{"id":23811,"date":"1998-09-01T00:00:00","date_gmt":"1998-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23811"},"modified":"1998-09-01T00:00:00","modified_gmt":"1998-09-01T00:00:00","slug":"igualdad_y_desigualdad_entre_las_naciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/09\/01\/igualdad_y_desigualdad_entre_las_naciones\/","title":{"rendered":"Igualdad y desigualdad entre las naciones"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23811\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>En relaci\u00f3n con su nivel de vida, los pa\u00edses se han definido en dos: desarrollados y en desarrollo. Pero en rigor deben dividirse en tres: desarrollados, en desarrollo y subdesarrollados, aunque haya resistencia a usar este \u00faltimo t\u00e9rmino. De todos los pa\u00edses, menos de cincuenta se consideran desarrollados y se les llama tambi\u00e9n ricos, adelantados o industrializados. Un poco m\u00e1s de cuarenta son los m\u00e1s pobres, los pa\u00edses de la miseria extrema y que propiamente deben denominarse subdesarrollados. En una posici\u00f3n intermedia est\u00e1n las naciones restantes, que pueden considerarse realmente en desarrollo porque tienen algunos recursos a su favor, est\u00e1n pugnando por modernizarse y tratan de mejorar su nivel de vida. Aun dentro de ellos hay que hacer distingos. Los hay de desarrollo lento \u00be como algunos de Centro y Sudam\u00e9rica y el Sur de Asia\u00be y otros que, aunque rezagados \u00be como China, India, Pakist\u00e1n, Indonesia y Nigeria\u00be , tienen mayores posibilidades de desarrollo por sus elevadas poblaciones que les aseguran un gran mercado interno.<br>\nEl gran problema de muchos pa\u00edses en desarrollo y subdesarrollados es que, por su crecimiento demogr\u00e1fico, insalubridad cr\u00f3nica, baja escolaridad, inestabilidad pol\u00edtica y deterioro ecol\u00f3gico, se les dificulta y aun se les imposibilita cumplir con los est\u00e1ndares internacionales para atraer inversi\u00f3n y generar el crecimiento que requieren. Est\u00e1n fuera de la racionalidad m\u00ednima que exigen los inversionistas, que para invertir toman en cuenta diversos factores pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, e incluso ambientales y de corrupci\u00f3n.<br>\nLa realidad es que la inversi\u00f3n extranjera va s\u00f3lo, y como m\u00e1ximo, a unos sesenta pa\u00edses y deja pr\u00e1cticamente fuera a dos tercios de la humanidad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El resto del mundo<\/strong><\/p>\n<p>Se habla de la tensi\u00f3n Norte-Sur en el planeta, ubicando a los pa\u00edses pobres al Sur y los ricos al Norte. Esta afirmaci\u00f3n es casi exacta ya que, a excepci\u00f3n de Australia y Nueva Zelanda, los pa\u00edses desarrollados se encuentran a unos cuantos paralelos al norte del Ecuador.<br>\nLo importante no es tanto su ubicaci\u00f3n sino la enorme desigualdad entre \u00e9stos y los dem\u00e1s, sobre todo con los subdesarrollados. En 1990 se estimaba que el 18% de la poblaci\u00f3n mundial produc\u00eda y se beneficiaba del 66% de los bienes y servicios del mundo mientras el 82% restante, mayoritariamente pobre, lo hac\u00eda s\u00f3lo en un 34%. M\u00e1s lamentable a\u00fan es que en muchos pa\u00edses subdesarrollados su exiguo capital y conocimientos se desperdician masivamente.<br>\nPuede afirmarse que la econom\u00eda mundial est\u00e1 objetivamente dominada por un poco m\u00e1s de 30 pa\u00edses ricos y que las relaciones internacionales son preponderantemente entre ellos. En 1989 los pr\u00e9stamos hechos al extranjero fueron en un 87% a pa\u00edses ricos. El resto se reparti\u00f3 entre los dem\u00e1s, aunque la mayor\u00eda de los pa\u00edses m\u00e1s pobres no recibi\u00f3 ni un d\u00f3lar de estos pr\u00e9stamos. El comercio entre las empresas transnacionales representa ya m\u00e1s de la mitad del comercio exterior mundial.<br>\nLos pobladores de los pa\u00edses subdesarrollados son los marginados, los excluidos, los parias del planeta. No se les conoce; no se necesita lo que ellos producen; no compran lo que los ricos venden; no se les presta ni se les cobra. No son ni siquiera el Sur, ni el Tercer Mundo. Son, como alguien los denomin\u00f3 el Row (Rest of the World), el resto del mundo. En general a los gobernantes del Norte, esos pa\u00edses no les interesan y si les dispensan alguna atenci\u00f3n es s\u00f3lo por razones pol\u00edticas y humanitarias, no por razones econ\u00f3micas.<br>\nSeg\u00fan el \u00faltimo Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, el progreso logrado en la reducci\u00f3n de la pobreza en el siglo XX es notable y no tiene precedentes, pero insiste en que los adelantos han sido desiguales y aun afectados por retrocesos.<br>\nUna cuarta parte de la poblaci\u00f3n mundial sigue sumida en la pobreza extrema. Alrededor de 1,300 millones de personas tienen un ingreso inferior a un d\u00f3lar diario.<br>\nPaul Kennedy, distinguido historiador, afirm\u00f3 recientemente: \u00abNos estamos encaminando al siglo XXI, a un mundo que consistir\u00e1 en una cantidad relativamente peque\u00f1a de sociedades ricas, saciadas y estancadas demogr\u00e1ficamente, y un gran n\u00famero de naciones azotadas por la pobreza y desprovistas de recursos, cuyas poblaciones se duplican cada 25 a\u00f1os o menos\u00bb.<br>\nEstas enormes diferencias obedecen a numerosas causas y en diferente medida: condiciones geogr\u00e1ficas, disponibilidad original de recursos, caracter\u00edsticas de sus poblaciones, historia pol\u00edtica, oportunidades de educaci\u00f3n, propensi\u00f3n al trabajo, al ahorro o al consumo, calidad de sus gobernantes y de sus empresarios. Y lo m\u00e1s grave de estas desigualdades es que se dan tambi\u00e9n, y muchas veces en forma extrema, dentro de sus propias poblaciones. Los promedios suelen ocultar dolorosas tragedias humanas.<br>\nA este dram\u00e1tico escenario se presenta el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n mundial. Se habla del mundo como la aldea global, la f\u00e1brica global, el mercado global. La globalizaci\u00f3n es un proceso de creciente articulaci\u00f3n e interdependencia de las actividades econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales que se llevan a cabo en diversas latitudes en las que todos los \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos y regionales est\u00e1n ligados. Este proceso presupone la universalizaci\u00f3n de un conjunto de principios organizadores con una racionalidad dominante que es la del neoliberalismo.<br>\n<strong>Un proceso que nadie controla<\/strong><br>\nLa difusi\u00f3n r\u00e1pida de la ciencia y la tecnolog\u00eda, sobre todo la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n (semiconductores, computadoras, software y telecomunicaciones), al aplastar el tiempo y el espacio, ayudan a globalizar los mercados de producci\u00f3n y financieros. En las dos \u00faltimas d\u00e9cadas la red global de computadoras, tel\u00e9fonos y televisores increment\u00f3 su volumen de informaci\u00f3n un mill\u00f3n de veces. La capacidad de las computadoras se duplica cada 18 meses. Este colosal avance, junto con la liberaci\u00f3n del comercio y de los flujos de capital y la mayor capacidad de transferencia de la tecnolog\u00eda, permite que m\u00e1s econom\u00edas se incorporen al mercado mundial y se incremente la oportunidad de competir para los pa\u00edses en desarrollo.<br>\nLo anterior tiene grandes consecuencias para empresas, trabajadores y gobiernos. Los costos y beneficios de la globalizaci\u00f3n se distribuyen en forma desigual. Hay ganadores y perdedores. Esto est\u00e1 ensanchando la brecha en el ingreso y en las posibilidades de empleo, sobre todo entre trabajadores capacitados y no capacitados. Ocurre no s\u00f3lo en los pa\u00edses en desarrollo sino tambi\u00e9n en los industrializados (Gran Breta\u00f1a, Australia y Nueva Zelanda). Por otra parte no hay duda que la globalizaci\u00f3n resultar\u00e1 en una tendencia a cerrar la enorme desigualdad que existe en los salarios de los diversos pa\u00edses.<br>\nLa globalizaci\u00f3n es un proceso que nadie controla y revela que el capital creador de empleos fluye a donde puede ser m\u00e1s productivo y no a donde los gobiernos o los trabajadores quisieran que fuese.<br>\nEsta desigualdad est\u00e1 alimentada por el crecimiento demogr\u00e1fico de los pa\u00edses pobres con el consiguiente agotamiento de sus recursos y el deterioro ecol\u00f3gico de sus territorios, y como consecuencia, la acentuaci\u00f3n de un fen\u00f3meno que puede tener proporciones alarmantes: la migraci\u00f3n galopante de los habitantes de los pa\u00edses pobres hacia los pa\u00edses ricos. Las consecuencias de esta migraci\u00f3n no han sido debidamente aquilatadas.<br>\nTodos estos preocupantes fen\u00f3menos se dan en el marco de la ideolog\u00eda del capitalismo, hoy triunfante, con sus luces y sombras: el llamado neoliberalismo cuyos conceptos b\u00e1sicos son mercado, competencia, apertura, privatizaciones, desregulaci\u00f3n, disciplina fiscal, declinaci\u00f3n del sindicalismo, reducci\u00f3n del Estado y su acci\u00f3n social.<br>\n<strong>\u00bfTendr\u00e1 esta ideolog\u00eda la capacidad de resolver los problemas planteados?<\/strong><br>\nHace m\u00e1s de 35 a\u00f1os B\u00e1rbara Ward, en su libro Las naciones ricas y las naciones pobres, se\u00f1alaba que se estaba experimentando un proceso de cambio en la manera de vivir y ver las cosas, constituido por cuatro revoluciones.<br>\nUna de ellas era la idea del progreso, de la posibilidad de un cambio material que condujera a una vida mejor. Otra, el repentino y vasto crecimiento de la raza humana en la faz de la tierra. Otra m\u00e1s, la aplicaci\u00f3n de la ciencia, del ahorro y de la inversi\u00f3n en los procesos econ\u00f3micos. Y en primer lugar, en el campo de las ideas, la revoluci\u00f3n de la igualdad, una de las mayores fuerzas que mueven al mundo hoy.<br>\nLa revoluci\u00f3n de la igualdad, dec\u00eda Ward, tiene sus ra\u00edces en dos profundas tradiciones de la sociedad occidental: la griega y la judeo-cristiana. Los griegos, a pesar de que exclu\u00edan a las mujeres y a los esclavos como ciudadanos, disfrutaban de igualdad ante la ley, la que era su escudo ante la tiran\u00eda. La visi\u00f3n judeo-cristiana se finca en la creencia de que todos los seres humanos son iguales ante Dios y que por tanto su igualdad es innata, metaf\u00edsica e independiente de consideraciones de raza, clase o cultura.<br>\nEn la enc\u00edclica Sollicitudo Rei Socialis, Juan Pablo II afirma que: \u00abtanto los pueblos como las personas individualmente deben disfrutar de una igualdad fundamental, sobre la que se basa, por ejemplo, la Carta de Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, igualdad que es el fundamento del derecho de todos a la participaci\u00f3n en el proceso de desarrollo pleno\u00bb (SRS 33).<br>\nTodos los hombres, desde el punto de vista natural y sobrenatural, son esencialmente iguales por su mismo origen, dignidad y destino, esencia de la que procede la unidad del g\u00e9nero humano. Y todos son existencialmente desiguales por las innumerables diferencias que los particularizan como individuos y que surgen de variados factores accidentales, extr\u00ednsecos a la esencia del hombre.<br>\nSi la igualdad esencial de todos los seres humanos como individuos les confiere derechos fundamentales e inalienables, esto implica para los individuos superiores, ya sea en riqueza, poder o conocimientos, que deben pugnar por la vigencia de esos derechos y que las desigualdades existentes dentro de los pa\u00edses se vayan reduciendo de alg\u00fan modo.<br>\n<strong>\u00bfUna f\u00f3rmula equivocada?<\/strong><br>\n<strong> <\/strong><br>\nAhora bien, \u00bfesto que es v\u00e1lido para las personas individuales lo es para los pa\u00edses muy inferiores a otros, cuyas poblaciones est\u00e1n tambi\u00e9n constituidas por personas individuales?<br>\nQuiz\u00e1s la desigualdad entre los pa\u00edses desarrollados y en desarrollo pueda irse mitigando, pero por lo que se refiere a la diferencia con los pa\u00edses de la pobreza extrema, \u00e9sta es tan grande que no se ve c\u00f3mo las exigencias de la igualdad esencial de sus pobladores puedan ser atendidas.<br>\nComo soluci\u00f3n a este grav\u00edsimo problema, tanto de los pa\u00edses en desarrollo como de los subdesarrollados, se ha planteado la globalizaci\u00f3n y el crecimiento econ\u00f3mico. Existe crecimiento cuando una poblaci\u00f3n produce y consume mayores bienes y servicios, ya sea por emplear m\u00e1s capital, m\u00e1s trabajo, mejores t\u00e9cnicas o mejor inventiva, todo ello conducente a tener una mayor productividad. La esperanza de que el crecimiento econ\u00f3mico sea la f\u00f3rmula para reducir las desigualdades, no s\u00f3lo dentro de los pa\u00edses sino entre los pa\u00edses, ha sido muy discutida, toda vez que se piensa no s\u00f3lo en el crecimiento que beneficia a unos cuantos, sino a todas las personas y a todos los pa\u00edses.<br>\nUna voz de advertencia acerca de las posibilidades reales de esta f\u00f3rmula se dio hace m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os en el libro del Club de Roma, titulado Los l\u00edmites del crecimiento, que caus\u00f3 gran controversia por la metodolog\u00eda empleada y las afirmaciones respecto al futuro del mundo. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, apareci\u00f3 la obra La humanidad en la encrucijada, de M. Mesarovic y E. Pestel, auspiciada tambi\u00e9n por el Club de Roma, en donde los autores, con mayores reservas y precisi\u00f3n, insistieron en que si bien las brechas entre el hombre y la naturaleza, el Norte y el Sur, deber\u00edan reducirse para evitar cat\u00e1strofes que pudieran destruir al mundo, eso s\u00f3lo se lograr\u00eda si se reconociese expl\u00edcitamente la \u00abunidad\u00bb global y lo \u00abfinito\u00bb de la Tierra.<br>\nEs evidente que pretender alcanzar tasas muy altas de crecimiento en todo el mundo, sin el consiguiente ajuste en el nivel de vida de muchos pa\u00edses desarrollados, no es realista. No se puede pensar un crecimiento del 6% o m\u00e1s en todo el mundo sin que a largo plazo no tenga lugar un agotamiento final de los recursos.<br>\nSin embargo, es indispensable un cierto crecimiento para reducir las desigualdades, pero habr\u00eda que discernir muy bien, tomando en cuenta consideraciones tanto t\u00e9cnicas como ecol\u00f3gicas y de desarrollo humano, qu\u00e9 tipo de crecimiento, forma, tiempos y proceso.<br>\nSeg\u00fan la o\u00adnU, los programas de crecimiento han fallado para la cuarta parte de la poblaci\u00f3n mundial. Algunos pa\u00edses, casi la mitad, est\u00e1n en peor situaci\u00f3n que hace diez a\u00f1os.<br>\nNo existe, ha dicho James Gustave Spetch, director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, un v\u00ednculo autom\u00e1tico entre el crecimiento econ\u00f3mico y el desarrollo humano, lo que al parecer confirma la falsedad de que la riqueza \u00abya ir\u00e1 permeando\u00bb a todas las clases de la sociedad y, lo mismo podr\u00eda afirmarse, a todos los pa\u00edses del mundo.<br>\nAunque no se ha dicho expresamente que la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica sea un instrumento espec\u00edfico para reducir las desigualdades entre pa\u00edses ricos y pobres, s\u00ed se ha se\u00f1alado que el aumento en el intercambio mundial, el desarrollo de nuevos mercados, mejorar\u00eda inevitablemente la situaci\u00f3n de muchos pa\u00edses en desarrollo, aunque no la de los subdesarrollados. Por ello es indispensable se\u00f1alar las ventajas y desventajas de la globalizaci\u00f3n.<br>\n<strong>La doble cara de la globalizaci\u00f3n<\/strong><br>\nLa vinculaci\u00f3n de una \u00abeconom\u00eda planetaria\u00bb en una familia de personas y de naciones es una inmensa oportunidad para la humanidad. \u00abEs buena y provechosa\u00bb dijo Juan Pablo II en Centesimus Annus. Para muchos pa\u00edses, la globalizaci\u00f3n abre mercados para sus productos y consiguientemente empleo para sus trabajadores. La divisi\u00f3n internacional del trabajo permite a los pa\u00edses aprovechar sus ventajas comparativas.<br>\nSin embargo, son numerosos los inconvenientes que existen y que requieren ser evaluados: la oferta interna se desplaza por las importaciones, existe vulnerabilidad frente a los flujos del capital financiero, el Estado-naci\u00f3n es rebasado en sus decisiones econ\u00f3micas, hay desindustrializaci\u00f3n y ruptura de las cadenas productivas y muy especialmente, dada la importancia de las empresas transnacionales, se presenta un desfase entre su racionalidad privada y la l\u00f3gica del inter\u00e9s nacional.<br>\nAdem\u00e1s, se insiste en que muchas de las decisiones que afectan la macroeconom\u00eda de los pa\u00edses pobres se toman fuera de ellos: inversi\u00f3n extranjera, tasas de inter\u00e9s, precios de intercambio, tecnolog\u00eda. Y que en la globalizaci\u00f3n salen beneficiados aqu\u00e9llos a quienes la internacionalizaci\u00f3n aumenta sus posibilidades de lucro y pierden aquellos que quedan aislados, al margen de toda ventaja, por incompetencia u otras razones.<br>\nDebe se\u00f1alarse que en el mundo existen muchas empresas multinacionales. Tienen 60 millones de trabajadores y empleados, un tercio de los activos privados del mundo y producen una cuarta parte de sus bienes y servicios. Constituyen una fuerza colosal poco controlada.<br>\n<strong>Humanizar al mercado<\/strong><br>\nEs evidente la insensibilidad hacia las necesidades y el mal de los dem\u00e1s, una erosi\u00f3n profunda de la solidaridad que ha hecho mella en amplios sectores de los pa\u00edses y del mundo. Y esto, en buena parte, se debe al esp\u00edritu mismo de una econom\u00eda de mercado \u00aba secas\u00bb. Como empresarios estamos a favor de una econom\u00eda de mercado, pero somos conscientes de sus l\u00edmites e imperfecciones. No podemos estar conformes con ese esp\u00edritu que suele animarla: c\u00e1lculo, avaricia, ambici\u00f3n desbordada, indiferencia hacia los dem\u00e1s y lucha sin cuartel. Octavio Paz dijo certeramente: \u00abEl mercado es un mecanismo que ignora la justicia y la piedad. Debemos humanizarlo. Es una creaci\u00f3n nuestra, de modo que podemos orientarlo y volverlo m\u00e1s equitativo y menos an\u00e1rquico\u00bb.<br>\nEl neoliberalismo se define por el predominio del inter\u00e9s particular como eje organizador y principio de racionalidad de la vida social, dentro de la m\u00e1s rigurosa ortodoxia del liberalismo econ\u00f3mico. Pero hoy el sujeto portador del inter\u00e9s particular no es el individuo que compite en condiciones de igualdad con una multiplicidad de individuos semejantes, sino un sujeto corporativo, transnacional, an\u00f3nimo y, a menudo, ubicuo.<br>\nAqu\u00ed cabe mencionar lo dicho por Juan Pablo II en Sollicitudo Rei Socialis: \u00abEs necesario denunciar la existencia de unos mecanismos econ\u00f3micos, financieros y sociales, los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi autom\u00e1tico, haciendo m\u00e1s r\u00edgidas las situaciones de riqueza de unos y de pobreza de otros. Estos mecanismos, maniobrados por los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de modo directo o indirecto, favorecen a causa de su mismo funcionamiento los intereses de los que maniobran, aunque terminan por sofocar o condicionar las econom\u00edas de los pa\u00edses menos desarrollados. Es necesario someter en el futuro estos mecanismos a un an\u00e1lisis atento bajo el aspecto \u00e9tico-moral\u00bb (SRS 43).<br>\n<strong>Solidaridad: tarea gigantesca<\/strong><br>\nHay una aspiraci\u00f3n generalizada y leg\u00edtima por mejorar el nivel de vida. Se pugna en todos los pa\u00edses por un mayor bienestar material y se postulan como medios para alcanzarlo un mayor intercambio mundial, la globalizaci\u00f3n, el crecimiento. Pero hay que se\u00f1alar con realismo los l\u00edmites a los que debe enfrentarse ese prop\u00f3sito. Se\u00f1alaba Mahatma Gandhi: \u00abLa tierra puede producir lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada persona, pero no la codicia de cada individuo\u00bb. Y Gabriel Zaid ha dicho: \u00abDespu\u00e9s de tantas soluciones costosas y fracasadas, hay que buscar maneras de ser m\u00e1s con menos\u00bb. Estas sobrias y nobles advertencias deben hacernos reflexionar.<br>\nAnte la enorme desigualdad entre pa\u00edses ricos y pobres hay que insistir, desde una perspectiva cristiana, en una urgente y absoluta necesidad de la solidaridad internacional. Solidaridad visionaria y efectiva que supla la falta de sistemas redistributivos formales a escala internacional, aunque sea a costa de sacrificios de quienes est\u00e1n mejor.<br>\nB\u00e1rbara Ward, en las \u00faltimas p\u00e1ginas del libro mencionado, se\u00f1alaba: \u00abSi consideramos la igualdad de los seres humanos, como un hecho moral y profundo, \u00bfpodemos realmente contentarnos de verlos en continua inanici\u00f3n y mala salud, pasar hambre y morir, cuando tenemos los medios para ayudarles?\u00bb.<br>\n<strong>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/strong><br>\nEs evidente que tratar de reducir los \u00edndices de pobreza y desigualdad en el mundo es una tarea gigantesca que s\u00f3lo avanzar\u00e1 si se da un cambio cultural radical en los pobladores del planeta y sobre todo en sus gobernantes. Ese cambio debe ser fundamentalmente moral, un renacimiento generalizado de los principios y valores que la humanidad requiere para su dignidad, supervivencia y bienestar. Alguien ha dicho que la revoluci\u00f3n del siglo XXI ser\u00e1 moral o no ser\u00e1.<br>\nLa pr\u00e1ctica de las virtudes tradicionales: generosidad, compasi\u00f3n, justicia, honradez, amor al pr\u00f3jimo, es indispensable para la convivencia pac\u00edfica y pr\u00f3spera de los hombres y los pueblos. No se puede aspirar a que disminuyan las desigualdades entre las naciones si no realizamos un esfuerzo sobrehumano para atenuarlas lo m\u00e1s posible dentro de nuestros propios pa\u00edses, a la luz de ese renacimiento moral indispensable.<br>\nEs necesario combatir los excesos del consumo y el hedonismo \u00be caracter\u00edsticos de los pa\u00edses desarrollados\u00be extendidos, desafortunadamente, a los pa\u00edses pobres sobre todo por el efecto de las comunicaciones y el intercambio comercial. La moderaci\u00f3n en las expectativas de la gente en general y la austeridad en el consumo son vitalmente necesarias para el ahorro y la inversi\u00f3n que exige el crecimiento econ\u00f3mico al que aspiran esos pa\u00edses.<br>\n<strong>Invertir en la educaci\u00f3n integral<\/strong><br>\nEst\u00e1 en nuestras manos un instrumento formidable: la educaci\u00f3n que tanto se ha mencionado como la gran palanca para el crecimiento econ\u00f3mico y el desarrollo humano. Educaci\u00f3n integral, en su m\u00e1s profundo sentido, para que las personas adquieran conocimientos y aptitudes para ganarse la vida, pero tambi\u00e9n los principios y valores para la formaci\u00f3n de su car\u00e1cter y su voluntad en orden a una conducta civilizada y positiva. A esta vital tarea, tradicionalmente encomendada a la escuela, deben concurrir la familia y la Iglesia, pero tambi\u00e9n lo m\u00e1s posible la empresa.<br>\nAnte las deficiencias de los agentes educativos formales, la empresa tiene una responsabilidad ineludible.<br>\nLa ra\u00edz de la profunda desigualdad social en Am\u00e9rica Latina est\u00e1 en el acceso desigual a la educaci\u00f3n. Una investigaci\u00f3n del Banco Interamericano de Desarrollo muestra que mejorar la extensi\u00f3n y calidad de la educaci\u00f3n har\u00eda m\u00e1s que cualquier otra medida para incrementar el crecimiento e igualar la distribuci\u00f3n del ingreso.<br>\nEl prop\u00f3sito de disminuir las desigualdades, tanto dentro de los pa\u00edses como entre los pa\u00edses, debe tener como objetivo prioritario y expreso en pol\u00edtica econ\u00f3mica el erradicar la pobreza de sus poblaciones. Muchos afirman que no es posible incurrir en el gasto que implica la erradicaci\u00f3n de la pobreza. Esto no es as\u00ed. Seg\u00fan el mencionado Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, alrededor del 1% del ingreso de los pa\u00edses desarrollados bastar\u00eda para cubrir el costo adicional para lograr prestar servicios sociales b\u00e1sicos a todos los pa\u00edses en desarrollo.<br>\nA pesar de sus limitaciones, el crecimiento econ\u00f3mico es el instrumento principal para la reducci\u00f3n de la pobreza y las desigualdades. Requiere numerosas medidas, entre otras reducir el desempleo, promover la agricultura en peque\u00f1a escala, las microempresas y el sector no estructurado, rescatar las zonas ecol\u00f3gicamente deterioradas, fomentar el ahorro popular e impulsar la participaci\u00f3n de los interesados.<br>\nSobre todo se insiste mucho en la participaci\u00f3n de la mujer. Paul Kennedy afirma que no hay una acci\u00f3n individual que m\u00e1s pueda contribuir al desarrollo que invertir en las ni\u00f1as, lo que tiene el doble efecto de disminuir la presi\u00f3n demogr\u00e1fica al retrasar su maternidad. Y tambi\u00e9n invertir en el desarrollo de las mujeres, sobre todo en el de las m\u00e1s pobres, quienes tienen una gran capacidad emprendedora y logran hacer mucho con muy poco.<br>\n<strong>Un bien indispensable y escaso<\/strong><br>\nSin embargo, el simple crecimiento econ\u00f3mico no es suficiente para reducir las desigualdades. Es indispensable que, a la par, se incrementen sus condiciones de vida y que ese mayor bienestar se extienda de alg\u00fan modo a todas las capas de la poblaci\u00f3n.<br>\nEl desarrollo humano, seg\u00fan los indicadores de las Naciones Unidas, comprende no s\u00f3lo un mayor ingreso sino mejor salud para una vida m\u00e1s larga y menos mortalidad infantil, mayor educaci\u00f3n y alfabetizaci\u00f3n y m\u00e1s oportunidades de ganarse la vida. Cuando se invierte en desarrollo humano juntamente con el crecimiento econ\u00f3mico, se generan m\u00e1s aptitudes en la gente, se obtiene una espiral virtuosa de reducci\u00f3n de la pobreza de ingreso y de la pobreza humana.<br>\nPero esos medios a su vez requieren un elemento fundamental y escaso que est\u00e1 en la ra\u00edz de todas las carencias y rezagos: los recursos financieros, el capital, la inversi\u00f3n\u2026 el dinero.<br>\nAnte la escasez de capital, hay que pugnar por generarlo y evitar su desperdicio. No hay duda que se produce para consumir, pero cuando un bien se consume, su capacidad de reproducirse su fecundidad se pierde para siempre, mientras que un bien que se invierte, la conserva siempre. Es incre\u00edble c\u00f3mo se desperdicia el capital en el mundo, tanto en los pa\u00edses ricos como en los pobres.<br>\nNo existe esperanza de crecimiento a menos que se persuada a la gente en general a asumir un programa ambicioso y creciente de ahorro y formaci\u00f3n de capital. Sin embargo, ahorrar implica privaci\u00f3n, reducci\u00f3n del consumo ordinario. \u00bfPuede persuadirse a la gente pobre para someterse a un compromiso de reducir su consumo por cinco o diez a\u00f1os para tal fin?<br>\n\u00c9ste es un dilema inescapable y exige, sobre todo de los gobernantes de los pa\u00edses pobres, un liderazgo excepcional. La creaci\u00f3n de capital, en el interior de los pa\u00edses, implica todo un cambio cultural: moderaci\u00f3n y sacrificio de grandes capas de la poblaci\u00f3n, desarrollo y esp\u00edritu emprendedor con capacidad de asumir riesgos, de inventiva y de aumento de la productividad.<br>\n<strong>Cristalizar nuestro compromiso<\/strong><br>\nTambi\u00e9n se requiere un esfuerzo en el cual lo que hagan o dejen de hacer los pa\u00edses desarrollados tenga una influencia decisiva en los dem\u00e1s: comercio exterior equitativo, deuda externa en condiciones favorables, inversiones pertinentes y con visi\u00f3n a largo plazo, ciertas facilidades para la emigraci\u00f3n y tambi\u00e9n ayuda directa.<br>\nEn relaci\u00f3n a esta ayuda directa cabe se\u00f1alar que en los a\u00f1os setenta las Naciones Unidas pidieron a los pa\u00edses de la OCDE que para lo que iba a ser la d\u00e9cada del desarrollo, destinaran el 0.7% de su Producto Interno Bruto a ese fin. No lo han cumplido. Estados Unidos lo hace s\u00f3lo en el 0.2%. Y desgraciadamente mucha de esta ayuda cae en malas manos y se usa para otros prop\u00f3sitos. Sin embargo, es alentador se\u00f1alar que el Banco Mundial ha informado su acuerdo de reducir dr\u00e1sticamente y aun cancelar la deuda externa de varios pa\u00edses subdesarrollados y tambi\u00e9n la de algunos en desarrollo.<br>\nLa acci\u00f3n de los pa\u00edses ricos en favor de los pa\u00edses en desarrollo y de los subdesarrollados tiene que fincarse en la convicci\u00f3n profunda de la necesidad de la solidaridad internacional. Esta solidaridad, como se dijo en la enc\u00edclica Sollicitudo Rei Socialis: \u00abno es un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario es la determinaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el bien com\u00fan, es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos\u00bb (SRS 38).<br>\nEsta solidaridad hay que cultivarla subjetivamente para equilibrar el motivo de lucro de los comportamientos humanos y plasmarla conscientemente en estructuras objetivas. Debe suplir la falta de sistemas redistributivos formales a escala mundial y contribuir a paliar los efectos que genera la internacionalizaci\u00f3n, particularmente el aislamiento y la marginaci\u00f3n de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Debe, de alg\u00fan modo, limitar las tendencias hegem\u00f3nicas de las grandes potencias y las ambiciones de predominio absoluto de las empresas multinacionales.<br>\nB\u00e1rbara Ward apunta: \u00abLos pa\u00edses ricos deben aceptar la obligaci\u00f3n com\u00fan de proveer de capital y asistencia t\u00e9cnica a los pa\u00edses subdesarrollados y al hacerlo ampliar\u00e1n tambi\u00e9n su prosperidad y bienestar. Una de las m\u00e1s vivas pruebas de que hay un gobierno moral en el universo es el hecho de que cuando los hombres o los gobiernos trabajan inteligentemente y con visi\u00f3n de futuro por el bien de los dem\u00e1s, alcanzan su propia prosperidad\u00bb.<br>\nEsta solidaridad debe cristalizarse en organizaciones a escala mundial que de alg\u00fan modo establezcan obligaciones y compromisos en favor de una mayor justicia internacional: cooperaciones informales, institucionalizadas y duraderas, entidades regionales de tipo federal, instancias internacionales con competencias especializadas. Es indispensable imaginar e innovar mucho en este camino.<br>\n<strong>Cambio de estructuras<\/strong><br>\nSe ha dicho que estamos en un per\u00edodo de transici\u00f3n en el que se est\u00e1 dando una aceleraci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico. En el libro El futuro del capitalismo que apareci\u00f3 el a\u00f1o pasado, el autor Lester C. Thurow afirma que el mundo econ\u00f3mico de hoy est\u00e1 en un per\u00edodo de equilibrio interrumpido que se ha configurado por cinco fen\u00f3menos: el fin del comunismo; el cambio tecnol\u00f3gico basado en la capacidad intelectual del hombre; una demograf\u00eda nunca antes vista; una econom\u00eda global; y una era sin un poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico o militar dominante. Y se pregunta, qu\u00e9 es lo que tiene que hacer el liberalismo econ\u00f3mico renovado, y c\u00f3mo hacerlo si quiere sobrevivir; hasta d\u00f3nde puede llegar la desigualdad creciente antes de que el sistema se derrumbe; qu\u00e9 hace el capitalismo para adaptarse a las nuevas circunstancias cuando no existen las amenazas externas del comunismo ni las amenazas internas del socialismo.<br>\nComo ya hemos indicado, la econom\u00eda de mercado \u00aba secas\u00bb del neoliberalismo es inaceptable. Hay una acci\u00f3n del Estado insustituible no s\u00f3lo para corregir los excesos del mercado sino para ayudar a los d\u00e9biles y atenuar las desigualdades.<br>\nEs indispensable que la sociedad, a trav\u00e9s de sus grupos intermedios y organizaciones gremiales, c\u00edvicas y pol\u00edticas, equilibre la necesaria acci\u00f3n del Estado, para no caer de nuevo en el caos de las econom\u00edas dirigidas y los devaneos populistas. Para concluir, la igualdad esencial de los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios, con un destino eterno y llamados a vivir en sociedad, exige que todos tengan un m\u00ednimo de bienestar que les permita vivir y obrar bien. Ya nuestro poeta D\u00edaz Mir\u00f3n hab\u00eda dicho: \u00abNadie tendr\u00e1 derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto\u00bb.<br>\nSi se quiere avanzar en este azaroso camino de aumentar el crecimiento para reducir la pobreza y las desigualdades, esto s\u00f3lo se conseguir\u00e1 si se concilian las exigencias de la libertad, con todo lo que \u00e9sta tiene de creatividad y progreso, con las exigencias del orden y de la justicia, indispensables para una convivencia pac\u00edfica y solidaria. Y s\u00f3lo si se lleva a cabo una acci\u00f3n concertada del mercado, el Estado y la sociedad a fin de cambiar las llamadas estructuras sociales: costumbres, leyes e instituciones para alcanzar dicho fin.<br>\nUna nueva corriente est\u00e1 surgiendo en los pa\u00edses desarrollados en favor de un nivel de vida m\u00e1s sencillo, con un consumo menor de cosas y el destierro del desperdicio. Es el regreso a aquellas pr\u00e1cticas de otros tiempos de remendar la ropa, ahorrar el agua, apagar las luces, no dejar comida en el plato y guardar todo aquello que pod\u00eda ser \u00fatil.<br>\nPero este cambio en las estructuras, en las costumbres, las leyes y las instituciones s\u00f3lo se dar\u00e1 si quienes participan en la vida econ\u00f3mica cambian su conducta personal, toman conciencia del problema y asumen el compromiso de contribuir a resolverlo. Se necesitar\u00e1 este profundo cambio en quienes investigan, ense\u00f1an y comunican; en quienes gobiernan, legislan y juzgan, en quienes invierten, producen y administran y en quienes trabajan, ahorran y consumen. La pobreza extrema no debe ser sufrida en silencio por los pobres ni debe ser tolerada por quienes est\u00e1n en situaci\u00f3n de cambiarla.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23811\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de los distintos pa&iacute;ses? &iquest;Qu&eacute; factores determinan su desarrollo? &iquest;Cu&aacute;l es su futuro? &iquest;Es posible un mundo en que se reduzcan las desigualdades y haya posibilidades para todos de una vida digna? &iquest;Qu&eacute; podemos y qu&eacute; debemos hacer?<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[57],"class_list":["post-23811","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_238"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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