{"id":22913,"date":"1997-03-01T00:00:00","date_gmt":"1997-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=22913"},"modified":"1997-03-01T00:00:00","modified_gmt":"1997-03-01T00:00:00","slug":"sexualidad_humanidad_y_vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/03\/01\/sexualidad_humanidad_y_vida\/","title":{"rendered":"Sexualidad, humanidad y vida"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22913\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no puede parecerse una mujer m\u00e1s a un hombre?\u201d, reclamaba Henry Higgins en \u201cMi bella dama\u201d. En la actualidad no podr\u00eda darse el lujo de expresarse de esa manera sin que algunas personas (no necesariamente feministas) le replicaran: \u201c\u00bfY por qu\u00e9 no puede un hombre parecerse m\u00e1s a una mujer?\u201d. Es posible que otros no s\u00f3lo rechazaran ambas quejas sino que incluso pusieran en tela de juicio la importancia de que un hombre tenga que parecer hombre, o una mujer parecer mujer. En efecto, si se les preguntara lo que significa ser hombre o ser mujer, se ver\u00edan en aprietos para explicarlo, independientemente de las diferencias corporales elementales. De hecho, estamos viviendo un per\u00edodo hist\u00f3rico en el que la diferenciaci\u00f3n sexual est\u00e1 volvi\u00e9ndose confusa, el car\u00e1cter sexual posee escaso valor y la identidad sexual se encuentra en peligro.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u201c\u00a1Vive la diff\u00e9rence!\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Hoy d\u00eda resulta dif\u00edcil hablar sobre sexo o sobre papeles sexuales sin parecer defensor o ser catalogado como simpatizante ya sea de los hombres o de las mujeres. Yo estoy a favor de ambos. Sin embargo, para los prop\u00f3sitos de este escrito, me declaro especialmente a favor de la diferencia. \u201cVive la diff\u00e9rence!\u201d: porque esta diferencia est\u00e1 en peligro de desaparecer en nuestras sociedades occidentales excepto de manera f\u00edsica m\u00ednima, e incluso en este caso, sometida a alteraciones cada vez mayores\u00be .<br>\nEn la sociedad occidental contempor\u00e1nea, la sexualidad est\u00e1 en proceso de \u201cde-sexualizaci\u00f3n\u201d. Se le est\u00e1 reduciendo a una relaci\u00f3n meramente f\u00edsica, y lo que es m\u00e1s, a una relaci\u00f3n que, en ese nivel, ni siquiera es verdaderamente sexual. Se est\u00e1 rechazando u olvidando el m\u00e1s cabal conocimiento humano en cuanto al sexo, anulando o rest\u00e1ndole importancia al hecho de que hombre y mujer deber\u00edan enriquecerse el uno al otro, no principalmente por la uni\u00f3n f\u00edsica de sus cuerpos, sino por la interacci\u00f3n de sus caracter\u00edsticas sexuales complementarias, de la forma espec\u00edfica en que cada uno de ellos es un ser humano.<br>\nParad\u00f3jicamente, la \u201cde-sexualizaci\u00f3n\u201d de la vida moderna es particularmente evidente en el \u00e1rea de la \u201ceducaci\u00f3n sexual\u201d. La educaci\u00f3n sexual ha seguido un trayecto no de desarrollo y mejor\u00eda, sino de empobrecimiento. Iniciada sobre todo a nivel de inculcar hechos biol\u00f3gicos, se ha convertido en cierto sentido en una educaci\u00f3n sub-biol\u00f3gica, dado que ense\u00f1a a los j\u00f3venes c\u00f3mo emprender la actividad f\u00edsica evitando las consecuencias biol\u00f3gicas naturales. La actual educaci\u00f3n sexual \u201clibre de valores\u201d, prescinde de una filosof\u00eda o teolog\u00eda del sexo capaz de ayudar a la gente a comprender el \u201cporqu\u00e9 y el para qu\u00e9\u201d del sexo: su importancia real para el enriquecimiento de la persona y la sociedad. No existe educaci\u00f3n en t\u00e9rminos de una verdadera antropolog\u00eda del sexo, cuyo objetivo consista en comprender c\u00f3mo difiere la sexualidad humana de la sexualidad meramente animal, en descubrir y subrayar aquellos rasgos y valores que trascienden lo puramente f\u00edsico o fisiol\u00f3gico. Tampoco existe una educaci\u00f3n en t\u00e9rminos de una verdadera psicolog\u00eda del sexo, que busca no s\u00f3lo entender esta gran realidad humana, sino aprender a \u201cmanejarla\u201d en la pr\u00e1ctica: responder a sus potencialidades y llegar a la realizaci\u00f3n a trav\u00e9s de \u00e9stas, no evadirlas ni frustrarnos por su uso equivocado.<br>\nTenemos el derecho de objetar la \u201ceducaci\u00f3n sexual\u201d que se le est\u00e1 impartiendo a la juventud en casi todas las escuelas estatales y privadas. No obstante, nuestras cr\u00edticas se fortalecer\u00e1n si insistimos en que lo que se est\u00e1 impartiendo no s\u00f3lo es educaci\u00f3n sexual deficiente, sino que ni siquiera es educaci\u00f3n sexual. Es una educaci\u00f3n \u201cdesexuante\u201d. Los j\u00f3venes est\u00e1n recibiendo una educaci\u00f3n que los convertir\u00e1 en individuos de-sexuados, ciudadanos unisex, no en hombres y mujeres. La frustraci\u00f3n del verdadero desarrollo personal es una de las principales consecuencias de la cultura y la educaci\u00f3n unisex, ya que el primer paso para establecer la propia personalidad e identidad humana yace en el esfuerzo para convertirse en hombre o mujer, seg\u00fan sea el caso.<br>\n<strong>Sin car\u00e1cter, ni humanidad ni cohesi\u00f3n<\/strong><br>\nLa correcta humanizaci\u00f3n de la persona se encuentra severamente limitada si no se aprende a distinguir y apreciar la masculinidad y la feminidad. En cuanto que socava el crecimiento del individuo, el unisexismo produce efectos negativos sobre la sociedad en general. Para ser verdaderamente humana, la sociedad requiere tanto de hombres como de mujeres. Una sociedad unisex est\u00e1 destinada a carecer de car\u00e1cter y humanidad y, de manera notable, tambi\u00e9n de cohesi\u00f3n.<br>\nEsto se aplica particularmente a la familia, donde se desarrolla la solidaridad b\u00e1sica de una sociedad. Una filosof\u00eda unisex hace que la construcci\u00f3n de un matrimonio o una familia verdaderos se vuelva una tarea casi imposible ya que la experiencia \u00fanica que conduce a la felicidad y la realizaci\u00f3n personal, impl\u00edcita en las relaciones maritales o familiares, no se encuentra vinculada en forma accidental sino esencialmente unida a la diferencia y complementariedad de los papeles sexuales.<br>\n\u00bfComplementariedad sexual? Pero preguntar\u00e1n muchos, \u00bfacaso esta idea de la complementariedad entre los sexos, o de la interdependencia sexual no pertenece a una perspectiva cultural del pasado? \u00bfNo tendemos actualmente a subrayar el derecho de cada individuo a identificarse y a buscar la realizaci\u00f3n personal, como \u00e9l o ella quieran, sin dependencias innecesarias?<br>\nGran parte de nuestro mundo moderno parece concebir la auto-identificaci\u00f3n en t\u00e9rminos de la autonom\u00eda del individuo. Pero es preciso que reconozcamos lo que es esto: una gran parte del orden del mundo est\u00e1 de hecho construido alrededor de la naturaleza y la cualidad de la relaci\u00f3n entre los sexos. Nuestra comprensi\u00f3n de la sexualidad puede ser correcta o incorrecta; y una comprensi\u00f3n incorrecta ejerce efectos negativos a escala personal y social. Sin embargo, hoy d\u00eda, la verdadera sexualidad est\u00e1 sujeta a un malentendido radical, y constantemente se hace mal uso de ella: est\u00e1 en peligro de extinci\u00f3n; corre el riesgo de convertirse en tesoro perdido de la humanidad.<br>\n\u00bfEn qu\u00e9 consiste realmente la sexualidad humana? \u00bfEn realidad son complementarios e interdependientes ambos sexos? \u00bfEs verdad que hombre y mujer se necesitan el uno al otro? Y si es as\u00ed, \u00bfpara qu\u00e9? \u00bfSu complementariedad sexual se refiere solamente a la procreaci\u00f3n? \u00bfS\u00f3lo existe para establecer una relaci\u00f3n de mutua conveniencia o satisfacci\u00f3n entre hombre y mujer? En mi opini\u00f3n, una respuesta apropiada a estas preguntas muestra que la sexualidad posee prop\u00f3sitos m\u00e1s amplios y profundos, y su alcance es m\u00e1s rico y desafiante.<br>\nEsto se manifiesta tanto en el hombre como en la mujer, y debe ser descubierto por cada uno de ellos en su reciprocidad y en las diversas formas en las que se relacionan. Si se destruye la verdadera relaci\u00f3n sexual, el hombre no puede mantener su identidad.<br>\nLa sexualidad posee un rango natural dentro de la particular comuni\u00f3n del matrimonio, la uni\u00f3n para toda la vida de un hombre y una mujer, en la que est\u00e1n impl\u00edcitos dos prop\u00f3sitos interrelacionados: la procreaci\u00f3n de hijos como fruto y expresi\u00f3n del amor conyugal, y el desarrollo de los c\u00f3nyuges como personas, a trav\u00e9s de la mutua donaci\u00f3n conyugal.<br>\n<strong>La sexualidad no es s\u00f3lo para el matrimonio<\/strong><br>\nPero es necesario completar el panorama. La sexualidad no es s\u00f3lo para el matrimonio. Aun fuera del contexto conyugal, es una realidad que afecta profundamente deber\u00eda afectar los aspectos m\u00e1s importantes de la vida humana y social. Mientras que su aspecto procreativo asegura el futuro de la humanidad, su car\u00e1cter de elemento de relaci\u00f3n tambi\u00e9n cumple el objetivo de garantizar el presente, dado que es una fuerza y un factor para humanizar las relaciones sociales. No es bueno que hombre y mujer est\u00e9n solos. El aprendizaje que los lleva a relacionarse tiene la intenci\u00f3n de ayudarlos a descubrir los valores humanos y, a trav\u00e9s de \u00e9stos, descubrir a Dios mediante la asociaci\u00f3n de la masculinidad y la feminidad.<br>\nLa dignidad humana del hombre y la mujer es id\u00e9ntica; los papeles sexuales no lo son, y cualquier intento de abolir las diferencias entre estos papeles produce efectos negativos en la vida personal, familiar, social y religiosa.<br>\nLa asignaci\u00f3n de papeles sexuales distintos y espec\u00edficos para el hombre y la mujer, o la sugerencia de que hay determinadas cualidades humanas que son o deber\u00edan ser especialmente caracter\u00edsticas del hombre o de la mujer, no gozan de popularidad entre la gente de mentalidad unisex. El unisexismo tiende a ver en esto una insinuaci\u00f3n de prioridad en lugar de una declaraci\u00f3n de complementariedad. M\u00e1s a\u00fan, el hecho de afirmar que una cualidad particular es m\u00e1s propia de un hombre o de una mujer no equivale a sugerir que la misma cualidad no pueda encontrarse tambi\u00e9n en el sexo opuesto. M\u00e1s bien se trata de se\u00f1alar, por una parte, que cada sexo tiende a reflejar o encarnar ciertas cualidades humanas, espirituales, y por otra, que dichos rasgos sirven tambi\u00e9n de modelo del que puede aprender el sexo opuesto. La complementariedad implica que cada sexo puede ser una inspiraci\u00f3n humanizante y una gu\u00eda para el crecimiento personal y la madurez del otro.<br>\nTradicionalmente la psicolog\u00eda y la educaci\u00f3n sexuales part\u00edan de la idea de que el hombre se inclinaba a autoafirmarse y realizarse m\u00e1s en un medio ambiente externo a su casa, mientras que la mujer tend\u00eda a lograrlo en su hogar. Hoy d\u00eda este juicio antropol\u00f3gico no es muy popular. No obstante, no ser\u00eda correcto rechazarlo de antemano sin tomar en consideraci\u00f3n sus posibles implicaciones profundas. Despu\u00e9s de todo, podr\u00eda considerarse que un an\u00e1lisis de esta \u00edndole se\u00f1ala que el hombre est\u00e1 m\u00e1s orientado hacia las cosas o las situaciones, y la mujer lo est\u00e1 m\u00e1s hacia las personas. De manera similar, si uno reflexiona sobre otra frecuente generalizaci\u00f3n: que el hombre tiene mayores aptitudes para los aspectos t\u00e9cnicos de la vida, y la mujer para los aspectos humanos, podr\u00eda deducirse, de ser v\u00e1lida dicha generalizaci\u00f3n, que la mujer posee mayores capacidades que el hombre para humanizar la vida.<br>\nResulta que coincido con esta \u00faltima opini\u00f3n y, por ende, aunque estoy totalmente de acuerdo con la idea moderna de que la mujer debe estar en libertad de dedicarse a la carrera que haya elegido en el \u00e1mbito profesional y de trabajo, creo firmemente que tanto la sociedad como ella misma saldr\u00e1n perjudicadas si en dichas actividades no pone en pr\u00e1ctica sus talentos particularmente femeninos y humanizadores. Su presencia, con la consecuente presencia de dichos talentos, es por dem\u00e1s urgente en los asuntos p\u00fablicos de la \u00e9poca actual, en la que los valores humanos est\u00e1n en peligro de verse sumergidos en la tecnolog\u00eda.<br>\n<strong>Identidad sexual: maduraci\u00f3n y enriquecimiento<\/strong><br>\nMi objetivo consiste en se\u00f1alar que podemos obstaculizar la maduraci\u00f3n y el enriquecimiento que normalmente son frutos tanto del proceso de desarrollo de nuestra identidad sexual personal, como del aprendizaje necesario para relacionarnos sexualmente con los dem\u00e1s en todas las modalidades de las relaciones hombre-mujer: entre solteros y solteras; entre personas solteras y casadas; novias-novios; c\u00e9libes y personas del sexo opuesto. Es precisamente este aspecto, de relaciones interpersonales, el que quisiera examinar. Aunque la sexualidad y los papeles sexuales afectan la totalidad del crecimiento personal y la vida social, restringir\u00e9 mi atenci\u00f3n a las relaciones interpersonales familiares: marido y mujer, padre o madre, e hijo o hija, y viceversa; hermano y hermana; hermana y hermano. Necesariamente abordar\u00e9 dichas relaciones en forma sumaria e incompleta.<br>\n<strong>Marido y mujer: compa\u00f1eros de equipo<\/strong><br>\nEs necesario que el hombre encuentre en su esposa a la mujer; su masculinidad crecer\u00e1 entonces como respuesta complementaria a la feminidad de ella. Y una mujer necesita encontrar al hombre en su esposo; en respuesta a la masculinidad de \u00e9l, ella aumentar\u00e1 su feminidad. As\u00ed pues, dado que cada uno de ellos responde a aquello que le es complementario, los dos crecen, se encuentran a s\u00ed mismos a la vez que desarrollan su identidad sexual.<br>\nLa mujer que existe en una esposa, tendr\u00eda que estimular el desarrollo sexual de su esposo; el hombre que hay en \u00e9l deber\u00eda estimular la sexualidad de ella. Hay algo seriamente incorrecto en un matrimonio en el que los c\u00f3nyuges no son capaces de producir una respuesta sexual en el otro. Me pregunto porqu\u00e9 una afirmaci\u00f3n como \u00e9sta tiende a hacernos pensar s\u00f3lo en t\u00e9rminos de respuesta f\u00edsica o excitaci\u00f3n corporal. \u00bfAcaso no equivale a aceptar una visi\u00f3n extraordinariamente empeque\u00f1ecida de la sexualidad?<br>\nLa sexualidad el car\u00e1cter sexual deber\u00eda ser una fuente de motivaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n continuas entre marido y mujer. Se ha dicho que no hay nada sorprendente en una pareja de j\u00f3venes enamorados; la sorpresa nos la brindan las parejas que siguen enamoradas despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de matrimonio. Conozco muchas parejas de gente mayor que est\u00e1n enamoradas y que ciertamente constituyen una inspiraci\u00f3n sexual para su c\u00f3nyuge. Quiz\u00e1 sus relaciones f\u00edsicas ya no significan tanto para ellos como algunas d\u00e9cadas atr\u00e1s, pero su sexualidad est\u00e1 viva y potente y, como nunca antes, genera un amor conyugal m\u00e1s profundamente unido. El amor del esposo ha sido inspirado por el desarrollo de la mujer que existe en su esposa, desarrollo que ha sido posible gracias a la lucha durante toda una vida para alcanzar la plenitud como mujer. Y, de manera similar, el amor de ella ha sido inspirado por la lucha de su esposo por ser un hombre.<br>\nEst\u00e1 muy difundida la idea de que los c\u00f3nyuges, m\u00e1s que considerarse diferentes, deben verse entre s\u00ed como simplemente iguales. Esta actitud no es suficiente, ya que no puede haber matrimonio verdaderamente feliz y duradero a menos que el esposo tenga en gran estima a su esposa y la admire por las cualidades de las que \u00e9l carece (o no posee en igual medida), y la esposa pueda enorgullecerse de su esposo y admirarlo por cualidades que constituyen, para ella, solidez y nuevos valores en su vida.<br>\nCiertamente pueden tenerse en gran estima por cualidades que no tienen que ver con atributos sexuales: buen humor, por ejemplo, o inteligencia. Si ambos c\u00f3nyuges son muy inteligentes podr\u00eda darse entre ellos una relaci\u00f3n de apoyo y gran interacci\u00f3n; pero tambi\u00e9n podr\u00eda despertar envidia. Esto puede suceder sobre todo si uno es m\u00e1s inteligente que el otro, y este \u00faltimo no cuenta con una cualidad \u201ccompensatoria\u201d. Por regla general no es recomendable que ambos compitan dentro de un mismo campo de acci\u00f3n (haciendo una excepci\u00f3n cuando \u201ccompiten\u201d en darse cari\u00f1o uno al otro). El sentido de la masculinidad y la feminidad no es el de competir uno contra otra. Para explicarlo de otra forma, podr\u00edamos decir que no pertenecen a la misma categor\u00eda y, por tanto, no pueden estar en la misma carrera. Quiz\u00e1 la mejor manera de exponerlo sea afirmando que s\u00ed pertenecen a la misma categor\u00eda y est\u00e1n en la misma carrera, pero no compitiendo uno contra otra, sino como compa\u00f1eros de equipo: corren juntos. Es precisamente un hombre cabal quien motiva a una mujer a ser una mujer cabal. Cuando el hombre corre verdaderamente como hombre despierta la admiraci\u00f3n de su esposa; y cuando ella corre como mujer despierta la admiraci\u00f3n de \u00e9l. M\u00e1s a\u00fan, entre m\u00e1s mujer es la esposa, m\u00e1s motiva a su marido a ser un hombre verdadero, y viceversa. La excelencia sexual fomenta el amor propio. Es formando un equipo como pueden ganar.<br>\n<strong>Padres e hijos: un reto<\/strong><br>\nEl desarrollo de la personalidad masculina y femenina es esencial para el funcionamiento de la familia. Para ser padre, se necesita ser hombre; y no s\u00f3lo en sentido fisiol\u00f3gico o f\u00edsico. Para ser madre, es necesario ser mujer. Uno de los grandes retos de la vida matrimonial es el pasar de ser s\u00f3lo c\u00f3nyuges a ser padres. Convertirse en padre o madre (o evitarlo) es sencillo; ser realmente padres es dif\u00edcil. Muchos padres, consciente o inconscientemente, pasan por alto el reto que esto implica.<br>\nLa mayor\u00eda de las personas buscan ganarse la estimaci\u00f3n de los dem\u00e1s. La estima que deber\u00eda ser m\u00e1s importante es la del propio c\u00f3nyuge y los hijos. Un hombre podr\u00eda esforzarse para ganarse la consideraci\u00f3n de sus colegas, muchas veces sin conseguirla; o, si lo lograra, sin conservarla. Y siempre es mucho m\u00e1s f\u00e1cil recibir esa consideraci\u00f3n de un hijo o una hija. \u201cNo hay nadie como mi pap\u00e1\u201d. Es cierto que el tiempo y el contacto constante ponen a prueba esta estimaci\u00f3n; y tendr\u00e1 que esforzarse para conservarla. Y, sin embargo, es m\u00e1s f\u00e1cil recibirla de los hijos y m\u00e1s satisfactoria a un nivel humano profundo que la estimaci\u00f3n social o profesional. Un padre deber\u00eda sentir el reto que significa ser un padre para su hija o hijo. Esto mismo se aplica a las madres, aunque el reto al que se enfrenta cada uno es diferente, de acuerdo con su papel sexual.<br>\nLos hijos tienden naturalmente a sentir respeto por sus padres, si bien es obvio que necesitan padres dignos de respeto. Este respeto est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con el hecho de que esperan algo especial de sus padres, aunque debe tenerse en mente que por lo general no esperan ni deber\u00edan recibir exactamente lo mismo de su padre que de su madre.<br>\nHay una grave confusi\u00f3n de papeles cuando los padres compiten para ejercer autoridad, pero no compiten para dar apoyo. La mujer posee un instinto para ser consuelo y refugio, pero hoy d\u00eda muchas mujeres descuidan su desarrollo. Incluso rechazan la idea de que la mujer tiene una capacidad especial para dar apoyo, como si esto fuera admitir la debilidad de la mujer, y no una afirmaci\u00f3n de que, siendo todos d\u00e9biles, todos necesitamos el apoyo que a menudo s\u00f3lo una mujer puede ofrecer.<br>\nLa vida familiar adquiere una enorme fuerza cuando la complementariedad sexual ha sido bien desarrollada en los padres. Es m\u00e1s probable que los hijos cuyos padres les han permitido acercarse a ellos en diferentes \u00e1mbitos, compartan sus dificultades con ellos. No es muy probable que conf\u00eden en padres a los que perciben como enfrascados en una lucha de poder.<br>\nNo podemos dejar este tema sin se\u00f1alar que actualmente se est\u00e1 perdiendo la convicci\u00f3n de que la paternidad es un privilegio. Perm\u00edtaseme aqu\u00ed expresar una mera impresi\u00f3n. Todav\u00eda se ven hombres afectos a la paternidad, ansiosos de convertirse en padres orgullosos de serlo. Aunque podr\u00eda estar equivocado, me inclino a pensar que se ven menos mujeres afectas a la maternidad; son menos las que sienten que convertirse en madres les brindar\u00e1 grandes posibilidades de realizaci\u00f3n. De ser esto verdad, resulta especialmente grave para el desarrollo de la identidad sexual femenina.<br>\nPerder el sentido de que la paternidad constituye un medio muy importante para la realizaci\u00f3n personal es peor en el caso de la mujer, porque el orgullo de la maternidad es de un orden mucho m\u00e1s profundo que el de la paternidad. La maternidad exige m\u00e1s de la mujer; ella da m\u00e1s de s\u00ed misma al convertirse en madre, su participaci\u00f3n es mayor en el proceso de creaci\u00f3n.<br>\nLos hombres se dan cuenta de esto. De todas las razones por las cuales un hombre puede sentir que la mujer es \u00fanica, ninguna es tan profunda como el hecho de que es madre de sus hijos. Sin embargo, muchas mujeres est\u00e1n dispuestas a renunciar o incluso renuncian a la admiraci\u00f3n que la maternidad despierta en sus esposos. Parece que nuestro mundo moderno est\u00e1 perdiendo la perspectiva de una verdad primordial sobre la sexualidad: si nada hace que el hombre respete tanto a la mujer como la maternidad, es porque esta \u00faltima la saca de la categor\u00eda de objeto susceptible de poseerse y la introduce en el \u00e1mbito de lo que debe reverenciarse. Al separar al sexo de su contexto de paternidad se le priva de sus dimensiones de misterio y sacralidad, hecho que se aplica particularmente a la maternidad. No hay otro campo en el que el misterio y la gloria de la mujer se expresen como en su capacidad para ser madre. Son pocos los hombres que no se conmueven ante este misterio. Y, sin embargo, no son muchas las mujeres a las que esta capacidad parece regocijarlas.<br>\n<strong>Ni\u00f1ez: convertirse en persona<\/strong><br>\nPara que un ni\u00f1o o adolescente llegue a ser un adulto que ha alcanzado plena identidad sexual no basta el paso de los a\u00f1os. El proceso involucra constantemente prop\u00f3sito y voluntad. El joven debe tener al alcance modelos para imitar; y, particularmente durante la adolescencia, dichos modelos deben ser adecuados. Es sumamente importante que los j\u00f3venes y las jovencitas tengan h\u00e9roes y hero\u00ednas que valga la pena imitar. Cabe preguntarse qu\u00e9 inspiraciones pueden ofrecer, por ejemplo, algunos cantantes populares en lo que se refiere a desarrollo e identificaci\u00f3n sexual.<br>\nNing\u00fan ni\u00f1o se convierte en hombre a menos que pase por una adolescencia en la que conozca lo que es propio de un hombre, aprenda a asumir el reto de la masculinidad y se le ayude a asumirlo. Las ni\u00f1as para quienes hoy en d\u00eda la identidad sexual es un asunto m\u00e1s dif\u00edcil de resolver que para los ni\u00f1os tienen que afrontar un desaf\u00edo similar. Ninguna ni\u00f1a puede convertirse en mujer sin un modelo o varios modelos que le den ejemplo de feminidad. La verdadera educaci\u00f3n sexual debe identificar las cualidades distintivas del hecho de ser hombre o ser mujer; debe proporcionar modelos, y debe tratar de producir en los peque\u00f1os una respuesta personal y voluntaria.<br>\nComprensi\u00f3n, sensibilidad, ternura, delicadeza\u2026 Consciente o inconscientemente, un hombre busca cualidades como \u00e9stas en una mujer. Si se casa y no encuentra en su esposa estos rasgos, lo asalta la desilusi\u00f3n; probablemente ese matrimonio se encamine hacia una ruptura. \u00bfSe ense\u00f1a actualmente a las ni\u00f1as a comprender que su habilidad para relacionarse con los dem\u00e1s depende de que desarrollen no s\u00f3lo habilidades propias de ambos sexos, sino tambi\u00e9n un sentido femenino, car\u00e1cter femenino y cualidades femeninas; que su objetivo no es llegar a ser tan masculinas como los hombres eso es precisamente lo que indica el feminismo destructivo sino ser tan femeninas como las mujeres? La sociedad en general no les ofrece este est\u00edmulo. \u00bfLo encuentran en la escuela? M\u00e1s importante a\u00fan, \u00bflo encuentran en su casa?<br>\n<strong>Educaci\u00f3n: camino de identidad<\/strong><br>\nLa educaci\u00f3n de los hijos no es algo que s\u00f3lo corresponde a la escuela. Por el contrario, los mismos padres son los principales educadores, no para ense\u00f1arles matem\u00e1ticas o f\u00edsica; ni s\u00f3lo porque pueden adiestrarlos sobre la vida en general, sino principalmente porque les ense\u00f1ar\u00e1n c\u00f3mo se establecen ciertas relaciones humanas \u00fanicas, experiencia que constituye una clave para que m\u00e1s adelante puedan llevar una vida social y adecuadamente integrada. Se trata de las diversas relaciones familiares entre hijo y padre, hijo y madre; hija y padre, hija y madre; hermano y hermana; hermana y hermano.<br>\n<strong>El reto de la feminidad<\/strong><br>\n\u00bfPodr\u00eda decirse que los ni\u00f1os y las ni\u00f1as de la actualidad est\u00e1n mejor educados sexualmente: m\u00e1s conscientes de lo que son la verdadera identidad sexual y la estructuraci\u00f3n de un ni\u00f1o o una ni\u00f1a; que se esfuerzan por adquirir cualidades que los identifiquen en su respectivo papel sexual?<br>\n\u201c\u00a1Vamos, s\u00e9 hombre!\u201d. La mayor\u00eda de los ni\u00f1os y, a este respecto, la mayor\u00eda de los hombres, tienen una idea bastante clara de lo que esta frase significa. Los ni\u00f1os necesitan escucharla con frecuencia; y por lo general saben muy bien en qu\u00e9 momento su comportamiento no est\u00e1 a la altura del reto que implica actuar como hombre.<br>\n\u201c\u00a1Vamos, s\u00e9 mujer!\u201d. \u00bfA qu\u00e9 se deber\u00e1 que esta frase nunca ha sido un incentivo muy generalizado? \u00bfSer\u00e1 porque en el pasado no se les ense\u00f1aba a las ni\u00f1as a ser mujeres, o ten\u00edan miedo de ser mujeres? \u00bfO acaso ser\u00e1 porque hasta recientemente las ni\u00f1as y las mujeres pose\u00edan un sentido m\u00e1s naturalmente desarrollado de su propia identidad femenina, y no era tan necesario hacerles ver el reto de la feminidad (que, por supuesto, es tan grande como el desaf\u00edo de la masculinidad)?<br>\nEs \u00e9ste un reto que actualmente debe se\u00f1alarse. De manera bastante peculiar, las \u00faltimas en hacerlo son las feministas. Es un hecho muy significativo. Parecer\u00eda que a las feministas no les entusiasma aquello que es caracter\u00edstico de una mujer, posiblemente ni siquiera puedan identificarlo. Me imagino que si no incitan a las mujeres a ser mujeres es creo porque no se sienten orgullosas de serlo.<br>\nSon pocos los padres hasta el momento que temer\u00edan decirle a su hijo que debe ser fuerte o valiente, haci\u00e9ndole ver que la valent\u00eda es una cualidad masculina. Sin embargo, hoy d\u00eda es mayor el n\u00famero de madres que estar\u00edan renuentes a decirle a su hija que debe ser tierna o considerada, se\u00f1al\u00e1ndole que el inter\u00e9s sol\u00edcito por los dem\u00e1s es una cualidad femenina. \u00bfSer\u00e1 que impl\u00edcitamente concluyen que la ternura es inferior a la valent\u00eda? A m\u00ed me resulta evidente que ambas cualidades son diferentes, y que una es t\u00edpicamente femenina y otra, t\u00edpicamente masculina. Pero definitivamente no acepto que una de ellas es inferior o menos importante que la otra para la vida personal y social.<br>\n<strong>Hijos y padres: aprender la amistad<\/strong><br>\nA medida que un ni\u00f1o crece, van modul\u00e1ndose sus respuestas a los padres, de acuerdo con las cualidades de paternidad o maternidad que encuentra. Una actitud filial hacia los padres deber\u00eda estar caracterizada por un tipo especial de amistad, basada en el respeto, estimaci\u00f3n y reverencia. Si tuvi\u00e9ramos que generalizar y decir que el padre evoca m\u00e1s respeto y la madre m\u00e1s estimaci\u00f3n y reverencia, nos encontrar\u00edamos nuevamente con una expresi\u00f3n de complementariedad. S\u00f3lo una antropolog\u00eda defectuosa se propondr\u00eda debatir cu\u00e1l de estas actitudes es superior.<br>\nLos padres deben aprender a ser amigos de sus hijos. Esto requiere de un gran esfuerzo, ya que las perspectivas y gustos de los ni\u00f1os cambian r\u00e1pidamente, en especial en los a\u00f1os m\u00e1s cr\u00edticos de su adolescencia, y no es posible que los padres puedan entablar una amistad con sus hijos si no son lo suficientemente flexibles o \u00e1giles para ajustarse a los cambios. Por regla general, si los padres se ajustan, los hijos siguen respondiendo.<br>\nCon el tiempo, probablemente, un hijo tender\u00e1 a acercarse m\u00e1s a su padre, y una hija a su madre. Pero esto no es necesariamente una regla; y no para todos los tipos de comunicaci\u00f3n dentro de la amistad. Quienquiera que sea el c\u00f3nyuge m\u00e1s cercano a alguno de sus hijos en un momento particular, a menudo tendr\u00e1 que ayudarlo o ayudarla a relacionarse mejor con el otro, ya sea el padre o la madre; ya que, por supuesto, pese a todos los esfuerzos de ambos padres, a veces los hijos no responden y se mantienen a distancia. Los padres que son verdaderamente hombres y mujeres, y que se aman el uno al otro, por lo general encontrar\u00e1n la manera de superar estas dificultades pasajeras.<br>\nEs normal que un hijo muestre una especial deferencia por su madre; y, a medida que crece, adopte una actitud protectora respecto a ella. \u00bfEs esto un insulto para su debilidad, o un tributo a su feminidad? \u00bfNo deber\u00edamos medir el peligro de censurar aquello de lo que tal vez debi\u00e9ramos enorgullecernos? Lo mismo puede decirse en cuanto al frecuente fen\u00f3meno de que, a medida que una hija crece, su padre recurre a ella y no solamente a su esposa en busca de ternura: un tributo a su masculinidad paternal y a su feminidad filial.<br>\n<strong>Fraternidad: escuela de vida<\/strong><br>\nUn \u00e1rea especialmente importante es la que ata\u00f1e a la relaci\u00f3n entre hermanos y hermanas. Samuel Johnson, el gran fil\u00f3sofo y acad\u00e9mico ingl\u00e9s del siglo XVIII, que no tuvo hermanos ni hermanas, le confes\u00f3 a un amigo cu\u00e1nto envidiaba a quienes los ten\u00edan y lo sorprendente que le resultaba ver qu\u00e9 poco apreciaban este don, que con frecuencia desperdiciaban. \u201cDecimos a las damas que las buenas esposas hacen buenos maridos: creo que es m\u00e1s seguro que los buenos hermanos hagan buenas hermanas\u201d. Estoy de acuerdo con Johnson, pero creo que es a\u00fan m\u00e1s cierto que las buenas hermanas forjan buenos hermanos. Pocos ni\u00f1os pueden escapar totalmente a la influencia de una buena hermana.<br>\nLa importancia de una relaci\u00f3n hermano-hermana, tiene una dimensi\u00f3n tanto social como personal. Esto sale a relucir si se observan casos en los que dicha relaci\u00f3n no es posible dado que como sucede cada vez con mayor frecuencia en nuestras familias con hijos \u00fanicos no hay hermanos con quienes relacionarse. En el pasado, dichas situaciones tend\u00edan a ser la excepci\u00f3n; actualmente en muchos lugares del mundo occidental casi se han vuelto norma. Tal vez a\u00fan no hemos medido los efectos sociales (aunque ya estamos experiment\u00e1ndolos) de la falta de esta vivencia, dom\u00e9stica y natural, de la fraternidad. Cada vez es mayor el riesgo de que el vocablo \u201cfraternidad\u201d se entienda s\u00f3lo como un t\u00e9rmino de contenido puramente ideol\u00f3gico, existencialmente incomprensible para la mayor\u00eda de las personas que, siendo ni\u00f1os o adolescentes, nunca supieron lo que significa tener un hermano o una hermana. \u00bfDe d\u00f3nde, entonces, tomar\u00e1n la inspiraci\u00f3n o el ejemplo que les muestre lo que significa tratar a los dem\u00e1s en forma fraternal?<br>\nHermanos y hermanas tienden naturalmente a pelear entre ellos, pero a defenderse unos a otros ante la amenaza de extra\u00f1os. Deber\u00eda ser normal que un ni\u00f1o defienda a su familia: especialmente a su madre y, de manera distinta, a sus hermanas. \u00c9ste es un signo de hombr\u00eda, no de superioridad. Es un signo de interdependencia y solidaridad. Sobre todo es un signo de la grandeza de su deuda con ellas.<br>\nMe parece que mientras las hermanas siguen defendiendo actualmente a sus hermanos, tengo la impresi\u00f3n de que los hermanos ya no est\u00e1n tan dispuestos a defenderlas. Si est\u00e1n perdiendo este instinto natural, tal vez se deba en parte a que no se les ense\u00f1a a comprender y respetar el misterio de la ni\u00f1ez espec\u00edfica de las ni\u00f1as, que cualquier ni\u00f1o puede descubrir f\u00e1cilmente en su hermana. Tambi\u00e9n es verdad que cuando a las ni\u00f1as se les fomenta el ser sexualmente atractivas y no sexualmente femeninas, los chicos, incluso sus propios hermanos, tienen la impresi\u00f3n de que ellas mismas est\u00e1n renunciando a una demanda de respeto.<br>\n<strong>Variedad y riqueza humanas<\/strong><br>\nEl prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n entre un hombre y una mujer es el del enriquecimiento mutuo como personas, no la pr\u00e1ctica de una relaci\u00f3n utilitaria o abusiva. Hemos hablado al principio de educaci\u00f3n sexual. Si el t\u00e9rmino educaci\u00f3n se entiende, de acuerdo con su significado correcto, como preparaci\u00f3n para la vida civilizada, una persona carece de educaci\u00f3n sexual si no ha aprendido que para que las relaciones entre ambos sexos sean humanas es esencial la presencia del respeto. Lo mismo puede decirse de quien no ha aprendido que hay que crear dicho respeto, y que \u00e9ste puede destruirse f\u00e1cilmente. Ning\u00fan muchacho goza del respeto de las chicas si \u00e9stas advierten en \u00e9l la mera intenci\u00f3n de utilizarlas; y ninguna chica goza del respeto de los muchachos si permite que la utilicen.<br>\nHoy d\u00eda algunas j\u00f3venes parecen no percibir la diferencia entre ser femeninamente atractivas o sexualmente provocativas. No ser consciente de la naturaleza de la atracci\u00f3n que uno es capaz de ejercer, de la diferencia entre ser admirada y ser simplemente deseada, denota, por una parte, ignorancia acerca de lo que es la sexualidad y, por otra, una falla por parte de ella para comprender no s\u00f3lo la sexualidad masculina sino tambi\u00e9n un elemento muy importante para su propio crecimiento en una verdadera identidad sexual femenina. La modestia es algo profundamente arraigado en la naturaleza de una ni\u00f1a, y el papel que esta virtud est\u00e1 destinada a desempe\u00f1ar en su desarrollo como persona no es de ninguna manera insignificante. Pero puede irse desgastando gradualmente como consecuencia de la fuerza de la moda o la presi\u00f3n de los compa\u00f1eros, combinadas con una falta de gu\u00eda por parte de los padres o la ausencia del consejo de un hermano.<br>\nLos buenos instintos de una mujer son una enorme fuente de fuerza. Pero, como en el caso de un hombre, es necesario evocar esos buenos instintos. El llamado se dirige a la aut\u00e9ntica feminidad. Es un simple llamado a la correcta autoidentificaci\u00f3n: extraer de la propia naturaleza interna el deseo de encontrar la verdadera identidad, tambi\u00e9n en la sexualidad, y no perder esa identidad a fuerza de presiones por parte de los medios de comunicaci\u00f3n, el contexto social o la moda.<br>\nPara los creyentes, la sexualidad humana, no s\u00f3lo en lo referente a identificaci\u00f3n sexual (y consecuentemente diferenciaci\u00f3n) como femenino o masculino, sino tambi\u00e9n por lo que se refiere a complementariedad entre los dos, refleja una imagen de Dios. No puede decirse que los rasgos masculinos \u201cexpresan\u201d o \u201creflejan\u201d a Dios m\u00e1s que los femeninos, o viceversa. Cada uno constituye una imagen parcial. Juntos, en su complementariedad mutua, forman la imagen m\u00e1s completa posible (aunque siempre limitada) de Dios.<br>\nEl crecimiento en personalidad y humanidad est\u00e1 severamente limitado a menos que cada persona, al identificarse plenamente con su propio g\u00e9nero, no s\u00f3lo comprenda sino tambi\u00e9n busque imitar y adquirir las virtudes m\u00e1s \u201ct\u00edpicas\u201d del sexo opuesto. Esto tambi\u00e9n forma parte del proceso necesario de identificaci\u00f3n sexual, ya que hay modos masculinos de vivir cualidades femeninas, y modos femeninos de vivir cualidades masculinas. El no comprenderlo as\u00ed, y no ser capaz de responder al reto que esto implica, empobrece a ambos sexos.<br>\nLa carencia de verdadera masculinidad o de verdadera feminidad implica una carencia de variedad y riqueza humanas. Un mundo as\u00ed, en el que hemos de crecer y aprender a ser humanos, se vuelve mucho m\u00e1s pobre.<br>\nLa relaci\u00f3n entre los sexos est\u00e1 dise\u00f1ada para constituir una fuerza fundamental que humanice a las personas y a la sociedad. Los hombres y los j\u00f3venes experimentan esta humanizaci\u00f3n aprendiendo a apreciar, admirar y enriquecerse con aquellos rasgos que posee la naturaleza femenina bien desarrollada; y, de manera similar, las mujeres y las j\u00f3venes, mediante la apreciaci\u00f3n positiva y enriquecedora de aquellos rasgos distintivos que aparecen en la verdadera masculinidad. Y tanto hombres como mujeres, a trav\u00e9s del contraste y la complementariedad, adquieren una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la vida: de su origen, significado y fin \u00faltimo.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22913\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci&oacute;n entre los sexos est&aacute; dise&ntilde;ada para constituir una fuerza humanizadora. 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