{"id":22914,"date":"1997-03-01T00:00:00","date_gmt":"1997-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=22914"},"modified":"1997-03-01T00:00:00","modified_gmt":"1997-03-01T00:00:00","slug":"sexualidad_celebrar_lo_humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/03\/01\/sexualidad_celebrar_lo_humano\/","title":{"rendered":"Sexualidad: celebrar lo humano"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22914\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Quiero referirme al tema de bio\u00e9tica del principio de la vida, interpelando a la realidad. Ante la sexualidad humana, hoy por hoy, el sentir com\u00fan responde a una sentencia de Chesterton: \u201cparecemos b\u00e1rbaros del esp\u00edritu y n\u00f3madas del coraz\u00f3n\u201d.<br>\nB\u00e1rbaros, porque falta cierta cortes\u00eda intelectual \u2013 que no digo todav\u00eda \u00e9tica o moral- para discernir entre lo sexual, sexuado, sexista; sexualidad biol\u00f3gica y humana; procreaci\u00f3n y reproducci\u00f3n; fertilidad y fecundidad.<br>\nY con el coraz\u00f3n no anclado, adormecido, relativizado, m\u00e1s pendiente de recorrer trayectorias arbitrarias que de acertar en el blanco.<br>\n\u00bfEs f\u00e1cil colocar al sexo en su lugar? \u00bfCu\u00e1l es ese lugar en la vida humana? El sexo est\u00e1; es realidad, mito, misterio. Hist\u00f3ricamente ha sido adorado, profanado y un largo etc\u00e9tera.<br>\nHoy es clave para el origen de la vida humana y para manipularla, en la medida que progresan investigaciones y t\u00e9cnicas que separan vida conyugal y procreaci\u00f3n.<br>\nMe apropio de unas palabras de Gertrud Von Le Fort: \u201cHoy es demasiado hoy\u201d. Una gran dificultad para respetar al hombre y aplicar la ciencia, t\u00e9cnica e investigaci\u00f3n, radica en que \u201choy es demasiado hoy\u201d. Esto representa cierto temor a escaparnos de lo tangible; como un saber interpretar la realidad; como si la verdad fuera un producto m\u00e1s del mercado y no nuestra se\u00f1ora: como si al acoger la verdad y la realidad, se despertaran s\u00f3lo miedos e inseguridades.<br>\nEn resumen, hay un huir del mismo vivir. El \u201cdemasiado hoy\u201d afecta no s\u00f3lo al \u00e1mbito abstracto, marca tambi\u00e9n la propia biograf\u00eda humana y, desde ah\u00ed, la sexualidad.<br>\nJos\u00e9 Antonio Marina afirma que \u201cvivir es una sabia o torpe mezcla de determinismo e invenci\u00f3n, ni pura norma, ni simple capricho; para la creaci\u00f3n \u00e9tica \u00be en la que nos interesa repensar\u00be contamos con las mismas herramientas que para la creaci\u00f3n est\u00e9tica: inteligencia y deseo\u201d. Aplicarlas a la \u00e9tica de la sexualidad en su genuidad humana, no parece sencillo.<br>\nPienso, grosso modo \u00be y con ello cometo una cierta injusticia al abanico de situaciones y posturas intermedias y plurales\u00be , que la sexualidad aflora en esta \u00e9poca y sociedad en un arco tensado a dos extremos equ\u00edvocos. Con ambos se genera una \u00e9tica blanda, en la que el pluralismo se impone con la fuerza de un credo religioso, dejando a la persona indiferente, perpleja, mutilada. Ambas posiciones son \u00edndices y s\u00edntomas y, como tales, revelan algo sin mostrar todo. Son fantasmas turbadores pero no definitivos.<br>\nUn extremo es magnificar el sexo y, consecuentemente, todo lo relacionado con \u00e9l; como si el hombre ya ni siquiera necesitara de seso, s\u00f3lo de sexo, y la antigua hoja de parra ahora cubriera el rostro. Ya no importa la expresi\u00f3n, la mirada, la sonrisa, lo que define a cada cual queda exclusivamente en su genitalidad. Los avances de la sexualidad virtual, las fiestas cibern\u00e9ticas, parecen confirmar este extremo. El sexo es, as\u00ed, m\u00e1s fin que principio; lo que resta del ser personal queda enmascarado, s\u00f3lo debe imponerse la fidelidad al no compromiso, con la excepci\u00f3n del v\u00ednculo al gozo y sufrimiento desde la perspectiva sexual. Una faceta que, desgraciadamente, queda enmarcada en una gama de perversidades: donjuanismo, fetichismo, bisexualismo, sadismo y masoquismo.<br>\nEn el otro extremo, la sexualidad aparece como algo trivial, una an\u00e9cdota, adorno, producto, cosa. Si el poeta dice que el arte barroco es la profundidad hacia afuera, esta segunda manifestaci\u00f3n poco tendr\u00eda de barroca: es chatarra, o al menos bisuter\u00eda barata, de usar y tirar, pura apariencia, juego: una base de datos ni significante ni significativa.<br>\nSi al magnificar el sexo, \u00e9ste se convierte en fin, ahora, al trivializarlo, se le sit\u00faa como una condici\u00f3n m\u00e1s dentro del conjunto de variables; una m\u00e1s, no una raz\u00f3n del gozo humano, sino del goce perif\u00e9rico del g\u00e9nero animal.<br>\nNo condeno que a veces el sexo sea fin, sino que sea el \u00fanico o principal factor, porque no lo es. Chesterton se\u00f1ala que dentro de cada hombre hay una selva de ruidos, temores, a\u00f1oranzas, ilusiones\u2026, la madurez humana consistir\u00e1 en dar autoridad a algunos ruidos y silenciar a otros. Pero, \u00bfc\u00f3mo organizar nuestra sinfon\u00eda?<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Para elevar al hombre<\/strong><\/p>\n<p>Lo real no conforma toda la realidad: necesita del pensamiento; a su vez, los resortes racionales no cubren toda la realidad personal. Quiz\u00e1 por ello, aunque no sea el amor al error lo representativo de la persona, cu\u00e1ntas veces topamos con errores de amor.<br>\nNuestra corporalidad es puente que nos une a los otros y, a su vez, barrera que nos separa de ellos. El cuerpo es frontera hasta para nosotros mismos; pero es, adem\u00e1s, mapa de lo vivido. Ser persona se muestra en esta expresi\u00f3n feliz: cuerpo atravesado de esp\u00edritu; esp\u00edritu encarnado en un cuerpo; unidad; corporeidad de la persona y personeidad del cuerpo; antropol\u00f3gicamente, cada persona es, desde esta perspectiva, una novedad radical. Tal es su caracter\u00edstica de individualidad y singularidad.<br>\nCon belleza y profundidad, en su poema Las rosas, Rilke expres\u00f3 la individualidad: \u201cEn este fr\u00e1gil universo evaporable\u2026\/ Una sola rosa es todas las rosas y es \u00e9sta: el insustituible\/ perfecto vocablo flexible\/ enmarcado en el texto de las cosas\u201d. Con la misma fuerza, escribi\u00f3 Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez: \u201cNo la toques m\u00e1s, as\u00ed es la rosa\u201d.<br>\nCu\u00e1nto m\u00e1s se aplican estas consideraciones a la admiraci\u00f3n y respeto de la individualidad personal. Pero esto exige delimitar las bases \u00e9ticas \u00be problema grave de nuestra \u00e9poca\u00be del ser de la persona.<br>\nComo se\u00f1ala Jos\u00e9 Luis del Barco: hoy abundan las \u00e9ticas. Las hay para todos los gustos: formales, materiales, indoloras, deontol\u00f3gicas, utilitarias, ecol\u00f3gicas, ecum\u00e9nicas, aldeanas, de consenso y lucha, de la sociedad civil, para la paz nuclear y hasta para n\u00e1ufragos. Pero la mayor\u00eda montan sus m\u00e1ximas en el aire. Son hojas arrancadas de la rama, sin savia ni vida, que el viento arrastra y el sol amarillea. Les falta apoyo, soporte, fundamento. Son s\u00f3lo moralina con una funci\u00f3n emoliente parecida a las cataplasmas: se aplican cuando duele, despu\u00e9s se desechan.<br>\nNo es as\u00ed con la \u00e9tica personalista, que considera el \u201ch\u00e1bitat natural\u201d de la persona el adecuado para su crecimiento como tal. Igual que al descubrir las leyes de la materia, el hombre es capaz de grandes progresos t\u00e9cnicos, del mismo modo, el reconocimiento de las leyes del esp\u00edritu \u00be las leyes morales\u00be elevan al hombre. Es un error pensar que la dignidad de la conciencia se basa en la independencia de esas leyes.<br>\nLa dignidad no se anula por la verdad sino por la coerci\u00f3n. Si la conciencia es libre de constricci\u00f3n, podr\u00e1 empe\u00f1arse en la b\u00fasqueda de la verdad; pero la verdad humana no se encuentra en datos ni descripciones, hay que buscarla en el amor. A\u00fan m\u00e1s, con amor de benevolencia. Amar, afirma Thibon, no es saciarse ni devorarse uno a otro, aunque lo incluya: amar tiene mucho de sufrir juntos, de trascender unidos; amar a alguien, se\u00f1ala Piepper es exclamar \u201c\u00a1qu\u00e9 bueno que existas!\u201d.<br>\nLos gestos corporales personales, la sexualidad humana, dicen mucho en este terreno, pero cumpliendo sus normas. Si abandonamos toda reglamentaci\u00f3n cesamos casi de ser humanos, sin que ello nos convierta en animales inocentes. Existen en el hombre cosas innatas que ni la ciencia ni la t\u00e9cnica suprimen: \u00bfse puede reprimir la condici\u00f3n de hijo?, \u00bfse puede renunciar a la propia madre?, \u00bfse puede prescindir \u00be y la pregunta es de Freud\u00be de la indefensi\u00f3n ante el dolor presente en la persona amada?<br>\n\u00c9tica personalista que no sabe de m\u00ednimos para la concordia, como la \u00e9tica kantiana, sino de m\u00e1ximos para el respeto y el amor.<br>\nPor m\u00e1s que nos empe\u00f1emos, a nivel intelectual o t\u00e9cnico, no lograremos desdibujar ni la espiritualidad ni la vulnerabilidad en el hombre: la tristeza en los ojos de una ni\u00f1a, la sabidur\u00eda de un anciano, la experiencia en un adulto\u2026 queda esculpida en el cuerpo, en el rostro, en la mirada, hasta en el tipo de arrugas, que de esta manera manifiesta que lo que m\u00e1s determina el cuerpo es el alma, el esp\u00edritu. Esas vivencias esculpen el contexto corporal: la persona es m\u00e1s que sexo.<br>\n<strong>Falacias sexuales<\/strong><br>\nBiol\u00f3gicamente, el fin de la sexualidad es la creaci\u00f3n, como el de alimentarse es la nutrici\u00f3n. Sobrepasar el fin biol\u00f3gico es distinto en ambos casos.<br>\nLewis afirma, con sutil iron\u00eda, que resulta curiosa la posibilidad de realizar un striptease frente a una chuleta de cerdo, casi tanto como la posibilidad de encontrar a un hambriento que quiera comer algo que no sea alimento, o hacer con los alimentos en la mesa algo que no sea com\u00e9rselos. No pasa as\u00ed en la sexualidad, \u00bfpor qu\u00e9? Quiz\u00e1 el problema no reside en el sexo, sino en el placer \u00be otra vez el hoy, hay demasiado hoy\u00be . Los espect\u00e1culos de striptease no son se\u00f1al de perversi\u00f3n sexual sino de hambre sexual. Los deseos humanos son as\u00ed, es natural que aumenten con su satisfacci\u00f3n: el hambriento sue\u00f1a con una mesa llena de alimentos, pero quien ha ca\u00eddo en la gula, tambi\u00e9n. Si se cifra la felicidad exclusivamente en la sexualidad, no hay m\u00e1s que decir.<br>\nEn el terreno de lo sexual, estos deseos encuentran dificultades para su correcta interpretaci\u00f3n; entre otras, creer que la satisfacci\u00f3n inmediata del deseo sexual es siempre normal y sana; considerarse incapaz del autodominio; admitir que por saber las cosas se pueden vivir. Tal es la fuerza del placer sexual, y tal la posibilidad de confusi\u00f3n con la aut\u00e9ntica felicidad humana.<br>\nLa \u00e9tica personalista ense\u00f1a c\u00f3mo el comportamiento sexual \u00be al que afecta lo biol\u00f3gico y cultural\u00be es educable y depende, principalmente, de la libertad como caracter\u00edstica de un ser personal.<br>\nEl comportamiento sexual humano es indeterminado, supera al instinto. Es pl\u00e1stico, moldeable a lo largo de la vida, sin fijismos innatos. Es libre, autoperfectible y autocontrolable, no al comp\u00e1s de los sucesos, aunque no siempre resulte f\u00e1cil lograrlo.<br>\nEl aut\u00e9ntico lenguaje humano de la corporeidad y sexualidad, cumpliendo la biolog\u00eda se rige, muy definitivamente, por las leyes humanas que emanan del ser persona, creatural. Aqu\u00ed est\u00e1 el quid: por su propia naturaleza, la persona, criatura a quien la vida le ha sido regalada, est\u00e1 penetrada de intimidad y donaci\u00f3n.<br>\nEl amor sexual humano, misteriosa pero indiscutiblemente, hace que el hombre no desee una mujer, sino una mujer en particular. An\u00e1logamente, la enamorada quiere al amado en s\u00ed mismo, no directamente por el placer que pueda proporcionarle; pero el hecho se puede torcer: muchos matrimonios que fueron de amor, terminan desgraciados o rotos. Y es que el amor conyugal, como todo amor humano \u00be incluso como todo lo humano\u00be nunca resulta suficiente; exige una corroboraci\u00f3n, una continua purificaci\u00f3n que supere, en estos casos, la intimidad deliciosamente prosaica y pr\u00e1ctica del cada d\u00eda. Los enamorados de verdad, han de estar dispuestos a ser fieles toda la vida: ah\u00ed tiene sentido el hijo. Amar y procrear, en definitiva, se hacen del mismo modo.<br>\nDe nuevo, el magistral Lewis ense\u00f1ar\u00e1 la lecci\u00f3n: \u201chasta que no se tiene un beb\u00e9 del que se puedan re\u00edr, se est\u00e1n siempre riendo el uno del otro\u201d.<br>\nDesde esta simultaneidad y unicidad entre sexualidad y fecundidad, me introduzco en el segundo aspecto del tema.<br>\n<strong>\u201cCon el amor a cuestas\u201d<\/strong><br>\nAnte la perspectiva de la intimidad y del don, el hijo, fruto del matrimonio, no es una aportaci\u00f3n material al mundo. Es una aportaci\u00f3n personal, y como tal, el \u00e1mbito que le compete es superior a \u201cproducto\u201d, superior tambi\u00e9n a un fruto m\u00edo; exige reconocimiento: ser querido por \u00e9l mismo. Yo, c\u00f3nyuge, he aceptado una estructura de donaci\u00f3n personal, tan comprometida, que hasta la donaci\u00f3n corporal se hace exclusiva y excluyente. Porque te quiero a ti y para siempre, no s\u00f3lo comparto tu cuerpo, sino que deseo un proyecto de vida en com\u00fan. Gracias a m\u00ed, t\u00fa ser\u00e1s cada vez m\u00e1s t\u00fa. El yo trasciende en un nosotros. El amante se transforma en el amado; en mi comportamiento sexual, no s\u00f3lo tomo de ti, te acojo en nuestro \u00e1mbito, en nuestro hogar. Y el paradigma de ello ser\u00e1 el hijo.<br>\nEscuchemos a un poeta de mi tierra, Miguel Hern\u00e1ndez: \u201cHe poblado tu vientre de amor y sementera\/ he prolongado el eco de la sangre a que respondo\/ y espero sobre el surco como el arado espera:\/ he llegado hasta el fondo\u2026\/ (\u2026) No te quiero a ti sola: te quiero en tu ascendencia\/ y en cuanto de tu vientre descender\u00e1 ma\u00f1ana.\/ Porque la especie humana me ha dado por herencia,\/ la familia del hijo ser\u00e1 la especie humana.\/ Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,\/ seguiremos bes\u00e1ndonos en el hijo profundo.\/ Bes\u00e1ndonos t\u00fa y yo, se besan nuestros muertos,\/ se besan los primeros pobladores del mundo\u201d.<br>\n<strong>El formidable acontecimiento de un nuevo hombre<\/strong><br>\nJunto a este ambiente quiz\u00e1 rom\u00e1ntico, pero sobre todo real, deteng\u00e1monos en un cambio ling\u00fc\u00edstico de cierta entidad. Hasta hace poco tiempo, el origen del hombre se expresaba mediante los conceptos \u201cgeneraci\u00f3n\u201d y \u201cconcepci\u00f3n\u201d. En las lenguas rom\u00e1nicas existe tambi\u00e9n la palabra \u201cprocreaci\u00f3n\u201d. Actualmente el t\u00e9rmino m\u00e1s utilizado para describir de forma concluyente la transmisi\u00f3n de la vida humana parece ser el de \u201creproducci\u00f3n\u201d.<br>\nComo de alguna manera, el lenguaje siempre apunta al todo, en este cambio resuenan modos distintos de entender lo real. La palabra reproducci\u00f3n, \u00bfdesigna el acontecimiento singular que supone el nacimiento de un nuevo hombre? Sinceramente creo que no. Su explicaci\u00f3n se basa en los conocimientos de biolog\u00eda sobre las propiedades de los organismos vivos, cuyo rasgo esencial, frente a los artefactos, consiste en la capacidad de reproducirse: la invariancia. El c\u00f3digo gen\u00e9tico dado una vez, es reproducido siempre de forma invariable, cada nuevo individuo es una repetici\u00f3n exacta del mismo mensaje.<br>\nEl t\u00e9rmino reproducci\u00f3n supone la identidad gen\u00e9tica -el individuo reproduce siempre y \u00fanicamente lo com\u00fan\u00be y tambi\u00e9n alude al car\u00e1cter mec\u00e1nico.<br>\n\u00bfEs el ser engendrado as\u00ed, exclusivamente, un ejemplar reproducido de la especie \u201chombre\u201d? \u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s bien, una persona, es decir, un ser que aun cuando represente de forma invariante lo com\u00fan del g\u00e9nero \u201chombre\u201d, constituye un individuo nuevo, \u00fanico, irreproducible, con una singularidad que trasciende la mera individuaci\u00f3n de la esencia com\u00fan?<br>\n\u00a1Qu\u00e9 grandeza! El fen\u00f3meno biol\u00f3gico de la reproducci\u00f3n queda envuelto en el acontecimiento personal de dos seres humanos.<br>\nHoy d\u00eda, a nivel t\u00e9cnico, cabe separar lo personal y lo biol\u00f3gico; despu\u00e9s, el m\u00e9todo es capaz de crear mentalidades. Pero en su dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda, se entrev\u00e9 la ilegitimidad: en realidad, no s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de t\u00e9cnica; las acciones que se llevan a cabo en el laboratorio no proceden tampoco de premisas puramente mec\u00e1nicas, son fruto de una concepci\u00f3n reduccionista del hombre, del mundo.<br>\nEs la propia vivencia personal la que muestra algo m\u00e1s profundo y real que el mismo exponer y demostrar, que el deseo de desvelar todos los misterios, de penetrar en el mundo y reducirlo a una racionalidad trivial; la producci\u00f3n conduce incluso, como se\u00f1al\u00f3 Goethe, al desprecio de la propia naturaleza con las consecuencias de la estrechez, la falsedad y la mezquindad. No hay ya lugar para las preguntas que surgen de la profundidad del ser hombre. Vamos a un nuevo mundo, planificado sin dolor ni preocupaci\u00f3n alguna, sin v\u00ednculos ni humanidad.<br>\nPero, \u00bfa qui\u00e9n corresponde, qui\u00e9n es el titular de esta raz\u00f3n planificadora? Este origen del hombre no est\u00e1 dirigido por la libertad. El menoscabo que, en el mundo de la planificaci\u00f3n sufre el origen del hombre \u00be reducido a escueta reproducci\u00f3n\u00be , expresa m\u00e1s bien la ausencia de libertad personal.<br>\nLa reproducci\u00f3n es un ajuste de necesidades; su mundo es la realidad descrita por la C\u00e1bala: combinaci\u00f3n de letras y n\u00fameros. \u00bfEs casual la ausencia hasta el momento de una visi\u00f3n po\u00e9tica positiva, de un futuro en el que el hombre sea reproducido \u201cin vitro\u201d? \u00bfNo ser\u00e1 inherente a un comienzo semejante, el negar y finalmente eliminar la dimensi\u00f3n del hombre en que aparece la poes\u00eda, la ternura, la compa\u00f1\u00eda?<br>\n<strong>La raz\u00f3n que reclama dignidad<\/strong><br>\nLa postura personalista no es ingenua. Seifert, presidente de la Academia Internacional de Filosof\u00eda, afirmaba recientemente que la noci\u00f3n de persona desempe\u00f1a un papel crucial en la renovaci\u00f3n de la reflexi\u00f3n \u00e9tica. Aun dice m\u00e1s: el personalismo constituye una de las contribuciones fundamentales a la \u00e9tica del siglo XX, pues combina los portentosos descubrimientos de la filosof\u00eda moderna con las grandes intuiciones de la filosof\u00eda cl\u00e1sica y medieval.<br>\nCreo que son muchos m\u00e1s de lo que parece, quienes aceptan la dignidad que supone ser persona, aunque no lleguen a sus \u00faltimos fundamentos. Acudamos a la fuente definitiva \u00be no s\u00f3lo para los creyentes, sino para todo investigador\u00be , el libro m\u00e1s profundo de \u00e9tica y pedagog\u00eda, el libro m\u00e1s le\u00eddo del mundo: la Biblia.<br>\nEl G\u00e9nesis relata la imagen b\u00edblica del hombre y la creaci\u00f3n. Su lectura no tiene como prop\u00f3sito definirlo exclusivamente como ejemplo de una clase de seres vivos, sino como novedad absoluta, irreductible a pura reproducci\u00f3n. A diferencia de los animales y plantas \u00be a los que sencillamente se les ordena multiplicarse\u00be la fecundidad en el ser humano se vincula expresamente con el hombre y la mujer.<br>\nAcentuar el creacionismo de Dios no hace de la entrega humana algo superficial: le otorga su verdadero rango. En el transporte de los cromosomas, Dios entra en juego; por esta inequ\u00edvoca y misteriosa raz\u00f3n, la uni\u00f3n no se puede realizar de cualquier modo: reclama dignidad.<br>\nEl procedimiento m\u00e1s honorable es de siempre y para siempre: la uni\u00f3n del hombre y la mujer que se hacen una sola carne, una profunda unidad espiritual, \u00e1mbito preclaro y exacto en el que se cumple la misi\u00f3n creadora: la llamada de su ser, sin merma de su libertad.<br>\nLeemos en el Salmo 119: \u201cPorque t\u00fa formaste mis entra\u00f1as,\/ t\u00fa me tejiste en el seno de mi madre\u201d. Los escritores b\u00edblicos saben que el hombre ha sido tejido en el seno de la madre, que en \u00e9l han sido cuajados como el queso. El seno materno se identifica con la profundidad de la tierra\u2026 en \u00e9l, cada hombre es Ad\u00e1n, un nuevo comienzo.<br>\nCada persona es m\u00e1s que una combinaci\u00f3n nueva de informaci\u00f3n. El origen de cada hombre es la creaci\u00f3n. Lo prodigioso del acto creador es que no tiene lugar junto a los procesos del viviente y su reproducci\u00f3n invariante, sino en ellos mismos.<br>\nMe pregunto, junto a ustedes, si he hecho bien haciendo intervenir a Dios en estos asuntos. De no hacerlo, no llego a ninguna ra\u00edz convincente. Me pregunto tambi\u00e9n si he sido valiente al hacerlo; me parece que, sobre todo, he querido ser sensata. A\u00f1ado otra reflexi\u00f3n de C.S. Lewis: \u201cCreo en el cristianismo como creo que ha salido el sol; no s\u00f3lo porque lo veo, sino porque, gracias a \u00e9l, veo todo lo dem\u00e1s\u201d.<br>\nCuando se considera acient\u00edfico hablar de Dios, cuando el discurso correspondiente es expulsado del lenguaje del pensar y recluido en un \u00e1mbito puramente de construcci\u00f3n subjetiva, dejamos de hablar de manera apropiada del hombre, de su dignidad y derechos. Si s\u00f3lo aceptamos la racionalidad de los acontecimientos aislados, si se niega la presencia del todo, el saber deja de ser universitario, a lo m\u00e1s estamos en un conglomerado de disciplinas particulares, en una cultura de la disgregaci\u00f3n y la separaci\u00f3n.<br>\nLa fundamentaci\u00f3n en una \u00e9tica personalista aut\u00e9ntica hace una nueva s\u00edntesis entre ciencia y sabidur\u00eda, en la que ni la pregunta por lo singular desplaza a la contemplaci\u00f3n del todo, ni la preocupaci\u00f3n por la totalidad suprime la solicitud de lo particular. En este reto se decide si existe un futuro para la humanidad, digno del hombre.<br>\n<strong>El iceberg del amor humano<\/strong><br>\nPara quienes no pueden, no quieren o no les interesa recurrir a los \u00faltimos fundamentos, se\u00f1alo otros aspectos que apuntan a que el origen de la vida se encuentra, de manera propicia y adecuada, en el \u00e1mbito matrimonial.<br>\n\u00bfSe es feliz cuando se considera la sexualidad algo aut\u00f3nomo en la persona? \u00bfSorprende que el sexo colabore en la constituci\u00f3n de una familia? \u00bfExiste en cada uno de nosotros el deseo de familia?, \u00bfqu\u00e9 familia?<br>\nQuiz\u00e1, a modo de contestaci\u00f3n global, se puede acudir al poeta Antonio Machado: \u201cPoned atenci\u00f3n, un coraz\u00f3n solitario, no es un coraz\u00f3n\u201d. Contra cualquier expectativa a favor de muy diferentes tipos de pensamiento en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, la familia resiste a su forma \u00be como una pareja para procrear\u00be y a su significado \u00be como el crecimiento de sus miembros\u00be . Sin embargo, el concepto actual de familia se debilita. La causa b\u00e1sica de esta debilidad parece ser una \u201cenfermedad\u201d de la libertad. La p\u00e9rdida de identidad entre los diferentes miembros de la familia: ni se capta ni se acepta qu\u00e9 es ser padre, madre, hijo, hija, esposo, esposa. El pacto matrimonial queda debilitado y oscurecido por falta de identidad relacional. S\u00f3lo queda la soledad; ya no se ve la necesidad de la familia ni para la persona ni para el crecimiento social: aumenta el valor sociol\u00f3gico de los avances de la reproducci\u00f3n artificial, proliferan los equ\u00edvocos del t\u00e9rmino \u201cfamilia\u201d \u00be uniones de hecho, reivindicaci\u00f3n de las uniones entre personas del mismo sexo\u2026\u00be . En realidad, lo que aflige es la p\u00e9rdida del significado del amor conyugal, con lo que se van diluyendo los fundamentos que aseguran la dignidad de la persona.<br>\nQue aqu\u00ed haya errores, no ha de llevarnos a incomprensiones. Adem\u00e1s, existen a\u00fan otras razones, otros condicionamientos, que impiden descansar en la verdad. Un ejemplo ser\u00eda las actuales exigencias de la jornada laboral: habitualmente conduce al agotamiento de las fuerzas y del tiempo disponible para las amistades, la intimidad, la familia. El efecto combinado de un menor tiempo de ocio, unos salarios m\u00e1s reducidos, los trastornos psicol\u00f3gicos pueden desembocar tambi\u00e9n en el aislamiento personal: s\u00f3lo queda tiempo para relaciones superficiales, aunque sean muchas. Y el descanso del guerrero queda entonces justificado, como el pez que se muerde la cola, en los equ\u00edvocos primeros: los extremos del arco \u00be el derecho al goce sexual como fin o como divertimento\u00be . Se est\u00e1, desgraciadamente, en la punta de la genitalidad. El rico iceberg del amor humano queda hundido, olvidado.<br>\nPor estas reflexiones discurr\u00eda el eminente m\u00e9dico psicosom\u00e1tico Rof Carballo: \u201cDos movimientos profundos pueden desvelarse en el discurrir de la historia contempor\u00e1nea: el desencanto de la existencia y el reencanto de la realidad.<br>\n\u201cEl primero es la exaltaci\u00f3n de lo trivial, una cierta penuria de existencia; mientras que el reencanto es esa unidad en la que vivimos, que expres\u00f3 Pascal con esta verdad tangible y animante: \u2018el hombre es mucho m\u00e1s que el hombre\u2019; o Latrem\u00f2nt: \u2018me han dicho que soy fruto de un hombre y de una mujer; creo que soy algo m\u00e1s'\u201d.<br>\n<strong>La buena nueva<\/strong><br>\nS\u00ed, la sexualidad humana es absolutamente buena, verdadera y bella. Una v\u00eda grande de libertad y amor; pero no la \u00fanica. Algunas personas, en su plasticidad, tambi\u00e9n espiritual, en su plenitud inacabada, en su sed de infinito, son convocadas a otro tipo de compromiso amoroso, de ayer y de siempre: el celibato, la virginidad.<br>\nEn realidad, y en \u00faltimo t\u00e9rmino, el amor humano aut\u00e9ntico siempre confluye a la unidad. Radicalmente, todos y cada uno, estamos convocados s\u00f3lo al amor, que se expresa plenamente en el amor esponsal limpio, exclusivo y excluyente, o en el amor virginal fecund\u00edsimo, plet\u00f3rico de vidas y amistad. Con sus luchas, es s\u00f3lo digna la fecundidad que respeta y humaniza la vida biol\u00f3gica. En este contexto, en que se entrecruzan el por qu\u00e9 te amo y para amarte, y solamente en \u00e9l, se teje la l\u00facida perseverancia feliz de los proyectos vitales.<br>\nEstas experiencias, tan f\u00e1ciles de entender y tan dif\u00edciles de explicar, las reflejan adecuadamente, entre otras muchas, dos mujeres: una en la argumentaci\u00f3n negativa, la otra en la argumentaci\u00f3n real, afirmativa.<br>\nLa primera descripci\u00f3n corresponde a una novela de Marguerite Dur\u00e1s. As\u00ed lo relata Charles Moeller: \u201c(\u2026)sus personajes conocen la muerte por amor, una especie de \u00e9xtasis los arranca de s\u00ed mismos. Pero nunca en el gozo, siempre en la muerte, la nada, el vac\u00edo, la imposibilidad. Me pregunto si no es precisamente porque persiguen una total asimilaci\u00f3n de s\u00ed mismos con el otro y por el otro, porque quieren convertirse en el otro hasta el punto de desaparecer, por lo que chocan con el muro de lo imposible y, finalmente, con la muerte. Desde luego, el amante quiere comer a la amada; pero si esta \u2018comuni\u00f3n\u2019 sucede \u00fanicamente bajo el signo de lo sensible, sin apelar a la persona en lo que tiene de incomunicable, se vuelve a caer necesariamente en el ciclo de la eterna repetici\u00f3n del paso en el presente, en la nada. Uno jam\u00e1s se convierte totalmente en el otro: es preciso aceptar que sea \u00e9l mismo y lo siga siendo. Pues bien, los personajes de Dur\u00e1s no encuentran nunca realmente a los otros, quedan fascinados por ellos, pero no se encuentran con ellos (\u2026)\u201d.<br>\nEl otro testimonio corresponde a una gran pensadora, disc\u00edpula de Heidegger, llamada Hannah Arendt. As\u00ed relata el origen de la vida humana: \u201cEl milagro que salva al mundo, al dominio de los asuntos humanos de la ruina normal, es a fin de cuentas la natalidad, en la cual se enraiza o\u00adntol\u00f3gicamente la facultad de obrar y de actuar (\u2026). Es esta esperanza y esta fe en el mundo lo que encuentra, sin duda alguna, su expresi\u00f3n m\u00e1s sucinta y m\u00e1s gloriosa en esa peque\u00f1a frase del Evangelio, la buena nueva: \u2018nos ha nacido un ni\u00f1o'\u201d.<br>\nAcabo el tema. De los extremos equ\u00edvocos de la sexualidad, con distintas trayectorias, atajos y correr\u00edas, hemos llegado al anuncio gozoso de la vida humana.<br>\nNo he resuelto cosas, no es lo que trataba. S\u00ed he intentado que pens\u00e1ramos juntos; quiz\u00e1 se haya logrado volver a descubrir cosas que ya sab\u00edamos, que se asientan en la conciencia, que incluso la intranquilizan para el bien, pero mucho m\u00e1s la reconfortan y comprometen. Dec\u00eda Dante: \u201cUn amor che nella mente mi raggiona\u201d.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22914\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante nuevas formas de ver la sexualidad, la autora afirma que la madurez humana consistir&aacute; en dar autoridad a algunas ideas y silenciar otras. 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