{"id":24221,"date":"1999-05-01T00:00:00","date_gmt":"1999-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24221"},"modified":"1999-05-01T00:00:00","modified_gmt":"1999-05-01T00:00:00","slug":"un_documento_comprometedor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/","title":{"rendered":"Un documento comprometedor"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24221\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>\u00abAm\u00e9rica necesita laicos cristianos que puedan asumir responsabilidades directivas en la sociedad. Es urgente formar hombres y mujeres capaces de actuar, seg\u00fan su propia vocaci\u00f3n, en la vida p\u00fablica, orient\u00e1ndola al bien com\u00fan. En el ejercicio de la pol\u00edtica, vista en su sentido m\u00e1s noble y aut\u00e9ntico como administraci\u00f3n del bien com\u00fan, ellos pueden encontrar tambi\u00e9n el camino de la propia santificaci\u00f3n. Para ello es necesario que sean formados tanto en los principios y valores de la Doctrina social de la Iglesia, como en nociones fundamentales de la teolog\u00eda del laicado\u00bb (n.44). Estas palabras del Santo Padre son uno de los reclamos, uno de los llamados, al compromiso cristiano ante la situaci\u00f3n de la Iglesia en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>GLOBALIZAR LA SOLIDARIDAD <\/strong><\/p>\n<p>Cuando los Padres y peritos sinodales descubren y ponen de manifiesto la existencia de pecados sociales que claman al cielo: los efectos negativos de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y del neoliberalismo; el peso agobiante de la deuda externa de la mayor parte de los pa\u00edses del Continente; la realidad corrosiva de la corrupci\u00f3n en todos los estratos de la sociedad; la lacra del comercio y consumo de drogas; los efectos perversos de la carrera armamentista; la cultura de la muerte y la sociedad dominada por los poderosos; las carencias y discriminaciones hacia los pueblos ind\u00edgenas y los americanos de origen africano; as\u00ed como la problem\u00e1tica de los inmigrados; cuando todo esto queda al descubierto, resulta imprescindible una severa llamada al compromiso cristiano. Esto ha hecho el Romano Pont\u00edfice en el documento post-sinodal La Iglesia en Am\u00e9rica, que se\u00f1ala y ofrece entre otras l\u00edneas de soluci\u00f3n la necesidad de globalizar la solidaridad, esclarecer el fundamento \u00faltimo de los derechos humanos, una respuesta adecuada al amor preferencial por los pobres y marginados, todo ello sobre la base de una definida l\u00ednea perfectamente ordenada y l\u00f3gica de sustento: el encuentro personal con Jesucristo que conduce a la conversi\u00f3n y el deseo y pr\u00e1ctica de la comuni\u00f3n como camino directo hacia la solidaridad.<br>\nEl documento corre el peligro de ser visto como una reiteraci\u00f3n de lo ya sabido, una repetici\u00f3n aburrida de cuestiones o\u00eddas en m\u00faltiples ocasiones, un discurso sobre lo mismo. Nada m\u00e1s lejano de la realidad. Los cap\u00edtulos segundo y quinto, El encuentro con Jesucristo en el hoy de Am\u00e9rica y Camino para la solidaridad, pueden resultar los humanamente m\u00e1s atractivos e incluso concretos, por dedicarse al an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica que aqueja a nuestro Continente, a la acci\u00f3n de la Iglesia en \u00e9l, y a trazar v\u00edas de soluci\u00f3n. Sin embargo, no se pasa por alto que la misi\u00f3n de los Padres y peritos sinodales, en uni\u00f3n con el Santo Padre, era plantearse fundamentalmente la realidad y problemas de la fe en Am\u00e9rica, as\u00ed como los modos de renovarla. Para ello resultaba imprescindible ese an\u00e1lisis de los graves problemas que padecemos, pues de otra manera se habr\u00edan elaborado propuestas fuera del mundo actual, y el Romano Pont\u00edfice habr\u00eda redactado un documento \u00abdesde el escritorio\u00bb, sin tomar en cuenta la experiencia y vida de los fieles americanos. S\u00f3lo as\u00ed se conseguir\u00eda el fin: una nueva evangelizaci\u00f3n del Continente, \u00abnueva en su ardor, en sus m\u00e9todos, en su expresi\u00f3n\u00bb (n.6). Por eso, \u00abel punto de partida de este programa evangelizador es ciertamente el encuentro con el Se\u00f1or\u2026 Encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversi\u00f3n, la comuni\u00f3n y la solidaridad en Am\u00e9rica\u00bb (n.3).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ENCUENTRO GENEROSO<\/strong><\/p>\n<p>Teol\u00f3gicamente, todo el documento se basa no podr\u00eda ser de otro modo en Jesucristo y en el encuentro de los cat\u00f3licos con \u00c9l. \u00abEl encuentro con Jesucristo vivo\u00bb es el fundamento que sustenta el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n del Continente, de la Iglesia en Am\u00e9rica as\u00ed como de las v\u00edas de soluci\u00f3n. Es obvio que la vida del cristiano se fundamenta en Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Pero esa misma vida, a lo largo de su caminar por este mundo, puede ir perdiendo fuerza, alejarse de ese fundamento independientemente de que esto suceda de manera intencional o no. De ah\u00ed la llamada a volver a \u00c9l. Para ello, conviene tener presentes los ejemplos que nos da el Nuevo Testamento sobre los encuentros personales y comunitarios con el Se\u00f1or, as\u00ed como que Mar\u00eda es cauce valedero y sumamente recomendable para conseguir ese encuentro. Ello sin olvidar que hay obst\u00e1culos: \u00abEl Evangelio de san Juan se\u00f1ala el pecado como la causa que impide al ser humano abrirse a la luz que es Cristo\u2026 Los textos evang\u00e9licos ense\u00f1an que el apego a las riquezas es un obst\u00e1culo para acoger el llamado a un seguimiento generoso y pleno de Jes\u00fas. T\u00edpico es, a este respecto, el caso del joven rico (cf. Mt. 19, 16-22; Mc. 10, 17-22; Lc. 18, 18-23)\u00bb (n.8). Pero \u00abJesucristo es, pues, la respuesta definitiva a la pregunta sobre el sentido de la vida y a los interrogantes fundamentales que asedian tambi\u00e9n hoy a tantos hombres y mujeres del Continente americano\u00bb (n.10). De ah\u00ed la necesidad de buscarlo: \u00abLa Iglesia es el lugar donde los hombres, encontrando a Jes\u00fas, pueden descubrir el amor del Padre\u00bb (n.10). Por eso, dentro de ella y con la ayuda de sus Pastores localizamos tres sitios primordiales de encuentro con Cristo: \u00abla Sagrada Escritura le\u00edda a la luz de la Tradici\u00f3n, de los Padres y del Magisterio, profundizada en la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n [\u2026]; la sagrada Liturgia [\u2026]; (y) las personas, especialmente los pobres, con los que Cristo se identifica\u00bb (n.12).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>AM\u00c9RICA: REALIDAD QUE CLAMA AL CIELO<\/strong><\/p>\n<p>La Iglesia en Am\u00e9rica, en una clara muestra de realismo, llama a un S\u00ednodo de Am\u00e9rica, en singular. \u00abAm\u00e9rica como una realidad \u00fanica. La opci\u00f3n de usar la palabra en singular quer\u00eda expresar no s\u00f3lo la unidad ya existente bajo ciertos aspectos, sino tambi\u00e9n aquel v\u00ednculo m\u00e1s estrecho al que aspiran los pueblos del Continente y que la Iglesia desea favorecer, dentro del campo de su propia misi\u00f3n dirigida a promover la comuni\u00f3n de todos en el Se\u00f1or\u00bb (n.5). Realidad espiritual, no meramente geogr\u00e1fica, que toma en cuenta las desigualdades, pues \u00abdebe diversificarse seg\u00fan dos situaciones claramente diferentes: la de los pa\u00edses muy afectados por el secularismo y la de aquellos otros donde \u201ctodav\u00eda se conservan muy vivas las tradiciones de piedad y de religiosidad popular cristiana\u201d\u00bb (n.6).<br>\nLa problem\u00e1tica de cada pa\u00eds del Continente muestra distintas caras, pero existen elementos comunes. Uno de ellos significativo y grave es la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica: \u00absi la globalizaci\u00f3n se rige por las meras leyes del mercado aplicadas seg\u00fan las conveniencias de los poderosos, lleva a consecuencias negativas. Tales son, por ejemplo, la atribuci\u00f3n de un valor absoluto a la econom\u00eda, el desempleo, la disminuci\u00f3n y el deterioro de ciertos servicios p\u00fablicos, la destrucci\u00f3n del ambiente y de la naturaleza, el aumento de las diferencias entre ricos y pobres, y la competencia injusta que coloca a las naciones pobres en una situaci\u00f3n de inferioridad cada vez m\u00e1s acentuada. La Iglesia, aunque reconoce los valores positivos que la globalizaci\u00f3n comporta, mira con inquietud los aspectos negativos derivados de ella \u00bfY qu\u00e9 decir de la globalizaci\u00f3n cultural producida por la fuerza de los medios de comunicaci\u00f3n social? \u00c9stos imponen nuevas escalas de valores por doquier, a menudo arbitrarios y en el fondo materialistas, frente a los cuales es muy dif\u00edcil mantener viva la adhesi\u00f3n a los valores del Evangelio\u00bb (n.20).<br>\nLa ra\u00edz de esta problem\u00e1tica la hallamos en una doctrina o ideolog\u00eda. \u00abCada vez m\u00e1s, en muchos pa\u00edses americanos impera un sistema conocido como \u201cneoliberalismo\u201d; sistema que haciendo referencia a una concepci\u00f3n economicista del hombre, considera las ganancias y las leyes del mercado como par\u00e1metros absolutos en detrimento de la dignidad y del respeto de las personas y los pueblos. Dicho sistema se ha convertido, a veces, en una justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica de algunas actitudes y modos de obrar en el campo social y pol\u00edtico, que causan la marginaci\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles. De hecho, los pobres son cada vez m\u00e1s numerosos, v\u00edctimas de determinadas pol\u00edticas y de estructuras frecuentemente injustas\u00bb (n.56). Una manifestaci\u00f3n tr\u00e1gica es el peso cada vez m\u00e1s insoportable de la deuda externa. \u00abEntre las m\u00faltiples causas que han llevado a una deuda externa abrumadora deben se\u00f1alarse no s\u00f3lo los elevados intereses, fruto de pol\u00edticas financieras especulativas, sino tambi\u00e9n la irresponsabilidad de algunos gobernantes que, al contraer la deuda, no reflexionaron suficientemente sobre las posibilidades reales de pago, con el agravante de que sumas ingentes obtenidas mediante pr\u00e9stamos internacionales se han destinado a veces al enriquecimiento de personas concretas, en vez de ser dedicadas a sostener los cambios necesarios para el desarrollo del pa\u00eds. Por otra parte, ser\u00eda injusto que las consecuencias de estas decisiones irresponsables pesaran sobre quienes no las tomaron\u00bb (n.22).<br>\nObviamente quienes m\u00e1s padecen los efectos de estas medidas son aquellos que menos posibilidades tienen para sustentarse d\u00eda a d\u00eda, los desamparados y marginados de la sociedad, que cada vez lo son m\u00e1s, precisamente por esas estructuras sociales opresoras. Para localizar la soluci\u00f3n a estos problemas y, sobre todo, para lograr el renacimiento de la fe en Am\u00e9rica, es necesario emprender un \u00abcamino de conversi\u00f3n\u00bb. La conversi\u00f3n personal, meta y punto de partida, no basta: esto ser\u00eda una distorsi\u00f3n de ese encuentro. Es necesario sacar las consecuencias sociales de esa conversi\u00f3n y que \u00e9sta sea permanente. \u00abLa aut\u00e9ntica conversi\u00f3n debe prepararse y cultivarse con la lectura orante de la Sagrada Escritura y la recepci\u00f3n de los sacramentos de la Reconciliaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. La conversi\u00f3n conduce a la comuni\u00f3n fraterna, porque ayuda a comprender que Cristo es la cabeza de la Iglesia, su Cuerpo m\u00edstico; mueve a la solidaridad, porque nos hace conscientes de que lo que hacemos a los dem\u00e1s, especialmente a los m\u00e1s necesitados, se lo hacemos a Cristo. La conversi\u00f3n favorece, por tanto, una vida nueva, en la que no haya separaci\u00f3n entre la fe y las obras en la respuesta cotidiana a la universal llamada a la santidad. Superar la divisi\u00f3n entre fe y vida es indispensable para que se pueda hablar seriamente de conversi\u00f3n. En efecto, cuando existe esta divisi\u00f3n, el cristianismo es s\u00f3lo nominal\u00bb (n.26).<br>\nLa fe se manifiesta tambi\u00e9n en el conocimiento de la doctrina de la Iglesia que permite encontrar v\u00edas de soluci\u00f3n a estas agobiantes problem\u00e1ticas. Concretamente, la Doctrina Social, \u00abse apoya en las tres piedras angulares fundamentales de la dignidad humana, la solidaridad y la subsidiaridad\u00bb (n.55). Con estos elementos se podr\u00e1 capacitar a los pobres para protegerse de la econom\u00eda globalizada. Por eso, \u00abla Iglesia en Am\u00e9rica est\u00e1 llamada no s\u00f3lo a promover una mayor integraci\u00f3n entre las naciones, contribuyendo de este modo a crear una verdadera cultura globalizada de la solidaridad, sino tambi\u00e9n a colaborar con los medios leg\u00edtimos en la reducci\u00f3n de los efectos negativos de la globalizaci\u00f3n, como son el dominio de los m\u00e1s fuertes sobre los m\u00e1s d\u00e9biles, especialmente en el campo econ\u00f3mico, y la p\u00e9rdida de los valores de las culturas locales en favor de una mal entendida homogeneizaci\u00f3n\u00bb (n.55).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>TAREA SIN FRONTERAS<\/strong><\/p>\n<p>Los ejemplos de la actividad de la Iglesia en el campo de la educaci\u00f3n y la acci\u00f3n social, muestran su inequ\u00edvoca voluntad de ser un factor de ayuda a los pueblos de nuestro Continente, \u00abson testimonio palpable del amor preferencial por los pobres que la Iglesia en Am\u00e9rica lleva adelante movida por el amor a su Se\u00f1or y consciente de que \u201cJes\u00fas se ha identificado con ellos\u201d (cf. Mt. 25, 31-46). En esta tarea, que no conoce fronteras, la Iglesia crea una conciencia de solidaridad concreta entre las diversas comunidades del Continente y del mundo entero, manifestando as\u00ed la fraternidad que debe caracterizar a los cristianos de todo tiempo y lugar\u00bb (n.18). Este amor preferencial y servicio por los pobres \u00abllega a ser manifestaci\u00f3n del amor infinito de Dios por todos los hombres y un modo elocuente de transmitir la esperanza de salvaci\u00f3n que Cristo ha tra\u00eddo al mundo, y que resplandece de manera particular cuando es comunicada a los abandonados y desechados de la sociedad\u00bb (n.18). Este tema es recurrente en el documento; toda consideraci\u00f3n realista de la sociedad americana, especialmente latinoamericana, no pod\u00eda omitir la triste realidad de los millones de \u00ababandonados y desechados de la sociedad\u00bb, que manifiestan la discriminaci\u00f3n racial, las desigualdades entre los grupos sociales, las carencias y discriminaciones hacia los pueblos ind\u00edgenas y los americanos de origen africano as\u00ed como la problem\u00e1tica de los inmigrados. Ante \u00e9stas que podr\u00edamos llamar \u00abestructuras sociales perversas\u00bb, la Iglesia reconoce que \u00abcomo los pecados y las virtudes sociales no existen en abstracto, sino que son el resultado de actos personales, es necesario tener presente que Am\u00e9rica es hoy una realidad compleja, fruto de las tendencias y modos de proceder de los hombres y mujeres que lo habitan. En esta situaci\u00f3n real y concreta es donde ellos han de encontrarse con Jes\u00fas\u00bb (n.13).<br>\nSi los pecados y virtudes sociales son fruto de los actos personales, la consecuencia l\u00f3gica es volver al punto de partida: el encuentro personal con Jesucristo que conduce a la conversi\u00f3n, y el deseo y la pr\u00e1ctica de la comuni\u00f3n, camino de solidaridad. La solidaridad es fruto de la conversi\u00f3n personal y la comuni\u00f3n. Nada se entiende ni obtiene respuesta adecuada sin este fundamento. Por m\u00e1s que pongamos medios humanos para solucionar los problemas de nuestro Continente, si no lo hacemos por amor a Jesucristo, sin volver a \u00c9l, sin convertir nuestra vida, no haremos m\u00e1s que trabajar in\u00fatilmente. No nos habremos distinguido de una ideolog\u00eda m\u00e1s o menos revolucionaria. Por el contrario, la doctrina de la Iglesia sobre la solidaridad es expresi\u00f3n de las exigencias de la conversi\u00f3n: \u00abMientras el relativismo y el subjetivismo se difunden de modo preocupante en el campo de la doctrina moral, la Iglesia en Am\u00e9rica est\u00e1 llamada a anunciar con renovada fuerza que la conversi\u00f3n consiste en la adhesi\u00f3n a la persona de Jesucristo, con todas las implicaciones teol\u00f3gicas y morales ilustradas por el Magisterio eclesial\u00bb (n.53). De aqu\u00ed que el cat\u00f3lico encuentre en la Doctrina social de la Iglesia la respuesta a los graves problemas de orden social que aquejan a nuestro Continente.<br>\nUno de los puntos centrales en este terreno es la necesidad de \u00abvalorar el trabajo como dimensi\u00f3n de realizaci\u00f3n y de dignidad de la persona humana. Es una responsabilidad \u00e9tica de una sociedad organizada promover y apoyar una cultura del trabajo\u00bb (n.54). S\u00f3lo as\u00ed conseguiremos vencer las consecuencias negativas de la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>MISI\u00d3N EVANG\u00c9LICA<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfEs \u00e9sta la tarea fundamental de la Iglesia en Am\u00e9rica? No. La misi\u00f3n de la Iglesia hoy en Am\u00e9rica es la nueva evangelizaci\u00f3n. S\u00f3lo evangelizando los ambientes donde se generan esos pecados sociales podr\u00e1n resolverse sus graves problemas, recordando que \u00abel n\u00facleo vital de la nueva evangelizaci\u00f3n ha de ser el anuncio claro e inequ\u00edvoco de la persona de Jesucristo, es decir, el anuncio de su nombre, de su doctrina, de su vida, de sus promesas y del Reino que \u00c9l nos ha conquistado a trav\u00e9s de su misterio pascual\u00bb. \u00danicamente as\u00ed se entender\u00e1 en su sentido m\u00e1s pleno una doctrina como la de la opci\u00f3n preferencial por los pobres. De ah\u00ed que el Santo Padre se vea precisado a delimitar esta opci\u00f3n: \u00abComo ya he indicado antes, el amor por los pobres ha de ser preferencial, pero no excluyente\u00bb (n.67). No haber entendido este aspecto fundamental ha tra\u00eddo como consecuencia lo que podr\u00edamos llamar un \u00abefecto boomerang\u00bb: como no se ha evangelizado a los dirigentes sociales pol\u00edticos, l\u00edderes sindicales, militares, economistas, empresarios, intelectuales, etc\u00e9tera \u00abno debe sorprender que muchos de ellos sigan criterios ajenos al Evangelio y, a veces, abiertamente contrarios a \u00e9l. [Por tanto] es necesario evangelizar a los dirigentes, hombres y mujeres, con renovado ardor y nuevos m\u00e9todos, insistiendo principalmente en la formaci\u00f3n de sus conciencias mediante la Doctrina social de la Iglesia. Esta formaci\u00f3n ser\u00e1 el mejor ant\u00eddoto frente a tantos casos de incoherencia y, a veces, de corrupci\u00f3n que afectan a las estructuras sociopol\u00edticas\u00bb (n.67). \u00bfLa consecuencia?: la propagaci\u00f3n de unos \u00abpecados sociales que claman al cielo\u00bb. \u00abEntre estos pecados se deben recordar, el comercio de drogas, el lavado de las ganancias il\u00edcitas, la corrupci\u00f3n en cualquier ambiente, el terror de la violencia, el armamentismo, la discriminaci\u00f3n racial, las desigualdades entre los grupos sociales, la irrazonable destrucci\u00f3n de la naturaleza. Estos pecados manifiestan una profunda crisis debido a la p\u00e9rdida del sentido de Dios y a la ausencia de los principios morales que deben regir la vida de todo hombre. Sin una referencia moral se cae en un af\u00e1n ilimitado de riqueza y de poder, que ofusca toda visi\u00f3n evang\u00e9lica de la realidad social\u00bb (n.56).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ABRIGAR LA ESPERANZA<\/strong><\/p>\n<p>El comercio de drogas afecta de manera preponderante a j\u00f3venes y a ni\u00f1os convertidos, desde hace tiempo, en el objetivo m\u00e1s apetecido por los narcotraficantes pues al alcanzarlos determinan un n\u00famero cada vez mayor de consumidores, no s\u00f3lo porque los ni\u00f1os y j\u00f3venes son m\u00e1s en n\u00famero que los adultos, sino tambi\u00e9n porque as\u00ed aseguran a futuro m\u00e1s adultos consumidores. \u00c9ste es uno de los factores por los cuales el Santo Padre pone tanta atenci\u00f3n en ellos. Por eso pide \u00abacompa\u00f1ar al ni\u00f1o en su encuentro con Cristo\u00bb, para que los dem\u00e1s no abusen de ellos. No hay que olvidar \u00abla condici\u00f3n dolorosa de muchos ni\u00f1os en toda Am\u00e9rica, privados de la dignidad y la inocencia e incluso de la vida. Esta condici\u00f3n incluye la violencia, la pobreza, la carencia de casa, la falta de un adecuado cuidado de sanidad y educaci\u00f3n, los da\u00f1os de las drogas y del alcohol, y otros estados de abandono y de abuso. A este respecto, en el S\u00ednodo se hizo menci\u00f3n especial de la problem\u00e1tica del abuso sexual de los ni\u00f1os y de la prostituci\u00f3n infantil, y los Padres lanzaron un urgente llamado a todos los que est\u00e1n en posiciones de autoridad en la sociedad, para que realicen, como cosa prioritaria, todo lo que est\u00e1 en su poder, para aliviar el dolor de los ni\u00f1os en Am\u00e9rica\u00bb (n.48).<br>\nLa familia es, as\u00ed, la parte fundamental donde se puede proteger tanto a los ni\u00f1os como a los j\u00f3venes. Habr\u00e1 que protegerla, a su vez, de las insidias que amenazan su solidez, tales como \u00abel aumento de los divorcios, la difusi\u00f3n del aborto, del infanticidio y de la mentalidad contraceptiva. Ante esta situaci\u00f3n hay que subrayar que el fundamento de la vida humana es la relaci\u00f3n nupcial entre el marido y la esposa, la cual entre los cristianos es sacramental\u00bb (n.46). No se ha de olvidar que \u00abde este santuario [la familia] nace la vida y es aceptada como don de Dios. La Palabra, le\u00edda asiduamente en la familia, la construye poco a poco como iglesia dom\u00e9stica y la hace fecunda en humanismo y virtudes cristianas; all\u00ed se constituye la fuente de las vocaciones\u00bb (n.46).<br>\nAs\u00ed, los j\u00f3venes ser\u00e1n la esperanza de la Iglesia y de Am\u00e9rica. Tambi\u00e9n ellos se enfrentan a serias dificultades. \u00abLamentablemente, la falta de trabajo y de esperanzas de futuro los lleva en algunas ocasiones a la marginaci\u00f3n y a la violencia. La sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n que experimentan por todo ello, los hace abandonar frecuentemente la b\u00fasqueda de Dios. Ante esta situaci\u00f3n tan compleja, la Iglesia se compromete a mantener su opci\u00f3n pastoral y misionera por los j\u00f3venes para que puedan hoy encontrar a Cristo vivo\u00bb (n.47). Y hace un llamado: \u00abDeben ser los j\u00f3venes cristianos, formados con una conciencia misionera madura, los ap\u00f3stoles de sus coet\u00e1neos\u00bb, a la vez los invita, ante la carencia de madurez que propaga la sociedad actual, \u00aba ser valientes, ayud\u00e1ndoles a apreciar el valor del compromiso para toda la vida, como es el caso del sacerdocio, de la vida consagrada y del matrimonio cristiano\u00bb (n.47).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LAICOS EN LA VIDA P\u00daBLICA<\/strong><\/p>\n<p>Si todo esto son aspectos temporales que afectan a los hombres y mujeres de Am\u00e9rica y, algunos de ellos, a los del mundo entero, los fieles laicos cat\u00f3licos son los llamados a hacerles frente, con la ayuda de sus Pastores, de los religiosos y religiosas. Por eso, de acuerdo con el Concilio Vaticano II, el Santo Padre pide a los fieles laicos ser conscientes de su dignidad de bautizados. Dignidad y responsabilidad que habr\u00e1n de ser fomentadas por los Pastores, por una raz\u00f3n elemental: \u00abLa renovaci\u00f3n de la Iglesia en Am\u00e9rica no ser\u00e1 posible sin la presencia activa de los laicos. Por eso, en gran parte, recae en ellos la responsabilidad del futuro de la Iglesia\u00bb (n.44). Y especifica que la vocaci\u00f3n de los laicos se realiza especialmente en dos \u00e1mbitos:<br>\n* \u00abEl primero, y m\u00e1s propio de su condici\u00f3n laical, es el de las realidades temporales, que est\u00e1n llamados a ordenar seg\u00fan la voluntad de Dios\u00bb (n.44), ya que la nota caracter\u00edstica y propia del laico es la secularidad, es decir, que su espiritualidad la ha de vivir \u00aben la vida familiar, social, laboral, cultural y pol\u00edtica, a cuya evangelizaci\u00f3n es llamado\u00bb (n.44). De ah\u00ed que el Papa y la Iglesia esperen \u00abde los laicos una gran fuerza creativa en gestos y obras que expresen una vida coherente con el Evangelio\u00bb (n.44). Por eso las exigentes palabras que citaba al inicio del escrito: \u00abAm\u00e9rica necesita laicos cristianos que puedan asumir responsabilidades directivas en la sociedad. Es urgente formar hombres y mujeres capaces de actuar, seg\u00fan su propia vocaci\u00f3n, en la vida p\u00fablica, orient\u00e1ndola al bien com\u00fan. En el ejercicio de la pol\u00edtica, vista en su sentido m\u00e1s noble y aut\u00e9ntico como administraci\u00f3n del bien com\u00fan, ellos pueden encontrar tambi\u00e9n el camino de la propia santificaci\u00f3n. Para ello es necesario que sean formados tanto en los principios y valores de la Doctrina social de la Iglesia, como en nociones fundamentales de la teolog\u00eda del laicado\u00bb (n.44).<br>\n* El segundo \u00e1mbito es el que denomina \u00abintraeclesial\u00bb, aportando sus talentos a \u00abla construcci\u00f3n de la comunidad eclesial como delegados de la Palabra, catequistas, visitadores de enfermos o de encarcelados, animadores de grupos etc\u00e9tera [] De todos modos, aunque el apostolado intraeclesial de los laicos tiene que ser estimulado, hay que procurar que este apostolado coexista con la actividad propia de los laicos, en la que no pueden ser suplidos por los sacerdotes: el \u00e1mbito de la realidades temporales\u00bb (n.44).<br>\nEs f\u00e1cil obtener la consecuencia de todas estas premisas: es necesario evangelizar m\u00e1s. El mandato viene del mismo Maestro, es decir, los cat\u00f3licos han sido enviados por Cristo quien es la buena nueva y el primer evangelizador a difundir su Palabra, a darlo a conocer. De ah\u00ed tambi\u00e9n la importancia de la catequesis y la necesidad de evangelizar la cultura, los centros educativos, los medios de comunicaci\u00f3n social En definitiva, renovar la misi\u00f3n ad gentes, realizar la \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb.<br>\nLa conclusi\u00f3n del documento muestra la esperanza del Santo Padre en que esta tarea la llevemos a cabo los cat\u00f3licos con renovado esp\u00edritu. Podemos decir que \u00e9se fue el objetivo de fondo de su viaje a nuestro pa\u00eds. El documento pudo haberlo firmado y entregado a los mismos representantes en Roma. Razones de eficacia laboral y salud del Papa estaban a favor de esta opci\u00f3n. Sin embargo, \u00e9l quiso venir y remover al pa\u00eds que considera as\u00ed nos lo dijo punto de referencia para toda Am\u00e9rica en la tarea de la Nueva Evangelizaci\u00f3n. De esta manera tan gr\u00e1fica, el Romano Pont\u00edfice subrayaba la importancia de este primer S\u00ednodo de Am\u00e9rica, realizado al concluir el segundo milenio de la era cristiana para preparar tanto el jubileo del a\u00f1o 2000 como a los cat\u00f3licos frente al siglo XXI. Por tanto, la entrega de este documento post-sinodal como Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica, a poco m\u00e1s de cumplirse un a\u00f1o de la clausura de la asamblea y justo veinte a\u00f1os despu\u00e9s del primer viaje apost\u00f3lico de Juan Pablo II, nos compromete en esta tarea alentadora de participar en la renovaci\u00f3n de la Iglesia en Am\u00e9rica y de la soluci\u00f3n de los graves problemas que aquejan a nuestro Continente. El ejemplo de aliento y esperanza lo tuvimos frente a nosotros. La \u00aboraci\u00f3n a Jesucristo por las familias de Am\u00e9rica\u00bb con que concluye La Iglesia en Am\u00e9rica establece el camino a seguir y el m\u00e9todo: la oraci\u00f3n que nos lleva al encuentro con Jesucristo, que conduce a la conversi\u00f3n y la uni\u00f3n, que se concretan a la vez en la solidaridad.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24221\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cuarta visita del Papa Juan Pablo II a M&eacute;xico permanece en las exhortaciones a los cat&oacute;licos de este Continente en el documento Iglesia en Am&eacute;rica. El documento corre el peligro de ser visto como una reiteraci&oacute;n de lo ya sabido, una repetici&oacute;n aburrida de cuestiones o&iacute;das en m&uacute;ltiples ocasiones, un discurso sobre lo mismo. Nada m&aacute;s lejano de la realidad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[61],"class_list":["post-24221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_242"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Un documento comprometedor - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Un documento comprometedor\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La cuarta visita del Papa Juan Pablo II a M&eacute;xico permanece en las exhortaciones a los cat&oacute;licos de este Continente en el documento Iglesia en Am&eacute;rica. El documento corre el peligro de ser visto como una reiteraci&oacute;n de lo ya sabido, una repetici&oacute;n aburrida de cuestiones o&iacute;das en m&uacute;ltiples ocasiones, un discurso sobre lo mismo. Nada m&aacute;s lejano de la realidad.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1999-05-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"22 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\"},\"headline\":\"Un documento comprometedor\",\"datePublished\":\"1999-05-01T00:00:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/\"},\"wordCount\":4385,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"242\"],\"articleSection\":[\"Miscel\u00e1nea\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/\",\"name\":\"Un documento comprometedor - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1999-05-01T00:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1999\\\/05\\\/01\\\/un_documento_comprometedor\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Un documento comprometedor\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/www.istmo.mx\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/leograndini\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Un documento comprometedor - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Un documento comprometedor","og_description":"La cuarta visita del Papa Juan Pablo II a M&eacute;xico permanece en las exhortaciones a los cat&oacute;licos de este Continente en el documento Iglesia en Am&eacute;rica. El documento corre el peligro de ser visto como una reiteraci&oacute;n de lo ya sabido, una repetici&oacute;n aburrida de cuestiones o&iacute;das en m&uacute;ltiples ocasiones, un discurso sobre lo mismo. Nada m&aacute;s lejano de la realidad.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1999-05-01T00:00:00+00:00","author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"22 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747"},"headline":"Un documento comprometedor","datePublished":"1999-05-01T00:00:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/"},"wordCount":4385,"commentCount":0,"keywords":["242"],"articleSection":["Miscel\u00e1nea"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/","name":"Un documento comprometedor - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1999-05-01T00:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1999\/05\/01\/un_documento_comprometedor\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Un documento comprometedor"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["http:\/\/www.istmo.mx"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/leograndini\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}