{"id":20622,"date":"1993-05-01T00:00:00","date_gmt":"1993-05-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=20622"},"modified":"2023-11-08T06:04:12","modified_gmt":"2023-11-08T11:04:12","slug":"rehabilitar_la_modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/05\/01\/rehabilitar_la_modernidad\/","title":{"rendered":"Rehabilitar la modernidad"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20622\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Hace tiempo conoc\u00ed un chiste. Pepito, precoz como siempre, hac\u00eda proposiciones a cuanta ni\u00f1a ve\u00eda. Un d\u00eda se encontr\u00f3 con una, tan precoz como \u00e9l, que acept\u00f3 la propuesta. Y entonces Pepito sali\u00f3 corriendo\u2026 El cuento viene a colaci\u00f3n porque algo as\u00ed est\u00e1 pasando a la humanidad. Quisimos primero desencantar al mundo y gobernarlo, dar a nuestra conciencia y t\u00e9cnica el poder para construir el mundo nuestro propio mundo, y ahora que, m\u00e1s o menos, se alcanz\u00f3 el objetivo, no sabemos qu\u00e9 hacer. Queremos correr y abandonar aquel proyecto desarrollado durante muchas generaciones.<br>\nHay crisis o sensaci\u00f3n de crisis. El saldo se puede medir por la desilusi\u00f3n que priva, y vierte al hombre en el hedonismo consumista y el vac\u00edo que padecemos. Si nos sentimos con ganas de consumir todo hasta consumirnos, perdidos, desamorados y sin fe, es porque ese saldo es evidentemente negativo. As\u00ed que para los posmodernos la profundidad de la crisis es clara y angustiante: si el proyecto del mundo encantado (el de la magia) fall\u00f3 y ya lo enterramos, y si el del mundo desencantado (el de la l\u00f3gica, el de la conciencia) tambi\u00e9n se malogr\u00f3 o ya no vale la pena, \u00bfqu\u00e9 puede quedarnos? S\u00f3lo el vac\u00edo. De all\u00ed la defensa posmoderna de la locura por la v\u00eda del nihilismo.<br>\nSi decidi\u00e9ramos olvidarnos de la modernidad, \u00bfqu\u00e9 otro proyecto hist\u00f3rico podr\u00eda tomarse? La respuesta es compleja pero, se puede pensar, si ya el hombre no tiene confianza en el hombre y su conciencia, entonces podr\u00eda venir, f\u00e1cilmente, la reconquista del mundo por la magia, que es tambi\u00e9n la inconsciencia o el fanatismo yeso, como sabemos por la historia, puede traer consecuencias terribles para todos por la intolerancia que conlleva: imposibilidad de generar consensos racionales.<br>\nSi no queremos salir corriendo del mundo y negar todo que ser\u00eda como quedar muertos en vida el saldo tendr\u00eda que mirarse, al menos, potencialmente positivo y mayor que el de otras opciones posibles. S\u00f3lo as\u00ed puede seguir v\u00e1lida la modernidad como proyecto hist\u00f3rico.<br>\n<strong>Balance al cierre del ejercicio<\/strong><br>\nEntonces, \u00bfque ha dejado la modernidad y qu\u00e9 potencial tiene frente a otras opciones? Verdaderamente un alud de puntos negativos: riqueza desmedida aliado de hambruna y miseria; dos guerras mundiales y la amenaza permanente de desaparecer; desplazamiento moral a manos de la t\u00e9cnica y la consecuente imposibilidad de controlar \u00e9sta \u00faltima; desaparici\u00f3n de solidaridades sociales antiguas que nos quitaban movilidad pero otorgaban compa\u00f1\u00eda; desencantamiento del mundo y p\u00e9rdida de Dios como cre\u00edamos que era; desverg\u00fcenza consciente de nuestro ego\u00edsmo y, entonces, desamor y mucha soledad; esa horrible y tonta sensaci\u00f3n de tenerlo todo en medio del vac\u00edo; comunicaci\u00f3n mediatizada que enajena, enga\u00f1a y roba la conciencia; desilusi\u00f3n frente a toda autoridad; la Tierra en nuestras manos para deshacerla; nosotros en manos de unos cuantos o de instituciones y estructuras organizacionales que nos condicionan y dominan, aparentemente dirigidas por nadie y que se autorreproducen, pareciera, sin ninguna vigilancia\u2026<br>\nFrente a esto, tambi\u00e9n ha dejado algunos puntos positivos. Sobre todo la costumbre de usar la raz\u00f3n cr\u00edtica, base del respeto a los otros; la tolerancia como norma social y la posibilidad de ejercer nuestra conciencia, que es el cimiento para realizar nuestra potencia como ser.<br>\nDado que el proyecto de la modernidad se fundamenta en el reconocimiento de la individualidad y de la conciencia del hombre y su capacidad de crear y construir, \u00e9ste permite o tiene potencial para permitir el pleno desarrollo humano como ning\u00fan otro proyecto de los hasta ahora imaginados en la historia filos\u00f3fico-pol\u00edtica de las civilizaciones. Est\u00e1 visto, que el hombre es el \u00fanico ser con conciencia sobre la Tierra capaz de cuestionarse complejamente al mundo y expresarlo, y el \u00fanico que con su cuerpo, pensamiento y lenguaje, modifica la naturaleza para adaptarse mejor a ella. Digamos que pensamos por instinto y que, por \u00e9l, tambi\u00e9n transformamos la naturaleza. Pero, adem\u00e1s, somos seres conscientes de nuestra individualidad y eso nos empuja a buscar ejercerla.<br>\nLa visi\u00f3n naturalista de la modernidad, es el mejor aval para la mantener dicho proyecto hist\u00f3rico y mirar esta posibilidad como ventaja de mucho peso en su evaluaci\u00f3n: pese a las desventajas, la filosof\u00eda de la modernidad garantiza como principio fundamental de afirmaci\u00f3n de la vida y del mundo el respeto a cada individuo por el s\u00f3lo hecho de ser.<br>\nA favor de este punto, se desprenden otros varios tambi\u00e9n importantes: el progreso t\u00e9cnico, a su vez, incrementa nuestra comprensi\u00f3n del cosmos, y a trav\u00e9s de la medicina y ciencias naturales en general, afirma la vida y tiende a perpetuarla; la posibilidad sin precedente de mejorar las condiciones materiales de vida para grandes masas de poblaci\u00f3n; comunicaci\u00f3n sin importar distancias ni idiomas; nuestro enriquecimiento cultural con la aceptaci\u00f3n cr\u00edtica y aprecio de otras manifestaciones; organizaci\u00f3n y control social relativos para evitar abusos por parte de distintos grupos de poder; capacidad social para autocorregir las acciones; etc\u00e9tera.<br>\nEste proyecto tambi\u00e9n demanda responsabilidad constante y trabajo al respecto. Por ello, los resultados no pueden garantizarse permanentemente y depender\u00e1n de nuestra acci\u00f3n. La modernidad es siempre proyecto inacabado que requiere de la pol\u00edtica, adem\u00e1s, como base de la acci\u00f3n colectiva para realizarse cada vez.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Entre la magia y el vac\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>El problema de la modernidad es justamente su car\u00e1cter permanentemente incompleto, siempre por desarrollar. Pero es justamente \u00e9ste quien la hace posible y es la esencia, tambi\u00e9n, de toda su virtud; sin la posibilidad de construir constantemente no tendr\u00edan cabida la tolerancia ni la acci\u00f3n pol\u00edtica y no habr\u00eda capacidad social de autocorrecci\u00f3n.<br>\nUna de dos: o cuando arranc\u00f3 el proyecto se nos olvid\u00f3 que \u00e9ramos simplemente hombres y no dioses, y que el para\u00edso objetivo no pod\u00eda ser como el imaginario, o bien que no aceptamos la continua responsabilidad que exige vivir en el mundo y no reconocemos la necesidad de la lucha constante por la vida. S\u00f3lo as\u00ed puede explicarse la crisis de la modernidad.<br>\nPor ello, el desencanto posmoderno no es m\u00e1s que la expresi\u00f3n de nuestra propia inmadurez: el pobre ni\u00f1o rico que, teni\u00e9ndolo todo, encuentra siempre raz\u00f3n para quejarse sin asumir un error y repararlo. Hemos cometido equivocaciones varias y costosas que deben reconocerse, enmendarse y procurar ser evitadas. Esto es lo que corresponde al sujeto responsable y maduro.<br>\n\u00bfC\u00f3mo es entonces el saldo de la modernidad? Podemos decir que positivo, pero no perfecto; bueno, pero no en t\u00e9rminos absolutos, lo cual, incluso, es compatible con el mismo proyecto. El fruto de la modernidad es la sociedad abierta, del orden relativo, de la permanente construcci\u00f3n inacabada, la sociedad que permite pluralidad y respeto a los otros. Esta apertura no conlleva el rechazo a compromisos, al contrario: implica uno esencial hacia el ser humano y su capacidad de construcci\u00f3n de un mundo dignamente habitable.<br>\nDe modo pues que, aunque a veces den ganas de tirar la toalla y dejar nuestra responsabilidad en el mundo, valdr\u00eda la pena rescatar la modernidad como proyecto hist\u00f3rico porque su saldo en t\u00e9rminos generales es positivo, y porque la opci\u00f3n de regresar a la magia como la de quedarse en el vac\u00edo parecen peores. Pero, \u00bfc\u00f3mo hacerlo?<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Apostar a la pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar, reconocer, de forma precisa y con humildad, que el proyecto moderno es de hombres y que, por tanto, no esperamos que sea perfecto. Nuestro mundo no ser\u00e1 nunca el de los dioses y no es prudente esperar mucho m\u00e1s que lo relativamente bueno en un mundo humano. Si tenemos la conciencia y madurez suficientes para ello, apreciaremos el valor de corregir y estimar los modestos avances sin caer en amarguras.<br>\nCon ello reconoceremos el valor de la raz\u00f3n y el lenguaje, para luego considerar la pol\u00edtica como la mejor forma de determinaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n social, y olvidamos del hartazgo posmoderno y la abulia vital que invade nuestros tiempos. Incluso podr\u00edamos ir m\u00e1s lejos: s\u00f3lo existe sociedad abierta si hay pol\u00edtica, y s\u00f3lo puede existir pol\u00edtica dentro de una sociedad abierta (1).<br>\nEsto es m\u00e1s dif\u00edcil de decir que de lograr. Quiz\u00e1 con el rescate de la infancia, la vuelta al origen, la destrucci\u00f3n del pensamiento como dogma institucionalizado, la reapropiaci\u00f3n de la sencillez perdida, entremos en el misterio de la aut\u00e9ntica vejez.<br>\nLa protesta posmoderna contra una propuesta quiz\u00e1 tan vulgarmente simple, tendr\u00e1 muchos frentes. Puede empezar con las consabidas tesis sobre la inutilidad de la raz\u00f3n y la falacia del lenguaje para promover la inutilidad de la pol\u00edtica. Esos argumentos no dejan de parecer juegos ociosos de sofistas: el mero hecho de argumentar con palabras en contra de la raz\u00f3n y el lenguaje es evidencia irrefutable y poderosa a favor de la utilidad de ambos.<br>\nTambi\u00e9n podremos toparnos con el argumento estructuralista que desprecia la pobre y peque\u00f1a acci\u00f3n de los individuos frente a las poderosas estructuras sociales hist\u00f3ricas que rigen nuestra vida. El razonamiento resulta poderoso cuando nos sentimos atrapados e impotentes frente a alguna burocracia con poder aparentemente impersonal. Por contra, debe reconocerse que las instituciones y estructuras sociales se transforman a lo largo de la historia, no por acci\u00f3n de la naturaleza, sino por movimientos sociales con actores personales y l\u00edderes perfectamente identificables. Tales modificaciones a veces son muy lentas, pero a fin de cuentas se logran: han cambiado formas estatales, estructuras econ\u00f3micas, leyes, etc\u00e9tera. El argumento de la dominaci\u00f3n estructural que anula absolutamente al individuo no convence. Es innegable que el mundo social ha evolucionado, y mucho, y ese cambio se debe a la acci\u00f3n pol\u00edtica.<br>\nNicol\u00e1s Tenzer, en un libro aliado contra la posmodernidad, que versa sobre los fundamentos de la pol\u00edtica y los problemas de una sociedad sin ella, dice que una sociedad sin proyecto hist\u00f3rico pierde raz\u00f3n de ser y sentido, y s\u00f3lo mediante la pol\u00edtica, el proyecto de la sociedad se realiza y el hombre se encuentra con otros hombres en la vida que les es com\u00fan.<br>\nEl proyecto del hombre, como sabe Tenzer, lo reclama como animal pol\u00edtico: la realizaci\u00f3n del zoon politicon aristot\u00e9lico, el individuo como constructor activo de su orden social y sus instituciones.<br>\nParece lejano el ideal de Arist\u00f3teles, en parte por la desilusi\u00f3n que implican los costos de la modernidad y por otro lado el inter\u00e9s privado que desplaza de la racionalidad de nuestra acci\u00f3n al inter\u00e9s p\u00fablico. El individuo, hoy, cree definir su vida al margen de los dem\u00e1s, y concentra la racionalidad de su acci\u00f3n en s\u00ed mismo como si \u00e9sta se diera en el vac\u00edo.<br>\nSi queremos rescatar la modernidad como proyecto hist\u00f3rico preferible a cualquier otro, debemos, en primer t\u00e9rmino, reconocer conscientemente que los intereses privados est\u00e1n, en todo momento, fuertemente afectados por la cosa p\u00fablica y que \u00e9sta, a su vez, es, en buena medida (pero no exclusivamente), determinada por la confluencia, en el espacio com\u00fan, de los intereses privados existentes. El inter\u00e9s p\u00fablico y el privado se determinan mutuamente y no pueden existir uno sin el otro. Es m\u00e1s, no puede haber pol\u00edtica sin individuos que reconozcan el peso del componente p\u00fablico en la determinaci\u00f3n de su acci\u00f3n individual pero, justamente por eso, como bien sab\u00eda Arist\u00f3teles, no puede haber hombres plenos sin pol\u00edtica.<br>\nLa vuelta al mundo del zoon politicon es \u00fanicamente producto de la voluntad. Pero, dado que el hombre perdi\u00f3 la motivaci\u00f3n para hacer pol\u00edtica, esta voluntad ha de ser, necesariamente, el primer paso para recuperarla. Se requiere voluntad para reconocer el papel de lo p\u00fablico en la esfera privada y para que la concepci\u00f3n del hombre como ser pol\u00edtico se extienda en la sociedad tanto como lo ha hecho el conocimiento cient\u00edfico y t\u00e9cnico; es necesario que la acci\u00f3n humana vuelva a orientarse tanto a la construcci\u00f3n del orden social como a la transformaci\u00f3n material del mundo.<br>\nLa p\u00e9rdida del esp\u00edritu pol\u00edtico en el hombre se debe tambi\u00e9n a la evoluci\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas y culturales que, en el capitalismo occidental, fomentan la creciente desaparici\u00f3n del inter\u00e9s por lo p\u00fablico. Por ello. la realizaci\u00f3n de este proyecto demanda, a su vez, cambios estructurales en nuestra sociedad que permitan revertir esa tendencia y favorezcan la acci\u00f3n pol\u00edtica de los ciudadanos: medios de comunicaci\u00f3n social, sistemas educativos e instituciones pol\u00edticas (partidos. asociaciones civiles) y econ\u00f3micas (corporaciones empresariales) deben permitir y fomentar comportamientos m\u00e1s participativos, conscientes y racionales que tiendan a la construcci\u00f3n del orden com\u00fan que afecta la individualidad de cada uno.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00bfEl fin de la historia?<\/strong><\/p>\n<p>En su famos\u00edsimo ensayo sobre El fin la de historia y el \u00faltimo hombre, Francis Fukuyama no hace m\u00e1s que apelar a este proyecto de la modernidad como algo definitivo. Para el autor que retoma el concepto de Hegel-, la historia tiene sentido. Este sentido, en t\u00e9rminos hegelianos, es el del esp\u00edritu del pueblo en su marcha hacia el esp\u00edritu absoluto. Lo que en t\u00e9rminos mundanos implica la liberaci\u00f3n del hombre mediante la igualdad jur\u00eddica de todos los ciudadanos. El sentido de la historia no es otro que lo que aqu\u00ed denominamos el sentido de la modernidad; la abolici\u00f3n de la esclavitud del hombre a trav\u00e9s de la raz\u00f3n (dir\u00edamos aqu\u00ed la conciencia) y la pol\u00edtica.<br>\nCuando Hegel crey\u00f3 llegar al final de la historia, parece que se equivoc\u00f3. Vino Marx a aguarle la fiesta porque la igualdad jur\u00eddica lograda por las revoluciones inglesa, francesa y norteamericana, no bastaban dentro de un orden econ\u00f3mico que, seg\u00fan \u00e9l, no s\u00f3lo permit\u00eda, sino que incluso promov\u00eda y perpetuaba la desigualdad a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n capitalista como forma contempor\u00e1nea de esclavitud para los no propietarios de los medios de producci\u00f3n.<br>\nPor eso es que Marx, hombre de la modernidad que cre\u00eda en la raz\u00f3n, en la ciencia y en la capacidad del hombre de construir el mejor orden social posible, lanz\u00f3 su proyecto pol\u00edtico. Ya se sabe el resto de la historia marxista hasta las atrocidades del totalitarismo sovi\u00e9tico y sus hijos. Fue resultado de la p\u00e9rdida de la raz\u00f3n cr\u00edtica (moderna y usada por el mismo Marx) por parte de los adoradores de Marx: un catecismo dogm\u00e1tico y prof\u00e9tico que negaba, incluso, a la modernidad que le hab\u00eda dado origen (2).<br>\nEn 1990, cuando se derrumb\u00f3 la fantas\u00eda leninista y ganaron consenso las ideas de la sociedad abierta, el orden democr\u00e1tico y la econom\u00eda de mercado, como el mejor orden posible, Francis Fukuyama habl\u00f3 del fin de la historia: triunfo del proyecto de la modernidad; conciencia; ciencia; construcci\u00f3n social de la realidad; sociedad que se autorregula; pensamiento cr\u00edtico; raz\u00f3n y evidencia emp\u00edrica; orden pol\u00edtico democr\u00e1tico y econom\u00eda de mercado. Para Fukuyama, llegamos al fin de la historia hegeliana por la unificaci\u00f3n universal de criterios en cuanto a proyectos hist\u00f3ricos.<br>\nCuando este autor se\u00f1ala el fin de la historia no quiere decir que hayamos entrado a un mundo siempre estable y predeterminado. Al contrario, sabe que el mundo del hombre, el de la modernidad de la sociedad abierta, es inestable, cambiante, relativo, en eterna construcci\u00f3n. El fin de la historia no es la congelaci\u00f3n de los hechos de la vida social. Es el triunfo de un proyecto hist\u00f3rico.<br>\nAhora bien, \u00bfes v\u00e1lido hablar ya del triunfo del proyecto hist\u00f3rico de la modernidad? A juzgar por los planteamientos escritos p\u00e1ginas atr\u00e1s, el punto no es claro y el festejo de Fukuyama puede resultar precipitado como fue el de Hegel en su tiempo. No es que la modernidad se vea en peligro por el resurgimiento de la ideolog\u00eda marxista o por alg\u00fan otro proyecto supuestamente alternativo. La amenaza proviene precisamente, de la carencia de objetivos y la indiferencia social: el problema puede ser la borrachera nihilista y el vac\u00edo de la posmodernidad. Una sociedad desencantada y sin proyecto puede caer con relativa facilidad en los brazos de cualquier fantas\u00eda totalitaria.<br>\nEste riesgo existe por el abandono en que el hombre se tiene y por el desencanto que ha dado origen a la posmodernidad. Hannah Arendt se\u00f1ala que el movimiento nazi sobrevino en Alemania como alternativa de ruptura al infierno y vac\u00edo de la posguerra: cuando una sociedad no cree en s\u00ed misma, es capaz de creer en cualquier cosa.<br>\nTal es la alternativa que podr\u00eda estropear los festejos del \u00abfin de la historia\u00bb: sin proyecto hist\u00f3rico social, con individuos dejados al garete de sus ego\u00edsmos miopes y sus temores, podr\u00edamos asistir, en su lugar, a un nuevo reino de la irracionalidad, en el que, entonces s\u00ed, nada tendr\u00eda qu\u00e9 hacer la pol\u00edtica. Si \u00abel \u00faltimo hombre\u00bb del que nos habla Fukuyama es el hombre consciente, maduro, respetuoso de los dem\u00e1s, responsable de su paso por el mundo y comprometido con la construcci\u00f3n plural de un orden social cada vez mejor pero siempre mejorable, entonces s\u00ed que quisi\u00e9ramos sumarnos a sus festejos. Y no para congelar la historia, sino para seguirla realizando. Quiz\u00e1 descubramos algo aun mejor que la democracia y el mercado para moldear nuestras estructuras sociales de manera que vivamos m\u00e1s humanamente.<\/p>\n<p class=\"textogris\">(I) Por pol\u00edtica no nos referimos \u00fanicamente a cuestiones ligadas con el r\u00e9gimen estatal, sino a la pol\u00edtica que es debate racional para articular cualquier acci\u00f3n humana no individual y que, como tal, ha de estar presente en la vida cotidiana de todos los sujetos sociales.<\/p>\n<p>(2) Resulta por ello curioso y hasta divertido que muchos de los que se dicen posmodernos hablen de que perdieron su confianza en la pol\u00edtica por el fracaso del sue\u00f1o marxista.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20622\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La posmodernidad lleg&oacute; envuelta con el celof&aacute;n de lo nuevo. 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