{"id":24413,"date":"1999-09-01T00:00:00","date_gmt":"1999-09-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24413"},"modified":"1999-09-01T00:00:00","modified_gmt":"1999-09-01T05:00:00","slug":"el_liderazgo_de_matsushita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/09\/01\/el_liderazgo_de_matsushita\/","title":{"rendered":"El liderazgo de Matsushita"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24413\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>\u00abDesde ning\u00fan punto de vista ten\u00eda el aspecto de un gran l\u00edder. Los primeros retratos de Konosuke Matsushita revelan a un joven serio cuyas orejas sobresalen como las alas de un avi\u00f3n. Jam\u00e1s lleg\u00f3 a medir m\u00e1s de un metro sesenta ni a pesar m\u00e1s de 67 kg. A diferencia de su rival, Akio Morita, de Sony, no era ni carism\u00e1ticamente bien parecido, ni reconocido a nivel internacional. A diferencia de la mayor\u00eda de los pol\u00edticos occidentales conocidos, no se destacaba por su oratoria p\u00fablica, y en sus \u00faltimos a\u00f1os, su voz comenz\u00f3 a tornarse cada vez m\u00e1s fr\u00e1gil. Rara vez hizo despliegue de habilidades intelectuales manejadas a la velocidad de la luz, o cre\u00f3 un ambiente c\u00e1lido para su auditorio mediante an\u00e9cdotas divertidas. Y sin embargo hizo lo que hacen todos los grandes l\u00edderes: motiv\u00f3 a grandes grupos de individuos para mejorar la condici\u00f3n humana\u00bb. As\u00ed inicia John P. Kotter un libro centrado en la figura de Konosuke Matsushita, quien fuera llamado \u00abel grande\u00bb.<br>\nEste singular visionario al estilo de la figura de Gandhi, a quien podr\u00edan adjudic\u00e1rsele caracter\u00edsticas similares, supo levantarse del entorno adverso, llevar a su empresa a uno de los primeros lugares (antes de la segunda guerra mundial) y lograr el tan conocido \u00abmilagro japon\u00e9s\u00bb.<br>\nPocos t\u00edtulos, en la literatura empresarial, remiten a la vida, an\u00e9cdotas, luchas y sufrimientos del hombre que existe detr\u00e1s del empresario. \u00c9se es, precisamente, el m\u00e9rito de este libro: colorear el entorno de uno de los principales impulsores del trabajo empresarial japon\u00e9s, dentro de Asia y el mundo entero; el lector encontrar\u00e1 una obra de gran val\u00eda no s\u00f3lo si est\u00e1 interesado en el \u00e1mbito administrativo, sino en encontrar un modelo de lucha y superaci\u00f3n personales. A trav\u00e9s de doce cap\u00edtulos desgraciadamente con una traducci\u00f3n defectuosa, el autor nos gu\u00eda por la vida, pensamientos y logros de Matsushita: los frutos de sus vigorosas ideas y acciones lograron hacer de su empresa la m\u00e1s grande, a nivel mundial, en productos de consumo; una organizaci\u00f3n que, el a\u00f1o pasado, lleg\u00f3 a tener una ganancia de 65.000 millones de d\u00f3lares.<br>\nYa lo dice Kotter, \u00abla leyenda de Konosuke Matsushita es mucho m\u00e1s que una historia de los negocios. Se trata de c\u00f3mo vencer una enorme adversidad y sacar fuerzas del trauma. Es acerca de los cimientos morales de los grandes logros. Es acerca del crecimiento extraordinario que es posible incluso en la edad adulta\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LOS DIF\u00cdCILES COMIENZOS<\/strong><\/p>\n<p>Matsushita nace a fines del siglo pasado, en Wasamura, peque\u00f1a poblaci\u00f3n japonesa cuya econom\u00eda se basaba en el cultivo y en el arroz como su principal producto. \u00daltimo de ocho hermanos, vive sus primeros a\u00f1os de infancia en una relativa tranquilidad, hasta que las apuestas de su padre sumen a la familia en la pobreza y la deshonra. \u00c9l mismo, a la edad de nueve, se ve forzado a dejar la casa paterna e ir a vivir a Osaka donde trabaja para su patr\u00f3n diecis\u00e9is horas diarias. A la desgracia econ\u00f3mica familiar se suman las dolorosas y prematuras muertes de pr\u00e1cticamente todos sus hermanos y, no mucho m\u00e1s tarde, de sus padres. Quienes conocieron a Konosuke Matsushita, adjudican las repetidas y misteriosas enfermedades que lo atacaron a lo largo de toda su vida, al sentimiento de culpabilidad por ser el \u00fanico y exitoso sobreviviente. Cierto o no, a lo largo del relato se constata que a los momentos de grandes logros, segu\u00edan profundas depresiones f\u00edsicas y emocionales y, sin embargo, los per\u00edodos en que parec\u00eda que todo estaba perdido, estimulaban su salud y energ\u00eda, para resurgir de las cenizas.<br>\nSus trabajos como aprendiz, dentro del concepto de trabajo pr\u00e1ctico y constante manejado en esa \u00e9poca, lo capacitan en aquello que hoy forma parte de las modernas pedagog\u00edas: aprender haciendo. Este modelo se repite tanto en el primer taller de lustrado, como en la tienda de bicicletas, en la que labora seis a\u00f1os.<br>\nSu vida escolar es breve se mencionan s\u00f3lo dos intentos de corta duraci\u00f3n, p\u00e9rdida que echar\u00e1 en falta en los a\u00f1os posteriores. No obstante, contin\u00faa su entrenamiento pr\u00e1ctico en el negocio de las bicicletas, hasta que asienta sus ojos en el entonces prometedor mundo de la electricidad. \u00c9ste result\u00f3 su primer acierto; renuncia a un futuro taller propio con un nivel econ\u00f3mico medio y se lanza a lo que ser\u00e1 una norma en su vida empresarial: afirmar su independencia, buscando retos que lo hagan crecer a pesar de los riesgos.<br>\nCon el negocio de la electricidad empieza a romper normas convencionales. Se trata de una industria joven a la que se mira con temor. Inicia su aprendizaje en la Empresa de Electricidad de Osaka, en 1910, instalando cableados simples; a tan s\u00f3lo tres meses, se le promueve de ayudante a t\u00e9cnico de instalaciones. Sus labores no son f\u00e1ciles: requieren grandes esfuerzos f\u00edsicos pero ofrecen, tambi\u00e9n, un desaf\u00edo intelectual ya que muchas t\u00e9cnicas y equipos que hoy conocemos, estaban a\u00fan por inventarse. Esto lo adiestra en el conocimiento te\u00f3rico-pr\u00e1ctico de cuatro grandes industrias por desarrollar y en las que, m\u00e1s adelante, tendr\u00e1 fuertes intereses empresariales: la generaci\u00f3n de la electricidad, la transmisi\u00f3n y distribuci\u00f3n de electricidad, los art\u00edculos electr\u00f3nicos de consumo y la electr\u00f3nica industrial.<br>\nA los diecis\u00e9is a\u00f1os se le asigna un equipo de trabajo y a los diecinueve, maneja proyectos de fuerte envergadura. En esta \u00e9poca y debido a las instalaciones que debe llevar a cabo, conoce a grandes empresarios y comienza a vislumbrar un mundo repleto de lujo, comodidades, seguridades y geishas. La vida, sin embargo, le ense\u00f1ar\u00e1 a costa de grandes sufrimientos: la felicidad no consiste en poseer todo aquello.<br>\nA los veinte a\u00f1os se casa con Munemo, su compa\u00f1era de toda la vida y a quien se la describe como \u00abcompetitiva\u00bb y de \u00abideas bien definidas\u00bb, cualidades que lo impulsar\u00e1n en los primeros a\u00f1os de formaci\u00f3n en la que ser\u00e1, m\u00e1s adelante, su propia empresa. No obstante su matrimonio, se le atribuyen varias amantes, con una de las cuales formar\u00e1 otra familia. Con Munemo tiene dos hijos: una ni\u00f1a, Sachiko y un ni\u00f1o, Koichi, que muere muy peque\u00f1o y cuya desaparici\u00f3n es el pretexto \u00faltimo para separarse emocionalmente de su esposa.<br>\nEn 1917, a resultas de un malentendido con uno de sus jefes en Osaka, Matsushita decide junto con su esposa y tres conocidos m\u00e1s, y con una inversi\u00f3n m\u00ednima de cien yens fundar su propia empresa. Ninguno era profesionista de la electricidad, ni ten\u00edan estudios formales importantes, pero cuentan con gran empuje y un don especial de trabajo fuerte y dedicado. Empiezan en un espacio reducido. Los inicios resultan dif\u00edciles. Durante esa primera \u00e9poca, ofrecen cuatro productos y se topan con la indiferencia de distribuidores y contratistas, as\u00ed como con obst\u00e1culos propios de la elaboraci\u00f3n de aquello que fabrican. De hecho, las penurias fueron tales, que de los cinco iniciadores, quedaron s\u00f3lo tres que decidieron no rendirse.<br>\nEl primer art\u00edculo con el que salieron avantes, mejorando la calidad y entrega de los que ya exist\u00edan en el mercado, fueron plafones de aislamiento. Gustaron tanto que ampl\u00edan la f\u00e1brica en repetidas ocasiones y contratan mano de obra adicional. De ah\u00ed en adelante, se suceden un sin fin de art\u00edculos que no constituyen innovaciones excepto uno que otro en el medio. Konosuke piensa que lo que vale para el consumidor es encontrar servicios o productos ya existentes, pero que ofrezcan mejoras y a un costo menor.<br>\nEl esp\u00edritu que siempre anima a la empresa es parte integrante de la forma de ser de su fundador: la atenci\u00f3n pronta y gentil al cliente tratando de colocarse siempre en su lugar, para resolver sus necesidades; desde el principio busca estar lo m\u00e1s cerca posible de sus empleados, como de todo el proceso de fabricaci\u00f3n y se dedica incluso a los trabajos m\u00e1s humildes. En resumen, quien quisiera trabajar en MEI (Matsushita Electric Industrial), deb\u00eda asumir su formaci\u00f3n en el trabajo duro, el esp\u00edritu competitivo y la voluntad de acero.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>VALORES DE SIEMPRE<\/strong><\/p>\n<p>Para 1931, fabrican m\u00e1s de doscientos productos divididos en cuatro categor\u00edas: artefactos de cableado, radios, l\u00e1mparas y pilas secas, y artefactos electrot\u00e9rmicos. Sin embargo, cabe hacer especial \u00e9nfasis en que siempre le preocup\u00f3 entrenar efectivamente a su personal, promover su iniciativa y dotar a su empresa de un liderazgo en el desarrollo y presentaci\u00f3n de nuevos productos. Su gran sentido de responsabilidad social hacia sus empleados, se hizo patente en multitud de ocasiones, en la mayor\u00eda de las cuales opt\u00f3 por ganar menos o incluso arriesgar la empresa, que despedir a uno solo de sus trabajadores.<br>\nRealiza un viaje que lo relaciona con una secta religiosa, y aunque no puede decirse que se hizo afecto a reuniones o cultos espirituales concretos, este encuentro cambia su manera de ver el mundo y las empresas, gui\u00e1ndolo hacia un modo m\u00e1s cuidadoso, profundo y vital de concebirlo todo.<br>\nKonosuke resulta un individuo completamente fuera de lo corriente. Adelant\u00e1ndose a su \u00e9poca, se enfrenta con realismo y serenidad a la idea de la globalizaci\u00f3n. Cuando la historia del mundo y de las empresas nos presenta hoy como nuevas, ideas como la importancia de la misi\u00f3n de un consorcio, KM cita valores perennes, como partes vitales del mismo. Y es as\u00ed como insiste en ciertos ideales: servicio al p\u00fablico, justicia y honestidad, trabajo en equipo para la causa com\u00fan, un esfuerzo permanente al servicio del perfeccionamiento, cortes\u00eda, humildad, armon\u00eda con las leyes naturales y gratitud por las bendiciones recibidas. Es, si no el primero, uno de los iniciadores de trabajos de equipo por proyectos y en divisiones especializadas, alentando sobre todo a las cabezas a estar conscientes de que su trabajo no s\u00f3lo ayuda a mejorar las ventas, sino que contribuye al desarrollo personal de cada uno.<br>\nA\u00f1os especialmente dif\u00edciles fueron los del transcurso de la segunda guerra mundial y la postguerra. En los primeros, y a pesar del resultado del conflicto, debe reconoc\u00e9rsele que llev\u00f3 a cabo aquello que consider\u00f3 correcto como empresario y patriota. En los segundos, enfrenta las restricciones y mal trato de los vencedores, que casi lo obligan a abandonar su emporio. Sin embargo, vale la pena rescatar el ejemplo de un hombre que consigue sus mayores logros personales y empresariales, no \u00fanicamente en su juventud, sino a los sesenta o setenta a\u00f1os. En 1961, suelta las riendas operativas del mando de MEI y se dedica al trabajo de fil\u00f3sofo y educador pr\u00e1ctico. Ejemplos de ello, son la creaci\u00f3n de la Matsushita International Foundation, que fomenta la mutua comprensi\u00f3n entre Jap\u00f3n y otros pa\u00edses, promoviendo la educaci\u00f3n de personal capaz de llevar a cabo esta tarea; la construcci\u00f3n del Pabell\u00f3n y Jard\u00edn de la Amistad Internacional en Osaka; y la creaci\u00f3n de un instituto dedicado a estudiar la naturaleza humana en general y a sentar bases s\u00f3lidas de vida y pensamiento para que, nunca m\u00e1s, Jap\u00f3n se involucre en nada tan suicida como la segunda guerra mundial. Para 1989, a\u00f1o de su muerte, ese instituto daba trabajo a m\u00e1s de trescientas personas e impulsaba interesantes proyectos educativos, editoriales y de investigaci\u00f3n. En 1998, se contaban m\u00e1s de 180.000 las personas que hab\u00edan asistido a los seminarios sobre management.<br>\nToda esta riqueza s\u00f3lo pod\u00eda provenir de quien dio por cierto aquel poema de Ullman: \u00abLa juventud significa el temperamental predominio del coraje sobre la timidez, del apetito por la aventura sobre el amor a la comodidad\u2026 Nadie envejece simplemente por el paso de los a\u00f1os. Envejecemos al desertar de nuestros ideales\u00bb.<br>\nLos tiempos dif\u00edciles forman hombres capaces, vigorosos e \u00edntegros. Konosuke Matsushita, a pesar de sus errores, concluye al final de sus d\u00edas que no es la ciencia por s\u00ed misma la que lleva el mundo hacia delante, sino la felicidad, paz y prosperidad que ser\u00e1n realidad gracias a personas con mente abierta, valores y coraje para abordar decididamente los problemas. Las reflexiones acerca de su propia vida hacen que, como \u00e9l, pensemos: \u00abCon un coraz\u00f3n humilde y una mente abierta, uno puede aprender de cualquier experiencia y a cualquier edad. El que posee ideales grandes y humanistas puede vencer tanto al \u00e9xito como al fracaso, aprender de ambos y seguir creciendo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"textogris\">(Resumen: Ma. Teresa Alvear Garc\u00eda).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24413\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De John P. Kotter Presentamos el resumen de uno de los libros m&aacute;s vendidos en las librer&iacute;as mexicanas. 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