{"id":22917,"date":"1997-03-01T00:00:00","date_gmt":"1997-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=22917"},"modified":"1997-03-01T00:00:00","modified_gmt":"1997-03-01T00:00:00","slug":"apologia_del_mal_gusto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/03\/01\/apologia_del_mal_gusto\/","title":{"rendered":"Apolog\u00eda del mal gusto"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22917\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>Zapatos sin calcetines<\/strong><\/p>\n<p>Soy enemigo de corbatas y calcetines. La corbata siempre me ha parecido un invento in\u00fatil, caro, artificial y poco est\u00e9tico, casi tan absurdo como las pelucas empolvadas del siglo XVIII. Los calcetines, en cambio, son \u00fatiles para protegerse del fr\u00edo y la humedad. Pero si no hay fr\u00edo ni humedad, no veo por qu\u00e9 utilizarlos. Por ello, en cuanto se me presenta la ocasi\u00f3n, prescindo de la corbata y los calcetines. Obviamente, respetando discrecionalmente los convencionalismos, que no por convencionalismos son poco importantes. Al fin y al cabo, muchos convencionalismos hacen m\u00e1s amable la vida en sociedad. Basta viajar en un avi\u00f3n, al lado de un b\u00e1rbaro mal ba\u00f1ado y sin calcetines.<br>\nQuiz\u00e1 por ello, mis amigos de derecha afirman que visto como un intelectual trasnochado del 68, y mis amigos de izquierda dicen que visto como un reaccionario camuflado. Reaccionario o hippie, mis estudiantes saben bien que soy protector de los varones con colita de caballo y arete (eso s\u00ed, en la oreja \u201cmoral\u201d, por aquello de que left is right, right is wrong) y de las mujeres que usan huipiles oaxaque\u00f1os. La vida ya est\u00e1 bastante regulada como para regularla a\u00fan m\u00e1s.<br>\n<strong>El dogm\u00e1tico Carre\u00f1o<\/strong><br>\nTengo, adem\u00e1s, una raz\u00f3n m\u00e1s profunda: los hombres somos proclives a dogmatizar en lo opinable y opinar en lo dogm\u00e1tico. De ah\u00ed que el tema de la \u201cbuena educaci\u00f3n\u201d se haya convertido en un aut\u00e9ntico caballo de batalla ideol\u00f3gica entre conservadores y progresistas. Se echan de menos los buenos modales en las oficinas, en el transporte p\u00fablico, en las universidades, en las empresas. Tan malos son los modales de los patanes como los de los figurines de GQ.<br>\nLos tradicionalistas se acartonan en formas obsoletas y queman incienso a la urbanidad antigua. Los progresistas resquebrajan la politesse hasta dejarnos, literalmente, en cueros. Flaco servicio han hecho a los buenos modales autores como Carre\u00f1o, cuando pontifican sobre el modo como una dama educada debe vestir en un velorio (de negro, con perlas y con un discreto perfume). Tambi\u00e9n magro servicio han hecho los punks, que no se ba\u00f1an para oponerse al stablishment. Ambas tendencias (las dos viven en nuestro M\u00e9xico, con nombres diversos) enfocan muy mal el asunto. Punks y carre\u00f1os olvidan lo elemental: \u201curbanidad\u201d, lo mismo que politesse, provienen del lat\u00edn, urbs y del griego, polis, ciudad.<br>\n<strong>Tradici\u00f3n y finesse<\/strong><br>\nCuriosamente, dos obras muy distintas coinciden en su concepci\u00f3n de la urbanidad. Santo Tom\u00e1s de Aquino, monje, te\u00f3logo y medieval, escribi\u00f3 en la Summa Theologiae que la urbanidad es una parte de la justicia. Ense\u00f1aron los sabios escol\u00e1sticos que justicia es \u201cdar a cada uno lo que le corresponde\u201d. Ser justo con una persona equivale a tratarla como lo que es, como persona, como animal racional. En el ala izquierda, Max Horkheimer y Theodor Adorno dijeron algo semejante en sus Lecciones de sociolog\u00eda. La sociedad industrial est\u00e1 perdiendo la finesse en el trato como consecuencia de la cosificaci\u00f3n de la persona. Tratar a las personas sin \u201cbuenos modales\u201d equivale a tratarlas como \u201ccosa\u201d, como m\u00f3dulo funcional, desechable e intercambiable. \u00c9ste es el quid del asunto. El hombre, lo ense\u00f1\u00f3 Arist\u00f3teles hace 2300 a\u00f1os, es un animal pol\u00edtico. Requerimos por naturaleza de la comunidad. La vida en la polis, en la comunidad, precisa de algunas reglas, o mejor dicho, exige cumplir una regla fundamental: cuidar la pervivencia de la polis y la realizaci\u00f3n y dignidad de sus miembros. \u00c9ste es el fundamento racional de los buenos modales. Si una persona no se ba\u00f1a, generar\u00e1 \u00be adem\u00e1s de piojos, transmisores de enfermedades\u00be malos olores. Y es muy dif\u00edcil trabajar al lado de quien huele a hombre\u2026 de las cavernas.<br>\nNo s\u00f3lo se trata de cuidarnos f\u00edsicamente. Tambi\u00e9n, de respetarnos espiritualmente. Tal cuidado tiene muchas manifestaciones, menciono tan s\u00f3lo la salvaguarda de la tradici\u00f3n. Sin tradici\u00f3n no hay polis. Los buenos modales son protecci\u00f3n de la tradici\u00f3n. Una persona \u201ceducada\u201d es una persona con tradici\u00f3n.<br>\nNo se me malinterprete, no soy tradicionalista; los tradicionalistas no han entendido la tradici\u00f3n. Ellos conciben la tradici\u00f3n como referencia al pasado. Asumen, por definici\u00f3n, que \u201ctodo pasado fue mejor\u201d. Piensan tales hombres (abundantes entre la derecha mexicana), que la tradici\u00f3n es un conjunto de f\u00f3rmulas hechas, inviolables, intocables, formas que merecen ciega veneraci\u00f3n. Craso error. La aut\u00e9ntica tradici\u00f3n es vida, es presente continuo, es flujo. Cuando se tiene que preservar artificialmente una tradici\u00f3n, esa tradici\u00f3n ag\u00f3nica est\u00e1 convertida en folklore tur\u00edstico. La tradici\u00f3n es el pasado hecho presente: es la cultura antigua encarnada en la cultura nueva. Los mexicanos comemos tortillas por tradici\u00f3n. \u00c9sta es una aut\u00e9ntica tradici\u00f3n: es algo presente en el mundo cotidiano, y por tanto, es una costumbre m\u00f3vil, din\u00e1mica. Comemos tortillas, cierto, pero nuestras tortillas industrializadas no son como las que com\u00eda Moctezuma.<br>\nTradici\u00f3n y justicia. Tales son las claves para entender y defender los buenos modales.<br>\nSe me ocurren tres \u00e1mbitos donde la urbanidad se manifiesta especialmente; tres artes de dif\u00edcil descripci\u00f3n y m\u00e1s dif\u00edcil dominio: el arte de conversar, el arte de vestir y el arte de comer.<br>\n<strong>El arte de conversar<\/strong><br>\nT\u00edpica pl\u00e1tica o\u00edda al vuelo en un caf\u00e9:<br>\n\u00bfQu\u00e9 tal? \u2013 pergunta uno, mientras se ajusta la corbata.<br>\nPues aqu\u00ed, y \u00bft\u00fa? \u2013 responde el interlocutor, en un alarde de ingenio.<br>\nPues\u2026 tambi\u00e9n aqu\u00ed \u2013 contesta el otro, despu\u00e9s de haber reflexionado unos segundos.<br>\n\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? \u2013 como poniendo cara de interesado.<br>\nPues ah\u00ed, nada m\u00e1s \u2013 y las palabras se las lleva el viento, pues yo no tengo la costumbre de escuchar conversaciones ajenas.<br>\nPodemos o\u00edr charlas as\u00ed en cualquier oficina, universidad, caf\u00e9 o sal\u00f3n de belleza. Sazonadas, seg\u00fan la edad, sexo y condici\u00f3n social, con referencias al nuevo tratamiento para el cutis, al fracaso de Julio C\u00e9sar Ch\u00e1vez, o al \u00faltimo revent\u00f3n en Aca.<br>\nEntre los ingleses \u2013 al menos como ellos se autodescriben- saber conversar era un arte bien preciado (y digo \u201cera\u201d, porque la \u00faltima vez que visit\u00e9 Londres, s\u00f3lo pude hablar del clima). Ahora, en cambio, parece que saber charlar es un defecto, y un buen conversador es -en algunos ambientes yuppies- una persona que quita el tiempo. Como ha hecho notar Michael Ende en su cursil\u00edsimo (pero estupendo) libro Momo, nuestra sociedad est\u00e1 dedicada a ahorrar tiempo, para no gastarlo luego en ning\u00fan lugar. No sabemos conversar, porque no sabemos escuchar (y al rev\u00e9s).<br>\nUn buen conversador sabe dialogar cuando hay que dialogar, sabe contarnos algo cuando hay que contarlo, y sabe o\u00edrnos cuando hay que o\u00edr. Enemigos de las conversaciones \u201csabrosas\u201d son los lugares comunes (la contaminaci\u00f3n en el D.F.; la crisis de valores, morales y de la bolsa; la pr\u00f3xima devaluaci\u00f3n; el \u00faltimo cap\u00edtulo de Nada personal; el \u201creventad\u00edsimo\u201d cocktail en la discotheque de moda). Corrosivo para la buena conversaci\u00f3n es lo obvio (\u201cM\u00e9xico est\u00e1 muy mal\u201d, \u201cest\u00e1 haciendo calor\u201d). Nefasto en la conversaci\u00f3n es la hilaridad, jocosidad, bufoner\u00eda, la risa f\u00e1cil, tonta, y continua (como aquel que no va a los velorios porque all\u00ed hay que poner \u201ccara de serio\u201d, o peor a\u00fan, que se dedica a contar chistes \u201crojos\u201d al lado de la viuda).<br>\nNo es buen conversador quien siembra sus pl\u00e1ticas con abundantes maldiciones y palabras afines.Yo no creo que haya palabras de mal gusto; pero s\u00ed creo que hay usos de mal gusto. Es de mal gusto no tener vocabulario suficiente, si se luce un t\u00edtulo universitario. Algunos hombres \u201ccultos\u201d carecen de adjetivos distintos para calificar al futbolista m\u00e1s\u2026 diestro; un examen en que me fue de\u2026 verg\u00fcenza, y un autom\u00f3vil deportivo\u2026 estupend\u00edsimo. El buen conversador tiene la salida ingeniosa, tiene humeur; es amigo de las paradojas, de los juegos de palabras, de la sonrisa amable y de la circunspecci\u00f3n. El buen conversador sabe hablar con el rostro, sabe callar a tiempo y sabe escuchar.<br>\nBuenos conversadores son los ni\u00f1os y los ancianos. Los primeros porque no saben nada, excepto preguntar, escuchar y admirar. Los segundos, porque han vivido y tienen algo que contar. Ni\u00f1os y ancianos son eslabones de la tradici\u00f3n. No suelen ser buenos conversadores los teenagers, pues poco tienen que contar y quieren contar mucho: son fanfarrones y locuaces.<br>\nLeer y viajar ayuda a conversar. Y aunque no todo hombre culto es buen conversador, es m\u00e1s f\u00e1cil ser un buen conversador si se puede distinguir un meandro de un poliedro.<br>\n<strong>El arte de vestir<\/strong><br>\nLord Brumel fue en su tiempo el hombre mejor vestido de Europa, y a\u00fan hay quien cree que para estar bien vestido hace falta levita y chistera como Brumel, o peor a\u00fan, hay quien cree que estar \u201ca la moda\u201d y estar bien vestido son lo mismo. La sabidur\u00eda popular es aut\u00e9nticamente sabia cuando sentencia: \u201cDe la moda, lo que acomoda\u201d.<br>\nEl vestido tiene una triple funci\u00f3n: t\u00e9rmica, ceremonial y est\u00e9tica. Lo m\u00e1s importante de la ropa es su adecuaci\u00f3n al medio ambiente y el respeto a la dignidad humana (tanto del portador, como del espectador). Fue rid\u00edcula nuestra aristocracia pulquera, cuando sal\u00edan disfrazados \u201cde ingleses\u201d a cazar en las tierras de sus haciendas azucareras. Sus elegantes trajes de caza no ven\u00edan al caso en el tr\u00f3pico. Ya lo dice el refr\u00e1n, \u201cande yo caliente, r\u00edase la gente\u201d, en contra de aquella tendencia a idolatrar los dictados de unos se\u00f1ores que viven en Par\u00eds o en Nueva York, y que no se han enterado de que en el subtr\u00f3pico puede hacer fr\u00edo y calor en el mismo d\u00eda o de que el cuerpo humano no es \u201cbistec\u201d que tiene que ofrecerse en escaparate.<br>\nLa ropa tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n ceremonial. El abogado se pone traje para \u201cser serio\u201d y asumir ante los clientes su papel de hechicero y cham\u00e1n, conocedor de todos los misterios de la miscel\u00e1nea fiscal. El humanista, por su parte, se despoja del traje formal para dictar una lecci\u00f3n erudita; acudir vestido con camisa de seda y saco de lino a una reuni\u00f3n acad\u00e9mica desdice de su condici\u00f3n de cr\u00edtico de la sociedad. El novio, el magistrado, el sacerdote, el polic\u00eda, son \u201cperformados\u201d por sus trajes. La vestimenta significa una actitud ante el mundo y ante los dem\u00e1s; simboliza un role, una funci\u00f3n.<br>\nFinalmente, la dimensi\u00f3n est\u00e9tica: el vestido es tambi\u00e9n decorativo. Cuando acudimos vestidos de etiqueta a una boda, todos somos parte de la coreograf\u00eda de los novios, y en un restaurant de lujo somos otro tanto al acudir formalmente vestidos.<br>\nHab\u00eda un muchacho a quien apodaban \u201cel caja fuerte\u201d. Indagu\u00e9 la raz\u00f3n del mote. \u201cEs que solamente \u00e9l sabe la combinaci\u00f3n que trae\u201d, me explicaron. Una persona mal vestida no contribuye a crear un entorno est\u00e9tico, y una persona bien vestida es siempre un bonito \u201cart\u00edculo\u201d de decoraci\u00f3n para sus semejantes.<br>\nEl vestido debe conjugar clima, cultura, circunstancias personales, gustos y estado de \u00e1nimo. El vestido es primer\u00edsima manifestaci\u00f3n de la personalidad. El principal dictado no es, como se piensa, el de la moda, sino el dictado de quien lo usa y de quienes lo ven. Legislar sobre el vestido sin tomar en cuenta al hombre concreto, es quiz\u00e1, el \u00fanico signo objetivo de mal gusto en el vestir.<br>\n<strong>El arte de comer<\/strong><br>\nMe caen mal aquellos gourmets, que suelen perderse de algunos placeres tan deliciosos como vergonzantes, tan s\u00f3lo porque \u201cno son platillos refinados\u201d (yo, pobre mortal, soy aficionado a la cheeseburger y a los tlacoyos grasosos y picantes).<br>\nSaber comer es, tambi\u00e9n, saber conjugar cultura, clima, estado de \u00e1nimo, circunstancias y gustos. Salvo \u201clos colesteroles y triglic\u00e9ridos\u201d (sustancias que aparecieron en los alimentos a partir de los a\u00f1os 70), no encuentro fundamentos s\u00f3lidos para pontificar sobre la gastronom\u00eda.<br>\nMe atrevo, con todo, a sugerir dos cualidades: af\u00e1n de experimentar y gustos definidos. Quien presume: \u201ca m\u00ed me gusta de todo\u201d, est\u00e1 diciendo: \u201cme da igual lo que como\u201d. Lo que adem\u00e1s de falso, s\u00ed es de \u201cmal gusto\u201d. Es como a quien lo mismo le da escuchar a Brahms, que a Juan Gabriel y a Enrique Iglesias. Tales sujetos no son personas con gustos amplios: son hombres sin gustos (lo que se antoja de muy mal gusto). Tener un plato preferido (pongamos por ejemplo, los chiles en nogada), y un plato aborrecido (por ejemplo, los chayotes) es la primera norma de buena educaci\u00f3n culinaria.<br>\nAl lado de estos gustos con personalidad (o de esta personalidad con gustos), es bueno el af\u00e1n de novedad, de experimentar, de conocer. Escribi\u00f3 Arist\u00f3teles \u201ctodos los hombres tienden naturalmente a saber\u201d, lo que vale perfectamente para las sensaciones. Querer oler nuevos aromas, paladear raras texturas, saborear ex\u00f3ticos condimentos, es un indicio de racionalidad. Apreciar los colores azules y viol\u00e1ceos de unas tortillas en un comal o disfrutar en un mercado de la multicolora mezcla de fragancias en los puestos de fruta, son experiencias est\u00e9ticas que hacen de la comida algo m\u00e1s que una funci\u00f3n digestiva.<br>\nComer es una necesidad fisiol\u00f3gica, pero es tambi\u00e9n un rito social, una ceremonia y una manifestaci\u00f3n de la propia personalidad. Los \u201cbuenos modales\u201d no deben atentar contra la soltura, contra el car\u00e1cter y temperamento, contra la autenticidad. Los rigorismos y acartonamientos son indigestos.<br>\n<strong>\u00c9tica y est\u00e9tica<\/strong><br>\nDebo confesar que desde hace algunos a\u00f1os me preocupa mucho la frecuente confusi\u00f3n entre \u00e9tica y est\u00e9tica. La \u00e9tica se fundamenta en la naturaleza humana. Los grandes principios \u00e9ticos son inmutables, pues est\u00e1n fincados en la esencia del hombre. La est\u00e9tica, en cambio, est\u00e1 sustentada en un juicio subjetivo, en el gusto, en el placer que causa un cuadro o una sinfon\u00eda. No se pueden dar reglas sacrosantas en est\u00e9tica; quienes lo han intentado han fracasado rotundamente. La est\u00e9tica es un asunto eminentemente cultural (cada cultura tiene sus patrones est\u00e9ticos) y de gustos personales (no en balde \u201cest\u00e9tica\u201d viene del griego aisthesis, sensaci\u00f3n, percepci\u00f3n). Saber combinar los colores y texturas de la ropa, o los sabores y aromas de la comida, es un asunto de est\u00e9tica, no de \u00e9tica.<br>\nUn malentendido progresismo (no encuentro otro t\u00e9rmino) ha convertido los problemas de \u00e9tica en problemas de est\u00e9tica. El divorcio se justifica por los sentimientos de compasi\u00f3n: \u201cc\u00f3mo van a echar a perder su vida\u2026\u201d. Es bueno \u00be piensan\u00be lo que despierta sentimientos intensos.<br>\nUn malentendido conservadurismo (no encuentro tampoco una mejor palabra) ha convertido los problemas de est\u00e9tica en problemas de \u00e9tica. Pintarse la cabellera de color verde se considera un pecado contra natura. Es malo \u00be piensan\u00be lo que se ve \u201cfeo\u201d seg\u00fan unos patrones est\u00e9ticos preestablecidos y \u201cobjetivos\u201d.<br>\nDiscutir con los primeros no me interesa, por ahora. Necesitar\u00eda varias p\u00e1ginas m\u00e1s. Discutir con los segundos ha sido el prop\u00f3sito de estas l\u00edneas. Ceux bons hommes olvidan que el dogmatismo bien intencionado (muy frecuente en algunos medios) es tambi\u00e9n un camino para perder la fe. Los hombres tenemos una tendencia natural a dogmatizar (basta pensar en los fetichismos positivista y marxista). Dogmatizar en lo opinable es tan inmoral como opinar en lo dogm\u00e1tico. Por ello, me he propuesto en diversos momentos defender eso que yo he llamado una sana cultura de lo light. Ya bastante pesada y asfixiante es la tecnoestructura (el \u201ccruel mundo de la productividad\u201d) como para hacer del mundo vital un lugar agotador, atiborrado de reglas y procedimientos.<br>\nJusticia, \u00e9tica y tradici\u00f3n: de acuerdo. Pero, por favor, no inventemos m\u00e1s politesse de la imprescindible. La vida en la corte de Luis XIV fue tan agobiante, que se implantaron en Versalles los \u201cmi\u00e9rcoles sin etiqueta\u201d. La guillotina revolucionaria cort\u00f3 la cabeza de Luis XVI, y la revoluci\u00f3n francesa se invent\u00f3 una nueva etiqueta. Esta liturgia laica ha llegado hasta nuestros d\u00edas convertida en corbatas, cuya anchura crece o decrece cada verano, y perfumes cuya fragancia cambia cada a\u00f1o. \u00bfNo ser\u00eda \u00e9ste un sano momento para defender la libertad personal?<br>\nLos moralistas escol\u00e1sticos sostuvieron que, no mediando asunto grave, siempre se deb\u00eda apostar a la libertad. Debemos defender la libertad. Muy rara vez los problemas de est\u00e9tica son problemas de \u00e9tica. \u00bfPor qu\u00e9 tenemos a veces ese af\u00e1n de convertir el savoir faire en un problema moral? Pro libertate es el eslogan que deben tener los buenos modales (no trat\u00e1ndose de asunto moral delicado, y ordinariamente el largo del cabello y los aretes no lo son). No es de ley natural que el vino tinto deba acompa\u00f1ar las carnes rojas. Los hombres tenemos que vivir la justicia con los dem\u00e1s, pero no tenemos que encorsetarnos en normas de politesse pseudosagradas. Ya hay muchas \u00e1reas reglamentadas en nuestra vida como para reglamentar incluso lo que no hay que reglamentar. Ya lo sostuvieron los te\u00f3logos escol\u00e1sticos: in dubio pro libertate.<br>\nRezaba un peque\u00f1\u00edn: \u201cDios m\u00edo, haz a los malos, buenos, y a los buenos, simp\u00e1ticos\u201d. \u00bfNo ser\u00eda bueno escribir un manual de buenos modales a la luz de esta oraci\u00f3n?<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22917\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre la libertad y la convivencia, vivir es un arte &bdquo;opaciente, respetuoso, creativo&bdquo;o que requiere mucha reflexi&oacute;n e ingenio.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[48],"class_list":["post-22917","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_229"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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