{"id":24511,"date":"2002-11-26T00:00:00","date_gmt":"2002-11-26T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24511"},"modified":"2023-11-08T06:04:47","modified_gmt":"2023-11-08T11:04:47","slug":"seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/","title":{"rendered":"Seis propuestas para organizaciones inteligentes"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24511\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>En el venerable Tesoro de la lengua castellana, de Sebasti\u00e1n de Covarrubias, publicado en 1611, encontramos una definici\u00f3n de la palabra \u00abemprender\u00bb que viene muy a prop\u00f3sito del momento que ahora vivimos y que sintetiza buena parte de estas reflexiones. \u00abEmprender\u00bb, dice Covarrubias, es \u00abdeterminarse a tratar alg\u00fan negocio arduo y dificultoso. Y porque los cavalleros andantes acostumbraban pintar en sus escudos estos designios, se llamaron empresas. De manera que empresa es cierto s\u00edmbolo o figura enigm\u00e1tica hecha con particular fin, enderezada a conseguir lo que se va a pretender\u00bb.<br>\nMe parece que esta caracterizaci\u00f3n de \u00abempresa\u00bb, sin perder su aspecto castizo y a\u00f1ejo, ha vuelto a hacerse actual, de manera sorprendente, en un tiempo en el que Internet ha podido ser nombrada \u00abciudad del a\u00f1o\u00bb: esa tel\u00e9polis, poblada de \u00abcosmopolitas dom\u00e9sticos\u00bb. Es un ejemplo de las anticipaciones y las recuperaciones que ocurren en el curso de los acontecimientos humanos: eso que Giambatista Vico llam\u00f3 los corsi e ricorsi de la historia. Hoy comprendemos de nuevo que una empresa no es una cosa aislada: no es una f\u00e1brica, no es un mont\u00f3n de acciones u obligaciones, no es una m\u00e1quina de producir beneficios (o p\u00e9rdidas). Una empresa es, ante todo, un designio que personas humanas expresan de manera cognoscitiva o simb\u00f3lica, para conseguir un prop\u00f3sito libremente querido, que resulta ser arduo y dificultoso, sobre todo porque de antemano no se sabe exactamente en qu\u00e9 consiste, de suerte que es algo as\u00ed como una \u00abfigura enigm\u00e1tica\u00bb que se pretende plasmar en la realidad.<br>\nAl hablar de \u00abempresa\u00bb, Covarrubias pensaba en la realizaci\u00f3n de haza\u00f1as guerreras y gentiles, mientras que a nosotros la palabra en cuesti\u00f3n nos evoca m\u00e1s bien trabajos y servicios de \u00edndole mercantil o econ\u00f3mica. Pero el n\u00facleo significativo ha permanecido casi inalterado, despu\u00e9s de tantos cambios sociales y tan diversas vicisitudes hist\u00f3ricas. Ese n\u00facleo significativo apunta al hecho b\u00e1sico de que las empresas son negocios humanos, acometidos por personas que para realizarlos disponen como recursos b\u00e1sicos de su inteligencia y su libertad.<br>\nPor los motivos que enseguida veremos, la empresa ha vuelto a adquirir un sentido human\u00edstico, una esencial relaci\u00f3n con lo que el hombre y la mujer piensan y quieren. Esta nueva ampliaci\u00f3n del concepto de empresa permite aplicarlo a instituciones sin \u00e1nimo de lucro, y de una manera muy especial a las organizaciones educativas.<br>\nEs m\u00e1s, se podr\u00eda decir que las instituciones educativas y de investigaci\u00f3n constituyen hoy d\u00eda las empresas sociales m\u00e1s importantes, precisamente porque nos encontramos a las puertas del advenimiento de un nuevo tipo de sociedad, en la que los recursos intelectuales y volitivos constituir\u00edan la baza decisiva en la vida de las organizaciones.<br>\nLo que hace dos lustros era poco m\u00e1s que una ingeniosa ocurrencia, hoy corre el peligro de convertirse en un t\u00f3pico superficial, en algo que todos repiten y en lo que casi nadie se detiene a pensar. Todos hablan de \u00absociedad del conocimiento\u00bb, \u00absociedad de la informaci\u00f3n\u00bb o \u00absociedad digital\u00bb. Pero pocos entienden bien, a mi juicio, cu\u00e1l es el meollo del cambio que se presenta ante nosotros.<br>\nPara cruzar los umbrales de la sociedad postindustrial, necesitamos una silenciosa sabidur\u00eda pr\u00e1ctica. Hemos de entrar en ella con el anhelo y el cuidado que pondr\u00eda el aprendiz de artesano al pisar por vez primera el taller de un consumado alfarero. Para ser certeros en este tr\u00e1nsito por un per\u00edodo de entre-\u00e9pocas, es preciso en primer lugar aclarar lo que no es el conocimiento.<br>\nLa primera confusi\u00f3n que hemos de evitar es la de tomar el r\u00e1bano por las hojas y creer que el saber se identifica, sin m\u00e1s, con la informaci\u00f3n. Cuando lo cierto es que lo que hoy entendemos por \u00abinformaci\u00f3n\u00bb es s\u00f3lo un aspecto, y no el decisivo, del conocimiento humano. As\u00ed lo muestran los certeros versos del poeta angloamericano T.S. Eliot, en los coros de La roca:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la sabidur\u00eda que se nos ha perdido en\u00a0 conocimiento?<\/li>\n<li>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el conocimiento que se nos ha perdido en informaci\u00f3n?<\/li>\n<\/ul>\n<p>La informaci\u00f3n es algo externo, que se halla a nuestra disposici\u00f3n. El conocimiento, en cambio, es un crecimiento interno, un avance hacia nosotros mismos, un enriquecimiento de nuestro ser pr\u00e1ctico, una potenciaci\u00f3n de nuestra capacidad operativa. La informaci\u00f3n s\u00f3lo tiene valor para el que sabe qu\u00e9 hacer con ella: d\u00f3nde buscarla, c\u00f3mo seleccionarla, qu\u00e9 valor tiene la que se ha obtenido, y por \u00faltimo c\u00f3mo procede utilizarla.<br>\nConfundir la informaci\u00f3n con el conocimiento equivale al \u00abvulgar error\u00bb como dir\u00eda Baltasar Graci\u00e1n de tomar los medios por fines, de creer que es cualitativo lo que s\u00f3lo es cuantitativo, de pensar que tener una cosa equivale a serla. En definitiva, se trata del error primordial de confundir el modo de ser de las personas con el modo de ser de las cosas.<br>\nEl paso hacia la sociedad del conocimiento consiste, sobre todo, en darnos cuenta de que la energ\u00eda de los talentos humanos es incomparablemente superior a la fuerza de la materia y de todas sus posibles transformaciones. En nuestras empresas tenemos un caudal impresionante de potencialidades por estrenar, que no son otras que las respectivas inteligencias y libertades de las mujeres y de los hombres que integran cada organizaci\u00f3n. Y no basta, para aprovechar el estallido de esas fuentes de energ\u00eda, con enfatizar la categor\u00eda de nuestros \u00abrecursos humanos\u00bb, discurso que tantas veces oculta mucho paternalismo y un poco de mala conciencia. Sin pretender molestar a nadie ni cambiar un uso establecido, confieso que me parece inadecuada la expresi\u00f3n \u00abrecursos humanos\u00bb, porque los hombres y las mujeres no son precisamente recursos, sino m\u00e1s bien fuentes de descubrimiento y generaci\u00f3n de recursos. En la Odisea, no se le ocurre a Homero decir que Ulises era un recurso: nos muestra narrativamente c\u00f3mo, en la ardua y enigm\u00e1tica empresa de su retorno a Itaca, Ulises se manifest\u00f3 como \u00abf\u00e9rtil en recursos\u00bb.<br>\nLa clave de la econom\u00eda moderna es, precisamente, el \u00e9nfasis te\u00f3rico y pr\u00e1ctico en la fertilidad de recursos. Ya Adam Smith, que pasa por ser el padre del capitalismo doctrinal, advirti\u00f3 que la riqueza de las naciones no consiste como pretend\u00eda el mercantilismo en el territorio sobre el que los Estados ejercen su soberan\u00eda ni en el conjunto de bienes naturales y culturales que esas tierras atesoran. El gran hallazgo de Adam Smith consiste en haber descubierto que la riqueza de las naciones estriba en la creatividad de sus ciudadanos, en su capacidad de acometer proyectos que deparen un beneficio econ\u00f3mico para los individuos.<br>\nA su vez, el nuevo paso que supone el advenimiento de la que Peter Drucker llama sociedad postcapitalista viene a ser el caer en la cuenta de que ese dinamismo interno de la econom\u00eda tiene su fuente en la innovaci\u00f3n de los conocimientos, y que tal creatividad elevada a la segunda potencia ya no est\u00e1 limitada ni esencialmente condicionada por las mercanc\u00edas, por sus intercambios, por las capacidades financieras, ni siquiera por la disponibilidad de informaci\u00f3n. Lo m\u00e1s serio es, ahora mismo, la educaci\u00f3n, el aprendizaje, la investigaci\u00f3n.<br>\nHemos llegado a un momento hist\u00f3rico en el que cualquiera, casi desde cualquier sitio, puede acceder a una masa de informaci\u00f3n que ning\u00fan ser humano ni conjunto de seres humanos ser\u00eda capaz de captar. Ahora bien, para que esa ingente capacidad de informaci\u00f3n llegue a adquirir alg\u00fan sentido, no basta con disponer de una \u00abcuenta\u00bb en Internet. Por de pronto, hay que saber utilizar la terminal de ordenador, lo cual no deja de ser arduo, sobre todo para los profesores que hemos pasado de los cincuenta. En su libro titulado Sociedad digital. Del homo sapiens al homo digitalis, el profesor Jos\u00e9 Terceiro cuenta el tipo de bromas que hacen ahora los empleados de las tiendas de c\u00f3mputo. La actitud de un reci\u00e9n estrenado usuario de computadora es decir, del noventa y cinco por ciento de los usuarios viene a ser como la de quien se hubiera comprado un autom\u00f3vil y llamara por tel\u00e9fono a la l\u00ednea de asistencia de la General Motors:<br>\n<strong>GM: <\/strong>\u00bfEn qu\u00e9 podemos ayudarle?<br>\n<strong>Cliente: <\/strong>He entrado en mi coche, he cerrado la puerta, y no pasa nada.<br>\n<strong>GM:<\/strong> \u00bfGir\u00f3 usted la llave del encendido?<br>\n<strong>Cliente:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 es el encendido?<br>\n<strong>GM:<\/strong> El motor de arranque, que toma corriente de la bater\u00eda para poner en marcha el motor.<br>\n<strong>Cliente:<\/strong> \u00bfEncendido?, \u00bfarranque?, \u00bfcorriente?, \u00bfbater\u00eda?, \u00bfmotor? \u00bfVoy a tener que saber todos esos t\u00e9rminos t\u00e9cnicos s\u00f3lo para usar mi coche?<br>\nTodos sabemos lo que es \u00abencendido\u00bb, \u00abmarcha\u00bb, \u00abcig\u00fce\u00f1al\u00bb, \u00abacelerador\u00bb, \u00abgasolina sin plomo\u00bb, \u00abinyecci\u00f3n autom\u00e1tica\u00bb, \u00abv\u00e1lvula\u00bb, porque llevamos a\u00f1os de cultura general automovil\u00edstica. Pero casi nadie tiene siquiera una vaga idea de lo que puedan significar \u00abgoffer\u00bb, \u00abWWW\u00bb, \u00abfile\u00bb, \u00abservidor\u00bb, \u00abfibra \u00f3ptica\u00bb, \u00abmodem\u00bb, \u00abmen\u00fa\u00bb, \u00abreplay\u00bb, \u00abdisco duro\u00bb, \u00abfloppy\u00bb, \u00abCD Rom\u00bb, y dem\u00e1s b\u00e1rbaros tecnicismos de la jerga inform\u00e1tica. Con todo y eso, lo que de verdad hace falta saber no es c\u00f3mo se emite o se recibe un e-mail, sino qu\u00e9 hay que hacer despu\u00e9s con el texto o el conjunto de datos disponibles a trav\u00e9s del correo electr\u00f3nico y otras navegaciones por el ciberespacio.<br>\nY es que lo caracter\u00edstico de la sociedad del conocimiento no es que en ella se disponga de gran cantidad de informaciones, ni siquiera que en ella se sepa mucho. Lo definitorio de la sociedad del conocimiento es que en ella siempre es necesario saber m\u00e1s. Ahora bien, la capacidad de llegar a saber m\u00e1s no se puede remitir a algo objetivo, a los propios datos o a sus combinaciones y recombinaciones m\u00e1s o menos autom\u00e1ticas. La capacidad de llegar a saber m\u00e1s apela al sujeto del conocimiento, es decir, a la persona humana. Lo que nos permiten los ingenios cibern\u00e9ticos es descargarnos de las tareas rutinarias de buscar informaci\u00f3n, almacenarla y en alguna medida organizarla o procesarla. Quedamos as\u00ed en libertad para ponernos a realizar esa enigm\u00e1tica operaci\u00f3n de la que s\u00f3lo nosotros, los seres humanos, somos capaces: pensar.<br>\nUtilizo aqu\u00ed la palabra \u00abpensar\u00bb en el sentido de pasar de unos conocimientos a otros, es decir, de adquirir conocimientos nuevos. Y pretendo llamar la atenci\u00f3n sobre algo tan obvio como fundamental: que, para saber, hay que llegar a saber. Dicho de otro modo menos oscuro: que saber y aprendizaje son inseparables. No hay saber innato ni autom\u00e1ticamente transmisible. Porque el conocimiento no es una cosa bruta que est\u00e9 contenida en alguna parte por ejemplo, en un libro o en la memoria de una computadora o en un banco de datos sino que es siempre vida humana: el logro o rendimiento m\u00e1s caracter\u00edstico y propio de esos vivientes dotados de habla que son las personas, las mujeres y los hombres reales y concretos. Para llegar a saber, cualquier mujer y cualquier hombre necesitan aprender aquello que llegan a saber. Y sucede que esa fulguraci\u00f3n del avance y transmisi\u00f3n del conocimiento s\u00f3lo acontece en comunidades de aprendizaje, que presuponen una institucionalizaci\u00f3n, la presencia de algunas reglas, la adquisici\u00f3n de ciertos h\u00e1bitos, el ejercicio de determinadas virtudes y la pr\u00e1ctica de un esfuerzo compartido. En nuestra tradici\u00f3n occidental, las t\u00edpicas comunidades de aprendizaje han sido las familias y las escuelas. Y lo nuevo, lo m\u00e1s interesante para nuestro prop\u00f3sito, es que la familia y la escuela han adquirido rasgos que las asemejan a las empresas, y que las empresas se han convertido en las comunidades que de manera m\u00e1s avanzada y din\u00e1mica llevan a cabo estos procesos de ense\u00f1anza y aprendizaje. Por eso han de ser lo que podemos llamar \u00aborganizaciones inteligentes\u00bb, es decir, organizaciones capaces de llegar a saber m\u00e1s, de aprender cosas nuevas y ense\u00f1arlas a otros que, a su vez, lleguen a saber m\u00e1s, es decir, a aprender de nuevo y a ense\u00f1ar de nuevo.<br>\nLas \u00fanicas empresas adaptadas a la sociedad del conocimiento son las \u00aborganizaciones inteligentes\u00bb. Desde luego, un colegio o una escuela han de ser, por definici\u00f3n, organizaciones inteligentes. Pero llegar a serlo es sumamente arduo. En primer lugar, porque a este prop\u00f3sito se opone un c\u00famulo de malentendidos y prejuicios. Y, en segundo t\u00e9rmino, porque llevar a la pr\u00e1ctica este ejercicio institucional de la inteligencia es la tarea m\u00e1s dif\u00edcil con la que se ha enfrentado hasta ahora el management. En lo que cabe insistir, de antemano, es que s\u00f3lo las empresas capaces de operar de manera corporativamente inteligente ser\u00e1n capaces de navegar en el espacio del conocimiento abierto por la nueva sociedad. Las compa\u00f1\u00edas que no logren alcanzar tal status pasar\u00e1n, con todos los honores, a los museos de arqueolog\u00eda industrial o educativa.<br>\nLa tarea de disolver confusiones y de orientar esfuerzos es larga. Voy a permitirme simplificarla con el expeditivo procedimiento de formular recordando el t\u00edtulo de un delicioso libro de Italo Calvino seis propuestas para las organizaciones inteligentes en la sociedad del conocimiento.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>1. TRABAJAR ES APRENDER, DIRIGIR ES ENSE\u00d1AR <\/strong><\/p>\n<p>Lo primero que hay que advertir para comprender esta propuesta inicial es que lo importante no es ense\u00f1ar, lo importante es aprender. Lo cual equivale a decir en nuestro caso que la direcci\u00f3n empresarial est\u00e1 ordenada al trabajo, y no al rev\u00e9s. En el caso de las escuelas, que la direcci\u00f3n de un centro educativo se ha de orientar decididamente a la potenciaci\u00f3n intelectual de sus profesores y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la formaci\u00f3n de los alumnos.<br>\nLo que tiene de perogrullada esta propuesta se ilustra con el ejemplo de un te\u00f3rico brit\u00e1nico de la educaci\u00f3n llamado Peters. Es el caso de un profesor que, al llegar el final de curso, contempla melanc\u00f3licamente sus denodados esfuerzos docentes y exclama: \u00abMe he pasado todo el a\u00f1o ense\u00f1\u00e1ndoles matem\u00e1ticas y no han aprendido nada\u00bb. La versi\u00f3n empresarial de la \u00abmaldad\u00bb de Peters ser\u00eda la de un alto directivo empresarial que, tras haber puesto en marcha un magn\u00edfico plan estrat\u00e9gico que aprendi\u00f3 en una escuela de negocios norteamericana y que fue \u00abimplementado\u00bb por la m\u00e1s prestigiosa consultor\u00eda multinacional, pudiera exclamar, tambi\u00e9n melanc\u00f3licamente: \u00abHe puesto en marcha un nuevo estilo de gesti\u00f3n, pero todos siguen aferrados a su antiguo modo de trabajar: es que no tengo equipo\u00bb.<br>\nO sea que ni el maestro ha ense\u00f1ado nada ni el directivo ha logrado dirigir. Porque la \u00fanica finalidad de la ense\u00f1anza es el aprendizaje, as\u00ed como el \u00fanico objetivo de la direcci\u00f3n es la mejora de la calidad del trabajo. Ciertamente son perogrulladas a las que, como a todo lo obvio, les sucede que casi nadie las advierte.<br>\nArist\u00f3teles hab\u00eda ca\u00eddo en la cuenta hace unos veinticuatro siglos: ense\u00f1ar dec\u00eda no es una funci\u00f3n vital, porque no tiene el fin en s\u00ed misma; la funci\u00f3n vital es el aprender, porque llegar a conocer es el rendimiento o logro de un viviente que llega a ser m\u00e1s, que potencia sus propias capacidades. Nadie puede sustituir al alumno: nadie puede aprender por \u00e9l, mejor que \u00e9l, si \u00e9l no aprende. El protagonista nato de la educaci\u00f3n es el estudiante, no el profesor iluminado. Es el peque\u00f1o detalle del que se olvid\u00f3 el profesor de El club de los poetas muertos, con el desastroso resultado que conocen los que han visto la pel\u00edcula.<br>\nPero fue tambi\u00e9n Arist\u00f3teles quien habl\u00f3 de la diferencia entre el dominio desp\u00f3tico y el dominio pol\u00edtico. Aqu\u00e9l, el desp\u00f3tico, es el que ejerc\u00edan los tiranos de los imperios asi\u00e1ticos; \u00e9ste, el pol\u00edtico, el que desarrollaban los gobernantes justos de la polis griega. Lo m\u00e1s parecido a la polis o ciudad griega que tenemos hoy es, precisamente, la empresa, la escuela, comunidad de hombres libres que como dice Hannah Arendt de la polis se dedican a pronunciar discursos y a acometer haza\u00f1as. Poco sentido tiene en nuestro tiempo el ejercitar un dominio desp\u00f3tico, entendido en la terminolog\u00eda de Alvaro d\u2019Ors como pura potestas, es decir, como poder p\u00fablicamente reconocido. Lo que exigen nuestras empresas es ejercitar un dominio pol\u00edtico, es decir, una auctoritas, entendida por Alvaro d\u2019Ors como saber p\u00fablicamente reconocido.<br>\nDirigir hoy equivale a hacer operativo un saber reconocido en el \u00e1mbito de la empresa. Pero como ning\u00fan directivo puede ni debe saberlo todo acerca de las operaciones de su corporaci\u00f3n, el ejercicio de su saber consiste en ense\u00f1ar a que otros aprendan, en establecer las condiciones de posibilidad para que sus colaboradores lleguen a aprender lo que necesitan saber. Ahora bien, seg\u00fan ha se\u00f1alado el profesor Leonardo Polo, lo que acontece aqu\u00ed es un feed-back (t\u00e9rmino cibern\u00e9tico que todos conocemos), una retroalimentaci\u00f3n en virtud de la cual el que obedece es decir, el que aprende env\u00eda a su vez \u00f3rdenes al que manda es decir, al que ense\u00f1a. De manera que, como indica Carlos Llano, los l\u00edmites entre trabajo directivo y trabajo operativo se desdibujan, y cada vez es menos necesaria una espec\u00edfica funci\u00f3n de control, porque todos en la empresa ejercen un autocontrol dial\u00f3gico. Esto no quiere decir, como se ha repetido en los \u00faltimos a\u00f1os, que las jerarqu\u00edas desaparezcan y s\u00f3lo queden las redes. Quiere decir que las jerarqu\u00edas se establecer\u00e1n en funci\u00f3n del saber, o en funci\u00f3n de los lenguajes que cada miembro de la empresa es capaz de entender.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>2. COMUNIDAD DE INVESTIGACI\u00d3N Y APRENDIZAJE <\/strong><\/p>\n<p>Si hemos visto en la primera propuesta que el trabajo empresarial tiene mucho de educativo, que es en s\u00ed mismo ense\u00f1anza \u00aby\u00bb aprendizaje, ahora procede destacar que la educaci\u00f3n es una simbiosis, porque aquello en lo que se pretende avanzar el conocimiento es una pr\u00e1ctica social, que tiene una historia, un contexto social y unas implicaciones \u00e9ticas, religiosas incluso. Si se considera que todos estos factores son accidentales al propio saber, lo que sucede entonces es que el saber se desvitaliza y se cosifica, porque queda desarraigado de su tierra natal, que no es otra que las comunidades de tradici\u00f3n y de progreso, como ha indicado MacIntyre. Por utilizar una vieja met\u00e1fora, nosotros somos enanos a hombros de gigantes. Vemos m\u00e1s que los que nos precedieron precisamente porque no nos olvidamos de ellos. El saber es un empe\u00f1o hist\u00f3rico, en el que s\u00f3lo se puede participar en la medida en que se aporta activamente a la empresa com\u00fan.<br>\nUna \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb es aqu\u00e9lla en la que la mayor\u00eda de sus miembros est\u00e1n integrados en la narrativa de ese dinamismo de progreso en el saber. Es lo que sucede, por ejemplo, con los componentes de la tripulaci\u00f3n de un barco de pesca. Al incorporarse un nuevo miembro, se le va contando m\u00e1s con acciones que con palabras c\u00f3mo se han ido mejorando las artes pesqueras, qu\u00e9 es la t\u00e9cnica del arrastre, c\u00f3mo funciona el \u00absonar\u00bb, qu\u00e9 hay que hacer cuando se est\u00e1 pescando flet\u00e1n cerca de Terranova y aparece una patrulla canadiense\u2026 Y poco a poco, el nuevo miembro de la tripulaci\u00f3n podr\u00e1 ir haciendo sus propios descubrimientos y aportar peque\u00f1as contribuciones a la mejora del trabajo colectivo.<br>\nPor incomparablemente m\u00e1s alta que sea la complejidad de una empresa moderna, si pretende ser una \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb es decir, competitiva tiene que reproducir de alg\u00fan modo estas situaciones de aprendizaje compartido. Cada uno en su nivel, debe estar continuamente dialogando con los que con \u00e9l trabajan para ir descubriendo c\u00f3mo hacer las cosas con mayor calidad, de manera m\u00e1s eficaz y fecunda. Una \u00abempresa inteligente\u00bb es un terreno f\u00e9rtil en el que todos y cada uno tratan de aprender a hacer mejor la tarea que les corresponde. Se convierten as\u00ed en protagonistas de la historia compartida.<br>\nDe manera que el trabajo en equipo ha dejado de ser solamente una manera de motivar a la gente y disminuir conflictos, para transformarse en una condici\u00f3n imprescindible de la buena marcha de las empresas. Porque lo cierto es que nuestro avance en el saber y, por lo tanto, en la productividad presenta un car\u00e1cter dial\u00f3gico. Nadie aprende solo. Ha de avanzar en el conocimiento al hilo de una conversaci\u00f3n continuada con esas personas a las que George Herbert Mead llam\u00f3 los significant others, aquellas personas que aparecen como relevantes para mi vida en general y para mi trabajo en particular. Y tales interlocutores relevantes son, de ordinario, aquellos que se encuentran engarzados con las tareas que realizo y con los cuales me tengo que poner a pensar c\u00f3mo hacer mejor lo que entre todos estamos haciendo.<br>\nTodos han de investigar a su nivel. Y la funci\u00f3n del director general es la de un catalizador de esa innovaci\u00f3n en el saber. A \u00e9l le corresponde que el proceso de aprendizaje no se detenga, sino que sea cada vez m\u00e1s fluido y din\u00e1mico. A \u00e9l no le compete decir a los dem\u00e1s lo que deben hacer, porque son ellos mismos los que conjuntamente han de descubrirlo. Tiene la responsabilidad de que no cesen de indagar, de reforzar sus ocurrencias acertadas, y de cuidar que sus innovaciones no tropiecen con rigideces burocr\u00e1ticas o con autoritarismos formales. Como dir\u00edan los cl\u00e1sicos, al director general de una \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb le es propia una acci\u00f3n arquitect\u00f3nica, ordenadora, que encauce las m\u00faltiples iniciativas responsables hacia el bien com\u00fan de la empresa.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>3. PROFESIONALIDAD: DOMINIO DE UN \u00abOFICIO\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Es muy curioso releer lo que los antiguos fil\u00f3sofos griegos dicen acerca de la figura del sabio, del soph\u00f3s. Lo m\u00e1s interesante son los ejemplos que suelen poner. Un sabio es, por ejemplo, un buen zapatero. El que domina un arte aprendido de otros y en el que llega a ser maestro, es decir, que puede ense\u00f1arlo a otros. Poco tiene que ver esto, al parecer, con la figura moderna del savant o del scholar, del cient\u00edfico renombrado o del erudito inasequible. Y, sin embargo, toda ciencia, y muy especialmente toda profesi\u00f3n, son originariamente un oficio, un craft: tienen mucho m\u00e1s de artesanal de lo que la pedanter\u00eda acad\u00e9mica o la vanidad social est\u00e1n dispuestas a reconocer.<br>\nUn profesional es capaz de dar fe p\u00fablica de sus conocimientos, quien tiene un \u00abbuen oficio\u00bb reconocido. Antes de llegar a poseer genio cosa que muy pocos alcanzan es preciso adquirir talento, lo cual est\u00e1 al alcance de casi todos los que trabajan seriamente. Visitaba recientemente la restaurada Capilla Sixtina con un profesor franc\u00e9s, de fama internacional por sus estudios de est\u00e9tica y teor\u00eda del arte. Curiosamente, \u00e9l no hab\u00eda visitado nunca personalmente los Museos Vaticanos, aunque conoc\u00eda con profundidad todas las caracter\u00edsticas de las obras en ellos expuestas. Curiosamente tambi\u00e9n, apenas se detuvo en la contemplaci\u00f3n de los impresionantes frescos de Miguel \u00c1ngel. Pas\u00f3 distra\u00eddamente la mirada por ellos, y se dirigi\u00f3 al fondo de la Capilla para contemplar con pausa los cuadros de primitivos italianos que all\u00ed se encuentran. Al mostrarle mi extra\u00f1eza por su actitud, me respondi\u00f3 inmediatamente: \u00abSiempre he admirado m\u00e1s el talento que el genio\u00bb.<br>\nLlegar a dominar, con talento, un oficio implica un trabajo continuado, realizado en una comunidad profesional en la que se est\u00e1 innovando constantemente el conocimiento. Comunidad en la que existen casi siempre de manera impl\u00edcita mandatos y prohibiciones, cuyo sentido es preciso captar operativamente, para incorporarlo a la propia vida e intentar mejorarlo.<br>\nPor decirlo de manera intencionadamente a\u00f1eja, una \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb tiene mucho de \u00abescuela de artes y oficios\u00bb. Y lo que tal tipo de empresa necesita con urgencia es la presencia de \u00abmaestros\u00bb, m\u00e1s en el sentido en que atribuimos esta expresi\u00f3n a un \u00abmaestro alba\u00f1il\u00bb, a un \u00aboficial\u00bb (como se dec\u00eda en castellano antiguo), que en el sentido que ampulosamente se adscribe a un famoso director de orquesta.<br>\nEn su excelente libro acerca de la inteligencia creadora, Jos\u00e9 Antonio Marina ha discutido el t\u00f3pico de que un creador es un hombre capaz de resolver certeramente los problemas, con menos informaci\u00f3n que el resto de los mortales. De ah\u00ed la impresi\u00f3n de adivinaci\u00f3n, de inspiraci\u00f3n, de man\u00eda que los grandes creadores provocan. No creo arguye Marina que sea una opini\u00f3n sensata. Los grandes creadores manejan siempre m\u00e1s informaci\u00f3n que los dem\u00e1s, porque si nos referimos, por ejemplo, a novelistas en esa min\u00fascula an\u00e9cdota escuchada durante una cena, o en la imagen de una muchacha pueblerina que mira fotograf\u00edas, o en la figura de un hombre que desciende de un tren, o en la trivialidad de una frase casual se condensa la subjetividad entera del autor. Una realidad aparece llena de posibilidades s\u00f3lo ante los ojos de quien va a ser capaz de integrarla en un gran n\u00famero de operaciones.<br>\nUna \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb es la que permite y fomenta que florezca la creatividad. Por creatividad entiende el propio Marina la \u00abcapacidad de producir intencionalmente sorpresas eficaces\u00bb. Y s\u00f3lo lo logra quien posee un consumado oficio, quien domina la t\u00e9cnica o el arte que le es propia, quien posee una aut\u00e9ntica sabidur\u00eda pr\u00e1ctica. La diferencia entre una persona creativa y un so\u00f1ador es que la primera sabe c\u00f3mo materializar sus ideas, c\u00f3mo hacer operativos sus proyectos. Y esto lo logra por una especie de conocimiento por connaturalidad, porque el latir de su propio conocimiento vibra con el mismo ritmo que el latir de la realidad. Quien domina un oficio posee una especie de empat\u00eda con la realidad sobre la que trabaja, de manera que es capaz de distinguir enseguida lo esencial de lo accidental y saber r\u00e1pidamente cu\u00e1l es el quid de la cuesti\u00f3n, eso que los anglosajones llaman the point.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>4. INELUDIBLE DIMENSI\u00d3N \u00c9TICA <\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1al\u00e1bamos que quien desea llegar a ser un buen pescador se enrola en una tripulaci\u00f3n que ejerce unas ciertas pr\u00e1cticas, en las que el aprendiz tiene que iniciarse, aceptando las reglas del juego, cargando al principio con menesteres bien modestos, respetando las normas no escritas de la embarcaci\u00f3n y aportando sus propios hallazgos, que ser\u00e1n sometidos a pruebas de ensayo y error antes de ser adoptados por esa peque\u00f1a empresa.<br>\nA algunos podr\u00e1 sonarles esto a gremialismo rom\u00e1ntico, pero como se\u00f1ala MacIntyre es como se sigue trabajando en todos los oficios, incluidos los m\u00e1s expl\u00edcitamente relacionados con la sociedad del conocimiento, como es el caso del investigador que aspira a entrar en un \u00abgrupo de excelencia\u00bb. Un laboratorio funciona, a estos efectos, exactamente igual que un peque\u00f1o barco pesquero. Con la \u00fanica diferencia de que las reglas del laboratorio son mucho m\u00e1s estrictas, aunque las relaciones jer\u00e1rquicas sean posiblemente menos r\u00edgidas. Tanto en el laboratorio como en la embarcaci\u00f3n, hay cosas que est\u00e1n prescritas y que en ning\u00fan caso deben dejar de hacerse, tales como adoptar determinadas medidas de seguridad. Y, lo que es m\u00e1s significativo, hay cosas que est\u00e1n prohibidas y que en ning\u00fan supuesto deben hacerse. Por ejemplo, en el caso del laboratorio ninguna posible situaci\u00f3n autoriza a simular resultados cient\u00edficos que no hayan sido obtenidos y comprobados por medio de una investigaci\u00f3n rigurosa.<br>\nEn la sociedad del conocimiento se aprecia m\u00e1s claramente que en ninguna otra configuraci\u00f3n cultural anterior, el hecho de que no podemos prescindir de las reglas morales, por m\u00e1s permisivos que seamos. Porque la \u00e9tica no es una especie de armatoste constrictivo, llegado no se sabe de d\u00f3nde, que nos viene a aguar la fiesta con sus prohibiciones y mandatos. La moral como ha dicho Mill\u00e1n-Puelles es la l\u00f3gica de la libertad, la urdimbre misma de la convivencia. Expulsada por la puerta, vuelve a entrar por la ventana. M\u00e1s vale, entonces, acogerla y tratar de respetarla, aunque s\u00f3lo sea por la cuenta que nos tiene.<br>\nHabr\u00eda que advertir, adem\u00e1s, que la \u00e9tica es s\u00f3lo una; que no hay varias \u00e9ticas; que no cabe separar la \u00e9tica profesional de la \u00e9tica personal, o la \u00e9tica p\u00fablica de la \u00e9tica privada, porque el resultado de ese desgarramiento siempre es alg\u00fan tipo de corrupci\u00f3n. La \u00e9tica constituye el fundamento y la orientaci\u00f3n de toda sabidur\u00eda pr\u00e1ctica, porque ella misma es el saber para una vida lograda, que s\u00f3lo puede adquirirse por medio del logro din\u00e1mico de esa vida cabal.<br>\nClaro aparece que en una sociedad del conocimiento la regla m\u00e1s caracter\u00edstica es la que prohibe taxativamente mentir. Porque la mentira quiebra directamente esa conversaci\u00f3n humana a trav\u00e9s de la cual vamos ganando terreno en el espacio de la verdad. La tolerancia institucional de mentiras o medias verdades es letal para una \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb, ya que su mismo nervio corporativo, su temple m\u00e1s propio, es precisamente el entusiasmo en la b\u00fasqueda de la verdad. La inteligencia no se hace operativa si falta esa otra gran capacidad humana que es el amor. De manera que el amor a la verdad constituye la virtud corporativa imprescindible para una empresa que quiera moverse en la nueva galaxia de la sociedad del saber. Tambi\u00e9n esta afirmaci\u00f3n puede sonar a romanticismo moralizante, pero no hay libro actual de management que no hable de transparencia, de calidad informativa, de sinceridad en el liderazgo o de publicidad ver\u00eddica. El tema pasa a ser central en la obra de Francis Fukujama, titulada significativamente Trust, en la que se considera que la confianza mutua constituye ese \u00abcapital social\u00bb que se encuentra en la base de la prosperidad econ\u00f3mica. Y todos los que trabajan en empresas saben que no hay nada m\u00e1s delet\u00e9reo que el disimulo, el enga\u00f1o, la opacidad o el miedo a decir lo que se piensa.<br>\nEstamos tocando el fondo de una corriente hist\u00f3rica que nos devuelve valores viejos de manos de las tecnolog\u00edas m\u00e1s innovadoras. Porque, vamos a ver, \u00bfde qu\u00e9 nos servir\u00edan los m\u00e1s avanzados sistemas telem\u00e1ticos si lo que se transmitiera por ellos resultara, sencillamente, que no es verdad? Estar\u00edamos en la gran ceremonia de la manipulaci\u00f3n, que es el gran riesgo \u00e9tico de la sociedad del conocimiento. Pero, como dec\u00eda otro poeta, H\u00f6lderlin esta vez, \u00abdonde est\u00e1 el peligro, all\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>5. CULTIVAR UNA PROFUNDA CULTURA CORPORATIVA<\/strong><\/p>\n<p>El objetivo de una comunidad que pretende avanzar en el saber no es el logro de conocimientos aislados sino el fomento de actitudes estables de tipo sapiencial. Es lo que George Gilder llam\u00f3 \u00abcapital metaf\u00edsico\u00bb.<br>\nSi consideramos, como hac\u00edamos en la primera propuesta, que una empresa ha de ser hoy una comunidad educativa y una comunidad educativa una empresa, resulta que el prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n no es la transmisi\u00f3n de unos contenidos sino el cultivo de unos h\u00e1bitos intelectuales y pr\u00e1cticos. Al fin y al cabo, la ciencia misma y la propia tecnolog\u00eda son h\u00e1bitos, es decir, enriquecimientos operativos que permiten a quienes los poseen derivar conclusiones a partir de unos principios y, a su vez, plasmar esas conclusiones en sistemas funcionales. S\u00f3lo derivadamente la ciencia y la t\u00e9cnica son sistemas l\u00f3gicamente articulados. Lo cual se aprecia sobre todo cuando se considera, no tanto la ciencia y la t\u00e9cnica ya hechas, sino la ciencia y la tecnolog\u00eda en su propio hacerse. Las grandes mutaciones cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas han acontecido precisamente cuando un modelo epistemol\u00f3gico dado ha entrado en crisis y ha tenido que ser sustituido por otro que inicialmente se le opon\u00eda sin \u00e9xito o que ha sido preciso descubrir. En tales tesituras hist\u00f3ricas, se observa claramente que el resorte del cambio no es lo sabido sino el saber. Esta primac\u00eda de la capacidad de saber m\u00e1s sobre el conjunto de cosas que ya se conocen es la clave para entender qu\u00e9 pasa en la sociedad del conocimiento y c\u00f3mo han de ser en ella las \u00aborganizaciones inteligentes\u00bb.<br>\nEn la sociedad del conocimiento la quiebra y sustituci\u00f3n de paradigmas cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos es continua. Vivimos, como dir\u00eda Drucker, en la era de la discontinuidad. Lo que en ella da continuidad corporativa a las empresas es precisamente el capital cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico ya conquistado, as\u00ed como la riqueza \u00e9tica adquirida, que se traduce en prudencia para tomar decisiones sabias ante los nuevos retos y oportunidades que se suscitan una y otra vez.<br>\nLa capacidad, potenciada por los h\u00e1bitos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, de llegar a saber cosas nuevas y aprender a realizarlas es lo que da el \u00edndice de competitividad de una empresa en la sociedad del conocimiento. Una \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb es capaz de aprender continuamente saberes nuevos, potencialidad que no se puede restringir a unos pocos especialistas o a un departamento de innovaci\u00f3n, sino que tiene que permear la empresa de arriba a abajo. Esto es a lo que en sentido fuerte, podemos llamar cultura corporativa. Las versiones d\u00e9biles de la cultura empresarial nos la presentan como una especie de estilo o ambiente caracter\u00edstico, una suerte de elegancia colectiva que tiene m\u00e1s de apariencia que de realidad. Pero si nos tomamos en serio lo que el profesor Rafael Alvira llam\u00f3 \u00abest\u00e9tica de la empresa\u00bb, advertiremos que la propia est\u00e9tica tiene un extraordinario valor cognoscitivo y que la cultura es sobre todo cultivo del esp\u00edritu, es decir, de la inteligencia y de la voluntad.<br>\nCuanto m\u00e1s poderosa sea la cultura cognoscitiva de una organizaci\u00f3n, tanto mayor ser\u00e1 su capacidad corporativa para comportarse de manera inteligente ante las demandas de una sociedad en constante cambio cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico. Una empresa culta es la que est\u00e1 hecha de proyectos, m\u00e1s que de realidades ya logradas.<br>\nPara proyectar algo, es necesario entreverlo en el futuro, verlo donde otros no lo perciben. Es como si extendi\u00e9ramos nuestra mano hacia un porvenir todav\u00eda inexistente y nos invit\u00e1ramos desde all\u00ed a avanzar. Pero \u00bfqu\u00e9 distingue a un proyecto de una simple enso\u00f1aci\u00f3n? Que lo que en \u00e9l se entrev\u00e9 es realizable y se percibe as\u00ed. Ahora bien, como se\u00f1al\u00f3 Arist\u00f3teles, la capacidad de percepci\u00f3n de la realidad depende del propio car\u00e1cter, es decir, del conjunto de h\u00e1bitos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos. \u00abSomos en cierto modo dice en la \u00c9tica a Nic\u00f3maco concausa de nuestros h\u00e1bitos y por ser como somos nos proponemos un fin determinado\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abSi cada uno es en cierto modo causante de su propio car\u00e1cter, tambi\u00e9n ser\u00e1 en cierto modo causante de sus percepciones y valoraciones\u00bb.<br>\nLa profundidad de la cultura de una \u00aborganizaci\u00f3n inteligente\u00bb viene dada por la hondura y cohesi\u00f3n de la libertad concertada de sus miembros, que no se comportan de una manera rutinaria o mec\u00e1nica, sino que ejercen a diario sus facultades de descubrimiento y decisi\u00f3n, en tensi\u00f3n conjunta hacia un bien compartido. El modelo de empresa ya no es, como en el taylorismo, la m\u00e1quina bien trabada. Es m\u00e1s bien, como sabemos hace tiempo, el de un organismo \u00e1gil y flexible. Pero si del modelo mec\u00e1nico hemos pasado al modelo biol\u00f3gico, ya es momento de que transitemos decididamente hacia el paradigma antropol\u00f3gico, el del ser vivo que piensa y decide. Es la hora del humanismo empresarial.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>6. INVESTIGACI\u00d3N Y GESTI\u00d3N SE IDENTIFICAN <\/strong><\/p>\n<p>En la sociedad del conocimiento, la investigaci\u00f3n ya no es un lujo institucional ni algo que se pueda encomendar s\u00f3lo a organismos o departamentos especializados. La esencia de la industria misma ya no es la producci\u00f3n, sino la indagaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica. Pero es que hoy, no s\u00f3lo la industria, sino toda empresa de bienes o servicios tambi\u00e9n la educativa es constitutivamente investigadora. Ya no hay distinci\u00f3n estricta entre investigaci\u00f3n y gesti\u00f3n, porque la propia acci\u00f3n directiva consiste en poner a todos los miembros de la organizaci\u00f3n a pensar en lo que cada uno est\u00e1 haciendo, precisamente para hacerlo mejor, para realizarlo con una calidad m\u00e1s alta, con una eficacia m\u00e1s lograda.<br>\nLo propio de las \u00abempresas inteligentes\u00bb es que incorporan un alto componente intelectivo. Eso es lo que significa hoy esa palabra tan usada y tan escasamente entendida: la palabra \u00abcompetitividad\u00bb. Si en una organizaci\u00f3n que est\u00e9 a la altura de nuestro tiempo ya no hay distinci\u00f3n clara entre decisi\u00f3n y ejecuci\u00f3n, es precisamente porque ya no existen tareas puramente rutinarias que tengan que ser realizadas por personas humanas. Todos en la empresa dec\u00edamos antes investigan a su nivel: todos y cada uno tienen que estar pensando continuamente en su propio cometido para ver c\u00f3mo logran hacerlo mejor y ayudar a otros a hacerlo mejor. Hoy ya no trabajamos s\u00f3lo en la dimensi\u00f3n del espacio: trabajamos preferentemente en la dimensi\u00f3n del tiempo. Lo importante ahora no son los sistemas o las estructuras: lo importante ahora es adivinar el futuro y proyectarlo desde un trabajo que no se justifica por el \u00e9xito logrado sino por la capacidad de lograr un \u00e9xito nuevo.<br>\n\u00c9sta, y no otra, es la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb que esperan las sociedades occidentales, las cuales parecen, en algunos aspectos, como atascadas: es la \u00abrevoluci\u00f3n de la inteligencia\u00bb. Ya no se trata de ese racionalismo arrogante, propio de las ideolog\u00edas del siglo XIX, que pensaban haber dado de una vez por todas con la f\u00f3rmula definitiva de la eficacia y el bienestar. Precisamente porque ahora ya sabemos que no existe la f\u00f3rmula que resuelva de golpe nuestros problemas, hemos de estar buscando habitualmente soluciones cambiantes, procedimientos oportunos, respuestas operativas a las cuestiones que se nos plantean; cuestiones que ahora siempre son nuevas y cuya respuesta por lo tanto no se encuentra en ninguna parte: s\u00f3lo se halla en el propio proceso de investigaci\u00f3n pr\u00e1ctica cuyo motor no es otro que la propia inteligencia.<br>\nLa cu\u00f1a que puede unir a estas seis sint\u00e9ticas propuestas es que la formaci\u00f3n no termina nunca, como dec\u00eda hace a\u00f1os el Beato Josemar\u00eda Escriv\u00e1, Fundador de la Universidad de Navarra. Ya no podemos abandonar las aulas, porque recordemos a MacLuhan \u00e9stas ya no tienen muros: est\u00e1n por doquier. Toda la vida hemos de ser estudiantes y estudiosos, aprendices y maestros, lectores y escritores, alumnos y profesores. Empresa y escuela se interpenetran, porque las dos instituciones est\u00e1n empe\u00f1adas en prop\u00f3sitos que cada vez se hallan m\u00e1s imbricados. Ambas persiguen el logro de una mayor calidad en la vida social. Calidad que ya sabemos que no consiste en rodearse de objetos sofisticados, ni en recibir pasivamente prestaciones materiales, sino que estriba sobre todo en el ejercicio m\u00e1s pleno de nuestras capacidades espec\u00edficamente humanas.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24511\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Corremos el peligro que nuestras organizaciones, r&iacute;gidas y burocr&aacute;ticas, penetren en la sociedad del conocimiento como un elefante en una tienda de cacharros. Lo de la cacharrer&iacute;a viene a cuento porque se confunde la sociedad del saber con la proliferaci&oacute;n de la parafernalia inform&aacute;tica; y lo del elefante, por ser un animal al que su poderosa memoria no le ayuda a moverse con agilidad ni a anticipar el futuro.<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1487],"tags":[79],"class_list":["post-24511","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-alta_direccion","tag-ejemplar_245"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Seis propuestas para organizaciones inteligentes - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Seis propuestas para organizaciones inteligentes\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Corremos el peligro que nuestras organizaciones, r&iacute;gidas y burocr&aacute;ticas, penetren en la sociedad del conocimiento como un elefante en una tienda de cacharros. Lo de la cacharrer&iacute;a viene a cuento porque se confunde la sociedad del saber con la proliferaci&oacute;n de la parafernalia inform&aacute;tica; y lo del elefante, por ser un animal al que su poderosa memoria no le ayuda a moverse con agilidad ni a anticipar el futuro.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2002-11-26T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:04:47+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"alejandrollanocifuentes\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"alejandrollanocifuentes\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"34 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"alejandrollanocifuentes\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/53f3607a77b39d50653a34d87d30ab86\"},\"headline\":\"Seis propuestas para organizaciones inteligentes\",\"datePublished\":\"2002-11-26T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:04:47+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/\"},\"wordCount\":6738,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"245\"],\"articleSection\":[\"Alta Direcci\u00f3n\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/\",\"name\":\"Seis propuestas para organizaciones inteligentes - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2002-11-26T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:04:47+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/53f3607a77b39d50653a34d87d30ab86\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/11\\\/26\\\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Seis propuestas para organizaciones inteligentes\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/53f3607a77b39d50653a34d87d30ab86\",\"name\":\"alejandrollanocifuentes\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/95b4edd7f9145b04db174e67a28ae14c9715cfdeb64f9c1a05a52c70c68e8686?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/95b4edd7f9145b04db174e67a28ae14c9715cfdeb64f9c1a05a52c70c68e8686?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/95b4edd7f9145b04db174e67a28ae14c9715cfdeb64f9c1a05a52c70c68e8686?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"alejandrollanocifuentes\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/alejandrollanocifuentes\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Seis propuestas para organizaciones inteligentes - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Seis propuestas para organizaciones inteligentes","og_description":"Corremos el peligro que nuestras organizaciones, r&iacute;gidas y burocr&aacute;ticas, penetren en la sociedad del conocimiento como un elefante en una tienda de cacharros. Lo de la cacharrer&iacute;a viene a cuento porque se confunde la sociedad del saber con la proliferaci&oacute;n de la parafernalia inform&aacute;tica; y lo del elefante, por ser un animal al que su poderosa memoria no le ayuda a moverse con agilidad ni a anticipar el futuro.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2002-11-26T00:00:00+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:04:47+00:00","author":"alejandrollanocifuentes","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"alejandrollanocifuentes","Tiempo de lectura":"34 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/"},"author":{"name":"alejandrollanocifuentes","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/53f3607a77b39d50653a34d87d30ab86"},"headline":"Seis propuestas para organizaciones inteligentes","datePublished":"2002-11-26T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:04:47+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/"},"wordCount":6738,"commentCount":0,"keywords":["245"],"articleSection":["Alta Direcci\u00f3n"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/","name":"Seis propuestas para organizaciones inteligentes - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"2002-11-26T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:04:47+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/53f3607a77b39d50653a34d87d30ab86"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/26\/seis_propuestas_para_organizaciones_inteligentes\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Seis propuestas para organizaciones inteligentes"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/53f3607a77b39d50653a34d87d30ab86","name":"alejandrollanocifuentes","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/95b4edd7f9145b04db174e67a28ae14c9715cfdeb64f9c1a05a52c70c68e8686?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/95b4edd7f9145b04db174e67a28ae14c9715cfdeb64f9c1a05a52c70c68e8686?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/95b4edd7f9145b04db174e67a28ae14c9715cfdeb64f9c1a05a52c70c68e8686?s=96&d=mm&r=g","caption":"alejandrollanocifuentes"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/alejandrollanocifuentes\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24511","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24511"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24511\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661293,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24511\/revisions\/2661293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}