{"id":22916,"date":"1997-03-01T00:00:00","date_gmt":"1997-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=22916"},"modified":"1997-03-01T00:00:00","modified_gmt":"1997-03-01T00:00:00","slug":"alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/03\/01\/alegria\/","title":{"rendered":"Alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22916\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Ya en el umbral del a\u00f1o nuevo, alguien me dice al o\u00eddo: \u201c\u00a1Ojo a las personas serias! \u00a1Conf\u00eda solamente en las alegres!\u201d. La alegr\u00eda, en efecto, garantiza la afirmaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la vida, aun en circunstancias graves, y el que, bajo el pretexto de la seriedad de nuestro destino elimina la alegr\u00eda de sus d\u00edas de fiesta, es sospechoso de herej\u00eda vital, m\u00e1s o menos consciente.<br>\nLos esp\u00edritus nobles se muestran de vez en cuando entristecidos o col\u00e9ricos, pero nunca serios. La seriedad es espasmo, tensi\u00f3n interior; a menudo, recelo; casi siempre, cerraz\u00f3n del yo sobre s\u00ed mismo. Tras la tristeza pasajera y la borrasca de la ira puede conservarse todav\u00eda la alegr\u00eda del esp\u00edritu; detr\u00e1s de la seriedad se cela la inquietud de la sujeci\u00f3n al tiempo: es hieratismo antivital.<br>\nPero la seriedad tiene prestigio en nuestra sociedad febril y la alegr\u00eda tiene fama de fuga de una realidad cuitada y gris. A la seriedad se le honra como premisa de la laboriosidad pero, de hecho, s\u00f3lo el hombre alegre trabaja, y es exacto e incansable. Yo no puedo escribir ni una l\u00ednea si no me regocija. \u201cHijo m\u00edo, no frecuentes el trato con las personas serias, pues quien no dice nunca un desatino es tonto de pies a cabeza\u201d, dec\u00eda Unamuno.<br>\nLa alegr\u00eda, entendida como anest\u00e9sico, se ha trocado en mercanc\u00eda. Nuestra cultura industrial produce calculadamente un cierto tipo de alegr\u00eda, que se consume igualmente seg\u00fan un plan perfectamente elaborado. Por Navidades y A\u00f1o Nuevo vemos masas de creyentes y de no creyentes, comunistas y liberales que se desean mutuamente \u201cfelicidades\u201d, en el cuadro de una participaci\u00f3n universal en el mayor negocio del a\u00f1o. Una alegr\u00eda artificial y prefabricada nos invade por todas partes, de formato y presentaci\u00f3n variad\u00edsimas, necesariamente nuevas para derrotar a la concurrencia, y cuya caracter\u00edstica m\u00e1s notable es justamente su extrema caducidad. El individuo, en esta civilizaci\u00f3n de consumo, se ve obligado a saltar de un placer a otro y a soportar prolongadas pausas de tensi\u00f3n y descontento. Una alegr\u00eda tan inestable pone de manifiesto su derivaci\u00f3n egoc\u00e9ntrica y los hijos de nuestro tiempo, manipulados y planificados, se precipitan sin cesar en el callej\u00f3n sin salida del narcisismo m\u00e1s desolado. Pero junto a este hecho hay que notar que los hombres vendidos a su propio yo, esto es, a sus caprichos, proyectos y opiniones, se instalan muy dif\u00edcilmente en una alegr\u00eda estable, debido a que las exigencias de la vida diaria, de las situaciones imprevistas, de las tareas y deberes del pr\u00f3jimo en general, destruyen implacablemente sus raqu\u00edticas alegr\u00edas eg\u00f3ticas. Toda la cultura industrial cuenta con ello para lograr sobrevivir: un c\u00edrculo vicioso asfixiante.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Celebrar la vida<\/strong><\/p>\n<p>La genuina alegr\u00eda de vivir es esencialmente alegr\u00eda de siempre, inalterable, sin baches ni lagunas y presupone una ilimitada apertura del coraz\u00f3n y de la mente, que no s\u00f3lo es capaz de acoger de buen grado todo lo que puede ocurrirle, sino que provoca un dinamismo interior que destierra toda rigidez intelectual, toda indolencia y toda dilaci\u00f3n del querer y del obrar.<br>\nLa alegr\u00eda de siempre no consiste en la posesi\u00f3n de cosas, poderes o placeres; no florece sobre el terreno conquistado, asegurado y firme, sino sobre el sembrado de la disponibilidad, de la servicialidad siempre pronta, de aquel brindarse existencial peculiar de todo amoroso estar-en-el-mundo. Alegr\u00eda significa prontitud, disposici\u00f3n a mojarse, elasticidad, docilidad, agilidad, entusiasmo al servicio de la vida. Nuestra inercia, nuestra viscosidad, nuestro apegamiento, nuestra necesidad de seguros y certezas, nuestra falta de audacia, revelan la artificiosidad y la imperfecci\u00f3n de nuestra alegr\u00eda, demasiado vinculada al tiempo y a las circunstancias, demasiado poco libre.<br>\nQuien ha descubierto la alegr\u00eda de siempre, sabe responder a la llamada de cualquier exigencia inesperada, sabe comprometer al punto cuerpo y alma, porque no ha sido encadenado por ninguna actividad indispensable, por ninguna opini\u00f3n absolutizada, por ninguna circunstancia local o temporal. La melancol\u00eda, la suspicacia y el rumiar egoc\u00e9ntrico son viscosos, morosos, dubitativos; la frivolidad, sensualidad y comodoner\u00eda son perezosas, antojadizas, volubles; el orgullo, la presunci\u00f3n y la vanidad son, s\u00ed, diligentes y aun considerablemente eficaces, pero s\u00f3lo en sentido \u00fanico, ciegos o sordos a las necesidades, puntos de vista y requerimientos del pr\u00f3jimo. S\u00f3lo la pura apertura al mundo, la existencia vivida como dedicaci\u00f3n, deja brotar aquella alegr\u00eda inexhausta que permite y fomenta el compromiso puntual y preciso en la direcci\u00f3n del amor.<br>\nEsta alegr\u00eda que nos regala la vitalidad m\u00e1s alta, se dilata en el \u00e1mbito de la fe por la gracia del momento fugitivo, es decir, en virtud de los dones, capacidades y posibilidades existenciales que cada situaci\u00f3n concreta lleva en el seno, aun cuando el humor y los sentidos, la inteligencia y la voluntad vacilan escaldados por la experiencia del mal. La fe en la gracia del momento fugitivo nos libra del lastre del pasado, que nunca debiera dejar cicatrices imborrables. El pasado podr\u00e1 humillarnos, pero no debe jam\u00e1s amilanarnos. Lo vivido, como lo heredado, nos condiciona, sin duda alguna, pero no determina nuestro pensamiento ni nuestra conducta. Los antrop\u00f3logos y los psic\u00f3logos saben perfectamente que la llamada \u201cesfera instintiva\u201d contiene ya un germen de libertad y que ning\u00fan recoveco del hombre es dado descubrir que sea puramente animal. El neur\u00f3tico manifiesta su falta de libertad en su vinculaci\u00f3n al pasado, en su fatalismo agobiante. La alegr\u00eda que se engrandece, apoy\u00e1ndose en la gracia del momento fugitivo es, por ello, salud y libertad: celebra la reconciliaci\u00f3n del hombre consigo mismo y con el mundo; sin hieratismos ni restricciones.<br>\n<strong>Alegr\u00edas-mercanc\u00edas<\/strong><br>\nSeg\u00fan el pensamiento cristiano, la alegr\u00eda es m\u00e1s que una virtud: es condici\u00f3n de todas las virtudes. Y no es de extra\u00f1ar que sea el m\u00edstico y te\u00f3logo Aquino quien lo afirme, a\u00f1adiendo que \u201cla alegr\u00eda perfecciona el acto virtuoso, pues se presta m\u00e1s atenci\u00f3n y m\u00e1s celo a aquellos actos que se realizan con alegr\u00eda\u201d.<br>\nEsperanza sin alegr\u00eda es desprecio y no elevaci\u00f3n de las realidades temporales; laboriosidad sin alegr\u00eda es codicia y no servicio a la humanidad en progreso; castidad sin alegr\u00eda es represi\u00f3n pusil\u00e1nime y no entrega amorosa; obediencia sin alegr\u00eda es esp\u00edritu servil y no fe adulta y, simult\u00e1neamente, infantil; amor sin alegr\u00eda es af\u00e1n posesivo y no don de s\u00ed. \u201cEl asceta triste transforma en pasi\u00f3n su lucha contra las pasiones\u201d, seg\u00fan Or\u00edgenes, y \u201chace tan s\u00f3lo mal\u201d (Pastor de Hermas, escrito en los primeros siglos del cristianismo) porque, en primer lugar, turba al Esp\u00edritu que se da s\u00f3lo al hombre sonriente y, en segundo lugar, porque no reza ni puede adorar, y esto es un delito. La oraci\u00f3n del triste no tiene fuerza para levantarse, pues la melancol\u00eda agarrota su coraz\u00f3n y, mezcl\u00e1ndose con la plegaria, le impide su pura elevaci\u00f3n.<br>\nLa alegr\u00eda tiene, pues, origen divino, sella la creaci\u00f3n entera y revela la confianza del cumplimiento final de todo el universo. Toca el n\u00facleo central del destino de todas las criaturas, cuya carrera terrestre corre seg\u00fan designio divino a un verdadero happy end, a una eudaimonik\u00e9 telet\u00e9, como rezaba una antigua sentencia de los ritos mist\u00e9ricos. Y es justamente esta mirada fija en la eternidad, la que hace posible la alegr\u00eda del instante, pues \u00e9ste, mejor que cualquier prolongaci\u00f3n temporal, refleja y espeja lo eterno.<br>\nQuien acepta su criaturalidad, y con ella su puesto en el tiempo y en el mundo, halla espont\u00e1neamente la alegr\u00eda, como ocurre a las mismas cosas seg\u00fan los espl\u00e9ndidos versos del profeta Baruk: \u201cLas estrellas brillaron en sus cofres y se alegraron. \u00c9l las llam\u00f3, y ellas respondieron: \u2018\u00a1Aqu\u00ed estamos\u2019. Y resplandecieron dichosas ante el Dios que las hab\u00eda creado\u201d. Entonces hace uno simplemente lo que debe hacer, y aunque no sea m\u00e1s que barrer calles, se cumple el cometido con una tal fidelidad y exactitud que se es m\u00e1s feliz que un rey o un poeta en la apoteosis de su gloria. La alegr\u00eda existe precisamente porque todos la pueden poseer.<br>\nEl que, contrariamente, vuelve las espaldas a su criaturalidad, se alimenta de alegr\u00edas-mercanc\u00edas, pero ante las cuestiones fundamentales de la vida y ante las tareas de cada d\u00eda se le escarcha el alma de tristeza y abulia.<br>\n<strong>Cuando la alegr\u00eda echa ra\u00edces<\/strong><br>\nCon Nestroy, el chispeante comedi\u00f3grafo austr\u00edaco, se puede, por desgracia, afirmar que \u201cquien conoce a los hombres conoce a los vegetales, pues muy pocas personas hay que vivan, y muchas, innumerables, las que tan s\u00f3lo vegetan\u201d. Y esto no es v\u00e1lido solamente para los esclavos de nuestra sociedad industrial, sino tambi\u00e9n para los que tienen sus manos en el tim\u00f3n de la misma, pues, dici\u00e9ndolo todav\u00eda con palabras del mismo autor, \u201clos millonarios, por lo que pude averiguar, debido a su pasi\u00f3n por aumentar sus ganancias, arrastran una vida de negocios tan sosa y \u00e1rida, que no merece ni siquiera el florido nombre de vegetaci\u00f3n\u201d. La rebeld\u00eda contra la criaturalidad es rebeld\u00eda contra la realidad y, por tanto, exclusi\u00f3n de la alegr\u00eda de vivir. Esto tambi\u00e9n por otro motivo: la seriedad sentida o fingida, aleja de la comunidad.<br>\nUn conocido pol\u00edtico espa\u00f1ol dijo una vez \u201ctodos los hombres nacen con la misma cantidad de broma en el cuerpo; pero mientras algunos la sacan afuera en ocasiones placenteras, ligeras y tranquilas, otros la conservan dentro y, a pesar de todos sus esfuerzos, se les escapa hacia cosas que de por s\u00ed son muy serias. Y de \u00e9stos hay que recelar y huir\u201d. Se\u00f1ala Eugenio d\u2019Ors: \u201c\u00a1Gloria a la risa, que nos hace bajar del estribo! Aquel se\u00f1or quiere darse importancia: va junto a nosotros a caballo\u2026 Pero de pronto empieza a re\u00edr y desciende de su cabalgadura. Ahora ir\u00e1 a pie, honorablemente, con nosotros, hasta el final del camino\u201d.<br>\nTan s\u00f3lo la aceptaci\u00f3n rendida de nuestra realidad, con todos sus l\u00edmites e imperfecciones, permite el nacimiento de aquella alegr\u00eda de siempre, cuya espiritualidad se encarna en el rostro y se abre en la sonrisa. La sonrisa atestigua que la alegr\u00eda ha echado ra\u00edces en la pulpa espiritual de la persona. \u201cEl coraz\u00f3n alegre hace sonre\u00edr la cara\u201d, dice el Libro de los Proverbios, y como el cuerpo pertenece a la apertura del ser, la sonrisa da lugar a la alegr\u00eda colectiva. Una alegr\u00eda que no sale del alma es tan inaut\u00e9ntica que no logra pasar al otro. Afirma Giono: \u201c\u00bfDices que has encontrado la alegr\u00eda? Quiz\u00e1s has encontrado tu alegr\u00eda, y esto es muy diferente. La alegr\u00eda puede ser personal, pertenecer al individuo: est\u00e1 alegre \u00e9l, pero est\u00e1 solo, solitario. Y esta soledad no le turba siquiera: pasa a trav\u00e9s de las batallas con una rosa en la mano\u2026 Pero si la miseria nos rodea y el dolor de los humanos nos persigue, no podemos tranquilizarnos dici\u00e9ndonos unos a otros que somos felices, geniales o bellos. Mi alegr\u00eda s\u00f3lo durar\u00e1 si es alegr\u00eda de todos. Yo no quiero pasar a trav\u00e9s de las batallas con una rosa en la mano\u201d.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22916\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S&oacute;lo la pura apertura al mundo &bdquo;ola existencia vivida como dedicaci&oacute;n&bdquo;o, deja brotar aquella alegr&iacute;a inexhausta que permite y fomenta el compromiso puntual y preciso en la direcci&oacute;n del amor.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[48],"class_list":["post-22916","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_229"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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