{"id":24423,"date":"1999-09-01T00:00:00","date_gmt":"1999-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24423"},"modified":"1999-09-01T00:00:00","modified_gmt":"1999-09-01T00:00:00","slug":"werther_instrucciones_para_morir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/09\/01\/werther_instrucciones_para_morir\/","title":{"rendered":"Werther: instrucciones para morir"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24423\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>En 1754 Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), con 25 a\u00f1os, vive un asombroso estupor ante el \u00e9xito que lo acoge. Werther le ha tra\u00eddo un triunfo inaudito, no ya por las m\u00faltiples ediciones y traducciones que reciben las cuitas de su h\u00e9roe rom\u00e1ntico, sino porque comienza a desatarse una ola de suicidios dentro y fuera de Alemania. El escritor intuye que la fren\u00e9tica acogida de su novela proviene mucho menos de sus confesiones amorosas que de la sensaci\u00f3n causada en el pa\u00eds por el misterioso suicidio de un diplom\u00e1tico, acontecimiento que centuplica el inter\u00e9s de su obra.<br>\nPara el joven Goethe resulta inc\u00f3modo leer el c\u00famulo de cartas donde sus amigos le comunican el estado de este hombre antes de quitarse la vida: \u00abEstaba abrumado, fuera de s\u00ed, la frente le ard\u00eda febrilmente, los ojos se le llenaban de l\u00e1grimas, se le hench\u00eda el pecho\u2026\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NACE UN DRAMA <\/strong><\/p>\n<p>Esta c\u00e9lebre novela rom\u00e1ntica tuvo su origen, como tantas otras de sus obras, en un asunto amoroso. Cuando Goethe viaj\u00f3 a Wetzlar a completar ciertas pr\u00e1cticas pendientes para obtener el t\u00edtulo de abogado, hizo amistad con un grupo de j\u00f3venes en su mayor\u00eda pasantes de Derecho. Al ser admitido Goethe como miembro de su \u00abOrden\u00bb, ya pertenec\u00edan a ella Guillermo Jerusalem y Juan Christian Kestner. Jerusalem, hijo de un notable te\u00f3logo, sostuvo con Goethe una relaci\u00f3n m\u00e1s bien superficial y apenas figurar\u00eda su nombre en los estudios goethianos, si no fuera por las consecuencias que tuvo su suicidio. Mucho m\u00e1s estrecha relaci\u00f3n estableci\u00f3 con Kestner, ocho a\u00f1os mayor que \u00e9l, con quien comparti\u00f3 aficiones literarias. Kestner estaba comprometido desde hac\u00eda cuatro a\u00f1os con Carlota Buff; Goethe la conoci\u00f3 en un baile al que su novio no pudo asistir. Bail\u00f3 con ella y se enamor\u00f3 de inmediato. Al d\u00eda siguiente la fue a ver, y con diversos pretextos hizo lo mismo en fechas sucesivas. Caminaban juntos y Kestner los acompa\u00f1aba cuando sus ocupaciones lo dejaban libre. Aunque se trataba de un joven tolerante, era evidente que le molestaban las frecuentes atenciones del poeta a su prometida. En su diario escribi\u00f3: \u00abCuando, terminado mi trabajo, voy a ver a mi novia, encuentro all\u00ed al doctor Goethe. Est\u00e1 enamorado de ella y aunque es fil\u00f3sofo y somos buenos amigos, no se alegra mucho cuando me ve llegar para pasar un rato agradable con Lota. Siendo un buen amigo suyo, no me gusta que est\u00e9 a solas con ella y la atienda\u00bb Y pocas semanas m\u00e1s tarde: \u00abCarlota habl\u00f3 claro a Goethe. Le dijo que de ella s\u00f3lo pod\u00eda esperar amistad. Sali\u00f3 p\u00e1lido y muy deprimido. Fue a dar un paseo\u00bb.<br>\nGoethe pas\u00f3 todo el verano en la campi\u00f1a de Wetzlar intentando dejar a Carlota. Su pasi\u00f3n por ella entr\u00f3 en una fase de tal intensidad, que la situaci\u00f3n se hizo insostenible: notaba que su presencia incomodaba a los enamorados. A mediados de septiembre resolvi\u00f3 irse, aunque no comunic\u00f3 su proyecto a los novios; la \u00faltima velada que pas\u00f3 con ellos estuvo marcada por un amargo desencanto. A las pocas semanas de estar en Francfort le lleg\u00f3 la noticia de que su conocido, Jerusalem, se hab\u00eda suicidado en Wetzlar debido a una frustrada relaci\u00f3n amorosa. Inmediatamente escribi\u00f3 a Kestner pidiendo detalles del hecho y tom\u00f3 cuidadosa nota de la informaci\u00f3n que le proporcion\u00f3.<br>\nLa novela empezaba a bullir en su cabeza; pens\u00f3 primero en escribir un drama. Luego se inclin\u00f3 decididamente por la forma epistolar, muy de moda gracias a la Nouvelle H\u00e9loise de Rousseau.<br>\nUn incidente m\u00e1s complet\u00f3 la historia. Despu\u00e9s de dejar Wetzlar, Goethe pas\u00f3 unos d\u00edas en otra villa con Maximiliana La Roche, hija de la casera de la mansi\u00f3n campestre. Era una mujer soltera, sensible y sobre todo inteligente. Hablaron durante horas de m\u00fasica, filosof\u00eda y libros. Tiempo despu\u00e9s la reencontr\u00f3 en Francfort, casada con un comerciante ignorante y ordinario. Al frecuentarla de nuevo, Peter Brentano no fue tan complaciente como Juan Christian Kestner. Le molestaba la asiduidad del famoso intelectual y estall\u00f3 un violento conflicto entre marido y mujer, en vista del cual Goethe no volvi\u00f3 a acercarse por all\u00ed. Estos dos acontecimientos constituyen los elementos biogr\u00e1ficos que le proporcionaron el material para estructurar su Werther.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL EMBRUJO DE UNA OBRA MAESTRA<\/strong><\/p>\n<p>El libro alcanz\u00f3 un \u00e9xito que tal vez no haya conocido ninguna otra novela en su siglo. En menos de dos a\u00f1os se tradujo a doce idiomas. Como es de esperarse, las \u00fanicas personas que recibieron la obra fr\u00edamente fueron Kestner y Carlota, pues todo mundo los reconoci\u00f3 como modelos. Kestner estuvo mucho tiempo molesto al verse retratado en \u00abAlberto\u00bb, un hombre opaco y bastante est\u00fapido. La r\u00e9plica de Goethe fue violenta: \u00abSi pudieras darte cuenta de una mil\u00e9sima parte de lo que significa Werther para miles de corazones, no tomar\u00edas en cuenta lo que a ti te cuesta\u00bb.<br>\nLa novela pas\u00f3 de mano en mano y en poco tiempo provoc\u00f3, literalmente, un estilo de vida mundial; fueron legi\u00f3n los imitadores de Werther. En su autobiograf\u00eda comenta la paradoja que esto signific\u00f3 para \u00e9l: \u00abEscrita la obra me sent\u00ed aliviado y gozoso como tras una confesi\u00f3n general y dispuesto a emprender otra vida. El viejo remedio me hab\u00eda sentado esta vez de maravilla. Pero mientras yo me sent\u00eda aligerado y liberado, luego de haber transformado la realidad en poes\u00eda, mis amigos se confundieron creyendo que hab\u00eda que transformar la poes\u00eda en realidad, imitar la novela y matarse. Este efecto que produjo al principio en unos pocos, lo caus\u00f3 m\u00e1s tarde en el gran p\u00fablico y el libro que a m\u00ed tanta utilidad me hab\u00eda prestado, fue tachado de altamente pernicioso\u00bb.<br>\nLos periodistas de la \u00e9poca reportan que se derramaron mares de l\u00e1grimas por el tr\u00e1gico fin de Werther. Los j\u00f3venes escrib\u00edan cartas a sus novias con encendido tono wertheriano. Pocos fueron los que se mostraron hostiles o indiferentes al personaje. En Francia fue donde caus\u00f3 mayor impresi\u00f3n. El mismo Napole\u00f3n se sinti\u00f3 dominado por el poder de la obra; la ley\u00f3 siete veces y la llev\u00f3 consigo a trav\u00e9s de los campos de batalla hasta las pir\u00e1mides de Egipto, como se lo manifest\u00f3 personalmente a Goethe en la entrevista que celebraron en Erfurt en 1808.<br>\nPara la mayor\u00eda de los europeos, Goethe sigui\u00f3 siendo durante cincuenta a\u00f1os, el autor de Las penas de amor de Werther. As\u00ed como el cine de Hollywood comenz\u00f3 a ejercer en los espectadores una influencia notable, durante las primeras tres d\u00e9cadas del siglo XX, la novela de Goethe instal\u00f3 una moda que inclu\u00eda formas de vestir, hablar y comportarse. Al decir de Emil Ludwig, uno de sus m\u00e1s apasionados bi\u00f3grafos: \u00ab(\u2026) todo el mundo visti\u00f3 frac azul y chaleco amarillo, llor\u00f3 abundantemente y se suicid\u00f3 un poco; en Leipzig se prohibi\u00f3 la venta del libro bajo pena de diez t\u00e1leros de multa; diecis\u00e9is ediciones aparecieron en Alemania y m\u00e1s todav\u00eda en Francia e Inglaterra; el \u00e9xito lleg\u00f3 hasta China\u00bb.<br>\nComo ocurre siempre con las obras maestras, la novela se parodi\u00f3. Un escritor que le era particularmente adverso, public\u00f3 Las alegr\u00edas de amor de Werther donde frustraba el suicidio, inclu\u00eda una pistola cargada con sangre de gallina y un Werther que se casaba despreocupadamente con Lota, su amada. Cuentan sus coet\u00e1neos que Goethe se divirti\u00f3 tanto con esta obra que recort\u00f3 las hermosas vi\u00f1etas que ilustraban la edici\u00f3n y continu\u00f3 escribiendo sin m\u00e1s. No obstante, con el paso de los meses, la broma acab\u00f3 por enfurecerlo; dio cauce a su indignaci\u00f3n en tres largos poemas y un gran n\u00famero de cartas; hasta lleg\u00f3 a escribir la parodia de la parodia de su novela. Medio siglo m\u00e1s tarde, Goethe reflexion\u00f3 acerca de este episodio de su vida: \u00abA fuerza de buscar c\u00f3mo llenar un vac\u00edo inexplicable, los lectores terminaron por descubrir, en las mujeres con las que com\u00fanmente trataban, parecidos con Carlota, mi hero\u00edna; \u00a1y tambi\u00e9n las damas se sent\u00edan halagadas de ser tomadas por ese modelo!\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00abLA ARTISTA DEL ESPEJO\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Goethe percibi\u00f3, as\u00ed, que entre los lectores existe una intenci\u00f3n de estilizar literariamente la vida real desafiando las dificultades que entra\u00f1a tratar con hombres y mujeres de carne y hueso. Esta observaci\u00f3n, profundamente perspicaz, es de una vigencia incuestionable. \u00bfNo siguen queriendo parecerse nuestras lectoras de fotonovelas a las hero\u00ednas del Canal de las Estrellas? \u00bfNo aspiran las adolescentes a ser Totalmente Palacio\u2026? \u00bfNo se siguen en todo el mundo los dictados del cine norteamericano, con sus insulsas pero efectistas historias de amor pre\u00f1adas de agresivas conductas sexuales y laxos criterios morales acerca de c\u00f3mo debe ser, o al menos c\u00f3mo debe \u00abverse\u00bb una relaci\u00f3n de pareja? Lo que quiz\u00e1 fuera muy distinto en el Setecento es la \u00e9tica del creador. Goethe se entreg\u00f3 a estas meditaciones y para las subsiguientes ediciones de Werther redact\u00f3 un proemio donde incluy\u00f3 una breve invitaci\u00f3n a no seguir el ejemplo del protagonista. Es menester aclarar, sin embargo, que tambi\u00e9n estos sentimientos evolucionaron con la edad; retir\u00f3 sus palabras y declar\u00f3 abiertamente a\u00f1os despu\u00e9s: \u00ab(\u2026) habi\u00e9ndole recordado en cierta ocasi\u00f3n un lord que su novela hab\u00eda causado la muerte de muchos j\u00f3venes, Goethe respondi\u00f3 fr\u00eda y altivamente: \u201cSu sistema comercial hace perecer a millares de personas; \u00bfpor qu\u00e9 no el m\u00edo ha de tener igual privilegio?\u201d\u00bb.<br>\nEl cuestionamiento de fondo es interesante. El genio literario de Goethe consigui\u00f3 transgredir el proverbial l\u00edmite entre ficci\u00f3n y realidad que Ortega llama \u00abla arista del espejo\u00bb. Vel\u00e1zquez, colocado en el lienzo de las Meninas de cara al espectador, constituye la frontera entre los dos mundos. Ortega explica c\u00f3mo, de la misma manera, don Quijote arremete con su adarga contra los t\u00edteres que protagonizan la historia de don Gaiferos, caballero cristiano que en el teatrino del Maese Pedro sufre humillaciones imperdonables por parte de unos moros combatientes. Pero el p\u00fablico del naciente siglo XIX, no ya personajes de ficci\u00f3n, comenz\u00f3 a pegarse tiros en la cabeza, reacci\u00f3n que no consiguieron todos los existencialistas juntos, sobre la juventud que influyeron. Releer a Werther a punto de entrar al siglo XXI nos plantea el reto de reflexionar no s\u00f3lo en la naturaleza de la historia que propone, no s\u00f3lo en la moda donde se insert\u00f3, sino en la propia naturaleza humana. \u00bfNo ser\u00e1 que el inconsciente colectivo est\u00e1 mucho m\u00e1s tocado por el amor que por la n\u00e1usea?<br>\n______________________<br>\n<strong>Un perfil cl\u00e1sico<\/strong><br>\n* \u00abNo soy un animal prodigioso expuesto en una jaula\u00bb, dijo Goethe refiri\u00e9ndose a los grupos de peregrinos que lo fastidiaban.<br>\n* Los nazis se apropiaron de Goethe para su doctrina racista, y el r\u00e9gimen de la RDA hizo lo suyo postulando que este consejero, aceptado en la aristocracia (el emperador Jos\u00e9 II le otorg\u00f3 t\u00edtulo de nobleza), era nada menos que un precursor del socialismo.<br>\n* Es la figura m\u00e1s representativa de la literatura alemana, que alcanza con \u00e9l una perfecci\u00f3n cl\u00e1sica, gracias sobre todo a Werther y a Fausto.<br>\n* Cultiv\u00f3 todos los g\u00e9neros: l\u00edrica, drama, novela, ensayo, poema \u00e9pico, estudio hist\u00f3rico, tratado cient\u00edfico y filos\u00f3fico.<br>\n______________________<br>\n<strong>Weimar, el festejo hecho ciudad<\/strong><br>\n* 1000 eventos con 5000 artistas de 100 pa\u00edses hacen que esta peque\u00f1a ciudad, en la que Goethe vivi\u00f3 durante 60 a\u00f1os, se vista este a\u00f1o con el traje de la \u00abCiudad Cultural de Europa\u00bb, t\u00edtulo que otorga el Consejo de Ministros de la Uni\u00f3n Europea.<br>\n* Cuenta con 60.500 habitantes (en la \u00e9poca de Goethe eran \u00fanicamente 6.000).<br>\n* Normalmente tiene 1,5 millones de visitantes; este a\u00f1o se calcula por lo menos el doble.<br>\n* Para celebrar el 250 aniversario del natalicio de Goethe se dedicar\u00e1n 50 eventos sobre sus obras y su mito.<br>\n* Informaciones de programas culturales en Internet: hhttp:\/\/www.weimar1999.de<br>\n_______________________<br>\n<strong>\u00abFausto\u00bb, de Goethe: El peregrinaje del placer<\/strong><br>\n\u00abNo trato de buscar la felicidad. Quiero el v\u00e9rtigo que ciega, los placeres que da\u00f1an, el amor que odia, el pesar que deleita. Mi coraz\u00f3n, curado de la fiebre del saber, debe saborear toda clase de dolores; quiero sentir todo cuanto los dem\u00e1s hombres han sentido; quiero experimentar, como ellos, lo que tiene de sublime el gozo y el dolor; acumular en mi seno el bien y el mal; y, por \u00faltimo, acabar mi existencia como ellos la acaban\u00bb.<br>\nCasi se dir\u00eda que Fausto es el retrato de muchos hombres contempor\u00e1neos, aunque Goethe lo escribi\u00f3 en su primera versi\u00f3n hacia 1775. El hombre f\u00e1ustico se encarna en las personas que no soportan la realidad de su vida y buscan afanosamente algo que las llene, aunque sea mentira. Goethe pens\u00f3 en la pasi\u00f3n cient\u00edfica que iluminaba a los hombres de la Ilustraci\u00f3n hasta llevarles a convertir la raz\u00f3n en un objeto de culto casi religioso.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Vivir de ilusiones<\/strong><\/p>\n<p>Fausto aparece como un desenga\u00f1ado de la ciencia, el gozo que proporciona no justifica los esfuerzos necesarios para alcanzarla, no merece ser objeto de culto. Fausto quiere m\u00e1s: \u00abTiempo es ya de demostrar con acciones que la dignidad humana en nada desmerece de la majestad de los dioses\u00bb; vende su alma al demonio porque prefiere vivir de ilusiones a conocer la realidad y vivir seg\u00fan ella, algo siempre m\u00e1s costoso y dif\u00edcil.<br>\nY all\u00ed est\u00e1 Mefist\u00f3feles, el rey de las ilusiones, el mago supremo de la vida falsa, superficial y atractiva. Mefist\u00f3feles sabe que no puede ofrecer a Fausto nada duradero, porque es \u00abel esp\u00edritu que continuamente niega la evidencia de las cosas\u00bb, pero no puede destruirlas: \u00abCuanto m\u00e1s me esfuerzo en destruir el mundo, m\u00e1s chasqueado quedo; hay en \u00e9l la realidad, enemiga ac\u00e9rrima de la nada, que le protege, y con todos mis esfuerzos s\u00f3lo puedo alcanzar que se agiten los mares, que se desencadenen las tempestades, y que se desarrollen los incendios; pero nada logro con ello, porque se apaciguan los mares, se calman las tempestades, se apagan los incendios y todo vuelve a su estado normal\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El atropello de los dem\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, es un poder suficiente para tentar a Fausto: \u00abSu insaciable deseo ver\u00e1 retroceder siempre, a medida que \u00e9l vaya adelant\u00e1ndose, la copa que podr\u00eda dejarle satisfecho\u00bb. Fausto se hace peregrino del placer, antes de saborearlo estar\u00e1 siempre en disposici\u00f3n de ir a otro, y en el camino, su vida se constituir\u00e1 en continuo atropello de los dem\u00e1s, sembrando la crueldad para satisfacer su siempre insatisfecha vanagloria.<br>\nAs\u00ed sucede con Margarita. Para seducirla le proporciona el veneno con que matar\u00e1 a su madre para eliminar testigos molestos, asesina en duelo a su hermano y consigue que Margarita d\u00e9 muerte al hijo que ha tenido con Fausto. Cuando Margarita est\u00e1 en la c\u00e1rcel, sentenciada por su doble asesinato, Fausto se da cuenta de que su amor por ella, como todas las acciones que realiza, trae la muerte y la desgracia para los dem\u00e1s. Pero ya es tarde, Fausto abandonar\u00e1 a Margarita a su suerte y se ver\u00e1 arrastrado por Mefist\u00f3feles a m\u00e1s aventuras inquietantes sin encontrar nunca reposo.<br>\nEl final de la tragedia traer\u00e1 la redenci\u00f3n de Fausto de mano de Margarita. S\u00f3lo el \u00abeterno femenino\u00bb, que se\u00f1ala Goethe, habr\u00e1 dejado una huella duradera en la personalidad de Fausto; lo dem\u00e1s era la espiral eterna del cansancio y del hast\u00edo, la carrera por el mayor placer posible que se revela est\u00e9ril y c\u00ednica.<br>\nFausto el personaje que Goethe incorpor\u00f3 definitivamente a la galer\u00eda m\u00e1s verdadera de la literatura universal sigue haciendo pensar sobre el sentido de la vida humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Rafael Guijarro<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24423\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados del siglo XVIII, una novela &quot;Las penas de amor de Werther&quot; avisa que la frontera entre realidad y ficci&oacute;n posee perfiles de agua. 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