{"id":24911,"date":"2000-07-01T00:00:00","date_gmt":"2000-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24911"},"modified":"2023-11-08T06:07:27","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:27","slug":"el_claroscuro_de_internet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/07\/01\/el_claroscuro_de_internet\/","title":{"rendered":"El Claroscuro de internet"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24911\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Es frecuente ver c\u00f3mo se han establecido en la empresa paradigmas que no s\u00f3lo no complementan ni se compatibilizan con el ser del hombre, sino que, consciente o inconscientemente, se enfrentan con su naturaleza o con su dignidad e intransferibilidad de persona. Ello ha ocurrido cuando se establecen en la empresa sistemas, procedimientos o modos de operaci\u00f3n que coartan las libres y aut\u00e9nticas no las caprichosas posibilidades del hombre.<br>\nPor ello nos preocupa extraordinariamente que aparezcan nuevos paradigmas operativos que, bien sea por s\u00ed mismos, bien sea por el modo de concebirlos o implantarlos, atenten hoy, otra vez, contra lo que consideramos paradigm\u00e1ticamente intocable.<br>\nEsta preocupaci\u00f3n se incrementa en la medida en que los modelos de operaci\u00f3n resultan irreprochables desde el punto de vista del progreso mismo de las organizaciones, particular o globalmente consideradas, y en la medida en que abren horizontes de acci\u00f3n hasta hace muy poco insospechables y ampl\u00edan casi sin l\u00edmites el radio de la actividad humana. Casi sin l\u00edmites: Carlos Slim, que bien sabe de ello, declar\u00f3 hace poco que no cree en los l\u00edmites de las posibilidades de la intercomunicaci\u00f3n electr\u00f3nica.<br>\nNos referimos ahora a los sistemas cibern\u00e9ticos de informaci\u00f3n y a la importancia que, con todo motivo, est\u00e1n adquiriendo en la empresa, al punto de que con su eliminaci\u00f3n o atemperamiento la empresa misma del futuro se nos antojar\u00eda ya inconcebible. No ignoramos que internet ha configurado un nuevo paradigma en las relaciones mercantiles en el que, quer\u00e1moslo o no, habremos de introducirnos. Sin embargo, la inevitabilidad de la implantaci\u00f3n de este paradigma o, mejor, el imperioso deseo de su debido aprovechamiento no debe aceptarse de una manera absoluta, sin se\u00f1alar cautelosamente los peligros que encierra; sin advertir, en suma, las otras exigencias antropol\u00f3gicas que su establecimiento implicar\u00e1, en caso de que pretendamos que la empresa contin\u00fae siendo una comunidad de personas; dicho m\u00e1s crudamente, esta comunidad de personas tiene el peligro de diluirse al establecer sin precauciones un sistema de comunicaci\u00f3n inspirado monop\u00f3licamente en internet.<br>\nYa hemos dicho en otras ocasiones que la comunidad primigenia del hombre es la familia. A\u00f1adimos ahora que cualquier composici\u00f3n comunitaria que se establezca debe conservar su cord\u00f3n umbilical con el lugar nativo. En otros t\u00e9rminos, si hallamos un consorcio humano en donde no tiene lugar ninguna de las notas que son caracter\u00edsticas de la familia, ese consorcio estar\u00e1 compuesto por hombres, pero no ser\u00e1 humano.<br>\n\u00bfPodr\u00edamos mantener el perfil de la comunicaci\u00f3n familiar si \u00e9sta se hubiera circunscrito monop\u00f3licamente al correo o al tel\u00e9grafo? Esta posibilidad qued\u00f3 conjurada gracias al tel\u00e9fono, ya que la voz resulta m\u00e1s personal e inmediata que la escritura (aunque admitamos que la escritura, en muchos casos, siempre excepcionales, puede llegar a adquirir una intimidad verdaderamente inefable).<br>\nIgualmente, la sola comunicaci\u00f3n telef\u00f3nica ha sido ahora fortalecida por un fen\u00f3meno muy reciente: la televisi\u00f3n (la visi\u00f3n personalizada). Podemos hablar con una persona y verla al mismo tiempo. Incluso podemos hacer una sola reuni\u00f3n con dos conjuntos de personas que tienen, en el mismo momento de realizarse, un oc\u00e9ano de por medio. A pesar de la distancia, puede darse la impresi\u00f3n virtual de que ambos grupos nos encontramos alrededor de una misma mesa.<br>\nPor otra parte, de manera an\u00e1loga, la comunicaci\u00f3n escrita personal se ha vigorizado gracias a la velocidad del telefax y del correo electr\u00f3nico.<br>\nInternet ha logrado la confluencia de todos estos sistemas comunicativos en uno solo. Podr\u00eda decirse que gracias a esta red electr\u00f3nica de comunicaci\u00f3n nuestro planeta no se ha convertido ya en una aldea, sino en una familia. Pero ello no es as\u00ed.<br>\nQueremos salir al paso de este optimismo, ya que, como pr\u00e1cticamente hemos visto, no se trata ya aqu\u00ed de fortalecer las relaciones familiares, sino de sustituirlas. La familia se encuentra materialmente vinculada con el hogar. El hogar es su h\u00e1bitat. No se da all\u00ed s\u00f3lo la comunicaci\u00f3n, sino la convivencia. La pregunta es: \u00bfpueden los espacios virtuales sustituir el lugar en donde se da la relaci\u00f3n convivente? Antes de contestar de una manera afirmativa y segura a tal pregunta, nuestras apuestas al progreso de internet deber\u00edan quedar en suspenso.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA SOLEDAD DE INTERNET<\/strong><\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n no podr\u00eda hacerse a boca llena precisamente por el nexo que existe entre el lugar y la convivencia. Si el lugar no es real, sino s\u00f3lo virtual, la convivencia ser\u00e1 virtual, pero no real. Esto puede captarse de manera clara en los primeros estadios familiares, que no se encuentran ajenos a los \u00faltimos estadios de las organizaciones . \u00bfPuede acaso acariciar una madre a su hijo por internet? \u00bfC\u00f3mo puede sustituirse electr\u00f3nicamente no ya este contacto \u00edntimo, sino la relaci\u00f3n corporal cercana y permanente que el ni\u00f1o necesita? Recordemos que el tacto es el m\u00e1s material pero el m\u00e1s b\u00e1sico de nuestros sentidos, y sus sensaciones las m\u00e1s primitivas. Si esto es v\u00e1lido para el contacto material, \u00bfqu\u00e9 diremos del psicol\u00f3gico?<br>\nPor otro lado, la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica nos ha acercado entre nosotros, pero a costo de destruir el lugar. Parece que la comunicaci\u00f3n se va manifestando ahora en la medida en que el lugar, la ubicaci\u00f3n de cada uno pierde importancia. Y el ubi es esencial para la condici\u00f3n hilem\u00f3rfica y cuantitativa del ser humano ; el hombre se relaciona mejor con otro hombre desde un lugar, con el que tienen nexos personales y fijos; y su comunicaci\u00f3n es m\u00e1s completa cuando el destinatario de ella se encuentra, a su vez, en su lugar propio, con el que encaja y con el que se identifica.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA EROSI\u00d3N DEL UBI<\/strong><\/p>\n<p>Gracias a William Knoke , sabemos que se est\u00e1 produciendo el fen\u00f3meno que Enrique Murillo ha llamado sugerentemente la erosi\u00f3n del ubi, y ello en buena parte gracias a los por otro lado favorables avances electr\u00f3nicos; pero \u00bfno ser\u00e1 ello tambi\u00e9n, indirectamente, un signo de la erosi\u00f3n del hombre?<br>\nLo que parec\u00eda una ventaja para la comunicaci\u00f3n, el acercamiento de las distancias , se nos ha revertido en forma de erosi\u00f3n.<br>\nLa comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica nos facilita la eliminaci\u00f3n de inventarios f\u00edsicos: no hace falta que sea yo quien tenga los materiales que necesito, basta que alguien los posea en alg\u00fan sitio (nuevamente la erosi\u00f3n del ubi es paralela a la erosi\u00f3n del hombre).<br>\nPero a\u00fan debe analizarse si este proceso de desmaterializaci\u00f3n mercantil propicia o no la espiritualizaci\u00f3n de la persona, en el sentido m\u00e1s profundo del t\u00e9rmino. La persona es espiritual no s\u00f3lo porque posee propio autodominio sino especialmente porque puede trascenderse hacia otras personas. Las personas lo son mutuamente. De ah\u00ed nuestra pregunta: la progresiva y sorprendente comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica \u00bfsirve o estorba para que las personas se comuniquen en cuanto tales, en cuanto personas, como lo hacen entre s\u00ed las que componen la c\u00e9lula familiar?<br>\nUn inicio de respuesta puede darse aludiendo a un factum que tiene lugar, aunque no necesaria, s\u00ed frecuente y dif\u00edcilmente reversible: el uso individualizado de internet. Es verdad que internet nos introduce en el mundo, pero lo hace con una introducci\u00f3n individual, quiz\u00e1 sea debido al normal peque\u00f1o tama\u00f1o de los ordenadores electr\u00f3nicos, o tememos sea porque al individuo adicto al internet le interesa una navegaci\u00f3n solitaria, conducida por decisiones y reacciones personales no interferidas por nadie. Hablamos de navegar porque es el aventurero modo de decir contempor\u00e1neo. Pero querr\u00edamos ser m\u00e1s brutalmente exactos: se trata m\u00e1s bien de vagar por internet.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL \u00abMUNDO\u00bb DE INTERNET<\/strong><\/p>\n<p>Esta individual introducci\u00f3n no es en el mundo, sino en nuestro mundo, que gradualmente nos vamos construyendo: nuestro mundo f\u00edsico real protot\u00edpicamente representado por nuestro ubi queda sustituido por el mundo virtual de internet, con veredas halladas y conocidas, y lugares para estacionarse y repostar, casi ya inevitables. Pero el proceso de internet no se queda aqu\u00ed, porque al introducirnos en el mundo virtual y hacerlo nuestro propio mundo nos alejamos del mundo real que deja de ser nuestro. Esto es precisamente el factum \u00edntimamente anejo al uso de internet (como prosodia de todos los elementos modernos de la comunicaci\u00f3n): nos alejamos de lo que nos es personalmente cercano, mientras que acercamos lo que nos es lejano de suyo.<br>\nHemos dicho que las personas se relacionan entre s\u00ed de una manera \u00edntima, ya que la intimidad es la caracter\u00edstica propia de la persona (como nos lo han recordado Gaos y sus coet\u00e1neos existencialistas). Esta intimidad aflora y hasta hace su eclosi\u00f3n en la familia, y lo hace de muchas maneras.<br>\nUna de ellas, y quiz\u00e1 la principal y m\u00e1s expresiva, es la comunicaci\u00f3n de la mirada. El verse a los ojos produce una estrecha relaci\u00f3n de la que son incapaces las palabras. Los ojos dicen, expresan, reflejan, traslucen el interior de la persona de una manera m\u00e1s natural y directa que la palabra. \u00c9sta puede quedar t\u00e1cticamente modificada por la inteligencia misma de la que deber\u00eda ser su expresi\u00f3n natural. La mirada no: el entendimiento y la voluntad no poseen respecto de la expresi\u00f3n visual el mismo dominio de que gozan sobre la palabra. En este sentido, podemos aun afirmar que la mirada traiciona lo que la palabra expresa.<br>\nNos parece que es gravemente inevitable, en el actual estado de la t\u00e9cnica, el que la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica de la mirada sea indirecta. Nos impide entrar en el fondo del alma cuando no podemos hacerlo mediante esas ventanas privilegiadas que son los ojos de nuestro interlocutor. Es verdad que a trav\u00e9s de la pantalla televisiva podemos ver los ojos de aqu\u00e9l con quien hablamos. Podemos ver sus ojos, s\u00ed, pero no podemos ver sus ojos mirando a los nuestros, en donde se condensa la relaci\u00f3n visual, y gracias a la que podemos entrar en los estratos m\u00e1s profundos del alma, precisamente porque en el mismo momento puede el otro nuestro interlocutor entrar a trav\u00e9s de nuestros ojos, en los estratos profundos de la nuestra.<br>\nLas consideraciones anteriores no pretenden poner en sospecha siquiera, la inconveniencia de retardar o rechazar en la empresa la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica con todas sus facetas. Bueno o malo, es un hecho inevitable. La postura que debe adoptarse decididamente es, al rev\u00e9s, entrar en un camino de capacitaci\u00f3n para hacernos aptos a fin de aprovechar sus ben\u00e9ficas consecuencias y no ser v\u00edctimas del retraso que, en caso contrario, acaecer\u00eda. El nuevo camino de la civilizaci\u00f3n es el de la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica, policr\u00f3nicamente considerada. La postura creativa ante este hecho no consiste en la mera invenci\u00f3n de nuevos procedimientos, todav\u00eda no imaginados, sino sobre todo en la mejora y adaptaci\u00f3n de la empresa a los que ya est\u00e1n en circulaci\u00f3n estableci\u00e9ndose.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>INTIMIDAD Y T\u00c9CNICA<\/strong><\/p>\n<p>Las relaciones electr\u00f3nicas tienen un car\u00e1cter predominantemente t\u00e9cnico y cabr\u00eda decir que no lo hay m\u00e1s mientras que las relaciones interpersonales familiares lo tienen humanista, tambi\u00e9n a m\u00e1s no poder.<br>\nEsta duplicidad de caracteres, t\u00e9cnico y humanista \u00bfse encuentra esencialmente contrapuesta? A nuestro juicio, de ning\u00fan modo. Pueden darse, quiz\u00e1, elementos esenciales de la t\u00e9cnica que imposibiliten determinadas y espec\u00edficas relaciones humanas. Y es responsabilidad del director cuidar de que las relaciones interpersonales, humanas y verdaderas, se sigan dando, por mucho que avance la t\u00e9cnica. La armon\u00eda en la contraposici\u00f3n se llama s\u00edntesis, y hacer s\u00edntesis es tambi\u00e9n un acto esencialmente creativo.<br>\nEn otras palabras, este espumoso crecimiento de la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica debe venir acompa\u00f1ado por un no menos fuerte desarrollo de la comunicaci\u00f3n personal. Una organizaci\u00f3n cuyos elementos reduzcan sus relaciones al correo electr\u00f3nico ser\u00eda, s\u00ed, una organizaci\u00f3n. Pero ha dejado de ser una comunidad. La comunidad, cl\u00e1sicamente, es el resultado de un conjunto de personas que se encuentran individualmente es decir una por una en comuni\u00f3n (literalmente considerada: uni\u00f3n com\u00fan o mutua). La cibern\u00e9tica ha reducido la comunicaci\u00f3n a mera informaci\u00f3n mental, a estricto lenguaje intelectual, marginando los otros aspectos integrantes de la persona: desde la palabra a la mirada; desde la postura hasta el gesto de atenci\u00f3n; desde el movimiento de las manos hasta la expresi\u00f3n del rostro; desde el tono de voz hasta la misma cercan\u00eda corporal; desde la actitud de escucha hasta el despego anat\u00f3mico de echarse hacia atr\u00e1s en la silla.<br>\nPara emplear las categor\u00edas conceptuales de Jos\u00e9 Gaos, dir\u00edamos que el lenguaje escrito y verbal designa objetos o conceptos, pero los otros medios del lenguaje (desde las se\u00f1ales de admiraci\u00f3n hasta las expresiones de duda) significan sentimientos que van siempre anejos a la palabra aunque se nulifiquen o minimicen con la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica.<br>\nSe nos podr\u00eda decir, con raz\u00f3n, que estas carencias pueden suplirse, y a veces con ventaja, por la imagen misma electr\u00f3nica. Sin embargo, esta suplencia deja a un lado lo m\u00e1s valioso de la comuni\u00f3n, como ya lo advertimos: la mirada. Yo puedo ver a mi interlocutor y \u00e9ste puede verme a m\u00ed; incluso, mediante un buen sistema de close up, podemos vernos de un modo m\u00e1s cercano que la comunicaci\u00f3n personal sin intermediarios t\u00e9cnicos. Lo que no puede hacerse es que \u00e9l mire a mis ojos, y yo a los de \u00e9l. Estamos hablando de comunicaci\u00f3n en las organizaciones, como un remedo, reflejo o eco de las familiares; es decir, estamos hablando de la comunicaci\u00f3n en su m\u00e1s profundo y primitivo sentido. Esto es lo que queremos decir: que debe lograrse la s\u00edntesis entre la eficiencia t\u00e9cnica y la profundidad an\u00edmica de la comunicaci\u00f3n.<br>\nEsto es especialmente v\u00e1lido para el caso de la comunicaci\u00f3n con fines educativos, en la que internet ha provocado una venturosa revoluci\u00f3n. Ignacio Canals, que se encuentra en M\u00e9xico a la cabeza de los sistemas educativos por computadora, resulta, por ello, una autoridad cuando nos dice que \u00abun aspecto importante de la educaci\u00f3n esencial es que los maestros no s\u00f3lo ense\u00f1an conocimientos del dominio [es decir, del campo del saber correspondiente], debido a que la gran variedad de experiencias que un alumno puede considerar de sus maestros humanos le permiten ser una persona \u00fanica y no un estereotipo. Por lo mismo, la ense\u00f1anza a trav\u00e9s de la computadora debe estar limitada y los investigadores y educadores no deber\u00edan pretender que todo estudiante puede aprender todo a trav\u00e9s de la computadora, es decir, el maestro en su dimensi\u00f3n de humano no debe ser reemplazado. Que la computadora sea una herramienta m\u00e1s que apoye el proceso de ense\u00f1anza-aprendizaje\u00bb . Como dice Guido Stein, \u00abla t\u00e9cnica (o el esfuerzo por ahorrar esfuerzos, en definici\u00f3n orteguiana) precisa de alguien que sepa qu\u00e9 hemos de hacer con los esfuerzos ahorrados. Esta tarea dif\u00edcilmente se puede encomendar a alguien distinto de quien es capaz de inventarse y superarse a s\u00ed mismo: la persona\u00bb .<br>\nInsistimos en que la mirada es la ventana del alma; m\u00e1s expresiva, aunque menos formalizable y discernible, que la palabra. Pero no se trata simplemente de estar uno en frente del otro: no basta verle a los ojos. Nos dir\u00e1 Machado que \u00abel ojo no es ojo porque lo veas; es ojo porque te ve\u00bb. No es a los ojos a los que hay que atender (y menos al papel): es a la mirada que los ojos del otro dirige a los m\u00edos. Hasta que esto no se d\u00e9 y no podr\u00e1 darse, al menos por ahora, mediando las dos pantallas electr\u00f3nicas requeridas, no habr\u00e1 a\u00fan una verdadera comunicaci\u00f3n. No hablamos, de nuevo, de comunicaci\u00f3n \u00edntima, sentimental, personalizada. Hablamos de comunicaci\u00f3n verdadera (porque la verdadera comunicaci\u00f3n es \u00edntima, sentimental, personalizada, aunque sea tambi\u00e9n abstracta, universal y objetiva).<br>\n\u00abEn la cosa nunca vista de tus ojos me he mirado: en el ver con que me miras\u00bb. Parece que Antonio Machado ten\u00eda presente el distanciamiento que genera la cercan\u00eda de la telecomunicaci\u00f3n.<br>\nDudamos que la inmediatez personal sea un costo proporcionado a la inmediatez temporal. La comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica nos proporciona extraordinariamente lo segundo; pero no ha logrado dise\u00f1arse a\u00fan para no desmerecer lo primero. En la gran era de la comunicaci\u00f3n el dirigente de empresa tiene aqu\u00ed un reto creativo de primera magnitud: hacer valer la rapidez de la comunicaci\u00f3n sin que se pierda la necesaria incluso mercantilmente intimidad de ella.<br>\nLo que debe resaltarse, sin embargo, no es ya s\u00f3lo el peligro de la p\u00e9rdida de la intimidad personal, sino de la realidad personal misma. Como lo dice Guido Stein, confundimos la sociedad de las pantallas de internet con la verdadera realidad de lo que somos.<br>\nJos\u00e9 Gaos, comentando el ansia de velocidad contempor\u00e1nea, apelaba a la precariedad constitutiva de nuestras satisfacciones, que son por naturaleza incapaces de satisfacer el ansia de infinitud humana. De ah\u00ed la velocidad, la prisa, el deseo de satisfacernos con una serie infinita de satisfacciones finitas, confundiendo la plenitud de la felicidad de la vida humana con su precipitada transcurrencia.<br>\nEste pensamiento puede aplicarse a la manera actual de nuestro comportamiento ante la televisi\u00f3n y el internet. Cuando Gaos escrib\u00eda aquello, no exist\u00eda a\u00fan el aparato de cambios de televisi\u00f3n a distancia; pero este aparato, as\u00ed como el febril picoteo de quien se introduce en internet, es una confirmaci\u00f3n electr\u00f3nica de aquellas observaciones filos\u00f3ficas. Como lo que tiene muy poco valor, debe ser desechado enseguida; y, como se sabe que ser\u00e1 prontamente desechado, lo que se informa visual o conceptualmente tiene muy poco valor, estamos enredados todos en un al parecer invisible c\u00edrculo vicioso.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>VOLUMEN DE INFORMACIONES<\/strong><\/p>\n<p>El cambio de paradigma informativo y comunicativo que se ha implantado con ventura en nuestras empresas, arrastra a\u00fan consigo otras dos cuestiones principales, que no han sido a nuestro juicio atendidas con suficiencia, justamente por falta de la necesaria dimensi\u00f3n humana.<br>\nLa comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica ha incrementado de modo exponencial el volumen de las informaciones a que somos capaces de llegar. Su fertilidad es, metaf\u00f3ricamente, selv\u00e1tica. Nos encontramos rodeados de informaciones sobreabundantes y apremiantes: todo llega en el mismo momento, incluso en el momento en que se produce. Pero no parece que este desarrollo sorprendente de la informaci\u00f3n haya sido acompa\u00f1ado del desarrollo del criterio para apreciar la informaci\u00f3n valiosa. Tal parece que lo valioso de la informaci\u00f3n es su abundancia y la velocidad de su acceso: eso es precisamente la falta de criterio ante la informaci\u00f3n que echamos de menos. Para hablar con exactitud, es el que recibe la informaci\u00f3n sobreabundante e inmediata con velocidad y apremio, quien echa de menos el criterio a fin de saber qu\u00e9 de aquello pueda tener no ya valor sino meramente utilidad. Como nos dice Guido Stein, \u00abInternet es el man\u00e1 de la informaci\u00f3n. Que lo sea del conocimiento es otro cantar\u00bb . Hay aqu\u00ed un claro desnivel entre la abundancia de datos y la escasez de criterios. El Criterio de Jaime Balmes o el Arte de la prudencia de Baltasar Graci\u00e1n nos son m\u00e1s necesarios que las lap top o palm pilot de turno. Son necesarias las cuatro cosas, pero m\u00e1s las dos primeras.<br>\nLa segunda cuesti\u00f3n con la que tiene que haberse el actual director de las organizaciones se refiere a la ventaja de la simultaneidad de la informaci\u00f3n. Esta ocurre mientras los hechos mismos sobre los que se nos informa est\u00e1n ocurriendo. No se trata ya de una comunicaci\u00f3n entre vivos sino comunicaci\u00f3n entre vivencias. Tengo la vivencia de lo que ocurre cuando lo ocurrente est\u00e1 ocurriendo. Ello me permite llevar a cabo acciones largo tiempo deseadas, pero antes imposibles: cambiar el curso de las vivencias mientras \u00e9stas se encuentran a\u00fan en curso. El hombre ha llegado al dominio de los mismos hechos, en cuanto tales, sin resignarse a remediar despu\u00e9s sus consecuencias. Puede anticiparse a tales consecuencias interfiriendo en los mismos hechos que consecuentemente podr\u00edan producirlas.<br>\nPero los deseos de acortar las distancias tanto temporales como espaciales, satisfechas ahora gracias a la electr\u00f3nica, dejan en la sombra un dato antropol\u00f3gico de primer relieve: la inmediatez es propia de los sentidos; la distancia es propia del alma. Hay animales eficac\u00edsimos por la rapidez con que intuyen sensiblemente acontecimientos que el hombre ni siquiera sospecha. En este aspecto, y comparativamente, el hombre es un animal in\u00fatil. Pero la eficacia humana (obviamente superior a la animal) no deriva de la rapidez, o no deriva s\u00f3lo de ella; al contrario, lo espec\u00edfico del hombre nace donde hay tranquilidad, sosiego, perspectiva de plazo, panorama de espacio. No es la respuesta inmediata a un est\u00edmulo, sino la visi\u00f3n global de lo que ocurre en una secuencia cronol\u00f3gica amplia. Donde el animal tiene instinto all\u00ed el hombre tiene historia.<br>\nA su modo, y con presunta independencia, Machado dec\u00eda que el alma era horizonte y distancia mientras Gaos se\u00f1alaba como una de las caracter\u00edsticas del acto intelectual, al distanciamiento. \u00bfPodr\u00edamos decir que la muerte de la distancia es un signo de que fallece al propio tiempo la agudeza espiritual del entendimiento? No ser\u00e1 f\u00e1cil contestar esta pregunta. Pero s\u00ed recordar que las ramas nos impiden ver el bosque.<br>\nNo es extra\u00f1o por ello que Hans-Georg Gadamer, uno de los m\u00e1s notables fil\u00f3sofos actuales, aunque duda indebidamente de una posible y extrema objetividad, postula la necesidad de una distancia temporal entre el autor y el int\u00e9rprete para introducirnos en el proceso, en el camino de la comprensi\u00f3n del int\u00e9rprete respecto de lo interpretado .<br>\nEsta serenidad o distancia, requisito para esa m\u00ednima y aun dudosa objetividad que nos fuera asequible, se pierde en internet, en donde seg\u00fan Guido Stein tiene lugar el reino de lo ef\u00edmero por antonomasia, en donde todo fluye m\u00e1s veloz que el r\u00edo descrito hace tantos siglos por Her\u00e1clito.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>COMUNICACI\u00d3N CON LOS MUERTOS<\/strong><\/p>\n<p>De ah\u00ed la importancia que implica para el ser humano no ya la comunicaci\u00f3n con los vivos, en su m\u00e1s estricto sentido, es decir, comunicaci\u00f3n con los vivos en lo mismo que est\u00e1n viviendo, para vivirlo nosotros con ellos. Lo importante, al rev\u00e9s, es comunicarnos con los muertos, en lo que consiste esa comunicaci\u00f3n espec\u00edfica que se llama educaci\u00f3n. Saber c\u00f3mo nuestros antecesores resolvieron antes problemas que nosotros ahora afrontamos; conocer el criterio otra vez el criterio con el que hicieron distinciones ya cl\u00e1sicamente consagradas, que tienen, pese al tiempo, vigencia inmediata. Evidentemente, no estamos pidiendo que internet se nos convierta en un medium espiritista. Indicamos s\u00f3lo que deber\u00edamos usarlo no tanto para acercarnos cada vez m\u00e1s a lo instant\u00e1neo (lo contempor\u00e1neo en su sentido \u00e1lgido), sino tambi\u00e9n para sondear con profundidad otra vez lo profundo el pasado; que sirva para revalorar y actualizar no ya los peri\u00f3dicos, sino los cl\u00e1sicos. Ambas cosas son posibles, pero, de nuevo, lo segundo es m\u00e1s importante que lo primero.<br>\nEn este sentido deber\u00eda recapacitarse sobre el hecho de que las organizaciones modernas no s\u00f3lo han de ser lanzaderas disparadas hacia el futuro, sino tambi\u00e9n escuela que remansa los aciertos del pasado. Como lo dice el cl\u00e1sico y contempor\u00e1neo Josu\u00e9 Saenz, no debemos sonre\u00edr antes de tiempo: \u00abnosotros, los vivos, somos los lazos entre el presente y el futuro\u00bb (La historia propende a repetirse, 1999).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24911\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un hecho que en la sociedad-red la relaci&oacute;n espa cio-tiempo se trasforma; accedemos a toda clase de informaciones instant&aacute;neamente y nos evita desplazamientos. Pero esta disponibilidad para convertirnos en receptores &laquo;on line&raquo; las 24 horas del d&iacute;a, &iquest;permite realmente una mejor comuncaci&oacute;n humana? 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