{"id":23517,"date":"1998-03-01T00:00:00","date_gmt":"1998-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23517"},"modified":"1998-03-01T00:00:00","modified_gmt":"1998-03-01T00:00:00","slug":"seduccion_entre_narciso_y_el_vampiro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/03\/01\/seduccion_entre_narciso_y_el_vampiro\/","title":{"rendered":"Seducci\u00f3n: entre Narciso y el vampiro"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23517\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>\u00abSi fuera verdad que no debemos confiar en nada, que no podemos ver m\u00e1s que con los ojos f\u00edsicos, entonces lo primero a lo que tendr\u00edamos que renunciar es a creer en el amor\u00bb (Kierkegaard).<br>\nLa palabra amor, como la palabra ser, se predica de muchas maneras y ha dado lugar a diferentes interpretaciones. La historia de la humanidad se ha encaminado a la b\u00fasqueda hermen\u00e9utica de su sentido existencial, puesto que la naturaleza del hombre est\u00e1 de tal manera predispuesta a buscar la felicidad, que parecer\u00eda imposible pensar que a alguien no le interesara el amor; \u00e9ste es tan necesario al esp\u00edritu como la respiraci\u00f3n es al cuerpo. Sin embargo, en la modernidad, dej\u00f3 de tener importancia como valor primordial y cedi\u00f3 su lugar a la b\u00fasqueda del poder. De tal manera que el amor o lo que se piensa que es el amor, pas\u00f3 a ser un valor subordinado, utilitarista y perdi\u00f3, as\u00ed, su dignidad y sentido.<br>\nLa filosof\u00eda moderna comienza con una duda, de acuerdo con Descartes: \u00abNo debemos dejarnos convencer nunca sino por la evidencia de nuestra raz\u00f3n. Y obs\u00e9rvese bien que digo de nuestra raz\u00f3n y no de nuestra imaginaci\u00f3n ni de nuestros sentidos\u00bb. Esta frase seductora tuvo una influencia decisiva en fil\u00f3sofos posteriores; hizo creer en la ilusi\u00f3n de una absoluta autonom\u00eda del hombre: bas\u00e1ndonos exclusivamente en las fuerzas de la raz\u00f3n, encontrar\u00edamos la felicidad que da el poder del conocimiento sin necesidad de ning\u00fan dogma religioso.<br>\nLa facultad que tuvo la ciencia moderna para predecir y calcular los movimientos mec\u00e1nicos de los seres, dio al hombre la esperanza de dominar la realidad a su voluntad. Esta soberbia humana encerraba el peligro de desaparecer los verdaderos sentimientos del hombre y su espiritualidad a cambio del poder. Esto se entiende claramente en la figura del Prometeo Encadenado: \u00abInstitu\u00ed los varios modos de adivinaci\u00f3n, y fui el primero que distingui\u00f3 en los sue\u00f1os cu\u00e1les han de tenerse por verdades; y diles a conocer los oscuros presagios, y las se\u00f1ales que a veces salen al paso en los caminos\u2026\u00bb.<br>\n<strong>\u00bfNuevos criterios de felicidad?<\/strong><br>\nLa pretensi\u00f3n de dominar la naturaleza al ser interpretada \u00fanicamente como una gran m\u00e1quina carente de otro sentido que el puramente utilitarista, es lo propio de la modernidad. Seg\u00fan Merino, en su Historia de la filosof\u00eda franciscana, esta interpretaci\u00f3n cambi\u00f3 la visi\u00f3n medieval franciscana que postulaba un conocimiento encaminado a contribuir a la gloria de Dios: \u00ab\u2026tend\u00edan a buscar una armon\u00eda y un respeto de todos los seres de la naturaleza, porque se fundamentaban en una metaf\u00edsica del amor, que impulsa m\u00e1s que a conocer para dominar las cosas, a un saber viviendo con ellas\u00bb. Es tambi\u00e9n caracter\u00edstico del franciscano pensar la idea del hombre como imago Dei; es decir: el hombre tiene algo de infinito en el conocer y en el amar. Por esto, el pensamiento franciscano subraya m\u00e1s en Dios la facultad de voluntad divina, que se expresa como amor y es fundamento y finalidad de la creaci\u00f3n. De aqu\u00ed la importancia de entender que el verdadero poder es el del amor, \u00fanica fuerza unificadora que comunica a los seres entre s\u00ed, a trav\u00e9s de la verdad, el bien y la belleza, dando sentido y armon\u00eda a la vida.<br>\nSin embargo, en la sociedad moderna el puro poder, sin el amor, fragment\u00f3 la existencia y el dominio de la naturaleza se encamin\u00f3, tambi\u00e9n, al dominio del hombre por el hombre; ya algunos pensadores modernos Hobbes, Marx, Sartre interpretaron las relaciones humanas como lucha de poder. Incluso la econom\u00eda liberal fundament\u00f3 su desarrollo en la competencia entendida como una envidia de lo que el otro tiene, pues lo importante es aprovechar las pasiones humanas para promover el bienestar. De aqu\u00ed la afirmaci\u00f3n de Bentham, para quien las relaciones humanas son buenas simplemente porque son \u00fatiles. Esta interpretaci\u00f3n convirti\u00f3 la profundidad y la apertura de la personalidad en una simple apariencia de lo que verdaderamente se es, y como consecuencia, la imagen reemplaz\u00f3 la conciencia moral, y la seducci\u00f3n sustituy\u00f3 la amistad y el amor.<br>\nDe ahora en adelante, lo importante ser\u00eda utilizar al otro sin involucrarse en su vida, ni \u00e9l en la nuestra. La amistad se volvi\u00f3 selectiva de acuerdo al inter\u00e9s. El rompimiento de v\u00ednculos, que fundamenta la sociedad individualista, sustituy\u00f3 el di\u00e1logo por la simple charla superficial; la libertad de elecci\u00f3n por el simple c\u00e1lculo; las convicciones en intereses y el amor por la sexualidad: el hedonismo se convirti\u00f3 en criterio de felicidad. De hecho, la interpretaci\u00f3n freudiana del amor y el keynesianismo consumista hicieron casi realidad la utop\u00eda de A. Huxley en Un mundo feliz: \u00abLa gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que no puede obtener. Est\u00e1 a gusto, est\u00e1 a salvo; nunca est\u00e1 enferma, no teme a la muerte; ignora la pasi\u00f3n y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres est\u00e1n condicionados de manera que apenas pueden obrar de otro modo que como deben obrar\u00bb.<br>\nEste tipo de individuos fragmentados y automatizados, que parecen representar el ideal de nuestra sociedad de consumo, est\u00e1n dispuestos a sacrificar cualquier sentimiento que, por su vinculaci\u00f3n, impida la realizaci\u00f3n de sus \u00e9xitos. No hay por qu\u00e9 asombrarse que el car\u00e1cter narcisista sea el principal representante de esta sociedad, pues de acuerdo con Freud, en la Introducci\u00f3n al narcisismo, sus rasgos definitorios son necesarios para las relaciones sociales: \u00ab\u2026el narcisismo no ser\u00eda una perversi\u00f3n, sino el complemento libidinoso del ego\u00edsmo del instinto de conservaci\u00f3n, ego\u00edsmo que atribuimos justificadamente, en cierta medida, a todo ser vivo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Desesperadamente atractivos<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con Fromm, el narcisismo es uno de los descubrimientos m\u00e1s grandes de Freud, pues lo emple\u00f3 para comprender distintos fen\u00f3menos de conducta social, sobre todo para entender la esquizofrenia. Esta hip\u00f3tesis sostiene que en el ser humano existe un narcisismo primario y normal (seg\u00fan los psic\u00f3logos, el beb\u00e9 no distingue entre \u00e9l y el mundo externo pues todav\u00eda no se manifiesta la conciencia de ser, es decir del yo;pero, a medida que la persona madura normalmente y se relaciona con el mundo exterior, aprende a darle la misma importancia a las personas, a la realidad externa y a s\u00ed mismo. Aunque, en ciertos casos, retira su vinculaci\u00f3n libidinosa del mundo exterior y se encierra en s\u00ed mismo, construyendo su propia fantas\u00eda. Afirma Freud en el libro anterior: \u00abEstos enfermos a los que yo he propuesto calificar de parafr\u00e9nicos muestran las caracter\u00edsticas principales: la man\u00eda de grandeza y la falta de inter\u00e9s por el mundo exterior (personas o cosas). Esta \u00faltima circunstancia los substrae totalmente al influjo del psicoan\u00e1lisis, que nada puede hacer, as\u00ed, en su auxilio\u00bb.<br>\nLa persona enferma se encierra en s\u00ed misma, cortando todo tipo de vinculaci\u00f3n con el mundo exterior y suprime, as\u00ed, sus sentimientos. Ejemplo claro es el catat\u00f3nico que reprime todo sentimiento, incluso el dolor, y por ello puede mantenerse sin impulso o movimiento interno largos per\u00edodos de tiempo.<br>\nNegar los sentimientos es una caracter\u00edstica que comparten esquizofr\u00e9nicos y narcisistas; pero el narcisista, que no ha fracasado en su intento de adquirir poder, est\u00e1 todav\u00eda en actividad, mientras el catat\u00f3nico, que no lo logr\u00f3, se encuentra en estado de depresi\u00f3n. Dice un dicho popular liberal: \u00abel \u00e9xito no es lo m\u00e1s importante, es lo \u00fanico que cuenta\u00bb. De aqu\u00ed surge esta obsesi\u00f3n por el poder, al grado de ir en contra de nuestra propia naturaleza. Por ello, algunos autores no est\u00e1n de acuerdo en que el narcisismo primario sea algo normal a la naturaleza humana. Lo demon\u00edaco de los narcisistas es que al negar sus sentimientos niegan su conciencia; es decir, niegan su yo para adquirir un yo artificial que es su imagen y que proyectan ante los dem\u00e1s para lograr sus objetivos.<br>\nPero negar sus sentimientos es negar tambi\u00e9n que son un cuerpo; la racionalidad se convierte en raz\u00f3n instrumental y la persona se transforma en el yo cartesiano que utiliza su cuerpo como instrumento para obtener poder y controlar la realidad: \u00abAs\u00ed me atrever\u00eda a decir que, en el caso de los hombres, el poder equivale a la potencia sexual, mientras que en el caso de las mujeres el atractivo sexual equivale a poder\u00bb. De aqu\u00ed la importancia que tiene para ellos el atractivo personal. Buscan ser personas especiales, por encima de toda debilidad humana y convertirse en centro de atenci\u00f3n y culto. Pero el precio de esa autoimagen grandiosa es condenarse a la soledad, frialdad e incomunicaci\u00f3n. Su propio enga\u00f1o, que les impide ser ellos mismos, les oculta sus necesidades espirituales y limitaciones, de tal modo que no ven al otro m\u00e1s que en relaci\u00f3n con sus propios intereses ego\u00edstas.<br>\n<strong>Dr\u00e1cula: la astucia del seductor<\/strong><br>\nPero no por negar al esp\u00edritu niegan sus necesidades, porque la conciencia no puede morir. Entonces sustituyen su necesidad de amor por sexo, su necesidad de trascendencia por poder y su necesidad de sentido de la existencia por el apetito de consumo. As\u00ed, consumen sin medida tratando de escapar de su desesperaci\u00f3n, y solamente perciben al pr\u00f3jimo como instrumento de utilidad o placer. Esto es lo que representa la figura del vampiro.<br>\n\u00abCuando Dr\u00e1cula seduce con elegancia a la mujer, ella lo mira con ojos de horror y sorpresa, contemplativa, es cautivada. \/Se transforma en su imagen reflejada. Id\u00e9ntica narcis\u00edsticamente. \/Es transfigurada en muerta-viviente. Ellos son muertos que viven de la sangre. Su imagen tampoco se refleja en el espejo\u00bb.<br>\nLos vampiros son muertos-vivientes que s\u00f3lo pueden salir de noche para poder ocultar su imagen seductora en las sombras; la luz del d\u00eda descubrir\u00eda su enga\u00f1o al no reflejarse en el espejo: \u00abLa astucia del seductor consistir\u00e1 en confundirse con el espejo de la pared opuesta, donde la mujer se reflejar\u00e1 sin pensarlo, mientras que el espejo la piensa\u00bb, dice Baudrillard. Mediante el enga\u00f1o se propone lograr que la v\u00edctima crea en la verdad de lo que se le muestra, cuando no es m\u00e1s que la apariencia pues le dice s\u00f3lo lo que ella quiere escuchar. La astucia del seductor es su raz\u00f3n instrumental, que adormece la conciencia en su propia vanidad. Al igual que la ara\u00f1a teje su red para atrapar a su presa, el vampiro, a trav\u00e9s de artima\u00f1as o\u00adn\u00edricas, logra confundir a su v\u00edctima haci\u00e9ndole creer en lo que no es m\u00e1s que un sue\u00f1o. La perdici\u00f3n est\u00e1 en la vanidad narcisista de la joven v\u00edctima: ella misma se pierde con el enga\u00f1o de su pasi\u00f3n, que se apodera de su voluntad y la encadena a su destino. Y a\u00f1ade: \u00abLa seducci\u00f3n es un destino: para que se cumpla, es necesario que toda la libertad est\u00e9 ah\u00ed, pero tambi\u00e9n toda ella encaminada hacia su p\u00e9rdida como son\u00e1mbula\u00bb. Ella sola se dirige hacia el vampiro; pues \u00e9l, vac\u00edo de esp\u00edritu, no tiene vida propia, es un fantasma desesperado de la eternidad que s\u00f3lo puede vivir sustrayendo la sangre vital de la temporalidad, cuya excitaci\u00f3n crece a medida que su v\u00edctima se acerca.<br>\nAfirma Kierkegaard que la mujer es m\u00e1s sensible que el var\u00f3n: \u00abAs\u00ed lo revela enseguida su organizaci\u00f3n corporal\u00bb. Pero en la modernidad esto es considerado su debilidad, por eso la forma de desesperaci\u00f3n femenina se encuentra, precisamente, en la falta y b\u00fasqueda de amor. En su desesperaci\u00f3n oculta su debilidad en la banalidad y la aparente inocencia, queriendo confundir y escapar de s\u00ed misma. Sin embargo, aunque ingenuidad es inocencia y \u00e9sta es ignorancia, la obstinaci\u00f3n, porque es voluntaria, es ignorancia pero no inocencia. Aqu\u00ed la obstinaci\u00f3n se confunde con ingenuidad, siendo que no es m\u00e1s que superficialidad narcisista.<br>\nLo grave de la superficialidad narcisista es su falta de seriedad ante la existencia, pues solamente ve lo que quiere ver. Lo que en el ni\u00f1o se considerar\u00eda como una virtud, en el adulto es una falta de car\u00e1cter. Aqu\u00ed es donde entra en juego la estrategia del seductor, pues gracias a la miseria de esp\u00edritu no hay forma de descubrir cr\u00edticamente el conjuro de la seducci\u00f3n. Apunta Kierkegaard: \u00abY lo que a m\u00ed me parece m\u00e1s terrible y m\u00e1s me impresiona de esta enfermedad y miseria, la m\u00e1s espantosa de todas las enfermedades y miserias, es su ocultez\u00bb.<br>\nAs\u00ed, la angustia de la seducci\u00f3n es la nada oculta en el espejo: todo el origen de la seducci\u00f3n reside en la joven. Seg\u00fan opina Baudrillard: \u00abLa v\u00edctima no puede jactarse de ser inocente, ya que, virgen, bella y seductora, constituye un desaf\u00edo en s\u00ed, que s\u00f3lo puede ser igualado por su muerte (o por su seducci\u00f3n, que es igual a un asesinato)\u00bb.<br>\n<strong>Confianza en el amor<\/strong><br>\nPara Kierkegaard: \u00abCuando la muerte se presenta en su verdadera figura, como el siniestro esqueleto armado con la guada\u00f1a, no se contempla sin espanto; pero si aparece disfrazada, para burlarse de los hombres que creen, ilusos, burlarse de ella, de tal manera que s\u00f3lo el atento observador ve que el desconocido que seduce a todos con su cortes\u00eda y a todos arrastra a la loca algazara del placer sin freno, es la muerte, sobrecoge a aqu\u00e9l un profundo terror\u00bb.<br>\nCuando el vampiro abandona la v\u00edctima, no lo hace sin antes haberle \u00abinfectado\u00bb la \u00abenfermedad mortal\u00bb. \u00c9sta consiste, seg\u00fan el cristianismo, en la muerte espiritual, pues se ha perdido toda esperanza. En esto estriba la naturaleza del pecado, puesto que, como leemos en Georges Bernanos, \u00ab\u2026\u00e9l es, una especie de vampiro que chupa insaciablemente la sangre de la vida\u00bb.<br>\nLo grave de la desesperaci\u00f3n se manifiesta en el hecho de que al haber sido enga\u00f1ada, no sabe ahora qu\u00e9 hacer con ella misma, y esto la hace desesperar de s\u00ed misma. Dice Kierkegaard: \u00abEste propio yo, del que ella se hubiera desentendido o lo hubiera dejado perder de la manera m\u00e1s deliciosa para convertirlo en el de su amado\u2026, este propio yo repito, le resulta ahora un verdadero suplicio, ya que tiene que ser un yo sin \u00e9l. Este propio yo, que habr\u00eda podido ser la riqueza de toda su vida, se le ha tornado ahora en un vac\u00edo repugnante\u00bb. Al transformar su amor en odio y su esperanza en desesperaci\u00f3n, transforma su vida en un suplicio, pues no puede desembarazarse de su pasado. Contin\u00faa: \u00abEn esta situaci\u00f3n, intenta acercarte a la muchacha dici\u00e9ndole: te est\u00e1s consumiendo del todo; y ella te responder\u00e1: \u00a1ah, qu\u00e9 m\u00e1s querr\u00eda yo; pero no, mi tormento consiste precisamente en no poder consumirme del todo!\u00bb.<br>\nCuando su dignidad ha sido destruida, lo importante ser\u00eda que se abriera a una nueva posibilidad, que aceptara su ruina y limitaciones, aprendiendo como ser humano de sus errores, teniendo la humildad suficiente de no perder la confianza en el amor. Pero para esto, a\u00f1ade, es necesario que tenga fe: \u00ab\u2026lo \u00fanico que le ayuda es la seguridad de que para Dios todo es posible\u00bb. Pero la racionalidad cartesiana ha dicho que hay que dudar de todo y no confiar m\u00e1s que en s\u00ed mismo, utilizando como instrumento la propia raz\u00f3n; lo importante es adormecer la conciencia mediante los placeres de la mundanidad y la embriaguez del \u00e9xito. As\u00ed es que hay que endurecer el coraz\u00f3n y enfriar la sangre; es decir, matar al esp\u00edritu para convertirse en una moderna vampiresa.<br>\nSin embargo, afirma Kierkegaard que el esp\u00edritu es un acreedor que nunca deja de cobrar y al que no es posible enga\u00f1ar ni mucho menos matar; de aqu\u00ed el tormento y desesperaci\u00f3n de los condenados, que es no poder morir, no poder matar al yo eterno cambi\u00e1ndolo por uno de su propia invenci\u00f3n. \u00abPero no se quiere pensar gravemente en la eternidad: se siente angustia ante ella y la angustia busca cien escapes\u2026 Esto es precisamente lo demon\u00edaco\u00bb.<br>\nAqu\u00ed radica lo terror\u00edfico de los \u00abvampiros\u00bb: no matan el cuerpo sino el esp\u00edritu para poder dominar la temporalidad, convirti\u00e9ndose en muertos-vivientes que viven agonizando eternamente a costa de negar la eternidad.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23517\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El vampiro, tal como se le ha conocido en la literatura, guarda estrechas semejanzas con el narcisista. &eacute;ste ha sido ensalzado, hoy, como la personalidad perfecta: posee los secretos del poder y la seducci&oacute;n de la imagen, niega el compromiso, la conciencia, la espiritualidad pero, sobre todo, la trascendencia del amor.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[54],"class_list":["post-23517","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_235"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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