{"id":24416,"date":"1999-09-01T00:00:00","date_gmt":"1999-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24416"},"modified":"2023-11-08T06:07:50","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:50","slug":"la_aventura_de_la_sobriedad_solidaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/09\/01\/la_aventura_de_la_sobriedad_solidaria\/","title":{"rendered":"La aventura de la sobriedad solidaria"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24416\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Alel\u00ed amarillo. Los ingleses le llaman violeta de las murallas. Es capaz de crecer donde apenas crece nada: en las grietas de los viejos muros, sobre las torres desmochadas de las fortalezas, entre las piedras fr\u00edas de un sepulcro, al sol que apenas se filtra a trav\u00e9s de las troneras de un castillo en ruinas. Por eso, el alel\u00ed amarillo es la imagen de la fidelidad en la desgracia. Por eso, tambi\u00e9n el alel\u00ed amarillo es el s\u00edmbolo de toda solidaridad.<br>\nHay alguna raz\u00f3n para el des\u00e1nimo.<br>\nSe estima que en un futuro cercano:<\/p>\n<ul>\n<li>Una tercera parte de las tierras cultivables puede desaparecer, v\u00edctima del crecimiento de las ciudades, carreteras, autopistas y aeropuertos.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Existir\u00e1 una progresiva degradaci\u00f3n de la tierra laborable como resultado de t\u00e9cnicas agr\u00edcolas abusivas. Es una tendencia que viene de bien lejos. Los ojos de Plat\u00f3n hace 2,500 a\u00f1os eran ya capaces de sentir que lo que entonces quedaba era, en comparaci\u00f3n con lo que hab\u00eda existido antes, \u00abcomo la osamenta de un enfermo, sin una pizca ya de grasa; ha desaparecido la tierra mullida, s\u00f3lo queda el armaz\u00f3n desnudo del suelo\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Se acent\u00faa la desertizaci\u00f3n de antiguas \u00e1reas f\u00e9rtiles, como consecuencia de los incendios tantas veces provocados voluntariamente, la desforestaci\u00f3n salvaje y el pastoreo hiperintensivo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>El trigo, por ejemplo, se viene cultivando por los hombres al menos desde hace 9,000 a\u00f1os. Y comenz\u00f3 su cultivo probablemente en la zona denominada el Creciente F\u00e9rtil, que abarcaba parte de lo que hoy es Israel, Turqu\u00eda, Irak e Ir\u00e1n. Pues bien, esta regi\u00f3n, que fue la cuna del pan, es hoy en su mayor parte un desierto\u2026<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>La mitad de las selvas tropicales corren el riesgo de desaparecer a golpe de hacha, y con su destrucci\u00f3n podr\u00edan tambi\u00e9n alterarse las funciones que vienen cumpliendo a favor del mundo entero esos sistemas biol\u00f3gicos.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>En la creciente contaminaci\u00f3n ambiental, los mares parecen llevar la peor parte. Son tratados como inmensas cloacas a los que se hace engullir, hasta asfixiarlos, desde productos radioactivos, gases neurot\u00f3xicos o residuos de alcantarillas. Mares convertidos por el ego\u00edsmo humano en basureros universales, que salpican sus inmundicias en todas las playas de la tierra.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Crece la desproporci\u00f3n en el reparto de las riquezas del mundo. Se acent\u00faan, as\u00ed, las diferencias entre ricos y pobres, entre cultos e incultos tanto en t\u00e9rminos personales como en relaci\u00f3n con las sociedades y los pueblos y el abismo Norte-Sur se hace cada vez m\u00e1s ancho y profundo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Se multiplican en todas direcciones y pr\u00e1cticamente en todas las sociedades, m\u00faltiples formas de pobreza tan graves o a\u00fan m\u00e1s que la pobreza material o econ\u00f3mica: negaci\u00f3n o limitaci\u00f3n de los derechos humanos; asfixia de la libertad religiosa; marginaci\u00f3n de millones de personas en la tarea colectiva de construir su propia sociedad; sofocamiento de la iniciativa social en materias econ\u00f3micas; consolidaci\u00f3n de un horizonte humano al\u00e9rgico a toda trascendencia; difusi\u00f3n, en suma, de un modelo antropol\u00f3gico unilateral, reductivo y hasta profundamente s\u00f3rdido, sin esperanza ni destino, sin finalidad ni libertad conquistada.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Sigue y sigue la destrucci\u00f3n masiva de seres humanos: el hecho, sin duda, m\u00e1s grave o brutal de nuestra historia reciente cuyo costo social se har\u00e1 progresivamente dram\u00e1tico.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfD\u00f3nde queda la sensibilidad contempor\u00e1nea ante tanta pobreza humana?<br>\n\u00bfHa dejado de ser cierto que m\u00e1s vale un pensamiento del hombre o la ternura de una caricia que todo el oro del mundo?<br>\n\u00bfEstar\u00e1 en entredicho como se pregunta Ballesteros la credibilidad de la propia ciencia econ\u00f3mica, incapaz de resolver temas aparentemente econ\u00f3micos como la conservaci\u00f3n y distribuci\u00f3n adecuada de los recursos naturales?<br>\n\u00bfEst\u00e1 a punto de secar sus flores el alel\u00ed amarillo, la fidelidad ante la desgracia de los hombres?<br>\nHay, en verdad, en el mundo nuestro una llamada al des\u00e1nimo, pero tambi\u00e9n por razones epocales hay un sitio para la luz de la esperanza. Porque nuestro tiempo el mejor tiempo de los posibles para nosotros, el \u00fanico que tenemos conserva un rescoldo vivo de solidaridad. Es tiempo, como ha descrito pl\u00e1sticamente Innerarity, de:<\/p>\n<ul>\n<li>Preferir la comunicaci\u00f3n a la cohersi\u00f3n.<\/li>\n<li>Optar por lo personalizado frente a lo an\u00f3nimo.<\/li>\n<li>Reducir las relaciones autoritarias y dirigistas.<\/li>\n<li>Privilegiar la diversidad.<\/li>\n<li>Sustituir la homogeneidad por la pluralidad, el encuadre mec\u00e1nico y funcional por la cordialidad, la inmovilidad por la iniciativa.<\/li>\n<li>Aminorar la rigidez de las organizaciones.<\/li>\n<li>Escapar de las lecciones pedag\u00f3gicas abstractas, del lenguaje t\u00f3pico de los pol\u00edticos, de los roles distantes y convencionales.<\/li>\n<li>Es tiempo de descompromiso con el Estado, de las iniciativas locales, de identidades territoriales.<\/li>\n<li>Es tiempo, tambi\u00e9n, de una solidaridad m\u00e1s aut\u00e9ntica.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>BOICOT AL VINAGRE DE LOS CUATRO LADRONES:<\/strong><br>\nBernanos supon\u00eda que los ricos, desde el fondo de sus cofres, pod\u00edan disponer de muchas m\u00e1s vidas que un Monarca Justiciero. Lo que ocurre conclu\u00eda es que esa potencia de vida o muerte, que se aloja en esos cofres es como la potencia de las estatuas o de los \u00eddolos: no tiene ojos ni o\u00eddos. Es un poder que mata sin saber que ha matado.<br>\nDe la insolidaridad puede decirse lo mismo. Tiene toda la indiferencia hier\u00e1tica, fr\u00eda, y sorda, del que deja morir sin saber que mata. Tiene toda la asepsia del vinagre de los cuatro ladrones. Un vinagre hecho de menta, ruda, ajo, romero, salvia y lavanda potentes hierbas antis\u00e9pticas empleado como remedio en una epidemia de peste en Marsella el a\u00f1o 1722. Alguien ha contado que cuatro ladrones, convictos, mantuvieron que ese vinagre les hab\u00eda protegido contra la infecci\u00f3n mientras se dedicaban a expoliar los cad\u00e1veres de las v\u00edctimas de la epidemia\u2026<br>\nPor el contrario, la solidaridad no es un puro sentimiento transitorio, ni un estado de \u00e1nimo, ni una moda pasajera movida por el viento de la oportunidad. Se asienta en s\u00f3lidas y profundas razones:<br>\n<strong>a) <\/strong>En raz\u00f3n de la creaci\u00f3n, existe en el hombre la ley de la solidaridad. Lo que ocurre es que ni la solidaridad se da en nadie en estado qu\u00edmicamente puro, sino entreverada de fragmentos insolidarios; ni la ley de la solidaridad se cumple mec\u00e1nicamente, sino moralmente, es decir, con libertad y con lucha.<br>\nEsta concepci\u00f3n de la solidaridad originaria no una solidaridad sobrevenida m\u00e1s o menos artificialmente ha sido advertida con cierta nitidez por la mayor parte de los pueblos que hoy designamos insolidariamente como tercermundistas. En ellos se subraya, por ejemplo como ha escrito Ballesteros, c\u00f3mo la garant\u00eda del derecho a la vida, del derecho al alimento, al vestido, a la vivienda, exige la propiedad comunal de la tierra, o al menos, excluye su disponibilidad ilimitada.<br>\n<strong>b) <\/strong>La solidaridad tambi\u00e9n existe porque la tierra es una sola comunidad, dotada de una unidad original espiritual, jur\u00eddica y econ\u00f3mica. El mensaje m\u00e1s hondo del modo de pensar ecol\u00f3gico hace referencia, en este sentido, a la recomposici\u00f3n, a la recuperaci\u00f3n, de esa unidad perdida.<br>\nHay que recordar que la existencia de varios mundos el primero, segundo, tercero y cuarto mundo erosiona radicalmente la unidad del g\u00e9nero humano y la compromete seriamente. Por esta raz\u00f3n, el progreso humano, si quiere ser algo m\u00e1s que un ingenuo y perverso embobamiento, ha de comprometerse decididamente con la ley de la solidaridad humana.<br>\n<strong>c)<\/strong> El deber de solidaridad es de cada hombre. Pero si el conjunto de los hombres es la comunidad, el deber de solidaridad es de todos los hombres que la constituyen. Se trata, pues con palabras tomadas de Desantes Guanter, de un deber rec\u00edproco, general, subjetivamente universal y valga la redundancia solidario, es decir, exigible, no a todos en conjunto, sino a cualquiera de los hombres que integran la comunidad.<br>\nA este planteamiento se oponen frontalmente dos obst\u00e1culos: la divisi\u00f3n del mundo en bloques contrapuestos; y la coartada de la \u00abmano invisible\u00bb.<br>\nLa divisi\u00f3n de bloques lleva a pensar err\u00f3neamente que hay pueblos con vocaci\u00f3n de solidaridad y pueblos con vocaci\u00f3n de recibir solidaridad ajena. El juego de la solidaridad no es as\u00ed. Moviliza, m\u00e1s bien, un doble flujo de solidaridad, de todos con todos siempre, aunque sea en una medida diferente.<br>\nLa coartada de la mano invisible de la que hablaron sin cesar los economistas burgueses desde Adam Smith \u00abno es otra cosa como ha escrito Ballesteros que la utilizaci\u00f3n ideol\u00f3gica y profana de la idea de la Providencia cristiana, con vistas a desarraigar el sentimiento de compasi\u00f3n ante la miseria circundante\u00bb.<br>\n<strong>d)<\/strong> La solidaridad mantiene siempre un lazo de uni\u00f3n entre el pasado y el presente. La solidaridad requiere, pues, una doble sensibilidad: prestar atenci\u00f3n al legado de los hombres del pasado, y reconocer fielmente las caracter\u00edsticas de los hombres del tiempo presente.<br>\nLa solidaridad implica siempre un sentido hist\u00f3rico sin prejuicios, o al menos con el menos n\u00famero posible de prejuicios.<br>\nEn s\u00edntesis, ser solidario es luchar para que:<\/p>\n<ul>\n<li>se abran todas las fronteras, las f\u00edsicas y las humanas;<\/li>\n<li>caigan todas las alambradas;<\/li>\n<li>cesen las tr\u00e1gicas pol\u00edticas armamentistas y la proliferaci\u00f3n de ensayos nucleares;<\/li>\n<li>se rechacen todos los sistemas morales que se nutren del principio de que el fin justifica el empleo de cualquier medio;<\/li>\n<li>se proteja la vida, toda la vida, especialmente la vida humana;<\/li>\n<li>se rechace la idea dentro de las pol\u00edticas demogr\u00e1ficas de que las personas son simples n\u00fameros;<\/li>\n<li>se opere conjuntamente se coopere por todos y para todos a favor del desarrollo educativo, cultural y econ\u00f3mico.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Recordando a Rilke, cuando habla Eros, bien puede decirse que la solidaridad es siempre la belleza, sin maquillaje, de lo verdaderamente humano: una belleza delgada, morena, jadeante, insomne, salpicada con el polvo del camino, siempre atractiva para abrirse paso en los paisajes de tonos oscuros: como cuentan las cr\u00f3nicas que se abr\u00edan paso, en medio de la guerra con Inglaterra, los barcos franceses que transportaban las rosas para el jard\u00edn que la Emperatriz Josefina hab\u00eda creado en su residencia de La Malmaison\u2026<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL CENTRO DE GRAVEDAD DE LA SOLIDARIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Los grandes espacios que dibuja la solidaridad reclaman para no perderse la b\u00fasqueda de un norte hist\u00f3rico, la determinaci\u00f3n aqu\u00ed y ahora del verdadero centro de gravedad de las aventuras solidarias.<br>\nTal vez ese centro est\u00e9 aqu\u00ed: en el respeto y la promoci\u00f3n de los derechos humanos frente al mercado y frente a la alienaci\u00f3n de uno mismo. Tal vez esta orientaci\u00f3n constituya hoy el ant\u00eddoto m\u00e1s poderoso frente al capricho, la arbitrariedad personal, o la subordinaci\u00f3n de la persona y sus necesidades m\u00e1s profundas a la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica o al lucro como finalidad prevalente de la vida.<br>\nLa preocupaci\u00f3n por la riqueza ven\u00eda a decir Max Weber no deber\u00eda pesar sobre los hombres m\u00e1s de lo que pesa un manto sutil. Pero la fatalidad la inmoderaci\u00f3n ego\u00edsta ser\u00eda m\u00e1s oportuno decir ha hecho que este manto concluye Weber se transformara en una jaula de hierro. El capitalismo, puro y duro, descansa ya \u00fanicamente en fundamentos mec\u00e1nicos.<br>\nLo que ha hecho progresar hist\u00f3ricamente a la humanidad no han sido s\u00f3lo los cambios en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social, el desarrollo de la vida econ\u00f3mica o el progreso t\u00e9cnico. Lo que ha hecho progresar hist\u00f3ricamente al hombre ha sido tambi\u00e9n y especialmente la autoconciencia de su dignidad y sociabilidad, que le ha permitido engranar su vida con la de los dem\u00e1s; es decir, vivir libremente la aventura de la solidaridad. Todo puede renacer si la ambici\u00f3n material del hombre deja espacio al silencio creador. De otra forma, el hombre pasa metaf\u00f3ricamente a la condici\u00f3n de grillo\u2026<br>\nLos chinos ten\u00edan por costumbre seg\u00fan nos cuenta Durrell criar grillos y practicaban con ellos una forma de deporte popular: las competiciones de canto de grillos. Era tanto el entusiasmo que despertaban que muchos grillos gozaban, incluso, del favor de la aristocracia china. No faltaban damas que llegaban a encerrar a sus mascotas en peque\u00f1as jaulas de oro para poder tener a los grillos cerca de sus lechos para que su hermoso canto les ayudara a conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LOS DERECHOS FRENTE AL MERCADO <\/strong><\/p>\n<p>El mercado como noci\u00f3n, como sistema, como soluci\u00f3n a todos los problemas econ\u00f3micos y sociales est\u00e1 de moda. Tan de moda que hasta se presenta en ocasiones como la panacea de todos los males. La confianza es temeraria y, a todas luces, exagerada. Es m\u00e1s: es posible que en la extensi\u00f3n indiscriminada de la tesis del mercado, o en la primac\u00eda que se le otorga, est\u00e9 la ra\u00edz de la insolidaridad, es decir, la ra\u00edz de los efectos que hay que paliar desplegando la solidaridad.<br>\nEl mercado de acuerdo con las ideas de Ballesteros hab\u00eda ido surgiendo como actividad marginal de pobres y vagabundos en las afueras de las ciudades (foris burgos, faubourg) desde el siglo XI. Las normas que reg\u00edan la actividad se impon\u00edan al mercado, eran externas a \u00e9l, ten\u00edan una fuente \u00e9tica de inspiraci\u00f3n, especialmente la teor\u00eda del precio justo. La gran transformaci\u00f3n del mercado se producir\u00e1 en torno al siglo XVI, con la total independencia de las reglas del mercado respecto al horizonte \u00e9tico-social.<br>\nComparto b\u00e1sicamente el pensamiento de Schumacher en sus cr\u00edticas a los desajustes y diferencias del mercado:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abel mercado representa s\u00f3lo la superficie de la sociedad y su dignificado hacer referencia a una situaci\u00f3n moment\u00e1nea\u00bb;<\/li>\n<li>\u00aben el mercado, por razones pr\u00e1cticas, se suprimen innumerables distinciones de calidad, que son de vital importancia (\u2026) y no se les permite salir a la superficie\u00bb;<\/li>\n<li>\u00aben el mercado, cualquier cosa es igualada al resto\u00bb;<\/li>\n<li>\u00aben el mercado, equiparar cosas significa darles un precio y as\u00ed hacerlas intercambiables\u00bb;<\/li>\n<li>\u00aben el mercado, lo sagrado de la persona se elimina de la vida, porque no puede haber nada sagrado en algo que tenga un precio\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed pues, el primado del mercado introduce siguiendo a Ballesteros una doble y peligrosa indiferenciaci\u00f3n: la indiferenciaci\u00f3n entre los diferentes tipos de recursos, singularmente entre los recursos renovables y no renovables; y en segundo lugar, la indiferenciaci\u00f3n entre los costos del crecimiento. El Producto Nacional Bruto, por ejemplo, no cuenta, como debiera hacerlo, el costo de las p\u00e9rdidas de energ\u00eda tanto ambientales desertizaci\u00f3n, reducci\u00f3n de la capa de ozono, desaparici\u00f3n de combustibles f\u00f3siles no renovables, extinci\u00f3n de especies vegetales o animales, contaminaci\u00f3n como humanas aumento de la inseguridad, marginaci\u00f3n, criminalidad, drogo-dependencia, Sida, hambre, enfermedades cardiovasculares o ps\u00edquicas.<br>\nConocemos el precio de casi todo y sabemos el valor de casi nada, ha escrito rotundamente Innerarity.<br>\nLa noci\u00f3n de mercado planteada en t\u00e9rminos contempor\u00e1neos como verdadera y propia tabla de salvaci\u00f3n para sociedades en crisis requiere importantes retoques. Los derechos humanos de la 2\u00aa generaci\u00f3n, o derechos humanos frente a la tiran\u00eda del mercado, defienden que lo \u00e9tico y lo econ\u00f3mico no son incompatibles sino rec\u00edprocamente necesarios. La solidaridad igual que la justicia son virtudes en las que est\u00e1n, por ejemplo, aliados los valores \u00e9ticos y los valores econ\u00f3micos.<br>\nEn la tumba de Benjam\u00edn Franklin, impresor, encuadernador, inventor, entre otras cosas, del pararrayos, se lee este epitafio esperanzado y riente:<br>\nEl cuerpo del impresor, Benjam\u00edn Franklin, yace aqu\u00ed, pasto de los gusanos, semejante a las tapas de un libro viejo, roto y descuadernado.<br>\nMas no se perder\u00e1 su obra, pues reaparecer\u00e1 seg\u00fan espera en una nueva edici\u00f3n, revisada y corregida por su autor.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24416\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La solidaridad tiene calor humano, resulta expansiva y comunicable, va bastante m&aacute;s all&aacute; de la pura justicia, afina la sensibilidad, rompe las costras, los muros o las monta&ntilde;as del ego&iacute;smo, se mueve con la elegancia que siempre confiere la magnanimidad, y es una siembra generosa de alegr&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"author":116,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[63],"class_list":["post-24416","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_244"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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