{"id":21916,"date":"1995-07-01T00:00:00","date_gmt":"1995-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=21916"},"modified":"2023-11-08T06:07:34","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:34","slug":"el_empresario_ante_el_miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/","title":{"rendered":"El empresario ante el miedo"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21916\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>En situaciones cr\u00edticas, el hombre de empresa tiene que abrirse a conocimientos o disciplinas que antes no le interesaban. Sucede como en situaciones de enfermedad: cuando a alguien le diagnostican cirrosis hep\u00e1tica, entonces empieza a conocer -\u00be en el sentido fuerte de conocer- la existencia del h\u00edgado, su funci\u00f3n espec\u00edfica en el organismo.<br>\nEn las actuales situaciones cr\u00edticas, en la empresa nos hemos tenido que abrir a dos campos del saber humano que antes ocupaban para nosotros un segundo lugar: la econom\u00eda y la sociolog\u00eda (donde incluyo la pol\u00edtica). Pero cuando la situaci\u00f3n cr\u00edtica es muy honda, al empresario no le basta asomarse a la econom\u00eda (macroeconom\u00eda) y a la pol\u00edtica. Llega un momento en que ambos saberes se nos muestran carentes de fundamentaci\u00f3n. Cuando las circunstancias aprietan, hay que ir al fondo. El fondo es el hombre.<br>\nAl hombre no se llega por la econom\u00eda ni por la pol\u00edtica. En la cultura occidental se sabe que el hombre es estudiado profundamente por la filosof\u00eda. Y esto es as\u00ed porque la econom\u00eda y la pol\u00edtica se refieren al hombre desde fuera: estudian sistemas que afectan al hombre. La filosof\u00eda, en cambio, estudia al hombre desde dentro: en este sentido, la econom\u00eda y la pol\u00edtica no afectan al hombre, sino que parten de \u00e9l.<br>\nCuando nos acercamos al hombre con profundidad, nos percatamos de que las opciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas son, antes, opciones humanas, individuales: es a estas y no a aquellas a las que voy a referirme ahora. Cuando tales opciones humanas individuales son adem\u00e1s las de cada uno de los que componen la clase dirigente, entonces es cuando se puede decir que la econom\u00eda y la pol\u00edtica no afectan al hombre, sino que parten de \u00e9l, como prolongaci\u00f3n de la persona, como una consecuencia de sus decisiones vitales, como un florecimiento de lo m\u00e1s interior del individuo.<br>\nAh\u00ed, en lo m\u00e1s interior de cada uno, y precisamente en las situaciones cr\u00edticas, las opciones radicales se dan entre dos fen\u00f3menos antropol\u00f3gicos b\u00e1sicos: el miedo o la responsabilidad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El miedo<\/strong><\/p>\n<p>Por fortuna, la filosof\u00eda cl\u00e1sica ha tratado estos dos aspectos del hombre (que hoy se nos aparecen como dos opciones vitales) de manera tal que en los siglos posteriores no se ha aportado pr\u00e1cticamente una palabra m\u00e1s. Arist\u00f3teles y sus comentadores han dicho, sobre el miedo y la responsabilidad, palabras muy acertadas, muy pr\u00e1cticas, muy definitivas \u2013 yo dir\u00eda que no han sido superadas- y, adem\u00e1s, muy abundantes. Pues bien, debemos ahora asomarnos a los conceptos cl\u00e1sicos del miedo y la responsabilidad, lo mismo que el afectado de cirrosis hep\u00e1tica se inclina al estudio de las funciones del h\u00edgado.<br>\nEl miedo est\u00e1 cl\u00e1sicamente definido como tendencia espont\u00e1nea, esto es, no reflexiva, no deliberada, de huida ante el peligro. Pero lo interesante es saber que los griegos consideraban al miedo como una condici\u00f3n humana. Es condici\u00f3n del hombre tener miedo como lo es tener apetito. El inapetente es un enfermo. Esto, no en el sentido de que al hombre le dan miedo determinadas situaciones, sino en el sentido m\u00e1s profundo de que determinadas situaciones deben darle miedo al hombre, so pena de que no seamos propiamente humanos.<br>\nA tal punto es cierto, que Arist\u00f3teles no ten\u00eda un nombre para denominar la carencia de miedo: lo que no existe, dec\u00eda refiri\u00e9ndose precisamente a este fen\u00f3meno, no debe ser nombrado. (Aunque anota Arist\u00f3teles que se sabe de algunos hombres, a los que llama celtas, que carec\u00edan de sentimiento del miedo, que ten\u00edan la enfermedad de la impavidez). Pregunt\u00e9monos, pues: \u00bfante qu\u00e9 situaciones es anormal ser imp\u00e1vido?, \u00bfante qu\u00e9 situaciones el miedo es justificado?<br>\n<strong>Justificaci\u00f3n del miedo<\/strong><br>\nArist\u00f3teles contesta a estas preguntas afirmando que son dos las circunstancias que justifican nuestro miedo: a) ante la amenaza de un peligro que supera mis fuerzas; y b) ante la amenaza de un peligro que afecta el n\u00facleo de mi existencia. Para que el peligro sea razonable causa del miedo, debe, pues, ser un peligro superior a m\u00ed y ser un peligro que se refiere a m\u00ed. Entonces el peligro se llama terrible, es decir, que aterra. El an\u00e1lisis aristot\u00e9lico del miedo se distingue as\u00ed del que suelen practicar muchas de las t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas modernas, impregnadas de subjetivismo: si el miedo que siento es intenso o superficial. Arist\u00f3teles da a este an\u00e1lisis una direcci\u00f3n de objetividad realista, m\u00e1s apropiada, a nuestro juicio, para un hombre de acci\u00f3n sano: si el peligro es grande o peque\u00f1o, si tiene o no objetivamente que ver conmigo.<br>\nHay para Arist\u00f3teles una caracter\u00edstica adicional respecto del peligro que justifica al miedo: debe ser inminente. Pero para muchas personas el n\u00facleo de su existencia abarca un plazo muy grande. Por eso seg\u00fan Heidegger las personas inteligentes consideran a la muerte como algo inminente mientras que los tontos siempre se tranquilizan pensando que uno debe morir, s\u00ed, pero \u201cpor lo pronto a\u00fan no\u201d, expresi\u00f3n que pronuncian con sensaciones de respiro y alivio. El pensar \u201cpor de pronto en este sexenio a\u00fan no\u201d, ser\u00eda, pues, para Heidegger, de personas poco inteligentes. \u201cEl hombre inteligente prev\u00e9 y el que no lo es constata\u201d, suele decir un profesor colega.<br>\n<strong>Reacci\u00f3n ante el peligro<\/strong><br>\nCuando el peligro es superior a m\u00ed y se refiere a m\u00ed, se debe tener la tendencia espont\u00e1nea de huir: si no tengo esta tendencia no es que sea valiente, sino que hay algo org\u00e1nico o ps\u00edquico en m\u00ed que no funciona. Ser imp\u00e1vido es en cierto modo ser desamorado: cuando nada se ama nada tampoco se teme (a menos que sea celta, pero de los celtas del siglo IV antes de Cristo, cuyas caracter\u00edsticas humanas son dif\u00edciles ahora de suponer). La impavidez de esa antigua raza ten\u00eda quiz\u00e1 su causa en el hecho, poco humano, de que sus individuos estaban dispuestos a perderlo todo. Pero no podemos ignorar que aun hoy hemos sido contempor\u00e1neos de personas que est\u00e1n afectadas de esa enferma condici\u00f3n de imp\u00e1vidos, no porque est\u00e9n dispuestas a perderlo todo, sino porque no tienen ya nada que perder. As\u00ed los describe v\u00edvidamente Solzyenitzin aludiendo a sus propios compatriotas bajo el r\u00e9gimen totalitario ruso: \u201cles esperaba la fatiga y la tundra\u2026, el pico y la carretilla, una raci\u00f3n de hambre de pan h\u00famedo, el hospital, la muerte. Les esperaba lo peor. Pero en sus almas hab\u00eda paz. De ellos se hab\u00eda apoderado la impavidez de los hombres que lo han perdido todo\u2026\u201d.<br>\nNosotros no estamos, por suerte, en la circunstancia de los antiguos celtas, ni en la de esos rusos sometidos a los campos de castigo. Sentimos (aunque tal vez sea con excesiva fuerza) esa sana tendencia psicol\u00f3gica, ese impulso espont\u00e1neo natural, que nos incita a huir ante el peligro. Pero lo que tiene que hacer el hombre ante esa tendencia de huida no es simplemente huir, sino analizar si verdaderamente el peligro es terrible, vale decir, si es superior a mis fuerzas y si se refiere al n\u00facleo de mi existencia. Y caben as\u00ed cuatro situaciones ante el peligro, y cuatro posturas consecuentes:<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"1\" cellpadding=\"4\" width=\"598\">\n<tbody><\/tbody>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\"><strong><em> <\/em><\/strong>\n<p align=\"center\"><strong><em>MI SITUACI\u00d3N ANTE EL PELIGRO<\/em><\/strong><em> <\/em><\/p>\n<\/td>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\"><strong><em> <\/em><\/strong>\n<p align=\"center\"><strong><em>MI REACCI\u00d3N ANTE EL PELIGRO<\/em><\/strong><em> <\/em><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">a) Si el peligro no es superior a mis fuerzas.<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">Arriesgarme a conjurarlo por terrible que parezca.<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">b) Si es superior a mis fuerzas pero no se refiere al n\u00facleo de mi existencia.<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">Resistir.<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">c) Si es superior a mis fuerzas y se refiere al n\u00facleo de mi existencia.<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">Huir deliberada y descaradamente (quien obra as\u00ed no es cobarde sino inteligente).<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">d) Si es superior a mis fuerzas y se refiere al n\u00facleo de mi existencia, pero no gano nada con huir.<\/p>\n<\/td>\n<td width=\"50%\" valign=\"top\">\n<p align=\"justify\">Resistir.<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<tbody><\/tbody>\n<\/table>\n<p align=\"justify\">No me voy a fijar ahora en la tercera situaci\u00f3n y postura consecuente c) porque no me interesa mostrar c\u00f3mo huir, sino qu\u00e9 hay que hacer en lugar de escaparme.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El empresario ante el riesgo<\/strong><\/p>\n<p>La dificultad m\u00e1s grande cuando nos encontramos ante el peligro que aparece como terrible, es la de evaluar las reales dimensiones del peligro; llegar a saber si es realmente superior a mis recursos disponibles. Aqu\u00ed es donde se ve si estamos ante un empresario. El empresario se distingue, por oficio, por su capacidad de riesgo. En tiempos de bonanza, esta capacidad de riesgo se suele destinar para aprovechar oportunidades, donde otros pensar\u00edan que no tienen recursos ni habilidad suficientes. Pero en \u00e9pocas de crisis esta capacidad de riesgo debe servir tambi\u00e9n para enfrentarse con la amenaza del peligro.<br>\nAqu\u00ed se distingue, insisto, el empresario del funcionario y del propietario. El empresario es valiente, porque ante el peligro le nace la propensi\u00f3n a pensar que tiene algo que hacer para enfrentarlo (y eso lo convierte en imaginativo, f\u00e9rtil en recursos, luchador). El funcionario (el que se ampara bajo el paraguas de una organizaci\u00f3n p\u00fablica o privada como mera pieza suya), no es valiente, porque huye con anticipaci\u00f3n, es decir, estructura su vida de tal manera que no tenga que enfrentarse con el peligro; su caracter\u00edstica no es la valent\u00eda sino la precauci\u00f3n que busca la seguridad; y el propietario es cobarde, porque ante el peligro huye: el capital es t\u00edpicamente huidizo; ante los peligros, el primer signo es la evasi\u00f3n de capitales; todo est\u00e1 pensado en los capitales para que puedan evadirse.<br>\nDe aqu\u00ed procede la dial\u00e9ctica entre el empresario y el propietario: suelen ser dos funciones encarnadas en una sola persona, y hay una cruel pugna entre las dos: como empresario, tendr\u00eda que comprar a la baja; como propietario, a la baja tendr\u00eda que vender. En el momento actual de M\u00e9xico, estamos viendo con claridad estas tres figuras, que son los tres modos cl\u00e1sicos \u2013 aristot\u00e9licos- de enfrentarse con el peligro, o, lo que es lo mismo, de reaccionar ante el miedo: quien se muestra seguro porque est\u00e1 protegido por el Estado, quien afronta el riesgo del peligro, y quien vende y pone su dinero en Estados Unidos. Todos tenemos algo de empresarios \u2013 nos gusta el riesgo- , algo de funcionarios \u2013 en los momentos de miedo aspiramos a una vida tranquila y protegida-, y algo de propietarios: no nos gusta que otros jueguen con nuestro dinero; nuestro dinero no lo toca cualquier advenedizo de turno sexenal.<br>\n<strong>Medir el peligro<\/strong><br>\nTengo que pensar, ciertamente, si hay peligro, y cu\u00e1l es su magnitud. Son de alg\u00fan modo las preguntas que se formulan muchos empresarios mexicanos: \u00bfc\u00f3mo es el gobierno?, \u00bftiene capacidad para resolver esta crisis? Pero tendr\u00edan que pensar tambi\u00e9n de d\u00f3nde vienen sus propias fuerzas: \u00bfsoy valiente, es decir, empresario? \u00bfCauto, es decir, bur\u00f3crata? \u00bfO cobarde, es decir, propietario? Tengo que pensar c\u00f3mo es el gobierno, s\u00ed, pero tengo que pensar tambi\u00e9n c\u00f3mo soy yo. Este es el primer planteamiento ante el supuesto peligro terrible: tenemos que hacer nuestros c\u00e1lculos y consideraciones, pedir datos a nuestro staff (si todav\u00eda tenemos staff) para ver si este peligro supera mis fuerzas, mis recursos, mi capacidad, mis habilidades, y si debo por ello huir ante \u00e9l o no.<br>\n<strong>La huida no es soluci\u00f3n<\/strong><br>\nPero puede resultar que, efectivamente, los datos objetivos me digan que no tengo nada que hacer, o lo poco que puedo hacer carece de eficacia. \u00bfEs entonces cuando tengo que huir? No: entonces es cuando tengo que hacer el segundo planteamiento.<br>\nEste segundo planteamiento es inusual: consiste en preguntarnos si este peligro, superior a mis fuerzas, afecta al n\u00facleo de mi existencia \u2013 a lo que yo m\u00e1s intensamente quiero- o bien si se encuentra en mi periferia, al borde de mi piel, por acostumbrado que est\u00e9 a ella.<br>\nPorque si es as\u00ed, entonces no gano nada con huir, no se debe huir. Pero adem\u00e1s, como puede verse en la cuarta postura del diagrama, hay ocasiones en que no se puede huir. Los ejemplos ilustres que los griegos utilizaron para explicar la reacci\u00f3n del hombre ante el miedo no pudieron estar mejor escogidos: la tempestad en alta mar y el terremoto. Cuando el peligro supera mis fuerzas, pero no gano nada con huir, al hombre le toca aguantar. Voy a poner un ejemplo rid\u00edculo, pero frecuente: aparece una grave dificultad en mi flujo de caja, y desaparezco o huyo de la oficina; surge un embargo, y me voy a Europa. O, al rev\u00e9s, aparece una situaci\u00f3n de conflicto en mi hogar, y procuro llegar a \u00e9l lo m\u00e1s tarde posible, pretextando trabajo inaplazable en mi despacho. Ni lo uno ni lo otro afectan en rigor mi propio ser, y no tengo por tanto que huir yo, ni gano nada con ser yo el que huya: lo que debo hacer, pues, es resistir.<br>\n<strong>La resistencia ya es ganancia<\/strong><br>\nArist\u00f3teles estudia el miedo precisamente cuando tiene que analizar esa cualidad humana que se llama fortaleza. Uno de los aspectos del hombre fuerte es que aguanta el peligro superior a sus fuerzas. \u00bfY qu\u00e9 gano con aguantar? Arist\u00f3teles dice que el hombre no resiste para ganar otra cosa fuera de s\u00ed mismo, pues cuando el peligro es superior a mis fuerzas y yo no gano nada con huir, todo es p\u00e9rdida. Debe tenerse en cuenta que el aguantar, el ser fuerte, es un bien por s\u00ed mismo. \u00bfQu\u00e9 gana el hombre cuando es fuerte? Gana el ser fuerte, que es un bien por s\u00ed mismo; pierde todo lo que le rodea, pero se salva a s\u00ed mismo, se hace m\u00e1s fuerte.<br>\nLa grave afirmaci\u00f3n de que el aguantar, el resistir, es un bien por s\u00ed mismo no resulta clara en una coyuntura cultural en la que el soportar la dificultad, el aplicar el esfuerzo, el enfrentarse con lo adverso es algo que debe sin duda ser evitado. Una buena parte de las t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas baratas vienen a caer en esto: c\u00f3mo vivir sin lucha, c\u00f3mo escabullirse de las dificultades, del autodominio personal. Y una buena parte de los slogans educativos sigue la misma suerte: \u00bfc\u00f3mo aprender computaci\u00f3n o ingl\u00e9s sin esfuerzo? \u00a1Sin esfuerzo no se aprende nada! \u00a1Lo primero que hay que aprender es justamente el esforzarse, el aguantar, el resistir! Pero para esto no est\u00e1n adiestradas las t\u00e9cnicas baratas ni los cursos educativos al uso.<br>\n<strong>El enga\u00f1o de la evasi\u00f3n<\/strong><br>\nPara entender con profundidad este an\u00e1lisis sobre el miedo, hay que tener en cuenta que lo contrario de aguantar es escaparse: pero escaparse a lo tonto, es decir, cuando no hay escape, huir cuando no hay salida, cuando nada gano con huir. Este huir cuando no hay salida tiene muchas manifestaciones: declararme enfermo; pasar medio a\u00f1o en San Diego o San Antonio; dejar de ser lo que era, dedic\u00e1ndome a la pintura o a la m\u00fasica; dejarme la barba; decir que durante toda mi vida hab\u00eda querido dedicarme a la pesca; dar la vuelta al mundo como un trompo; hacer un doctorado; inscribirme en un grupo de yoga\u2026<br>\nTodo ello tiene el nombre t\u00e9cnico de evasi\u00f3n. La evasi\u00f3n es una manifestaci\u00f3n muy antigua de la falta de aguante, es decir, de la falta de fortaleza. Se huye hacia refugios ilusorios: psicoan\u00e1lisis de pacotilla con fines comerciales. Pero hay dos formas de evasi\u00f3n camuflada que conviene poner al descubierto, porque es la m\u00e1s usual en el empresario, y la que profusamente aparece hoy en la crisis mexicana:<br>\na) Protestar est\u00e9rilmente hacia afuera, inculpando a las medidas pol\u00edticas de mi fracaso, o hacia dentro, culpando de la situaci\u00f3n a la gente que trabaja conmigo. Es lo que llamo neurosis en\u00e9rgica: el p\u00e1nico se manifiesta grit\u00e1ndole a los dem\u00e1s, ech\u00e1ndoles p\u00fablicamente en su cara su inutilidad.<br>\nb) Asumir responsabilidades que no me corresponden abandonando las propias: irme a otra parte con mi responsabilidad; dedicarme a la pol\u00edtica como otros se dedican a la pesca.<br>\n<strong>Aguantarse no es resignarse<\/strong><br>\nHay que tener en cuenta que aguantar es distinto de resignarse: el que se resigna se deja arrastrar por la corriente. En cambio, debe advertirse que en el lenguaje sencillo de los cl\u00e1sicos no exist\u00eda m\u00e1s que una palabra \u2013 rubor- para significar una cualidad humana \u2013 la fortaleza- y un \u00e1rbol peculiar \u2013 el roble- . Para ser fuerte, debo como el roble buscar un agarradero, un lugar donde enraizar: mi familia, mis virtudes personales, mi religi\u00f3n. Dec\u00eda con raz\u00f3n Iv\u00e1n Denisovich: \u201cno puedo no creer en Dios en plena estepa, bajo una tormenta de verano\u201d. Tal vez no sea meritorio \u201cacordarse de Santa B\u00e1rbara cuando truena\u201d, pero es sumamente consolador: el hombre no necesita s\u00f3lo de m\u00e9rito, sino tambi\u00e9n de consuelo.<br>\nHay, pues, dos sentidos diversos y aparentemente opuestos de fortaleza:<br>\na) Fortaleza en el hombre animoso que se enfrenta contra el peligro: postura a) del diagrama.<br>\nb) Fortaleza del que, cuando ya de verdad no tiene nada que hacer, resiste: posturas b) y d) del diagrama.<br>\nHay aqu\u00ed una diferencia importante entre la filosof\u00eda griega y la filosof\u00eda cristiana. Para el griego, el prototipo del hombre fuerte es el guerrero, el que combate con arrojo. Para el cristiano, el hombre fuerte es sobre todo el que resiste: se requiere m\u00e1s fortaleza para resistir cuando el mal ya hizo su efecto, cuando ya est\u00e1 aqu\u00ed, que luchar para que no se acerque. Este aspecto cristiano del resistir como paradigma de la fortaleza no es algo accidental del cristianismo sino que resulta de su propia naturaleza. Para la religi\u00f3n cristiana ser fuerte, es, sobre todo, imitar el aguante del roble, m\u00e1s que la lucha del soldado. La fortaleza, si se quiere decir as\u00ed, est\u00e1 m\u00e1s en la resistencia que en la valent\u00eda.<br>\n<strong>La solidez de las ra\u00edces<\/strong><br>\nPero el roble se caracteriza por su sobriedad, su fibrosidad, es una especie arb\u00f3rea de ra\u00edces y troncos robustos: robusto proviene etimol\u00f3gicamente de roble. Las tempestades y las riadas no las aguantan los \u00e1rboles frondosos sino los arraigados. Para poder aguantar debo reconcentrarme en el n\u00facleo de mi existencia. Este peligro, \u00bfse refiere al n\u00facleo de mi existencia? o, dicho de otra manera, \u00bfcon qu\u00e9 realidades est\u00e1 identificada mi vida? \u00bfQu\u00e9 puedo decir que es vital para m\u00ed? Este es el otro planteamiento que, dec\u00eda, debemos hacernos ante el peligro que supera nuestras fuerzas, ese planteamiento que llamaba antes inusual. Y este es precisamente el gran consejo \u2013 el insuperable consejo- de la filosof\u00eda tradicional ante el miedo: no identifiques tu vida con cosas cuya conservaci\u00f3n no depende de ti; no hagas depender tu existencia de condiciones que no est\u00e1 en tus manos asegurar. Si proyectamos nuestra vida sobre realidades que superan nuestras fuerzas, los peligros que nos amenacen ser\u00e1n inaguantables. Esto no nos lleva \u2013 como equivocadamente pudiera creerse- a una median\u00eda en nuestras metas (solo pretender\u00edamos aquello que estamos seguros de alcanzar), sino a algo por completo diverso; nos lleva a no identificar nuestra vida con metas que no tienen fundamento seguro.<br>\nEl peligro puede amenazar muchos aspectos de nuestra vida; pero el asunto es que debe haber en nuestra vida, muchos aspectos perif\u00e9ricos y muy pocos aspectos nucleares. Cuando el peligro no amenaza un aspecto fundamental de mi existencia, aunque yo no pueda hacer nada, el peligro no es terrible, porque no se refiere a m\u00ed, sino a algo que est\u00e1 fuera de m\u00ed y entonces \u00be aunque no pueda hacer nada\u00be resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil aguantar y resistir. Para aguantar hay que podar lo superfluo, hay que dedicarse a lo fundamental. Si tienes muchas ramas no podr\u00e1s aguantar. La capacidad de aguante est\u00e1 en raz\u00f3n directa de mi concentraci\u00f3n en lo esencial.<br>\nNo todos los \u00e1mbitos en los que se desarrolla el hombre \u00be que son los \u00e1mbitos del peligro, y por tanto del miedo\u00be deben constituir una identidad con el hombre mismo. Entre estos \u00e1mbitos existe, primero, cierta independencia. Por ejemplo: \u00e1mbito del tener: puedo comprarme un jet o un avi\u00f3n de turboh\u00e9lice; \u00e1mbito del hacer: en uno u otro avi\u00f3n, puedo ir a San Diego o San Antonio; \u00e1mbito del ser: yendo a San Diego o a San Antonio, puedo ser ego\u00edsta o generoso con mis compa\u00f1eros de viaje.<br>\nPero tambi\u00e9n existe entre estos \u00e1mbitos un cierto orden. El orden de los tres \u00e1mbitos nos hace m\u00e1s vulnerables o menos vulnerables al peligro (es decir, m\u00e1s o menos miedosos). Por ello puedo decir que, ante el peligro, hay dos posiciones b\u00e1sicas.<br>\n<strong>Posici\u00f3n de vulnerabilidad<\/strong><br>\nEl ser se supedita al hacer y el hacer se supedita al tener.<br>\na) En el \u00e1mbito del tener, en esta posici\u00f3n, la finalidad ser\u00eda la de tener lo m\u00e1s posible. Este af\u00e1n de tener siempre m\u00e1s no es un fen\u00f3meno exclusivo del capitalismo contempor\u00e1neo: la pleonexia, descrita ya por Plat\u00f3n, es una desviaci\u00f3n humana proveniente de un materialismo que ignora que el hombre no es un ser susceptible de saturarse. Lo tr\u00e1gico es que cuesta mucho ganar lo que se tiene: a veces cuesta mi propio ser, que es todo lo que soy; mi esfuerzo por ganar los bienes materiales me identifica con ellos, mi ser se identifica con mi tener; pero mis bienes se pierden muy f\u00e1cilmente, muchas veces de un modo inevitable. Los bienes materiales son nacionalizables. Esto lo aprendimos el 1\u00ba de septiembre de 1982; otros lo aprendimos en Cuba. A m\u00ed me pueden nacionalizar con un decreto, si es que estoy identificado con los bienes materiales que poseo. Un simple decreto devaluatorio puede significar el fin de lo que poseo; es decir, el fin de m\u00ed mismo, si es que estoy identificado con ello.<br>\nCualquier atentado contra mis bienes se convierte as\u00ed en un peligro terrible: se refiere al n\u00facleo de mi existencia y no hay nada que hacer ante \u00e9l. Por esto, el solo propietario es cobarde (de ah\u00ed deriva la angustia tradicional del avaro). No es que no deba defender mis bienes; pero para defenderlos no debo estar identificado con ellos, porque los defender\u00eda con miedo. No debo defender mis bienes por el miedo a perderlos. Mi tesis es esta: los bienes materiales se defienden mal cuando se defienden como si fueran mi propia vida; porque no deben ser la propia vida: la vida afectada de pleonexia resulta por ello, parad\u00f3jicamente, miserable, por angustiada y temerosa.<br>\nb) En el \u00e1mbito del hacer, mi oficio es el de director de negocios, que es noble y necesario. De esta necesidad proviene la contradictoria actitud de Mitterrand, que primero se quejaba de un exceso de inversi\u00f3n privada, y despu\u00e9s, se lamentaba de que los particulares no invierten lo suficiente. Pero tampoco, aunque sea la m\u00eda una profesi\u00f3n noble y necesaria, debo identificarme con mi oficio. Puedo perder este oficio y empezar de nuevo, pero puedo tambi\u00e9n comenzar en otra cosa. Yo he de ser m\u00e1s vers\u00e1til que mi propio oficio: mi ser tiene m\u00e1s amplitud que la que deriva de dirigir negocios.<br>\nEsto no quiere decir que debemos claudicar de nuestra profesi\u00f3n de directores. Quiere decir, simplemente, que no debemos asustarnos ante la posibilidad de perderla. Posibilidad, por cierto, nada remota. Un colega, profesor hu\u00e9sped de la escuela de negocios en que trabajo, fue invitado a una escuela de empresarios hind\u00fa, ubicada en el campo. Lleg\u00f3 de noche, y su autom\u00f3vil ilumin\u00f3 un gran letrero: \u201cCapacitaci\u00f3n de gerentes. Cr\u00eda y domesticaci\u00f3n de elefantes\u201d. Antes de instalarse, pregunt\u00f3 a sus anfitriones qu\u00e9 extra\u00f1a relaci\u00f3n exist\u00eda entre los gerentes y los elefantes: \u201cnos dedicamos \u2013 le dijeron- a las especies en extinci\u00f3n\u201d.<br>\nc) En el \u00e1mbito del ser, debo considerar que mi ser est\u00e1 constituido por cualidades fundamentales que son inalienables y que por ello no debo hipotecar en pro de mi oficio o de mis posesiones. Hay personas que mantienen esta posici\u00f3n vital: debo ser disciplinado, recto, honesto, cumplido (o bien, hip\u00f3crita, tramposo, desleal) seg\u00fan sea conveniente para mi eficacia como dirigente de empresa; y debo ser un director de empresa eficaz para alcanzar la posesi\u00f3n de muchos bienes materiales: mi ser se pone a disposici\u00f3n de mi oficio, y este a disposici\u00f3n de mis haberes.<br>\n<strong>Posici\u00f3n de resistencia<\/strong><br>\nEl tener se supedita al hacer y el hacer se supedita al ser.<br>\na) En el \u00e1mbito del tener, esta segunda posici\u00f3n pone de manifiesto el error de la pretensi\u00f3n de tener lo m\u00e1s posible. Debo tener aquello que necesito para hacer lo que quiero hacer. Y debo hacer aquello que ampl\u00ede y posibilite lo que quiero ser. No todos los bienes materiales ampl\u00edan el radio de mi acci\u00f3n; al contrario. Puede decirse con Grondona que la prosperidad nos ha ablandado. Daniel Bell llama a este callej\u00f3n sin salida la contradicci\u00f3n de Occidente. Porque con nuestra laboriosidad y disciplina hemos adquirido una abundancia que atrofia esa disciplina y esa laboriosidad, las cuales, por otra parte, requerimos para mantener la abundancia.<br>\nHay por ello un crecimiento de la eficiencia general en las situaciones de crisis: nos hacen m\u00e1s agudos, m\u00e1s \u00e1giles. Ejercemos en momentos cr\u00edticos acciones que no nos atrever\u00edamos a emprender en tiempos de abundancia. Para decirlo de un modo pr\u00e1ctico, si el director de empresa no aprovecha los momentos de crisis para reducir gastos, pierde la mejor de sus oportunidades. Nuestro ingenio para salir adelante despu\u00e9s de la crisis actual, era inimaginable un a\u00f1o antes. No siempre que tenemos m\u00e1s hacemos m\u00e1s.<br>\nHay abundancias materiales que nos empobrecen operativamente. (Se supon\u00eda que mi avi\u00f3n privado me servir\u00eda para moverme: ahora me muevo para mantener mi avi\u00f3n particular). Hay veces que se requiere la ligereza del barco; el ejemplo es tambi\u00e9n de Arist\u00f3teles: echar por la borda la mercanc\u00eda para que el nav\u00edo no encalle. Aparece aqu\u00ed otra vez la dial\u00e9ctica del propietario y del empresario \u2013 salvar la mercanc\u00eda o salvar el barco- , y adquiere nuevo valor la met\u00e1fora del roble como s\u00edmbolo de fortaleza: para ser fuerte debo prescindir de los excedentes y reducirme a lo esencial. Debo podar el ramaje que me sobra.<br>\nEl utilizar los bienes materiales no como fin, sino como medio, se llama inversi\u00f3n. En la crisis actual hay muchos problemas de inversi\u00f3n: a veces es necesario arriesgar la propia vida para salvar la empresa. Pero bien mirado, los dificil\u00edsimos problemas de inversi\u00f3n que aparecen en este momento son en realidad un problema de opci\u00f3n interna personal: si considero mis posesiones materiales como el fin de mi oficio y de mi vida o como su instrumento. El director de uno de los grupos industriales m\u00e1s importantes de M\u00e9xico dec\u00eda recientemente que ten\u00edamos que olvidarnos del axioma seg\u00fan el cual una planta ni se achica ni se cierra: a veces hay que cerrar plantas para salvar la empresa. Arist\u00f3teles dir\u00eda que hay que descargar la nave para lograr su salvaci\u00f3n.<br>\nb) En el \u00e1mbito del hacer, en esta segunda posici\u00f3n me percato de que no siempre el ejercicio de mi profesi\u00f3n como director de negocios expresa mi ser como debiera. No debo supeditar mi ser a mi trabajo. Cuando nuestro oficio se ha identificado econ\u00f3micamente con nuestra vida, para defender nuestro puesto, nuestra posici\u00f3n, claudicamos a veces en nuestro ser: cometemos bajezas frente al Estado, frente a la clientela o frente al banquero. A veces, es cierto, no somos origen de inmoralidades que parten de nosotros, sino que aceptamos condiciones \u2013 subsidios, controles- que van contra las expresiones m\u00e1s genuinas de nuestra persona, contra nuestro modo m\u00e1s \u00edntimo de pensar. Por eso hay arreglos con el poder p\u00fablico que tal vez conservan mi oficio pero atrofian mi ser. Tengo que pensar si lo que estoy defendiendo entonces es verdaderamente mi oficio \u2013 triste oficio ser\u00eda- o mi puesto directivo: un genuino empresario lo es sin tantos remilgos y condiciones como los que los as\u00ed llamados gerentes profesionales ponen en tiempos de abundancia. En tiempos de crisis se ve con claridad que muchos de esos que se llaman a s\u00ed mismos gerentes profesionales no superan la condici\u00f3n de simples funcionarios. El verdadero directivo es un pionero, le gusta estar solo bajo el sol, y no bajo la protectora cubierta de una organizaci\u00f3n mastod\u00f3ntica, fara\u00f3nica y sobrante.<br>\nc) En el \u00e1mbito del ser, la segunda posici\u00f3n de la que hablamos nos descubre que hay maneras de ser gracias a las cuales soy m\u00e1s de lo que era, y hay maneras de ser por culpa de las cuales soy menos de lo que era antes. Esto no es cuantificable, pero est\u00e1 bien a la vista. Es m\u00e1s f\u00e1cil discernir si un individuo es leal que saber si es millonario. La lealtad tiene intenciones m\u00e1s f\u00e1ciles de detectar que los pasivos de un millonario aparente.<br>\nAqu\u00ed es donde se encuentra el terreno de los m\u00e1s s\u00f3lidos agarraderos: las cualidades fundamentales de mi persona. Y aqu\u00ed es tambi\u00e9n donde se localiza el \u00e1mbito del verdadero peligro: peligro de llegar a una situaci\u00f3n en la que la amplitud de nuestro yo se atore o disminuya. Arist\u00f3teles justifica el miedo a la atrofia irremediable y al encogimiento fatal de lo que somos: y entonces el huir es inteligente. Pero los dem\u00e1s supuestos terribles lo que frecuentemente hacen es fortalecer mi ser, vale decir, mis cualidades fundamentales. Si hubiera alguien capaz de arrebatarnos aquello que hemos adquirido en nuestro ser, tendr\u00edamos toda la raz\u00f3n de sentir miedo y de huir de \u00e9l.<br>\nSin embargo, lo importante es subrayar que hay peligros econ\u00f3micos e ideol\u00f3gicos que atacan b\u00e1sicamente el \u00e1mbito de mis bienes o de mi acci\u00f3n, los cuales parecen requerir decisiones en esos \u00e1mbitos del querer o del tener, y que, sin embargo, est\u00e1n realmente exigiendo decisiones en el orden o en el \u00e1mbito del ser, que deben precederlas.<br>\nEso no quiere decir que aquellas otras decisiones no deban tomarse, sino que deben tomarse con fundamento. Por ejemplo, la cuesti\u00f3n acerca de d\u00f3nde debo invertir mi dinero, si en M\u00e9xico o en Estados Unidos, no es una mera decisi\u00f3n en el orden material: es una decisi\u00f3n en el orden del ser: qu\u00e9 quiero ser, qu\u00e9 quiero que sea mi vida.<br>\nPara poner otro ejemplo, antes de decidir dedicarme a la pol\u00edtica o ser m\u00e1s activo en el terreno social \u00be que parece una decisi\u00f3n perteneciente al mero \u00e1mbito de mi hacer, de mi actividad\u00be debo tomar una decisi\u00f3n en el orden del ser: \u00bfvoy a ser ego\u00edsta o generoso? Personalmente considero que no hay muchas ganancias si en lugar de dirigir el pa\u00eds un ego\u00edsta de izquierda lo dirige un ego\u00edsta de derecha. Por algo Plat\u00f3n ped\u00eda que los gobernantes carecieran de posesiones y de familia.<br>\nSi no se nos puede exigir tanto, lo m\u00ednimo ser\u00e1 que vayamos a la pol\u00edtica para algo m\u00e1s ambicioso que a satisfacer nuestros intereses personales. Yo no soy partidario de que un hombre de negocios se dedique a la resoluci\u00f3n de cuestiones sociales sin definir antes cuestiones personales b\u00e1sicas: lo que me mueve, \u00bfes el af\u00e1n de lucro, o el deseo de logro, o la intenci\u00f3n de servicio? Estas cuestiones se refieren a lo m\u00e1s hondo de mi ser, de mi persona, y han de ser previas a las cuestiones de mi actividad pol\u00edtica o mercantil. (Tomado de El empresario y su mundo. McGraw Hill).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21916\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El empresario se distingue, por oficio, por su capacidad de riesgo. En tiempos de bonanza, esta capacidad de riesgo se suele destinar para aprovechar oportunidades, donde otros pensar&iacute;an que no tienen recursos ni habilidad suficientes. Pero en &eacute;pocas de crisis esta capacidad de riesgo debe servir tambi&eacute;n para enfrentarse con la amenaza del peligro.<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[23],"class_list":["post-21916","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_219"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>El empresario ante el miedo - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El empresario ante el miedo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El empresario se distingue, por oficio, por su capacidad de riesgo. En tiempos de bonanza, esta capacidad de riesgo se suele destinar para aprovechar oportunidades, donde otros pensar&iacute;an que no tienen recursos ni habilidad suficientes. Pero en &eacute;pocas de crisis esta capacidad de riesgo debe servir tambi&eacute;n para enfrentarse con la amenaza del peligro.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1995-07-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:07:34+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Carlos Llano Cifuentes\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Carlos Llano Cifuentes\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"27 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Carlos Llano Cifuentes\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\"},\"headline\":\"El empresario ante el miedo\",\"datePublished\":\"1995-07-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:34+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/\"},\"wordCount\":5470,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"219\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/\",\"name\":\"El empresario ante el miedo - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1995-07-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:34+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1995\\\/07\\\/01\\\/el_empresario_ante_el_miedo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El empresario ante el miedo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\",\"name\":\"Carlos Llano Cifuentes\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Carlos Llano Cifuentes\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/carlosllanocifuentes\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El empresario ante el miedo - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"El empresario ante el miedo","og_description":"El empresario se distingue, por oficio, por su capacidad de riesgo. En tiempos de bonanza, esta capacidad de riesgo se suele destinar para aprovechar oportunidades, donde otros pensar&iacute;an que no tienen recursos ni habilidad suficientes. Pero en &eacute;pocas de crisis esta capacidad de riesgo debe servir tambi&eacute;n para enfrentarse con la amenaza del peligro.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1995-07-01T00:00:00+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:07:34+00:00","author":"Carlos Llano Cifuentes","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Carlos Llano Cifuentes","Tiempo de lectura":"27 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/"},"author":{"name":"Carlos Llano Cifuentes","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25"},"headline":"El empresario ante el miedo","datePublished":"1995-07-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:34+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/"},"wordCount":5470,"commentCount":0,"keywords":["219"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/","name":"El empresario ante el miedo - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1995-07-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:34+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1995\/07\/01\/el_empresario_ante_el_miedo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El empresario ante el miedo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25","name":"Carlos Llano Cifuentes","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","caption":"Carlos Llano Cifuentes"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21916"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21916\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661599,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21916\/revisions\/2661599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}