{"id":23719,"date":"1998-07-01T00:00:00","date_gmt":"1998-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23719"},"modified":"1998-07-01T00:00:00","modified_gmt":"1998-07-01T00:00:00","slug":"recuerdo_de_viktor_e_frankl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/07\/01\/recuerdo_de_viktor_e_frankl\/","title":{"rendered":"Recuerdo de V\u00edktor E. Frankl"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23719\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>El 1o. de septiembre pasado falleci\u00f3 en Viena, a los noventa y dos a\u00f1os, Viktor Emil Frankl, el psiquiatra famoso en todo el mundo por ser creador de la logoterapia, el tratamiento de los enfermos mentales fundado sobre el redescubrimiento del significado de la vida. Profesor de neurolog\u00eda y psiquiatra en la Universidad de Viena, imparti\u00f3 cursos en las principales universidades de Europa y Am\u00e9rica. Recibi\u00f3 veintisiete doctorados honoris causa y escribi\u00f3 treinta y un libros, publicados en veinticuatro lenguas, incluyendo japon\u00e9s, chino y ruso. Su libro Man\u00b4s search for meaning, publicado en espa\u00f1ol por la editorial Herder bajo el t\u00edtulo de El hombre en busca de sentido. Un psic\u00f3logo en el campo de concentraci\u00f3n, ha vendido nueve millones de ejemplares en todo el mundo. La revista italiana Studi Cattolici pidi\u00f3 su testimonio a Joan Baptista Torell\u00f3, te\u00f3logo y psiquiatra, amigo e interlocutor de Frankl. El escrito se public\u00f3 en diciembre del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Un encuentro querido<\/strong><\/p>\n<p>Al trasladarme a Viena en 1964, trat\u00e9 de ponerme en contacto enseguida con el famoso psiquiatra Viktor E. Frankl, de quien hab\u00eda le\u00eddo varias obras con gran satisfacci\u00f3n y provecho. Encontr\u00e9 su n\u00famero telef\u00f3nico en el directorio y, al primer intento, he aqu\u00ed que estaba \u00e9l mismo, sin intermediarios, en el tel\u00e9fono, como despu\u00e9s supe era su costumbre desde siempre y hasta su muerte.<br>\nNuestro primer encuentro tuvo lugar en su habitaci\u00f3n, vecina al Policl\u00ednico de Viena, donde durante veinticinco a\u00f1os imparti\u00f3 sus lecciones de logoterapia. Inmediatamente me envolvi\u00f3 su franqueza: que yo fuera un sacerdote cat\u00f3lico (con uniforme) no lo alej\u00f3 de m\u00ed, por el contrario, me pareci\u00f3 que le agradaba. Como dos perros dicho sea con todo respeto se husmean \u00abpara conocerse\u00bb, as\u00ed fue entre nosotros, decent\u00edsimamente, en aquella conversaci\u00f3n que inici\u00f3 una amistad jam\u00e1s interrumpida ni nublada.<br>\nNo me referir\u00e9 a nuestras coincidencias en materia de antropolog\u00eda y de psiquiatr\u00eda (acerca del puesto eminente de Frankl en estas disciplinas habr\u00e1 que escribir mucho todav\u00eda), sino dar a conocer algunos aspectos de su personalidad human\u00edsima y querid\u00edsima.<br>\n<strong>Sobreviviente de cuatro campos de concentraci\u00f3n<\/strong><br>\nDisc\u00edpulo de Rudolf Allers tambi\u00e9n psiquiatra austr\u00edaco, cat\u00f3lico y tomista, Frankl se gradu\u00f3 como neur\u00f3lgo con patentes intereses sociales, tanto que r\u00e1pidamente fund\u00f3 una cadena de consultorios para j\u00f3venes con dificultades, con la colaboraci\u00f3n de un notable, culto y celoso pastor de almas de la di\u00f3cesis de Viena y de la psic\u00f3loga Charlotte B\u00fchler, quien llegar\u00eda a gozar de fama internacional.<br>\nComo Freud, tuvo la oportunidad de huir del terror nazi y\u00e9ndose al extranjero, pero por fidelidad a su jovenc\u00edsima esposa y a sus padres, prefiri\u00f3 quedarse en Viena. Todos fueron arrestados y brutalmente conducidos a los campos de exterminio de los hebreos. Frankl conoci\u00f3 muy bien cuatro, y logr\u00f3 sobrevivir gracias a sus servicios m\u00e9dico-psicoterap\u00e9uticos que prest\u00f3 sin discriminaciones.<br>\nUna tarde, mientras conversaba con \u00e9l, me invit\u00f3 una vez m\u00e1s a acompa\u00f1arlo con su segunda mujer, Eleonor (Elly, su gran colaboradora), a un paseo sobre la Rax, la monta\u00f1a de cerca de mil metros de altura bastante pr\u00f3xima a la capital austr\u00edaca, de la cual \u00e9l era uno de los escaladores m\u00e1s expertos. Objet\u00e9 que justamente aquel s\u00e1bado deb\u00eda celebrar un matrimonio en uno de los barrios m\u00e1s populares de la ciudad: el Vig\u00e9simo. La noticia lo agit\u00f3 de modo evidente. Me explic\u00f3 que, exactamente detr\u00e1s del \u00e1bside de aquella iglesia, hab\u00eda vivido con su familia, y precisamente ah\u00ed se hab\u00eda despedido de los suyos antes de ser llevado al confinamiento que se revelar\u00eda mortal para todos, excepto para \u00e9l. Mientras celebraba aquel matrimonio, en un momento determinado, vi aparecer en la iglesia a Frankl, su mujer y su hijo, que permanecieron hasta el final de la liturgia y vinieron despu\u00e9s a la sacrist\u00eda a \u00abfelicitarme\u00bb a m\u00ed, dado que los esposos les resultaban totalmente desconocidos<br>\nFrankl era as\u00ed. No un sentimental, pero s\u00ed un hombre de una afectividad riqu\u00edsima, a la que su fuerte inteligencia y vasta cultura deb\u00edan no poco: adhesi\u00f3n a lo real concreto, al paciente singular, al amigo. No s\u00f3lo con su convicci\u00f3n de que cada persona y cada situaci\u00f3n vital poseen un significado (en \u00faltima instancia, trascendente), sino tambi\u00e9n su temperamento abierto, aventurero e inalterable hicieron de \u00e9l un intelectual y un ciudadano inquebrantablemente fiel a s\u00ed mismo y, al mismo tiempo, un hombre comprensivo, estimulante y siempre dispuesto a acudir en ayuda de cualquier necesidad o dolencia tambi\u00e9n en las circunstancias extremas, sin salida (recu\u00e9rdense sus conversaciones con los presidiarios de San Quint\u00edn).<br>\n\u00c9l es el \u00faltimo psicoterapeuta de nuestro siglo, creador de un sistema completo, te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, original, con ra\u00edces antropol\u00f3gicas cl\u00e1sicas y modernas: en \u00e9l se dan la mano, S\u00f3crates y Max Scheler, Tom\u00e1s de Aquino y Heidegger; todo junto a la pasi\u00f3n integradora de metaf\u00edsica y fenomenolog\u00eda de una Edith Stein y del Karol Wojtyla de Persona y acci\u00f3n.<br>\n<strong>\u00c1nimo generoso<\/strong><br>\nMuchos lectores de su obra escrita en un lenguaje vivo e impactante, lo han tenido por cat\u00f3lico, pero \u00e9l permaneci\u00f3 fiel a la fe de sus padres y de su jovenc\u00edsima mujer, m\u00e1rtires de la persecuci\u00f3n nazi. La lectura de sus memorias de la vida en los campos de concentraci\u00f3n conmueve y sorprende porque, sin minimizar en efecto los horrores de aquel infierno, revela su \u00e1nimo generoso, libre de rencores y de esp\u00edritu de venganza, frecuente en la literatura del g\u00e9nero; pero su persona sorprend\u00eda todav\u00eda m\u00e1s: siempre alegre, siempre acogedor, jam\u00e1s encerrado en etiquetas pol\u00edticas. Fue un gran defensor del Presidente Kurt Waldheim, v\u00edctima de una campa\u00f1a calumniosa desencadenada por los socialistas austr\u00edacos y victoriosamente conducida por un grup\u00fasculo de potentes hebreos estadounidenses; y, al recibir la m\u00e1s alta distinci\u00f3n honor\u00edfica austr\u00edaca, no se recat\u00f3 de citar a Heidegger (colaborador del nazismo, a\u00fan hoy casi innombrable en su patria) entre las personas a las que m\u00e1s deb\u00eda, no s\u00f3lo por su an\u00e1lisis del existente, sino sobre todo por su integridad intelectual que le impidi\u00f3 la publicaci\u00f3n de la segunda parte de Sein und Zeit que habr\u00eda sido un acontecimiento, tambi\u00e9n de ventas porque no estaba convencido de su verdad filos\u00f3fica.<br>\nFrankl, que en tantas naciones tiene institutos y c\u00e1tedras sobre su logoterapia, vio surgir finalmente con gran retardo, en los a\u00f1os ochenta, un centro dirigido por sus disc\u00edpulos, que sin embargo, pocos a\u00f1os despu\u00e9s debi\u00f3 desautorizar porque ellos, con tal de obtener la licencia de la burocracia oficial todav\u00eda dominada por la vieja ortodoxia freudiana, llegaron a un acuerdo con procedimientos que Frankl consideraba incompatibles con sus tesis sobre la persona humana Y no se trataba de testarudez, sino de aquella coherencia y rectitud de conciencia que el mundo \u00abmundano\u00bb puede considerar vanidades hipersensibles o, posmodernamente, \u00abfundamentalismos\u00bb. Pero Frankl ten\u00eda raz\u00f3n y, aunque el parang\u00f3n es un poco arriesgado, la juventud lo sigue como a Juan Pablo II: ambos han predicado lo contrario al relativismo absolutista y al hedonismo dominante, pero los j\u00f3venes tienen el \u00abolfato sano\u00bb que husmea el \u00absentido de la vida\u00bb, tambi\u00e9n all\u00e1 donde se lo niega. Y es esto lo que jala, en torno a un Papa y a un cient\u00edfico, multitudes de personas j\u00f3venes y entusiastas.<br>\nFrankl, profesor universitario en Viena, Pittsburgh, Harvard, Dallas, San Diego (California), con una c\u00e1tedra que lleva su nombre en la Academia de Filosof\u00eda de Liechtenstein y con casi una treintena de doctorados honoris causa, autor de bestsellers internacionales, conferencista infatigable (en m\u00e1s de 200 universidades de los cinco continentes), era tambi\u00e9n un alpinista apasionado, a los sesenta a\u00f1os se hizo piloto aviador, sab\u00eda improvisar una caricatura acertad\u00edsima, contaba chistes (casi siempre hebreos) con gran verve y siempre con una pizca de psicolog\u00eda, ten\u00eda la afici\u00f3n de los lentes y pod\u00eda exhibirse en el piano con un tango endiablado o un vals vien\u00e9s, le\u00eda much\u00edsimo y recitaba los Salmos en lat\u00edn<br>\nMe presentaba a conocidos, colegas y autoridades como su querido amigo y como \u00absacerdote del Opus Dei que siempre ha respetado mi opci\u00f3n de fe\u00bb; me pidi\u00f3 que bautizara a su primera nieta (Catalina Rebeca) y que lo acompa\u00f1ara a una audiencia con el Papa Pablo VI y a una visita inolvidable al beato Josemar\u00eda Escriv\u00e1. Este \u00faltimo encuentro result\u00f3 para m\u00ed que fung\u00eda como int\u00e9rprete particularmente fatigoso. Las frases de uno y otro se pisaban continuamente, picantes, agudas, diferentes pero sinceras, y yo me columpiaba, voluntarioso pero resollando: Frankl dec\u00eda que quer\u00eda servir al Creador y a las creaturas, el Beato declaraba que sus amores m\u00e1s grandes eran hebreos (Jes\u00fas y Mar\u00eda), Frankl replicaba con la defensa de la conciencia que no crea sino que escucha la voz del Trascendente, el Beato lo alababa por su dedicaci\u00f3n a los enfermos del siglo En un momento, el psiquiatra me susurr\u00f3 al o\u00eddo: \u00abEste hombre es una bomba at\u00f3mica espiritual\u00bb, y termin\u00f3 en los brazos del Beato, llorando de alegr\u00eda.<br>\n<strong>Casi un presentimiento<\/strong><br>\nDos meses antes de su muerte que, como \u00e9l deseaba, no fue causada por un ictus cerebral sino por un infarto cardiaco lo visit\u00e9 en su casa. Ya estaba ciego, pero activ\u00edsimo, y giraba con gran agilidad de una habitaci\u00f3n a la otra del departamento para \u00abmostrarme\u00bb libros o cartas reci\u00e9n recibidas, contestaba el tel\u00e9fono (Helsinki, N\u00e1poles, Nueva York) o dictaba a su mujer una breve carta Me acompa\u00f1\u00f3 al elevador y ah\u00ed en el rellano me dio su \u00faltimo abrazo susurr\u00e1ndome con su habitual espontaneidad: \u00abRece por m\u00ed\u00bb, que dejaba entrever un presentimiento.<br>\nFrankl paut\u00f3 derecho toda la vida, movido por la inderogable exigencia de su responsabilidad cient\u00edfica y humana, frente a Dios y al pr\u00f3jimo doliente, fiel a su vocaci\u00f3n de dar significado a todas las existencias personales. Truncaba todo relativismo y no ced\u00eda frente a los nihilismos de turno. No era un amigo f\u00e1cil, pero era imposible abandonarlo. Una conversi\u00f3n al catolicismo de personalidades hebreas de este calibre y de este pensamiento tan af\u00edn al cristianismo (pi\u00e9nsese, por ejemplo, en Bergson) es una gracia singular, que Dios otorga a quien quiere y como quiere. Una vez, ante una observaci\u00f3n m\u00eda sobre un escrito suyo: \u00abEsta tesis es cristiana al cien por ciento\u00bb, Frankl rebati\u00f3, entre serio y bromista, con la cl\u00e1sica sentencia: \u00abAnima naturaliter christiana\u00bb. No nos toca a nosotros juzgar. Dios sabe m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"textogris\">(Traducci\u00f3n de Ignacio Ruiz Velasco Nu\u00f1o).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23719\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a&ntilde;o pasado muri&oacute; el creador de la logoterapia, poseedor de 27 doctorados honoris causa y autor de treinta y un libros. 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