{"id":21223,"date":"1994-05-01T00:00:00","date_gmt":"1994-05-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=21223"},"modified":"1994-05-01T00:00:00","modified_gmt":"1994-05-01T05:00:00","slug":"amor_sueno_encuentro_y_revelacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1994\/05\/01\/amor_sueno_encuentro_y_revelacion\/","title":{"rendered":"AMOR: sue\u00f1o, encuentro y revelaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21223\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>En el Banquete de Plat\u00f3n, uno de los textos m\u00e1s antiguos que se conservan sobre la naturaleza del amor y sobre el origen de los sexos, se refiere por boca del personaje de Arist\u00f3fanes que, en el principio, la raza humana se constituy\u00f3 por seres muy superiores a los actuales: los andr\u00f3ginos, que pose\u00edan en s\u00ed mismos el principio masculino y femenino, es decir eran, a la vez, var\u00f3n y mujer. La superioridad proven\u00eda de que el andr\u00f3gino pose\u00eda -en s\u00ed- el poder dar la vida sin necesidad de ning\u00fan concurso ajeno, ni siquiera el de los dioses.<br>\nLa conciencia de su poder llev\u00f3 al andr\u00f3gino a menospreciar a Zeus, quien decidi\u00f3 castigar esta arrogancia: parti\u00f3 por la mitad al andr\u00f3gino, dividiendo la raza humana en individuos heterog\u00e9neos, varones y mujeres. Ese corte produjo una carencia de origen, y desde entonces, el hombre est\u00e1 escindido, alienado en s\u00ed mismo. Perdi\u00f3 su autosuficiencia y es ahora un ser dependiente, carente, e incluso, sin una conciencia clara de aquello que le falta.<br>\nEl mito plat\u00f3nico del andr\u00f3gino revela algo que todos experimentamos: la carencia cong\u00e9nita de cierto anhelo, inexpresable, de plenitud, de consumaci\u00f3n y de reposo. Octavio Paz lo expresa con lucidez admirable: El hombre es el \u00fanico ser que se siente solo y el \u00fanico que es b\u00fasqueda de otro\u2026 El hombre es nostalgia y b\u00fasqueda de comuni\u00f3n. Por eso cada vez que se siente a s\u00ed mismo siente como carencia de otro, como soledad\u00bb (1).<br>\nDefinir la propia vida en la direcci\u00f3n de ser otro resulta ciertamente algo demasiado abstracto. Pero si el otro es un otro concreto, con nombre y apellidos, la situaci\u00f3n se simplifica notablemente, porque nos introducimos entonces en la esfera del amor.<br>\n<strong>Uni\u00f3n y autodonaci\u00f3n<\/strong><br>\nDespu\u00e9s de la ruptura del andr\u00f3gino, y en vista de su miserable situaci\u00f3n, Zeus se compadeci\u00f3 y tom\u00f3 medidas para que los efectos de la escisi\u00f3n no lo destruyeran por completo. Envi\u00f3 en su auxilio un dios: Eros, que representa la fuerza por la que cada parte busca su completamiento, aquella unidad en la que era un ser pleno, poderoso y autosuficiente; en una palabra, feliz.<br>\nConstatable en la propia subjetividad y en la ajena, es el hombre como flecha que apunta al completamiento de algo que ans\u00eda, aunque no acierte a comprender qu\u00e9 ni c\u00f3mo ser\u00e1. Algunas pautas se\u00f1alan, sin embargo, la direcci\u00f3n de la flecha: no soy el que soy, anhelo ser otro, o m\u00e1s bien completarme en otro. Esos imperativos no son sino uno e id\u00e9ntico: \u00abser\u00e9 yo mismo en la medida en que llegue a ser otro\u00bb. O dicho en palabras de Octavio Paz: \u00abser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos escondido en nuestro interior, m\u00e1s que nada como promesa o posibilidad de ser\u00bb (2). La din\u00e1mica existencial no ser\u00e1 sino \u00absepararnos del que fuimos pata internamos en el que vamos a ser, futuro extra\u00f1o siempre\u00bb (3).<br>\nEn el mito del andr\u00f3gino y en todas las categor\u00edas griegas, el Eros (amor) se concibe s\u00f3lo como deseo. Apetito, tendencia. En nuestro lenguaje ordinario \u2013 y tambi\u00e9n filos\u00f3fico \u2013 el t\u00e9rmino amor tiene distintos sentidos, porque no s\u00f3lo se aplica a muchos tipos de relaciones intersubjetivas o no- sino tambi\u00e9n a diversas fases y momentos de cada una de esas relaciones. Actualmente en el lenguaje com\u00fan designa principalmente un tipo de relaci\u00f3n intersubjetiva entre hombre y mujer, aunque tambi\u00e9n se usa para indicar relaciones entre padres e hijos, entre el hombre y Dios, entre un hombre y sus ideales, su tierra, su profesi\u00f3n\u2026 y tambi\u00e9n para designar relaciones de amistad, simpat\u00eda, etc\u00e9tera.<br>\nEntre todas esas relaciones, las que parecen guardar un paralelismo m\u00e1s estricto entre s\u00ed son las del amor hombre-mujer (amor esponsal) y el amor entre el hombre y Dios o amor m\u00edstico, pues todas las expresiones del uno parecen intercambiables con las del otro. En ellas el amor consiste especialmente en autodonaci\u00f3n y uni\u00f3n, en identificaci\u00f3n con el amado.<br>\nA partir de este punto la problem\u00e1tica del hombre se vislumbra en soluci\u00f3n: el amor resultar\u00e1 constitutivo de su propia humanidad, porque el amor lleva al despojamiento de cada uno para realizarse en otro, a la muerte y a la comuni\u00f3n, a la soledad ya la realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00ab\u00bfTe amo? Yo soy t\u00fa\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Amar es transformarse en otro: el amante cambiarse en el amado (4). Los propios enamorados consiguen expresar algo de eso cuando dicen que quisieran comerse el uno al otro. Los medievales gustaban de repetir, aludiendo a un pasaje del Cantar de los cantares (5,6), que el amor lic\u00faa al amante, aludiendo a la facilidad con que el l\u00edquido se amolda al recipiente. Milton ha sido muy expresivo al imaginar criaturas ang\u00e9licas con cuerpos hechos de luz, que pueden conseguir una total compenetraci\u00f3n. Charles Williams dijo algo de eso con estas palabras: \u00ab\u00bfTe amo? Yo soy t\u00fa\u00bb.<br>\nResulta experiencia cotidiana la transformaci\u00f3n patente que el amor opera en el matrimonio, en el noviazgo, en la relaci\u00f3n espiritual con Dios. Se hace lo que antes se relegaba, se aprecia lo que antes se detestaba y resulta accesible lo considerado hasta entonces como inalcanzable. Y al rev\u00e9s: cuando un amor humano o un amor divino no progresa es porque hay alguien que est\u00e1 siendo demasiado \u00ab\u00e9l mismo\u00bb, que no se transforma.<br>\nEn el proceso transformante de la dial\u00e9ctica del amor, el amante aprende que amar es \u00abno albergar m\u00e1s que un solo pensamiento, vivir para la persona amada, no pertenecerse, estar sometido venturosa y libremente, con el alma y con el coraz\u00f3n, a una voluntad ajena\u2026 ya la vez propia\u00bb (5).<br>\nTal s\u00edntesis nos ofrece l\u00facidamente el proceso de conversi\u00f3n del yo en otro yo. Primero, \u00abno albergar m\u00e1s que un solo pensamiento\u00bb, ya que el amante adopta el punto de vista del amado y, desde \u00e9l, contempla la realidad entera. No s\u00f3lo quien ama descubre en la distracci\u00f3n de su pensamiento aquello a lo que su coraz\u00f3n est\u00e1 inclinado ( \u00ab\u00e9ste en sus amores piensa\u00bb), sino que identifica como comunes los pensamientos de ambos (6).<br>\nEntonces el amante \u00abvive para la persona amada\u00bb, no como alineaci\u00f3n porque el otro no es otro cualquiera, ni tampoco siquiera, otro yo, sin relieve propio, ahora es mucho m\u00e1s: es el yo que estoy llamado a ser. Tan profunda resulta esa transformaci\u00f3n que el principio de vida del amado es ya el principio de vida del amante; su vida es vivida desde otra vida, con otra vida, por otra vida:<br>\n\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda, vivir sinti\u00e9ndose vivido. Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de m\u00ed, muy lejos, me est\u00e1 viviendo ()! (7).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Amor que se resuelve en fidelidad<\/strong><\/p>\n<p>De ah\u00ed surge el no pertenecerse, el Estar sometido, que no es violencia para quien ama complacencia ante esas cadenas: se siente afortunado de tenerlas, pues lo han liberado de la esclavitud de no ser. Por eso, todo se resuelve en una parad\u00f3jica dicha: la dicha \u00abventurosa\u00bb que es fruto de la libertad.<br>\nEmerge aqu\u00ed la fuerza del amor, que permuta la pesadez de la obligaci\u00f3n por la dicha del actuar deseado, de aquello que, ajeno, surge desde el fondo del ser propio. No hay liberaci\u00f3n de leyes o de reglas, pero el gozo de quien hace suya la normatividad \u2013 cualquiera que \u00e9sta sea- otorga alas para surcar ligero los obst\u00e1culos y adelantar con prisa festiva hasta la meta.<br>\nEl enamorado, como resultado de la unificaci\u00f3n de sus principios vitales ( \u00abcon el alma y con el coraz\u00f3n\u00bb), act\u00faa sin r\u00e9moras vacilantes. No se puede concebir otra vida, no imagina un mundo posible donde no aparezca el objeto de su amor, no sabr\u00eda vivir sin aquella presencia amada, pero como quien ama es otro yo, la sometida voluntad es al mismo tiempo propia.<br>\n\u00ab\u00a1Qu\u00e9 bien, dar uno entero su af\u00e1n, sin recompensa! \u00a1Esta es la vida inmensa, el amor verdadero!\u00bb (8).<br>\nPara ello es preciso, sin embargo, la continua actualizaci\u00f3n. No puede el hombre, aunque lo prometa y desee, adue\u00f1arse del futuro; no puede donarse del todo y para siempre. S\u00f3lo puede hacerlo de manera sucesiva y perfectible: entregarse, para \u00e9l, significa entregarse ahora con lo que ahora puede. Pero tambi\u00e9n significa entregarse a medida que va siendo, y siendo cada vez m\u00e1s el otro. Su entrega ser\u00e1 paulatinamente m\u00e1s plena y m\u00e1s gustada.<br>\nAl final, el amor se resuelve, pues, en fidelidad. \u00abLa sucesiva reactualizaci\u00f3n de la entrega es la fidelidad. La fidelidad, por tanto, es constitutiva del amor, por lo que no cabe dividir a los amores en fieles e infieles. El amor fiel es, sencillamente, el amor verdadero; el infiel, sencillamente, no es amor\u00bb (9).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Amor humano, amor divino<\/strong><\/p>\n<p>En la base de la dignidad de la persona humana est\u00e1 el ser factor de la propia realizaci\u00f3n, de la propia transformaci\u00f3n. Lo importante ser\u00e1 entonces ver a qu\u00e9 o en qui\u00e9n nos convertimos. Hasta entonces caminamos por el laberinto, huyendo de nuestra soledad, en b\u00fasqueda de la salida. Al final del laberinto est\u00e1 la comuni\u00f3n, la uni\u00f3n con el otro, el amor. El amor es encuentro con el otro como comuni\u00f3n, como negaci\u00f3n de soledad, como destino del hombre: \u00abhumanidad significa llamada a la comuni\u00f3n interpersonal y toda la historia del hombre sobre la tierra se realiza en el \u00e1mbito de esta llamada\u00bb (10).<br>\n\u00bfPero es posible la exigencia de comuni\u00f3n como don total? En Octavio Paz la respuesta es expl\u00edcita: \u00abNadie puede poseer del todo al otro porque nadie puede darse enteramente. La entrega total ser\u00eda la muerte, total negaci\u00f3n tanto de la posesi\u00f3n como de la entrega. Pedimos todo y nos dan: un muerto, nada\u00bb (11).<br>\nResulta, en efecto, un cierto tipo de locura pretender una fusi\u00f3n as\u00ed. Los casos de lo extra-racional est\u00e1n vinculados al amor porque \u00e9ste llega donde la raz\u00f3n no alcanza. Wittgenstein defiende el valor del sinsentido pues la carencia de sentido no comporta falsedad o inexistencia. En su Tractatus afirma no s\u00f3lo que hay verdaderamente lo inefable, sino que es ah\u00ed donde se encuentra precisamente lo m\u00e1s importante y valioso.<br>\nTodo amor se ha visto siempre tambi\u00e9n como algo divino. Divinidad y locura, aunadas a la conciencia de la intr\u00ednseca vocaci\u00f3n al amor del ser humano, posibilitan el salto. Quiz\u00e1 s\u00f3lo porque lo que llamamos locura no sea sino el modo incomprensiblemente l\u00f3gico de la Sabidur\u00eda superior.<br>\nDios ha revelado que la comuni\u00f3n de \u00c9l mismo con los hombres reviste el car\u00e1cter de amor esponsal. Por boca del profeta habla a su pueblo de esta manera: \u00abNo temas, no te averg\u00fcences, ni te sonrojes, que no quedar\u00e1s confundida\u2026 Porque tu Esposo es tu hacedor, Yahveh Sebaot es su nombre; y el que te rescata, el Santo de Israel\u2026 Porque los montes se correr\u00e1n y las colinas se mover\u00e1n, mas mi amor de tu lado no se apartar\u00e1 y mi alianza no se mover\u00e1\u00bb (12). Tal imagen de amor esponsal -la figura del Esposo divino en los textos prof\u00e9ticos- encuentra su afirmaci\u00f3n y plenitud en la Carta a los efesios (5, 23-32): \u00abCristo am\u00f3 a su Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Misterio dialogante<\/strong><\/p>\n<p>El amor entre Dios y el hombre es presentado as\u00ed como el amor del esposo a la esposa. El ha amado a cada persona singularmente pues se ha donado del todo para redimir, sin excepci\u00f3n, a cada hombre y a cada mujer. En la redenci\u00f3n se manifiesta precisamente este amor de Dios y llega a su cumplimiento el car\u00e1cter esponsal de este amor en la historia del hombre y del mundo. La fusi\u00f3n aqu\u00ed del amado en el amante trasciende la impenetrabilidad y la limitaci\u00f3n: \u00abde modo que ya no hay hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (13).<br>\nEn el vasto trasfondo de este gran misterio que expresa la relaci\u00f3n esponsal entre Cristo y la Iglesia, la Eucarist\u00eda juega un papel central. Revela \u00abhasta el fondo el amor esponsal de Dios. Cristo es el Esposo porque se ha entregado as\u00ed mismo: su cuerpo ha sido dado, su sangre ha sido derramada. De este modo, am\u00f3 hasta el extremo. El don sincero, contenido en el sacrificio de la Cruz, hace resaltar de manera definitiva el sentido esponsal del amor de Dios. Cristo es el Esposo de la Iglesia, como Redentor del mundo. La Eucarist\u00eda es el Sacramento de nuestra redenci\u00f3n. Es el sacramento del Esposo, de la Esposa. La<br>\nEucarist\u00eda hace presente y realiza de nuevo, de modo sacramental, el acto redentor de Cristo, que crea la Iglesia, su cuerpo. Cristo est\u00e1 unido a este cuerpo, como el esposo a la esposa\u00bb (14).<br>\nParecer\u00eda que el mismo Paz alcanza a intuirlo cuando explica, con precisi\u00f3n admirable, que \u00abla misa no s\u00f3lo es una actualizaci\u00f3n o representaci\u00f3n de la Pasi\u00f3n de Jesucristo; es tambi\u00e9n una liturgia, un misterio donde el di\u00e1logo entre el hombre y Dios culmina con la comuni\u00f3n. Si mediante el bautismo los hijos de Ad\u00e1n adquieren esa libertad que les permite dar el salto mortal entre el estado natural y el estado de gracia, por la comuni\u00f3n, los cristianos pueden, en las tinieblas de un misterio inefable, comer la carne y beber la sangre de su Dios. Esto es, alimentarse con la sustancia divina\u00bb (15). Y en otra parte insiste: Soledad y pecado original se identifican. Y salud y comuni\u00f3n vuelven a ser t\u00e9rminos sin\u00f3nimos (16).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Llamada que es plenitud<\/strong><\/p>\n<p>Todo hombre se sabe un ser desgraciado. Su desgracia, su antinomia de su anhelo de felicidad, aparece por todas partes: el ni\u00f1o ofrece el espect\u00e1culo de un deseo ilimitado cuando berrea con lloro fren\u00e9tico porque ha pedido un juguete, y el juguete no llega. Est\u00e1 persuadido que se le debe m\u00e1s, y se rebela ante la realidad cuando \u00e9sta choca con lo ambicioso de su deseo. Est\u00e1 presente tambi\u00e9n en el adulto. \u00abLo prueba de modo elocuente la insaciable b\u00fasqueda del hombre en todo campo o sector\u00bb (Enc. Veritatis Splendor, n.1), especialmente en el desarrollo de la ciencia y de la t\u00e9cnica.<br>\nNo puede quedar sin explicaci\u00f3n o sin respuesta la inagotable sed de felicidad que padecemos todos los hombres. La clave ser\u00e1 descubrir por qu\u00e9 se origina y c\u00f3mo se sacia; d\u00f3nde se perdi\u00f3 y como hallaremos la media tablilla que nos completar\u00e1 el vac\u00edo. Porque entonces el andr\u00f3gino colmar\u00e1 su paciencia.<br>\nJosef Pieper tiene la certeza de que el amor no solo realiza la uni\u00f3n en el fruto y es unidad en \u00e9l, sino que adem\u00e1s, la presupone (17). Dicho en otras palabras, nadie podr\u00eda amar algo si aquello que ama, en un sentido dif\u00edcil de explicar con palabras, no incluyera un ordenamiento intr\u00ednseco rec\u00edproco entre amante y amado, si no fuera una \u00fanica realidad, si no pudiera ser vivido como algo fundamentalmente unitario; como un mundo en el que los seres son radicalmente semejantes y en el que, por su origen y de antemano, se encuentra una real relaci\u00f3n de correspondencia. Paul Tillich, por su parte, ha aceptado esta realidad en su definici\u00f3n del amor. Dice que el amor no es tanto la uni\u00f3n de dos distintos y extra\u00f1os tanto la reunificaci\u00f3n de dos semejantes que se hallaban alejados uno del otro. Porque una separaci\u00f3n o alejamiento no tiene sentido si no se presupone un estado de uni\u00f3n previa. (18).<br>\nAfirma Juan Pablo II que la llamada o vocaci\u00f3n del hombre al amor hace comprensible la verdad de que Dios es en s\u00ed mismo amor (19). Nada tiene de particular que en el Papa encontremos la convicci\u00f3n de vialidad de tal plenitud, puesto que se trata del n\u00facleo de la gran noticia que es el Evangelio. Lo sorprendente de la noticia es que eso que anhelamos (20) no es s\u00f3lo posible, sino mayor. Porque no s\u00f3lo colma sino que supera las expectativas del hombre.<br>\nLa vialidad de esa plenitud que es reposo, paz y dicha se responde en la gran noticia del proyecto divino. Porque la verdad de que Dios es, en s\u00ed mismo, el amor como principio y como t\u00e9rmino, se hace m\u00e1s patente cuanto m\u00e1s cavamos en nuestra cong\u00e9nita carencia.<\/p>\n<p class=\"textogris\">(1) El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. M\u00e9xico 1993, p.21.<\/p>\n<p>(2) Idem p. 198.<br>\n(3) Idem p. 211<br>\n(4) Es propio del amor unir al amado con el amante, en tanto posible sea. DE AQUINO, Tom\u00e1s, Suma contra Gentiles IV, c, 54.<br>\n(5) BALAGUER, Jos\u00e9mar\u00eda. Surco, Rialp, Madrid. 1986 n.797.<br>\n(6) \u00abEn el amor de amistad, el amante est\u00e1 en el amado en cuanto juzga como suyos los bienes o males del amigo, y la voluntad de \u00e9ste como suya; de modo que parece sufrir en su amigo los mismos males y poseer los mismos bienes\u00bb (DE AQUINO, Tomas. S. Th, 1- 11, q.28, a.1).<br>\n(7) SALINAS, Pedro. La voz a ti debida. Se percibe aqu\u00ed un eco de las palabras de San Pablo cuando dice. \u00abpara m\u00ed el vivir es Cristo\u00bb (Filipenses, 1,21). Y de aquellas otras: \u00abcon Cristo estoy crucificado, vivo, pero ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m\u00ed. Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del hijo de Dios. El cual me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u00bb (G\u00e1latas, 2,20- 21).<br>\n(8) JIMENEZ, Juan Ram\u00f3n. Diario del poeta y mar. CXIX<br>\n(9) JIMENEZ CATA\u00d1O, Rafael. Po\u00e9tica del hombre. EUNSA. Pamplona 1992, p.27.<br>\n(10) Carta apost\u00f3lica Mulieris dignitatem, n.7<br>\n(11) Los signos en rotaci\u00f3n y otros ensayos. Alianza Editorial. Madrid. 1986, p.199.<br>\n(12) Isa\u00edas, 54, 4-10<br>\n(13) G\u00e1latas, 3, 28<br>\n(14) Carta apost\u00f3lica Mulieris dignitatem, p.26.<br>\n(15) Las peras del olmo. Seix Barral. M\u00e9xico. 1985, pp. 97-98.<br>\n(16) El laberinto p.224.<br>\n(17) Las virtudes fundamentales. Rialp. Madrid 1976, p.431.<br>\n(18) Love, Power, Justice. New York 1954. p.25.<br>\n(19) Mulieris dignitatem. n.7.<br>\n(20) \u00abLa plenitud, la reuni\u00f3n, que es reposo y dicha, concordancia con el mundo, nos esperan al final del laberinto de la soledad\u00bb (El laberinto\u2026 p.175).<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"21223\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llamada al amor anida en el hombre como vocaci&oacute;n y como destino.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[16],"class_list":["post-21223","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_212"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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