{"id":23614,"date":"1998-05-01T00:00:00","date_gmt":"1998-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23614"},"modified":"1998-05-01T00:00:00","modified_gmt":"1998-05-01T00:00:00","slug":"nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/","title":{"rendered":"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23614\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>La nota del \u00e9xito ha marcado el paso del Nobel mexicano en Estocolmo. Pero en las entrevistas, coloquios y discursos se ha hablado muy poco de literatura. Se inquiere a la figura y responde la figura. Como el feudo de las humanidades en la repartici\u00f3n de los premios le corresponde exclusivamente, Octavio Paz opina sobre filosof\u00eda, sociolog\u00eda, psicolog\u00eda\u2026 y el resto de los laureados se reserva al riguroso c\u00edrculo de los especialistas. El hombre que ha conquistado todos los premios literarios de envergadura, perseguido por micr\u00f3fonos y c\u00e1maras, acosado por los signos de admiraci\u00f3n y la pregunta ambigua, el personaje, oculta y protege la intimidad de sus poemas.<br>\nFrente a un p\u00fablico ansioso de mesianismos y profec\u00edas, Paz intenta volver en s\u00ed: Los artistas tienen por destino expresar el mundo. Un pintor, un poeta, puede ser un buen fil\u00f3sofo o no, pero eso no es lo esencial, lo esencial es que sea un buen pintor o un buen poeta. Si pudi\u00e9ramos leer su obra sin supersticiones, esa verdad encontrar\u00edamos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Estocolmo, 8 de diciembre<\/strong><\/p>\n<p>La noche, como cortina cerrada, envuelve Estocolmo. Puentes de piedra enlazan las min\u00fasculas islas que integran una ciudad recostada sobre el agua. Reverbera en r\u00edo el enjoyado rostro del Grand Hotel, albergue de cient\u00edficos, escritores, diplom\u00e1ticos y dem\u00e1s personalidades que a\u00f1o con a\u00f1o viajan a Suecia para asistir a las festividades del Nobel.<br>\nAunque los premios se entregan el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, las actividades empiezan en las v\u00edsperas y terminan varios d\u00edas despu\u00e9s de la ceremonia. La Fundaci\u00f3n Nobel agasaja exquisitamente a sus invitados de honor.<br>\nVelas artificiales, luz de invierno, descubren el plano de una sorprendente arquitectura. Los callejones del casco viejo desembocan, s\u00fabitamente, en la fachada del Palacio Real y el Parlamento sueco. La lucha en bronce de San Jorge y el drag\u00f3n \u00be conjunto escult\u00f3rico medieval\u00be interrumpe el ritmo h\u00famedo del muelle.<br>\nUn obelisco de cristal se abre paso entre estatuas ecuestres. El tintineo de la compra y venta inunda explanadas abiertas al comercio las 24 horas del d\u00edas. La nieve, por un inexplicable embrujo, no asoma ni una pesta\u00f1a. La fiesta Nobel de 1990 lleg\u00f3 sin escalofr\u00edos.<br>\nSon las cinco en punto de la tarde. En la sede de la Academia Sueca, Octavio Paz pronuncia su discurso de agradecimiento. La expectaci\u00f3n agita el recinto. El poeta deja caer la voz pausadamente, conmovido pero sin perder las palabras. Toca una flauta hind\u00fa y el auditorio sube y desciende, asciende y baja, danza como una fuente hipnotizada.<br>\nLas sonrisas y el acento suavizan un horizonte desolado: Por primera vez en la historia los hombres viven en una suerte de intemperie espiritual y no, como antes, a la sombra de esos sistemas religiosos y pol\u00edticos que simult\u00e1neamente nos oprim\u00edan y nos consolaban. Las sociedades son hist\u00f3ricas pero todas han vivido guiadas e inspiradas por un conjunto de creencias e ideas metahist\u00f3ricas. La nuestra es la primera que se apresta a vivir sin una doctrina metahist\u00f3rica\u2026<br>\nAlternativamente, el t\u00edmido desasosiego de las posturas, la sombra de una mosca, chasquidos de fot\u00f3grafos, rasgan el azoro de la sala. El discurso culmina con el mito del instante apocal\u00edptico, origen y t\u00e9rmino del mundo. A partir de hoy, el hombre cumplir\u00e1 su destino deshojando la hondura ef\u00edmera del tiempo. \u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo? Nadie lo sabe. Las razones se difuminan en la corriente aterciopelada de las letras: La reflexi\u00f3n sobre el ahora no implica una renuncia al futuro ni olvido del pasado: el presente es el sitio de encuentro de los tres tiempos. Tampoco puede confundirse con un f\u00e1cil hedonismo. El \u00e1rbol del placer no crece en el pasado o en el futuro sino en el ahora mismo. Tambi\u00e9n la muerte es fruto del presente\u2026 No podemos rechazarla. Vivir bien exige morir bien. Tenemos que aprender a mirar de frente a la muerte.<br>\nUn ronco aplauso alerta la conciencia. Desde la otra orilla, fuera del tiempo, la voz po\u00e9tica niega lo que el pensador afirma. La historia invertebrada, sometida al cauce arbitrario del instante, no se sustenta. La l\u00f3gica de la libertad, el esp\u00edritu, la gobierna y la trasciende. Con todo, Octavio Paz reiterar\u00e1 en los pr\u00f3ximos d\u00edas la imposibilidad de una soluci\u00f3n global filos\u00f3fica al descalabro antropol\u00f3gico del fin de siglo. El desencanto de la verdad concluye en la invenci\u00f3n po\u00e9tica de un para\u00edso provisional.<br>\nDespu\u00e9s de la lectura de la Conferencia Nobel, la Academia Sueca ofreci\u00f3 una cena al escritor mexicano, siempre acompa\u00f1ado por su esposa, Marie Jos\u00e9 Tramini de Paz.<br>\n<strong>Estocolmo, 9 de diciembre de 1990<\/strong><br>\nUn tour por la ciudad espera a los laureados, sus familias y amigos. Estocolmo llovizna. La bruma confunde perfiles y fantasmas. S\u00f3lo en el d\u00eda el\u00e9ctrico del metro, cerca del hogar o en los grandes almacenes, las cosas suceden a colores.<br>\nEn la sala de prensa las m\u00e1quinas teclean la vida de Alfred Nobel. Propietario de 355 patentes. Habl\u00f3 y escribi\u00f3 correctamente sueco, ruso, franc\u00e9s, ingl\u00e9s y alem\u00e1n. Negociante pr\u00f3spero y sagaz. Descomunal lector. La pesquisa y el invento marcan su biograf\u00eda y el galard\u00f3n que lleva su nombre aspira a ser un premio a la imaginaci\u00f3n. Instituye los Nobel para recompensar, m\u00e1s que una concienzuda carrera acad\u00e9mica, el ingenio humano empe\u00f1ado en el progreso. Su testamento, una figurilla de escasas trescientas palabras, materializa el ideal ilustrado: \u00abla totalidad de mis bienes realizables deber\u00e1 ser utilizada de la manera siguiente: el capital invertido en valores seguros por mis albaceas, constituir\u00e1 un fondo cuyos intereses ser\u00e1n distribuidos cada a\u00f1o en forma de premios a personas que, durante el a\u00f1o anterior, hayan aportado mayores beneficios a la humanidad\u00bb. Nobel dispuso cinco premios: F\u00edsica y Qu\u00edmica, concedidos por la Real Academia Sueca de la Ciencia; Medicina, a cargo del Karolinska Institutet de Estocolmo; Literatura, por la Academia Sueca \u00abpara la obra m\u00e1s notable de tendencia humanista\u00bb; y el Nobel de la Paz que asigna el Parlamento Noruego y se entrega en Oslo la uni\u00f3n pol\u00edtica entre Suecia y Noruega termin\u00f3, pac\u00edficamente, en 1905.<br>\nLa Fundaci\u00f3n Nobel organismo no gubernamental administra la herencia y organiza la entrega de premios desde 1901; s\u00f3lo a partir de 1968 el Banco de Suecia instituy\u00f3 el de Ciencias Econ\u00f3micas. Adem\u00e1s de un raudal de honores, los ganadores reciben la medalla Nobel de oro, un diploma especialmente dise\u00f1ado y, este a\u00f1o, cuatro millones de coronas suecas.<br>\nEn 1990, Am\u00e9rica arras\u00f3 definitivamente. Ocho estadounidenses, un mexicano \u00be Octavio Paz, por \u00absu apasionada escritura de dilatados horizontes, caracterizada por la inteligencia sensual y la integridad humana\u00bb, premio Nobel de Literatura\u00be , un canadiense, suman diez de los o\u00adnce premiados.<br>\nAdem\u00e1s del virtuosismo, la Academia Sueca reconoce en el escritor mexicano los m\u00e9ritos de la universalidad. Paz ha sido un extraordinario lector de hombres y culturas. Corre detr\u00e1s de Europa, escucha los secretos de Oriente y de la antig\u00fcedad precolombina, se deja atrapar por Eliot, Dar\u00edo, J. R. Jim\u00e9nez y Saint-John Perse, resucita a Sor Juana In\u00e9s de la Cruz\u2026 Acoge y acrisola todas las formas geogr\u00e1ficas del castellano y los diversos lenguajes de las vanguardias contempor\u00e1neas. Al final de este audaz intento por zanjar la Torre de Babel, s\u00f3lo permanece la no doblegada b\u00fasqueda del origen.<br>\nEn esta atm\u00f3sfera cosmopolita, los premiados se disponen para la puesta en escena de La hija de Rapaccini, pieza en un acto basada en un cuento de Nathaniel Hawthorne, de Octavio Paz. La funci\u00f3n dar\u00e1 comienzo a las seis de la tarde, en el Royal Dramatic Theatre.<br>\n<strong>Estocolmo, 10 de diciembre de 1990<\/strong><br>\nEl d\u00eda esperado amanece de buen humor. A las o\u00adnce est\u00e1 programado un ensayo en el escenario del Concert Hall. Mitad en serio, mitad en broma, los galardonados toman nota del protocolo de la ceremonia. Cuando el apuntador explica que al finalizar la entrega de premios, fot\u00f3grafos, reporteros, parientes, invitados y amigos, deben subir al estrado y \u00aborganizar\u00bb un desorden, las risitas se multiplican en las butacas vac\u00edas. Minutos y tradiciones celosamente guardados integran el ritual del Nobel.<br>\nDesde las tres y media, la caravana de taxis entorpece el tr\u00e1nsito en las inmediaciones del Sal\u00f3n de Conciertos de Estocolmo. La noche, azul y definitiva, redonda como un globo terr\u00e1queo, se confunde con el mar. Los asientos deben ocuparse antes de que la familia real entre en el teatro. Uniformes de gala se mezclan con trajes t\u00edpicos y lentejuelas, esm\u00f3quines, pieles y boinas escolares, los vestidos largos con los sombreros de copa. La etiqueta resulta pintoresca.<br>\nCon la entrada en procesi\u00f3n de los laureados, a las cuatro y treinta, inicia la conmemoraci\u00f3n. El \u00abFestival Solemne de la Fundaci\u00f3n Nobel\u00bb alterna sim\u00e9tricamente m\u00fasica y discursos. La Orquesta Filarm\u00f3nica de Estocolmo y arreglos florales venidos de San Remo \u00faltima residencia de Nobel caldean el recinto. Un c\u00edrculo encierra la \u00abN\u00bb en la que los Nobel reciben, de manos del rey Carl XIV Gustaf, el premio.<br>\nEl profesor Kjell Espmark, miembro de la Academia Sueca y presidente del Comit\u00e9 Nobel de Literatura, presenta en sueco los trabajos de Octavio Paz: \u00abMajestades, Altezas Reales, Se\u00f1oras y Se\u00f1ores. El hecho de que el premio Nobel haya sido concedido por segundo a\u00f1o consecutivo a un escritor del mundo hispanohablante es se\u00f1al de la excepcional vitalidad literaria y de la riqueza de \u00e9ste en nuestro tiempo\u00bb. En boca del poeta, el lenguaje, llevado al extremo, purificado, recobra la posibilidad de creaci\u00f3n y de cat\u00e1strofe, levanta el pulso del idioma y fortifica a los hombres; sus palabras redundan en la sangre del pueblo que las habla.<br>\nEspmark concluye su discurso, en espa\u00f1ol: \u00abQuerido Octavio Paz. Me ha correspondido presentar su labor literaria en unos cuantos minutos. Es como intentar introducir a la fuerza todo un continente en una c\u00e1scara de nuez una empresa para la que la lengua de la cr\u00edtica est\u00e1 pobremente dotada. Es, en cambio, algo que usted ha logrado una y otra vez en poemas que tienen, exactamente esto, una densidad inveros\u00edmil. Me alegra poder transmitir las calurosas felicitaciones de la Academia Sueca a un escritor de semejante peso espec\u00edfico. Le ruego que reciba de Su Majestad, el Rey, el Premio Nobel de Literatura de este a\u00f1o\u00bb. El punto final es una fanfarria.<br>\nEl colmo del triunfo recuerda, casi por reacci\u00f3n qu\u00edmica, la caducidad inminente. En innumerables ocasiones Octavio Paz se ha referido a la experiencia de la soledad, ese gorjeo que revolotea incluso en el City Hall de Estocolmo. Por ahora, la fama desmesurada, el culto al intelectual-objeto-de-consumo (especie en la que el escritor mexicano, no sin cierta complicidad, se ha convertido), engrandecen una cosmovisi\u00f3n que el tiempo engullir\u00e1. Tambi\u00e9n el tiempo rescatar\u00e1 de la admiraci\u00f3n ciega y los prejuicios ideol\u00f3gicos la intensa verdad de su poes\u00eda.<br>\nPaz vuelve a su sitio acompa\u00f1ado por un aplauso m\u00e1s prolongado que los anteriores. La punta de charol de su zapato dialoga con el Segundo Movimiento de la Sinfon\u00eda No. 8 de Ludwig van Beethoven. Certeramente ha dicho E. Krauze: \u00abhay algo siempre joven en \u00e9l\u00bb. Son los ojos, en los que un ni\u00f1o acecha y se divierte un felino. Es la mirada que no trastabillea. Hondura que desmiente el vestigio diplom\u00e1tico de las sonrisas.<br>\nBanquete y baile de gala cierran con broche de oro la ceremonia de premiaci\u00f3n. El men\u00fa se ha mantenido en secreto, a excepci\u00f3n del ya tradicional helado Nobel. Despu\u00e9s, si alg\u00fan turista quiere sentirse como premio Nobel, puede reservar una cena id\u00e9ntica en la Oficina de Turismo.<br>\nA las siete y siete, el rey de Suecia propone un brindis en memoria de Alfred Nobel y a continuaci\u00f3n se sirve la cena. Van y vienen 140 meseros. Despu\u00e9s del caf\u00e9, el comit\u00e9 organizador regala a Octavio Paz una sorpresa mexicana: durante pocos minutos los mariachis alegran Estocolmo. A las diez de la noche la familia real recibe a los Nobel en la Galer\u00eda del Pr\u00edncipe; mientras, en el sal\u00f3n se abre el baile.<br>\n<strong>Estocolmo, 11 de diciembre de 1990<\/strong><br>\nA pesar del traj\u00edn y los festines, la Fundaci\u00f3n Nobel reserva un d\u00eda de los Nobel a los estudiantes. Un gesto elegante, acorde a su fin: promover la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y el desarrollo cultural. El Royal Institute of Technology aguarda a los premiados de F\u00edsica, los estudiantes participar\u00e1n en el Panel con preguntas \u00abinformales\u00bb. Los profesores Markowitz, Miller y Sharpe dirigir\u00e1n un Seminario en la Escuela de Econom\u00eda. Octavio Paz se reunir\u00e1 con profesores y alumnos de la Secci\u00f3n de Letras Hisp\u00e1nicas en la Universidad de Estocolmo.<br>\nEl metro llega casi a la puerta de la biblioteca. Esculturas geom\u00e9tricas y el paso displicente de los universitarios se\u00f1alan el camino. En la entrada de la sala de conferencias se venden libros de Paz y se reparte propaganda pol\u00edtica. Mexicanos, argentinos, chilenos, espa\u00f1oles y suecos, que pronuncian seg\u00fan la nacionalidad de su profesor, combinan el acento de la espera.<br>\nAl iniciar el coloquio, Octavio Paz afirma que le conmueve encontrarse en Suecia con tantas personas que hablan castellano. La conversaci\u00f3n result\u00f3 un popurr\u00ed: a partir de la crisis del comunismo, Ortega y Gasset, Heidegger, El Colegio de M\u00e9xico, el Par\u00eds de la posguerra y los campos de concentraci\u00f3n\u2026 se lleg\u00f3 hasta la gastrosof\u00eda y la erotolog\u00eda. En el respiro de los agradecimientos, Paz rectific\u00f3: Lo que quiero decirles es que el aspecto pol\u00edtico que hemos tratado aqu\u00ed sobre todo, aunque ha sido importante para m\u00ed, no ha sido central; para m\u00ed lo central ha sido la poes\u00eda.<br>\n\u00abEuropa en este momento se prepara para celebrar los quinientos a\u00f1os del llamado descubrimiento de Am\u00e9rica y muchos gobiernos latinizados, de seguro que van a mandar a Espa\u00f1a sus representantes para celebrar. Como ciudadano e intelectual, \u00bfcu\u00e1l es la postura de Octavio Paz?\u00bb (sic). A prop\u00f3sito de esta pregunta, formulada en un tono propio para tomar la Bastilla, Paz insiste en la raz\u00f3n po\u00e9tica que lo explica: Yo hablo espa\u00f1ol. Pertenezco a la cultura hisp\u00e1nica en muchos aspectos. Mis grandes modelos literarios son modelos espa\u00f1oles, yo no puedo renunciar a Cervantes ni a Lope de Vega ni a Garcilaso, tampoco a la cultura occidental, \u00bfcon qu\u00e9 me quedo? As\u00ed que yo s\u00ed estoy por la celebraci\u00f3n del descubrimiento de Am\u00e9rica.<br>\nUna avalancha de aut\u00f3grafos concluy\u00f3 el encuentro con estudiantes suecos que, gracias a la intervenci\u00f3n del p\u00fablico latinoamericano, estuvo a un tris de convertirse en mitin.<br>\nSiguiendo la l\u00ednea del contraste, los premiados entran en el Palacio Real. Sus Majestades, el Rey y la Reina, los obsequiar\u00e1n con un banquete.<br>\nAunque la profunda grieta de la conciencia moderna ancla el pensamiento de Paz entre la presunci\u00f3n y la desesperanza, las negaciones poco explican lo inusitado de su poes\u00eda. S\u00f3lo Quevedo puede expresar la amarga ternura, la l\u00facida pasi\u00f3n con la que encara la agon\u00eda de los instantes, este cl\u00e1sico del amor y del deseo.<br>\n\u00abSu tumba fue su amada,<br>\nhermosa, s\u00ed, pero temprana, y breve,<br>\nciega, y enamorada,<br>\nmucho al amor, y poco al tiempo debe,<br>\ny pues en sus amores se deshace,<br>\nescr\u00edbase: Aqu\u00ed goza, donde yace\u00bb.<br>\nEpitafio perfecto para quien ha sido simult\u00e1neamente mariposa y t\u00famulo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<\/p><\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23614\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cr&oacute;nica es sin&oacute;nimo de viaje. Esta cr&oacute;nica-homenaje ha viajado desde Estocolmo para suspender, en el tiempo, un instante luminoso: el Premio Nobel a Octavio Paz.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[55],"class_list":["post-23614","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_236"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La cr&oacute;nica es sin&oacute;nimo de viaje. Esta cr&oacute;nica-homenaje ha viajado desde Estocolmo para suspender, en el tiempo, un instante luminoso: el Premio Nobel a Octavio Paz.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1998-05-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"headline\":\"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada\",\"datePublished\":\"1998-05-01T00:00:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/\"},\"wordCount\":2675,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"236\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/\",\"name\":\"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1998-05-01T00:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1998\\\/05\\\/01\\\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/admin\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada","og_description":"La cr&oacute;nica es sin&oacute;nimo de viaje. Esta cr&oacute;nica-homenaje ha viajado desde Estocolmo para suspender, en el tiempo, un instante luminoso: el Premio Nobel a Octavio Paz.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1998-05-01T00:00:00+00:00","author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"headline":"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada","datePublished":"1998-05-01T00:00:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/"},"wordCount":2675,"commentCount":0,"keywords":["236"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/","name":"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1998-05-01T00:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/05\/01\/nobel_1990_cronica_de_la_imaginacion_premiada\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Nobel 1990: cr\u00f3nica de la imaginaci\u00f3n premiada"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23614","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23614"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23614\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}