{"id":24824,"date":"2000-05-27T00:00:00","date_gmt":"2000-05-27T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24824"},"modified":"2023-11-04T14:20:50","modified_gmt":"2023-11-04T19:20:50","slug":"el_veneno_del_resentimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/05\/27\/el_veneno_del_resentimiento\/","title":{"rendered":"El veneno del resentimiento"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24824\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Para Max Scheler \u00abel resentimiento es una autointoxicaci\u00f3n ps\u00edquica\u00bb, esto es, un envenenamiento de nuestro interior, que depende de nosotros mismos.<br>\nTodos experimentamos una inclinaci\u00f3n natural hacia la felicidad. Entre los obst\u00e1culos que dificultan la realizaci\u00f3n de este deseo, el resentimiento suele ser el principal, para la mayor\u00eda de las personas. No es dif\u00edcil encontrarnos con gente que aparentemente re\u00fane todas las condiciones para ser feliz y, sin embargo, no lo es porque est\u00e1 llena de resentimientos que le amargan la vida. \u00bfQu\u00e9 hacer para evitar este veneno o eliminar los resentimientos que ya se tienen? Lo primero que hace falta es entender su naturaleza: qu\u00e9 son, de d\u00f3nde proceden y c\u00f3mo act\u00faan en nuestro interior.<br>\nEl resentimiento suele aparecer como reacci\u00f3n a un est\u00edmulo negativo que hiere el propio yo, y ordinariamente se presenta en forma de ofensa o agresi\u00f3n. Evidentemente no toda ofensa produce un resentimiento, pero todo resentimiento va siempre precedido de una ofensa. Comencemos por analizar los tipos de agravios que podemos recibir y sus caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>RESENTIMIENTO OBJETIVO, EXAGERADO O IMAGINARIO<\/strong><\/p>\n<p>La ofensa que causa resentimientos puede presentarse, en primer lugar, como acci\u00f3n de alguien contra m\u00ed: cuando me agreden f\u00edsicamente, me insultan o me calumnian. En segundo lugar, en forma de omisi\u00f3n: cuando no recibo lo que esperaba, como una invitaci\u00f3n, un agradecimiento por el servicio prestado o el reconocimiento por el esfuerzo realizado. En tercer lugar, atribuyo la ofensa menos a una persona determinada como en los casos de la acci\u00f3n o la omisi\u00f3n y m\u00e1s a las circunstancias: se puede estar resentido por la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica personal, por alg\u00fan defecto f\u00edsico, o por las enfermedades que se padecen y no se aceptan.<br>\nEn cualquiera de los casos, el est\u00edmulo que provoca la reacci\u00f3n de resentimiento puede ser real y ser juzgado por el sujeto con objetividad. Puede tener fundamento real pero estar exagerado por el sujeto, como aqu\u00e9l que considera que recibi\u00f3 un golpe de graves consecuencias cuando apenas lo tocaron, o el que piensa que nunca le agradecen sus servicios porque en una ocasi\u00f3n concreta no le dieron las gracias, o quien se considera invadido de c\u00e1ncer cuando s\u00f3lo tiene un tumor incipiente. Finalmente, la reacci\u00f3n puede responder a un est\u00edmulo imaginario, como el que interpreta una frase desagradable como un intento de difamaci\u00f3n, o el que no recibe el saludo de alguien que tal vez ni siquiera lo vio y lo traduce como desprecio, o el que se considera marginado socialmente por culpa de los dem\u00e1s. Todas estas variantes muestran, por lo pronto, en qu\u00e9 medida el resentimiento depende del modo como se mire una misma realidad o, m\u00e1s concretamente, de c\u00f3mo se juzguen las ofensas recibidas con objetividad, exageradamente o de forma imaginaria, y explican el que muchos resentimientos sean completamente gratuitos, porque dependen de la propia subjetividad que se aparta de la realidad, exagerando o imaginando situaciones o hechos que no se han producido o no estaban en la intenci\u00f3n de nadie.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA RESPUESTA PERSONAL<\/strong><\/p>\n<p>El resentimiento es un efecto reactivo ante la agresi\u00f3n, que en cuanto tal es decir, si no interviene la raz\u00f3n humana encauzando o rectificando la reacci\u00f3n tiene car\u00e1cter negativo. Consiste en la respuesta ante la ofensa que se experimenta \u00edntimamente. Por eso, lo determinante en el resentimiento no radica en la ofensa en cuanto tal sino en la respuesta personal. Y esta respuesta depende de cada quien, porque nuestra libertad nos confiere el poder de orientar de alguna manera nuestras reacciones. Covey advierte que \u00abno es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que m\u00e1s nos da\u00f1a; es nuestra respuesta. Si perseguimos a la v\u00edbora venenosa que nos ha mordido, lo \u00fanico que conseguiremos ser\u00e1 provocar que el veneno se extienda por todo nuestro cuerpo. Es mucho mejor tomar medidas inmediatas para extraer el veneno\u00bb. Esta alternativa se presenta ante cada agresi\u00f3n: o nos concentramos en quien nos ofendi\u00f3 con su agravio y entonces surgir\u00e1 el veneno del resentimiento, o lo eliminamos mediante una respuesta adecuada, no permitiendo que permanezca dentro de nosotros. Esto explica que el mismo fracaso de una empresa o id\u00e9ntico desaire provocado por un poderoso, pueden sufrirlo varias personas a la vez y con la misma intensidad, pero que en unos cause s\u00f3lo un sentimiento fugaz de dolor, mientras que otros queden resentidos para toda la vida. \u00bfEs posible realmente orientar nuestras respuestas ante las ofensas para que no se conviertan en resentimientos?<br>\nLa dificultad para configurar la respuesta conveniente radica en que el resentimiento se sit\u00faa en el nivel emocional de la personalidad, porque esencialmente es un sentimiento, una pasi\u00f3n, un movimiento que se experimenta sensiblemente. Quien est\u00e1 resentido se siente herido u ofendido por alguien o por algo que influye contra su persona. Y es bien sabido que el manejo de los sentimientos no es tarea f\u00e1cil. Unas veces no somos conscientes de ellos, con lo que pueden estar actuando dentro de nosotros sin que nos demos cuenta; hay quienes experimentan una especial dificultad para amar a los dem\u00e1s, porque no recibieron afecto de sus padres en la infancia, pero no pueden resolver el problema por desconocer la causa. Otras veces ocurre que el resentimiento queda reforzado por razones que lo justifican, cuando el sujeto no s\u00f3lo se siente herido, sino que se considera ofendido. Mediante este proceso intelectual el resentimiento arraiga m\u00e1s, pero sigue siendo un movimiento emocional, una vivencia sensible; si un marido es insultado por su esposa, siente el agravio y nace en \u00e9l el resentimiento; si, adem\u00e1s de sentirlo, piensa que ella lo odia, esta consideraci\u00f3n reforzar\u00e1 el sentimiento que est\u00e1 experimentando.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA INTELIGENCIA AL AUXILIO<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, estas dificultades no son insuperables si hacemos buen uso de nuestra capacidad de pensar. El conocimiento propio, mediante la reflexi\u00f3n peri\u00f3dica sobre nosotros mismos, por ejemplo, nos permite ir conectando las manifestaciones de nuestros resentimientos con las causas que los originan y, en esta medida, nos vamos encontrando en condiciones de entender lo que nos pasa, lo cual favorecer\u00e1 la soluci\u00f3n posterior. Si al analizar los agravios recibidos hacemos un esfuerzo por comprender la forma de actuar del ofensor y por descubrir los atenuantes de su modo de proceder, nuestra reacci\u00f3n negativa no s\u00f3lo no quedar\u00e1 reforzada por tales consideraciones, sino que en muchos casos desaparecer\u00e1 por debilitamiento del est\u00edmulo; cuando un hijo recibe una reprensi\u00f3n de su padre porque se port\u00f3 mal, si es capaz de entender la intenci\u00f3n del padre que s\u00f3lo busca ayudarle mediante esa llamada de atenci\u00f3n, podr\u00e1 incluso quedar agradecido. Esto refleja en qu\u00e9 medida nuestra inteligencia puede influir, descubriendo motivos o proporcionando razones, para evitar o eliminar los resentimientos. Se trata de una influencia indirecta Arist\u00f3teles hablaba de un dominio pol\u00edtico y no desp\u00f3tico de lo racional sobre lo sensible, que modifica las disposiciones afectivas y favorece la desaparici\u00f3n del veneno. Esto es especialmente claro en los casos en los que la supuesta ofensa se interpret\u00f3 inicialmente de manera exagerada o imaginaria.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>VOLUNTAD FUERTE Y EL\u00c1STICA<\/strong><\/p>\n<p>Otro recurso con que contamos para echar fuera de nosotros el agravio, sin retenerlo, incluso en los casos de ofensas reales, es nuestra voluntad. En efecto, cuando recibimos una agresi\u00f3n que nos duele, podemos decidir no retenerla para que no se convierta en resentimiento. Eleanor Roosevelt sol\u00eda decir: \u00abNadie puede herirte sin tu consentimiento\u00bb, lo cual significa que depende de nosotros que la ofensa produzca o no la herida. Gandhi afirmaba ante las agresiones y el maltrato de los enemigos: \u00abEllos no pueden quitarnos nuestro autorrespeto si nosotros no se lo damos\u00bb. Ciertamente esto no es asunto f\u00e1cil, porque depender\u00e1 de la fortaleza de car\u00e1cter de cada persona para orientar sus reacciones en esa direcci\u00f3n. Mara\u00f1\u00f3n advert\u00eda que \u00abel hombre fuerte reacciona con directa energ\u00eda ante la agresi\u00f3n y autom\u00e1ticamente expulsa, como un cuerpo extra\u00f1o, el agravio de su conciencia. Esta elasticidad salvadora no existe en el resentido\u00bb. Es interesante que la voluntad fuerte el car\u00e1cter en este terreno se caracterice por ser el\u00e1stica, m\u00e1s que dura o insensible, en cuanto que su funci\u00f3n consiste en echar fuera el agravio que realmente se ha sufrido, en no permitir que se convierta en una herida que contamine todo el organismo interior.<br>\nEn quien carece de esa capacidad de dirigir su respuesta por falta de car\u00e1cter, porque no ha sabido fortalecer su voluntad, la ofensa, adem\u00e1s de provocar una emoci\u00f3n negativa, se retiene, y el sentimiento permanece dentro del sujeto, se vuelve a experimentar una y otra vez, aunque el tiempo transcurra. En esto precisamente consiste el resentimiento: \u00abEs un volver a vivir la emoci\u00f3n misma: un volver a sentir, un re-sentir\u00bb. Algo muy distinto del recuerdo o la consideraci\u00f3n intelectual de la ofensa o de las causas que la produjeron. M\u00e1s a\u00fan, una ofensa puede ser recordada al margen del resentimiento, por la sencilla raz\u00f3n de que no se tradujo en una reacci\u00f3n sentimental negativa y, en consecuencia, no se retuvo emocionalmente. En cambio, el resentimiento es un re-sentir, un volver a sentir la herida porque permanece dentro, como un veneno que altera la salud interior: \u00abla agresi\u00f3n queda presa en el fondo de la conciencia, acaso inadvertida; all\u00ed dentro, incuba y fermenta su acritud; se infiltra en todo nuestro ser; y acaba siendo la rectora de nuestra conducta y de nuestras menores reacciones. Este sentimiento, que no se ha eliminado, sino que se ha retenido e incorporado a nuestra alma, es el resentimiento\u00bb. Es significativo que algunas personas que est\u00e1n resentidas refieren las ofensas de que han sido v\u00edctimas con tal cantidad de detalles que uno pensar\u00eda que acaban de ocurrir; cuando se les pregunta cu\u00e1ndo tuvieron lugar esos terribles hechos, su respuesta puede remontarse a decenas de a\u00f1os. La raz\u00f3n por la que son capaces de describir lo sucedido con lujo de detalles es porque se han pasado la vida concentradas en tales agravios, d\u00e1ndoles vueltas, provocando que la herida permaneciera abierta. \u00abPor tanto, podemos concluir que: resentimiento = sentirse dolido y no olvidar\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u2026POR ALG\u00daN DESAIRE QUE ME HICIERON<\/strong><\/p>\n<p>La forma de reaccionar ante los est\u00edmulos suele estar muy relacionada con los rasgos temperamentales. Por ejemplo, el emotivo siente m\u00e1s una agresi\u00f3n que el no emotivo; el secundario suele retener m\u00e1s la reacci\u00f3n ante el est\u00edmulo ofensivo que el primario; y el que es activo cuenta con m\u00e1s recursos para dar salida al impacto recibido por la ofensa que el no activo. Tambi\u00e9n la cultura y la educaci\u00f3n, junto con el factor gen\u00e9tico, influyen en la manera de reaccionar y, por tanto, en el modo como el resentimiento se origina y se manifiesta.<br>\nHay un modo de reaccionar ante las ofensas que se caracteriza sobre todo por su pasividad; consiste sencillamente en retraerse o distanciarse de quien ha cometido la agresi\u00f3n, en ocasiones incluso retir\u00e1ndole la palabra. Los mexicanos solemos calificarlo con el verbo sentirse y Pe\u00f1alosa lo describe con precisi\u00f3n y buen humor: \u00abLa susceptibilidad est\u00e1 a flor de piel. Es tan f\u00e1cil ofender al mexicano. Basta con rozarle la ropa; darle un peque\u00f1o empuj\u00f3n, involuntario desde luego, en el tumulto del autob\u00fas; quedarse viendo por un segundo a la esposa, as\u00ed sea para constatar su fealdad, porque dos segundos ya no se resistir\u00edan; saludarlo con la cara seria, simplemente porque uno trae dolor de muelas. Al mexicano no hay que lastimarlo ni con el p\u00e9talo de una rosa. Porque se siente. Sentirse es verbo reflexivo que conjugamos todo el d\u00eda, y que no es f\u00e1cil hallarle digna explicaci\u00f3n filol\u00f3gica, por la sencilla raz\u00f3n de que \u201csentirse\u201d es verbo que registra m\u00e1s el alma mexicana que la gram\u00e1tica espa\u00f1ola. Estar sentido con alguien es lo mismo que estar dolido, triste, enojado por alg\u00fan desaire que nos hicieron. Muchas veces real y, muchas m\u00e1s, aparente.<br>\nLa imaginaci\u00f3n del mexicano trabaja horas extras viendo moros con tranchete, donde no hay moros ni tranchetes. En fuerza de su natural susceptible cree advertir aqu\u00ed una mala cara, all\u00e1 una mala voluntad, siempre en espera de lo peor, temeroso a cada paso de la emboscada, con lo que \u00e9l mismo se abre una fuente de sufrimientos y peque\u00f1os odios m\u00e1s o menos gratuitos\u00bb.<br>\nOtras veces la reacci\u00f3n se manifiesta en simples lamentaciones y protestas verbales, que son como un desahogo de quien est\u00e1 sentido, sin que se traduzcan en acciones ulteriores. Es el caso, por ejemplo, del hermano mayor en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo que Nouwen glosa de la siguiente manera: \u00abNo es de extra\u00f1ar que, en su ira, el hijo mayor se queje al padre: \u201c\u2026nunca me has dado ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. \u00a1Pero llega ese hijo tuyo, que se ha gastado tu patrimonio con prostitutas, y le matas el ternero cebado!\u201d. Estas palabras demuestran hasta qu\u00e9 punto este hombre est\u00e1 dolido. Su autoestima se siente herida por la alegr\u00eda del padre, y su propia ira le impide reconocer a este sinverg\u00fcenza como su hermano. Con las palabras \u201cese hijo tuyo\u201d se distancia de su hermano y tambi\u00e9n de su padre.<br>\nLos mira como a extra\u00f1os que han perdido todo el sentido de la realidad y se han embarcado en una relaci\u00f3n inapropiada, considerando la vida que ha llevado el pr\u00f3digo. El hijo mayor ya no tiene un hermano. Tampoco tiene ya un padre. Se han convertido en dos extra\u00f1os para \u00e9l. A su hermano, un pecador, le mira con desd\u00e9n; a su padre, due\u00f1o de un esclavo, le mira con miedo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NO QUIERO OLVIDAR LA OFENSA<\/strong><\/p>\n<p>En cambio, cuando el sentimiento de susceptibilidad que se retiene incluye el af\u00e1n de reivindicaci\u00f3n, de venganza, de desquite, entonces se trata propiamente de un resentimiento, en el sentido cl\u00e1sico del t\u00e9rmino. El resentido no s\u00f3lo siente la ofensa que le infligieron, sino que la conserva unida a un sentimiento de rencor, de hostilidad, hacia las personas causantes del da\u00f1o, que le impulsa a la revancha: \u00abEn estos casos (\u2026) se ir\u00e1 asociando poco a poco con sentimientos de venganza, de un ajuste de cuentas, no dejando las cosas tal y como han quedado. El razonamiento se formula as\u00ed: \u201cme has hecho mucho da\u00f1o con tu manera de actuar y lo pagar\u00e1s antes o despu\u00e9s, sea como sea\u201d\u00bb. O con palabras de Lersch: \u00abEn la venganza existe siempre un ajuste de cuentas. Su motivaci\u00f3n dice as\u00ed: T\u00fa me has hecho este da\u00f1o y debes pagar por \u00e9l. S\u00f3lo sabiendo que el otro sufre igual desgracia, el mismo da\u00f1o, queda aliviada la conciencia del mal sufrido\u00bb. En estos casos, por tanto, la reacci\u00f3n incluye la intenci\u00f3n de realizar una acci\u00f3n semejante a la recibida.<br>\nEn ocasiones ocurre que el resentido no puede actuar contra aqu\u00e9l que considera le ha da\u00f1ado, por el motivo que sea, y entonces su acci\u00f3n puede recaer sobre quienes nada tienen que ver con el asunto. El padre de familia que es agresivo en casa frecuentemente est\u00e1 dando cauce a los resentimientos acumulados en su vida profesional, convirtiendo a los suyos, mujer e hijos, en las v\u00edctimas de sus frustraciones. Paralelamente, la mujer interiormente herida puede proyectar su situaci\u00f3n quiz\u00e1 no con actitudes agresivas, pero s\u00ed con irritaci\u00f3n, mal humor, indirectas por las que rezuma molestia, lo que tiene una repercusi\u00f3n muy profunda en el ambiente familiar, donde el marido y los hijos esperan de ella una conducta conciliadora, serena y alegre.<br>\nEl resentido retiene interiormente la ofensa porque no quiere olvidar. Se siente herido o dolido por el trato recibido en determinado momento y ante unas circunstancias concretas que, como dec\u00edamos, puede recordar y describir con todo detalle, porque ha vivido concentrado en aquel suceso. Tambi\u00e9n suele ocurrir que vuelva sobre el hecho una y otra vez, ante ciertos est\u00edmulos recordatorios. La detonaci\u00f3n del resentimiento puede venir a\u00f1os despu\u00e9s de los hechos que lo hicieron germinar; en un momento determinado, dan cumplida cuenta de la venganza que guardaban. Los a\u00f1os de espera y el minucioso an\u00e1lisis de ese haber salido perdiendo en aquella situaci\u00f3n concreta han ido acrecentando la pasi\u00f3n que puede llevar a acciones inimaginables.<br>\nSin embargo, el verdadero da\u00f1o lo padece el resentido, aunque su intenci\u00f3n se dirija contra un tercero. Alguien dec\u00eda con acierto que \u00abel resentimiento es un veneno que me tomo yo, esperando que le haga da\u00f1o al otro\u00bb. En efecto, puede ocurrir que aqu\u00e9l contra quien va dirigido el rencor ni siquiera se entere, mientras que quien lo est\u00e1 vivenciando se est\u00e1 carcomiendo por dentro. Un veneno tiene efectos destructivos para el organismo y el resentimiento lo que produce es frustraci\u00f3n, tristeza, amargura en el alma. Es probablemente, como dec\u00edamos al principio, el peor enemigo de la felicidad porque impide enfocar la vida positivamente y aleja a la persona del bien que le corresponde como ser humano.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ANTE LA PRESI\u00d3N DE LOS AGRAVIOS<\/strong><\/p>\n<p>Entender la naturaleza del resentimiento, dec\u00edamos, es el primer paso para poder evitarlo o eliminarlo en caso de que ya est\u00e9 presente. Resumamos lo dicho: se trata de un sentimiento que aparece como reacci\u00f3n emocional negativa ante un est\u00edmulo que es percibido como ofensa al propio yo y que permanece en el interior del sujeto, de manera que se vuelve a vivenciar, a sentir una y otra vez (se re-siente). El est\u00edmulo que lo provoca puede ser una acci\u00f3n, una omisi\u00f3n o una circunstancia, percibidas objetivamente, de manera exagerada o incluso imaginaria. Cuando la reacci\u00f3n ante la agresi\u00f3n es puramente pasiva se expresa con el verbo sentirse, mientras que el resentimiento propiamente dicho incluye el aspecto activo de intentar vengarse o reivindicarse.<br>\nAdem\u00e1s de comprender las caracter\u00edsticas del resentimiento, hemos mencionado otros medios que sirven de ant\u00eddoto ante este veneno. Hemos hecho hincapi\u00e9 en que, en muchos casos, suele haber un error de apreciaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n de los hechos ocurridos, y una voluntad d\u00e9bil que no sabe impedir el arraigo del resentimiento. Cuando la inteligencia es capaz de juzgar los hechos con objetividad, eliminando la exageraci\u00f3n y lo imaginario de sus interpretaciones; cuando logra comprender los motivos y las circunstancias que llevaron a actuar de ese modo a los supuestos agresores; entonces muchos resentimientos reducen su intensidad o incluso desaparecen. Si, por otra parte, la voluntad es fuerte y no consiente en los agravios recibidos, no permite que las heridas permanezcan dentro porque las expulsa como a un cuerpo extra\u00f1o, entonces los efectos se reducir\u00e1n a sentimientos dolorosos pero pasajeros, que no reunir\u00e1n las caracter\u00edsticas propias del resentimiento y no producir\u00e1n su efecto venenoso.<br>\nTodo esto se facilitar\u00e1 considerablemente si se cuenta con la ayuda de Dios, que clarifica nuestra inteligencia favoreciendo la objetividad en el conocimiento y la capacidad de comprensi\u00f3n y potencia nuestra voluntad fortalece nuestro car\u00e1cter, para que no se doblegue ante la presi\u00f3n de los agravios.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24824\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Qui&eacute;n no guarda resentimientos en el ba&uacute;l de la memoria? 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