{"id":21314,"date":"1994-07-01T00:00:00","date_gmt":"1994-07-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=21314"},"modified":"1994-07-01T00:00:00","modified_gmt":"1994-07-01T05:00:00","slug":"para_romperse_la_cabeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1994\/07\/01\/para_romperse_la_cabeza\/","title":{"rendered":"Para romperse la cabeza"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21314\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>M\u00e1s all\u00e1 de las modas m\u00e1s o menos intelectuales, en esta problem\u00e1tica se juega el futuro de la sociedad occidental: si \u00fanicamente somos producto de la evoluci\u00f3n de la materia y estamos determinados por ella aunque sea en un estado sublime, entonces no somos libres y, por tanto, responsables de nuestros actos; carecemos de m\u00e9ritos en nuestras llamadas acciones buenas y de culpa en las malas. Al actuar o dejar de hacerlo simplemente cumplimos con el desarrollo natural f\u00edsico del universo material. La libertad es una ilusi\u00f3n.<br>\nLas librer\u00edas est\u00e1n plagadas de t\u00edtulos referentes a la llamada ciencia cognitiva, al estudio de la Inteligencia Artificial o de la filosof\u00eda de la mente y el cerebro. Sin embargo, esa misma abundancia de textos muestra las enormes dificultades del tema. No hay consenso sobre la posible soluci\u00f3n. Sobran igualmente las etiquetas y calificativos para las distintas posiciones. A pesar de ello, la mayor\u00eda podr\u00edan englobarse dentro de tres familias (signadas por sendas etiquetas): los monistas, los dualistas y las soluciones alternas.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL HOMBRE \u00bfPRODUCTO SUBLlME DE LA EVOLUCI\u00d3N DE LA MATERIA?<\/strong><\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas muchos datos cient\u00edficos parecen indicarnos que la mente depende del cerebro. Dicho de otro modo, los as\u00ed llamados estados mentales creencias, pensamientos, dolores, sufrimientos, preocupaciones, deseos, intenciones\u2026 no parecen ser otra cosa que productos o funciones del \u00f3rgano m\u00e1s sofisticado del universo. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n, todo el comportamiento humano es fruto de los distintos tipos de desarrollos cerebrales, entendidos \u00e9stos en un sentido netamente fisiol\u00f3gico.<br>\nComo pruebas se traen a colaci\u00f3n hechos por ejemplo, los efectos de las lesiones cerebrales en el comportamiento de distintas personas, tales como la p\u00e9rdida del habla, de la actividad motora o de la memoria, etc\u00e9tera; o la manipulaci\u00f3n o conducci\u00f3n de personas o grupos, conseguida con el uso de sustancias psicotr\u00f3picas, enervantes, alcohol, etc\u00e9tera, o la llamada publicidad subliminal. El mayor de esos hechos es el descubrimiento cient\u00edfico de la composici\u00f3n at\u00f3mica del cosmos: todo en el universo est\u00e1 constituido por \u00e1tomos o part\u00edculas subat\u00f3micas. Estas son algunas de las ideas medulares de las concepciones biologistas, conductistas, funcionalistas y fisicalistas por mencionar las m\u00e1s conocidas del hombre y de su actuar. De una u otra forma, con sus caracter\u00edsticas propias, todas ellas consideran la mente como un producto sofisticado de la actividad neurofisiol\u00f3gica, tal como lo confirman los datos de esta ciencia.<br>\nEn el fondo de estas concepciones subyace la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin. Y como la moda marca ser cient\u00edficamente evolucionistas, nada hay o puede haber en contra de esta postura. La vida en general y lo que com\u00fanmente se conoce como pensamiento humano en particular, no son otra cosa que diversos grados del desarrollo de la materia. De aqu\u00ed se sigue la posibilidad real de la creaci\u00f3n humana de la Inteligencia Artificial (I.A.), pues para arrivar a este punto s\u00f3lo har\u00eda falta encontrar las condiciones de posibilidad que ser\u00edan a la vez la causa de la inteligencia humana: la constituci\u00f3n fisiol\u00f3gica del cerebro. La mente no ser\u00eda otra cosa, pues, que una figura ret\u00f3rica, la forma de denominar las manifestaciones m\u00e1s sofisticadas de la masa encef\u00e1lica.<br>\nMas las cosas no parecen ser tan sencillas.<br>\nEn efecto, esta postura se enfrenta con serios problemas. \u00bfQu\u00e9 son, entonces, los pensamientos, la conciencia y el amor, las preocupaciones, los dolores morales, el sufrimiento, las creencias\u2026, \u00a1y la libertad!? \u00bfSon estados sublimes de la materia? \u00bfSon meras ilusiones? \u00bfQu\u00e9 es, entonces, una ilusi\u00f3n? \u00bfSon una especie de espejismo, de falsa visi\u00f3n, de falsa percepci\u00f3n?<br>\nJohn Searle ha tratado de dar respuesta a estas objeciones en un peque\u00f1o volumen denominado Mentes, cerebros y ciencia (1). A lo largo de cinco cap\u00edtulos pretende armonizar la concepci\u00f3n cient\u00edfico-at\u00f3mica del universo con la visi\u00f3n del sentido com\u00fan. Se plantea con seriedad las objeciones e intenta solucionarlas. De ellas, la m\u00e1s dif\u00edcil es la de la libertad. Pero un tipo de mentalidad cient\u00edfica se impone hasta el punto de concluir que \u00abfinalmente, por razones que yo realmente no entiendo, la evoluci\u00f3n nos ha dado una forma de experiencia de acci\u00f3n voluntaria donde la experiencia de libertad, es decir, la experiencia del sentido de posibilidades alternativas, est\u00e1 empotrada en la misma estructura de la conducta humana intencional, voluntaria, consciente. Por esta raz\u00f3n, creo que ni esta discusi\u00f3n ni ninguna otra nos convencer\u00e1 jam\u00e1s de que nuestra conducta no es libre\u00bb (2).<br>\nDe verdad asombra una conclusi\u00f3n como \u00e9sta: \u00ablo racional es pensar en la evoluci\u00f3n, aunque la raz\u00f3n se estrelle con la evidencia de la libertad; mejor pensemos que la libertad es el nombre que le damos a nuestro modo de ver las cosas, aunque \u00e9stas sean de otra manera: f\u00edsicamente determinadas; si la discusi\u00f3n me presenta argumentos en contra, prefiero creer que no conozco las razones de mi manera de pensar pero que existen, a renunciar a mi evolucionismo. Con esta frase concluye Searle su libro: \u00abMi tema general ha sido que, con ciertas excepciones importantes, nuestra concepci\u00f3n mentalista com\u00fan de nosotros mismos es perfectamente consistente con nuestra concepci\u00f3n de la naturaleza como un sistema f\u00edsico\u00bb (3). Es decir, que cerebro y mente son lo mismo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SON DISTINTOS PERO INTERACT\u00daAN<\/strong><\/p>\n<p>No todo mundo piensa como Searle. En concreto, Sir Karl R. Popper ve las cosas de otra manera. El y Sir John Eccles premio Nobel de medicina por sus investigaciones en neurocirug\u00eda escribieron un grueso volumen titulado El yo y su cerebro (4). Ambos se declaran por la distinci\u00f3n entre cerebro y mente, aunque no coinciden en todos los puntos de vista. Esta obra es anterior a la de Searle, y es una muestra m\u00e1s del inter\u00e9s de fil\u00f3sofos y hombres de la ciencia experimental por un tema com\u00fan de gran importancia.<br>\nPopper, en primer lugar, considera que \u00abel materialismo se supera a s\u00ed mismo\u00bb, precisamente por ser incapaz de dar raz\u00f3n de aquello que Searle llam\u00f3 la experiencia o mera impresi\u00f3n de nuestra libertad (entendida como ilusi\u00f3n, como mera forma de pensar y hablar que no corresponde a la realidad): \u00abLos seres humanos son irremplazables y, por el hecho de serlo, est\u00e1 claro que son muy distintos de las m\u00e1quinas. Son capaces de disfrutar de la vida, de sufrir y de enfrentarse conscientemente a la muerte. Cada uno de ellos es un yo; son fines en s\u00ed mismos, como dec\u00eda Kant\u00bb (5).<br>\nPopper tiene claro que sostener hoy una distinci\u00f3n entre cerebro y mente acarrea serias sospechas sobre la propia seriedad cient\u00edfica: \u00abse ha sugerido que quien no haya sufrido un lavado de cerebro a base de una religi\u00f3n o filosof\u00eda dualista aceptar\u00eda naturalmente el materialismo. Se afirma que la filosof\u00eda antigua era materialista, afirmaci\u00f3n que, aunque pueda llevar a confusi\u00f3n, contiene su parte de verdad; y se sugiere que aquellos de nosotros que estamos interesados en la mente y en el problema del cuerpo y la mente hemos sufrido el lavado de cerebro de Descartes y sus ep\u00edgonos\u00bb (6).<br>\nHay dos elementos desconcertantes para el lector fisicalista de El yo y su cerebro. Ciertamente Popper aboga por la distinci\u00f3n entre cerebro y mente, pero lo hace justo desde una postura con dos condiciones que cualquiera considerar\u00eda exclusivas de un materialista: a) desde la perspectiva de un no creyente declarado (7;y, b) desde la de un evolucionista (8). Sin embargo, ninguna de las dos le impide aceptar la evidencia de los argumentos racionales a favor de la no materialidad de la mente y, por tanto, de su distinci\u00f3n del cerebro (\u00f3rgano material).<br>\nPopper hace un largo repaso de las distintas posturas materialistas sobre la mente, desde las antiguas hasta las m\u00e1s actuales. Su conclusi\u00f3n es la misma. La mente y sus contenidos no son materiales. Es imposible que concibamos una idea como un conjunto de part\u00edculas at\u00f3micas o sub-at\u00f3micas. Nadie es capaz de conservar en un laboratorio o en un museo las ideas de Einstein si no es por medio de las palabras y s\u00edmbolos que las representan: \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan las neuronas de la teor\u00eda general de la relatividad y cu\u00e1les las de sus ideas sobre la forma descuidada de vestir? Las neuronas sirven a las ideas pero no se identifican con ellas: ni los libros, ni las grabaciones electr\u00f3nicas o digitales son las ideas de nadie. Y otro tanto se puede decir de los amores de Einstein como de los de Abelardo y Elo\u00edsa, o las preocupaciones de Shakespeare expresadas en Hamlet o en Otelo. Tampoco mi conciencia de mi muerte, ni mi temor o pasi\u00f3n ante ella son fisiol\u00f3gicas.<br>\nLos argumentos a favor de la distinci\u00f3n se pueden multiplicar. Popper y Eccles manejan dos teor\u00edas m\u00e1s de gran peso: la de los tres mundos, y la de las cuatro funciones del lenguaje. A pesar de la falta de espacio, es necesaria una breve explicaci\u00f3n.<br>\nLa teor\u00eda de los tres mundos concibe todo lo real como habitante de uno de ellos y, en alg\u00fan caso, de dos, seg\u00fan la perspectiva desde la cual se vea. Dicho brevemente, el Mundo 1 es el de las cosas f\u00edsicas; el Mundo 2, de los estados de conciencia o procesos psicol\u00f3gicos; el Mundo 3, de los contenidos de los pensamientos, de la poes\u00eda y la ciencia. El Mundo 1 es, para Popper, el punto de arranque de la ciencia, pero ella en s\u00ed misma se encuentra en el Mundo 3, en el de los contenidos objetivos de pensamiento, habiendo pasado en el proceso de elaboraci\u00f3n por el Mundo 2. Todos estos mundos interact\u00faan entre s\u00ed. El Mundo 3 es la prueba m\u00e1s clara de que la mente no es el cerebro: los contenidos mentales, es decir, los pensamientos cient\u00edficos o art\u00edsticos pueden subsistir sin el cerebro, en los libros o en las obras de arte, en los simbolismos por ejemplo de la pintura surrealista (9). Esto lo conduce hasta la postulaci\u00f3n de una epistemolog\u00eda sin sujeto cognoscente, postura un poco m\u00e1s dif\u00edcil de sostener, pero que manifiesta la no materialidad de la mente.<br>\nLa teor\u00eda de las funciones del lenguaje considera en \u00e9ste las siguientes cuatro, con los respectivos valores:<br>\nCada funci\u00f3n superior implica o supone la o las inferiores a ella. Seg\u00fan han mostrado los investigadores del lenguaje, se puede decir que algunos animales utilizan cierta especie de lenguaje, pero su alcance es limitado. Lo normal ser\u00e1 que ese lenguaje animal posea una o las dos primeras funciones. S\u00f3lo se tiene la duda de si las abejas al danzar suministran alguna informaci\u00f3n descriptiva pero, en todo caso, ser\u00e1 siempre verdadera. Es decir, ning\u00fan animal es capaz de expresar falsedades y, mucho menos, argumentos (10). El hombre es el \u00fanico ser capaz de mentir (decir falsedades con la intenci\u00f3n de que aparezcan como verdad) y de argumentar. Dicho brevemente, ning\u00fan animal podr\u00eda elaborar un escrito como el que el lector tiene ante s\u00ed ni de presentar pruebas a favor o en contra. En palabras de Leonardo Polo: \u00abEl que no vea en el lenguaje la superioridad del hombre sobre lo meramente c\u00f3sico, no lo entiende. El hombre es m\u00e1s que naturaleza, y por eso la contin\u00faa; esa continuaci\u00f3n se\u00f1ala que el hombre es esp\u00edritu\u00bb (11).<br>\nPero est\u00e1bamos con Popper. A pesar de todas estas argumentaciones, Popper s\u00f3lo llega a la distinci\u00f3n sin lograr encontrar el punto de uni\u00f3n. Para \u00e9l, cerebro y mente interact\u00faan, pues es lo que vemos. Ahora, c\u00f3mo lo hacen, supera nuestro conocimiento actual de la cuesti\u00f3n. La dificultad es que con ello se queda sin resolver el problema de fondo: c\u00f3mo, siendo distintos, se unen y se influyen mutuamente; c\u00f3mo lo espiritual puede mover a lo material y viceversa.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El amor supone el alma\u2026 y el cuerpo<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la dificultad de Popper se deba, antes que nada, al temor a hablar de un alma. En la filosof\u00eda cl\u00e1sica la mente es una de las funciones del alma. Pero en Popper se rehuye expresamente este planteamiento. Probablemente por el temor a ser tachado de espiritualista o, m\u00e1s a\u00fan, de dar argumentos a los creyentes. Sea cual fuere la raz\u00f3n, el dualismo popperiano trata de superar el dualismo cartesiano sin conseguirlo. La interacci\u00f3n no basta. Se requiere una explicaci\u00f3n m\u00e1s de fondo.<br>\nResulta llamativo que Octavio Paz, al examinar este problema en su obra La llama doble (12), se quede en el mismo punto: afirmar la irreductible e irrebatible realidad del esp\u00edritu, pero s\u00f3lo del esp\u00edritu humano enmarcado por la concavidad cerebral.<br>\nEs \u00e9ste uno de los temas en los cuales la modernidad hace crisis. Y lo hace fundamentalmente por su aversi\u00f3n y temor ante la posibilidad de postular un Creador. El mismo Paz lo describe bella y brevemente: \u00abCambios en la genealog\u00eda del hombre: primero, criatura de Dios; despu\u00e9s, resultado de la evoluci\u00f3n de las c\u00e9lulas primigenias; y ahora mecanismo. La inquietante ascensi\u00f3n de la m\u00e1quina como arquetipo del ser humano dibuja una interrogaci\u00f3n sobre el porvenir de nuestra especie\u00bb (13). La idea de fabricar mentes como producci\u00f3n en serie por medio de la clonaci\u00f3n, de acuerdo a las necesidades de un gobierno, una concepci\u00f3n pol\u00edtica o ideol\u00f3gica, de grandes compa\u00f1\u00edas, etc\u00e9tera, es el gran peligro de la concepci\u00f3n material-mecanicista del hombre. Un hombre meramente cosa se puede reproducir seg\u00fan se desee.<br>\nQueda claro que sin alma o como quiera llamarse a ese soplo que hace de cada hombre y de cada mujer una persona no hay amor (14) y, por tanto, el hombre es capaz de cualquier cosa: de ser su propio verdugo y creador, pero un creador temible por ser su propio destructor, el destructor de lo propiamente humano: su alma, su libertad, su amor y, con ellas\u2026 su ciencia. Dicho de otra forma, el evolucionismo, en cuanto materialismo, conduce a una visi\u00f3n mec\u00e1nica del hombre: el hombre como mecanismo superdesarrollado, como supercomputadora. Pero, tambi\u00e9n, como parte de lo meramente c\u00f3sico. Y si ya no se distingue esencialmente del resto de las cosas del mundo, \u00bfpor qu\u00e9 hablar de dignidad humana?, \u00bfen qu\u00e9 se distinguen los derechos del hombre de los derechos de los animales, las plantas y, en general, de las cosas?<br>\nEn la antig\u00fcedad, la superioridad humana se la daba la condici\u00f3n espiritual. Si eliminamos \u00e9sta, \u00bfen qu\u00e9 fincar la dignidad humana y su superioridad? No hay ya base alguna. Y, entonces, se le podr\u00e1 reproducir en serie (por clonaci\u00f3n) o limitar su reproducci\u00f3n seg\u00fan las necesidades del Estado o de los organismos internacionales (15).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>PINCELADAS PARA UNA SOLUCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Gabriel Marcel, ese padre del existencialismo franc\u00e9s, enfrent\u00f3 tambi\u00e9n este problema. Como todos los modernos, lleva a cuestas la herencia cartesiana: un hombre escindido, dos substancias inexplicablemente yuxtapuestas.<br>\nMarcel quiso superar la divisi\u00f3n cartesiana mediante una f\u00f3rmula muy existencialista: el hombre es un ser encarnado y, adem\u00e1s, es el punto central de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica (16). Desde luego, entend\u00eda por esta f\u00f3rmula que el hombre es un esp\u00edritu encarnado, algo m\u00e1s que una distinci\u00f3n entre mente y cerebro, o cuerpo y alma, algo m\u00e1s que la yuxtaposici\u00f3n de cualquiera de estos binomios. Aqu\u00ed juega un papel importante su concepci\u00f3n de lo metaproblem\u00e1tico, es decir, de la necesidad de trascender la raz\u00f3n discursiva, la raz\u00f3n pura kantiana o el m\u00e9todo cartesiano (matem\u00e1tico). El hombre no s\u00f3lo posee una inteligencia raciocinante, sino tambi\u00e9n comprensiva. No podemos ver en todo problemas (matem\u00e1ticos o cuasi) por resolver. Hay realidades fuera del alcance del razonamiento y que tampoco son irracionales. Es el campo de la reflexi\u00f3n segunda, aquella que llega al fondo de las cuestiones: a la existencia y lo existencial: a lo que es un misterio para la reflexi\u00f3n primera (raz\u00f3n discursiva) (17). El amor, la muerte, as\u00ed como la unidad indivisible valga la redundancia del hombre son algunos de los ejemplos de lo metaproblem\u00e1tico, aquello que es m\u00e1s que un mero objeto.<br>\nSin embargo, aun para Marcel queda lejana la verdadera unidad del hombre; no tanto como para los dualistas como Popper, pero al fin y al cabo, lejana. As\u00ed, por ejemplo, el hombre siempre ser\u00e1 sujeto y jam\u00e1s objeto. S\u00f3lo que esta imposibilidad tambi\u00e9n afecta y da\u00f1a algunos elementos esenciales al hombre, como la objetividad de los llamados derechos humanos.<br>\nLos cl\u00e1sicos como Arist\u00f3teles y Tom\u00e1s de Aquino hablaron de una unidad sustancial en el hombre. Soluci\u00f3n v\u00e1lida y adecuada para su \u00e9poca. Pero hoy en d\u00eda requiere de algunos pasos adelante. Quiz\u00e1 quien mejor haya dado esos pasos es un autor contempor\u00e1neo menos conocido como fil\u00f3sofo que como te\u00f3logo y pastor: Karol Wojtyla (espero que esta circunstancia no despierte alg\u00fan prejuicio anticlerical que impida escuchar su argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica). En su obra eminentemente filos\u00f3fica, al punto de estar publicada en una colecci\u00f3n de libros fenomenol\u00f3gicos The acting person (18) hace un an\u00e1lisis de esta unidad sustancial, pero da cuenta de ella con expresiones que van m\u00e1s all\u00e1 de la metaf\u00edsica tradicional dentro de la escol\u00e1stica: incluyen ricas descripciones fenomenol\u00f3gicas. Dentro de los conceptos claves podemos mencionar aqu\u00ed el de trascendencia y el de integraci\u00f3n.<br>\nLa persona se manifiesta tal mediante sus acciones (no \u00fanicamente, pero s\u00ed m\u00e1s claramente), es decir, trasciende por ellas. Pero tambi\u00e9n por ellas se integra. Aunque distingamos en la persona sus elementos (por llamarlos as\u00ed) espirituales, como el amor, el pensamiento, las ideas, el dolor\u2026, y sus elementos materiales o corp\u00f3reos, como las sensaciones, las funciones org\u00e1nicas\u2026, ninguna de ellas se dan puras.<br>\nEl hombre es una unidad y as\u00ed se manifiesta tanto si lo vemos desde la perspectiva espiritual como som\u00e1tica. Nuestra idea de reloj siempre va acompa\u00f1ada de una imagen (por tanto, de un elemento sensible): mi reloj digital, con sus caracter\u00edsticas sensibles. De manera similar mi sensaci\u00f3n de frescura al beber agua va acompa\u00f1ada de mi intenci\u00f3n (por tanto, de un elemento espiritual) de calmar mi sed placenteramente. Y todav\u00eda m\u00e1s, un profundo amor a una mujer conlleva algo de erotismo (pero no se reduce ni se identifica con \u00e9l): amo a esta persona con su cuerpo que despierta en m\u00ed deseos amorosos.<br>\nPero el hombre no s\u00f3lo se manifiesta y manifiesta su unidad por sus acciones: tambi\u00e9n se hace por ellas: si mi actuar va guiado por el fin \u00faltimo que como hombre y como este hombre que soy poseo, entonces me voy haciendo a m\u00ed mismo m\u00e1s hombre, m\u00e1s humano. Por el contrario, si act\u00fao en contra de ese fin, me voy dividiendo y menguando como ser humano. La persona se integra en la acci\u00f3n, es una en ella: la integraci\u00f3n es unidad en la relaci\u00f3n cuerpo-alma, cerebro-mente, pero no identificaci\u00f3n.<br>\nAqu\u00ed la raz\u00f3n meramente discursiva vuelve a enfrentarse con problemas irresolubles. S\u00f3lo la descripci\u00f3n y el an\u00e1lisis metaf\u00edsico son capaces de penetrar en la riqueza de lo humano. El hombre deja de ser un producto m\u00e1s de la evoluci\u00f3n de la materia, y ya no es tampoco un ser dividido y extra\u00f1amente yuxtapuesto. Pero igualmente estamos lejos de una soluci\u00f3n simplista: la complejidad humana se revela en la trascendencia y la integraci\u00f3n de su actuar. El cerebro y la mente son distintos, pero el hombre es uno, tal como lo manifiestan sus acciones: es un esp\u00edritu encarnado y, por ello, libre y responsable.<br>\nRECUADRO:<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>La verdad del microscopio<\/strong><\/p>\n<p>A partir del hecho de que resulta inadmisible hablar de una localizaci\u00f3n del alma en el cerebro, no se puede sacar la conclusi\u00f3n de que no existe el alma. Este tipo de argumentaci\u00f3n me recuerda la siguiente experiencia: con ocasi\u00f3n de un debate pol\u00edtico me pregunt\u00f3 un joven obrero si le pod\u00eda mostrar el alma, por ejemplo, analizando el cerebro a trav\u00e9s del microscopio, pues \u00e9l no cre\u00eda que existiera. Yo le respond\u00ed pregunt\u00e1ndole que por qu\u00e9 le interesaba la prueba del microscopio y su contestaci\u00f3n fue: \u00abPor el deseo de buscar la verdad\u00bb. Yo entonces me vi obligado a preguntarle de nuevo: \u00ab\u00bfY su af\u00e1n de conocer la verdad, qu\u00e9 es, algo f\u00edsico o algo ps\u00edquico?\u00bb. El tuvo que admitir que era algo ps\u00edquico. En una palabra, lo que buscaba y no pod\u00eda encontrar era el punto de partida de toda su b\u00fasqueda.<\/p>\n<p class=\"textogris\">Viktor E. Frankl. La psicoterapia al alcance de todos.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21314\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parece ser que el m&aacute;s desafiante ejercicio cerebral es descubrir precisamente c&oacute;mo funciona el cerebro. Un enigma al que la ciencia apenas se aproxima. 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