{"id":23615,"date":"1998-05-01T00:00:00","date_gmt":"1998-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23615"},"modified":"1998-05-01T00:00:00","modified_gmt":"1998-05-01T00:00:00","slug":"una_vida_mas_vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/una_vida_mas_vida\/","title":{"rendered":"Una vida m\u00e1s vida"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23615\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Ya hab\u00eda vivido la experiencia de ir por Roma con una exclusiva sobre Octavio Paz en el pecho. Fue en 1990. Si mal no recuerdo, el 13 de octubre. Acababa de estar con Valentina Alazraki, que me anticip\u00f3 lo que esa noche habr\u00edan de anunciar los noticieros: el premio Nobel.<br>\nQu\u00e9 diversa experiencia la de esta vez, de nuevo con un adelanto. Por la hora, la noticia no alcanzaba a salir en los peri\u00f3dicos, pero varios amigos que oyen la radio en horario ma\u00f1anero me llamaron para comunicarme sus condolencias. No hac\u00eda falta ser ma\u00f1anero para adelantarse a la mayor parte de los mexicanos, que se despertaron con la noticia ya difundida.<br>\nOctavio Paz ya no estaba entre nosotros. Y as\u00ed anduve por una Roma un poco vac\u00eda aunque rebosante de turismo primaveril, a exactamente dos a\u00f1os del poema que Paz dedic\u00f3 de modo tan especial a la muerte: \u00abRespuesta y reconciliaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Las estrellas escriben<\/strong><\/p>\n<p>En efecto, aunque escrito en diciembre de 1995, \u00e9l mismo declara haberlo \u00abrevisado sin cesar\u00bb hasta que lo firm\u00f3: M\u00e9xico, a 20 de abril de 1996. \u00bfNo es una hermosa coincidencia?<br>\nDesde hac\u00eda a\u00f1os era dif\u00edcil encontrar un ensayo de Paz que no aludiera de alg\u00fan modo al m\u00e1s all\u00e1. En la conferencia que se cerraba con este poema volvi\u00f3 a recordar su inter\u00e9s por el origen del universo, el de la vida y el de la conciencia, que lo llevaban a una \u00ablectura lenta pero apasionante\u00bb de libros cient\u00edficos.<br>\nClaro que no buscaba la respuesta en la ciencia. Lo que pasa es que en la ciencia encontraba la pregunta \u00abque la filosof\u00eda ha dejado de hacerse\u00bb.<br>\nSer\u00eda materia de muchas p\u00e1ginas determinar cu\u00e1l es la filosof\u00eda que ha dejado de preguntarse por el origen.<br>\nHace algunas d\u00e9cadas, justamente mientras se declaraba la muerte de Arist\u00f3teles y muchas facultades de filosof\u00eda lo pasaban por alto, Heidegger no hac\u00eda otra cosa en sus seminarios que comentar a Arist\u00f3teles. (Tales facultades ten\u00edan a gala haber superado a Arist\u00f3teles y estudiar, por ejemplo, a Heidegger.)<br>\nDe modo an\u00e1logo, el mito del conocimiento cient\u00edfico ha llevado a muchos fil\u00f3sofos a omitir o disimular esas preguntas, cuando precisamente los cient\u00edficos m\u00e1s por hombres que por cient\u00edficos se las formulan. Paz no adolec\u00eda de ese afectado pavor a parecer ingenuo y preguntaba: \u00ab\u00bfqu\u00e9 hubo antes del big bang?\u00bb.<br>\n<strong>Conversar es divino.\/<\/strong><br>\n<strong>(\u2026)\/<\/strong><br>\n<strong>Conversar es humano<\/strong><br>\nMe vienen a la memoria otras muestras de sencillez que quiz\u00e1 contrastan con una cierta imagen de arrogancia que algunos tienen de Paz. La \u00faltima vez que lo visit\u00e9, en esa bell\u00edsima biblioteca que tan adversa suerte corri\u00f3, al llegar cre\u00ed que me iba a dar un abrazo y se lo di, s\u00f3lo que enseguida me di cuenta de que hab\u00eda interpretado mal su adem\u00e1n y el gesto result\u00f3 desconcertante para ambos. Desconcertante, aunque con la ventaja de desterrarme todo posible nerviosismo.<br>\nS\u00ed, el maestro no exig\u00eda especiales protocolos. Se estaba a gusto con \u00e9l y naturalmente se pod\u00eda disentir. Casi me atrever\u00eda a decir que era un placer disentir. En esa ocasi\u00f3n le llev\u00e9 unos n\u00fameros de istmo con art\u00edculos m\u00edos.<br>\nPor supuesto conoc\u00eda la revista, aunque no estoy seguro de haberle quitado la idea de que se trataba de una \u201crevista s\u00f3lo empresarial\u201d (comoquiera, debo a esa visi\u00f3n parcial su invitaci\u00f3n a escribir en Vuelta). Le hice notar que uno de los art\u00edculos, sobre Nezahualc\u00f3yotl, part\u00eda de la negaci\u00f3n de una tesis suya. Mostr\u00f3 inter\u00e9s y me anim\u00f3 a seguir, con un gesto que buscaba eliminar todo posible embarazo.<br>\nLo consigui\u00f3. \u00c9l hab\u00eda escrito en m\u00e1s de un lugar que en la religi\u00f3n n\u00e1huatl imperaba una escatolog\u00eda c\u00f3smica: lo que importa es mantener en vida el mundo, no salvar a los hombres individualmente.<br>\nYo consideraba necesario limitar esa afirmaci\u00f3n a la religi\u00f3n oficial, ya que a los nahuas en persona ciertamente les interesaba su supervivencia individual despu\u00e9s de la muerte, cosa bien visible en la poes\u00eda. Acept\u00f3 la precisi\u00f3n, aunque me hizo notar que algunos historiadores postulan una ficci\u00f3n en el uso de los nombres propios con que los poetas nahuas se autodenominan en sus poemas.<br>\n\u00c9l no compart\u00eda esa hip\u00f3tesis y concluimos que, aunque fuera cierta, no invalidar\u00eda mi propuesta, pues lo que importa es que alguien, llam\u00e1rase como se llamara, haya manifestado po\u00e9ticamente su conciencia personal y su anhelo de supervivencia.<br>\nOtra encantadora muestra de sencillez, no en lo que cuenta sino en el hecho de contarlo, se lee en Vislumbres de la India. En Delhi recibi\u00f3, en 1963, el anuncio de que le hab\u00eda sido otorgado un premio internacional de poes\u00eda. Sinti\u00f3 que la distinci\u00f3n no solicitada iba a profanar el car\u00e1cter \u00edntimo de sus poemas y que aceptarla ser\u00eda traicionarse a s\u00ed mismo.<br>\nUn amigo le propuso visitar a la madre Ananda Mai en un ashram, un lugar de retiro y meditaci\u00f3n. Acud\u00edan a consultarla muchas personas de diversas nacionalidades y en la reuni\u00f3n jugaba con unas naranjas que a veces lanzaba a los oyentes. \u00abAntes de que pudiese hablar, Ananda me interrumpi\u00f3: \u201cYa Raja Rao me cont\u00f3 su peque\u00f1o problema.\u201d \u201c\u00bfY qu\u00e9 piensa usted?\u201d, le dije. Se ech\u00f3 a re\u00edr: \u201c\u00a1Qu\u00e9 vanidad! Sea humilde y acepte ese premio.<br>\nPero ac\u00e9ptelo sabiendo que vale poco o nada, como todos los premios. No aceptarlo es sobrevalorarlo, darle una importancia que tal vez no tiene.<br>\nSer\u00eda un gesto presuntuoso. Falsa pureza, disfraz del orgullo\u2026 El verdadero desinter\u00e9s es aceptarlo con una sonrisa, como recibi\u00f3 la naranja que le lanc\u00e9. El premio no hace mejores a sus poemas ni a usted mismo. Pero no ofenda a los que se lo han concedido. Usted escribi\u00f3 esos poemas sin \u00e1nimo de ganancia. Haga lo mismo ahora. Lo que cuenta no son los premios sino la forma en que se reciben. El desinter\u00e9s es lo \u00fanico que vale\u2026\u201d\u00bb. Es un consejo lleno de sabidur\u00eda y, por parte de Paz, el hab\u00e9rnoslo transmitido es igualmente sabio y nos ilumina con una esperanza: la falta de sencillez no tiene por qu\u00e9 ser definitiva.<br>\n<strong>Para que pueda ser he de ser de otro,<\/strong><br>\n<strong>salir de m\u00ed, buscarme entre los otros<\/strong><br>\nNada m\u00e1s ajeno a Paz que un determinismo de la persona. Fijarla en un estado, aunque sea positivo y aun sublime, es declarar su muerte. \u201cFijo en la virtud\u201d ser\u00eda una expresi\u00f3n desafortunada, pues la virtud es de suyo din\u00e1mica, proyectada siempre hacia adelante.<br>\nNi siquiera la bienaventuranza eterna es un estado definitivo, ya que de estado tiene poco y \u00bfc\u00f3mo va a ser \u201cdefinitiva\u201d si es la total inmersi\u00f3n en la otredad, la de las tres Personas? No por nada Paz intu\u00eda que el amor es \u00ablo m\u00e1s cercano, en esta tierra, a la beatitud de los bienaventurados\u00bb. Tampoco le era ajena la dinamicidad de la vida virtuosa como vida plena, por lo que escribi\u00f3 que \u00abla virtud, cualquiera que sea el sentido que demos a esa palabra, es ante todo y sobre todo un acto libre\u00bb.<br>\nLa vocaci\u00f3n humana a la comuni\u00f3n encuentra numerosas formulaciones en Octavio Paz. Una de las \u00faltimas viene del pasado mes de diciembre. \u00abEl fin del hombre no es el hombre sino algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y que no acertamos nunca a llamar con un nombre propio sino con otro que, aunque sea vago, nos define y define a nuestros semejantes: los otros.<br>\nEstamos aqu\u00ed sobre esta tierra con los otros y por los otros\u00bb. De ah\u00ed la \u00edndole exquisitamente humana del gesto de \u00abacercarnos a nosotros mismos y saber as\u00ed que el hombre no termina en su yo. Siempre hay un nosotros en cada uno de nosotros\u00bb. No es \u00e9ste el momento adecuado para mostrar c\u00f3mo nuestra apertura constitutiva viene de la Otredad que nos da origen y no al rev\u00e9s. Explicar la Otredad como proyecci\u00f3n de nuestra estructura abierta es un malabarismo an\u00e1logo al que Paz denunciaba en quienes explicaban el origen de la vida haci\u00e9ndola venir de otros planetas.<br>\n\u00bfY c\u00f3mo surgi\u00f3 all\u00e1? \u00bfY qu\u00e9 hubo antes del big bang? La idea de un mundo que existe por s\u00ed mismo, dice, \u00aba m\u00ed me parece m\u00e1s insatisfactoria que la idea de un Dios creador: nos enfrenta a un misterio a\u00fan m\u00e1s denso\u00bb.<br>\n<strong>Mas lo desconocido es entra\u00f1able\u2026<\/strong><br>\nEn el otro lado de la analog\u00eda est\u00e1 nuestro diario vivir una nostalgia. Desolante sin la Otredad la Trinidad que revela lo anhelado como alcanzable, esa nostalgia es \u00edndice de nuestra vocaci\u00f3n y, en quien reconoce en su propio rostro la imagen de la divinidad, su \u00edndole ardua es una natural garant\u00eda de que la cosa va en serio. Al sacarnos de nosotros mismos, nos hace ser nosotros mismos, \u00abes la extra\u00f1eza total y la vuelta a algo que no admite m\u00e1s calificativo que el de entra\u00f1able\u00bb.<br>\nRecientemente coment\u00e9 estas ideas y, sobre la noci\u00f3n de entra\u00f1able, que Paz ilustra con la figura de Coatlicue y con teofan\u00edas como la de Krishna en el Bhagavad Gita (casos ambos en que lo interior aparece de fuera), olvid\u00e9 se\u00f1alar su presencia en la iconograf\u00eda cristiana.<br>\nEn la devoci\u00f3n popular y en la literatura, sobre todo cat\u00f3licas, son abundant\u00edsimas las figuras de extrema carga corporal, fisiol\u00f3gica, sangrientas o sensuales, casi siempre refractarias a una traducci\u00f3n pl\u00e1stica que se mantenga dentro del buen gusto (Santa Catalina de Siena es capaz de revolver el est\u00f3mago). Lo que no abunda es, precisamente, la iconograf\u00eda. Sin embargo, aparte de casos excepcionales de presencia limitada, hay una imagen que responde plenamente a esa metaf\u00edsica de la interioridad que se muestra de fuera: el Sagrado Coraz\u00f3n.<br>\nEs una pena que a imagen tan tremenda haya tocado en suerte un culto popular abandonado al gusto por lo dulz\u00f3n. Nada menos tremendum que los Sagrados Corazones de nuestros pueblos.<br>\nY que conste que no es un fen\u00f3meno mexicano sino universal. Sin embargo, la idea est\u00e1 ah\u00ed y no es superfluo preguntarse por qu\u00e9 ha perdido su fuerza. Tal vez se deba a que la Pasi\u00f3n de Cristo contiene tal carga de tremendum que exime de toda ulterior insistencia. Me atrevo a decir que opaca la imagen del Sagrado Coraz\u00f3n porque, encima, no se trata de una met\u00e1fora sino de algo real.<br>\nAs\u00ed como el enamorado no se distrae con los regalitos de la amada cuando tiene a la amada entre sus brazos, el cristiano se puede dar el lujo de explotar a medias una alegor\u00eda alt\u00edsima porque la realidad le basta y le sobra. S\u00ed, la Pasi\u00f3n es entra\u00f1able. Con una terminolog\u00eda leg\u00edtima en boca suya, Octavio Paz reconoce en ella \u00abel mito m\u00e1s poderoso y entra\u00f1able que imaginaci\u00f3n alguna pudiera so\u00f1ar: el del Crucificado\u00bb.<br>\nYa se puede ver cu\u00e1les son las asociaciones que suscitaba en Paz el t\u00e9rmino \u201centra\u00f1able\u201d. Es significativo que hace unos a\u00f1os, despu\u00e9s de someterse a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica de gravedad, haya declarado: \u00abotros asuntos, menos inmediatos pero m\u00e1s entra\u00f1ables, me reclamaban\u00bb. Ciertamente entra\u00f1able debe de ser el momento de descubrir c\u00f3mo estaba uno siendo deletreado, el momento de cruzar el umbral \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la infancia, m\u00e1s all\u00e1 del comienzo, m\u00e1s all\u00e1 de las aguas del bautismo\u00bb. No es inconsistencia hablar de bautismo.<br>\nPaz nunca pens\u00f3 que hubiera pasado por su vida como el agua sobre las piedras. A pocos a\u00f1os de su alejamiento de la Iglesia, cuando con frecuencia es m\u00e1s encendido el rechazo de la fe y de sus implicaciones, confesaba lo siguiente: \u00abacudo a mi raz\u00f3n por una fatalidad de mi apetito, por una condici\u00f3n de mi naturaleza que, puesto que vivo en el cristianismo y he sido bautizado, se siente mal y necesita de la redenci\u00f3n\u2026 aunque ha perdido la certidumbre de la gracia redentora. Mas si ha dejado de creer en lo que redime, no deja de presentir que busca una redenci\u00f3n\u00bb.<br>\nEste convencimiento de \u201cvivir en el cristianismo\u201d, que era mucho m\u00e1s que vivir en un pa\u00eds mayoritariamente cristiano, se manifestaba tambi\u00e9n al final de su vida en gestos concretos, como el de hacer poner en la p\u00e1gina final de un libro: \u00abse imprimi\u00f3 el lunes primero de noviembre de mil novecientos noventa y tres, d\u00eda de todos los santos\u00bb. Nada lo obligaba a hacerlo, ya que es una costumbre en v\u00edas de extinci\u00f3n. Adem\u00e1s, el volumen Reflejos: r\u00e9plicas, de la misma editorial e id\u00e9ntico formato, fechado el 12 de noviembre, no menciona efem\u00e9ride alguna, cuando no costaba nada hacer una profesi\u00f3n de laicismo y a\u00f1adir: \u201cd\u00eda del cartero\u201d.<br>\nDe los a\u00f1os de juventud de Paz vienen unas palabras de raro optimismo, algo as\u00ed como un optimismo desgarrador: \u00abDios hizo al mundo del caos. Es decir, dot\u00f3 al hombre y a la naturaleza de esperanzas; hizo de las ciegas leyes y de los ciegos apetitos algo arm\u00f3nico, relacionando a cada ser con el todo y al todo con una esperanza de redenci\u00f3n, de m\u00e1s all\u00e1\u00bb. \u00abToda Am\u00e9rica est\u00e1 llorando\u00bb, me dijo un colega a quien la noticia sorprendi\u00f3 mientras pasaba por Uruguay. Ojal\u00e1 el llanto no est\u00e9 disociado de esa esperanza. La esperanza de que<br>\nM\u00e1s all\u00e1 de nosotros,<br>\nen las fronteras del ser y el estar,<br>\nuna vida m\u00e1s vida nos reclama.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23615\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando la presencia parece s&oacute;lo eco, sombra, es la herencia de lo trascendente \u201eola voz, la escritura, el pensamiento\u201eo lo que nos recuerda que &laquo;una vida m&aacute;s vida nos reclama&raquo;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[55],"class_list":["post-23615","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_236"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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