{"id":20817,"date":"1993-09-01T00:00:00","date_gmt":"1993-09-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=20817"},"modified":"1993-09-01T00:00:00","modified_gmt":"1993-09-01T05:00:00","slug":"el_discreto_encanto_del_diminutivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/","title":{"rendered":"El discreto encanto del diminutivo"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20817\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>La clara conciencia que tenemos los mexicanos del uso del diminutivo como caracter\u00edstica propia de nuestro castellano nos puede llevar f\u00e1cilmente a exagerar esta particularidad y a perder de vista el \u00e1mbito y las modalidades de su validez. Se crea entonces un lugar com\u00fan del \u00abdiminutivo mexicano\u00bb que no advierte que esa particularidad se da tambi\u00e9n fuera, y que dentro tampoco se puede generalizar.<br>\nCuando esto sucede, la causa suele estar en la falta de una perspectiva adecuada que integre el fuera y el dentro. Normalmente la identidad de un pueblo se percibe mejor desde fuera, porque desde ah\u00ed es posible notar contrastes para los que desde dentro uno es sordo. Pensemos en los doblajes cinematogr\u00e1ficos y televisivos. Si ya estamos acostumbrados, el hecho de que los personajes hablen en castellano es tan ajeno a la trama como la marca del televisor o el precio del boleto, gracias a lo cual nada nos cuesta verlos como rusos, daneses, asirios o \u00e1rabes que sean. Pero \u00bfqu\u00e9 pasa si la pel\u00edcula se dobl\u00f3 en Espa\u00f1a? Entonces es posible que de vez en cuando la visi\u00f3n se vea turbada por preguntas indignadas: \u00bfc\u00f3mo es que en Camboya todos los combatientes resultan ser espa\u00f1oles?; \u00bfpor qu\u00e9 Gengis Khan habla como espa\u00f1ol?; \u00bfa qu\u00e9 se debe que las imprecaciones del Capit\u00e1n Achab sean tan ib\u00e9ricas?<br>\n<strong>Fuera del castellano<\/strong><br>\nQue el diminutivo caracteriza al espa\u00f1ol mexicano me parece inopinable, pero decir s\u00f3lo esto es decir muy poco. De muchas otras lenguas se podr\u00e1 decir otro tanto: italiano, ruso, portugu\u00e9s, vasco, son idiomas llenos de diminutivos. Un barbado italiano es capaz de usarlos en contextos que, traducidos literalmente, har\u00edan sentirse melosa a una quincea\u00f1era de Xochimilco.<br>\nBasta un poco de experiencia con la literatura rusa para haber sufrido las complicaciones generadas por la pluralidad de nombres con que se designa a cada uno de los personajes (el nombre, el patron\u00edmico y el apellido), a los que se a\u00f1ade una larga lista de diminutivos, hipocor\u00edsticos y diminutivos de hipocor\u00edsticos. En el Doctor Zhivago, el marido de Lara (Pavel P\u00e1vlovich Antipov) es P\u00e1vlushka, Pasha, Pashka, P\u00e1shenka y Patulia (y encima toma el nombre de Str\u00e9lnikov, para despistar, cosa que logra bastante bien). \u00bfPodemos traducir los diminutivos con las correspondientes variantes de \u00abPablo\u00bb? No conozco el caso concreto de Pasternak, pero s\u00ed el de otras traducciones en que se hizo el experimento, con un resultado casi ilegible: Krushev se convierte en \u00abNicolasito\u00bb, pues a eso equivale \u00abNikita\u00bb, a una anciana por la calle se le llama \u00abmadrecita\u00bb (m\u00e1tiushka;el zar es \u00abel papacito (b\u00e1tiushka) o el solecito (s\u00f3lnyshko) de todas las Rusias\u00bb, etc\u00e9tera. Con este criterio, Pablo se convertir\u00e1 en Pablito, Pabl\u00edn, Pablillo\u2026<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Una cosa nuestra, \u00bfhasta qu\u00e9 punto?<\/strong><\/p>\n<p>Sentimos como propio el diminutivo sobre todo por oposici\u00f3n a quienes, con un habla cercana a la nuestra, no la usan de lo misma manera. Como el resto de Latinoam\u00e9rica comparte esta tendencia, creo que nuestro punto de comparaci\u00f3n es principalmente el castellano de Espa\u00f1a. Y conviene subrayar que lo importante es el no usarlo \u00abde la misma manera\u00bb, porque a los espa\u00f1oles no les faltan diminutivos. Quiero decir que en su habla habitual no s\u00f3lo est\u00e1n presentes sino que son incluso abundantes. Lo que cambia es el tipo de diminutivo y el tono. En primer lugar, abunda el \u00ab-illo\u00bb: jeringuilla (=jeringa), lentillas (=lentes de contacto), zapatillas (=tennis), bombilla (=foco), bocadillo (=torta), hatillo (=itacate), lamparilla (=veladora), mesilla [de noche] (=bur\u00f3), masilla (=mastique), bolsillo; listillo, chaquetilla, cementillo, esterilla, macarrilla, redecilla, morrillos, higadillo, petaquilla, veranillo, (de) boquilla1. En segundo lugar, el \u00ab-ete\u00bb: chupete (=chup\u00f3n o chupada), churrete (=chorreadura;amiguete, obrerete, vejete, fresquete, poyete. Luego vienen otras formas: peque\u00f1ajo, quejica (=chill\u00f3n), list\u00edn (=lista, por ejemplo de tel\u00e9fonos), futbol\u00edn, chupet\u00edn.<br>\nEstos ejemplos son elocuentes: las desinencias \u00ab-illo\u00bb y \u00ab-ete\u00bb contienen la \u00abaminoraci\u00f3n objetiva\u00bb que, seg\u00fan Eugenio Coseriu, caracteriza al diminutivo, pero se dirigen m\u00e1s hacia el desprecio que hacia el afecto. El diccionario de Mar\u00eda Moliner da a \u00ab-illo\u00bb el matiz de falta de importancia, y tanto en \u00e9ste como en el de la Academia se define \u00ab-ete\u00bb como despectivo. Para un o\u00eddo mexicano a veces parece como si al espa\u00f1ol le diera verg\u00fcenza hablar en serio de ciertas cosas o en ciertas circunstancias y se sintiera obligado a manifestar distancia con desinencias como \u00ab- illo\u00bb y \u00ab-ete\u00bb.<br>\nOtro fen\u00f3meno cercano al diminutivo es el hipocor\u00edstico. Hay unas formas propias de M\u00e9xico (Chuy, Memo, Chayo, Chabela) y otras propias de Espa\u00f1a (Chisco, Curri, Macu, Pili). Las hay tambi\u00e9n comunes (To\u00f1o, Pepe, Concha, Tere). Pero hay algo caracter\u00edstico de la Pen\u00ednsuila: su uso sistem\u00e1tico en ciertos contextos. Es un uso que, en una sensibilidad mexicana, produce justamente la misma impresi\u00f3n (\u00bfinfantil?; \u00bffemenina?; \u00bfprovinciana?) que a ellos nuestros diminutivos. En un ambiente de confianza es impensable llamar a alguien por su nombre sin alterarlo de alguna manera: \u00ab-\u00bfC\u00f3mo te llamas? -Daniel. -Ah, Dani\u00bb.\u00bb.Y as\u00ed, Gabriel ser\u00e1 inapelablemente Gabi, y Mar\u00eda Isabel, Mabela, y Jos\u00e9 Luis, Pepelu.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Funciones comunes y propias<\/strong><\/p>\n<p>Tomados en abstracto, todos los valores del diminutivo \u00abmexicano\u00bb se pueden encontrar fuera. Mar\u00eda Moliner dedica tres l\u00edneas de su diccionario a la disminuci\u00f3n de tama\u00f1o y varias columnas al resto de los matices. Los diminutivos, dice, \u00abexpresan muchas veces matices apreciativos independientes de cualquier clase de magnitud. () En muchos otros casos, el matiz introducido por el sufijo no se refiere ni siquiera al objeto designado, sino que expresa actitud afectuosa o amable de la persona que habla, no ya hacia la cosa, sino hacia la persona a quien habla. \u201cTe tengo preparada la comidita\u201d. \u201c\u00bfQuiere usted echar aqu\u00ed una firmita?\u201d. A los ni\u00f1os suele habl\u00e1rseles de esta forma. Puede tambi\u00e9n el que habla infundir en el diminutivo un sentido ponderativo y hasta de queja o de censura. \u201cMe he ganado 3.000 pesetillas\u201d. \u201ciVaya nochecita que he pasado!\u201d. \u201cQue se vaya a paseo la ni\u00f1ita\u201d.<br>\nAs\u00ed pues, el \u00e9nfasis y la iron\u00eda est\u00e1n entre las funciones que no se pueden considerar propias del diminutivo mexicano, aunque los casos concretos y los matices bien puedan serIo. Cuando Cervantes narra c\u00f3mo Rocinante, fuera \u00abde su natural paso y costumbre\u00bb, decidi\u00f3 abandonar a su amo para solazarse con unas jacas, yuxtapone diminutivos que tienen este cometido: \u00abtom\u00f3 un trotico algo picadillo y se fue a comunicar su necesidad con ellas\u00bb. No necesito insistir en la eficacia de la elecci\u00f3n de palabras para dar sabor (no me refiero al picadillo) a la situaci\u00f3n, con la comicidad del jamelgo que va en pos de \u00ablas se\u00f1oras jacas\u00bb. Cuando se trata de esta funci\u00f3n, el diminutivo no difiere mucho del aumentativo. En \u00abno me vaya a caer el encarguito\u00bb la atm\u00f3sfera an\u00edmica est\u00e1 m\u00e1s cerca de \u00abya te vas con tus amigotes\u00bb que de \u00abdale otro besito a tu pap\u00e1\u00bb (a no ser que llamemos \u00abbesito\u00bb a un encontronazo con chipote y sangre). Hay toda una generaci\u00f3n de mexicanos que quiz\u00e1 asociar\u00e1n siempre a los cuentos de hadas la invitaci\u00f3n a tomar su chocolatote, donde la inflexi\u00f3n no es menos infantil por ser un aumentativo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>B\u00fasqueda del origen<\/strong><\/p>\n<p>Mucho han discutido los ling\u00fcistas sobre el origen de nuestro diminutivo. La tesis que lo explica como fen\u00f3meno de sustrato (es decir, de origen ind\u00edgena, n\u00e1huatl en concreto), defendida hace tiempo por Ignacio D\u00e1vila Garibi, Wigberto Jim\u00e9nez Moreno y Carlos R. Marg\u00e1in, entre otros, fue combatida principalmente por Jos\u00e9 Lope Blanch. Ciertamente no convence mucho el recurso al n\u00e1huatl cuando se tienen delante no s\u00f3lo esos otros idiomas sino todo el castellano latinoamericano que comparte la misma tendencia.<br>\nSin embargo, no cabe duda que, de origen ind\u00edgena o no, el uso abundante del diminutivo cuadra a las mil maravillas con la mentalidad n\u00e1huatl. Por otra parte, acudir al n\u00e1huatl no significa s\u00f3lo apelar a su uso del diminutivo, sino tambi\u00e9n a la forma reverencial caracter\u00edstica de este idioma. El reverencial es un morfema flexivo (=accidente gramatical) que adoptan las palabras para manifestar respeto hacia la persona o cosa de que se habla o hacia el interlocutor. Es una flexi\u00f3n que no cuenta con un paralelo en espa\u00f1ol, de modo que no es descabellado suponer que nuestros antepasados, al aprender la nueva lengua, la hayan sustituido con el diminutivo, que era lo m\u00e1s pr\u00f3ximo2. \u00bfYa se dirig\u00eda el castellano hacia el uso de esos matices? Tanto mejor.<br>\nEl reverencial se puede aplicar no s\u00f3lo a sustantivos y adjetivos, sino tambi\u00e9n a verbos, a adverbios e incluso a algunas partes invariables de la oraci\u00f3n. As\u00ed, hablando con un igual o un inferior, \u00abpues\u00bb se dice \u00abauh\u00bb, y con un superior, \u00abauhtzin\u00bb; en un caso se dice \u00abmotlan\u00bb (=contigo) y en otro \u00abmotlantzinco\u00bb. Si a un igual o un inferior le pido que se acuerde de algo, le digo \u00abxiquelnamiqui\u00bb (=recuerda;a un superior le deber\u00eda decir \u00abmaxicmoilnamiquilia\u00bb (=recuerde, o, m\u00e1s literalmente: hazte recordar).<br>\nAs\u00ed pues, ya sea como causa o como condici\u00f3n favorable, el paso al diminutivo aparece en armon\u00eda con la imperiosa necesidad de expresar un matiz profundamente enraizado en la mentalidad n\u00e1huatl. Para entender esta exigencia conviene pensar en la incomodidad que nos produce, mientras no nos acostumbramos, la ausencia de una distinci\u00f3n entre el t\u00fa y el usted en ingl\u00e9s. Este parece ser el origen del uso de terminaciones diminutivas en palabras donde la \u00abaminoraci\u00f3n\u00bb, vista fr\u00edamente, resulta extra\u00f1a. Es el caso de t\u00e9rminos con total carta de naturaleza: ahorita, tempranito.<br>\nOtros, m\u00e1s propios del lenguaje familiar, pero tambi\u00e9n de uso general, como: ahoritita, despuesito, lueguito, abajito, encimita, todito, toditito, apenitas, (ya) merito, puritito, lejitos, lejecitos.<br>\nOtros de uso m\u00e1s localizado (geogr\u00e1fica o socialmente), como: acasito, tama\u00f1ito, (con) permisito, feisito.<br>\nPara terminar con \u00abansinita\u00bb y otros arca\u00edsmos, de los que quiz\u00e1 pocos hemos tenido el privilegio de escuchar en vivo. \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre \u00ababajo\u00bb y \u00ababajito\u00bb? Es algo que tiene m\u00e1s que ver con los interlocutores que con la cosa que estamos situando. No excluyo que \u00ababajito\u00bb pueda indicar mayor proximidad que \u00ababajo\u00bb, pero sobretodo indica una relaci\u00f3n de respeto o de familiaridad con la persona con quien hablamos.<br>\nLlegados a este punto recordemos, una vez m\u00e1s, que no hay que exagerar. Sirvan de prueba los ejemplos de Mar\u00eda Moliner arriba recogidos. Los espa\u00f1oles dicen \u00abigualito\u00bb con el mismo sentido de encarecimiento de la igualdad con que se dice en M\u00e9xico (\u00abigualito a su herrnano\u00bb;y lo mismo cabe decir de \u00abcerquita\u00bb y \u00abgrandecito\u00bb, por poner dos ejemplos significativos. Los usan igualito que nosotros.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>La atenci\u00f3n al interlocutor<\/strong><\/p>\n<p>Hemos hablado del diminutivo como algo propio de los \u00e1mbitos de lo familiar y lo respetuoso. Pero \u00bfno son justamente los dos extremos del habla? En primer lugar, no confundamos lo formal con lo respetuoso. Adem\u00e1s, hay que tomar en consideraci\u00f3n la existencia de \u00abniveles\u00bb de tratamiento. Lo que desaparece al pasar de un nivel a otro bien puede reaparecer al pasar al siguiente (un ejemplo extremo: \u00bfpor qu\u00e9 la liturgia cristiana tutea a Dios?). Volviendo al caso n\u00e1huatl, es de notar que el Nican Mopohua y otras obras en prosa de la misma \u00e9poca como la c\u00e9lebre historia del tlacuache y el coyote est\u00e1n llenas de reverenciales. Son muy escasos, en cambio, en la poes\u00eda, tanto en la prehisp\u00e1nica como en la colonial de la primera hora, por ejemplo el \u00abCanto de la Conquista\u00bb contenido en los Cantares Mexicanos; apenas aparecen los \u00aboficiales\u00bb (los relativos al tratamiento de la nobleza;no se usan ni siquiera en las frecuent\u00edsimas ocasiones en que el poeta se dirige al Dador de la Vida. Lo m\u00e1s po\u00e9tico es aqu\u00ed lo m\u00e1s descarnado.<br>\nPero esto sucede tambi\u00e9n ahora entre nosotros. P\u00e1rrafos arriba cit\u00e9 a Eugenio Coseriu. \u00bfPor qu\u00e9 no lo llam\u00e9 \u00abprofesor Coseriu\u00bb? Aqu\u00ed se invierten las reglas del juego. Quienes lo conocen de toda la vida lo llamar\u00e1n \u00abEugenio Coseriu\u00bb; algunos, parientes, por ejemplo simplemente \u00abEugenio\u00bb. Sus alumnos de Tubinga y muchos de sus colegas lo llamar\u00e1n \u00abprofesor Coseriu\u00bb. Y por \u00faltimo, cuantos lo conocemos como personalidad, como autor, quiz\u00e1 s\u00f3lo a trav\u00e9s de sus obras, lo llamamos \u00a1igual que los m\u00e1s allegados! Y no nos extra\u00f1a. En efecto, \u00bfa qui\u00e9n se le ocurre citar a Kant como \u00abprofesor Kant\u00bb, o a Thomas Mann como \u00abse\u00f1or Mann\u00bb.<br>\nOtro caso es nuestro uso familiar-jocoso del \u00abusted\u00bb entre amigos o referido a ni\u00f1os (\u00abno llore, nom\u00e1s acu\u00e9rdese\u00bb). Invito al lector a hacer un experimento: usar ese \u00abusted\u00bb adoptando la actitud con que uno lo puede referir a un ni\u00f1o, con un colega a quien se tutea pero sin que haya amistad estrecha3. En Colombia y, sobre todo, en Venezuela, esta vuelta al \u00abusted\u00bb tiene m\u00e1s arraigo. El \u00abusted\u00bb puede significar distancia o todo lo contrario, de modo que a veces cabe decir: \u00abNo somos tan \u00edntimos como para pasar a tratarnos de usted\u00bb. Un caso m\u00e1s se puede observar en el uso del diminutivo para \u00absuavizar\u00bb vocablos que nos suenan bruscos, como se hace al hablar de \u00abgorditos\u00bb y \u00abcalvitos\u00bb, de \u00abinditos\u00bb y \u00abnegritos\u00bb, de \u00abviejitos\u00bb y \u00abviejitas\u00bb. Lo interesante son las excepciones. Nos parece que \u00abviejo\u00bb y \u00abvieja\u00bb aluden muy descaradamente a la vejez (y \u00abvieja\u00bb, tambi\u00e9n a la feminidad), pero he aqu\u00ed que, justamente en un ambiente familiar, marido y mujer se llaman entre s\u00ed \u00abviejo\u00bb y \u00abvieja\u00bb. Este modo de \u00absuavizar\u00bb las palabras puede llegar a extremos c\u00f3micos. Alfonso Reyes recoge la extra\u00f1eza de una mujer de teatro espa\u00f1ola ante la costumbre mexicana de \u00abllamarle a uno por sus defectos, en tratamiento diminutivo y cari\u00f1oso: -\u00bfC\u00f3mo te va, tuertito? -\u00bfQu\u00e9 me cuentas, panzoncito?\u00bb<br>\nPero \u00absuavizar\u00bb expresiones con diminutivos no es un m\u00e9todo desconocido en Espa\u00f1a. Se usa con llamativa frecuencia el diminutivo perifr\u00e1stico, que consiste en anteponer \u00abpeque\u00f1o\u00bb al t\u00e9rmino que se quiere suavizar (\u00abmi suegra es una peque\u00f1a arp\u00eda\u00bb; advierto que el resultado no llega a ser muy cari\u00f1oso). Pero tambi\u00e9n se usa el diminutivo org\u00e1nico (es decir, las desinencias). El uso tan caracter\u00edsticamente ib\u00e9rico de \u00abt\u00edo\u00bb correspondiente a \u00abtipo\u00bb puede sonar muy despectivo, al punto que en algunas regiones, como Andaluc\u00eda, resulta imposible llamar as\u00ed a los hermanos de los progenitores, que se convierten en \u00abti\u00edtos\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El genio nacional<\/strong><\/p>\n<p>Se podr\u00eda quiz\u00e1 hablar de una especie de \u00abactitud de diminutivo\u00bb, que estar\u00eda en los ant\u00edpodas de la hipotizada verg\u00fcenza espa\u00f1ola de hablar en serio (\u00bf\u00abactitud de despectivo\u00bb?). Se podr\u00eda hablar; tal vez, pero s\u00f3lo como denominaci\u00f3n meton\u00edmica de un fen\u00f3meno m\u00e1s amplio y profundo. \u00abMeton\u00edmica\u00bb en el sentido de designar una realidad por medio de un efecto, una manifestaci\u00f3n, una parte o una causa. Aqu\u00ed el diminutivo no es m\u00e1s que el instrumento con que se expresa y no siempre ni con exclusividad esa realidad m\u00e1s amplia y profunda: el esp\u00edritu o genio nacional. Por este motivo, me parece m\u00e1s fruct\u00edfero no dirigir la atenci\u00f3n al diminutivo por el diminutivo, sino como recurso expresivo de una actitud vital hacia el interlocutor. Una actitud a la que se reconducen tambi\u00e9n los diminutivos m\u00e1s \u00abnormales\u00bb (sobre todo los sustantivos). La anciana que explica que su marido tiene que tomar sus medicinitas no alude al tama\u00f1o de las pastillas sino al significado vital que tienen para ella, sobre todo por su relaci\u00f3n con su marido; y quien es capaz de esta actitud es capaz tambi\u00e9n de proyectarla hacia el interlocutor, en atenci\u00f3n al cual acaricia m\u00e1s las palabras que usa. O quiz\u00e1 ser\u00eda mejor decir que acaricia las cosas con las palabras. Castro Leal dice que \u00ablas aristas de la realidad se suavizan con diminutivos\u00bb, y que a la pregunta por un lugar \u00abse contesta que est\u00e1 \u201ctras lomita\u201d para no dar la mala noticia de que queda a varios kil\u00f3metros\u00bb. Aqu\u00ed el acariciado es m\u00e1s bien el interlocutor, as\u00ed sea con una caricia m\u00e1s bien cara.<br>\nHace algunos a\u00f1os, en un largo art\u00edculo que National Geographic dedic\u00f3 a las tradiciones mexicanas relativas a los difuntos, me cost\u00f3 trabajo entender qu\u00e9 quer\u00eda decir \u00abmy little dead-ones\u00bb. Es una dificultad muy significativa. Pienso que, de haber le\u00eddo \u00abmy dear dead-ones\u00bb, habr\u00eda entendido enseguida que se refer\u00eda a los \u00abmuertitos\u00bb. Son esas cosas que se escapan de tan evidentes. Nunca me hab\u00eda figurado a los \u00abmuertitos\u00bb como chiquitos4.<br>\nUna excepci\u00f3n m\u00e1s nos ser\u00e1 \u00fatil ara terminar. Una excepci\u00f3n m\u00e1s que nos recuerde cu\u00e1n traidoras suelen ser las reglas generales, sobre todo las ling\u00fc\u00edsticas; que nos recuerde que el diminutivo, y no s\u00f3lo en \u00ab-illo\u00bb y \u00ab-ete\u00bb, puede servir tambi\u00e9n para denotar una menor valoraci\u00f3n, aunque sea inconscientemente, y que esto puede tambi\u00e9n suceder en M\u00e9xico. En su relaci\u00f3n de las entrevistas entre Villa y Zapata, Enrique Krauze (Biograf\u00eda del poder) hace notar el diverso modo con que estos caudillos hablaban de la tierra. Villa dec\u00eda que los campesinos tendr\u00e1n \u00absus tierritas\u00bb, Zapata hablaba de \u00abla tierra\u00bb, o incluso de \u00abla Madre Tierra\u00bb. Pero, excepci\u00f3n en la excepci\u00f3n, el diminutivo echado por la puerta volv\u00eda por la ventana en el texto n\u00e1huatl de un manifiesto suyo: \u00abNuestra Madrecita la Tierra, la que se dice Patria\u00bb.<\/p>\n<p class=\"textogris\">(1) Separo con punto y coma las palabras que tienen la terminaci\u00f3n en \u00ab-illo\u00bb \u00abincorporada\u00bb y las que tienen a\u00f1adida como diminutivo. Lo mismo hago con las que siguen, en \u00ab-ete\u00bb.<\/p>\n<p>(2) V\u00e9ase la definici\u00f3n del diminutivo arriba citada.<br>\n(3) En la realizaci\u00f3n de este experimento declino toda responsabilidad.<br>\n(4) Un italiano me hizo notar que entre M\u00e9xico e Italia hay una abismal diferencia de actitud ante los difuntos, que se revela justamente en la inflexi\u00f3n despectiva que da lugar al t\u00e9rmino \u00abmortacci\u00bb. Uno de los modos cl\u00e1sicos de injuriar a una persona es mencionar a sus muertos. S\u00ed, mencionarlos, como se hace en M\u00e9xico con la madre. La morfolog\u00eda de las palabras \u00abmuertitos\u00bb y \u00abmortacci\u00bb oponen diametralmente las respectivas actitudes, pero el contexto de la costumbre italiana tiene su reverso: si se mientan los muertos para injuriar es justamente porque son algo entra\u00f1able. La semejanza es mayor que la discrepancia, aunque la fraseolog\u00eda (\u00abmi hanno ricordato i miei antenati\u00bb ) no es del todo paralela: nunca he o\u00eddo a un italiano quejarse porque \u00able recordaron el 2 de noviembre\u00bb.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20817\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando las palabras crecen en cari&ntilde;o y cambian en longitud, aparece el diminutivo. Caricias verbales a la realidad o al sujeto a quien se habla; ojos risue&ntilde;os de la palabra.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[12],"class_list":["post-20817","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_208"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>El discreto encanto del diminutivo - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El discreto encanto del diminutivo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cuando las palabras crecen en cari&ntilde;o y cambian en longitud, aparece el diminutivo. Caricias verbales a la realidad o al sujeto a quien se habla; ojos risue&ntilde;os de la palabra.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1993-09-01T05:00:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"16 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"headline\":\"El discreto encanto del diminutivo\",\"datePublished\":\"1993-09-01T05:00:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/\"},\"wordCount\":3228,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"208\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/\",\"name\":\"El discreto encanto del diminutivo - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1993-09-01T05:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/09\\\/01\\\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El discreto encanto del diminutivo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/admin\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El discreto encanto del diminutivo - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"El discreto encanto del diminutivo","og_description":"Cuando las palabras crecen en cari&ntilde;o y cambian en longitud, aparece el diminutivo. Caricias verbales a la realidad o al sujeto a quien se habla; ojos risue&ntilde;os de la palabra.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1993-09-01T05:00:00+00:00","author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"16 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"headline":"El discreto encanto del diminutivo","datePublished":"1993-09-01T05:00:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/"},"wordCount":3228,"commentCount":0,"keywords":["208"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/","name":"El discreto encanto del diminutivo - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1993-09-01T05:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/09\/01\/el_discreto_encanto_del_diminutivo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El discreto encanto del diminutivo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20817","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20817"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20817\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20817"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20817"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20817"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}