{"id":23516,"date":"1998-03-01T00:00:00","date_gmt":"1998-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23516"},"modified":"1998-03-01T00:00:00","modified_gmt":"1998-03-01T00:00:00","slug":"los_derechos_del_artista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1998\/03\/01\/los_derechos_del_artista\/","title":{"rendered":"Los \u00abderechos\u00bb del artista"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23516\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Si se entiende por est\u00e9tica la experiencia \u00edntima de cada uno frente a una obra de arte, la probabilidad de que \u00e9sta pudiera relacionarse con el derecho ser\u00eda m\u00e1s bien poca. Cuando el arte se experimenta como simple promesa de felicidad, como lo hizo Stendhal; o cuando consiste, como pens\u00f3 Matisse, en el goce exquisito que suscita la sensualidad de una l\u00ednea o una composici\u00f3n de colores; si tal experiencia es tan subjetiva, el derecho no sabr\u00eda encontrar d\u00f3nde aplicar su objetividad. Cuando el arte se experimenta, a la inversa, como la presentaci\u00f3n de ideas est\u00e9ticas o como \u00abuna representaci\u00f3n del absoluto\u00bb, de manera que atraviesa entonces la esfera de la objetividad, escapa una vez m\u00e1s al dominio del derecho.<br>\nLa experiencia est\u00e9tica no es entonces la que puede concernir al derecho, sino sus diversas formas de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, donde puede presentarse la intervenci\u00f3n del derecho. Es en este sentido, creo, en el que los jueces de la sexta sala de lo correccional, en 1857, inculparon a Flaubert y condenaron a Baudelaire. Pero, \u00bfafectar\u00eda esto a la est\u00e9tica? Es la escena del coche de Madame Bovary la que conden\u00f3 al primero y, al otro, seis poemas donde no hab\u00eda debido \u00aben las cosas del amor mezclar la honestidad\u00bb.<br>\n<strong>\u00bfEl arte tiene \u00abderechos\u00bb?<\/strong><br>\nEst\u00e1 claro que el derecho no se ocupar\u00eda ni del arte del novelista o del poeta, sino del objeto mismo que su obra escribe o evoca. Supongamos que Delfina e Hip\u00f3lita, estas Mujeres condenadas, en vez de ser simplemente evocadas por el poeta, hubieran sido condenadas por atentar contra las buenas costumbres, gracias al exhibicionismo de dejar las ventanas abiertas para no ocultar sus retozos a la curiosidad de un eventual transe\u00fante. Lo que el derecho condenar\u00eda no ser\u00eda, pues, el arte, sino que \u00e9ste sirviera de coartada, pretexto e instrumento, a las escenas que la ley prohibe como espect\u00e1culo.<br>\nLa cuesti\u00f3n que el aficionado al arte propone al fil\u00f3sofo del derecho es la del privilegio del arte. Por tener m\u00e1s talento, \u00bftiene un artista menos obligaciones o m\u00e1s derechos? \u00bfHay derechos del artista por encima de los del ciudadano com\u00fan? Al afirmar que todos tienen derecho al arte, \u00bfno se postula subrepticiamente que el derecho no tiene competencia alguna en lo que concierne al arte, porque el arte no puede obtener ning\u00fan beneficio del derecho?<br>\nHoy consideramos que no puede haber l\u00edmites al derecho de libre expresi\u00f3n, y en tanto que el asesinato no sea reivindicado como una de las bellas artes, estamos muy cerca de reconocerle todos los derechos.<br>\nAlg\u00fan \u00ab artista\u00bb estrella su cabeza contra los muros para simbolizar el \u00abaplastamiento definitivo del arte contra lo real\u00bb; otro se corta la boca para mezclar su sangre con leche y hacer g\u00e1rgaras con ella; uno m\u00e1s, firma los cuerpos de j\u00f3venes desnudas debajo de la cintura en una exposici\u00f3n escult\u00f3rica (nadie parece tener el derecho a obstaculizar estas expresiones originales de una nueva forma de arte: el body art). Finalmente, nadie est\u00e1 obligado a asistir a estas exhibiciones: todo el que va tiene derecho a entrar y cada uno tiene el derecho a salir. Nadie es entonces ofendido: el derecho est\u00e1 a salvo.<br>\n\u00bfDe d\u00f3nde procede entonces que me parezca que no se tiene del todo el derecho a \u00abreconocer\u00bb como \u00abverdaderas obras de arte\u00bb a estas pobres chicas pintarrajeadas y entregadas al fot\u00f3grafo?<br>\nUn ejemplo permitir\u00e1, sin duda, al fil\u00f3sofo del derecho, comprender y caracterizar mejor este abuso del derecho que quiero someter a su apreciaci\u00f3n. En 1972, se organiza en el Grand Palais, \u00abseg\u00fan la voluntad del mismo Presidente de la Rep\u00fablica, una gran exposici\u00f3n retrospectiva: \u201c72, doce a\u00f1os de arte contempor\u00e1neo en Francia\u201d.<br>\nUn peque\u00f1o objeto muy particular figura en esta exposici\u00f3n. Se trata de un frasco que contiene algunos cent\u00edmetros c\u00fabicos de orina de uno de los disc\u00edpulos m\u00e1s incondicionales de Duchamp: Ben Vautier\u00bb. Espont\u00e1neamente osar\u00e9 invocar aqu\u00ed un derecho que no se reconocer\u00eda: el derecho al lenguaje. Es el empleo de la palabra \u00abarte\u00bb el que me parece un abuso del derecho.<br>\nUno no reconoce el \u00abderecho\u00bb de un camionero a hacerse llamar cirujano dentista, ni el del curandero a ejercer la medicina. Algunos fil\u00f3sofos pensaron que no hay arte si no hay genio, que no hay genio sin talento, talento sin oficio, ni oficio sin aprendizaje; pero yo no soy tan exigente ni tan restrictivo. Pido s\u00f3lo que no se tenga derecho a usar la palabra \u00abarte\u00bb cuando no haya obra y ni siquiera objeto.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El arte ha muerto: \u00a1viva el arte!<\/strong><\/p>\n<p>Se me dir\u00e1 que, despu\u00e9s de que el arte ha muerto, cada uno de sus enterradores tiene derecho a creerse artista. \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1, de cualquier modo, el jurista acerca del derecho de alguno a hacerse pasar por duque bajo el pretexto de que ya no hay ducados, o por emperador porque ya no hay imperio? Es verdad, se me objetar\u00e1, que aqu\u00ed el uso hace el derecho. Todo lo que no es general y p\u00fablicamente rechazado es considerado general y p\u00fablicamente reconocido. Estas diversas exhibiciones han encontrado defensores entre cr\u00edticos reconocidos, fil\u00f3sofos, expertos. Los responsables de los museos los acogen en sus instituciones. \u00bfQu\u00e9 reconocimiento m\u00e1s objetivo, qu\u00e9 derecho mejor fundado que el que les otorga el Estado?<br>\nDe 1958 a 1972, Ben tuvo en Niza \u00abuna min\u00fascula tienda de discos de ocasi\u00f3n\u00bb. \u00abSobre toda la fachada, sobre los muros, sobres los aparadores, sobre los pelda\u00f1os de la peque\u00f1a escalera, todo estaba \u201centeramente recubierto de su escritura\u2026 La tienda ha sido vendida, desmontada y reconstruida en el Museo Nacional de Arte Moderno\u201d\u00bb .<br>\n\u00bfC\u00f3mo puede un artista as\u00ed de \u00aboficial\u00bb ser oficialmente un artista? En una entrevista efectuada en marzo de 1968 en Lettres Fran\u00e7ais, Buren afirm\u00f3 que \u00abel arte ya no puede justificarse\u00bb. Aunque Duchamp ya se hab\u00eda percatado de ello, explicaba: \u00abse interpret\u00f3 como si estuviera contra el arte, cuando hab\u00eda sido dentro del arte\u00bb. Despu\u00e9s, se produjo la confusi\u00f3n. \u00abPara terminar, Buren, Parmentier, Mosset, Toroni (el grupo BMPT) se impusieron un sistema formal que les imped\u00eda toda evoluci\u00f3n. As\u00ed, Buren utiliza un lienzo rayado verticalmente; l\u00edneas alternas blancas y de colores tienen siempre el mismo largo: 8.7 cent\u00edmetros\u00bb . En octubre de 1968, en Mil\u00e1n, \u00abrecubre con franjas blancas y verticales la puerta de entrada de la galer\u00eda Apollinaire, para poder cerrar la galer\u00eda durante todo el tiempo de la exposici\u00f3n.<br>\nEn 1969, en la Kunsthalle de Berna, el artista pega carteles con franjas blancas y rosas sobre los muros del edificio\u2026\u00bb. En 1983, el Estado franc\u00e9s abre a su fantas\u00eda uniforme uno de los sitios m\u00e1s prestigiados de Par\u00eds: la Cour dhonneur du Palais Royal. \u00bfTransgresi\u00f3n? \u00bfPerversi\u00f3n? \u00bfBurla? Lo que no pudo ser m\u00e1s que una forma obstinada de mistificaci\u00f3n se convierte, con el mismo golpe, en el emblema m\u00e1s oficial del arte contempor\u00e1neo. Del modo insoluble que Vel\u00e1zquez est\u00e1 asociado a Felipe IV, Le Vau a la fortuna de Fouquet, o Lebrun al reino de Luis XIV, Buren emblematiza para la posteridad los septenios republicanos. Creo, por ello, que las tribulaciones de la est\u00e9tica desatan algunas cuestiones que s\u00f3lo un fil\u00f3sofo del derecho podr\u00eda tener la capacidad de dilucidar.<br>\nQue el Jefe de Estado se rodee, en el palacio nacional, de las obras, decoraci\u00f3n o desechos que le vengan en gana, es su gusto y est\u00e1 en su derecho. Mas las compras de los museos nacionales, las formas de est\u00e9tica privilegiadas por sus exposiciones, los espacios p\u00fablicos abiertos a sus exhibiciones en tanto que ello ayuda a construir a las celebridades, contribuyen a orientar y determinar el gusto. \u00bfBasta que una persona est\u00e9 a cargo de una Secretar\u00eda o departamento para que tenga el derecho de imponer sus gustos a sus contempor\u00e1neos, si \u00e9l mismo no quiere determinar los suyos?<br>\n<strong>Tres preguntas importantes<\/strong><br>\nLa objeci\u00f3n: en su palacio de Luciennes, la Condesa de Barry se hac\u00eda servir de un peque\u00f1o negrito al que vest\u00eda de personaje de \u00f3pera-bufa, llamado Zamora (Alejandro Dumas describe con picard\u00eda el hecho en una novela). \u00abErijamos Luciennes como castillo real sugiere la astuta condesa y nombremos a Zamora gobernador.<br>\nSer\u00e1 una burla trata de objetar Luis XV; esto har\u00e1 aullar a los otros gobernadores\u00bb; y he aqu\u00ed a Zamora nombrado gobernador. Pregunta a un fil\u00f3sofo del derecho: \u00bfdebemos pensar que un rey de Francia ten\u00eda el derecho de hacer todo lo que no le prohib\u00edan las leyes del reino? Pregunta derivada: \u00bfdebe pensarse que, por el honor de la Rep\u00fablica, el primero de sus magistrados no puede tener sino los mismos derechos que los que se recuerdan de un rey?<br>\nEste ejemplo nos permite plantear al fil\u00f3sofo del derecho tres problemas. Comparable al proceso que se le hizo a Flaubert o a Baudelaire a prop\u00f3sito del orden moral, el primero se refiere al derecho penal. Por introducir en el caso el uso de la propiedad p\u00fablica, el segundo compete al derecho administrativo. En cuanto al tercero, de orden igualmente administrativo, se refiere a los medios que hacen uso del comercio del arte para promover artistas cuyo solo talento no los dejar\u00eda jam\u00e1s ser conocidos.<br>\nEl orden moral tiene una mala reputaci\u00f3n. En consecuencia se ejercita con mucha vigilancia. \u00bfCon qu\u00e9 derecho se prohibe la apolog\u00eda del nazismo, de alg\u00fan tipo de racismo o alguna forma de antisemitismo en nombre del orden moral? \u00bfCon qu\u00e9 derecho se prohibe la publicidad de la droga? De nuevo en nombre del orden moral. \u00bfCon qu\u00e9 derecho se prohibe, a cualquiera, la elecci\u00f3n de destruirse con tal sustancia t\u00f3xica en vez de aquella otra? Siempre en nombre del orden moral. Ahora bien, toda obra de arte tiene un sentido. La elecci\u00f3n misma de su insignificancia no es insignificante. Ridiculizando y teorizando las manifestaciones dada\u00edstas, Arag\u00f3n apel\u00f3 al juicio de la masacre de 1920: \u00abSe hacen las leyes, las morales, las est\u00e9ticas, para dar respeto a las cosas fr\u00e1giles. Lo que es fr\u00e1gil puede romperse\u2026 romped las ideas sagradas.<br>\nTodo lo que hace brotar las l\u00e1grimas de los ojos, rompedlo, rompedlo; yo no los libero sino de este opio, m\u00e1s fuerte que todas las drogas: rompedlo\u00bb. No s\u00e9 si la plaza del Palais Royal hac\u00eda brotar las l\u00e1grimas de los ojos. Sin duda, se ignoraba hace tiempo que tambi\u00e9n era fr\u00e1gil. Por poco que evoque, que simbolice o que signifique, la decoraci\u00f3n ah\u00ed instalada es la de un mundo roto, el hundimiento, las ruinas y la destrucci\u00f3n de los cuales fijan los estigmas. Como lo describe Georges Ribemont-Dessaignes: \u00abDestruir un mundo para poner otro en su lugar, donde no existe m\u00e1s, tal es, en suma, la consigna de Dada\u00bb.<br>\n\u00abLo esencial de la fuerza de Dada es un principio de destrucci\u00f3n y de negaci\u00f3n totales\u00bb. Ahora bien, las formas pol\u00edticas de este nihilismo est\u00e1n prohibidas. Sus formas m\u00e1s privadas son perseguidas por la justicia. Entonces, \u00bfcon qu\u00e9 derecho puede el Estado defender, promover, ilustrar, publicar, difundir lo que condena en tantas otras ocasiones? En verdad, esto ya se ha visto. Pero fue en el teatro. Era Bacchus. Y el final era sangriento.<br>\nEl segundo problema que quiero proponer al fil\u00f3sofo del derecho concierne a esta especie de usurpaci\u00f3n de la propiedad p\u00fablica. No se trata s\u00f3lo de un lugar p\u00fablico, de uso p\u00fablico, sino de monumentos hist\u00f3ricos y de un sitio apreciado.<br>\nEn el caso de la exhibici\u00f3n de mu\u00f1ones pintados a rayas, \u00bflo encuentra satisfactorio el gusto general? \u00bfEs para el peat\u00f3n de Par\u00eds para quien estos mu\u00f1ones han sido pintados? \u00bfFue elecci\u00f3n del alg\u00fan Instituto? \u00bfCon qu\u00e9 derecho se impone esta exhibici\u00f3n dada\u00edsta a todos los parisinos? Se me objetar\u00e1 que es responsabilidad del Estado presentar a todo el pueblo el arte m\u00e1s contempor\u00e1neo. A esto, es la misma historia del arte la que responde.<br>\nPara ser contempor\u00e1neo, no basta que un lienzo apenas se haya terminado de secar esta ma\u00f1ana. El 29 de mayo de 1913, la aldeana de Asturias que manten\u00eda su fuego de carb\u00f3n no era contempor\u00e1nea de Misia Sert, que se vomitaba en la Premier de Sacre. Por la misma raz\u00f3n, las provocaciones que en Nueva York pod\u00edan escandalizar en 1911, o en 1916 en Zurich, no pod\u00edan pasar en 1980 como la expresi\u00f3n de una est\u00e9tica contempor\u00e1nea.<br>\nEsa vanguardia de la que hablamos se convirti\u00f3 en un ej\u00e9rcito, y sus peligrosos dinamiteros son ahora respetables caballeros que promueven sus souvenirs y sus conferencias en universidades norteamericanas.<br>\nEn cuanto al p\u00fablico, parece bien revelarle el arte de su tiempo para que se reconozca en \u00e9l; m\u00e1s que para impon\u00e9rselo, por el contrario, para persuadirle de que es suyo. Este arca\u00edsmo, esta arrogancia, esta ostentaci\u00f3n ideol\u00f3gica, que parecer\u00edan propias de un Estado totalitario, me parecen parad\u00f3jicas en uno democr\u00e1tico. Y me pregunto: \u00bfcon qu\u00e9 derecho?<br>\nQueda un tercer problema que concierne al ejercicio y desarrollo del arte en los pa\u00edses occidentales. Parece lo m\u00e1s com\u00fan en las exposiciones, tanto en Europa como en Am\u00e9rica, hacer colgar un tubo de gas, exhibir el durmiente de una v\u00eda f\u00e9rrea, colocar un centenar de tenedores de hierro al lado de una maleta de cart\u00f3n, etc\u00e9tera. Entonces, \u00bfcon qu\u00e9 derecho aquel que no hace m\u00e1s que franjas verticales es un artista de importancia internacional, mientras que quien elabora adornos de relleno s\u00f3lo es bueno para la kermesse parroquial? La cuesti\u00f3n que propongo aqu\u00ed al jurista es de importancia, puesto que todos tienen este sentimiento, que procede de la justicia y del derecho de gentes.<br>\nEl jardinero que, aquejado de una fiebre cultural, llena sus macetas de flores de hormig\u00f3n, no es m\u00e1s que un pobre diablo hasta el d\u00eda que la Kunsthalle de D\u00fcsseldorf, el Museo de Arte Moderno de Par\u00eds, Basilea o Amsterdam, le proponen exponerlas. Se ofrece a sus cacharros alg\u00fan lugar de una gran ciudad y sus fotograf\u00edas se difunden.<br>\nHe aqu\u00ed a un consagrado artista internacional: invitado, festejado, cuestionado, comentado y enriquecido. Pues bien, \u00bfpor qu\u00e9 otros, sin m\u00e1s ni menos originalidad, no tienen derecho a la misma fama? \u00bfFalta la oportunidad? \u00bfNo se me objetar\u00e1 que nada es tan ingenuo ni trivial como semejante recriminaci\u00f3n, y que no hay concurso en el que alg\u00fan desdichado candidato no acuse al jurado de no haber hecho justicia a sus m\u00e9ritos? Comprendo entonces muy bien que me opongan la necesaria soberan\u00eda de los jurados y, por consiguiente, el derecho de los artistas mencionados y hace poco expuestos en el Sal\u00f3n por contraste con la amargura de quienes han sido rechazados. Que un jurado haya preferido, en un momento dado, a Henry Rignault sobre Manet, Barrias sobre Pisarro, Alfred Roll sobre C\u00e9zanne y Jules Breton sobre Renoir, estaba en su derecho.<br>\nLa cuesti\u00f3n no est\u00e1 ah\u00ed. Influye la promoci\u00f3n comercial de un artista, independientemente del gusto del p\u00fablico, del juicio de sus colegas, y de la ley en vigor.<br>\n<strong>El arte como subasta<\/strong><br>\nEn 1886, Zol\u00e1 denunci\u00f3 en L\u00b4Oeuvre a este tipo de mercader mundano que \u00ab trastornaba\u00bb la evoluci\u00f3n del arte \u00ab segregando al viejo aficionado dotado de gusto, no tratando m\u00e1s que con el aficionado rico que no sab\u00eda nada de arte, que compra un lienzo como un valor en la bolsa, por vanidad o con la esperanza de que subir\u00e1\u00bb .<br>\nJacques-Emile Blanche present\u00eda la inminencia de una revoluci\u00f3n est\u00e9tica en esta nueva actitud que hac\u00eda del arte un objeto de comercio, que trataba las obras como mercanc\u00eda, del mismo modo que los objetos de culto o de piedad se venden hoy con los anticuarios para decorar nuestros pasillos. \u00ab El viejo comerciante los aprovechaba, pod\u00eda tener sus gustos, no los colgaba.<br>\nDec\u00eda: soy comerciante, vendo lo que me gusta mucho comprar. Hoy ha encontrado lo mejor: \u00e9l mismo crea la opini\u00f3n\u00bb . Breton afirmaba: \u00ab La especulaci\u00f3n ha entrado en juego, y se empieza a llevar al d\u00eda el registro de los cambios art\u00edsticos con el mismo rigor que el de los cambios monetarios.<br>\nEl arte se est\u00e1 liquidando, al igual que las naciones. Y en esto tampoco la cr\u00edtica est\u00e1 a la altura de las circunstancias. Celosa durante largo tiempo de esta apariencia de sanci\u00f3n que confer\u00eda a sus juicios, el anuncio a bombo y platillo de ciertos precios de venta, ya no aparece m\u00e1s que como el turbio agente de esas combinaciones que no tienen nada que ver con el arte y que amenazan con desacreditarlo. En cualquier plano que se sit\u00faen las manifestaciones art\u00edsticas a las que nos es dado asistir y aun cuando no se tratase m\u00e1s que de una de cada diez o cien, no veo la manera de conjurar un peligro de este orden. El arte est\u00e1 actualmente bajo el dominio de los comerciantes\u00bb .<br>\nLo extra\u00f1o es que esta misma constataci\u00f3n e indignaci\u00f3n se encuentre en boca del m\u00e1s c\u00e9lebre de estos comerciantes, el de Picasso, de Juan Gris, de Derain y de Masson. Khanweiler, en efecto, estigmatiza a estos \u00ab fabricantes de falsa gloria\u00bb que proveen a un joven pintor \u00ab de una cuota, de una subasta en Drouot, de aficionados y de cat\u00e1logos aduladores antes, incluso, de que haya tenido tiempo de esbozar su arte\u00bb . Pero el problema es mucho menos el de los efectos de la publicidad que el de sus medios.<br>\n\u00ab Llegu\u00e9 a Par\u00eds, durante el oto\u00f1o de 1925, recuerda De Chirico. En la capital francesa, la gran bacanal de la pintura moderna estaba en pleno auge. Los comerciantes de cuadros hab\u00edan instituido una dictadura pura y simple.<br>\nEran ellos, y sus cr\u00edticos de arte mercenarios, los que hac\u00edan y deshac\u00edan a los pintores, independientemente de su valor en cuanto artistas. As\u00ed, un comerciante \u00be o un grupo de comerciantes\u00be pod\u00edan muy bien dotar de valor comercial un lienzo de un pintor desprovisto del menor talento, hacer su nombre c\u00e9lebre en los cinco continentes; o bien, pod\u00edan boicotear, estrangular y reducir a la miseria a un artista de gran valor\u2026 Un truco formidable produc\u00eda las ventas adulteradas en las subastas del Hotel Drouot.<br>\nSi un comerciante quer\u00eda hacer creer que los lienzos de cierto pintor que \u00e9l patrocinaba eran muy valiosos, met\u00eda uno de sus cuadros en una subasta en la sala de ventas; de ordinario, el cuadro en cuesti\u00f3n pertenec\u00eda a un coleccionista con quien el comerciante se hab\u00eda arreglado; despu\u00e9s, el d\u00eda en que ten\u00edan lugar las subastas, el mismo comerciante enviaba algunos hombres de confianza que hac\u00edan poner el precio del cuadro y, por supuesto, sacrificaba una cierta suma para pagar el porcentaje que representaba la comisi\u00f3n habitual de la galer\u00eda; as\u00ed, el lienzo parec\u00eda ostentar un precio muy elevado, aunque no hubiera sido vendido\u2026\u00bb . Pueden imaginarse, de nuevo, procedimientos m\u00e1s r\u00e1pidos, menos o\u00adnerosos e igualmente eficaces.<br>\nLa multiplicaci\u00f3n de instituciones culturales, cuyo fin es tanto menos lucrativo cuanto que sus fondos son p\u00fablicos, vuelven f\u00e1cil la organizaci\u00f3n de exposiciones, la publicaci\u00f3n de cat\u00e1logos, la solicitud de presentaciones y prefacios, la recolecci\u00f3n de comentarios. Desde entonces, la suerte est\u00e1 echada. El gran taumaturgo, que ha transformado la nada en algo, es el administrador cultural. \u00c9l es el artista.<br>\nPara aquellos indignados por mi postura, responder\u00e9 que nadie le impide llenar sus trastos de flores de concreto o de pintar franjas verticales de 8.7 cent\u00edmetros de largo. Nadie le impide acudir a las instancias culturales de su ciudad, de su Estado, de su regi\u00f3n, de todos los distintos museos. En cuanto al arte de hacerse de amigos, de ganar simpat\u00edas, de obtener mecenas, es tambi\u00e9n un talento, tan mal distribuido como los otros, y que merece su recompensa. Conviene precisar, adem\u00e1s, que si este \u00abarte\u00bb se presentara, seg\u00fan el derecho no proceder\u00eda hacer nada.<br>\nUn resto de duda, sin embargo, me hace preguntar al fil\u00f3sofo del derecho: \u00bfes precisamente un derecho esta operaci\u00f3n m\u00e1gica por la cual, en vez de convertir las ratas en lacayos y una calabaza en carroza, un agente del Estado puede convertir un mazo de naipes viejos en un acontecimiento cultural y una hilera de macetas de flores fraguadas en obras de arte?<\/p>\n<p class=\"textogris\">(Traducci\u00f3n: Luis Xavier L\u00f3pez Farjeat y Jos\u00e9 Luis Rivera).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23516\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;El arte tiene concesiones particulares? &iquest;Hay &laquo;derecho&raquo; a llamar arte a cualquier exposici&oacute;n p&uacute;blica? &iquest;Cu&aacute;l es la distancia entre un pintor de brocha gorda y un &laquo;artista&raquo; que pinta s&oacute;lo franjas negras y blancas pero expone en Mil&aacute;n?<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[54],"class_list":["post-23516","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_235"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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