{"id":20716,"date":"1993-07-01T00:00:00","date_gmt":"1993-07-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=20716"},"modified":"2023-11-08T06:07:07","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:07","slug":"recuerdos_de_una_vieja_ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/","title":{"rendered":"Recuerdos de una vieja ciudad"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20716\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>No podr\u00eda decirse que la Ciudad de M\u00e9xico, hacia 1929 se catalogara entre las m\u00e1s grandes y pobladas del mundo. La capital de la naci\u00f3n, sin embargo, ten\u00eda ra\u00edces de mucha prosapia. All\u00ed estaba la afirmaci\u00f3n azteca, seg\u00fan la cual: &lt;&lt;en tanto que dure el mundo, as\u00ed tambi\u00e9n durar\u00e1 la gloria y la fama de M\u00e9xico- Tenochtitian&gt;&gt;. O bien, el relato certero y admirable de la urbe, en la segunda Carta de relaci\u00f3n de Hern\u00e1n Cort\u00e9s. O la descripci\u00f3n de la nueva ciudad espa\u00f1ola, por Francisco Cervantes de Salazar. Y, en suma, otras narraciones que, al paso del tiempo, describieron el \u00e1mbito nuclear de la naci\u00f3n entera, desgranado a trav\u00e9s de los episodios de la historia.<br>\nVivi\u00f3 al calor y al ropaje de las cordilleras de verde azuloso, en el sur, y de crestas nevadas hacia el oriente. Llanos dilatados hacia el norte. Calles trazadas al impulso de una geograf\u00eda rectangular. Y aguas lacustres que todav\u00eda hacia el siglo XIX daban matiz de belleza \u00fanica, a un sitio en el que, en 1929, pod\u00eda respirarse un aire de suave transparencia, salvo las tolvaneras de febrero y marzo, con sus locos desajustes. M\u00e9xico, con toda evidencia, tuvo riqueza siempre en algunos de sus rasgos, hasta el punto de que Humboldt, en su c\u00e9lebre viaje, recalc\u00f3 que &lt;&lt;ninguna ciudad del Nuevo Mundo, sin exceptuar las de los Estados Unidos, pose\u00eda establecimientos cient\u00edficos tan grandes y s\u00f3lidos como los de la capital mexicana&gt;&gt;.<br>\nCapital de palacios, de espl\u00e9ndida catedral, de derroche barroquista o neo-cl\u00e1sico, de recubrimientos con azulejo de talavera, o de tezontle rojizo herencia prehisp\u00e1nica; con jardines y torres enhiestas de m\u00faltiples capital en donde dejaron su huella virreyes, los emperadores, y n\u00famero de los presidentes, en de realidades contrastantes en las que al volcarse los odios en las pol\u00edticas- tuvieron lugar no pocas destrucciones lamentables e hirientes.<br>\nEn fin, valent\u00edas y temores, acosos y resistencias, fueron hechos correr la centuria del siglo XX, sintieron el paso de las caballer\u00edas revolucionarias, hasta lograrse un per\u00edodo ulterior en el que los grupos dominantes -supervivencia de los desgarramientos que entre s\u00ed tuvieron los caudillos rebeldes- consiguieron cierta paz, en el a\u00f1o citado, que desemboc\u00f3 en una serie de acontecimientos llamativos: el fin de la &lt;&lt;guerra cristera&gt;&gt;, con los &lt;&lt;arreglos&gt;&gt; respectivos; la fundaci\u00f3n del Partido Nacional Revolucionario; la autonom\u00eda de la Universidad Nacional de M\u00e9xico\u2026 y muchos m\u00e1s de no poca trascendencia.<br>\nEn 1929, la Ciudad de M\u00e9xico guardaba a\u00fan su tradici\u00f3n arquitect\u00f3nica espa\u00f1ola en no pocas de sus edificaciones, con dos o tres pisos, con sus obligados balcones. Aunque, como descollante residuo porfiriano, estaban las caracter\u00edsticas afrancesadas de la Colonia Ju\u00e1rez. Un recuerdo del Segundo Imperio fue el paseo que despu\u00e9s tom\u00f3 el nombre de Paseo de la Reforma. Y se llev\u00f3, a cabo, en la era post-revolucionaria, la expansi\u00f3n de la Colonia Roma, con su singular fisonom\u00eda de estilo &lt;&lt;colonial cali forniano&gt;&gt;, para los nuevos ricos. En la periferia, no muy lejana, pero contrastante, pod\u00edan verse: el barrio de Santa Julia, hacia el poniente, con la calzada dispuesta hacia el pueblo de Tacuba y Azcapotzalco; el camino hacia la Villa de Guadalupe -con la bas\u00edlica, centro emotivo de la religiosidad mexicana-; o la &lt;&lt;colonia de la Bolsa&gt;&gt;, de mala fama, como recinto de pobres y de sujetos dispuestos al amor por lo ajeno.<br>\nEn los llanos de Balbuena aterrizaban los pocos aviones que en ese entonces hab\u00eda. \u00c1reas verdosas, de huertas y casas de campo, correspond\u00edan a Mixcoac, Coyoac\u00e1n, Tlalpan y San Angel; mientras en las zonas lacustres de Xochimilco y Tl\u00e1huac -vitales para frutas, verduras y flores-, el azul del cielo ten\u00eda reflejos brillantes y policromos.<br>\n<strong>Pregones como m\u00fasica<\/strong><br>\nEra cierto, por lo dem\u00e1s, que el lago de Texcoco hab\u00eda sido casi completamente desecado; pero no del todo, y llegaban aves a sus riberas, incluso algunas peque\u00f1as zancudas, que mujeres ind\u00edgenas llevaban a los barrios citadinos para ofrecerlas:<br>\n\u2013 iChichicuilotiiitos, ni\u00f1a\u2026!, o\u00edase, por ello, gracias al canto dulce y humilde de las vendedoras. Pregones tradicionales eran m\u00faltiples, con una continuidad que parec\u00eda ser transmitida de padres a hijos, o el est\u00edmulo urgente de la necesidad; una concentraci\u00f3n urbana de claroscuros sociales. Las calles asfaltadas, sobre en el centro hist\u00f3rico, evidenciaban empedradas; y no faltaban las que carec\u00edan de algunas piedras, y hac\u00edan posible, \u00e9stas, que el cielo dejara su huella gris en las charcas de las lluvias. A trav\u00e9s de lo largo o de lo corto de tales v\u00edas en especial las de clase media o pobre, y como casos de excepci\u00f3n, las de zonas de alta condici\u00f3n socioecon\u00f3mica- se dejaban o\u00edr las voces de quienes convocaban a la clientela para la venta, o para atender el servicio que fuera \u00fatil. Era singular un campesino morelense, o de Guerrero, con chamarra grasienta y botas no mejores, que portaba un sombrero cuya ancha ala permit\u00eda llevar en ella, arriscada, diversos objetos, mientras en la espalda cargaba un costal cuyo contenido atra\u00eda con un grito apropiado:<br>\n\u2013 \u00a1Cacahuaaate de Iguala, a cinco la medida! Y tras realizar la venta en los patios de las &lt;&lt;casas de vecindad&gt;&gt;, segu\u00eda adelante, con una mercanc\u00eda que parec\u00eda escabullirse. A su vez, un hombre con una impresionante vasija de lata, hac\u00eda conocer lo suyo, con otro preg\u00f3n no menos llamativo:<br>\n\u2013 \u00a1Tripas gordas de carneero! Est\u00edmulo, obvio a la apetencia de quienes no acababan de considerar las ventajas de la comida vegetariana\u2026 Para los chiquillos -y los que ya no lo eran- resultaba grato ver la presencia de quien, sobre una tabla cubierta con papel de estrasa, incitaba a los golosos con su reclamo p\u00fablico, de dulces variados que pod\u00edan ser: mu\u00e9ganos, alfajor de Colima, charamuscas, morelianas, cocadas, ates de Morelia, o cualesquiera otros de los productos salidos de muchas cocinas artesanales, para regocijo de la gente. Un hombre de pantal\u00f3n negro, ce\u00f1ido por una faja roja y sombrero tambi\u00e9n de ala ancha -cuando el sinsombrerismo no hab\u00eda sentado sus reales- era portador de una j\u00edcara, acaso de Olinal\u00e1, cuya mercanc\u00eda era atra\u00edda por la vista y el olfato, gritaba:<br>\n\u2013 \u00a1Nopalitos\u2026 compueeestos!, y los consumidores comprobaban, con experiencia ulterior, la composici\u00f3n de los nopales con queso fresco, jitomate y cebolla.<br>\nTodo ello no imped\u00eda que se dejasen o\u00edr otros pregones, por parte de artesanos, por ejemplo, que ambulantemente recorr\u00edan la ciudad para ofrecer lo suyo:<br>\n\u2013 \u00a1Zapatos que componer! \u00a1Suelas, tacones, que componeeer! Y otro, que pod\u00eda arreglar llaves de agua, tubos, ca\u00f1os de indispensable utilidad, daba cuenta de su oficio y sus habilidades, m\u00e1s de una vez atendibles en las azotehuelas, en las casas, en las cocinas, en los ba\u00f1os, en los lavaderos, y en todo sitio donde la &lt;&lt;casta hermana agua&gt;&gt; encontraba dificultades para correr y dar satisfacci\u00f3n.<br>\nSin gritar en modo alguno, y apelando a su silbato de variados tonos, cruzaban las calles, a paso lento y cubiertos camisones largos y gris\u00e1ceos, espa\u00f1oles que empujaban la rueda y la piedra destinada a afilar cuchillos y tijeras de dimensiones.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Peque\u00f1a y contrastante<\/strong><\/p>\n<p>Se trataba de un M\u00e9xico peque\u00f1o contrastante, se\u00f1orial y pobret\u00f3n en sus \u00e1ngulos diversos, sin aire envenenado donde la vida pod\u00eda tener tensiones pol\u00edticas o sociales; pero en el cual pod\u00eda caminar con m\u00e1rgenes mayores de seguridad, sin ahogantes concentraciones de gente, donde lo mismo ten\u00edan sitio el hombre y la mujer vestidos conforme a los \u00faltimos modelos llegados de Europa, que obreros con un pantal\u00f3n de peto de mezclilla que parec\u00eda ser uniforme distinguible-, o por los integrantes de la clase media de la que pod\u00edan ser ejemplares los habitantes de la Colonia Santa Mar\u00eda-, que viv\u00edan un ambiente propio llevado. En esa realidad urbana luces y sombras, palacios y tugurios, pero las conmociones ten\u00edan perfiles suavizados.<br>\nEl tr\u00e1nsito metropolitano pod\u00eda darse en veh\u00edculos de naturaleza tal que parec\u00edan ser un ejemplo claro del paso de unas \u00e9pocas a otras. Quiere ello decir que resultaba notorio el ir y venir de algunas &lt;&lt;calandrias&gt;&gt; de luto pertinaz en sus capotas, tiradas por rocines, en quienes su larga cronolog\u00eda se hermanaba con sus menguadas anatom\u00edas; y, como expresi\u00f3n de un poder mayor, los tranv\u00edas, pintados de amarillo o de rojo, circulaban por diversos sitios; y algunos de aqu\u00e9llos serv\u00edan para los servicios f\u00fanebres, mediante plataformas en su parte central. Se desplazaban los autom\u00f3viles -inevitablemente negros, tambi\u00e9n-, calificados como &lt;&lt;fordcitos&gt;&gt; por algunos capitalinos, o &lt;&lt;fotingos\u00bb, por la influencia ling\u00fc\u00edstica llegada de Cuba. Y todav\u00eda -como reflejo \u00faltimo, ya desvah\u00eddo en su expresi\u00f3n-, circulaba un tranv\u00eda tirado por mulas, que parec\u00eda una remembranza que no acababa de morir, a pesar de todo.<br>\nHacia el sur de la Ciudad, no lejos de la c\u00e1rcel de Bel\u00e9n, se hallaba un sitio que no pod\u00eda pasar desapercibido ni para el menos despierto de los olfatos. Se trataba de una pulquer\u00eda lIamada &lt;&lt;El Circo Orrin&gt;&gt;, que ten\u00eda a flor un recuerdo y un homenaje al c\u00e9lebre payaso ingl\u00e9s Ricardo Bell, que supo dar al p\u00fablico capitalino el incentivo de la risa sana, en tiempos del general Porfirio D\u00edaz. En esa pulquer\u00eda, como en todas las de su ramo, se hallaba el obligado &lt;&lt;departamento de se\u00f1oras&gt;&gt;, con un piso h\u00famedo tapizado de aserr\u00edn, cuyos encargados otorgaban tarjetas para clientes asiduos, que al perforarse hasta llegar a un n\u00famero tal, daba eso ocasi\u00f3n a recibir un regalo. Las pulquer\u00edas -con cadenas de papel de China, globos, y en ocasiones pinturas en sus muros, con los pulqueros de impresionantes bigotes y delantal conveniente- las hab\u00eda por muchas partes, antes de que el consumo de la cerveza -que la hab\u00eda-, les fuera restando consumidores. Una de ellas, &lt;&lt;La Uni\u00f3n de los Amigos&gt;&gt;, revelaba con su nombre la invitaci\u00f3n al sentido solidario, entre amistades y compadres, al calor de las canciones en com\u00fan, y de la lamentable propensi\u00f3n hacia el alcoholismo no an\u00f3nimo, sino cabalmente conocido.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El Cronos de siempre<\/strong><\/p>\n<p>No hab\u00eda necesidad de comprar agua potable llegada con etiqueta de Francia. Ni la leche se vend\u00eda en forma de polvo deshidratado, sino en botellas. Un boleto en las salas de cine, en d\u00edas de estreno, costaba 50 centavos, y 30 entre semana, para ver pel\u00edculas mudas con letrero conveniente despu\u00e9s de las escenas.<br>\nEn ese tiempo no pod\u00eda un hombre salir a la calle sin sombrero o sin cachucha; y, como dato revelador, no se dispon\u00eda de m\u00e1s dentr\u00edfico que el &lt;&lt;Pebeco&gt;&gt;, ni hab\u00eda m\u00e1s tienda con productos norteamericanos que una establecida en la calle de Independencia, en el centro, a cuenta que los tradicionales establecimientos franceses el Palacio de Hierro, El Centro Mercantil, La Ciudad de M\u00e9xico, etc\u00e9tera segu\u00edan gozando de su buena fama y de su clientela distinguida.<br>\nNo hab\u00eda aglomeraciones automovil\u00edsticas, ni las avenidas estaban congestionadas. En la esquina de calles de Tacuba y Argentina, en la farmacia de Bustillos, se quemaban rigurosamente los S\u00e1bados de Gloria otros tantos judas. Y como algo respond\u00eda a una disposici\u00f3n mercantil en un marco callejero, se daba el hecho de que en la avenida Ju\u00e1rez, al costado de la Alameda Central en noviembre y diciembre-, sol\u00edase dar cabida a &lt;&lt;puestos&gt;&gt;, donde lo mismo se encontraban charros de cart\u00f3n, ventrudos y con bigotes ca\u00eddos, que dulces, que juguetes -muy mexicanos- de todas especies y g\u00e9neros, incluso sepelios consistentes en ata\u00fades con hombres de sotana y cabeza de garbanzo, que otros frutos de la m\u00faltiple artesan\u00eda nacional, en la que el sentido del humor, en tantas ocasiones, compet\u00eda con la creatividad y la aptitud humana, que pod\u00edan provocar la sonrisa, la admiraci\u00f3n y la complacencia.<br>\nUn M\u00e9xico, en suma, con perfil social, cultural, econ\u00f3mico, de convivencia distinta, que muri\u00f3, y del que s\u00f3lo en recuerdos, o en las p\u00e1ginas de diarios y revistas de anta\u00f1o, puede revivirse, como una imagen que se ha ido borrando fatalmente, porque el Cronos de siempre, da muerte a sus hijos\u2026<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20716\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que detenerse en las esquinas de la nostalgia, la fotograf&iacute;a o la cr&oacute;nica para nombrar otra ciudad &quot;&eacute;sta misma- cuando lat&iacute;a a un ritmo m&aacute;s candencioso por m&aacute;s humano.<\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[11],"class_list":["post-20716","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_207"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Recuerdos de una vieja ciudad - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Recuerdos de una vieja ciudad\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hay que detenerse en las esquinas de la nostalgia, la fotograf&iacute;a o la cr&oacute;nica para nombrar otra ciudad &quot;&eacute;sta misma- cuando lat&iacute;a a un ritmo m&aacute;s candencioso por m&aacute;s humano.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1993-07-01T05:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:07:07+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"carlosalveracevedo\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"carlosalveracevedo\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"11 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"carlosalveracevedo\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/557b7c6382d60807225606b69e7600c0\"},\"headline\":\"Recuerdos de una vieja ciudad\",\"datePublished\":\"1993-07-01T05:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:07+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/\"},\"wordCount\":2210,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"207\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/\",\"name\":\"Recuerdos de una vieja ciudad - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1993-07-01T05:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:07+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/557b7c6382d60807225606b69e7600c0\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1993\\\/07\\\/01\\\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Recuerdos de una vieja ciudad\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/557b7c6382d60807225606b69e7600c0\",\"name\":\"carlosalveracevedo\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/26dbb8247b7fb572f05cf5104561f65c88d70103216a19da5d27c30e5e3dd5aa?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/26dbb8247b7fb572f05cf5104561f65c88d70103216a19da5d27c30e5e3dd5aa?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/26dbb8247b7fb572f05cf5104561f65c88d70103216a19da5d27c30e5e3dd5aa?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"carlosalveracevedo\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/carlosalveracevedo\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Recuerdos de una vieja ciudad - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Recuerdos de una vieja ciudad","og_description":"Hay que detenerse en las esquinas de la nostalgia, la fotograf&iacute;a o la cr&oacute;nica para nombrar otra ciudad &quot;&eacute;sta misma- cuando lat&iacute;a a un ritmo m&aacute;s candencioso por m&aacute;s humano.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1993-07-01T05:00:00+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:07:07+00:00","author":"carlosalveracevedo","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"carlosalveracevedo","Tiempo de lectura":"11 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/"},"author":{"name":"carlosalveracevedo","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/557b7c6382d60807225606b69e7600c0"},"headline":"Recuerdos de una vieja ciudad","datePublished":"1993-07-01T05:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:07+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/"},"wordCount":2210,"commentCount":0,"keywords":["207"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/","name":"Recuerdos de una vieja ciudad - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1993-07-01T05:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:07+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/557b7c6382d60807225606b69e7600c0"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/07\/01\/recuerdos_de_una_vieja_ciudad\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Recuerdos de una vieja ciudad"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/557b7c6382d60807225606b69e7600c0","name":"carlosalveracevedo","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/26dbb8247b7fb572f05cf5104561f65c88d70103216a19da5d27c30e5e3dd5aa?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/26dbb8247b7fb572f05cf5104561f65c88d70103216a19da5d27c30e5e3dd5aa?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/26dbb8247b7fb572f05cf5104561f65c88d70103216a19da5d27c30e5e3dd5aa?s=96&d=mm&r=g","caption":"carlosalveracevedo"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosalveracevedo\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20716","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20716"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20716\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661544,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20716\/revisions\/2661544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20716"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20716"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20716"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}