{"id":24818,"date":"2000-05-27T00:00:00","date_gmt":"2000-05-27T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24818"},"modified":"2000-05-27T00:00:00","modified_gmt":"2000-05-27T05:00:00","slug":"lo_desconocido_y_el_misterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/05\/27\/lo_desconocido_y_el_misterio\/","title":{"rendered":"Lo desconocido y el misterio"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24818\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Los primeros recuerdos de mi infancia no son recuerdos de hechos o de deseos, sino sobre todo de un vac\u00edo. \u00bfC\u00f3mo se puede recordar el vac\u00edo? Por su misma definici\u00f3n, el vac\u00edo manifiesta aquello que no es. El vac\u00edo es ausencia. Y la ausencia a la que me refiero es la ausencia de sue\u00f1o.<br>\nHe sufrido de una forma de insomnio precoc\u00edsima y prolongada por a\u00f1os. La idea de que se apagara el sol ha obsesionado mi infancia. Me fijaba alrededor y ve\u00eda a las personas vivir en un estado de absoluta inconsciencia. \u00bfEra posible que ninguno se percatara de la amenaza que pend\u00eda sobre la tierra? \u00bfEra posible que todos se fueran a dormir y durmieran de verdad, con la cabeza hundida en la almohada, sin saber de la ausencia destructiva que gravaba en torno a su cama?<br>\nDe vez en cuando, para habituarme a la oscuridad, hac\u00eda algunas pruebas de d\u00eda: daba vueltas por la casa con los ojos cerrados, palpando las cosas, roz\u00e1ndolas para convencerme de que, tambi\u00e9n en las tinieblas, continuaban existiendo. Pero las tinieblas que me hab\u00eda impuesto eran solamente mis tinieblas, unas tinieblas que pod\u00eda interrumpir en cualquier momento, no las tinieblas del universo.<br>\nEn la larga oscuridad de mis noches comenc\u00e9 a ver esqueletos. Danzaban alegres en torno a la sala usando las cortinas como en un teatro. Aparec\u00edan, desaparec\u00edan, re\u00edan, haciendo crujir las mand\u00edbulas, y me llamaban.<br>\nPor esto no quer\u00eda irme a dormir.<br>\n\u00bfCon qui\u00e9n pod\u00eda hablar de estas cosas? En ning\u00fan rostro lograba percibir la nota de terror ansioso que hab\u00eda en el m\u00edo.<br>\nConoc\u00eda cada minuto de la noche, cada minuto ten\u00eda su propio sonido, cada instante ten\u00eda una forma de susto diverso. Era la primer\u00edsima hora de la noche, aqu\u00e9lla en que los ni\u00f1os ya estaban en cama, pero los adultos de la casa no. Se escuchaban todav\u00eda los radios, los televisores, las voces m\u00e1s altas de una disputa. Todav\u00eda pasaban muchos autom\u00f3viles bajo las ventanas y sobre el ruido de los motores sobresal\u00eda el sonido no lejano de las campanas de una iglesia.<br>\n\u00c9sta era la noche todav\u00eda posible. Pero despu\u00e9s estaba un conf\u00edn invisible. Como los actores de una comedia, uno despu\u00e9s del otro, los habitantes de la casa desaparec\u00edan en sus propias habitaciones, en la calle no circulaban m\u00e1s coches y, a intervalos siempre m\u00e1s lejanos, pasaba s\u00f3lo alg\u00fan autob\u00fas. Escuchaba su esfuerzo en la subida, el cambio de velocidad y, poco despu\u00e9s, el silencio.<br>\nHab\u00eda un enorme l\u00edquido oscuro que envolv\u00eda y callaba cada cosa. Quedaban s\u00f3lo las campanas, pero su sonido no me confortaba. Los esqueletos amaban aquellos retoques, eran su partitura, danzaban sobre las puntas, repitiendo: \u00abMorir\u00e1s, morir\u00e1n todos\u00bb.<br>\nQuiz\u00e1 ahora, si un ni\u00f1o manifestara estos temores, se recurrir\u00eda inmediatamente a un psic\u00f3logo, a cualquiera que fuera capaz de aplacar el ansia con los caminos de la raz\u00f3n y del conocimiento.<br>\nEl temor a las tiniebles, se dice, es irracional, fantasear con esqueletos es cierta cosa que roza en las patolog\u00edas morbosas.<br>\n\u00bfPero es precisamente as\u00ed? \u00bfO es ante todo el deseo de seguridad y de comprensi\u00f3n de nuestra cultura que nos lleva a negar el natural temor que atenaza al hombre, a partir del nacimiento de su conciencia?<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NOCHE, TINIEBLAS, SILENCIO<\/strong><\/p>\n<p>Dice el Siracide: \u00abUn gran af\u00e1n le ha sido dado a cada hombre, un yugo pesado grava sobre los hijos de Ad\u00e1n, desde que salen del seno de la madre hasta el d\u00eda de su retorno a la madre de todos. Sus pensamientos y la trepidaci\u00f3n del coraz\u00f3n manifiestan la espera del d\u00eda de la muerte Tambi\u00e9n todo lo que reposa en la cama, el sue\u00f1o de la noche turba sus pensamientos. Reposa poco y es como la nada; tambi\u00e9n en el sue\u00f1o se fatiga como en el d\u00eda, porque se trastorna con la visi\u00f3n de su coraz\u00f3n que huye como si estuviera frente a la guerra\u00bb.<br>\nEn efecto, de mis sue\u00f1os breves y atormentados me despertaba extenuada, y este extenuarme no desaparec\u00eda durante el d\u00eda: se transformaba en una presencia. La presencia de la muerte que aguarda a cada criatura para arrastrarla a su remanso del polvo.<br>\nLa noche, las tinieblas, el silencio y el terror que me inspiraban no eran otra cosa que este sentido de la caducidad.<br>\n\u00bfQu\u00e9 sentido tiene vivir, si todo debe terminar? me preguntaba ya a esa edad.<br>\nLos ojos, las miradas de los adultos, no inspiraban la fuerza y el coraje para hacer preguntas. Hab\u00eda ya bastantes incomprensiones entre el mundo de los grandes y yo como para inventar nuevas. Y despu\u00e9s, en el fondo, ya hab\u00eda obtenido una respuesta en una ocasi\u00f3n:<br>\n\u00abEst\u00e1s demasiado sola, por eso te vienen todas estas ideas absurdas\u00bb.<br>\nEntonces, por la noche atormentaba a mi hermano mayor.<br>\n\u00ab\u00bfCu\u00e1ndo naci\u00f3 el sol?\u00bb, le preguntaba.<br>\n\u00ab\u00bfY cu\u00e1ndo las estrellas?\u00bb.<br>\n\u00ab\u00bfY c\u00f3mo es posible que la luz sobre la tierra venga y luego se vaya como la de una lamparita?\u00bb.<br>\n\u00ab\u00bfY a d\u00f3nde van las personas cuando ya no est\u00e1n?\u00bb.<br>\n\u00ab\u00bfY los esqueletos son buenos o malos?\u00bb.<br>\n\u00ab\u00bfY cuando nosotros nos hagamos esqueletos, seremos todav\u00eda hermanos?\u00bb.<br>\n\u00c9l trataba de responder con paciencia, al menos hasta cierta hora. Despu\u00e9s protestaba diciendo:<br>\n\u00ab\u00a1Basta! \u00bfPor qu\u00e9 no duermes un poco?\u00bb.<br>\nSent\u00eda que en el existir se encerraba un gran misterio. Un misterio aparentemente ignorado por todos. Un misterio cuya percepci\u00f3n me hac\u00eda extremadamente fr\u00e1gil.<br>\nLa contemplaci\u00f3n de cualquier forma de vida me llevaba directamente y sin mediaci\u00f3n a percibir la desaparici\u00f3n: estar\u00edan muertos, desvanecidos en la nada, los gatitos que la gata amamantaba tan tiernamente; estar\u00eda muerta la gata, as\u00ed como estar\u00eda muerta mi madre.<br>\nEl futuro estaba lleno de las emboscadas del dolor. Emboscadas a las cuales, ya en el fr\u00edo, parec\u00eda imposible resistir.<br>\nSi se daba la muerte, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la vida?<br>\n\u00bfY por qu\u00e9 existe la vida?<br>\nDice el Libro de la Sabidur\u00eda: \u00abBreve y triste es nuestra vida. El remedio no est\u00e1 en el fin del hombre, ni se conoce ninguno que haya regresado de los Infiernos. Por casualidad hemos nacido y, despu\u00e9s de muertos, ser\u00e1 como si no hubi\u00e9semos existido: humo es el soplo en nuestras narices y la palabra es una chispa en la palpitaci\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n, desaparecida la cual, el cuerpo se tornar\u00e1 ceniza y el esp\u00edritu se dispersar\u00e1 como un aire ligero\u00bb. Palabra de la Biblia. Palabras que sin embargo atenci\u00f3n vienen atribuidas a los imp\u00edos. El imp\u00edo no sabe ver el misterio. Aquello que existe es el consumo de cada instante, porque los instantes tienen un t\u00e9rmino y es necesario aferrarlos antes de que se desvanezcan, haci\u00e9ndonos hundir en la nada.<br>\n\u00abLa muerte no es jam\u00e1s aquello que da un sentido a la vida y en cambio es aquello que le corta su significado\u00bb, escribe J.P. Sartre en El ser y la nada.<br>\n\u00c9ste podr\u00eda ser en un cierto sentido el ep\u00edgrafe de nuestro siglo.<br>\nNegar el misterio del origen es la caracter\u00edstica principal de quien no cree. El ate\u00edsmo no es s\u00f3lo negaci\u00f3n del sentido de Dios, sino tambi\u00e9n, en el fondo, negaci\u00f3n del hombre, porque rechazando la parte misteriosa, lo reduce a una moldura plana, a una forma de extrema limitaci\u00f3n y pobreza (extremadamente limitada y pobre). Y es quiz\u00e1 precisamente esta extremada limitaci\u00f3n que exalta el orgullo y la presunci\u00f3n. Se conoce una tajada irrisoria de la realidad o del ser y se confunde esta tajada con la totalidad.<br>\n\u00abEl principio de la filosof\u00eda es el maravillarse\u00bb, dec\u00eda Arist\u00f3teles. Pero el hombre moderno ya no es capaz de maravillarse y es \u00e9ste el signo m\u00e1s grave de una pobreza interior exaltada y sacralizada por la banalidad del pensamiento com\u00fan. \u00abDios est\u00e1 muerto y el hombre por fin es libre El hombre desciende del simio Es la casualidad la que hace acaecer las cosas El bien y el mal no existen, son s\u00f3lo impresiones individuales\u00bb y as\u00ed siguen adelante los p\u00e1rrafos con sus precocinados del pensamiento que son ahora la esencia misma indiscutible de nuestra cultura.<br>\n\u00bfC\u00f3mo se form\u00f3 esta anestesia del sentimiento de la maravilla?<br>\n\u00bfPor qu\u00e9 ahora desde hace unos seis, siete a\u00f1os, los ni\u00f1os tienen el aire de peque\u00f1os sabihondos disgustados y esc\u00e9pticos, capaces de explicar todo, pero totalmente incapaces de probar aquel breve sobresalto interior que es el estupor?<br>\nCreo que esta condici\u00f3n nace de la certeza de contar ya con todas las respuestas, que cada cosa sea comprensible y explicable seg\u00fan leyes precisas de causa y efecto. Cada acci\u00f3n provoca una reacci\u00f3n y la reacci\u00f3n, a su vez, provoca una nueva acci\u00f3n. En estos concatenamientos no hay espacio para el misterio, no hay espacio para la sorpresa.<br>\nY quiz\u00e1 bastar\u00eda observar una sola jornada de una vida cualquiera con una mirada y con una mente libre, para darse cuenta que todo es sorpresa y que, mucho m\u00e1s frecuentemente, lo imprevisto subvierte todos los planos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>FRENTE AL MISTERIO<\/strong><\/p>\n<p>Ha sido \u00e9sta la segunda etapa de mi recorrido. El estupor. Las respuestas que obten\u00eda del saber escolar no me satisfac\u00edan lo suficiente.<br>\nA los siete u ocho a\u00f1os comenc\u00e9 a mirar el entorno y mientras m\u00e1s observaba, m\u00e1s preguntas se volcaban en mi mente. Caminaba por la calle y ve\u00eda las hierbas romper el asfalto, las ve\u00eda crecer y florecer y a los insectos y las mariposas posarse sobre la corola. Las ve\u00eda en medio de las piernas de los paseantes, en medio de los tubos de escape y me dec\u00eda: \u00bfQui\u00e9n les da la fuerza? \u00bfEsta fuerza extraordinaria que hace romperse al asfalto? \u00bfPor qu\u00e9, luego de crecer, nos ofrecen tambi\u00e9n esas min\u00fasculas florecitas a nuestra vista?<br>\nMientras m\u00e1s observaba la naturaleza, m\u00e1s me iba encantando por todo lo que acaec\u00eda en torno a m\u00ed, m\u00e1s se alejaban los esqueletos, se volv\u00edan un recuerdo de una edad fr\u00e1gil, una edad en la cual no era entonces posible deducir las cosas de aquello que se manifestaba en el entorno. Lentamente los colores y las formas de la naturaleza han absorbido mi sensibilidad y mi inteligencia, alejando la oscuridad de las noches de insomnio.<br>\nMuy pronto he tenido un fren\u00e9tico deseo de saber, de conocer, de clasificar. No sent\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s hacia la poes\u00eda, hacia las narraciones fant\u00e1sticas o hacia la literatura, como quiz\u00e1 se podr\u00eda imaginar. Las \u00fanicas cosas que me apasionaban, de modo obsesivo, eran las formas de la naturaleza, la riqueza de los colores, la variedad de los modos de existir. Esta variedad y esta riqueza provocaban y provocan en m\u00ed continuos sobresaltos de estupor.<br>\nSi todo fuese solamente una necesidad de volver a llenar los nichos ecol\u00f3gicos, por ejemplo de p\u00e1jaros, bastar\u00edan quinientos o seiscientos. Y en cambio existen millares. Millares de insect\u00edvoros, millares de gran\u00edvoros, millares de rapaces carn\u00edvoros. La misma cosa se podr\u00eda decir de los insectos, de los mam\u00edferos, de las especies vegetales.<br>\nEn nuestro universo atemperado, estamos habituados al gris\u00e1ceo de las palomas, a las libreas oscuras de los mirlos, a aquellas opacas de los pasteros. Plumajes adaptados a nuestro clima y nuestra vegetaci\u00f3n; formas que, en su propia modestia y discreci\u00f3n, no pueden provocar gran estupor. Mas si descendemos a contemplar los coloread\u00edsimos colibr\u00edes o los papagallos de las zonas tropicales, las aves lira, las grandes mariposas amaz\u00f3nicas, nos damos cuenta que la primera actitud de lo creado es la belleza y que se trata de una belleza signada por la gratuidad.<br>\n\u00bfNo es esto, quiz\u00e1, una invitaci\u00f3n al estupor? Si todo es causa y efecto, \u00bfc\u00f3mo se explica la belleza? \u00bfY la variedad de formas con la cual esta belleza se manifiesta? \u00bfQue tipo de signo es la belleza?<br>\nAdem\u00e1s de ser gratuita, la belleza tiene otra caracter\u00edstica fundamental. Existe s\u00f3lo en virtud de la luz. Es la luz la que hace explotar las semillas y reclama las plantas hacia lo alto, es la luz la que estimula las hip\u00f3fisis y pone en movimiento las hormonas para favorecer, en el tiempo justo, el acoplamiento de las especies.<br>\nEs la luz la que hace verde esmeralda el plumaje de los colibr\u00edes. Y es tambi\u00e9n la luz la que hace existir bajo nuestros ojos la infinita variedad de las cosas.<br>\n\u00abH\u00e1gase la luz\u00bb, dice el G\u00e9nesis. \u00abY hubo luz. Dios vio que la luz era buena y separ\u00f3 la luz de las tinieblas\u00bb.<br>\nNaturalmente la belleza y lo impredecible de la vida est\u00e1 siempre delante de nuestros ojos, pero ya no somos capaces de verla.<br>\nDurante la adolescencia amaba hacer largos paseos solitarios. Me gustaba andar por la monta\u00f1a o caminar a lo largo de la ribera del mar. Me daba la impresi\u00f3n entonces que aquella grandiosidad, aquella apertura de horizontes remit\u00edan de modo inequ\u00edvoco a la grandeza de Aquel que hab\u00eda creado el universo. Pero en aquella vastedad, pasado un cierto l\u00edmite, tambi\u00e9n se corr\u00eda el riesgo del extrav\u00edo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL V\u00c9RTIGO DE LO INFINITO<\/strong><\/p>\n<p>Y es quiz\u00e1, precisamente por reacci\u00f3n a este extrav\u00edo, que comenc\u00e9 a volver la mirada hacia lo peque\u00f1o, m\u00e1s a\u00fan a lo min\u00fasculo.<br>\n\u00abMira estas semillas de acelga\u00bb, dice sor Irene a Walter, en la parte final de Anima Mundi. \u00abMira como son desgraciadas, m\u00e1s a\u00fan, decididamente feas. Si uno no supiera qu\u00e9 son, francamente podr\u00eda pensar que ser\u00edan los excrementos de cualquier peque\u00f1o roedor. En cambio aqu\u00ed, en estos pocos mil\u00edmetros c\u00fabicos de materia, est\u00e1 todo. Hay energ\u00eda escondida y el proyecto de un crecimiento. Las grandes hojas verdes que en junio sombrean la tierra del huerto, est\u00e1n ya todas aqu\u00ed dentro. Muchas personas se emocionan frente a los grandes espacios abiertos. Las monta\u00f1as o los mares. Solamente as\u00ed se sienten en comuni\u00f3n con el respiro del universo. A m\u00ed me sucede lo contrario. Son las cosas peque\u00f1as las que me producen el v\u00e9rtigo del infinito\u00bb.<br>\nAl explorar las bases de la materia, las trazas qu\u00edmicas y f\u00edsicas de la vida, el v\u00e9rtigo del infinito aparece inmediato. \u00bfC\u00f3mo es posible que en las charcas primordiales las primeras macromol\u00e9culas se hayan concatenado casualmente? \u00bfC\u00f3mo es posible que a partir de aquellas simples formas hayan nacido las dobles h\u00e9lices de prote\u00ednas y amino\u00e1cidos que han formado y forman todas las especies existentes? La ballena tiene un DNA suyo as\u00ed como lo tiene el saltamontes, lo tiene el min\u00fasculo filamento del l\u00edquen como la encina. Y lo tiene el hombre.<br>\nCada hombre tiene uno que es s\u00f3lo suyo. En aquel filamento est\u00e1 inscrita la voz de sus abuelos y el color de los ojos de los abuelos de sus abuelos; la altura; la forma de las manos; el talento para las matem\u00e1ticas, mayor que la inclinaci\u00f3n art\u00edstica; el temperamento y la predisposici\u00f3n a las enfermedades y muchas otras cosas que todav\u00eda ignoramos. El DNA en suma es la impronta de nuestra vida, ah\u00ed dentro est\u00e1n inscritas las v\u00edas que podremos recorrer.<br>\nHe dicho \u00abpodremos\u00bb y no \u00abdeberemos\u00bb, porque estoy convencida de que la forma gen\u00e9tica nos da solamente una indicaci\u00f3n de nuestra v\u00eda y est\u00e1 en nosotros, pues, con nuestra conciencia, con la participaci\u00f3n de la voluntad, el forjar esta v\u00eda del modo evolutivamente mejor.<br>\n\u00bfY c\u00f3mo no ver en nuestra unicidad un proyecto que nos llama por nuestro nombre? \u00bfY llam\u00e1ndonos, nos hace portadores y responsables de un misterio?<br>\nEste misterio \u00bfpuedo llamarlo misterio de la vida? es un misterio tambi\u00e9n m\u00e1s grande que el de la muerte. El hecho de que nosotros seamos, que vengamos \u00abllamados\u00bb a existir, tiene una fuerza que supera y derrota la precariedad. Desde luego, conviene decir que si nosotros somos, si estamos vivos, de ning\u00fan modo puede verdaderamente existir la muerte.<br>\nEl pensamiento corriente tiende a confiar todo a la casualidad. \u00bfPero qu\u00e9 cosa es la casualidad?<br>\nAquello que acaece por casualidad es aquello que acaece sin alg\u00fan proyecto. Dos mol\u00e9culas \u00abpor casualidad\u00bb se atraen, as\u00ed como dos personas se encuentran y \u00abpor casualidad\u00bb, \u00abpor la simpat\u00eda de sus propias mol\u00e9culas\u00bb, se enamoran. \u00abPor casualidad\u00bb aquel \u00f3vulo suyo y aquel espermatozoide suyo se encuentran y \u00abpor casualidad\u00bb de este encuentro se formar\u00e1 otro ser viviente, que \u00abpor casualidad\u00bb tendr\u00e1 los ojos azules del abuelo y amar\u00e1 la bot\u00e1nica como el padre del bisabuelo.<br>\nEn la casualidad todo viene por la asociaci\u00f3n de condiciones fortuitas. No hay proyecto, no hay elecci\u00f3n, sino una inevitable suma de movimientos casuales que sin embargo, cosa extra\u00f1a, se repiten con absoluta perfecci\u00f3n desde el inicio del universo.<br>\nAhora, yo soy una persona muy desordenada. Si no aplico la voluntad, en breve tiempo el espacio en torno a m\u00ed se transforma en un verdadero y propio caos. Dejando por tanto las cosas \u00aba la casualidad\u00bb, inconscientemente creo un desorden. Para transformarlo en orden tengo necesidad de cumplir una elecci\u00f3n y un acto de voluntad: los libros de zoolog\u00eda de una parte, los l\u00e1pices de colores por otra, las mallas en el caj\u00f3n y los sacos en el armario.<br>\nLa casualidad por tanto crea desorden y la voluntad crea orden. Y me parece bastante evidente que en el universo hay un cierto orden.<br>\nEn hebreo, la lengua de las Sagradas Escrituras, la palabra \u00abcasualidad\u00bb no existe. En la lengua italiana, \u00abcasualidad\u00bb deriva del verbo \u00abcaer\u00bb. Pero caer indica un movimiento de lo alto hacia lo bajo, seg\u00fan las leyes de la naturaleza, y no un movimiento horizontal. No caigo de derecha a izquierda, ni de este a oeste.<br>\n\u00abCausa misteriosa y remota de acontecimientos humanos\u00bb: as\u00ed defin\u00eda Pietro Bembo la casualidad en 1500.<br>\nMisteriosa y remota. Cualquier cosa por tanto que no conozcamos y nos preceda en la existencia.<br>\nAs\u00ed, al final, la casualidad no viene a ser otra cosa que otro nombre del \u00abmisterio\u00bb. Pero un nombre que, a diferencia de \u00abmisterio\u00bb, aquieta las conciencias y hace sentir particularmente aguda la en\u00e9rgica resistencia de los prejuicios y las cadenas que, por centenares de a\u00f1os, han cortado las alas a la naturaleza creadora del hombre.<br>\nSi todo sucede por \u00abcasualidad\u00bb, \u00bfqu\u00e9 importancia tienen mis elecciones, por qu\u00e9 jam\u00e1s me debo fatigar en el crecimiento y en el desarrollo de mis mejores partes? Si somos arrojados \u00abpor casualidad\u00bb sobre la tabla de la vida y \u00abpor casualidad\u00bb somos barridos por ella, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene todo el hacer que est\u00e1 en medio?<br>\nUna vida, vista \u00abpor casualidad\u00bb, es una vida suspendida entre el aburrimiento y la angustia del fin. Es una vida s\u00f3lo aparentemente libre, porque la libertad verdadera es sentirse libre del temor a la muerte.<br>\nNo descubrir un abrirse de sucesivos horizontes en el avanzar de nuestra vida lleva al ser humano a aferrarse confusamente a las cosas menos importantes; todas aquellas cosas, al menos moment\u00e1neamente, simulan un enraizamiento: \u00e9xito, dinero, seducci\u00f3n, poder.<br>\n\u00c9stos son los valores dominantes de nuestro tiempo y muchas personas viven sigui\u00e9ndolos afanosamente. Pero vivir en esta dimensi\u00f3n quiere decir vivir divididos. La divisi\u00f3n no es un camino sino una finta de camino, un callej\u00f3n ciego.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL CAMINO INTERIOR<\/strong><\/p>\n<p>El hombre dividido de su destino de redenci\u00f3n es un hombre ciego, un hombre que gira en torno a sus d\u00edas sin conseguir jam\u00e1s llegar a alcanzar su plenitud y los concluye con el sentimiento de la desilusi\u00f3n.<br>\n\u00bfQu\u00e9 cosa ha sido la vida? Una carrera y un af\u00e1n continuo cuya meta, al final, se ha revelado que no es nada.<br>\n\u00abVanidad de vanidades, todo es vanidad\u00bb (Eclesi\u00e1stico 1,2).<br>\n\u00bfPero no ser\u00e1 quiz\u00e1 una vanidad creerse superior al misterio e ignorarlo?<br>\nEste siglo se ha propuesto como el siglo de las grandes liberaciones del hombre. Para hacerlo volar a su justa altura, el cielo ha sido vaciado y la tierra ha sido llenada de para\u00edsos f\u00e1cilmente alcanzables.<br>\nPero un cielo sin Dios est\u00e1 pronto a poblarse de \u00eddolos. El \u00eddolo de la ideolog\u00eda, el \u00eddolo del poder y de la posesi\u00f3n, el \u00eddolo de la realizaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Y, en tiempos m\u00e1s recientes, los \u00eddolos del espiritualismo, de la adoraci\u00f3n de las benignas y misteriosas fuerzas del cosmos, quiz\u00e1 con las cuales es posible ponerse en contacto y a partir de las cuales se tiene la certeza de obtener rejuvenecimiento.<br>\nEl espiritualismo reconoce el misterio pero lo domestica seg\u00fan su propia voluntad, creando la ilusi\u00f3n de la paz interior, la ilusi\u00f3n de la comprensi\u00f3n, la ilusi\u00f3n de una vida superior y destacada de las otras vidas.<br>\nLa difusi\u00f3n de las corrientes espiritualistas es un signo importante porque indica un difuso cansancio del materialismo, de las divisiones y las luchas. Pero se trata, una vez m\u00e1s, de un callej\u00f3n ciego, porque consiente en creer a todo lo incre\u00edble a trav\u00e9s del recorrido de placenteros rituales y positivas realizaciones personales.<br>\nEl recorrido espiritual tiene bien distintas asperezas, no se contenta con f\u00f3rmulas f\u00e1ciles ni con gratificantes promesas, sino que prosigue siempre en subida, siempre luchando contra nuevos obst\u00e1culos.<br>\nEl camino interior conduce a la libertad y es el camino de quien tiene el coraje de alzar la vista hacia el cielo y reconocer la propia debilidad y la propia fragilidad; de quien, en la debilidad y en la fragilidad, siente su nombre pronunciado fuerte y, a este nombre, responde: \u00ab\u00bfQui\u00e9n me llama? \u00bfQui\u00e9n conoce mi destino?\u00bb.<br>\nEntonces se descubre que junto al Yo existe tambi\u00e9n un T\u00fa. Esto es la oraci\u00f3n.<br>\nEn este punto nace la unidad del camino.<br>\nDe aquel camino siempre igual y sin embargo siempre extraordinariamente diverso que conduce a existir en la libertad, en la verdad y en la conciencia de ser hijos de un Padre amoroso.<\/p>\n<p class=\"textogris\">(Tomado de Studi Cattolici. 463, 1999. Traducci\u00f3n de Ignacio Ruiz Velasco N.)<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24818\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Afirma nuestra escritora italiana: &laquo;Si somos arrojados &quot;por casualidad&quot; sobre la tabla de la vida y &quot;por casualidad&quot; somos barridos por ella, &iquest;qu&eacute; sentido tiene todo el hacer que est&aacute; en medio?&raquo;. 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