{"id":23521,"date":"1998-03-01T00:00:00","date_gmt":"1998-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23521"},"modified":"2023-11-04T14:20:50","modified_gmt":"2023-11-04T19:20:50","slug":"la_grieta_de_la_felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/03\/01\/la_grieta_de_la_felicidad\/","title":{"rendered":"La grieta de la felicidad"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23521\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Una universitaria me contaba la fuerte impresi\u00f3n que experiment\u00f3. Subi\u00f3 al autob\u00fas y al sentarse se dio cuenta que delante iba un hombre de edad avanzada, mal arreglado, que desprend\u00eda un olor desagradable. Ella comenz\u00f3 a criticarlo interiormente, por la molestia que le produc\u00eda, pero rectific\u00f3 su actitud y decidi\u00f3 conversar con \u00e9l.<br>\nEn ese momento, cay\u00f3 en la cuenta de que era ciego. Se sobrepuso e hizo la primera pregunta, \u00e9l respondi\u00f3 con una sonrisa que descubr\u00eda una dentadura precaria e incompleta. La compasi\u00f3n de ella aument\u00f3. \u00c9l le cont\u00f3 que viv\u00eda solo, en una pensi\u00f3n, y trabajaba como bolero en el centro de la ciudad. Reflejaba paz al hablar de su vida. Se despidieron, y al bajar del autob\u00fas, vio que por la otra puerta su reci\u00e9n conocido tambi\u00e9n descend\u00eda pero auxiliado por otra persona.<br>\nEntonces descubri\u00f3 que caminaba con dificultad, porque ten\u00eda una pata de palo. Al aproximarse, y aunque parec\u00eda incre\u00edble, observ\u00f3 que aquel hombre, ciego y cojo, \u00a1tambi\u00e9n era manco! No lo cre\u00eda. No pod\u00eda entender c\u00f3mo una persona as\u00ed era capaz de seguir viviendo.<br>\nEntonces le pregunt\u00f3, sin pensarlo demasiado, si no le hab\u00eda pasado alguna vez por la cabeza el deseo de dejar este mundo. Y el hombre, sonriente y con la misma paz que reflejaba desde el principio, le dijo que no ten\u00eda ninguna prisa, que estaba contento por estar en manos de Dios. Ella concluy\u00f3, sin comprenderlo, que su nuevo amigo era feliz, a pesar de sus m\u00faltiples limitaciones.<br>\nPor contraste y parad\u00f3jicamente, no es dif\u00edcil encontrar personas que lo tienen todo, humanamente hablando salud, riqueza, poder, \u00e9xito y sin embargo no son felices. Caso llamativo es Kurt Cobain, vocalista del grupo Nirvana, conocido mundialmente. Con poco m\u00e1s de 30 a\u00f1os, a finales de 1994, se quit\u00f3 la vida en un hotel de Londres, con una sobredosis de droga. En dos ocasiones ya lo hab\u00eda intentado.<br>\nDej\u00f3 una carta afirmando que no era feliz, que se odiaba a s\u00ed mismo y por eso pon\u00eda fin a su existencia. Cuando muri\u00f3, Nirvana llevaba cosechados varios discos de oro por sus altas ventas en el mercado mundial, y se encontraba en la cumbre del \u00e9xito. \u00bfPor qu\u00e9 terminaba de esta forma tr\u00e1gica y enigm\u00e1tica la vida de quien, a los ojos de la multitud, deber\u00eda ser la encarnaci\u00f3n de la felicidad? \u00bfPor qu\u00e9 Cobain era infeliz, hasta el punto de acabar negando su existencia, mientras que el viejo del autob\u00fas pose\u00eda una felicidad que parec\u00eda proceder de lo m\u00e1s \u00edntimo de su ser?<br>\nMuchas causas intervienen en la conformaci\u00f3n de la felicidad y, paralelamente, explican por qu\u00e9 alguien es o deja de ser feliz. Centr\u00e9monos en una sola que puede arrojar luces importantes en el apasionante problema de la felicidad. Se trata de la relaci\u00f3n entre expectativas y realizaciones personales, es decir, metas y resultados, de cuya correspondencia o falta de correspondencia depende muchas veces que la persona sea o no feliz, porque \u00abla felicidad nace de la conformidad \u00edntima entre lo que se quiere y lo que se vive\u00bb. Pero el tema no debe simplificarse, ya que su tratamiento completo exige muchos matices.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Felicidad: realizaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se pretende encontrar la felicidad en realidades que carecen de entidad suficiente para satisfacer las necesidades m\u00e1s profundas como ser\u00edan la posesi\u00f3n de bienes materiales, el placer o la fama el resultado es necesariamente negativo.<br>\nSin embargo, otro tanto puede ocurrir y esto interesa analizar cuando la persona se propone objetivos que pueden encerrar riqueza en s\u00ed mismos, ser capaces te\u00f3ricamente de satisfacer los requerimientos interiores no s\u00f3lo materiales, pero por alguna raz\u00f3n no los alcanza. Sobreviene entonces la infelicidad en forma de insatisfacci\u00f3n.<br>\nY es que la felicidad, en buena medida, depende de que uno consiga lo que se propone, porque de estos logros deriva un estado interior de satisfacci\u00f3n que nos hace felices. Juli\u00e1n Mar\u00edas afirma: \u00abla felicidad consiste en la realizaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n\u00bb. Cuando \u00e9sta se refiere a la totalidad de la vida, diremos con Spaemann que la felicidad se identifica con \u00abla vida lograda\u00bb.<br>\n<strong>La grieta<\/strong><br>\nEn sentido contrario, la distancia entre los objetivos propuestos y los resultados obtenidos, entre las expectativas y las realizaciones es fuente de infelicidad. Al espacio que se abre entre ambos extremos podemos denominarlo la grieta de la infelicidad o, mejor a\u00fan, la grieta en la felicidad: mientras mayor es la distancia entre esos extremos, m\u00e1s se abre y, en consecuencia, crece la insatisfacci\u00f3n o se produce incluso la frustraci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 la origina? \u00bfPor qu\u00e9 muchas veces los resultados quedan lejanos de los objetivos?<br>\nAntes de contestar estas preguntas descartemos una posible falacia, que podr\u00eda presentarse en forma de tentaci\u00f3n. Consistir\u00eda en el intento de eliminar la grieta en la felicidad, reduciendo al m\u00ednimo las metas y las expectativas. Por este camino lo que se reducir\u00eda ser\u00eda la persona misma, al carecer de objetivos e ideales en su vida.<br>\nEl ser humano, si quiere ser feliz, necesita crecer, dar de s\u00ed, poner en juego sus capacidades, lo cual s\u00f3lo es posible si tiene a la vista metas valiosas que lo atraigan. M\u00e1s a\u00fan, las metas han de ser lo suficientemente altas, que le exijan dar todo lo que est\u00e9 a su alcance, seg\u00fan sus capacidades, y en esa misma medida ir\u00e1 siendo feliz, porque \u00abla felicidad consiste en alcanzar la plenitud\u00bb.<br>\nLas caracter\u00edsticas que explican la falta de ajuste entre las expectativas y las realizaciones, como fuente de infelicidad, son:<br>\n<strong>1. El idealista: objetivos ut\u00f3picos<\/strong><br>\nHay metas reservadas a unos cuantos, especialmente dotados para ellas, por su alto grado de dificultad y por requerir cualidades excepcionales. Cuando una persona que posee una capacidad normal se propone esas metas, provoca la grieta y sufre la decepci\u00f3n consiguiente.<br>\nA estas personas las solemos calificar de idealistas, ut\u00f3picas, por su falta de objetividad al proponerse ideales inalcanzables. Reflejan falta de madurez y no son felices: \u00abLa felicidad en sentido estricto y tal como la puede entender un adolescente es pura utop\u00eda; por eso, con mucha frecuencia, el adulto es m\u00e1s feliz que el joven, porque conoce m\u00e1s y tiene \u201cm\u00e1s los pies sobre la tierra\u201d, es m\u00e1s realista y no pide lo imposible\u00bb.<br>\nOrdinariamente, esa manera de enfocar la vida produce un conflicto interno, porque los hechos siempre se quedan cortos respecto a lo esperado. Vive deseando lo que no le corresponde, aspirando a lo que no lograr\u00e1, en una palabra, alimentando ilusiones irrealizables. Adem\u00e1s, con frecuencia, su idealismo le impide rectificar o modificar sus expectativas para que se acoplen a sus posibilidades, a pesar de lo que la experiencia le demuestra.<br>\nEsto suele producir un estado latente de frustraci\u00f3n e infelicidad, que en algunos casos puede romper a la persona o conducirla abruptamente al extremo opuesto: al abandono de todo ideal, para sumirse en la indiferencia.<br>\nAnte el peligro de la utop\u00eda en los ideales, viene bien el siguiente consejo que invita al realismo: \u00abDejaos, pues, de sue\u00f1os, de falsos idealismos, de fantas\u00edas, de eso que suelo llamar m\u00edstica hojalatera \u00a1ojal\u00e1 no me hubiera casado, ojal\u00e1 no tuviera esta profesi\u00f3n, ojal\u00e1 tuviera m\u00e1s salud, ojal\u00e1 fuera joven, ojal\u00e1 fuera viejo!\u2026, y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad m\u00e1s material e inmediata, que es donde est\u00e1 el Se\u00f1or\u00bb.<br>\nLa soluci\u00f3n en los casos de utop\u00eda no est\u00e1, evidentemente, en eliminar los ideales \u00absi jam\u00e1s tienes un sue\u00f1o, jam\u00e1s un sue\u00f1o se te har\u00e1 realidad\u00bb dice una canci\u00f3n, sino en ajustarlos a las propias capacidades. En saber renunciar a lo que est\u00e1 reservado a personas con dotes excepcionales, para proponerse metas proporcionadas a lo que uno puede dar, incluso un poco m\u00e1s altas para asegurar que se da todo lo posible. De esta manera, las expectativas se alcanzan y la felicidad se incrementa.<br>\nEl atleta que salta dos metros y tiene capacidad para llegar a dos veinte, podr\u00e1 proponerse una marca un poco mayor para llegar a su capacidad y, si lo logra, experimentar\u00e1 la satisfacci\u00f3n de haber dado todo lo que pod\u00eda dar.<br>\nEn el proceso, ciertamente, sabr\u00e1 distinguir entre la meta final y los objetivos parciales e inmediatos: si salta dos metros, intentar\u00e1 saltar cinco cent\u00edmetros m\u00e1s, y as\u00ed sucesivamente, hasta llegar al resultado final, que le har\u00e1 feliz.<br>\nLo mismo vale para la vida personal, en t\u00e9rminos m\u00e1s amplios. La oraci\u00f3n de los alcoh\u00f3licos an\u00f3nimos expresa muy bien la actitud realista que hemos de adoptar ante los ideales, en funci\u00f3n de nuestras capacidades: \u00abSe\u00f1or, conc\u00e9deme coraje para cambiar las cosas que pueden y deben cambiarse, serenidad para aceptar las cosas que no pueden cambiarse, y sabidur\u00eda para establecer la diferencia\u00bb.<br>\n<strong>2. Quien no reconoce sus propias limitaciones<\/strong><br>\nUn caso parecido al anterior, aunque con matices distintos, es el de quien se propone metas normales, es decir asequibles a personas ordinarias no excepcionales, como en el caso del idealista ut\u00f3pico, pero que no son apropiadas para \u00e9l porque posee ciertas limitaciones que le impiden alcanzarlas. Aqu\u00ed la situaci\u00f3n puede tornarse un tanto dram\u00e1tica, porque se trata de renunciar a lo que muchos, con relativa facilidad, suelen conseguir. La soberbia humana puede ponerse de pie en estos casos, en forma de rebeld\u00eda, y dificultar la aceptaci\u00f3n de las propias limitaciones.<br>\nQuien pretende cantar o tocar un instrumento musical y carece por completo de o\u00eddo y entonaci\u00f3n; el que se empe\u00f1a en ser un empresario competente en su actividad profesional y sus caracter\u00edsticas lo tipifican claramente como empleado; el que desea competir en el marat\u00f3n de la ciudad pero tiene atrofiadas las rodillas; o la jovencita que anhela presentarse a un concurso de belleza y no se ha dado cuenta de que \u00e9se no es su sitio\u2026 En todos estos casos el resultado vuelve a ser el mismo: se abre una grieta entre lo que se quisiera alcanzar y lo que de hecho se logra, con el agravante de que aquello que no se consigue aparece como asequible para numerosas personas.<br>\nEl problema deber\u00e1 resolverse primariamente aceptando las propias limitaciones, reconociendo que, para ciertas cosas, se tienen carencias por debajo de la media, sin que esto signifique que no se tengan otras capacidades. Mientras no se da este paso, los intentos fallidos por conseguir lo imposible pueden sucederse una y otra vez, generando infelicidad. La grieta se abrir\u00e1 cada vez m\u00e1s y la persona acabar\u00e1 frustr\u00e1ndose.<br>\nEn cambio, quien sea capaz de reconocer sus limitaciones, sabr\u00e1 ajustar sus objetivos a sus posibilidades personales, reduciendo sus expectativas en aquello para lo que est\u00e1 menos dotado y proponi\u00e9ndose resultados ambiciosos y proporcionados donde pueda llegar m\u00e1s lejos. Y siempre con visi\u00f3n positiva, como aquel que recomendaba: \u00absi te sientes infeliz por todo lo que quisieras tener y no tienes, \u00a1piensa en todo lo que no tienes y que no quisieras tener!\u00bb<br>\nAlgunas de esas metas tendr\u00e1n que ser concretas y precisas, y como tales habr\u00e1n de proponerse; por ejemplo, si curso una carrera universitaria, tengo como objetivo obtener el t\u00edtulo que culmina el proceso acad\u00e9mico; si llevo un negocio, me propongo conseguir determinadas utilidades en un tiempo preciso.<br>\nEn estos casos el resultado se da o no se da y, por tanto, produce felicidad o frustraci\u00f3n, respectivamente. En cambio, existen otras metas menos medibles o cuantificables, porque tienen un car\u00e1cter m\u00e1s cualitativo, y como tales habr\u00e1 que asumirlas; por ejemplo, el logro de una virtud o el llegar a ser una persona culta.<br>\nAqu\u00ed nunca podr\u00e1 decirse que el objetivo ha sido plenamente alcanzado, porque siempre admitir\u00e1 mayor intensidad, pero esto no producir\u00e1 infelicidad ya que, estrictamente hablando, no habr\u00e1 grieta alguna entre la expectativa y su realizaci\u00f3n: cuando se adquiere una virtud, la meta se ha logrado, con el consiguiente enriquecimiento para la persona, aunque se pueda seguir progresando en ella. Dir\u00edamos, en lenguaje coloquial, que aqu\u00ed todo es ganancia, porque todo colabora a incrementar la felicidad.<br>\n<strong>3. El que pretende lo que no le corresponde<\/strong><br>\nOtro modo de abrir la grieta en la felicidad consiste en proponerse objetivos que, siendo buenos en s\u00ed mismos, v\u00e1lidos para otras personas, e incluso asequibles para las propias posibilidades, resultan incompatibles con la situaci\u00f3n personal.<br>\nEsta incompatibilidad deriva de los compromisos que se han asumido, respecto de los cuales ciertos objetivos suponen contradicci\u00f3n o desorden. El casado que desea una mujer que no es su esposa; el padre de familia que quiere realizar estudios en el extranjero, cuando necesita trabajar para mantener a sus hijos; el estudiante de una carrera absorbente que pretende, al mismo tiempo, ser un profesional del deporte, etc\u00e9tera.<br>\nEn estos casos, la grieta de la infelicidad se abre desde el principio, y de distinta forma que en los casos anteriores, porque se trata de una separaci\u00f3n previa a la distinci\u00f3n entre pretensi\u00f3n y realizaci\u00f3n.<br>\nEl rompimiento que genera la grieta radica precisamente en la incompatibilidad, para el perfeccionamiento del hombre y en consecuencia para su felicidad, entre el objetivo y lo que a esa persona conviene.<br>\nLo anterior hace que la diferencia entre realizar o no la pretensi\u00f3n resulte secundaria, porque en cualquier caso se dar\u00e1 la grieta con su consecuente infelicidad, aunque ciertamente existan diferencias. Si se lleva a la pr\u00e1ctica lo que se pretende, habr\u00e1 desorden en la conducta y, como consecuencia, se experimentar\u00e1 una infelicidad que corresponde a la frustraci\u00f3n que la naturaleza humana padece cuando act\u00faa en forma contraria a su fin.<br>\nEste fen\u00f3meno suele aparecer en la conciencia y en el coraz\u00f3n en forma de remordimiento y vac\u00edo interior, s\u00edntomas evidentes de infelicidad. Si, por el contrario, el deseo no se realiza, si todo se queda en a\u00f1oranzas subjetivas, la grieta tambi\u00e9n permanecer\u00e1 abierta, tanto por el desorden en la direcci\u00f3n de los deseos, como por la falta de realizaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n (que en este caso se agravar\u00eda si se realizara). Hay personas que viven deseando lo que no les corresponde, de a\u00f1orar en todo momento lo que resulta incompatible con su situaci\u00f3n.<br>\nEstas personas se hacen infelices por su desubicaci\u00f3n en la vida. \u00abSi, en condiciones objetivamente favorables, no nos sentimos identificados con aquello que estamos siendo (\u2026), que estamos viviendo, no podemos decir que somos felices\u00bb.<br>\nEl \u00fanico camino razonable para resolver esas situaciones consistir\u00e1 en apartar de la mente aquellas posibilidades perturbadoras, por su incompatibilidad con la situaci\u00f3n personal, e identificarse plenamente con la vocaci\u00f3n que cada uno tenga, con lo que est\u00e1 llamado a hacer de su vida. M\u00e1s concretamente para los creyentes, quien descubre lo que Dios espera de \u00e9l y coloca todas sus energ\u00edas al servicio de esa meta, alcanza el m\u00e1s alto grado de felicidad en esta vida.<br>\nEsto supone dos cosas indispensables: renunciar a todo aquello que se oponga a los planes de Dios para m\u00ed, y aceptar plenamente todo lo que forme parte de ellos, aunque muchas veces no resulte propiamente agradable o placentero. Es evidente que la felicidad que de aqu\u00ed deriva es mucho m\u00e1s profunda que aquella otra que ofrece las realidades puramente temporales.<br>\n<strong>4. El perezoso que no pone esfuerzo<\/strong><br>\nOtras veces, el origen de la grieta no procede del enfoque sobre los objetivos ni de la falta de adecuaci\u00f3n con nuestras posibilidades, sino de una anomal\u00eda en la voluntad: la falta de esfuerzo para llevarlos a cabo. Aqu\u00ed la meta puede ser acertada, porque se trata de algo conveniente y asequible llegar a ser m\u00e9dico, educar adecuadamente a los hijos, pero luego no se ponen los medios no se estudia durante la carrera de medicina, no se dedica tiempo a la familia, y as\u00ed el objetivo no se alcanza.<br>\nLo mismo ocurre cuando se opta por un ideal m\u00e1s cualitativo: si no se lucha por lograr esa meta, si no se pone un empe\u00f1o continuado, no tardar\u00e1 en aparecer la infelicidad en forma de insatisfacci\u00f3n, por la incoherencia que supone querer algo favorable y no lograrlo.<br>\nConcluimos: no se puede ser feliz sin una voluntad fuerte, capaz de realizar proyectos vitales. Y, como sabemos, la voluntad se fortalece ejercit\u00e1ndola, mediante la sucesi\u00f3n de actos que suponen esfuerzo. Hay situaciones que pueden facilitar e incluso acelerar el proceso de fortalecimiento, como aquellas en que deben afrontarse dificultades, situaciones adversas.<br>\n\u00abLos \u00e1rboles que crecen en lugares sombreados y libres de vientos, mientras externamente se desenvuelven con aspecto pr\u00f3spero, se tornan d\u00e9biles, fr\u00e1giles y quebradizos, y cualquier cosa los hiere f\u00e1cilmente; por el contrario, los que viven en la cumbre de las monta\u00f1as m\u00e1s altas, agitados por muchos y fuertes vientos, y est\u00e1n constantemente expuestos a la intemperie y a todas las inclemencias, golpeados por fort\u00edsimas tempestades y cubiertos por frecuentes nieves, se hacen m\u00e1s robustos que el hierro\u00bb.<br>\nQuien es capaz de conseguir lo que se propone, porque su voluntad le responde en los diversos momentos del proceso, experimenta una felicidad habitual.<br>\n<strong>5. Perseguir objetivos dispersos o excesivos<\/strong><br>\nLa consecuci\u00f3n de los objetivos exige orden y jerarqu\u00eda, para aplicar esfuerzo justamente donde se requiere y lograr as\u00ed su cometido. Hay dos modos contrarios a esta manera de proceder: proponernos metas desconectadas entre s\u00ed, o pretender m\u00e1s objetivos de los que podemos obtener. En ambos casos la grieta en la felicidad aparece, sencillamente, porque no se consigue lo que se quiere. La dispersi\u00f3n o el exceso de objetivos hacen imposible la eficacia del esfuerzo.<br>\nEn palabras de Carlos Llano, \u00abla capacidad (de esfuerzo) se habr\u00e1 de concentrar en aquellas finalidades que sean verdaderamente valiosas, so pena que nuestro esfuerzo haya de dispersarse en diversas direcciones, con peligro de no llevar a t\u00e9rmino ninguna de ellas. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la que muchos esfuerzos, incluso tit\u00e1nicos, resultan ineficaces: porque son muchos. Esta aplicaci\u00f3n puntiforme del esfuerzo resulta tan superficial que no suele, por lo dem\u00e1s, dejar huella o poso alguno en el individuo, al menos huella o poso positivos\u00bb.<br>\nA veces, bajo esta dispersi\u00f3n de intereses que puede generar activismo en forma de movimiento continuo y acelerado, se encubre la pereza de quien no es capaz de esforzarse en serio y con profundidad para conseguir resultados, o de quien incluso huye de sus responsabilidades.<br>\nQuienes padecen esta anomal\u00eda viven habitualmente entretenidos en m\u00faltiples actividades, pero en un latente peligro de que aflore una insatisfacci\u00f3n acumulada por su falta de logros, que generar\u00eda una infelicidad radical. La soluci\u00f3n en estos casos exige aprender a ordenar las metas y a luchar por alcanzarlas una a una, aplicando en cada momento toda la capacidad de esfuerzo disponible, como si las dem\u00e1s no existieran.<br>\nConforme se vaya logrando cada objetivo de uno en uno, insistimos, la persona ir\u00e1 recobrando confianza en sus capacidades y satisfacci\u00f3n por sus logros. Tal vez comience a experimentar una felicidad hasta entonces desconocida.<br>\n<strong>6. El egoc\u00e9ntrico: siempre insatisfecho por lo que recibe<\/strong><br>\nUna \u00faltima forma es aquella que procede de la distancia entre lo que se espera de los dem\u00e1s y lo que se recibe. El caso extremo es el de la persona egoc\u00e9ntrica que se siente con el derecho a recibir mucho m\u00e1s de lo que merece, principalmente en atenciones, afectos, consideraciones especiales. Aqu\u00ed la grieta est\u00e1 patol\u00f3gicamente abierta la persona jam\u00e1s queda satisfecha con lo que le dan y resulta imposible cerrarla, mientras no supere el ego\u00edsmo que le impide apreciar lo que recibe.<br>\nCuando esto ocurre entre personas que se aman, la infelicidad se puede presentar en forma de aburrimiento y petrificaci\u00f3n, como lo ha advertido Octavio Paz: \u00abEl gran peligro que acecha a los amantes, la trampa mortal en que caen muchos, es el ego\u00edsmo.<br>\nEl castigo no se hace esperar: los amantes no ven nada ni a nadie que no sea ellos mismos hasta que se petrifican\u2026 o se aburren. El ego\u00edsmo es un pozo. Para salir al aire libre, hay que mirar m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos: all\u00e1 est\u00e1 el mundo y nos espera\u00bb.<br>\nAl egoc\u00e9ntrico se opone la persona generosa, que vive para dar, no para recibir, que ha comprendido aquellas palabras de Kierkegaard, \u00ab(\u2026) la puerta de la felicidad no se abre hacia dentro; la puerta de la felicidad se abre hacia fuera\u00bb, es decir, hacia los otros.<br>\nQuien as\u00ed vive, cuando recibe, siempre agradece; cuando no, le quita importancia. Tiene expectativas bajas respecto de lo que los dem\u00e1s deben hacer por \u00e9l y esto favorece su felicidad: como no espera, lo que recibe rebasa su expectativa. Adem\u00e1s, esa misma actitud provoca que reciba m\u00e1s, con lo que su felicidad crece continuamente.<br>\nConcluyamos estos an\u00e1lisis destacando las ideas principales. Si la felicidad consiste en la realizaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n, para ser feliz se requiere:<br>\n* metas u objetivos en la vida;<br>\n* metas adecuadas a las capacidades personales, lo que exige evitar objetivos ut\u00f3picos y reconocer las propias limitaciones;<br>\n* dar todo lo que podamos dar, lo cual requiere metas amplias, ideales altos, que nos exijan, siempre dentro de nuestras posibilidades;<br>\n* identificarnos plenamente con nuestra vocaci\u00f3n y vivirla con intensidad;<br>\n* luchar, con voluntad y esfuerzo, y a\u00f1adimos, contando con la ayuda de Dios;<br>\n* organizar con claridad nuestros objetivos evitando la dispersi\u00f3n y el exceso;<br>\n* finalmente, vivir para los dem\u00e1s, buscando dar antes que recibir.<br>\nTal vez el viejo del autob\u00fas, con el que comenz\u00e1bamos estas l\u00edneas, hab\u00eda entendido mejor que el vocalista del grupo Nirvana que la felicidad consiste en la realizaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n, y hab\u00eda sabido ajustar, con mayor precisi\u00f3n, sus expectativas a su realidad personal.<br>\n<span style=\"font-family: Arial\"> <\/span><br>\n<span style=\"font-family: Arial\"> <\/span><\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23521\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La felicidad no es flor de un d&iacute;a. 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