{"id":24419,"date":"1999-09-01T00:00:00","date_gmt":"1999-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24419"},"modified":"1999-09-01T00:00:00","modified_gmt":"1999-09-01T00:00:00","slug":"las_paginas_de_saramago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/09\/01\/las_paginas_de_saramago\/","title":{"rendered":"Las p\u00e1ginas de Saramago"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24419\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>EL HOMBRE ESC\u00c1NDALO<\/strong><\/p>\n<p>Existe una conocida pol\u00e9mica en torno a la importancia de los premios Nobel. Al menos en literatura, muchos autores que no lo obtuvieron, indudablemente eran merecedores. Es el caso de Borges o de Joyce. El a\u00f1o pasado, Jos\u00e9 Saramago recibi\u00f3 el m\u00e1ximo reconocimiento otorgado a un escritor. No discutir\u00e9 si lo merece. Indudablemente es un magn\u00edfico escritor. Cuando se anuncia qui\u00e9n ha ganado el Nobel, lo normal es que peri\u00f3dicos y revistas difundan, con sorprendente ignorancia y admiraci\u00f3n espont\u00e1nea, largas p\u00e1ginas dedicadas al premiado. Tambi\u00e9n sucede que las editoriales vuelven a editar algunos t\u00edtulos agotados, desconocidos y, en muchos casos mal vendidos, de la obra del nuevo galardonado. Las ventas aumentan y cualquier declaraci\u00f3n del premio Nobel se vuelve dogma.<br>\nSaramago no es la excepci\u00f3n. Una de sus novelas m\u00e1s sonadas, El evangelio seg\u00fan Jesucristo, llevaba varios a\u00f1os agotada en nuestro pa\u00eds y ahora se le encuentra f\u00e1cilmente, incluso alcanz\u00f3 el primer lugar en la lista de los libros m\u00e1s vendidos en las librer\u00edas mexicanas. El argumento no puede ser m\u00e1s sencillo y conocido: una interpretaci\u00f3n natural de la vida de Cristo, tal como la hab\u00edan pensado Feuerbach y los m\u00e1s conocidos marxistas de sepa colorada. El libro comienza con la descripci\u00f3n de un grabado que representa la crucifixi\u00f3n. Luego, la historia sagrada de los cristianos es modificada notablemente. Cristo es un hombre cualquiera que, incluso, pedir\u00e1 a los humanos perdonen a Dios por no saber lo que hace. La pluma de Saramago, aunque buena muy buena, utiliza una trama que resulta en ocasiones excesivamente sosa, desde luego susceptible de esc\u00e1ndalos y de f\u00e1cil \u00e9xito entre los morbosos.<br>\nLa blasfemia de su novela le vali\u00f3 la censura en Portugal. Su enojo fue tal que, desde aquel suceso en 1993, sali\u00f3 de Lisboa intern\u00e1ndose en Lanzarote. Sus vivencias en ese lugar est\u00e1n reunidas en los Cuadernos de Lanzarote. Curiosamente, un marxista como \u00e9l, vive en una bonita residencia en esa hermosa isla rodeada de mar y, all\u00ed, se dedica a beber una copa de Pasmado su vino preferido, a escuchar a Mozart y Beethoven, a mirar pel\u00edculas de Woody Allen y a escribir. Desde aquel incidente, guarda con Lisboa ciudad inspiradora, una extra\u00f1a relaci\u00f3n: en ocasiones de odio y en otras de franco amor.<br>\n<strong>\u00bfBLASFEMO?<\/strong><br>\nDesde que fue galardonado, la prensa explota, sobre todo, la cr\u00edtica al cristianismo. Pero en las p\u00e1ginas de un Nobel siempre existen muchos elementos de val\u00eda y m\u00e1s a\u00fan cuando sus libros est\u00e1n plagados de ambientaciones kafkianas, laberintos borgeanos, y preguntas y cuestiones que recuerdan a Fernando Pessoa, el poeta portugu\u00e9s.<br>\nHasta hace unos doce a\u00f1os, Saramago era un perfecto desconocido en M\u00e9xico. Su pa\u00eds natal tampoco era muy afortunado. Se trata de la naci\u00f3n m\u00e1s pobre de Europa que hasta hace poco tiempo segu\u00eda intentando superar los dif\u00edciles a\u00f1os de la dictadura salazarista.<br>\nEntre sus literatos m\u00e1s reconocidos destaca Pessoa. Octavio Paz ya hab\u00eda escrito, en Quadrivio, algunas l\u00edneas sobre el trabajo de este poeta, de modo que algunos ya est\u00e1bamos enterados de este portugu\u00e9s, creador de varias po\u00e9ticas a partir de diversos heter\u00f3nimos. Pessoa encarn\u00f3 a Alberto Caeiro, \u00c1lvaro de Campos y Ricardo Reis, entre otros.<br>\nA principios de los noventa ya sonaba, en los c\u00edrculos literarios, una novela: El a\u00f1o de la muerte de Ricardo Reis. Muchos pensamos que pod\u00eda tratarse de un texto in\u00e9dito de Pessoa, una publicaci\u00f3n tard\u00eda en donde el poeta fantaseaba con la muerte de uno de sus heter\u00f3nimos. Pero el autor no era Pessoa, sino Saramago, un literato lo suficientemente conocido en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses de Europa, pero no en M\u00e9xico. Aunque por ah\u00ed rondaba alguna edici\u00f3n de un libro publicado en 1982 y ahora muy conocido, Memorial del convento, Jos\u00e9 Saramago era casi desconocido.<br>\nLo primero que le\u00ed, como buen fan\u00e1tico de Pessoa, fue El a\u00f1o de la muerte de Ricardo Reis. M\u00e1s tarde, no s\u00e9 exactamente por qu\u00e9, lleg\u00f3 a mis manos el Ensayo sobre la ceguera, luego Historia del cerco de Lisboa y despu\u00e9s Todos los nombres. Conoc\u00ed a Saramago, un buen escritor.<br>\nPresento a continuaci\u00f3n un conjunto de comentarios en torno a su obra. No quiero cuestionar sus creencias pol\u00edticas arraigadas, como he dicho, al marxismo. Tampoco es mi intenci\u00f3n juzgar algunas de sus actitudes agresivas, blasfemas y pesimistas. \u00c9stos han sido, como dije, factores t\u00edpicos que, aunque latentes de manera inevitable en su obra, no agotan sus propuestas literarias.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UN ESTILO COTIDIANO BAJO UNA NUEVA GRAM\u00c1TICA<\/strong><\/p>\n<p>Existen tres ideas precisas y notables en el trabajo literario de Saramago: el sin sentido, una amarga desaparici\u00f3n del Absoluto y la saudade o melancol\u00eda. Los ideales de sus personajes son muy humanos, demasiado humanos, tal vez aspiran s\u00f3lo a la fraternidad o a la contemplaci\u00f3n pasiva del mundo. Cuando le\u00ed El a\u00f1o de la muerte de Ricardo Reis, experiment\u00e9 una gran curiosidad por leer un relato ficticio sobre un personaje ficticio, pero muy real: Pessoa\/Reis. Seg\u00fan la novela, Reis regresa a Lisboa en 1935, despu\u00e9s de una misteriosa y supuesta estancia en Brasil, y ah\u00ed se entera de la muerte de Pessoa. Es necesario recordar que Reis es Pessoa en uno de sus desprendimientos de personalidad. Desde aquel d\u00eda, ambos mantienen intensas conversaciones esc\u00e9pticas y cr\u00edticas contra la pol\u00edtica y la vida humana. El a\u00f1o de la muerte\u2026, me gust\u00f3 por las personificaciones bien logradas de Reis y de Pessoa. Despu\u00e9s me acerqu\u00e9 a algunas otras obras.<br>\nLos libros de Saramago son como f\u00e1bulas que exploran lo m\u00e1s \u00edntimo del alma humana, con todo y su ego\u00edsmo, errores, torpezas, anhelos por buscar respuestas. Sus obras son un conjunto de signos, tal vez de met\u00e1foras, completamente descifrables.<br>\nEn cuanto al estilo, es posible que Saramago haya inaugurado una nueva gram\u00e1tica. Escribe sin signos de vialidad, de modo que solamente utiliza comas y puntos y aparte. En el caso de El a\u00f1o de la muerte\u2026, o en Todos los nombres, funciona realizar la lectura en voz alta ya que la escritura es una narraci\u00f3n verbal. Si se hace una escritura similar al modo de hablar, tal como la utiliza Saramago, el lector puede reproducir la voz del personaje e incluso caracterizarlo, imaginar c\u00f3mo es, por qu\u00e9 se expresa de ese modo.<br>\nEl estilo y los contenidos guardan una estrecha relaci\u00f3n. Un estilo cotidiano para unos protagonistas comunes y corrientes. El lector se encuentra con personajes sencillos, gente com\u00fan. Saramago se aleja de la t\u00edpica novela moderna que ha intercambiado a los h\u00e9roes cl\u00e1sicos por los antih\u00e9roes. En su caso, no hay antih\u00e9roes pero tampoco existen h\u00e9roes. Se trata de una noci\u00f3n inexistente.<br>\nTodo es com\u00fan, mon\u00f3tono, cotidiano, trivial. D\u00edas como cualquiera: despertar, caminar, trabajar, sufrir y pensar. Nadie es especialmente bello o inteligente. Es la gente de Lisboa, tal como Saramago la conoce y la ha conocido.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA CONMOCI\u00d3N DE UN ATEO<\/strong><\/p>\n<p>Para explorar el sin sentido, la ausencia de Dios y la saudade, centrar\u00e9 mi atenci\u00f3n en un par de obras conocidas y que me han conmovido: Ensayo sobre la ceguera y Todos los nombres. No significa que no valga la pena comentar Historia del cerco de Lisboa, El a\u00f1o de la muerte de Ricardo Reis, Casi un objeto o Memorial del convento. Todas ellas revelan una buena pluma, aguda sensibilidad unida a un af\u00e1n exagerado por humanizar la vida y sus circunstancias. En este caso, humanizar la vida significa configurar nuestro mundo y nuestras circunstancias, reafirmando el sentido de la tierra, con todo y su transitoriedad y contingencia; regresar a una tierra en donde Dios no existe y entonces hacer un intento, si es que se puede, por devolverle sentido a nuestra condici\u00f3n humana.<br>\nEl Ensayo sobre la ceguera (1995) y Todos los nombres (1998), son intentos por ense\u00f1ar el sin sentido y lo ef\u00edmero de nuestros actos. La primera es una obra salvaje y tr\u00e1gica con una met\u00e1fora excesivamente bien lograda. En esta obra, como en otras, el azar y la sin raz\u00f3n dan marcha a la trama. \u00bfLa dar\u00e1n tambi\u00e9n a nuestra vida? Un d\u00eda, azarosamente, un individuo pierde la vista frente a un sem\u00e1foro. As\u00ed empieza una epidemia de ceguera blanca en una ciudad desconocida. La crueldad se expande y el mundo se vuelve miserable una vez que ha sido arrancado de la mirada humana. Pero, \u00bfno ser\u00e1 que ese mundo de la mirada humana, es igual de miserable, descarnado y cruel?<br>\nAqu\u00ed est\u00e1n los dos primeros elementos explorados: el sin sentido y el abandono de Dios, quien ha sido sustituido por el azar o por una tr\u00e1gica voluntad igualmente ciega.<br>\nAunque no lo parezca, en esta desdichada ciudad de ciegos, donde cada uno lucha por sobrevivir aplastando al otro que no ve, donde se pierde r\u00e1pidamente la fraternidad y la solidaridad, Saramago abre un respiro para la esperanza. Existe un personaje femenino, solamente uno, que no pierde la vista y que, tal vez, sea el contra argumento del viejo y conocido refr\u00e1n \u00aben tierra de ciegos, el tuerto es rey\u00bb. La mujer que ve, ser\u00e1 la \u00fanica esperanza para aquellos abandonados por el Absoluto. Al final, Saramago logra sensibilizar al lector, utilizando primero el terror, luego nuestro tercer elemento de an\u00e1lisis, la melancol\u00eda, que podr\u00eda ir acompa\u00f1ada por una pregunta: \u00bfqu\u00e9 diferencia hay entre un mundo de ciegos y nuestro mundo de videntes?<br>\nEn la segunda obra, Todos los nombres, s\u00f3lo nos enteramos del nombre del protagonista. Jos\u00e9 es un bur\u00f3crata que recuerda a Bernardo Soares, el personaje de Pessoa y autor de El libro del desasosiego. Jos\u00e9 trabaja en la Conservadur\u00eda General del Registro Civil. Su vida transcurre en el sin sentido, la monoton\u00eda y trivialidad cotidiana. Su existencia se reduce a anotar miles de nombres y datos de los millones de seres humanos que han pasado y pasan por el mundo: vivos y muertos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el azar da marcha a la historia: un d\u00eda cualquiera, Jos\u00e9 encuentra la ficha de una mujer desaparecida de la que se tienen apenas unos datos. Reconstruir de manera clandestina la biograf\u00eda de esa mujer, que podr\u00eda ser cualquier persona, da sentido a la vida de Jos\u00e9. Todo el libro, y sin explicaci\u00f3n alguna, Jos\u00e9 investiga, aventura, arriesga, coloca piezas de un rompecabezas para descifrar qui\u00e9n es esa mujer. Actividad sin sentido que termina por tener algo de sentido. \u00c9sta tambi\u00e9n es una met\u00e1fora de nuestra vida.<br>\nPero una vez m\u00e1s, a pesar del pesimismo de Saramago, hay un lugar para la esperanza. Jos\u00e9 descubrir\u00e1 que la mujer est\u00e1 muerta. La alternativa es optar por el sin sentido y abandonar la b\u00fasqueda una vez que se ha hecho evidente que \u00abfuimos, somos y seremos polvo\u00bb, o seguir buscando. Si seguimos buscando, encontraremos que despu\u00e9s de todos los nombres est\u00e1 la muerte, la melancol\u00eda que nos viene por el recuerdo de los que ya no est\u00e1n en nuestra vida. Pero, \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1n? En ning\u00fan lado, la ausencia de sus caras se ha intercambiado por la nada. Sin embargo, Jos\u00e9 ser\u00e1 incitado por su jefe a seguir buscando. \u00bfQu\u00e9 buscamos?<br>\nSaramago logra devolvernos la pregunta olvidada: \u00bfqu\u00e9 buscamos? El libro da la impresi\u00f3n de que no buscamos nada: el mundo es un conjunto de nombres que terminan por desaparecer. La vida es ef\u00edmera y pasajera. La obra de Saramago confronta al lector: \u00bfqu\u00e9 buscamos? Saramago tiene su respuesta: nada. Cada lector tendr\u00e1 la suya. La cuesti\u00f3n est\u00e1 en arriesgarse a ensayar respuestas a nuestra condici\u00f3n humana.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24419\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Agresivo, blasfemo, pesimista? Saramago, nuestro &uacute;ltimo premio Nobel de literatura, est&aacute; en todas las librer&iacute;as; &iquest;adem&aacute;s de estas &laquo;cualidades&raquo; &quot;que saben vender, y muy bien, los publicistas&quot; hay algo que valga la pena en su escritura? 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