{"id":21918,"date":"1995-07-01T00:00:00","date_gmt":"1995-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=21918"},"modified":"1995-07-01T00:00:00","modified_gmt":"1995-07-01T00:00:00","slug":"notas_sobre_la_crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/notas_sobre_la_crisis\/","title":{"rendered":"Notas sobre la crisis"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21918\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>Obertura<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace un economista? La primera parte de su tiempo la pasa haciendo proyecciones y predicciones. La segunda, la gasta explicando por qu\u00e9 no sucedi\u00f3 lo que hab\u00eda vaticinado. Bien dif\u00edcil es profetizar, especialmente cuando se trata del futuro\u2026<br>\nColegas economistas: espero que la crisis no haya devaluado su sentido del humor.<br>\nAllegro ma non troppo (para toda la orquesta)<br>\nSe lee en el Diccionario de la lengua espa\u00f1ola: \u201ccrisis es la mutaci\u00f3n considerable que acaece en una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse en el enfermo y por extensi\u00f3n, es el momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes\u201d. En cambio, la palabra \u201cdecadencia\u201d tiene un sentido bien distinto: \u201cdeclinaci\u00f3n, menoscabo, principio o de debilidad o de ruina\u201d.<br>\nLos mexicanos hemos decidido hablar de \u201ccrisis\u201d y no de \u201cdecadencia\u201d; no s\u00e9 si porque nunca consultamos el diccionario o porque somos un pueblo optimista. Decir, \u201cM\u00e9xico est\u00e1 en crisis\u201d es tener esperanzas; en cambio, afirmar, \u201cM\u00e9xico est\u00e1 en decadencia\u201d tiene connotaciones de desesperanza.<br>\nEl punto de partida de este escrito es tan optimista como el de todos aquellos que utilizan la palabra \u201ccrisis\u201d y no el t\u00e9rmino \u201cdecadencia\u201d. Hago, pues, un acto de optimismo y divido mi art\u00edculo en dos partes:<br>\n1) Los evidentes peligros de la crisis.<br>\n2) Las camufladas y ocultas ventajas de la crisis.<br>\n<strong>I. LOS EVIDENTES PELIGROS DE LA CRISIS<\/strong><br>\nLarghetto de la desconfianza (para chelo, timbales y arpa jarocha)<br>\nEl gran riesgo de la crisis no es la p\u00e9rdida de confianza en el gobierno. Al fin y al cabo, un nuevo gobierno tal vez podr\u00eda recuperar la credibilidad. Adem\u00e1s, gobierno y Estado no son lo mismo. Podr\u00edamos seguir creyendo en M\u00e9xico, sin creer en su gobierno.<br>\nLo verdaderamente grave es la p\u00e9rdida de confianza de los mexicanos en M\u00e9xico como proyecto viable, no como proyecto folkl\u00f3rico (\u201ccomo M\u00e9xico no hay dos\u201d). Ya lo dice la sabidur\u00eda popular \u201ctanto va el c\u00e1ntaro al pozo\u2026\u201d.<br>\nA m\u00ed siempre me ha deprimido el estudio de la historia patria, casi tanto como ver un partido de segunda divisi\u00f3n. Excepci\u00f3n quiz\u00e1 del m\u00edtico Pancho Villa a quien ni Pershing con sus rangers pudo capturar, toda nuestra historia est\u00e1 formada de frases c\u00e9lebres pronunciadas por h\u00e9roes igualmente c\u00e9lebres en sus celeb\u00e9rrimas derrotas (Desde el ardido: \u201c\u00bfAcaso estoy yo en un lecho de rosas?\u201d, del \u00faltimo Tlatoani, a quien Cort\u00e9s le chamuscaba los pies; hasta el: \u201cSi hubiera parque, no estar\u00eda usted aqu\u00ed\u201d, del general Anaya \u00be el del metro\u00be al capitular en Churubusco frente a los gringos).<br>\nQue conste: no soy un pesimista, en todo caso soy un hombre parco de optimismo.<br>\nMientras un ni\u00f1o yanqui tiene que memorizar las fechas de las victorias de EUA vs. M\u00e9xico, Espa\u00f1a, Austria-Hungr\u00eda, etc\u00e9tera, un ni\u00f1o mexicano memorizar\u00e1 las fechas de los martirios de los mil y un h\u00e9roes del santoral patrio. Bien lo explicaba el general Paton (en la pel\u00edcula del mismo nombre): \u201cAm\u00e9rica (l\u00e9ase EUA) quiere h\u00e9roes vivos\u201d aunque luego terminen psic\u00f3ticos en una cl\u00ednica de veteranos de guerra (a\u00f1ado yo).<br>\nEl desaliento puede existir como categor\u00eda existencial \u00bfqui\u00e9n no tiene un amigo proclive a la \u201cdepre\u201d? No obstante, cuando el desaliento pasa a formar parte del inconsciente colectivo, entonces s\u00ed que estamos en graves problemas.<br>\nSeamos realistas: la confianza en M\u00e9xico no se recobra con anuncios cursis y acaramelados: solo se recobra con resultados. Si en un mediano plazo no palpamos en nuestros bolsillos signos de mejor\u00eda, entonces s\u00ed, habremos perdido hasta la baraja en el albur (sirva de consuelo que en el albur verbal todav\u00eda no hemos sido derrotados).<br>\nFanfarrias ancor piu al totalitarismo ( corno ingl\u00e9s, corno franc\u00e9s y coro de la Gestapo)<br>\nLas crisis son propicias para las dictaduras. La inflaci\u00f3n en la Alemania de entreguerra fue tremenda (llegaron a circular billetes de un mill\u00f3n de marcos). Esa crisis econ\u00f3mica fue fiel aliada de Hitler para alcanzar el poder. En tiempos de crisis, los esc\u00e9pticos se hacen mon\u00e1rquicos; los dem\u00f3cratas, esc\u00e9pticos; los fascistas, nazis; y los c\u00ednicos, reyes.<br>\nCuando hay crisis, los hombres queremos soluciones m\u00e1gicas. Deseamos h\u00e9roes que, como el Hombre Pl\u00e1stico o Birdman, nos devuelvan en un abrir y cerrar de ojos la felicidad perdida. Queremos hechos y no palabras, deseamos soluciones y no elecciones. El pueblo hambreado quiere acci\u00f3n, no discusiones en el parlamento; hecho que algunos gobernantes \u00be poco devotos de la democracia\u00be aprovechan para servirse con la cuchara grande. La crisis lleva a los hombres a anhelar l\u00edderes mesi\u00e1nicos que tomen sobre s\u00ed la carga de la crisis y resuelvan dr\u00e1sticamente el asunto. El l\u00edder es visto por el resto como una \u201cvarita m\u00e1gica\u201d animada en la que depositamos nuestra confianza, aunque ese depositar la confianza implique renunciar a nuestras libertades ciudadanas. (El desempleo no es la mejor educaci\u00f3n para la democracia. No se puede votar con la panza vac\u00eda).<br>\nPero hist\u00f3ricamente hablando, ning\u00fan totalitarismo ha dado soluciones s\u00f3lidas. El totalitarismo, por muy eficaz que parezca, hipoteca la iniciativa de los ciudadanos y tiende a mantener en un estado de infancia a los pueblos (\u00bfno nos qued\u00f3 claro despu\u00e9s de ver en la tele \u201cEl vuelo del \u00e1guila\u201d?). El totalitarismo -por rebajado que venga- no es escuela para la democracia, y M\u00e9xico ha sufrido m\u00e1s por la falta de democracia que por el exceso de ella.<br>\nAndante a la emergencia, ma non tanto<br>\nCuando los antiguos barcos estaban en peligro de naufragar, los marinos aligeraban la carga arrojando por la borda mercader\u00edas, enseres y comida. Con tal de salvar la nave y a sus tripulantes, se tiraba todo al mar. No obstante, a ning\u00fan capit\u00e1n de nav\u00edo se le ocurr\u00eda convertir esa estrategia de emergencia (de supervivencia) en algo habitual. El fin de la nave no es navegar, es transportar mercanc\u00edas (excepci\u00f3n hecha de la nacional\u00edsima nave del olvido).<br>\nLa crisis actual ha llevado a muchas empresas a aligerar sus estructuras para sobrevivir. Pero que una empresa pueda funcionar solo con diez empleados no significa que deba funcionar con solo diez. Que una empresa pueda subsistir sin departamento de investigaci\u00f3n y desarrollo, no significa que pueda vivir despu\u00e9s en ese estado. Recu\u00e9rdese, por ejemplo, que el gran riesgo del proteccionismo es que las empresas se acostumbran a vivir en un entorno \u201cprotegido\u201d y dif\u00edcilmente prev\u00e9n un cambio. La ley del menor esfuerzo rige tambi\u00e9n para las organizaciones.<br>\nEl riesgo de los adelgazamientos de emergencia es que los directivos y empresarios crean que las medidas de emergencia podr\u00e1n seguir funcionando en un entorno propicio. Se debe estudiar detenidamente si un adelgazamiento saja una estructura patol\u00f3gicamente crecida, o responde a una circunstancia cr\u00edtica. No es lo mismo dejar de comer carnes rojas por tener elevado el \u00e1cido \u00farico, que abstenerse de carne porque est\u00e1 muy cara. Este \u00faltimo caso se debe entender como una situaci\u00f3n transitoria, \u00a1aunque dure muchos a\u00f1os!<br>\nAdelgazar la estructura de una empresa por burocr\u00e1tica e indebidamente crecida es una medida que debe aplicarse en todo tiempo. En cambio, recortar estructura y personal por crisis, \u00fanicamente tiene sentido:<br>\na) si es una estrategia indispensable para sobrevivir,<br>\nb) si se es plenamente consciente que, una vez pasada la crisis, tal estructura debe ser resta\u00f1ada.<br>\nLas estrategias y austeridades pueden convertirse tambi\u00e9n en un haraquiri. La austeridad en sectores claves hipoteca el futuro de la empresa y del pa\u00eds. El capit\u00e1n del nav\u00edo debe evaluar: tirar por la borda un cargamento de oro en una tormenta le puede salvar la vida, pero seguramente perder\u00e1 el nav\u00edo al llegar a puerto, pues el due\u00f1o del oro embargar\u00e1 el barco.<br>\nCuando el empresario cercena, debe estar consciente de que puede estar cercenando su futuro. Por ejemplo, la falta de inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n y desarrollo me permitir\u00e1 sortear la crisis; aunque una vez llegada a puerto, las empresas extranjeras se quedar\u00e1n con mi nav\u00edo. Cuenta una tradici\u00f3n tibetana, que un \u00e1rbol frondoso en pleno Himalaya se ufan\u00f3 de haber resistido los tremendos vientos de las monta\u00f1as. Al poco se present\u00f3 el dios del viento y le dijo airado: \u201c\u00be \u00bfCon que me has resistido? He sido yo quien siempre te respet\u00f3. Ma\u00f1ana volver\u00e9 y te arrancar\u00e9 de cuajo\u201d.<br>\nEl pobre \u00e1rbol se desprendi\u00f3 de todo su follaje, de todas su ramas, solo qued\u00f3 el tronco desnudo. \u201c\u00be As\u00ed resistir\u00e9 el hurac\u00e1n del d\u00eda siguiente\u201d, pens\u00f3 ingenuamente. Al amanecer se present\u00f3 de nueva cuenta el dios del viento, quien al ver al \u00e1rbol otrora frondoso en tal mal estado, exclam\u00f3: \u201c\u00be \u00a1Para qu\u00e9 arrancarte de cuajo, si t\u00fa ya te has castigado lo suficiente!\u201d.<br>\nCuidado con la austeridad. Ciertamente la situaci\u00f3n de emergencia obliga al empresario a amputar \u00f3rganos importantes de la empresa (\u201cno hay de otra\u201d). La emergencia no deja alternativas. No obstante, la emergencia no puede convertirse en modus vivendi. La \u201causteridad de emergencia\u201d puede convertirse m\u00e1s tarde en un pretexto para justificar la falta de un esp\u00edritu verdaderamente empresarial. De hecho, los a\u00f1os de proteccionismo no fueron aprovechados por muchos empresarios para modernizarse, sino para enriquecerse desorbitadamente amparados contra la competencia internacional \u00bfNo podr\u00eda ocurrir algo similar? \u00bfUsted cree que, pasada la tempestad, se vuelvan a subir sueldos y contratar personal, si la empresa \u201cya funcion\u00f3\u201d con menos\u201d?<br>\n<strong>II. LAS CAMUFLADAS Y OCULTAS VENTAJAS DE LA CRISIS<\/strong><br>\nPresto a piacere de la austeridad y del ahorro (para viola de amor y piano)<br>\nAs\u00ed como la austeridad \u201ca fuerzas\u201d tiene sus riesgos, la austeridad motivada por las circunstancias, pero voluntariamente asimilada puede llevar a revalorizar el valor del trabajo y de las cosas. Un sector de la burgues\u00eda mexicana viv\u00eda en un pa\u00eds id\u00edlico (poco trabajo y mucha ganancia), pa\u00eds donde el hambre se defin\u00eda como \u201cel tiempo que pasa entre el momento de registrarse con el m\u00e2itre y el instante de comer el hors douvre\u201d. (A todo esto, a ver si ya vamos perdi\u00e9ndole el miedo a la palabra \u201cburgues\u00eda\u201d, como si fuera una obscenidad).<br>\nObviamente ni toda la burgues\u00eda ha sido afectada, ni toda la burgues\u00eda era igualmente inconsciente (\u201c\u00bfNo tienen pan?, \u00a1que coman pasteles!\u201d, exclam\u00f3 coquetamente Mar\u00eda Antonieta cuando le explicaron que el pueblo se hab\u00eda rebelado por falta de pan). Con todo, el rasero de la crisis puede poner con los pies en la tierra a un importante sector de la burgues\u00eda mexicana.<br>\n<strong>Rapsodia cr\u00edtica (andantino con tiento ma non tropo)<\/strong><br>\nEn nuestro pa\u00eds, los dos peri\u00f3dicos m\u00e1s vendidos sol\u00edan ser el \u201cEsto\u201d y el \u201cAlarma\u201d, seguidos de peri\u00f3dicos que combinaban una extensa secci\u00f3n deportiva con una nota roja digna de Fredi Krueger.<br>\nCu\u00e1l habr\u00e1 sido mi sorpresa al ver que el n\u00famero de estudiantes de universidades privadas que leen el \u201cReforma\u201d va creciendo paulatinamente. Hace un par de a\u00f1os ni por asomo hubiera esperado que un estudiante burgu\u00e9s llevara un peri\u00f3dico a clases (usted es burgu\u00e9s, si el adjetivo \u201cburgu\u00e9s\u201d le suena feo). Hoy por hoy a nadie le llama la atenci\u00f3n que un universitario \u201cbien\u201d lleve bajo el brazo su \u201cReforma\u201d (que conste que no es un publi-reportaje pagado).<br>\nTradicionalmente, el universitario burgu\u00e9s era el prototipo del muchacho acr\u00edtico y despolitizado. Pero la burgues\u00eda mexicana ha sido golpeada por la crisis; no pocas familias pudientes se han venido a la ruina en pocos meses. De repente, se ha acabado el dinero para ir al \u201cBarroco\u201d o para el \u201cBaby rock\u201d. El golpe ha llevado a m\u00e1s de un universitario a despertar del sue\u00f1o de opio. El adormecido sentido cr\u00edtico de los j\u00f3venes plut\u00f3cratas mexicanos, parece estar despertando de un letargo producido por coktailes y playas.<br>\nCiertamente la cr\u00edtica no es una condici\u00f3n suficiente para el desarrollo de un Estado moderno, pero s\u00ed es una condici\u00f3n necesaria. Dicho de otra manera, sin una opini\u00f3n p\u00fablica fuertemente cr\u00edtica, el Estado tiende a desbordarse de su esfera de actuaci\u00f3n, y sobre todo, tiende a tratar a los ciudadanos como ni\u00f1os peque\u00f1os o como retrasados mentales.<br>\nLa cr\u00edtica impide esta actuaci\u00f3n prepotente de Estado. La democracia sin cr\u00edtica se convierte en una autocracia, y el libre mercado en una tiran\u00eda de los peces gordo$.<br>\nSi la burgues\u00eda mexicana \u00be en particular los universitarios\u00be asume una actitud cr\u00edtica y no una actitud conformista o peor a\u00fan, una actitud ap\u00e1tica, se habr\u00e1 roto una inercia de casi un siglo. El gran mal habr\u00e1 provocado un gran bien.<br>\n<strong>Rond\u00f3 finale (con poca inspiraci\u00f3n)<\/strong><br>\nComo todos sabemos, la falta de ahorro interno y el exceso de importaciones fueron las causas econ\u00f3micas de la crisis. Hicimos justamente lo contrario de lo que hicieron los exitosos pa\u00edses de sudeste asi\u00e1tico.<br>\nLas causas culturales son m\u00e1s complejas, aunque se destaca con claridad el \u00e9nfasis en lo financiero en detrimento de lo productivo. Ni las empresas ni las universidades est\u00e1n exentas de toda culpa. Muchas empresas apostaron a los ingresos financieros y no a la productividad. Muchas universidades se dedicaron a formar yupis, acostumbrados a las grandes ganancias v\u00eda especulaci\u00f3n financiera, en lugar de formar profesionistas con un perfil verdaderamente productivo. Y es que \u00be en el fondo\u00be continuamos siendo herederos de la \u201chidalgu\u00eda\u201d feudal, poco dada al trabajo aut\u00e9nticamente productivo (la industria, el campo, la investigaci\u00f3n), y dados, en cambio, al trabajo f\u00e1cil (el comercio, las finanzas). La sana excepci\u00f3n son una serie de empresas, muchas de ellas de clara impronta norte\u00f1a, que s\u00ed adquirieron un perfil verdaderamente productivo. Desafortunadamente, la interdependencia del mercado ha puesto en peligro a muchas de estas aut\u00e9nticas empresas que pagan los \u201cplatos rotos\u201d de los \u201cfinancieristas\u201d (la socializaci\u00f3n de la deuda privada).<br>\nMi optimismo \u2013 aunque muy bien disimulado- se basa en que estamos a punto de aislar el \u201cvirus\u201d de la crisis. Sin aislar el virus no se puede siquiera buscar la vacuna. M\u00e9xico est\u00e1 terriblemente enfermo. M\u00e1s a\u00fan: M\u00e9xico naci\u00f3 enfermo \u00be y que me perdonen los mariachis chauvinistas.<br>\nAfortunadamente unas enchiladas del cercano Caf\u00e9 de Tacuba me hicieron recobrar la joyeux de vivre, esperanza que termin\u00e9 de apuntalar con unos sabrosos bu\u00f1uelos del mismo lugar.<br>\nEn 15 a\u00f1os se cumplir\u00e1 el bicentenario del inicio de la guerra de independencia. Este tropiezo (me refiero a la crisis) parece haber despertado una conciencia cr\u00edtica: hoy la gente no cree en nada. No me parece mal, porque anteriormente hemos cre\u00eddo demasiado. La fe tiene su lugar par excellence en la vida religiosa y en la vida afectiva, no en la vida p\u00fablica. En M\u00e9xico urge una cultura del reclamo. (En Europa o en EUA se reclama por todo: lo mismo porque un sem\u00e1foro no funciona, porque una empresa contamina, o porque el gabinete suspende el subsidio al coque).<br>\nEsta conciencia cr\u00edtica clama por aislar el virus: \u00bfqu\u00e9 se hizo mal? El hecho de exigir el aislamiento del virus nos acerca a la vacuna. Es m\u00e1s, yo me atrever\u00eda a decir que el virus es precisamente la falta de sentido cr\u00edtico, la falta de discusi\u00f3n p\u00fablica. Incluso voy m\u00e1s all\u00e1: no es el gobierno el principal causante del virus de \u201cacriticismo\u201d. La clase media acomodada y la alta burgues\u00eda son las grandes culpables del acriticismo, y todo lo que este conlleva. Especialmente culpable es la clase media acomodada que por \u201cacomodada\u201d olvid\u00f3 que la clase media solamente puede existir en una sociedad democr\u00e1tica. Democracia y clase media se implican mutuamente. Si alguien no lo ve claro, lo invito a repasar la historia universal y conocer un poco la vida de Europa occidental.<br>\nHasta aqu\u00ed llegan mis reflexiones. En todo caso, sirva de catarsis al autor y de entretenimiento al lector. Lo que s\u00ed, es que la moneda est\u00e1 en el aire (en sentido literal y en sentido metaf\u00f3rico).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21918\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Partitura de Adam Smith, adaptada por Friederich von Hayeck. La primera presentaci&oacute;n fue dirigida por el maestro Ludwig von Misses. 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