{"id":22815,"date":"1997-01-30T00:00:00","date_gmt":"1997-01-30T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=22815"},"modified":"1997-01-30T00:00:00","modified_gmt":"1997-01-30T00:00:00","slug":"el_nuevo_motor_de_la_historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1997\/01\/30\/el_nuevo_motor_de_la_historia\/","title":{"rendered":"El nuevo motor de la historia"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22815\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>El tema de los valores humanos es una cuesti\u00f3n cr\u00edtica que ahora confrontamos todas las sociedades. Durante mucho tiempo se pens\u00f3 que el mundo moderno pod\u00eda organizar grandes sociedades sin respeto a los valores: s\u00f3lo se necesitaban las instituciones, la ingenier\u00eda social, y con ello, la sociedad ser\u00eda justa, equitativa y dem\u00e1s. Si algo podemos constatar al final del siglo XX, es que esto no es verdad.<br>\nEn mi pa\u00eds, los Estados Unidos, existe una crisis severa de valores. La naci\u00f3n se desempe\u00f1a muy bien en lo econ\u00f3mico, jam\u00e1s ha sido tan rica materialmente como hoy. Sin embargo, todo mundo percibe una aguda insatisfacci\u00f3n en su propia vida en relaci\u00f3n, principalmente, a la ausencia de valores, a la carencia de aquellos lazos que vinculan a los estadounidenses entre s\u00ed, con sus familias, comunidades, lugares de trabajo Me parece que, a la larga, esta crisis afectar\u00e1 la prosperidad material. En M\u00e9xico se experimenta algo similar que se acent\u00faa con los problemas econ\u00f3micos, reduciendo la confianza en funcionarios p\u00fablicos, empresas, e instituciones de todo tipo. Las sociedades requieren un \u00e9nfasis renovado en la investigaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de los valores.<br>\nMe referir\u00e9 al papel de los valores en una democracia moderna y, particularmente, en una econom\u00eda moderna, c\u00f3mo renovarlos y el papel de nuestras instituciones en dicho proceso.<br>\nEn El fin de la historia afirmo c\u00f3mo, a principios de este siglo, las sociedades se divid\u00edan por profundos abismos ideol\u00f3gicos. Monarqu\u00eda, fascismo, democracia liberal y comunismo eran enconados contrincantes que se disputaban la supremac\u00eda pol\u00edtica; los pa\u00edses optaban por los divergentes caminos econ\u00f3micos: proteccionismo, corporativismo, libre mercado y planificaci\u00f3n socialista centralizada. Hoy d\u00eda, casi todas las naciones desarrolladas han adoptado o est\u00e1n adoptando formas institucionales de tipo democr\u00e1tico liberal, y muchas se han desplazado en forma simult\u00e1nea hacia una econom\u00eda de mercado y una integraci\u00f3n a la divisi\u00f3n del trabajo capitalista y global.<br>\nEste movimiento constituye \u201cel fin de la historia\u201d, en el sentido marxista-hegeliano que la percibe como una amplia evoluci\u00f3n de las sociedades humanas en su avance hacia un objetivo final. Esta tesis caus\u00f3 una enorme controversia en su momento, pero me parece que todos los eventos que se han sucedido posteriormente demuestran que realmente no hay otra alternativa. Podr\u00eda tratarse de una sociedad fundamentalista isl\u00e1mica, neobolchevique o fascista, pero ninguna es una alternativa realista para un pa\u00eds que busque una econom\u00eda con alto nivel de prosperidad, que le permita participar en el mundo moderno.<br>\n\u00c9ste es el significado de \u201cel fin de la historia\u201d: no existe una serie revolucionaria de cambios institucionales. No podemos forzar a nuestras sociedades a cambiar en una forma fundamental que nos haga ser mejores de lo que \u00e9ramos o estar mejor de como est\u00e1bamos; esto no significa que estemos satisfechos ni que haya una carencia de problemas sociales significativos. Cualquier sociedad moderna industrializada enfrenta muchos problemas, pero deben resolverse a nivel de valores humanos y cultura.<br>\nSamuel Huntington, profesor en Harvard, escribi\u00f3 recientemente el libro Choque de las civilizaciones donde sostiene que el antiguo conflicto ideol\u00f3gico del per\u00edodo de la guerra fr\u00eda, abri\u00f3 la puerta a lo que \u00e9l llama una conciencia en la civilizaci\u00f3n, un choque en la civilizaci\u00f3n, en que los per\u00edodos ser\u00e1n definidos cada vez m\u00e1s en t\u00e9rminos culturales.<br>\nConcuerdo en que las cuestiones culturales, \u00e9ticas, axiol\u00f3gicas y religiosas, ser\u00e1n sumamente importantes para quien intente comprender la pol\u00edtica o econom\u00eda mundial. Difiero en que necesariamente esto nos lleve a un mundo m\u00e1s conflictivo; es posible, me parece, que coexistan diversas culturas y civilizaciones, que compitan a nivel cultural y econ\u00f3mico global, pero interactuando en forma positiva, aprendiendo una de la otra y siendo capaces de evolucionar y crecer.<br>\nEn Asia Oriental observamos la fusi\u00f3n de los sistemas culturales del Este con el mundo occidental, con el racionalismo y el crecimiento de una burocracia moderna. Al mismo tiempo, estas naciones generaron un notable crecimiento econ\u00f3mico. Estados Unidos ha aprendido lecciones muy importantes de estos pa\u00edses asi\u00e1ticos. El factor cultural estar\u00e1 cada vez m\u00e1s presente, pero no necesariamente nos llevar\u00e1 a una guerra.<br>\nDe todos los elementos que conforman una cultura, el que llamo capital social, es particularmente importante en la creaci\u00f3n de la econom\u00eda contempor\u00e1nea; en realidad, surge del concepto de capital humano. Muchos economistas han comprendido, desde hace a\u00f1os, que en una econom\u00eda moderna, tecnol\u00f3gica, la riqueza no se produce como antes, por la propiedad de la tierra, maquinaria y recursos naturales amplios. Cada vez m\u00e1s, la riqueza moderna resulta de las ideas, habilidades y capacidades de cada uno. Pero hay otro aspecto que los economistas tienden a pasar por alto: el capital social. Es la capacidad de la gente para trabajar una con otra, cooperar en grupos, organizaciones y asociaciones. Podemos percibir que esto es fundamental para una econom\u00eda de mercado y para un sistema pol\u00edtico y democr\u00e1tico moderno.<br>\nNo existe una sola actividad econ\u00f3mica que no resulte de la colaboraci\u00f3n de muchos individuos; desde el manejo de un peque\u00f1o restaurante o lavander\u00eda, hasta una corporaci\u00f3n de microprocesadores; los individuos son importantes como empresarios e innovadores, pero la verdadera producci\u00f3n econ\u00f3mica siempre la realizan grupos de personas.<br>\nUna sociedad con alto nivel de capital social ser\u00e1 mucho m\u00e1s eficiente econ\u00f3micamente que una en la que se carece de confianza. Desde luego que una sociedad de poca confianza puede conducir a actividades econ\u00f3micas, pero requiere de reglas, leyes, burocracia, mucha autoridad que ordene a la gente c\u00f3mo comportarse, multitud de abogados, litigios, polic\u00edas para aplicar la ley<br>\nUn sistema as\u00ed es factible, sin embargo sus costos de transacci\u00f3n son altos. Cada centavo que se paga para que entre en vigor una ley y que la gente la obedezca, es un impuesto a la actividad econ\u00f3mica lo mismo que lo que se pierde por la corrupci\u00f3n o los delitos.<br>\nUna sociedad con alto nivel de confianza puede ser m\u00e1s eficiente. En la esfera pol\u00edtica, la confianza es absolutamente fundamental: en una democracia liberal, el Estado ocupa un papel limitado y la gente tiene libertad para organizar sus actividades. Obviamente, ese tipo de gobierno requiere de un nivel mucho m\u00e1s alto de confianza social que uno autoritario. Para la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fue posible sostener una sociedad de casi cero confianza, porque el Estado organizaba todo: prensa, sindicatos, religi\u00f3n, deportes; la gente no ten\u00eda que confiar una en la otra, el Estado reg\u00eda la interacci\u00f3n social. Ahora que se ha replegado y la gente ejerce su libertad, contemplamos una crisis severa de confianza personal en los pa\u00edses antiguamente comunistas. No saben c\u00f3mo relacionarse entre s\u00ed, la familia est\u00e1 d\u00e9bil, la empresa privada y los partidos pol\u00edticos son endebles, la pol\u00edtica es personalista y las organizaciones criminales se apoderan r\u00e1pidamente de los negocios \u00c9sta es la herencia del estatismo.<br>\nCasi toda sociedad en el mundo actual busca limitar de alguna forma la actividad estatal, pero no habr\u00e1 transici\u00f3n sin confianza social y valores que unan a la gente en una sociedad civil activa, din\u00e1mica, fuerte. S\u00e9 que muchos economistas no comparten esta conclusi\u00f3n, porque hemos distorsionado nuestra forma de entender no s\u00f3lo la pol\u00edtica, sino la misma econom\u00eda.<br>\nMe parece que es omitir algo central, el no afirmar que los valores son fundamentales para decidir si el Estado o el mercado pueden resolver el problema del desarrollo econ\u00f3mico. Por ejemplo, una caracter\u00edstica importante de la intervenci\u00f3n del Estado en Asia Oriental era que pod\u00eda expandirse porque se trataba de sociedades poco democr\u00e1ticas. Estas pol\u00edticas pod\u00edan aplicarse en culturas con gran deferencia hacia la autoridad, estatal o de otros niveles. Cuando las autoridades estatales ordenaron el cierre de un elevado n\u00famero de industrias intensas en mano de obra, en los a\u00f1os 60 y 70, no hubo problemas sindicales, huelgas ni protestas en la prensa o las calles; las cosas simplemente se hicieron. Pero no encontramos ese patr\u00f3n en Latinoam\u00e9rica o Europa Occidental; aqu\u00ed, la intervenci\u00f3n estatal en la econom\u00eda se daba, casi inevitablemente, en nombre de la conservaci\u00f3n de los empleos aunque fueran industrias obsoletas. Esa diferencia en valores institucionales, democr\u00e1ticos y, finalmente, culturales, marca la eficacia o ineficacia de este tipo de intervenci\u00f3n estatal.<br>\nLa econom\u00eda neocl\u00e1sica \u00be paradigma predominante para ense\u00f1ar econom\u00eda en Estados Unidos y, cada vez m\u00e1s, en todo el mundo\u00be se basa en un modelo simple y preciso: el hombre maximiza en forma racional lo que tiene y opera basado en su individualidad; toma decisiones de acuerdo a su esfuerzo para potenciar su ingreso econ\u00f3mico en cualquier situaci\u00f3n. Obviamente es as\u00ed, pero no es un modelo exacto. En muchas \u00e1reas de la conducta humana las personas no se comportan simplemente como maximizadores de cosas \u00fatiles, sino enraizados en herencias culturales. En China, por ejemplo, la primac\u00eda del hijo var\u00f3n, la importancia de la relaci\u00f3n hijo-padre, afectan la estructura econ\u00f3mica. La gente no simplemente busca aumentar su ingreso econ\u00f3mico como individuo, todos estamos vinculados a comunidades morales y cada una de \u00e9stas tiene cierta parte de nuestra lealtad, inter\u00e9s y energ\u00eda. Cualquier ciencia econ\u00f3mica que no considere estas lealtades m\u00e1s amplias, omite un elemento econ\u00f3mico esencial.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El hilo de los negocios en China<\/strong><\/p>\n<p>Quiero ilustrar algunos puntos analizando distintas sociedades, empezando con Asia. Existe la tendencia a considerarla una regi\u00f3n homog\u00e9nea, pero si analizamos m\u00e1s de cerca, existen profundas diferencias. Consideremos Jap\u00f3n y China (y me refiero a la parte capitalista de China: Hong Kong, Taiw\u00e1n, las partes comercializadas de la Rep\u00fablica Popular de China, Singapur), lo primero que observamos es que los negocios son peque\u00f1os; el tama\u00f1o promedio en el sector privado de Hong Kong, en los a\u00f1os 50, era de menos de cincuenta personas y desde entonces se ha reducido, lo mismo que en Taiw\u00e1n, Singapur y otros sitios. La raz\u00f3n es que cada negocio pertenece a una familia; \u00e9sta tiene tal importancia en la cultura china que la sociedad gira alrededor de ella. Si analizamos el verdadero significado social del confucianismo moderno, encontramos una doctrina sobre la familia que, en muchas formas, guarda un paralelo con la sociedad latinoamericana cat\u00f3lica.<br>\nVeamos el caso de un hijo en una familia china: su padre ha cometido un crimen y la polic\u00eda lo busca. Cualquier hijo en esa situaci\u00f3n encontrar\u00eda un dilema moral, \u00bflo entrego a la polic\u00eda o permanezco leal a mi padre? En la sociedad confucianista tradicional la respuesta es clar\u00edsima: no se entrega al padre a la polic\u00eda, porque sus obligaciones como hijo para la propia familia son m\u00e1s importantes que las que se tienen para con el Estado.<br>\nEsto tiene much\u00edsimas implicaciones sobre la forma de los negocios y la pol\u00edtica china. Muchas familias en China poseen empresas con dos libros contables: uno para la autoridad fiscal y otro para la familia: el blanco y el negro; estos negocios no crecen mucho porque no contratan un contador o directivo que no forme parte de la familia. En cierta manera, la misma fortaleza del v\u00ednculo moral que une a la familia china, implica una falta de confianza para los dem\u00e1s. Casi no hay negocio que dure m\u00e1s de dos o tres generaciones; lo funda por lo general, el patriarca: un empresario en textiles, por ejemplo. En la segunda generaci\u00f3n, de acuerdo con la ley de la herencia en China, hay que dividir la fortuna con equidad entre los varones; no se puede acumular capital, llevarlo completo a la siguiente generaci\u00f3n, se tiene que repartir entre los hijos. Para la tercera generaci\u00f3n, los nietos, estudiantes en Estados Unidos, son expertos en historia o arte y no les interesa regresar a Taipei a manejar un peque\u00f1o negocio de textiles: en ese momento, el negocio familiar se desmorona. Para la totalidad de la econom\u00eda china esto no es algo negativo, porque en lugar de ese negocio surgen diez, pero s\u00ed la limita porque no es f\u00e1cil construir empresas grandes, profesionales, las que existen son casi siempre del Estado.<br>\n<strong>Casados en Jap\u00f3n<\/strong><br>\nEn Jap\u00f3n es totalmente distinto. La familia japonesa es d\u00e9bil, comparada con el Estado u otras formas de autoridad. Si un hijo en Jap\u00f3n enfrenta el mismo problema del padre delincuente, entrega al padre, porque hay una obligaci\u00f3n superior hacia la autoridad pol\u00edtica. Ello afecta tambi\u00e9n la vida profesional. El japon\u00e9s asalariado, de clase media, ve poco a sus hijos; llega a casa, cena r\u00e1pidamente y regresa con los colegas del trabajo; los fines de semana los pasa en un picnic de la empresa. En cierta forma se \u201ccasa\u201d con la empresa.<br>\nEsto se remonta a la antigua sociedad y a la capacidad del japon\u00e9s para organizar instituciones desde el inicio de su historia nacional. Grandes empresas como Mitsubishi o Mitsui empezaron como negocios familiares, pero ya para fines del siglo XIX eran manejadas por directivos profesionales, no por las familias due\u00f1as. Es dif\u00edcil recordar una marca china, en cambio hay muchas japonesas; la raz\u00f3n est\u00e1 en la durabilidad de sus instituciones econ\u00f3micas.<br>\n<strong>Capitalismo a la italiana<\/strong><br>\nEsta historia sobre la cara de los negocios y del n\u00facleo familiar, se aplica tambi\u00e9n a Europa. En m\u00faltiples sentidos, la econom\u00eda italiana moderna coincide con la de Hong Kong o Taiw\u00e1n. Hoy, en Italia, existen relativamente pocas empresas privadas de gran tama\u00f1o, hay algunas como Olivetti o Fiat en el norte, pero en el centro y sur, el tama\u00f1o de los negocios se reduce en forma dram\u00e1tica.<br>\nIndependientemente de ello, su econom\u00eda ha sido extremadamente din\u00e1mica en las \u00faltimas generaciones. El capitalismo aqu\u00ed \u00be impulsado principalmente por empresas del centro de Italia, poblado por negocios familiares peque\u00f1itos, parecidos entre s\u00ed\u00be tambi\u00e9n indica que los italianos han tenido dificultades para crear organizaciones econ\u00f3micas grandes y el Estado, particularmente en el sur, ha organizado actividades econ\u00f3micas en gran escala.<br>\nSi comparamos a Alemania con Italia, el contraste es similar al de China y Jap\u00f3n. A diferencia de Italia, Alemania es la casa de las grandes corporaciones: una sociedad civil muy densa, con numerosas asociaciones y v\u00ednculos de lealtad entre familia y Estado. En muchos sentidos, el surgimiento de esas corporaciones privadas se debe principalmente a la estructura social, que no enfatiza la familia al grado de la sociedad italiana. Los v\u00ednculos familiares son importantes pero pueden ser, a veces, demasiado fuertes cuando implican que s\u00f3lo existe confianza dentro de la familia y propician dos sentidos de moralidad: uno para dentro de ella y otro, como dicen los brasile\u00f1os, para la calle. Parece una caracter\u00edstica de las sociedades latinoamericanas que enfrentan problemas persistentes de corrupci\u00f3n pol\u00edtica y, en el aspecto econ\u00f3mico, un manejo predominantemente familiar con un camino que hace dif\u00edcil la evoluci\u00f3n a una corporaci\u00f3n profesional.<br>\n<strong>El arte de la asociaci\u00f3n<\/strong><br>\nEn Estados Unidos hay problemas diferentes, pero igualmente severos en t\u00e9rminos de valores sociales. Si pregunt\u00e1ramos a mis compatriotas d\u00f3nde sit\u00faan su propia sociedad -si orientada a la comunidad como en Jap\u00f3n, o al individualismo como en China- , dir\u00edan que son sumamente individualistas porque el individualismo tiene una connotaci\u00f3n positiva en la cultura norteamericana; les gusta considerarse \u00fanicos, pioneros. Ross Perot, el admirado candidato independiente a la presidencia, tiene un eslogan: \u201clas \u00e1guilas no andan en parvada, cada quien tiene que volar por su lado\u201d, esto es el individualismo perfecto. Creo que los estadounidenses se equivocan; de hecho, han estado mucho m\u00e1s orientados al grupo, e hist\u00f3ricamente han podido colaborar unos con otros en mayor medida de lo que este tipo de individualismo sugerir\u00eda.<br>\nLa sociedad norteamericana es sumamente participativa. Alexis de Tocqueville, en su libro: Democracia en Am\u00e9rica lo llama el arte de la asociaci\u00f3n. Hay una densa y compleja red de organizaciones voluntarias: iglesias, asociaciones profesionales, instituciones de caridad, escuelas privadas, hospitales, sociedades corales que dan a la sociedad enorme cohesi\u00f3n a pesar del \u00e9nfasis ideol\u00f3gico en el individualismo. Max Weber, el soci\u00f3logo alem\u00e1n, tambi\u00e9n lo subraya.<br>\nLos estadounidenses se organizan f\u00e1cilmente. El problema est\u00e1 en el enorme viraje de la cultura norteamericana casi desde 1960. A partir de all\u00ed, la gente se volvi\u00f3 mucho m\u00e1s individualista, m\u00e1s ego\u00edsta. En muchos aspectos, en 1996, la sociedad norteamericana es genuinamente individualista en la forma en que antes se consideraba este t\u00e9rmino. El s\u00edntoma m\u00e1s evidente es el aumento del crimen violento, con todo lo que implica de carga econ\u00f3mica por vivir en una sociedad que carece de un nivel alto de conducta virtuosa. Los problemas sociales que la mayor\u00eda de los estadounidenses reconocen, si les preguntamos sobre el origen de su descontento, son la carencia de v\u00ednculos morales entre ellos, empezando por la familia y llegando a todas las asociaciones voluntarias.<br>\n<strong>Ocaso estatal<\/strong><br>\nPasemos a la cuesti\u00f3n en un sentido positivo: \u00bfc\u00f3mo podemos crear valores y cu\u00e1l es el papel que desempe\u00f1an en la sociedad moderna?<br>\nConsidero, como mencion\u00e9 al principio, que enfrentamos una crisis en las instituciones formales (sistemas legales, constitucionales, formas de gobierno mediante los cuales la gente acuerda c\u00f3mo convivir). \u00c9sta es realmente la crisis del Estado moderno; a cualquier parte del mundo que miremos el Estado, en cierto modo, ha llegado a su l\u00edmite. Jug\u00f3 un papel importante en la modernizaci\u00f3n, pero en muchos sentidos est\u00e1 al final de su efectividad. Hoy, un Estado moderno no puede garantizar un nivel alto de prosperidad material para sus ciudadanos. Lo vemos en Europa Occidental. El Estado europeo occidental fue tomado por muchas personas como el modelo de la sociedad moderna que concentraba el 60 \u00f3 hasta 70% del producto interno bruto del pa\u00eds; lo canalizaba y redistribu\u00eda, en seguros de empleo, seguro m\u00e9dico, subsidios y servicios sociales.<br>\nEste Estado vive una severa crisis porque se han reducido los incentivos para lograr eficiencia econ\u00f3mica, y en una econom\u00eda globalizada resulta imposible mantener cierto nivel de vida cuando la productividad de los trabajadores no mantiene el paso que debe. Si consideramos que la tasa de desempleo ha aumentado virtualmente en todas las sociedades europeas con alto grado de bienestar con cada recesi\u00f3n, veremos c\u00f3mo es imposible crear trabajos en una econom\u00eda donde b\u00e1sicamente todos tienen derecho a un trabajo y nadie puede ser despedido. Europa Occidental, como regi\u00f3n global, no ha creado una red privada de empleos en los \u00faltimos diez a\u00f1os, as\u00ed que la tasa de desempleo ha quedado en niveles de recesi\u00f3n. Muchos economistas dir\u00e1n que esto empeorar\u00e1 en proporciones cr\u00edticas con el envejecimiento de la poblaci\u00f3n.<br>\nPara el Estado moderno este modelo ya no resulta viable, ni siquiera con un Estado menos ambicioso como en Estados Unidos; nos hemos dado cuenta de que el gobierno no puede manejar el ciclo de los negocios. Pero creo que algo se ha demostrado en los \u00faltimos a\u00f1os: los Estados que han tratado de intervenir en los ciclos de negocios en forma muy activa terminan con altas tasas de inflaci\u00f3n, porque el gasto aumenta durante la recesi\u00f3n y, por razones pol\u00edticas, no pueden reducirlo cuando viven \u00e9pocas buenas. Esto ocurre repetidamente en Estados Unidos. Significa un crecimiento constante del sector estatal y por lo tanto de la inflaci\u00f3n a largo plazo. El problema de las instituciones formales va m\u00e1s all\u00e1 del Estado; las grandes empresas y corporaciones enfrentan un problema severo, lo mismo que los partidos pol\u00edticos, sindicatos y organizaciones formales de todo tipo.<br>\n<strong>La iron\u00eda de la modernidad<\/strong><br>\nHenry Ford desarroll\u00f3, en cierto modo en los albores del siglo XX, lo que hoy es la empresa: la f\u00e1brica basada en los principios del taylorismo, contraparte industrial del surgimiento del Estado moderno en la esfera pol\u00edtica. El taylorismo \u00be sistema de reglas minuciosas que regulaban la interacci\u00f3n de grandes n\u00fameros de trabajadores y les permit\u00edan coordinar actividades complejas\u00be era un sistema industrial de poca confianza: no se esperaba de los empleados sino que obedecieran reglas impuestas. Era la \u00e9poca del cron\u00f3metro y de cada movimiento calculado. \u00c9ste fue un modelo industrial realmente efectivo en su tiempo, pero ha recibido una cr\u00edtica muy severa en las \u00faltimas generaciones por razones similares a las de su triunfo: un sistema r\u00edgido, altamente burocr\u00e1tico, que no aprovechaba las posibilidades de la confianza social, ni en una organizaci\u00f3n peque\u00f1a ni en los t\u00e9rminos m\u00e1s amplios de una sociedad.<br>\nDe alguna manera, el fracaso de las instituciones formales es ir\u00f3nico; la mayor\u00eda pensamos que la modernidad se vinculaba al surgimiento de las instituciones formales. Todos los proyectos de la ilustraci\u00f3n que concibieron gente como Voltaire, Adam Smith, Locke, Hobbes, o cualquiera de los fundadores de la constituci\u00f3n estadounidense, asumieron que, en cierta forma, se pasar\u00eda de una sociedad dominada por las normas informales \u00be costumbres, religi\u00f3n, valores\u2026\u00be hacia una sociedad gobernada simplemente por leyes transparentes. Es decir, que la costumbre dar\u00eda lugar a un r\u00e9gimen legal que definir\u00eda claramente los derechos y responsabilidades de todos en cada circunstancia.<br>\nLa premisa del liberalismo pol\u00edtico y econ\u00f3mico modernos, es que los valores no son importantes: la gente simplemente obedece a sus intereses racionales y aprende a cooperar dentro de un sistema pol\u00edtico o econ\u00f3mico. Weber afirma que la esencia de la modernidad es el surgimiento de la ley y su extensi\u00f3n a todos los dominios; pero observamos c\u00f3mo en cualquier lado se derrota la ley, y comprendemos que la ley excesivamente r\u00edgida no se adapta adecuadamente a la complejidad tecnol\u00f3gica, social y econ\u00f3mica de fines del siglo XX.<br>\n<strong>De la burocracia a los lazos informales<\/strong><br>\nNuestras instituciones formales -pol\u00edticas y comerciales- , fueron exitosas gracias a que se complementaban con normas y pr\u00e1cticas informales. Weber en su famoso libro: La \u00e9tica protestante y el esp\u00edritu del capitalismo, se\u00f1alaba que \u00e9ste no se fundamentaba en derechos de propiedad, ni en el desarrollo del derecho mercantil que permit\u00eda a la gente celebrar contratos personales, sino que depend\u00eda fundamentalmente de un sistema \u00e9tico, en el que las personas confiaban entre ellas incluso a largas distancias.<br>\nConsideremos la creaci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda naviera en los siglos XVIII \u00f3 XIX, y su enorme lista de intermediarios: exportadores, \u00e1rbitros, mercaderes\u2026 con los que no hab\u00eda contacto personal ni modo de obligarlos a cumplir la ley. Sin una estructura moral que soportara el sistema de instituci\u00f3n legal, no ser\u00eda posible este tipo de trabajo capitalista. Hoy se requiere una situaci\u00f3n paralela: todas las instituciones formales necesitan moverse de una reglamentaci\u00f3n centralizada legalista, de normas burocr\u00e1ticas, a un esquema de mayor consenso moral, de auto-organizaci\u00f3n, basado en la capacidad de la gente para trabajar espont\u00e1neamente, apoyados en su capital social, compartiendo normas comunes informales y valores morales.<br>\nPercibimos esto claramente en la complejidad del desarrollo tecnol\u00f3gico moderno. Sillicon Valley, en los Estados Unidos, pareciera desde el exterior el modelo de un sistema competitivo, capitalista e individualista. Sin embargo, muchos estudios aparecidos \u00faltimamente indican que su \u00e9xito no se debe tanto a su naturaleza competitiva como a la existencia de una amplia red de lazos sociales basados en educaci\u00f3n y procedencia social com\u00fan, amistad\u2026 todo esto desarrolla fuertes v\u00ednculos sociales. S\u00f3lo esta densidad de redes informales \u00be de cohesi\u00f3n social y confianza\u00be permite la colaboraci\u00f3n en estas compa\u00f1\u00edas de elevada tecnolog\u00eda. Si se vive en un mundo de t\u00e9cnicas complejas, entre ingenieros altamente especializados, no se puede regular el comportamiento mediante burocracia o reglas formales.<br>\nEste tipo de interacci\u00f3n social basado en la confianza, en un alto grado de profesionalismo y de normas morales interiorizadas, adquiere gran importancia a mayor desarrollo social. Una de las razones por las que el taylorismo funcion\u00f3, fue el bajo nivel educativo de los obreros; la mitad de los ensambladores eran inmigrantes reci\u00e9n llegados que no hablaban ingl\u00e9s, y para una fuerza de trabajo tan poco especializada eran necesarias reglas impuestas, una autoridad fuerte, divisi\u00f3n extensa del trabajo y que los capataces presionaran para obtener mayor desempe\u00f1o y coordinaci\u00f3n.<br>\nA medida que la sociedad se desarrolla y la gente interact\u00faa sobre bases m\u00e1s complejas, este tipo de regulaciones tienen que ceder su lugar a unas m\u00e1s informales. Igualmente el Estado debe dejar paso a una sociedad en donde la gente se organice sola en formas m\u00e1s efectivas que las anteriores.<br>\nUn ejemplo es la reciente ley sobre salud p\u00fablica aprobada por el Congreso norteamericano, a finales del verano pasado. Esta nueva legislaci\u00f3n social, revoluciona la ley aprobada en 1930 que pretend\u00eda cerrar la brecha entre ricos y pobres. La ley ayudaba a familias con hijos y despu\u00e9s empez\u00f3 a auxiliar s\u00f3lo a madres solteras (en el momento en que una madre pobre se casaba con el padre de su hijo, el beneficio se suspend\u00eda). Es decir, a medida que creci\u00f3 el nivel de ayuda social, se incrementaron tambi\u00e9n las familias desintegradas hasta el punto que, en t\u00e9rminos globales, el n\u00famero de ni\u00f1os nacidos fuera del matrimonio representaba el 30%. En algunas comunidades, el nivel se incrementa hasta 60, 80 y 90 %; as\u00ed, la experiencia de contar con padre y madre en casa, resulta ya inusual. La cr\u00edtica argumentaba que, en muchos sentidos, el Estado que operaba este sistema de ayuda social fue responsable de minar los valores que integraban o daban cohesi\u00f3n a la unidad familiar: el Estado afectaba intereses familiares de la sociedad estadounidense.<br>\nAunque la intenci\u00f3n que dio lugar a esta ley fue buena \u00be vincular socialmente a las viudas de la clase trabajadora, a las mujeres pobres que manten\u00edan solas a su familia porque su esposo hab\u00eda tenido alg\u00fan percance, que se hab\u00edan divorciado o que necesitaban asistencia personal por un tiempo\u00be al institucionalizarse como sistema de apoyo a madres solteras o solas, esta conducta persisti\u00f3 convirti\u00e9ndose en un sistema cultural por generaciones. La ley actual de ayuda social intenta reducir el papel estatal en esta \u00e1rea tan delicada para evitar un papel nocivo y tratar de restaurar cierta responsabilidad en la sociedad civil. Personalmente, temo el resultado de esta ley. El problema de restaurar los valores de la sociedad civil no es sencillo. El Estado puede minarlos, pero nadie en los Estados Unidos tiene la m\u00e1s remota idea de c\u00f3mo puede el Estado restaurarlos.<br>\nEn muchos aspectos, para que esta reforma de bienestar social tenga \u00e9xito, tendr\u00edamos que educar a los padres en responsabilidades que no han aprendido a ejercitar en las \u00faltimas dos generaciones.<br>\n<strong>Educaci\u00f3n, amistad, corrupci\u00f3n y derechos<\/strong><br>\nMuchos conservadores tienen la idea de que, ante el hecho de que el Estado mina valores sociales importantes, todo lo que hay que hacer es deshacer o reducir el poder estatal y, con ello, los valores sociales se materializar\u00e1n como una cosecha que crece con poquita agua que se le roc\u00ede.<br>\nDesafortunadamente, dudo que en el \u00e1mbito de los valores eso funcione. Muchas generaciones no cuentan con el conocimiento de haber tenido un padre, as\u00ed que no poseen ninguna experiencia en cuanto al significado de la responsabilidad paterna. El simple hecho de cortar el subsidio estatal a las madres, no desempe\u00f1ar\u00e1 ese papel de socializaci\u00f3n positiva que se requerir\u00eda para restablecer los valores sociales. En infinidad de aspectos, el problema de un Estado que se retira y una sociedad civil que crece se encuentra en el n\u00facleo del dilema pol\u00edtico de todas las sociedades.<br>\nEn M\u00e9xico esto se percibe en forma aguda: varios a\u00f1os de pol\u00edtica econ\u00f3mica liberal, en donde el Estado se repliega del manejo de sociedades industriales y ya no establece reglamentos tan estrictos en las diferentes \u00e1reas de la vida econ\u00f3mica. Lo que se supon\u00eda que deb\u00eda ocurrir era que el sector privado tomar\u00eda el control con normas m\u00e1s adecuadas y que esto resultar\u00eda en nuevas formas sociales de conducta.<br>\nExiste un reto para quien quiera alimentar la confianza en nuestra sociedad; es \u00e9ste es un problema que todos compartimos: Rusia, Estados Unidos, Italia, M\u00e9xico\u2026 \u00bfC\u00f3mo construir confianza informal en una sociedad en la que el Estado se debilita?<br>\nNo puede hacerse de la misma manera en que se emite una constituci\u00f3n, o en que se llevan a cabo las elecciones, o al modo en que se organiza una empresa privada, porque brota de diferentes fuentes: la confianza surge de valores morales compartidos, de aspectos tan vitales como la religi\u00f3n, parentesco, amistad, raza\u2026<br>\nEn Estados Unidos hay un alto grado de confianza en ciertas etnias. Mi familia viene de Jap\u00f3n, y en muchos de los vecindarios japoneses en San Francisco o Los \u00c1ngeles, las actividades econ\u00f3micas se organizan sobre bases \u00e9tnicas porque los japoneses-norteamericanos se tienen m\u00e1s confianza entre s\u00ed que a las personas de otras comunidades, y eso es una parte fundamental de la confianza.<br>\nLa educaci\u00f3n es tambi\u00e9n una herramienta socializadora importante y base para un alto grado de confianza. De muchas maneras generamos confianza en nuestras instituciones y esta confianza es patrocinada por organizaciones educativas; de hecho, la instituci\u00f3n privada, que es muy fuerte en un pa\u00eds como M\u00e9xico, tiene un papel importante en la creaci\u00f3n de valores morales: se propician est\u00e1ndares profesionales similares originados en normas comunes, parte de la educaci\u00f3n superior.<br>\nPor \u00faltimo tenemos fen\u00f3menos tan sencillos como el de la amistad. Actualmente existe un gran inter\u00e9s en Estados Unidos por las ciencias sociales y su estudio de las leyes informales: particularmente en las tecnolog\u00edas avanzadas, las redes informales son la mejor manera de que la informaci\u00f3n circule en las empresas o de un individuo a otro.<br>\nEn t\u00e9rminos de un programa o una agenda, el Estado posee un papel bastante complejo: por una parte, puede destruir la confianza, minar los valores sociales y, por otra, le es muy dif\u00edcil reconstruir valores morales y confianza. Existe, entonces, la posibilidad de hacer demasiado o de hacer muy poco. El primer caso es evidente, cuando un Estado ambicioso busca reglamentar y controlar todo; se abre a cierto tipo de corrupci\u00f3n moral, porque impide que la gente trabaje espont\u00e1neamente por su cuenta, en grupos o asociaciones privadas.<br>\nEl caso cl\u00e1sico fue Francia. Tocqueville contrasta la densidad de asociaciones privadas en Estados Unidos y Francia, en una afirmaci\u00f3n memorable: \u201cEn tiempos de la revoluci\u00f3n francesa no hab\u00eda tres franceses que estuvieran juntos, espont\u00e1neamente, por una causa com\u00fan\u201d. Y se\u00f1ala que el \u00e9xito de la revoluci\u00f3n radic\u00f3 en que las clases sociales amenazadas \u00be burgues\u00eda y aristocracia\u00be , estaban demasiado ocupadas pele\u00e1ndose entre s\u00ed como para unificarse en un grupo social o en un partido pol\u00edtico que pudiera contener la revoluci\u00f3n. En muchos aspectos, el Estado impidi\u00f3 a la sociedad francesa desarrollar labores sociales y esa actitud persiste hoy. Es un Estado pol\u00edtico altamente centralizado, con bajo nivel de confianza en su sociedad civil quien es, a su vez, d\u00e9bil: el Estado puede hacer demasiado.<br>\nPor otra parte, el Estado hace poco cuando define un papel m\u00e1s limitado, m\u00e1s estrecho para s\u00ed mismo. Queda claro que no hablamos de su desaparici\u00f3n, sino de que realmente haga lo que puede, en forma efectiva, limpia, honesta. Y el papel m\u00e1s importante que puede jugar es la perfecci\u00f3n de los derechos de propiedad. El fracaso de los gobiernos para proteger estos derechos se encuentra en el n\u00facleo de problemas esenciales experimentados por muchas sociedades con bajo nivel de confianza: Italia, Francia, China\u2026 Todas atravesaron per\u00edodos de extrema centralizaci\u00f3n estatal, Estados arbitrarios respecto a los derechos de propiedad privada.<br>\nHay un ejemplo claro en Sicilia y otras partes del sur de Italia: un Estado demasiado intervencionista, arbitrario en sus pol\u00edticas fiscales, que no ha hecho cumplir las leyes en forma uniforme. En muchos sentidos, la mafia es su resultado. La mafia se puede entender como una empresa econ\u00f3mica que proporciona protecci\u00f3n a la propiedad privada en las transacciones econ\u00f3micas. Sospecho que mucho del crimen organizado en Estados Unidos y en muchas partes de Am\u00e9rica Latina, puede originarse en esta excesiva e injusta protecci\u00f3n a los derechos de propiedad privada. A menos que el Estado desempe\u00f1e su papel adecuadamente, seguiremos con sociedades en las que los derechos de propiedad est\u00e1n protegidos por fuerzas externas al gobierno, interesadas en alimentar la desconfianza y crear una atm\u00f3sfera apropiada para sus negocios. Cualquier organizaci\u00f3n delincuente quiere una sociedad con un bajo nivel de confianza.<br>\n<strong>Los necesarios valores familiares<\/strong><br>\nExiste un punto emotivo aqu\u00ed, y en particular en Estados Unidos, que ha llevado a grandes divisiones en los \u00faltimos a\u00f1os y que deseo retomar.<br>\nLas familias pueden ser excesivamente d\u00e9biles o fuertes. Estados Unidos vive una aguda crisis de familias d\u00e9biles; la familia nuclear se encuentra en un proceso de desintegraci\u00f3n y desaparici\u00f3n, y esto es grave. La familia nuclear es fundamental para la socializaci\u00f3n de los j\u00f3venes, para inculcar en ellos, al llegar su edad adulta, esos valores que trascienden a la familia, valores que sirven para interactuar m\u00e1s adelante con otras personas en una forma justa y confiada. Si carecemos de ellos no habr\u00e1 lugar para la socializaci\u00f3n.<br>\nPor otra parte, encontramos sociedades en donde la familia es excesivamente fuerte; tanto que surge la doble \u00e9tica: una moralidad para la familia y otra para quienes no forman parte de ella. Eso representa tambi\u00e9n un impedimento para desarrollar una cultura c\u00edvica, instituciones estatales e impersonales honestas, justas, base de la confianza pol\u00edtica.<br>\nDentro de las empresas existe un reto importante para cada empresario, porque una empresa no es simplemente un grupo de individuos con intereses estrechos y privados; cada empresa, en cierta medida, es una comunidad porque desarrolla v\u00ednculos internos de solidaridad. Un directivo inteligente comprende y aprovecha este aspecto social de su organizaci\u00f3n.<br>\nLa t\u00e9cnica de manufactura utilizada en Jap\u00f3n por la empresa Toyota, difundida en muchas partes del mundo es, fundamentalmente, un sistema donde predominan grandes niveles de confianza, en donde se entiende que el trabajador no es un robot que puede ser controlado simplemente por reglas burocr\u00e1ticas y que, si se le permite, aprovechar\u00e1 bien su responsabilidad. \u00c9se es un modelo de negocio que ha aprovechado con gran efectividad la industria automotriz y muchos otros sectores de la econom\u00eda moderna; la confianza y los valores morales no se oponen a una econom\u00eda moderna capitalista. La cuesti\u00f3n de los valores humanos es central y preponderante en todas las actividades que desarrollamos aqu\u00ed, en Estados Unidos y en todo el mundo. Es m\u00e1s, la existencia de un mercado, de un sistema capitalista global y eficiente presupone gente que pueda organizarse a s\u00ed misma, confiar y trabajar una con otra, con base en valores morales compartidos.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"22815\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Por qu&eacute; un prestigioso analista internacional habla de los valores como el nuevo motor de la historia, de los valores como una propuesta rentable?<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[47],"class_list":["post-22815","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_228"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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