{"id":23814,"date":"1998-09-01T00:00:00","date_gmt":"1998-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23814"},"modified":"2023-11-08T06:07:51","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:51","slug":"la_sensibilidad_de_ruptura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/09\/01\/la_sensibilidad_de_ruptura\/","title":{"rendered":"La sensibilidad de ruptura"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23814\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Perm\u00edtanme, antes que nada, que vuelva a formular esas preguntas que han inquietado y comprometido a los hombres de todos los tiempos.<br>\n\u00bfC\u00f3mo va a ser el futuro? Mejor a\u00fan: \u00bfqu\u00e9 futuro nos espera, a nosotros, a los que nos rodean, a todas las personas con las que compartimos nuestro presente? \u00bfPodemos hacer algo significativo en la construcci\u00f3n del mundo?<br>\nEs cierto que tanto la experiencia hist\u00f3rica como la memoria colectiva de los pueblos nos est\u00e1n permitiendo conocer algunas cosas del futuro. Por ejemplo, esto: que resulta una pasi\u00f3n in\u00fatil intentar conocer el futuro por la simple raz\u00f3n de que el futuro\u2026 no existe. En un sentido estricto, el conocimiento s\u00f3lo puede estar referido al pasado, a la historia, a las huellas que el hombre ha ido dejando al caminar.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El futuro es exorable<\/strong><\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n Schumacher cuando afirma rotundamente que el futuro est\u00e1 siempre haci\u00e9ndose. Pero tambi\u00e9n tiene raz\u00f3n cuando matiza que, adem\u00e1s, el futuro se hace principalmente con el material existente.<br>\nPor eso, si tenemos un profundo conocimiento del pasado; si somos capaces de detectar el pulso y las tendencias emergentes de nuestro tiempo presente, tal vez seamos capaces de predecir algunas notas del futuro. S\u00f3lo unas notas. S\u00f3lo una predicci\u00f3n esbozada. S\u00f3lo un boceto desdibujado. Nunca una predicci\u00f3n total, ni una predicci\u00f3n axiom\u00e1tica. Ni una predicci\u00f3n coloreada de certeza.<br>\nOcurre as\u00ed porque el futuro est\u00e1 entretejido de libertad. El porvenir, lo que puede existir m\u00e1s all\u00e1 del instante presente, est\u00e1 vertebrado por esa fuerza misteriosa y rebelde de la libertad creadora de los hombres.<br>\nEl futuro no puede ser, en consecuencia, el puro inmovilismo, el no cambio. Pero tambi\u00e9n se opone al sentido com\u00fan y a la libertad creadora \u00be que siempre tiene alguna finalidad\u00be entender el futuro en clave de cambio por el cambio, como si el puro y desnudo movimiento, sin cuestionarse ni su porqu\u00e9 ni su para qu\u00e9, fuera en s\u00ed mismo un elemento redentor.<br>\nEl futuro es siempre exorable, nunca inexorable. No es verdad que nuestro futuro \u00be el futuro de todos\u00be est\u00e9 ya escrito. Ni sea n\u00edtido, ni sea cierto, ni seguro, para nadie, ni menos para una elite de profetas de los tiempos nuevos.<br>\nEl futuro no est\u00e1 determinado, ni es una corriente que fluye inexorablemente en el sentido que marcan unos hipot\u00e9ticos signos de los tiempos. Tampoco parece cierto que la \u00fanica alternativa de la sensatez sea arrojarse a la corriente determinista generada por esos signos. El futuro es suficientemente exorable como para que haya que desconfiar de todas las utop\u00edas \u00be de todas las utop\u00edas desencarnadas\u00be que lucen en su frontispicio la pretensi\u00f3n de que s\u00f3lo existe un futuro, ese futuro, su futuro. No es as\u00ed. El futuro termina declin\u00e1ndose en singular pero comienza a gestarse en plural: el futuro se hace a partir de eventuales futuros.<br>\n<strong>El futuro es tambi\u00e9n laborable<\/strong><br>\nEl futuro adem\u00e1s de exorable es tambi\u00e9n laborable. Es decir, el futuro es de quienes lo trabajan. Como la tierra. Como la industria. Como la pol\u00edtica. Como el amor humano. Como son laborables toda vida y todas las vidas.<br>\nEl futuro pertenece a todas las mujeres y todos los hombres que son capaces de abrir bien los ojos ante la realidad \u00be una realidad al tiempo bella y cruel, atroz y justa, violenta y amorosa\u00be y est\u00e1n comprometidos con la tarea de cambiar el mundo hasta donde puedan, y de cambiar a los hombres hasta donde sea posible.<br>\nCambiar al mundo, cambiar a los hombres, es intentar hacer todas las cosas m\u00e1s humanas y m\u00e1s divinas. No s\u00f3lo en los momentos ordinarios. Ni s\u00f3lo en los momentos extraordinarios. Con la co-herencia de dotar de sentido a todos los \u00e1mbitos de la vida humana, la esfera \u00edntima, la esfera privada y la esfera p\u00fablica. Con la serenidad indispensable para trabajar sin ese patetismo \u00be inmaduro, infantil, est\u00e9ril\u00be de querer cambiarlo todo, en todos los sitios, y en un instante.<br>\nDios es el Se\u00f1or de la Historia. Del pasado, del presente y del futuro del mundo y de los hombres. Nada ocurre en nuestra historia personal o colectiva por puro azar, por pura casualidad, por puro accidente. Ni existe un Deus ex machina que cae del cielo para arreglar las cosas rocambolescamente sin que los protagonistas tengan m\u00e1s que hacer que contemplar c\u00f3mo ese Deus ex machina hace y deshace los nudos y los l\u00edos del problema.<br>\nPor duro o inc\u00f3modo que pueda ser \u00be o mejor a\u00fan, por arriesgado y aventuroso que sea\u00be somos y seremos siempre responsables de nuestro destino futuro. El futuro ser\u00e1, en s\u00edntesis, tambi\u00e9n lo que acertemos a ser y lo que acertemos a hacer cada uno de nosotros.<br>\n<strong>\u00bfDe d\u00f3nde partimos?<\/strong><br>\nEn t\u00e9rminos culturales, \u00bfde d\u00f3nde puede arrancar el futuro? \u00bfCu\u00e1l es el material existente para la construcci\u00f3n del futuro?<br>\nMi respuesta abreviada podr\u00eda ser \u00e9sta: hay que construir casi todo otra vez de nuevo.<br>\nReinventar la pol\u00edtica y la econom\u00eda. Revitalizar las Universidades. Dar a las relaciones Norte-Sur, Este-Oeste, un enfoque radicalmente distinto. Redescubrir la familia p\u00fablica. Desburocratizar la vida. Redimensionar todo el Estado. Replantear desde los cimientos los peri\u00f3dicos. Integrar mejor la vida vegetal y animal en la vida humana. Dar un empuj\u00f3n fuerte, hacia delante, a toda la libertad. Ayudar a subir mucho m\u00e1s a los que est\u00e1n abajo o a los que est\u00e1n en el medio. Y tambi\u00e9n a los que est\u00e1n arriba. Reformular la idea de cultura. Oxigenar todos los rincones de la convivencia humana. Apostar m\u00e1s en serio por los derechos humanos. Reinstalar el sentido de la trascendencia en todas las vidas, en las existencias humildes y en las vidas de los aparentemente poderosos\u2026<br>\nEstamos en un momento apasionante y enigm\u00e1tico, como el cruce de muchos caminos, pero tambi\u00e9n tan impreciso que hasta carece de nombre. S\u00f3lo es capaz de decir de s\u00ed mismo algo tan esquem\u00e1tico y simple: que el tiempo presente es el tiempo que rompe y sigue a la cultura de la modernidad.<br>\nEl punto de partida es, pues, el agotamiento de la cultura que ha configurado progresivamente el mundo que hemos heredado en el momento presente. Y tambi\u00e9n la oportunidad hist\u00f3rica \u00be y hasta el deber\u00be de superar ese agotamiento a partir de una nueva sensibilidad de ruptura.<br>\n<strong>El agotamiento de la fuente<\/strong><br>\nDe la mano de Redondo G\u00e1lvez intentar\u00e9 se\u00f1alar los rasgos que descubren el agotamiento de la cultura de la modernidad.<br>\nLa modernidad es un proceso cultural que tiene su origen en el nominalismo bajo-medieval de los siglos XIV y XV. Su primera gran manifestaci\u00f3n te\u00f3rica va a producirse a lo largo de los siglos XVI y XVII, principalmente a trav\u00e9s de los planteamientos que condensan cuatro hombres: Maquiavelo, Lutero, Bacon y Descartes.<br>\nMaquiavelo sostiene la existencia de una raz\u00f3n de Estado, ahumana o antihumana por definici\u00f3n. Lutero, con la ayuda de la herramienta del libre examen, reduce la fe cristiana a la simple categor\u00eda de una ideolog\u00eda religiosa. Bacon grita que saber es poder, en sustituci\u00f3n del pensamiento cl\u00e1sico anterior para el que saber era conocer. Descartes sustituir\u00e1 la metaf\u00edsica por el psicologismo.<br>\nLa cultura de la modernidad conocer\u00e1 inmediatamente despu\u00e9s, a lo largo del siglo XVIII, una amplificaci\u00f3n profunda con la concurrencia de tres factores culturales: el principio de la tolerancia; la propuesta, en segundo lugar, de que la ciencia sustituya y ocupe el lugar de la fe como principio de unidad entre los hombres; y finalmente la fijaci\u00f3n axiom\u00e1tica de que todo lo racional es real y de que s\u00f3lo es real lo que puede captarse con la raz\u00f3n. La concreci\u00f3n operativa de todos estos planteamientos sin\u00e9rgicos ser\u00e1 asumida por la ideolog\u00eda liberal progresista del siglo XIX, bien lineal, bien dial\u00e9ctica, es decir, se encarnar\u00e1 en la secularizaci\u00f3n de la ideolog\u00eda religiosa protestante.<br>\nSer\u00e1 en el siglo XX cuando la cultura de la modernidad sufrir\u00e1 dos embates importantes. La primera crisis tal vez pueda datarse entre 1920 y 1930 y se corresponde con los momentos de la primera postguerra europea. La conciencia de esa crisis y hasta su angustia son captadas con toda intensidad por fil\u00f3sofos, historiadores, soci\u00f3logos, novelistas, poetas, como Husserl, Scheler, Toynbee, Ortega, la escuela de Frankfurt, Kafka, Malraux, Eliot, Maritain\u2026<br>\nLa segunda crisis de la modernidad \u00be quiz\u00e1s vivida sin excesiva conciencia de crisis\u00be se plantear\u00e1, a juicio de Redondo G\u00e1lvez, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60 y subyace de forma m\u00e1s o menos patente en las llamadas \u00abrevoluciones culturales\u00bb de aquellos mismos a\u00f1os. En los neoanarquismos, terrorismos, mao\u00edsmos y en las variaciones teol\u00f3gicas de la teolog\u00eda de la muerte de Dios o de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<br>\n<strong>Encontrar sentido<\/strong><br>\nLa generalizada conciencia del agotamiento de la cultura de la modernidad cierra un ciclo de revoluciones que ha llevado a esa cultura a impregnar gradualmente el tejido social y los modos de pensar y de vivir de las sociedades europeas y norteamericanas.<br>\nSostiene Calvo, por ejemplo, que el tiempo de las revoluciones parece haber terminado porque el esp\u00edritu de la modernidad que las engendr\u00f3 ha perdido su vitalidad social. La revoluci\u00f3n religiosa de Lutero, la revoluci\u00f3n filos\u00f3fica de Descartes, la revoluci\u00f3n pol\u00edtica de Rousseau o la revoluci\u00f3n social del marxismo clausuran, por as\u00ed decirlo, la mayor parte de las posibilidades que encerraba virtualmente la cultura de la modernidad.<br>\nEn esta fase terminal de la cultura de la modernidad se ha abierto un per\u00edodo de transici\u00f3n, caracterizado con demasiada frecuencia por el desconcierto, el desencanto o la desilusi\u00f3n que pueden descubrirse en tantas posiciones evasivas, descomprometidas, esc\u00e9pticas, nihilistas, atentas s\u00f3lo al beneficio econ\u00f3mico r\u00e1pido o al utilitarismo m\u00e1s salvaje.<br>\nSin embargo, ni nuestro tiempo ni todos nosotros hemos perdido lo que Schopenhauer llam\u00f3 la necesidad metaf\u00edsica, es decir, la necesidad de encontrar el sentido de la vida. Andamos, con m\u00e1s o menos preocupaci\u00f3n, con m\u00e1s o menos ritmo, en busca de un cierto equilibrio entre el saber y la vida, en un anhelo por descubrir una ley que no s\u00f3lo ilumine la inteligencia sino que tambi\u00e9n d\u00e9 calor al coraz\u00f3n. Hay en el ambiente como una nostalgia de volver a contar con una coherencia vital que una todos los puntos de nuestra vida y penetre \u00be no s\u00f3lo superficialmente\u00be nuestra historia personal y colectiva.<br>\nVuelve nuestro tiempo a actualizar aquella idea que corr\u00eda de boca en boca entre los campesinos b\u00e1varos de los siglos XVII y XVIII: \u00absi no s\u00e9 de d\u00f3nde vengo, ni s\u00e9 a d\u00f3nde voy, \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 posible estar contento?\u00bb.<br>\n<strong>Una antropolog\u00eda optimista<\/strong><br>\nLa sensibilidad de ruptura representa un corte tajante con una antropolog\u00eda pesimista que empobrece los horizontes vitales. Una antropolog\u00eda triste que hace traici\u00f3n al hombre al presentarlo ensuciado, m\u00e1s que sucio, de espaldas a su radical dignidad.<br>\n\u00bfC\u00f3mo se puede estar contento \u00be habr\u00eda que preguntarse con los campesinos b\u00e1varos\u00be si fuera verdad, como pretend\u00eda Heidegger, que el hombre es el ser para la muerte? \u00bfSi fuera verdad, como dec\u00eda Sartre, que el hombre est\u00e1 forzado a vivir en libertad? \u00bfSi fuera verdad que el hombre, en frase de Camus, es un ser absurdo?<br>\nSe impone, pues, una sensibilidad de ruptura con el pesimismo radical y una revitalizaci\u00f3n de la antropolog\u00eda cristiana, esencialmente optimista. Ese optimismo cristiano se\u00f1ala que el destino del hombre no es la muerte, sino su real endiosamiento. Una antropolog\u00eda optimista en la que el misterio del dolor y los sufrimientos tiene alg\u00fan sentido, dif\u00edcil y oscuro si se quiere, pero misteriosamente luminoso. Una antropolog\u00eda optimista que nos dice que pase lo que pase y suceda lo que suceda, la dignidad del hombre es la dignidad de la alegr\u00eda.<br>\n<strong>La nueva sensibilidad<\/strong><br>\nEnlaza con esta antropolog\u00eda optimista y muchas veces es \u00fanicamente su conclusi\u00f3n, lo que ha dado en llamarse la \u00abnueva sensibilidad\u00bb.<br>\nSus rasgos m\u00e1s o menos rotundos responden como ha escrito uno de nuestros contempor\u00e1neos\u00be a los afanes de avanzar hacia formas de vida m\u00e1s humanas: la nueva valoraci\u00f3n de la familia, el respeto a la intimidad de la persona, el recurso a la imaginaci\u00f3n creadora como superaci\u00f3n del conformismo hedonista, una defensa de la vida que sea capaz de proponer una \u00abecolog\u00eda de lo humano\u00bb, la denuncia de la manipulaci\u00f3n y de los pseudovalores culturales, la apertura de una nueva est\u00e9tica vinculada a una aut\u00e9ntica \u00e9tica. En s\u00edntesis, una nueva sensibilidad que lleve a rehusar la cultura de la muerte y a luchar por vivir en una cultura de la vida.<br>\nUna antropolog\u00eda optimista. Una nueva sensibilidad. Y tambi\u00e9n un conjunto de convicciones que den raz\u00f3n del hombre y de su original comportamiento, en una abierta ruptura con la triple convicci\u00f3n que ha sustentado culturalmente la modernidad. Me refiero al secularismo, al materialismo y al cientifismo cuyos errores de bulto ha descrito l\u00facidamente Redondo G\u00e1lvez.<br>\nEl secularismo ha cerrado al individuo sobre s\u00ed mismo, impidi\u00e9ndole la apertura a Dios y a los dem\u00e1s hombres, en una espiral que potencia exponencialmente la intrascendencia y el ego\u00edsmo humano.<br>\nEl materialismo ha hecho al hombre sujeto de todas las libertades inmanentes posibles. Como el materialismo niega la noci\u00f3n de creaci\u00f3n, el hombre no tiene originalmente nada como propio. Y para que el hombre llegue a ser algo, se realice, el materialismo propone que el hombre haga pr\u00e1cticas todas las libertades. Bien entendido que para el pensamiento materialista la praxis de la libertad obliga a desvincularse de los dem\u00e1s hombres por la sencilla raz\u00f3n de que \u00ablos otros\u00bb pueden impedir el ejercicio de alguna libertad con el subsiguiente riesgo de que el hombre no llegue a realizarse como hombre.<br>\nEl cientifismo vive, en fin, del mito del progreso lineal, continuo e irreversible, que hace de la ciencia injustificadamente la clave de resoluci\u00f3n de todos los problemas, y le confiere ingenuamente la tarea de liberar salv\u00edficamente a los hombres.<br>\nEs preciso decir no a estas tres convicciones vertebradoras de la cultura de la modernidad. La gran esperanza de renacimiento cultural radica hoy en el pensamiento cultural cristiano. Es verdad que la fe no es una cultura, pero la piedra de toque de la fe es que la fe se haga vida, se encarne en el pensamiento y en la acci\u00f3n, se vuelque en m\u00faltiples y divers\u00edsimas formas culturales.<br>\n<strong>Parece todav\u00eda muy de noche<\/strong><br>\nNo es verdad que el hombre tenga la vocaci\u00f3n de encerrarse en s\u00ed mismo y rendir culto a su ego\u00edsmo.<br>\nNo es verdad que en el hombre pueda disociarse su ser personal y su ser social. Todo hombre es al mismo tiempo persona y sociedad.<br>\nNo es verdad que el hombre sea libertad y s\u00f3lo se autorrealice mediante el ejercicio de todas las libertades inmanentes posibles. El hombre tiene, m\u00e1s bien, libertad, y esa libertad le permite la actualizaci\u00f3n de su ser. El hombre es protagonista de sus cambios radicales utilizando su libertad de acuerdo con la ley de su Creador.<br>\nParece todav\u00eda muy de noche, pero la luz est\u00e1 detr\u00e1s de la noche.<br>\nEn la v\u00edspera de ser asesinado Martin Luther King reflexionaba en voz alta con su auditorio acerca de los tiempos en los que le hab\u00eda tocado vivir.<br>\n\u00bfEn qu\u00e9 \u00e9poca \u00be se preguntaba\u00be me hubiera gustado vivir? Y \u00e9stas fueron sus palabras:<br>\n\u00abSi me dejaras vivir Dios Todopoderoso, aunque fuera durante pocos a\u00f1os, en la segunda mitad del siglo XX, yo estar\u00eda feliz. S\u00e9 que les puede extra\u00f1ar esta respuesta porque el mundo est\u00e1 vuelto patas arriba. Pero tambi\u00e9n s\u00e9, de alguna manera, que s\u00f3lo cuando ha oscurecido lo suficiente se pueden ver las estrellas\u00bb.<\/p>\n<p class=\"textogris\">Es verdad que a\u00fan es de noche. Por eso se pueden ver las estrellas\u2026 (Tomado de Elogio de la intolerancia. EUNSA. Espa\u00f1a. 1996).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23814\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jam&aacute;s hubo tantos futur&oacute;logos, adivinos del porvenir, indagadores de tendencias, echadores de cartas, o astr&oacute;logos encaramados en la tapia del m&aacute;s all&aacute;. &iquest;Significa todo esto que el futuro se ha hecho m&aacute;s permeable, o que le hemos perdido el respeto porque se intuyen las leyes que rigen su construcci&oacute;n?<\/p>\n","protected":false},"author":116,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[57],"class_list":["post-23814","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_238"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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