{"id":23115,"date":"1997-07-01T00:00:00","date_gmt":"1997-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=23115"},"modified":"2023-11-08T06:08:18","modified_gmt":"2023-11-08T11:08:18","slug":"compasion_acompanar_lo_incomprensible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/","title":{"rendered":"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23115\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>El g\u00e9nero literario en el que mejor se registra la tensi\u00f3n \u00e9tica es la tragedia y no la epopeya. Pero hay maneras diversas de mostrar lo dram\u00e1tico, entre las cuales se encuentra tambi\u00e9n su aprovechamiento \u00e9pico y su banalizaci\u00f3n, extremos ambos que no recogen la parad\u00f3jica peculiaridad de la compasi\u00f3n: la de ser una cierta comprensi\u00f3n de lo incomprensible, un hacerse cargo de ello, en el sentido moral y no conceptual de la expresi\u00f3n. Es una versi\u00f3n de aquella hospitalidad hom\u00e9rica que se ofrece a quien todav\u00eda no se conoce por su nombre. Las pr\u00e1cticas de la compasi\u00f3n preceden a la conceptualizaci\u00f3n del sufrimiento ajeno, siempre tan extra\u00f1o para la teor\u00eda como inmediato para la acci\u00f3n.<br>\n<strong>Recuperar lo dram\u00e1tico <\/strong><br>\nLa utilizaci\u00f3n \u00e9pica del dolor suele servir con demasiada frecuencia para desatender el sufrimiento concreto en nombre de una felicidad universal ilocalizable. Buena parte de las po\u00e9ticas del romanticismo trataron de rescatar una dimensi\u00f3n del sufrimiento humano que hab\u00eda quedado oculta por las anteriores est\u00e9ticas de lo sublime. El teatro griego, isabelino y cl\u00e1sico, supon\u00edan de hecho que el sufrimiento tr\u00e1gico es la sombra privilegiada que acompa\u00f1a a los poderosos, a los grandes de este mundo. Shakespeare, por ejemplo, rodeaba a sus h\u00e9roes de una tropa numerosa de peque\u00f1as gentes; pero los sufrimientos de estos \u00faltimos no eran otra cosa que un eco leal del de los reyes, como los jardineros en Richard III, o una simple ocasi\u00f3n de humor, como la escena del portero en Macbeth. Frente al hombre f\u00e1ustico y a las trompetas de Fidelio que anuncian la libertad universal, aparece en el romanticismo un individuo que afirma su singularidad bajo la forma de diversas negatividades: exceso, disonancia, perversi\u00f3n, vulgaridad, sufrimiento inexplicable. El curso de la historia aplasta demasiadas cosas a su paso, pero quiz\u00e1s hayamos aprendido que ning\u00fan avasallamiento debe justificarse por el triunfo de lo universal, de esos h\u00e9roes que hasta hace bien poco tomaban la forma de partidos, clases o patrias.<br>\nLa recuperaci\u00f3n de lo dram\u00e1tico que propongo se opone tambi\u00e9n a su trivializaci\u00f3n. Pese a la elevada dosis de catastrofismo que nos entregan cada d\u00eda los medios de comunicaci\u00f3n, vivimos en una atm\u00f3sfera que carece de pesimismo, en un vac\u00edo que no comporta ni tragedia ni apocalipsis. La cat\u00e1strofe es un ingrediente m\u00e1s de nuestro consumo informativo frente al que hemos desarrollado una grandiosa capacidad de indiferencia. La sensibilizaci\u00f3n es s\u00f3lo epid\u00e9rmica. Pero lo dram\u00e1tico no es una criatura anacr\u00f3nica, y menos a\u00fan en una cultura que no se opone a la verdad con el error o la mentira, sino con la banalizaci\u00f3n y la insignificancia, dando al p\u00fablico la raci\u00f3n requerida de brutalidad f\u00edsica, sordidez e intriga sentimental rudimentaria. Nada m\u00e1s oportuno que llamar la atenci\u00f3n sobre la verdadera negatividad de la existencia, sin la voluntad de hacerla absolutamente trasparente al pensamiento, sin domesticarla o venderla a granel, frente a esas falsas conciliaciones que intentan ocultarnos la visi\u00f3n de los conflictos fundamentales, en un momento en el que se difuminan los extremos y se nos consuela con sospechosa facilidad. La sonrisa con la que Flaubert o Musil acompa\u00f1aron su representaci\u00f3n de una realidad construida sobre la nada, pierde toda suerte de ambivalencia, aquella nostalgia sarc\u00e1stica que, en la nada, evocaba al sentido ausente y posibilitaba comprender la ambig\u00fcedad de la vida. Esta sonrisa ha advertido Claudio Magris es ahora la radiante y pesada alegr\u00eda del anuncio publicitario, el festivo convencimiento de vivir en el mejor de los mundos posibles, en un para\u00edso inocente en el que no existen ni el mal ni la violencia, ni sufridas ni producidas. Una nostalgia profundamente regresiva atraviesa a una parte de la literatura y la cultura de los \u00faltimos a\u00f1os dirigida a buscar una seguridad a cualquier precio y a convencerse a s\u00ed misma de haberla encontrado, en la medida en que escamotea toda contradicci\u00f3n y la conciencia de la contradicci\u00f3n (1987, 420).<br>\nLa compasi\u00f3n pertenece a ese tipo de acciones que como la espera, la queja o el lamento, la admiraci\u00f3n o la adoraci\u00f3n, se parecen m\u00e1s a la pasividad que a la actividad; son algo as\u00ed como lo que nos cabe hacer cuando no podemos hacer nada. Por este motivo, es un recordatorio permanente de nuestra finitud, de la contingencia de cuanto emprendemos, de la inevitabilidad de contar con eventualidades que no dependen de nosotros, de que el \u00e1mbito de nuestro querer no es el mismo que el de nuestro poder.<br>\n<strong>La compasi\u00f3n prohibida<\/strong><br>\n<strong><\/strong> En el momento en que vivimos parecer\u00e1 un anacronismo, pero conviene no olvidar que en \u00e9pocas no muy lejanas se crey\u00f3 seriamente en la capacidad del g\u00e9nero humano de eliminar por completo la necesidad de la compasi\u00f3n. Determinados problemas que acosan al hombre desde siempre y que hoy aceptamos resignadamente como consecuencias de la condici\u00f3n humana que s\u00f3lo podemos hacer m\u00e1s llevaderos parecieron, a muchos optimistas, contingencias hist\u00f3ricas que pod\u00edan ser vencidas definitivamente. Desde esta presunci\u00f3n, el escepticismo reformista se presentaba, en el mejor de los casos, como pereza revolucionaria o falta de valor; en el peor, era denunciado como traici\u00f3n al progreso de la humanidad. No solamente inactividad, sino resistencia ileg\u00edtima. La lentitud de los cambios no formar\u00eda parte de la inercia natural de las cosas, sino que ser\u00eda el resultado de alguna perversa conspiraci\u00f3n. Se puede lo que se quiere y la incapacidad es falta de voluntad, m\u00e1s a\u00fan: voluntad de que no se pueda.<br>\nEn una atm\u00f3sfera triunfalista hasta estos extremos, cualquier actitud que no estuviera destinada a erradicar el mal, sino a hacerlo m\u00e1s llevadero supon\u00eda una r\u00e9mora ileg\u00edtima. Carece de sentido todo cuanto trata de hacer m\u00e1s llevadero lo que es, sencillamente, insoportable. El tiempo que se desperdicia consolando, lamentando, compadeciendo habr\u00eda de ser mejor utilizado en eliminar los motivos de ese malestar. Es hora de que la justicia sustituya definitivamente a la caridad, el juicio a la comprensi\u00f3n, la liberaci\u00f3n a la resignaci\u00f3n. Esta cruzada contra la compasi\u00f3n se inscribe en aquella tradici\u00f3n que so\u00f1aba con vencer definitivamente no s\u00f3lo los motivos de miedo objetivo, sino la difusa situaci\u00f3n de temor subjetivo que, seg\u00fan Kierkegaard, forma parte de la misma condici\u00f3n humana. La apoteosis victoriosa de esta haza\u00f1a colectiva tuvo lugar en el trompeteo triunfalista de la Ilustraci\u00f3n y pese a que el siglo XIX llam\u00f3 repetidamente la atenci\u00f3n sobre finitudes olvidadas y fracasos negados como tales ha continuado acompa\u00f1\u00e1ndonos como un ruido de fondo hasta fechas asombrosamente recientes.<br>\nEn la po\u00e9tica militante de Bertolt Brecht encontramos una cr\u00edtica de la compasi\u00f3n que es muy elocuente. Pocas veces la esperanza se ha convertido en una precipitaci\u00f3n tan implacable contra los agentes de la lentitud hist\u00f3rica, contra los c\u00f3mplices de la incapacidad. Para Brecht la compasi\u00f3n es una buena voluntad sin consecuencias pr\u00e1cticas, in\u00fatil, m\u00e1s a\u00fan: perjudicial, en la medida en que borra y oscurece los frentes, dulcifica las diferencias, elimina las contraposiciones que son necesarias para la lucha. Quien se compadece tiende puentes, unifica lo que estaba en discordia, relativiza las diferencias, atempera la voluntad de victoria. La lucha por el bien est\u00e1 revestida de tal claridad y buena conciencia que ninguna incertidumbre torna borrosas las distinciones fundamentales ni piedad alguna establece algo com\u00fan entre los combatientes. De la nitidez te\u00f3rica y la convicci\u00f3n pr\u00e1ctica resulta un tipo de acci\u00f3n perfectamente justificada, implacable. En las observaciones a su obra Madre coraje apunta seguro: lo que es un lobo para el hombre, no es un hombre, sino un lobo. \u201cBueno\u201d significa hoy la aniquilaci\u00f3n de aquellos que hacen imposible lo bueno (1967a, 1066). Es preciso superar aquellas actitudes en las que se refugia un fatalismo enemigo del cambio posible. Brecht lo llama \u201cnaturalismo\u201d, al que define como un instinto ingenuo, criminal incluso. La palabra naturalismo es ya un crimen. Caracterizar como algo natural las actuales relaciones entre los hombres, seg\u00fan lo cual el hombre es considerado un pedazo de naturaleza, es decir, incapaz de cambiar esas relaciones, es precisamente algo criminal. Una determinada clase intenta as\u00ed, bajo la capa de la compasi\u00f3n con los perjudicados, asegurar el perjuicio como categor\u00eda natural del destino humano (1967b, 214). La alternativa est\u00e1 muy clara: entre la acci\u00f3n que elimina lo intolerable y la pasividad que lo hace perdurar pudi\u00e9ndolo eliminar. No se trata de poder o no poder, sino de querer o no querer. Pocas veces se ha alzado una voz tan implacablemente condenatoria contra quienes esconden su voluntad de dominio tras la coartada de la incapacidad.<br>\nAhora bien, me parece que este af\u00e1n desenmascarador puede perder de vista que en las relaciones humanas hay un resto inevitable de \u201cnaturalidad\u201d. El mal no es siempre el resultado de una mala voluntad, ni imputable n\u00edtidamente a una instancia determinada. \u00bfQu\u00e9 hacemos entonces en una situaci\u00f3n de impotencia o de oscuridad? La experiencia hist\u00f3rica nos ense\u00f1a con multitud de ejemplos que esa impotencia mal asimilada se torna en irritaci\u00f3n general y descarga su furia sobre cualquiera. Pero una de las dimensiones de la dramaturgia humana consiste en la incapacidad ocasional de realizar algo que se quiere y que, por tanto, no se debe. No hay deber sin posibilidad y no hay culpa sin deber; cuando se quiere y no se puede, lo que tenemos es un drama que hace patente nuestra finitud. Ninguna categor\u00eda dram\u00e1tica de la obra de Brecht plantea alg\u00fan genero de compromiso entre la intenci\u00f3n subjetiva y las limitaciones objetivas. Hay hero\u00edsmo y perversi\u00f3n, bien y mal, nosotros y ellos. Todo es de una abrumadora clarividencia y de una convicci\u00f3n estremecedora. La tensi\u00f3n dram\u00e1tica est\u00e1 presidida por una gravedad que no deja paso a aquellas actitudes que como la duda, el temor insuperable, la disculpa del mal ajeno, la reflexi\u00f3n acerca de los medios ponen de manifiesto alg\u00fan \u00e1mbito de contingencia.<br>\nEl desprecio de la compasi\u00f3n est\u00e1 muy presente en la dramaturgia de Brecht, radicalmente contrapuesta a la aristot\u00e9lica, a la que entiende como po\u00e9tica de la compasi\u00f3n burguesa. Para justificar esta actitud, el escritor alem\u00e1n comienza mostrando los supuestos irracionales o prerracionales de la compasi\u00f3n, a lo que se a\u00f1ade la pasividad del que se compadece, su resignaci\u00f3n ante un supuesto destino. Los antiguos entendieron que el fin de la tragedia era despertar la compasi\u00f3n; hoy en d\u00eda no puede ser otro que el de combatir las causas que hacen que surja la compasi\u00f3n. Pues el hombre se ha convertido en el destino del hombre (1967c, 526). Toda la antigua fatalidad cabe ahora en la nueva voluntad. La injusticia ha de presentarse como algo que puede y debe ser superado. Este programa pretencioso deja anticuada a la vieja catarsis, en la que se alojaba un imperativo de aceptaci\u00f3n de lo inevitable. Para Brecht, por el contrario, parecer\u00eda que lo \u00fanico que necesita purificaci\u00f3n es esa complaciente pasividad y convertirla en acci\u00f3n transformadora. Se trata de construir un mundo en el que no sea posible ni necesaria la compasi\u00f3n.<br>\n<strong>El sufriente frente al espectador objetivo <\/strong><br>\n<strong><\/strong>Por el mismo tiempo, Adorno y Horkheimer llevaron a cabo una ofensiva contra el consuelo y la falsa reconciliaci\u00f3n es decir, la conciliaci\u00f3n finita, que no resuelve la distancia, ni anula completa y definitivamente la desigualdad cuando van acompa\u00f1adas de una complacencia con la injusticia del mundo. Lo que hace cuestionable a la compasi\u00f3n no es su blandura, sino su car\u00e1cter limitante; es siempre demasiado poco. Quien se dedica a la compasi\u00f3n se pone en contra de la revoluci\u00f3n, se pone en favor de la infelicidad y en contra de la utop\u00eda, como aut\u00e9ntico lacayo moral de la burgues\u00eda. La compasi\u00f3n vendr\u00eda a confirmar la regla de la inhumanidad por la excepci\u00f3n (1969, 110) asentando, as\u00ed, la miseria. Pienso que no merece la pena discutir por evidente que la complacencia disfrazada de compasi\u00f3n es simplemente una modalidad m\u00e1s de la vieja t\u00e1ctica de esconder la propia culpabilidad en una irresponsabilidad general. Lo que resulta muy significativo de la argumentaci\u00f3n de Adorno y Horkheimer, es que tenga como punto de fuga de los esfuerzos humanos por hacer de la historia una situaci\u00f3n ut\u00f3pica de perfecta reconciliaci\u00f3n desde la cual podamos juzgar la verdadera dimensi\u00f3n de las actividades y pasividades humanas. Hoy no resulta nada claro que nos sea accesible un punto de vista tan privilegiado acerca de la historia. Y las diferencias entre actuar o no actuar se nos han oscurecido hasta el punto de que, en muchas actuaciones fren\u00e9ticas, reconocemos en seguida el furor de la impotencia, y en no pocas esperas y lentitudes, la atenci\u00f3n a cambios m\u00e1s profundos.<br>\nTodas las epopeyas precipitadas se han justificado postulando que lo negativo sirve para la elevaci\u00f3n de la especie humana. El sufrimiento es necesario para el desarrollo de la humanidad. Consideradas las cosas desde el punto de vista de la humanidad en su conjunto, es indiferente cu\u00e1nto sacrificio haya de pagarse por la realizaci\u00f3n del ideal. As\u00ed lo proclamaba Nietzsche en su \u00e9poca de entusiasmo wagneriano: por encima de todos los individuos sonantes y la pugna de las pasiones, por encima de la vor\u00e1gine de los contrastes, flota con suprema cordura una dominante raz\u00f3n sinf\u00f3nica que de la guerra alumbra constantemente la concordia (1988a, 493-4). En ese camino triunfante, la compasi\u00f3n por la miseria de las masas es un obst\u00e1culo. Pero, \u00bfqui\u00e9n dispone de este punto de vista hist\u00f3rico-universal? \u00bfQui\u00e9n se siente legitimado para manejar la balanza de la historia y comparar el peso de los sacrificios reales con el de las felicidades imaginarias?<br>\nSi la dignidad significa algo es precisamente heterogeneidad, inconmensurabilidad, resistencia a todo proceso sumativo. Adem\u00e1s, el \u00e9xito hist\u00f3rico es tan inidentificable como concreto el abuso que en su nombre se pretende justificar. Los proyectos hist\u00f3ricos no admiten una contabilidad de costos, no hay efectos secundarios trat\u00e1ndose del sufrimiento humano, que es algo siempre primario, cierto, incomprensible, inmanejable. Y mucho menos cuando el proyecto no est\u00e1 revestido de la exactitud e inminencia con el que lo presenta el sediciente funcionario de la humanidad. Nadie puede disponer del conocimiento acerca del contexto general en el cual su acci\u00f3n particular se integra. En el mejor de los casos, s\u00f3lo nos son posibles visiones de medio alcance. La conexi\u00f3n hist\u00f3rica universal no es anticipable. Por eso la moral nunca puede derivarse de una especulaci\u00f3n sobre el sentido de la historia. Situarse como espectador de excepci\u00f3n le permite a uno anticipar el sentido del sufrimiento contemplado, convertir lo incomprensible que en la historia humana comparece en un mero momento cuya justificaci\u00f3n hist\u00f3rico-universal estuviera al alcance de una escatolog\u00eda anticipada. Transmutar en \u00e9pica el desastre es la tentaci\u00f3n del registrador que se ha impuesto como tarea descubrir la significaci\u00f3n universal de cada menudencia particular, de aquello que para el actor o, m\u00e1s bien, para el paciente es motivo de queja y lamento, no de pac\u00edfica inserci\u00f3n en el curso evolutivo de la historia.<br>\nPara el hombre sufriente no existen an\u00e9cdotas hist\u00f3ricas, resistencias particulares que el esp\u00edritu transmuta en instrumentos de una felicidad universal; hay sinsentidos y dolores a los que tal vez Dios pudiera dar una explicaci\u00f3n, pero nunca un espectador objetivo erigido en funcionario de la humanidad para narrar su cr\u00f3nica o gobernar un gran movimiento universal hacia la definitiva superaci\u00f3n de todo lo particular.<br>\nLa est\u00e9tica de lo sublime parece desconocer que el \u00e9xito es precario y el fracaso es relativo, que el conflicto entre el bien y el mal no se salda en la historia en una pat\u00e9tica batalla terminal. Ni el curso del mundo es tan perverso, ni la libertad de la que disponemos es tan incondicional. La est\u00e9tica del hero\u00edsmo tiene sin duda un gran valor ejemplar, pero no suministra indicaciones morales para la normalidad. El esfuerzo no es siempre la medida de lo valioso. Tan importante como saber actuar es aprender a hacer frente a la adversidad habitual, conseguir esa virtud que se ejercita cuando ya no es posible hacer nada, cuando solo cabe resistir, aceptar, compadecer, consolar, esperar. La posibilidad de encontrarse en una situaci\u00f3n semejante es lo que niegan de hecho los detractores de la compasi\u00f3n. Prefieren el remedio al consuelo; dicho de otro modo: piensan que el remedio puede hacer superfluo el consuelo y que, en el fondo, la oferta de consuelos es una r\u00e9mora para la aplicaci\u00f3n de remedios exitosos. Po\u00e9tica de la compasi\u00f3n El mal es un poder de dispersi\u00f3n, una fuerza de disoluci\u00f3n de los v\u00ednculos humanos. Frente a \u00e9l, la compasi\u00f3n es una restituci\u00f3n finita de esa unidad, expresi\u00f3n simb\u00f3lica de esa reunificaci\u00f3n a la que se apunta. No puede ser una identificaci\u00f3n perfecta con el que sufre, ni una comprensi\u00f3n absoluta de su desolaci\u00f3n. Tiene raz\u00f3n Nietzsche cuando afirma que aquello en lo que sufrimos profundamente, de manera personal e intransferible es incomprensible e inaccesible para los dem\u00e1s, que uno no tiene ni idea de lo que significa para m\u00ed o para ti la infelicidad (1988b, 566). Evidentemente, ese tratar de hacerse cargo no es m\u00e1s que un intento limitado de ponerse en el lugar del otro. Pero tampoco se necesita una clarividencia total para darse cuenta de que a alguien no le va demasiado bien. Y, en cualquier caso, siempre podemos acompa\u00f1ar lo que nos resulta incomprensible, sin que esto quiera decir que nos hacemos plenamente cargo de su significado subjetivo.<br>\nLa compasi\u00f3n es la virtud propia de una decepci\u00f3n bien aprovechada, es decir, que atempera la impotencia surgida tras la experiencia del fracaso. La legitimidad de la compasi\u00f3n consiste en que es un signo de que uno estar\u00eda dispuesto a eliminar el mal del que se compadece, si pudiera, y mientras tanto anticipa su disposici\u00f3n en un gesto, en un signo. La compasi\u00f3n s\u00f3lo es justa tras la experiencia de la incapacidad, tras el fracaso del intento de realizar plenamente la justicia en el mundo; pero es injustificable como programa para sustituir el combate contra la injusticia o para atemperar la conflictividad resultante de las desigualdades. En este \u00faltimo caso ser\u00eda indiscernible de la arrogancia que mantiene la distinci\u00f3n. Si la compasi\u00f3n fuera un regulador de la propia mala conciencia o un sutil instrumento de humillaci\u00f3n, tendr\u00eda raz\u00f3n Baudelaire al recomendar el apaleamiento sistem\u00e1tico de los mendigos para provocar en ellos la furia que les devuelva la dignidad perdida (1975b, 357).<br>\nEl argumento contra la pasividad ideol\u00f3gica de la compasi\u00f3n, contra una supuesta complacencia de la piedad que se rinde ante el mal evitable, es propio de \u00e9pocas obsesionadas por la nitidez y seducida por los remedios f\u00e1ciles. Actualmente, los frentes de los que hablaba Brecht se han vuelto extremadamente difusos y la experiencia de la dificultad se ha convertido en desconfianza ante los arregladores del mundo. De este modo, la compasi\u00f3n ha recobrado una inusitada actualidad. El ideal de un mundo en el que no sea necesaria la compasi\u00f3n se ha transformado, muchas veces, en un mundo en el que estaba prohibida la compasi\u00f3n. Y esper\u00e1bamos el advenimiento del para\u00edso sin ning\u00fan paliativo que hiciera m\u00e1s amable su tardanza. Es ahora cuando el ejercicio de la compasi\u00f3n puede recordarnos la finitud de toda frontera humana, como una audaz incursi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los frentes arbitrarios establecidos por el hombre soberano. La compasi\u00f3n se revaloriza cuando comprendemos por fin que la erradicaci\u00f3n absoluta de las posibilidades del mal aniquila de paso las condiciones del bien. No hay cultura verdaderamente humana all\u00e1 donde el ejercicio del bien es imposible, pero tampoco all\u00e1 donde no se ha aprendido que su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica es dif\u00edcil, problem\u00e1tica, plural y finita.<br>\nLa compasi\u00f3n es el aprovechamiento \u00e9tico del intento fracasado por erradicar absolutamente el mal. Se dirige as\u00ed contra el entusiasmo transformador que desconoce todo l\u00edmite, pero tambi\u00e9n contra una compasi\u00f3n reducida a su inmediatez sensible, carente de vigor, melodram\u00e1tica. En una \u00e9poca en la que hemos aprendido a seleccionar los ideales que exigen precios muy elevados, cuando las grandes filosof\u00edas de la historia se han desvanecido y asoma tras ellas el rastro de dolor que ha quedado sin justificaci\u00f3n intra-hist\u00f3rica, estamos en las mejores condiciones para caer en la cuenta de que la perspectiva adecuada para entender el sufrimiento es la de la v\u00edctima, no la del espectador. Una po\u00e9tica de la compasi\u00f3n deber\u00eda esforzarse por ser algo as\u00ed como la retaguardia de la historia que registra lo que queda tras el paso triunfante de sus administradores oficiales. Desde la vanguardia se ve menos, se comprende menos, se vive en la superficie, en el \u00e9xito ef\u00edmero, en el atolondramiento de quien se cree gestor y no se controla ni a s\u00ed mismo; la realidad es m\u00e1s bien lo que queda, un rastro, el poso de felicidad y desdicha en el que vive esa multitud de seres sin importancia que son los verdaderos actores en esta representaci\u00f3n tragic\u00f3mica de la humanidad.<br>\n<strong>Retomar y abrazar lo humano<\/strong><br>\nLa compasi\u00f3n carece de sentido cuando se considera que el hombre tiene a su alcance la erradicaci\u00f3n de toda situaci\u00f3n tr\u00e1gica. No existe drama all\u00ed donde no se contempla la posibilidad de la cat\u00e1strofe, es decir, de que algo sea irreparable. Los conflictos tr\u00e1gicos son aquellos que no pueden ser resueltos por medios t\u00e9cnicos o sociales. Siguiendo la terminolog\u00eda kierkegaardiana, las tragedias tienen que ver m\u00e1s con el temor insuperable que con el miedo objetivo. Las leyes de divorcio no pueden modificar el destino de Agamen\u00f3n, ni la psiquiatr\u00eda es una respuesta al drama de Edipo; los problemas de Fausto no pueden ser arreglados por el Fondo Monetario Internacional, ni por una agencia de viajes los de Ulises o el holand\u00e9s errante. Ser\u00eda una torpeza creer que el destino de Lear se resolver\u00eda estableciendo asilos de ancianos; el dilema que atormenta a Ant\u00edgona y Creonte es tan profundo que no puede solucionarlo ninguna reforma de los ritos funerarios.<br>\nQuiz\u00e1s lo m\u00e1s valioso de la posmodernidad sea haber transformado las orgullosas frases activas de la modernidad en enunciados pasivos o en giros impersonales. En ello no hay s\u00f3lo un compromiso gramatical, sino tambi\u00e9n o\u00adntol\u00f3gico. Se trata nada menos que de la posibilidad de que la concepci\u00f3n contempor\u00e1nea del sentido del ser recoja adem\u00e1s de hechos, productos y acuerdos sufrimientos, acontecimientos y procesos. La modernidad nos ha inundado de teor\u00edas de la acci\u00f3n, y del padecer \u00fanicamente sab\u00eda que era posible \u201caprovecharlo\u201d como motor para las acciones. Lo que parece estar anunci\u00e1ndose es la conveniencia de desarrollar una conciencia pasiva de la finitud humana, una conciencia de aquella pasividad que es la otra cara del proyecto moderno, la m\u00e1s desatendida y, probablemente, la m\u00e1s aut\u00e9ntica.<br>\nEl voluntarismo se queda desconcertado ante aquellas situaciones en las que comparece de un modo inesquivable la finitud humana. La compasi\u00f3n ense\u00f1a que es inhumano cambiar algo a costa de lo que sea y favorece una razonable pasividad frente al curso del mundo, sobre el que no tenemos m\u00e1s que un poder escaso. Pero tambi\u00e9n ofrece una soluci\u00f3n finita para conservar la dignidad ante lo inaceptable: la queja. Nietzsche la despreciaba como algo que no sirve para nada. \u00bfY si su utilidad consistiera, precisamente, en mostrar a una civilizaci\u00f3n donde se ha decretado la inexistencia de errores y culpas que la utilidad no es la \u00faltima palabra? Que los \u00e9xitos alcxanzados a costa del sacrificio individual no cuentan con la complicidad universal. Y que quien se queja apela, aunque no sea consciente de ello, a una instancia que trasciende la historia y en la que registran los verdaderos valores de los tropiezos humanos.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"23115\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdadera compasi&oacute;n tiene dos manos: una se alarga dispuesta a eliminar el mal que acecha y la otra anticipa el dolor para abrazar al que sufre.<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[50],"class_list":["post-23115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_231"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La verdadera compasi&oacute;n tiene dos manos: una se alarga dispuesta a eliminar el mal que acecha y la otra anticipa el dolor para abrazar al que sufre.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1997-07-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:08:18+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"danielinnerarity\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"danielinnerarity\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"21 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"danielinnerarity\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688\"},\"headline\":\"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible\",\"datePublished\":\"1997-07-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:08:18+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/\"},\"wordCount\":4197,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"231\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/\",\"name\":\"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1997-07-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:08:18+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1997\\\/07\\\/01\\\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688\",\"name\":\"danielinnerarity\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"danielinnerarity\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/danielinnerarity\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible","og_description":"La verdadera compasi&oacute;n tiene dos manos: una se alarga dispuesta a eliminar el mal que acecha y la otra anticipa el dolor para abrazar al que sufre.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1997-07-01T00:00:00+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:08:18+00:00","author":"danielinnerarity","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"danielinnerarity","Tiempo de lectura":"21 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/"},"author":{"name":"danielinnerarity","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688"},"headline":"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible","datePublished":"1997-07-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:08:18+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/"},"wordCount":4197,"commentCount":0,"keywords":["231"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/","name":"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1997-07-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:08:18+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/07\/01\/compasion_acompanar_lo_incomprensible\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Compasi\u00f3n: acompa\u00f1ar lo incomprensible"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688","name":"danielinnerarity","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g","caption":"danielinnerarity"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/danielinnerarity\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23115"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661679,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23115\/revisions\/2661679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}