{"id":24817,"date":"2000-05-27T00:00:00","date_gmt":"2000-05-27T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24817"},"modified":"2023-11-08T06:05:53","modified_gmt":"2023-11-08T11:05:53","slug":"las_sectas_y_los_problemas_personales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/05\/27\/las_sectas_y_los_problemas_personales\/","title":{"rendered":"Las sectas y los problemas personales"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24817\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>CREER O NO CREER<\/strong><\/p>\n<p>Las creencias forman parte de los presupuestos autoconstitutivos que entretejen, in nuce, el mismo n\u00facleo de lo que las sectas son y significan. Actitudes y comportamientos respecto de este problema comparecen luego como aspectos derivados de las creencias.<br>\nDe hecho, \u00e9stas son muy diversas, tanto en su fundamentaci\u00f3n y contenido tem\u00e1tico, como en el modo en que dirigen el comportamiento humano. Se presentan como un concepto polis\u00e9mico y equ\u00edvoco, nada homog\u00e9neo, tal y como se realiza y encarna en las personas.<br>\nLa atenta observaci\u00f3n del comportamiento religioso o de ciertas conductas afines en el hombre contempor\u00e1neo, evidencian la presencia de manifestaciones tan proteicas y heterog\u00e9neas en su pluralidad que, s\u00f3lo con mucha dificultad, podr\u00edan ser englobadas en un s\u00f3lo y \u00fanico \u00e1mbito: el de las creencias.<br>\nMuchas de estas manifestaciones desvelan, sorprendentemente, la presencia de una religiosidad sin Dios, numerosas creencias en \u00abdioses\u00bb particulares sin ninguna Iglesia, o \u00abiglesias\u00bb sin Dios.<br>\nPor otra parte, el estudio de la persona singular manifiesta el modo en que se articulan o ensamblan las creencias, actitudes y comportamientos.<br>\nDesde tiempo inmemorial, acaso por la debilidad, contingencia y finitud de la condici\u00f3n humana, la persona no ha vivido de acuerdo a como piensa y, por eso, acaba por pensar como vive. S\u00f3lo que en la actualidad una vez que las creencias parecen oscurecerse y se ofrecen a la consideraci\u00f3n de las personas todav\u00eda m\u00e1s opacas se ha ampliado y radicalizado la antigua disonancia entre el creer y el actuar.<br>\nPor \u00faltimo, hay algunas personas por el momento, en n\u00famero todav\u00eda peque\u00f1o que han hecho una religi\u00f3n de sus actitudes a favor de las sectas (sectarios) o en contra de ellas (antisectarios). Unos y otros est\u00e1n incluidos en el \u00e1mbito de las sectas, implic\u00e1ndose en mayor o menor grado en ellas. Esto demuestra la viscosidad y alto poder de adherencia de las sectas, por mor de su articulaci\u00f3n con las creencias y convicciones err\u00f3neas, algo que zarandea en lo m\u00e1s profundo la intimidad de la persona.<br>\nComo se ve, son muchos los criterios a los que debe apelarse para formular una definici\u00f3n de una secta. Nada de particular tiene que, al combinar los numerosos criterios posibles, se ampl\u00ede el arco de esas mismas posibilidades conceptuales. Pero ello no ha hecho sino magnificar la confusi\u00f3n existente, sin delimitar o establecer mejor el n\u00facleo del problema.<br>\nHay que a\u00f1adir una realidad consistente e insoslayable: la relevancia y universalidad del hecho religioso, que ha demostrado ser suficientemente tozudo como para no ausentarse de ninguna persona, pa\u00eds o cultura; poco importa la intensidad de los asaltos urdidos en su contra.<br>\nSin su consideraci\u00f3n ser\u00eda harto dif\u00edcil dar raz\u00f3n o tratar de entender el comportamiento humano, en lo que respecta a este asunto. Ello demuestra que la capacidad de religaci\u00f3n, algo com\u00fan a toda persona, no parece ser renunciable y mucho menos extinguible.<br>\nNada de particular tiene, entonces, que cuanto m\u00e1s se intente expulsar la religi\u00f3n de la sociedad como pretende el actual secularismo, tanto m\u00e1s se cuele \u00e9sta por la puerta de atr\u00e1s primero en la intimidad de las personas y, m\u00e1s tarde, en la sociedad entera, en forma de creencias irracionales, actitudes sectarias o conductas estereotipadas.<br>\nUna soluci\u00f3n rigurosa a este problema exige otra v\u00eda de aproximaci\u00f3n que distinga entre creencias bien fundadas y err\u00f3neas; convicciones estereotipadas, actitudes irracionales y conductas coherentes; y, muy especialmente he aqu\u00ed el nervio que atraviesa y sostiene la ensambladura de todo el sistema humano, entre todo lo anterior y la fe sobrenatural.<br>\nAcaso el problema de las sectas constituya apenas un nuevo reto, una nueva formulaci\u00f3n del perenne di\u00e1logo entre fe y raz\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>CONDUCTAS PROBLEM\u00c1TICAS<\/strong><\/p>\n<p>Antes de seguir, haremos una breve consideraci\u00f3n sobre otro concepto: los \u00abproblemas personales\u00bb. El t\u00e9rmino, qu\u00e9 duda cabe, es en s\u00ed mismo suficientemente ambiguo como para potenciar todav\u00eda m\u00e1s la confusi\u00f3n sobre las sectas.<br>\nLos \u00abproblemas personales\u00bb constituyen un referente al que con facilidad puede apelarse para tratar de explicar cualquier conducta humana, por ca\u00f3tica y borrosa que sea. Dicho de otro modo: la diversidad y pluralismo del comportamiento humano facilita que cualquier conducta pueda ser tematizada como \u00abproblema personal\u00bb. Entre otras cosas, porque la opini\u00f3n com\u00fan de las personas no discrimina ni matiza, en grado suficiente, entre conductas problem\u00e1ticas y no problem\u00e1ticas.<br>\nSin embargo, no todo comportamiento debiera ser calificado, de inmediato, con este t\u00e9rmino. Si toda conducta humana es problem\u00e1tica, entonces, ninguna conducta humana lo es. Por consiguiente, la misma formulaci\u00f3n de lo que es o no \u00abproblema\u00bb nada a\u00f1ade ni significa respecto del comportamiento de la persona. Pero, \u00bfqu\u00e9 se entiende por \u00abproblema personal\u00bb?<br>\nEmplearemos este t\u00e9rmino en dos acepciones muy concretas y l\u00f3gicamente circunscritas al estricto \u00e1mbito de la psicopatolog\u00eda. En primer lugar, para referirnos a aquellos trastornos psicopatol\u00f3gicos que pueden estar en la base desde la que emergen las creencias sectarias. Esto significa admitir la hip\u00f3tesis aunque s\u00f3lo sea como mera hip\u00f3tesis de que ciertas creencias sectarias hunden sus ra\u00edces en un sustrato patol\u00f3gico personal. Y, en segundo lugar, para referirnos a las consecuencias psicopatol\u00f3gicas generadas o derivadas a partir de esas creencias sectarias.<br>\nAfrontaremos el problema de las sectas s\u00f3lo desde el \u00e1mbito de la psiquiatr\u00eda. \u00c1mbito restringido en el que s\u00f3lo cabe incluir a aquellas personas en las que tales creencias suelen ser m\u00e1s destructivas, y que exige una distinci\u00f3n b\u00e1sica y previa. Una cosa es que las creencias puedan vivirse de una forma sectaria (sectarizaci\u00f3n religiosa) y otra muy distinta que las creencias sean por s\u00ed mismas sectarias (religaci\u00f3n sectaria).<br>\nEn el primer caso, el qu\u00e9 de la creencia est\u00e1 muy puesto en raz\u00f3n, pero no el c\u00f3mo tal creencia se realiza en el comportamiento (fenomenolog\u00eda psicopatol\u00f3gica de las creencias y el comportamiento religioso), por lo que genera problemas. Es decir, nos encontramos ante una patolog\u00eda derivada, consecuencial y accesoria que, muy probablemente, es dependiente de un trastorno personal que tal vez puede identificarse y tratarse con relativa facilidad.<br>\nEn el segundo caso, en cambio, lo patol\u00f3gico se asienta en el mismo n\u00facleo de la creencia, por lo que esa patolog\u00eda mental es nuclear, previa y tal vez causal de la emergencia y compromiso con tal creencia. En cierto modo, porque tal creencia se configura, autoconstituye y est\u00e1 penetrada por los trastornos mentales preexistentes a su eclosi\u00f3n. En este \u00faltimo caso, el qu\u00e9 y el c\u00f3mo de la creencia est\u00e1n alterados. Es decir, los trastornos psicopatol\u00f3gicos invaden la creencia y se manifiestan a partir de ella, salpicando la entera conducta humana.<br>\nDada la diferente relevancia de uno y otro caso, y en honor de la brevedad, s\u00f3lo atenderemos lo segundo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ENTRE LA PSIQUIATROFOBIA Y LA PSIQUIATROFILIA<\/strong><\/p>\n<p>Con frecuencia, las personas hacen atribuciones acerca de lo que no entienden. A trav\u00e9s de ellas tratan de \u00abexplicar\u00bb lo que observan, de manera que se alivie la ansiedad suscitada por lo que les era desconocido. Este modo de proceder ha sido estudiado recientemente, con mucha atenci\u00f3n, por la psicolog\u00eda atribucional y cognitiva.<br>\nDesde esta perspectiva, se entiende que cada sociedad se haya enfrentado de modo diverso al hecho de los trastornos mentales, adem\u00e1s de los \u00abproblemas personales\u00bb de que nos estamos ocupando. En el siglo XVI, el paisaje humano estaba frecuentado por \u00abiluminados\u00bb y \u00abalumbrados\u00bb, que eran entregados al Consejo de la Santa y General Inquisici\u00f3n. Tambi\u00e9n los m\u00e9dicos de entonces trataban de contribuir a la resoluci\u00f3n de estos problemas. Juan Huarte de San Juan hubo de escudri\u00f1ar en el entorno religioso de la ciudad de Baeza, pues durante los d\u00edas \u00abque all\u00ed desempe\u00f1\u00f3 el oficio de m\u00e9dico, herv\u00eda la ciudad de murmullos en pro y en contra de los Alumbrados. Los casos de sicopat\u00edas, de \u201cendemoniados\u201d, de arrobos y de revelaciones despertaban un inter\u00e9s creciente y contradictorio en la clerec\u00eda\u00bb.<br>\nEn la actualidad estos \u00abproblemas personales\u00bb se han extinguido (?), o al menos el modo en que emerg\u00edan y se configuraban en aquella sociedad, pero han emergido otros como las sectas.<br>\nLa cultura tiene mucho que decir de estos y otros modos de atribuci\u00f3n que, sin duda alguna, hoy nos resultan incomprensibles por el vertiginoso cambio cultural que se ha operado. Tambi\u00e9n nuestro estilo atribucional ha cambiado de acuerdo con los valores en alza. En el siglo XVI hacer oraci\u00f3n mental a diario era un valor social en alza. En aquel contexto era muy importante tener experiencias extraordinarias. Quiz\u00e1 por eso eran tambi\u00e9n mucho m\u00e1s frecuentes los iluminados y alumbrados.<br>\nHoy apenas existen. Sin embargo, hay un hecho com\u00fan entre las atribuciones de ayer y de hoy. Cuando algo no se entiende o genera un malestar social inexplicable, apelamos enseguida a una causa supuesta o real y lo atribuimos a la existencia de una cierta patolog\u00eda mental.<br>\nJustificamos as\u00ed la conducta de aquella persona apelando a la psiquiatr\u00eda. En efecto, si aquella persona est\u00e1 enferma, su il\u00f3gico comportamiento es subsumido en una nueva l\u00f3gica la de la ciencia psiqui\u00e1trica, por cuya virtud tal comportamiento resulta explicado, haciendo intervenir una estructura mental trastornada.<br>\nAl parecer, para todo lo que nos interesa y vaya si nos interesa darnos una teor\u00eda explicativa acerca del comportamiento ajeno que no entendemos se acude a la psiquiatr\u00eda, en aras de una posible justificaci\u00f3n tranquilizadora, poco importa que ello lleve impl\u00edcita la descalificaci\u00f3n de las personas. Esta actitud, tan devota de la psiquiatr\u00eda, debiera calificarse de psiquiatrofilia.<br>\nEn cambio, cuando no interesa apercibirse de la existencia de los trastornos mentales, se introduce la actitud psiquiatrof\u00f3bica, aunque ello implique el descr\u00e9dito de una ciencia que, afortunadamente, cada d\u00eda es cient\u00edficamente m\u00e1s rigurosa y se diferencia menos de otras especialidades m\u00e9dicas.<br>\nDesde unas y otras actitudes se ha tratado de afrontar el problema de las sectas y del comportamiento sectario. Y aunque en muchos casos haya suficientes indicaciones para esta apelaci\u00f3n, en otros la psiquiatr\u00eda nada tiene que decir o en caso de afirmar algo lo sostendr\u00eda en contra de ella misma, haci\u00e9ndose un flaco servicio a s\u00ed misma y al hombre al que est\u00e1 llamado a servir.<br>\nEn cualquier caso, reconozco que en algunas ocasiones no precisamente recientes he tenido que cumplir con el deber m\u00e9dico de asistir a pacientes que, por su vulnerabilidad, estaban siendo impactados por la captaci\u00f3n sectaria. En otras ocasiones, tranquilizar a algunos padres cuyos hijos hab\u00edan sido falsamente acusados de pertenecer a sectas, cuando simplemente hab\u00edan elegido un mayor compromiso con su fe cat\u00f3lica. Ciertamente que, otras veces, he tenido que ayudar en la rehabilitaci\u00f3n de j\u00f3venes que, a causa de la enfermedad mental que padec\u00edan o por la fuerte presi\u00f3n psicol\u00f3gica sufrida de parte de ciertas sectas, requer\u00edan un tratamiento psicofarmacol\u00f3gico y psicoterape\u00fatico inaplazables.<br>\nEstas cuestiones no son para el profesional nada f\u00e1ciles. Ni siquiera la escasa bibliograf\u00eda cient\u00edfica disponible sobre este particular resulta m\u00ednimamente aceptable. Enfrentamos un nuevo reto que de seguir extendi\u00e9ndose la acci\u00f3n de las sectas la psiquiatr\u00eda del futuro tendr\u00e1 forzosamente que abordar.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ILUMINADOS Y ALUMBRADOS DE HOY<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQuienes son los iluminados y alumbrados de hoy, en relaci\u00f3n con las sectas? En principio, cabe distinguir cuatro grupos de muy variada significaci\u00f3n: los l\u00edderes y fundadores carism\u00e1ticos de sectas, los adictos a ellas, los familiares de los adictos y una gran parte de los as\u00ed autodenominados \u00abdesprogramadores\u00bb.<br>\n1. L\u00edderes y fundadores de sectas. Entre ellos existe toda la diversidad que en principio debe admitirse ante cualquier acontecimiento humano, s\u00f3lo un poco m\u00e1s restringida por su peculiar perfil psicol\u00f3gico. No todos ellos, claro est\u00e1, presentan rasgos psicopatol\u00f3gicos. Pero los trastornos psic\u00f3ticos especialmente cuadros delirantes y trastornos maniacos no suelen ser infrecuentes, as\u00ed como el consumo de drogas al menos impl\u00edcitamente, cuando al inicio tratan de simular el carisma que dicen haber recibido para arrastrar a otros.<br>\nEntre los trastornos de personalidad, son m\u00e1s proclives a padecer la personalidad paranoide, histri\u00f3nica, dependiente, narcisista y de inestabilidad emocional. En algunos pueden concurrir ciertos trastornos del comportamiento sexual; en otros no.<br>\nConviene advertir que muchos de ellos no presentan ninguno de los trastornos psicopatol\u00f3gicos aludidos. M\u00e1s a\u00fan, son personalidades adornadas con los necesarios rasgos positivos como para que resulten suficientemente atractivas para sus seguidores. Del mismo modo, ser\u00eda err\u00f3neo pensar que muchos de ellos est\u00e1n motivados por intereses econ\u00f3micos.<br>\n2. Personas adictas a las sectas. Las personas m\u00e1s vulnerables son, sin duda alguna, ciertos pacientes psiqui\u00e1tricos. Entre ellos, los que probablemente ocupen el puesto m\u00e1s relevante son los esquizofr\u00e9nicos y todos aquellos pacientes que sufren determinados trastornos del pensamiento (robo del pensamiento, interceptaci\u00f3n, pensamiento impuesto, etc\u00e9tera).<br>\nMuchos de los anteriores s\u00edntomas se integran configurando estructuras delirantes (creencias falsas basadas en una inferencia incorrecta de la realidad, que son firmemente sostenidas a pesar de una clara evidencia de lo contrario) y psic\u00f3ticas (trastorno severo caracterizado por un grave desequilibrio del sentido de la realidad, alteraciones del juicio cr\u00edtico y profunda desorganizaci\u00f3n de la personalidad).<br>\nEstas estructuras son muy permeables y cercanas a las cosmovisiones e interpretaciones del mundo, propias de las sectas. Dicho de otra forma, estos pacientes por la misma naturaleza de los trastornos del pensamiento que padecen tienen una especial afinidad para ensamblar su discurso patol\u00f3gico en el contexto del discurso que ofrecen las creencias sectarias, al estar formalizado y disponer de una cierta validez externa, que hunde sus ra\u00edces en el comportamiento de las personas ya integradas en ellas. De aqu\u00ed que sean con mucha facilidad captados y domesticados por las sectas.<br>\nLa raz\u00f3n es que al ser muy endeble y confusa la \u00abl\u00f3gica interna\u00bb de su personal discurso patol\u00f3gico, necesitan de la aportaci\u00f3n de elementos externos de otros discursos poco importa que en s\u00ed mismos sean o no verdaderos, con tal de que sean emp\u00edricamente reales, es decir, que los perciba realizados experiencialmente, tal y como se ponen de manifiesto en las personas que pertenecen a la secta.<br>\nCon independencia de que las sectas se dediquen o no al consumo y\/o tr\u00e1fico de drogas, algunos drogadictos pueden encontrar en ellas un excelente \u00e1mbito de acogida: por las numerosas alteraciones psicopatol\u00f3gicas que padecen, y por lo que tal \u00e1mbito pueda significar de acogida y apoyo, pertenencia a un nuevo psicogrupo, militancia en nuevas convicciones, etc\u00e9tera. La adhesi\u00f3n incondicionada es mayor si se les provee, adem\u00e1s, de las sustancias que consumen.<br>\nAlgunas personas que padecen trastornos obsesivos son tambi\u00e9n excelentes candidatos para las sectas, porque all\u00ed se sienten seguros al adoptar un programa de conducta colectiva r\u00edgidamente reglado, asumido sin ninguna cr\u00edtica por la totalidad del grupo.<br>\nLas personas que padecen trastornos de personalidad especialmente las esquizot\u00edpicas, dependientes e histri\u00f3nicas son excelentes clientes potenciales a formar parte de las sectas.<br>\nLa personalidad esquizot\u00edpica se caracteriza por distorsiones perceptivas y cognitivas unidas a una conducta exc\u00e9ntrica. Es frecuente en ella el pensamiento m\u00e1gico inconsistente con las normas culturales.<br>\nLa personalidad dependiente presenta una excesiva necesidad de protecci\u00f3n, lo que se explana y configura en forma de una conducta sumisa y temerosa de la separaci\u00f3n del grupo de pertenencia. Una persona as\u00ed necesita recibir consejos y que le confirmen en las decisiones que ha de tomar. Ha de ser apoyada para asumir responsabilidades acerca de la propia vida y es incapaz de mostrar su desacuerdo por temor a que le retiren el apoyo o a manifestaciones de ira de quienes depende.<br>\nLa personalidad histri\u00f3nica se caracteriza por una continua b\u00fasqueda de llamar la atenci\u00f3n, adem\u00e1s de inestabilidad emocional, excesiva preocupaci\u00f3n por la propia apariencia, discurso superficial y llamativo para impresionar, b\u00fasqueda inmediata de gratificaci\u00f3n y tendencia a creer que las relaciones personales que establece son m\u00e1s profundas de lo que realmente son.<br>\nComo f\u00e1cilmente se advierte, estos trastornos de personalidad constituyen un caldo de cultivo propicio para su articulaci\u00f3n y ensamblaje con la estructura organizativa y el estilo de vida que caracteriza a las sectas.<br>\nNaturalmente, el perfil psicopatol\u00f3gico de la persona vulnerable a la acci\u00f3n de captaci\u00f3n de las sectas no se agota aqu\u00ed, sino que se prolonga en personas necesitadas de afecto, que tienen conflictos emocionales, familiares o profesionales, que padecen de aislamiento social, etc\u00e9tera.<br>\nEstas situaciones son frecuentes en los j\u00f3venes de hoy. De aqu\u00ed que las sectas se dirijan selectivamente a la captaci\u00f3n de estos grupos de riesgo, donde su acci\u00f3n a corto plazo es menos resistida por inexperiencia de la vida y mucho m\u00e1s eficaz.<br>\n3. Familiares de los adictos. En ellos estas caracter\u00edsticas son mucho menos estables y consistentes. En algunos casos no se advierte la presencia de ning\u00fan trastorno psicopatol\u00f3gico. Otras veces pueden advertirse en los padres ciertas manifestaciones, como sobreprotecci\u00f3n, autoritarismo o absoluta indiferencia, dependencia afectiva hacia sus hijos, presencia casi cr\u00f3nica de conflictos familiares, hogares rotos, etc\u00e9tera.<br>\nCada una de estas situaciones se refleja de modo peculiar en la forma en que los padres responden cuando se percatan del comportamiento de sus hijos, y c\u00f3mo afrontan el problema. En algunas familias esa manera de proceder no s\u00f3lo no contribuye a la resoluci\u00f3n del problema, sino que lo agrava o dificulta.<br>\nSucede lo mismo que en la sociedad diversa y multicultural en que vivimos. Frente al comportamiento de los hijos adictos como respecto a las sectas, cabe la satanizaci\u00f3n o la divinizaci\u00f3n, adem\u00e1s de la sectarizaci\u00f3n.<br>\nDe ordinario, una vez que ha sido captado, el joven candidato encuentra en el nuevo grupo un sentido para su vida indistintamente de que sea err\u00f3neo o no, adem\u00e1s de satisfacer sus deseos de pertenencia social a algo. Sin ese contexto de la secta, tal deseo muy probablemente jam\u00e1s lo habr\u00eda satisfecho. Una vez que lo ha encontrado tan necesitado y hambriento como estaba de \u00e9l, resulta dif\u00edcil persuadirle de que lo abandone. Entre otras cosas, porque cuanto m\u00e1s crispada sea la respuesta de sus familiares, tanto m\u00e1s se acrecienta y robustece su tozudez por continuar formando parte de ella una manera como cualquier otra de autoafirmarse frente a sus padres y familiares.<br>\nLa actual confusi\u00f3n cultural y social dificulta todav\u00eda m\u00e1s la toma de decisiones respecto de estos problemas. No se olvide que por motivos muy variados desde la rebeld\u00eda juvenil al interesado y agresivo secularismo un relevante sector social no parece tener inconveniente alguno en calificar con el t\u00e9rmino peyorativo de \u00absecta\u00bb a cualquier nuevo movimiento religioso, con independencia de que haya sido aprobado o no por la Iglesia Cat\u00f3lica. Hasta que no se afronte esta dificultad como es debido, la confusi\u00f3n estar\u00e1 servida.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00abLAVADO DEL CEREBRO\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>4. \u00abDesprogramadores\u00bb. Constituyen un grupo muy heterog\u00e9neo en el que, sin embargo, se manifiesta un rasgo com\u00fan: ciertas actitudes furiosamente psiquiatrof\u00f3bicas.<br>\nSon personas que, por lo general, desconf\u00edan de los psiquiatras, a los que consideran no expertos en estas cuestiones. Por contra, se autoconfieren el t\u00edtulo de \u00abdesprogramadores\u00bb, indistintamente de que muchos de ellos ni siquiera sean m\u00e9dicos. En esta pol\u00e9mica se advierte muy pronto un conflicto de intereses, algunos de los cuales son expl\u00edcitamente de tipo econ\u00f3mico.<br>\nEl t\u00e9rmino \u00abdesprogramar\u00bb hunde sus ra\u00edces en un uso abusivo de \u00abla met\u00e1fora de la computadora\u00bb, una met\u00e1fora relativamente \u00fatil para \u00abexplicar\u00bb c\u00f3mo funciona el Sistema Nervioso Central. En principio, no hay inconveniente en admitirla, ya que durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, ha supuesto ciertas ventajas en la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica de ciertos procesos mentales. Sin embargo, no debiera axiomatizarse ni sustanciarse. El cerebro humano no es una computadora y, en consecuencia, no debiera establecerse propiamente ninguna analog\u00eda entre ambos.<br>\nPor eso no debe admitirse, ni siquiera en lenguaje coloquial, el que se hable de programar, desprogramar y reprogramar. En realidad el cerebro no es programable por nadie, como tampoco nadie puede llevar a cabo eso que en su d\u00eda se quer\u00eda significar con el t\u00f3pico de \u00ablavado del cerebro\u00bb. Otra cosa muy diferente es que se aproveche la vulnerabilidad que ofrecen ciertas funciones ps\u00edquicas en una determinada persona con frecuencia, un enfermo mental para obtener de ella un cierto provecho, es decir, manipularle en alg\u00fan sentido.<br>\nEsto ha sucedido desde antiguo a trav\u00e9s de la sugesti\u00f3n, la hipnosis, etc\u00e9tera. Pero sostener que ciertas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas pueden programar o desprogramar la mente es, adem\u00e1s de irreal, una evidente manifestaci\u00f3n de ignorancia.<br>\nLo que algunos califican como \u00abprogramaci\u00f3n\u00bb, no es nada m\u00e1s que la aparici\u00f3n de un cuadro delirante trastorno psic\u00f3tico ampliado y compartido padecido simult\u00e1neamente por diversas personas.<br>\nCon los t\u00e9rminos desprogramar y reprogramar, algunas personas suelen referirse, respectivamente, a las actividades llevadas a cabo por los \u00abdesprogramadores\u00bb: \u00abdesmontar\u00bb las falsas creencias de la persona cautivada por una determinada secta, as\u00ed como las actividades de entrenamiento que son necesarias instaurar, a fin de lograr su reinserci\u00f3n social.<br>\nL\u00f3gicamente, la mayor\u00eda de los \u00abdesprogramadores\u00bb son y se manifiestan como formalmente antisectarios. De lo contrario, les resultar\u00eda muy dif\u00edcil lograr la relativa validez social que precisan para su actividad. Pero en otro sentido, muchos son materialmente sectarios o se comportan como hipersectarios. Es decir, ampl\u00edan impropiamente el significado de este t\u00e9rmino a fin de aumentar su cartera de clientes potenciales. Algunos de ellos lideran movimientos (formalmente) antisectas que luego resultan (materialmente) sectarios.<br>\nNada de ello tiene que ver con el quehacer cl\u00ednico de los psiquiatras. A \u00e9stos compete el tratamiento de las personas atrapadas en esta peculiar adicci\u00f3n con los numerosos procedimientos de que actualmente disponen (fundamentalmente psicofarmacolog\u00eda y psicoterapia).<br>\nHoy se puede trabajar desde la psicolog\u00eda de la atribuci\u00f3n y desde la psicolog\u00eda cognitiva para modificar los efectos perversos de cierto etiquetado social y de sus consecuencias en el moldeamiento comportamental, de forma que se alumbre la reconfiguraci\u00f3n personal de otro estilo de vida religioso, con todo respeto a su libertad personal, lo que es, por definici\u00f3n, la ant\u00edtesis del estilo de vida sectario.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00abACTITUDES PRO SECTAS\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Cuando no se educa en la libertad y en un ponderado esp\u00edritu cr\u00edtico, es mucho m\u00e1s f\u00e1cil la posibilidad de homogeneizar a la baja y de forma niveladora las convicciones y creencias de las personas menos cultas, m\u00e1s j\u00f3venes o con trastornos psicopatol\u00f3gicos. Esto las hace tambi\u00e9n m\u00e1s desvalidas frente a algunos peligros reales, como las sectas.<br>\nHay sectas porque no hay conocimiento de Dios fundado en raz\u00f3n. Las creencias err\u00f3neas constituyen el ca\u00f1amazo en el que se alza el comportamiento sectario. Entre creencias y comportamiento median las actitudes, que constituyen el n\u00facleo principal sobre el que debiera dirigirse la acci\u00f3n preventiva.<br>\nEl poder de penetraci\u00f3n de las sectas en nuestra sociedad actual desvela algo en lo que debi\u00e9ramos reflexionar: el oscurecimiento y desprestigio de la raz\u00f3n, en primer lugar, y la escasa articulaci\u00f3n entre lo que se piensa y lo que se hace (unidad de vida).<br>\nSi las personas no se atreven a pensar, no leen, no se forman y, en cambio, se entregan desordenada y excesivamente a ver televisi\u00f3n, entonces no hay lugar para el desarrollo del tan necesario esp\u00edritu cr\u00edtico. Tales actitudes son al menos sospechosas y debieran calificarse como \u00abactitudes pro sectas\u00bb.<br>\nEs preciso reinstaurar la necesidad de la formaci\u00f3n religiosa. Pero para ello es necesario vigorizar antes su prestigio social. Y no se vigorizar\u00e1 si no se conocen bien los numerosos errores doctrinales que conviven simult\u00e1nemanete en la mente de muchos. Me refiero al antipersonalismo, indiferentismo (el ideal estoico de la indiferencia; apatheia) y neutralismo (hacer coincidir e identificar objetividad y neutralidad;al emotivismo fiduciario y d\u00f3cilmente servil (sentimentalismo depauperado;al sensacionalismo periferalista y epid\u00e9rmico; al intelectualismo positivista, infamante y seco; al racionalismo y voluntarismo; al abstraccionismo; al descr\u00e9dito del pensamiento; etc\u00e9tera.<br>\nEste programa de formaci\u00f3n pasa por recuperar el concepto de \u00abvirtud\u00bb y la generaci\u00f3n de h\u00e1bitos buenos. En este marco, la educaci\u00f3n familiar constituye una pieza imprescindible, especialmente en lo que ata\u00f1e a la formaci\u00f3n y pr\u00e1ctica religiosa. Ello compete a los padres, quienes, adem\u00e1s de profundizar intelectualmente en el conocimiento de su fe, han de esforzarse por encarnarla de forma coherente en sus vidas. Se trata de que fe y comportamiento sean una sola y misma cosa. De este modo se facilitar\u00e1 a los hijos un conocimiento m\u00e1s connatural, asequible y experiencial de la religaci\u00f3n con Dios.<br>\nLa escuela y especialmente la ense\u00f1anza universitaria no debieran volver la espalda a la formaci\u00f3n teol\u00f3gica. Resultar\u00eda monstruoso que los j\u00f3venes estudiantes se preparasen s\u00f3lidamente en las disciplinas que configuran la trama de su futura dedicaci\u00f3n profesional y, no obstante, fuesen del todo ignorantes respecto del \u00e1mbito de lo religioso.<br>\nAunque uno y otro \u00e1mbitos sean aut\u00f3nomos e independientes, existen entre ellos numerosas relaciones cuyo conocimiento no debiera ser renunciable sino exigible. Para ello es conveniente formarles m\u00e1s en la estudiositas que en la curiositas; en el saber que salva, porque en \u00e9l se concitan e integran todos los saberes.<br>\nEs muy conveniente incentivar a cada alumno, a cada hijo, a que asuma, desde su libertad personal, sus propias decisiones en lo que respecta a su comportamiento religioso, \u00e1mbito que jam\u00e1s debiera ser silenciado o estar ausente en el amplio arco de su formaci\u00f3n personal.<br>\nLa formaci\u00f3n religiosa configura el marco de referencias en el que cualquier acontecimiento vital se hace significativo. Y eso porque a \u00e9l pertenecen las cuestiones \u00faltimas y pen\u00faltimas de la vida personal que cada quien anhela contestar. Parece l\u00f3gico que, sin ese marco de referencias, sea dif\u00edcil configurar un proyecto de vida personal que tenga sentido.<br>\nSin duda alguna, la medida preventiva m\u00e1s eficaz contra las creencias err\u00f3neas y los comportamientos sectarios es la unidad de vida. Aunque la ciencia proceda mediante el an\u00e1lisis y la descomposici\u00f3n de lo real, de forma que avance desde lo sencillo a lo complejo, la unidad del ser humano no es compatible con la fragmentaci\u00f3n de lo real.<br>\nEsa unidad de vida es consecuencia inmediata de c\u00f3mo se haya llevado a cabo el ensamblaje de creencias, valores, convicciones, actitudes y comportamientos. La dif\u00edcil unidad de vida, que la persona ha de alcanzar a lo largo de su entera trayectoria biogr\u00e1fica dadas las tensiones, paradojas y contradicciones que entreveran el vivir humano, ser\u00e1 mucho m\u00e1s viable si es coherente el anterior ensamblaje; en el caso contrario la unidad de vida resulta sencillamente imposible.<br>\nEs preciso reconocer que el problema de las sectas nos ata\u00f1e e interpela a todos. Ninguna persona ha de sentirse indiferente ante el hecho de que se vac\u00ede hoy la personal religaci\u00f3n del hombre con Dios y se la sustituya por creencias err\u00f3neas a las que antes o despu\u00e9s cualquier persona vincular\u00e1 su comportamiento.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24817\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuanto m&aacute;s se intenta expulsar la religi&oacute;n de la sociedad, tanto m&aacute;s se cuela &eacute;sta por la puerta de atr&aacute;s en forma de creencias irracionales, actitudes sectarias o conductas estereotipadas. 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