre el sentimiento, provocando una reacci\u00f3n emocional m\u00e1s intensa: al suponer imaginativamente la malicia del agresor o el desamor, la ira aumenta en la misma proporci\u00f3n.<br>\nEl proceso puede continuar sucesivamente, altern\u00e1ndose el est\u00edmulo de la emoci\u00f3n sobre la imaginaci\u00f3n y de \u00e9sta sobre el sentimiento, de manera que se establezca el c\u00edrculo vicioso.<br>\nEn pocas palabras, la imaginaci\u00f3n exaltada por la pasi\u00f3n aumenta las cosas, por peque\u00f1as que sean es como ver a trav\u00e9s de una lupa poderosa, donde todo aparece desmesuradamente grande, y el sentimiento se desborda al ser motivado por una imaginaci\u00f3n deformada.<br>\nSi este c\u00edrculo tiene lugar en la persona egoc\u00e9ntrica, que vive centrada en s\u00ed misma y suele retener los agravios, el resultado inevitable ser\u00e1 la susceptibilidad, esa facilidad para sentirse ofendido o dolido por acciones u omisiones de los dem\u00e1s, como puede ser una reprensi\u00f3n, un desaire, un olvido, una palabra y hasta una mirada.<br>\nEs significativo que esto sea especialmente frecuente en la adolescencia por la inmadurez propia de esta edad tendencia a centrarse en s\u00ed mismo y por no tener a\u00fan formado el car\u00e1cter.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00bfYO INSEGURO?<br>\n<\/strong><br>\nEl resentimiento es una reacci\u00f3n emocional negativa que permanece dentro del sujeto. La permanencia hace que la herida provocada por la ofensa recibida se vuelva a vivenciar una y otra vez. Esto tiene que ver con alg\u00fan tipo de debilidad, con la incapacidad para \u00abdar salida\u00bb a la reacci\u00f3n provocada por la agresi\u00f3n. Esta falta de fortaleza en el car\u00e1cter, para no retener los agravios, muchas veces procede de la inseguridad personal.<br>\nLa persona insegura, con una baja autoestima, carece de confianza en s\u00ed misma y vive con el temor constante de sentirse agredida, ignorada o rechazada por los dem\u00e1s. La inseguridad tiene diversas manifestaciones que propician resentimientos y que ordinariamente est\u00e1n vinculadas tambi\u00e9n con el egocentrismo.Hay quienes experimentan una necesidad desproporcionada de afecto y conciben el amor como exclusiva receptividad: \u00abLa persona que s\u00f3lo desea ser querida, pero que no se atreve a querer, suele ser muy inmadura.<br>\nCuando de la necesidad de ser querida se hace una clave para la vida a veces la \u00fanica, la persona que as\u00ed se comporta se hace mucho m\u00e1s dependiente del afecto que recibe. Una persona as\u00ed est\u00e1 tan subordinada a quienes le dan el afecto que necesita, que acaba por vaciar y hasta perder el sentido de su libertad\u00bb[vi]. La consecuencia es la susceptibilidad derivada del egocentrismo, que juzga como omisiones imperdonables las innumerables expectativas que considera insatisfechas por parte de los dem\u00e1s.La inseguridad frecuentemente inclina a llamar la atenci\u00f3n, por caminos variad\u00edsimos. Por ejemplo, \u00aba muy temprana edad aprendemos que enfermarse es una de las maneras m\u00e1s eficaces de llamar la atenci\u00f3n. Para algunos es la \u00fanica. Cuando nos enfermamos, nuestros amigos y parientes se apresuran a congregarse en derredor nuestro e inmediatamente nos sentimos m\u00e1s amados y m\u00e1s seguros. Algunas personas jam\u00e1s superan esta idea y se las arreglan para pasarse toda la vida enfermas, o se caen de las escaleras y se rompen las piernas cada vez que se sienten ignoradas o rechazadas. Evidentemente, esta conducta es m\u00e1s subconsciente que consciente. Sin embargo, el hecho es que quienes sienten amor y seguridad sufren muchas menos enfermedades y accidentes que aquellos que no se sienten realizados y tienen una gran dosis de inseguridad\u00bb[vii]. Cuando estas personas no consiguen ser el centro de atenci\u00f3n, se sienten mal y f\u00e1cilmente se resienten.Si a la inseguridad se asocia una cierta dosis de pesimismo, la persona puede considerarse v\u00edctima y fomentar la autocompasi\u00f3n: no me quieren, no me valoran, no me hacen caso, etc\u00e9tera. Este victimismo ordinariamente se traduce en quejas que pocas veces alcanzan lo que se proponen: \u00abDe una cosa estoy seguro: quejarse es contraproducente. Siempre que me lamento de algo con la esperanza de inspirar pena y recibir as\u00ed la satisfacci\u00f3n que tanto deseo, el resultado es el contrario del que intento conseguir. Es muy duro vivir con una persona que siempre se est\u00e1 quejando, y muy poca gente sabe c\u00f3mo dar respuesta a las quejas de una persona que se rechaza a s\u00ed misma. Lo peor de todo es que, generalmente, la queja, una vez expresada, conduce a lo que quiere evitar: m\u00e1s rechazo\u00bb[viii].En casos extremos, patol\u00f3gicos, la inseguridad puede convertirse en temor obsesivo a ser agredido, lo cual conducir\u00e1 a un c\u00famulo de resentimientos dif\u00edcilmente controlables. \u00abEn las personalidades paranoides, por ejemplo, es posible que los actos de los dem\u00e1s sean considerados por el individuo enfermo como una amenaza hacia su yo o como una agresi\u00f3n. Estas interpretaciones err\u00f3neas pueden convertirse en verdaderas ideas delirantes de persecuci\u00f3n o da\u00f1o, y dar como resultado una respuesta agresiva y violenta con deseos de venganza por un da\u00f1o no sufrido pero interpretado err\u00f3neamente como tal, o huir y aislarse para evitar esos constantes ataques\u00bb[ix]. Sin llegar a tales extremos, tambi\u00e9n es verdad que el cansancio y la enfermedad en general, que debilitan f\u00edsica o ps\u00edquicamente a la persona, favorecen el resentimiento porque disminuyen las defensas para manejar adecuadamente las reacciones ante las ofensas recibidas.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SUPERACI\u00d3N DE LA INSEGURIDAD<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo combatir la inseguridad y sus diversas manifestaciones, para reducir la inclinaci\u00f3n al resentimiento?<br>\nSugerimos a continuaci\u00f3n algunos medios:\u00b7 Tener clara la misi\u00f3n que nos corresponde en la vida y abocarnos a ella, de manera que el sentido de nuestra existencia proceda del proyecto y los objetivos que nos hayamos propuesto, \u00b7 Crecer continuamente como personas humanas, mediante la adquisici\u00f3n de valores y el perfeccionamiento de los que ya se tienen. Esto provocar\u00e1 que aumente la autoestima y coincida con la aut\u00e9ntica humildad que consiste en la verdad sobre nosotros mismos.\u00b7 Fortalecer el car\u00e1cter, acometiendo retos que exijan vencimiento personal.\u00b7 Vivir para los dem\u00e1s, con objetivos claros de servicio, y de este modo conseguir el olvido propio.\u00b7 Valorar las capacidades y cualidades personales sin dejar de ver los defectos para apoyarnos en ellas. Valorar tambi\u00e9n los buenos resultados que consigamos en nuestra vida, en cualquier terreno. En ambos casos, atribuyendo a Dios el origen de esas capacidades y resultados.\u00b7 Fomentar la confianza en los dem\u00e1s, para saber contar con ellos y sentirnos apoyados.\u00b7 Ser conscientes de que somos hijos de Dios y de que Dios es infinitamente bueno y poderoso.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SABER DAR GRACIAS<br>\n<\/strong><br>\nUn medio especialmente eficaz para evitar el resentimiento, porque se opone frontalmente al egocentrismo y a las dem\u00e1s disposiciones interiores negativas que hemos analizado, lo constituye la gratitud, entendida como capacidad de reconocer los dones y beneficios recibidos. Esta virtud implica la aptitud para descubrir todo lo positivo que hay en nuestra vida y percibirlo como un regalo por el que nos sentimos movidos a dar las gracias.<br>\nEs precisamente lo opuesto al resentimiento: \u00abResentimiento y gratitud no pueden coexistir, porque el resentimiento bloquea la percepci\u00f3n y la experiencia de la vida como don. Mi resentimiento me dice que no se me da lo que merezco\u00bb[x]. En cambio, quien no espera nada, ni exige nada para s\u00ed, se alegra por lo que recibe y ordinariamente le parece que es m\u00e1s de lo que merece. Adem\u00e1s, suele experimentar el deseo de corresponder, aunque tantas veces se considere incapaz de hacerlo en la misma proporci\u00f3n de lo recibido.<br>\nCon palabras de Polaino-Lorente, \u00abcuando una persona se siente querida por muchas otras, sin apenas merecerlo, es l\u00f3gico que entienda esos afectos y su propia vida como un regalo.<br>\nSurge de forma inevitable, entonces, el agradecimiento. Si no disponemos de ninguna cosa adecuada para agradecer un regalo de esa naturaleza, s\u00f3lo hay una opci\u00f3n posible: pagar con la misma moneda, agradecer el regalo el querer regalando algo de la misma naturaleza, es decir, queriendo\u00bb[xi]. Quien act\u00faa y reacciona de esta manera es incapaz de resentirse.<br>\nLa gratitud, como cualquier otro h\u00e1bito, se puede adquirir y desarrollar mediante la sucesiva repetici\u00f3n de actos: reconociendo interiormente los dones recibidos, expresando exteriormente la acci\u00f3n de gracias y procurando corresponder con obras dentro de las propias posibilidades. Afortunadamente es posible superar la tendencia al resentimiento.<\/p>\n<p class=\"textogris\">[i] SCHELER, M. El resentimiento en la moral. Caparr\u00f3s Editores. Madrid. 1993, pp. 61-62; (GOETHE, West\u00f6stlicher Diwan).[ii] ROJAS, E. Una teor\u00eda de la felicidad. Dossat 2000. Madrid. 196620, p. 235.[iii] ESCRIV\u00c1, J. Es Cristo que pasa. MiNos. M\u00e9xico. 19959, n. 23.[iv] Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. Coeditores Cat\u00f3licos de M\u00e9xico. M\u00e9xico. 19994, nn. 1770 y 1775.[v] \u00abLa mayor parte de los conflictos, que se plantean en la vida interior de mucha gente, los fabrica la imaginaci\u00f3n: que si han dicho, que si pensar\u00e1n, que si me consideran\u2026 Y esa pobre alma sufre, por su triste fatuidad, con sospechas que no son reales\u00bb. ESCRIV\u00c1, J. Amigos de Dios. MiNos. M\u00e9xico. 19927, n. 100.[vi] POLAINO-LORENTE, A. Una vida robada a la muerte. Planeta. Barcelona. 1997, p. 200.[vii] MATTHEWS, A. Por favor sea feliz. Selector. M\u00e9xico. 1996, p. 34.[viii] NOUWEN, H. El regreso del hijo pr\u00f3digo. PPC. Madrid. 1999, p. 79.[ix] QUINTANILLA, B. Venganza y resentimiento, en ISTMO n\u00ba 226. M\u00e9xico. 1996, pp. 26-27.[x] NOUWEN, H. El regreso del hijo pr\u00f3digo. pp. 92-93.[xi] POLAINO-LORENTE, A. Una vida robada a la muerte. p. 200.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24915\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Egocentrismo, sentimentalismo, inseguridad, una voluntad d&eacute;bil y una imaginaci&oacute;n exacerbada, acumulan en el re-sentido los agravios recibidos. 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