{"id":20411,"date":"1993-01-01T00:00:00","date_gmt":"1993-01-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=20411"},"modified":"1993-01-01T00:00:00","modified_gmt":"1993-01-01T05:00:00","slug":"desmitificacion_de_la_historia_de_mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1993\/01\/01\/desmitificacion_de_la_historia_de_mexico\/","title":{"rendered":"Desmitificaci\u00f3n de la historia de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20411\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Durante d\u00e9cadas, la historiograf\u00eda mexicana, y por ende la imagen que los mexicanos construimos sobre la historia de nuestro pa\u00eds se elabor\u00f3 sobre prop\u00f3sitos meramente pol\u00edticos, muy alejados de la verdad cient\u00edfica que asegurara una imagen m\u00e1s acorde con la verdad, o cuando menos, no tan falsa. Preferimos la utilizaci\u00f3n de la historia a su comprensi\u00f3n, con el objeto de sostener determinada ideolog\u00eda, asegurar el patriotismo o fortalecer una nacionalidad naciente y perpetuamente amenazada por enemigos eternos externos o internos, de suerte tal, que no tenemos empacho en recurrir, ante tales prop\u00f3sitos o intereses, a la creaci\u00f3n del mito, a la difusi\u00f3n de la leyenda, e incluso al sostenimiento de la mentira.<br>\nQuiero recordar dos an\u00e9cdotas que no hace mucho ocurrieron en nuestro pa\u00eds. Bajo el gobierno del presidente L\u00f3pez Portillo recordar\u00e1n los habitantes del bell\u00edsimo barrio de Coyoac\u00e1n se coloc\u00f3 una escultura en bronce de buenas y armoniosas proporciones: un soldado espa\u00f1ol del siglo XVI, una india sentada, y en medio, adelant\u00e1ndose al curioso espectador, un ni\u00f1o desnudo. Para cualquier observador imparcial el monumento representaba el surgimiento del mestizaje mexicano, fruto de la uni\u00f3n del espa\u00f1ol y la india. Sin embargo, la colocaci\u00f3n de la escultura provoc\u00f3 una acalorada y vigorosa reacci\u00f3n entre pseudo-intelectuales de izquierda y pol\u00edticos afines.<br>\nMuy a tono con la historiograf\u00eda oficial asentada en una pedagog\u00eda secular se afirm\u00f3 que el espa\u00f1ol representaba a Hern\u00e1n Cort\u00e9s, el terrible conquistador y fundador de Coyoac\u00e1n y M\u00e9xico, y que la india era la Malinche, prototipo de traidora a \u00abla causa ind\u00edgena\u00bb. En la pol\u00e9mica que se sigui\u00f3 a estos comentarios nadie vio, ni quiso ver, y s\u00ed todos olvidaron al ni\u00f1o. O quienes lo recordaron lo hicieron \u00fanicamente para afirmar que hab\u00eda sido el fruto de una relaci\u00f3n violenta y por tanto culposa, que hab\u00eda que ocultar.<br>\nLos argumentos esgrimidos en contra de la permanencia de dicho monumento nos recordaron entonces a los que, en su momento, se dirigieron en contra de la figura de Cort\u00e9s, a ra\u00edz del descubrimiento de sus restos mortales en la iglesia del Hospital de Jes\u00fas en los 40, y que tuvo como inmediata y visible consecuencia, entre otras, la iconograf\u00eda cortesiana pintada por Diego Rivera. Finalmente, ante el alud de cr\u00edticas y oposiciones, las autoridades confinaron la escultura y ah\u00ed est\u00e1 todav\u00eda al \u00faltimo rinc\u00f3n de un olvidado parque colindante con el r\u00edo Churubusco.<br>\n<strong>Epopeya a costa de la verdad<\/strong><br>\nDe la otra an\u00e9cdota fui testigo y protagonista. Ocurri\u00f3 en 1986 al conmemorarse el bicentenario del natalicio del general Guadalupe Victoria, primer presidente de M\u00e9xico. Con este motivo se organiz\u00f3 una serie de conferencias en el Recinto Parlamentario del Constituyente de 1856, ubicado en el Palacio Nacional. Uno de los ponentes, el maestro Carlos Herrej\u00f3n, disert\u00f3 sobre el principio y el fin de don Guadalupe Victoria y se esforz\u00f3, en su semblanza, por comprender la humanidad de un h\u00e9roe indiscutible.<br>\nPrecisamente por este esfuerzo brind\u00f3, a quienes lo escuch\u00e1bamos, una imagen real y humana del personaje, y por lo mismo, no exenta de manchas ni contradicciones. Herrej\u00f3n rescataba al hombre y desde la humanidad de \u00e9ste nos hac\u00eda comprensible y digerible al h\u00e9roe; \u00e9ste bajaba del pedestal, del monumento, para colocarse junto a nosotros. Su figura, lejos de devaluarse ante los oyentes ganaba en reconocimiento y admiraci\u00f3n: Victoria, nos d\u00e1bamos cuenta finalmente, hab\u00eda sido un hombre m\u00e1s que, desde esta humanidad, se hab\u00eda levantado gracias a cualidades humanas que no divinas a la altura de un h\u00e9roe, digno del homenaje y de la loa que se le brindaba.<br>\nAl t\u00e9rmino del discurso de inmediato salt\u00f3 de su asiento uno de esos historiadores oficiales, diputado y senador perpetuo que ha medrado del presupuesto a costa de ensalzar y mentir; uno de esos autores para quienes la historia es un arma y la mentira su parque. La cr\u00edtica no se hizo esperar. \u00bfD\u00f3nde pregunt\u00f3 quedaba la imagen de don Guadalupe Victoria, primer presidente de la rep\u00fablica federal, despu\u00e9s de la lectura de un discurso que mostraba aun hombre que al final de su vida hab\u00eda aceptado la rep\u00fablica centralista?<br>\nLa consigna era clara: hab\u00eda que mantener el mito a toda costa, el h\u00e9roe lo era precisamente por lo inmaculado, intachable, congruente y decidido, por mantener una misma postura pol\u00edtica toda su vida; era, por lo tanto, imposible sospechar siquiera que hubiera apoyado el centralismo pol\u00edtico que hacia 1835 se instaur\u00f3 en nuestro pa\u00eds. Si as\u00ed hubiera sido, no se justificaba ni el homenaje ni la estatua reci\u00e9n develada frente al Congreso de la Uni\u00f3n.<br>\nLa conducta del pseudohistoriador era comprensible: recog\u00eda una largu\u00edsima tradici\u00f3n dirigida a separar al hombre del h\u00e9roe con el prop\u00f3sito de preservar en un nicho inmaculado la existencia de alguien muy superior a cualquier mortal. La grandeza del Estado, de la patria y la naci\u00f3n as\u00ed lo exig\u00edan; la epopeya deb\u00eda ser mantenida a costa de la verdad. Como humano, en cambio, no val\u00eda para normar la conducta de los mexicanos. Visto como hombre de nada serv\u00eda.<br>\nComo en tant\u00edsimas ocasiones, la defensa del h\u00e9roe se hizo bandera y consigna. Herrej\u00f3n, pues, no s\u00f3lo se hab\u00eda equivocado sino hab\u00eda tenido la temeridad de afrentar un s\u00edmbolo sagrado. Ante la dial\u00e9ctica, el discurso engalanado, la pasi\u00f3n y el tono autoritario y dogm\u00e1tico del apologista, me levant\u00e9 y, a mi vez, le pregunt\u00e9 si no sab\u00eda que Guadalupe Victoria, primer presidente federal en 1824, hab\u00eda sido uno de los firmantes de la Constituci\u00f3n centralista de las Siete Leyes en 1836. Se hizo el silencio y el organizador dio por concluida la sesi\u00f3n.<br>\nA estas an\u00e9cdotas todos podr\u00edamos a\u00f1adir una y otra m\u00e1s; recu\u00e9rdense los c\u00e9lebres decretos echeverristas por los que se declar\u00f3 oficialmente a Ixcateopan altar de la patria por ser el lugar donde descansan los supuestos restos mortales de Cuauht\u00e9moc, y al general Vicente Guerrero consumador de la independencia mexicana.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Bellos mitos, enormes falsedades<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra historia est\u00e1 llena de bellos mitos y enormes falsedades, avalados por una historiograf\u00eda m\u00e1s preocupada por afirmar posturas pol\u00edticas que por la verdad. Esta actitud no es nueva; es m\u00e1s, se encuentra en los inicios mismos de nuestra vida independiente: los insurgentes y el mismo Iturbide proclamaron, al anunciar la independencia, que liberaban a una naci\u00f3n sojuzgada durante 300 a\u00f1os.<br>\nSeg\u00fan esta concepci\u00f3n no hac\u00edan otra cosa sino dar la libertad a un ente pol\u00edtico y nacional que hac\u00eda 300 a\u00f1os se hab\u00eda constituido y al cual, por una terrible fatalidad, se le impidi\u00f3 continuar su lib\u00e9rrima existencia en 1521. Es decir, hacia 1821 se pens\u00f3 y crey\u00f3 que M\u00e9xico exist\u00eda antes de la llegada del espa\u00f1ol y se neg\u00f3 lo que precisamente hab\u00eda ocurrido durante esos a\u00f1os: la formaci\u00f3n de una nueva nacionalidad que para entonces reclamaba su derecho a existir y sostenerse.<br>\nLa actitud era comprensible y se explica en 1821; ante el imperativo de lograr la independencia hab\u00eda que recurrir a cualquier elemento que legitimara nuestro derecho a ser independientes, no importando que se acudiera al mito, la leyenda o incluso a la falsedad: a M\u00e9xico la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola no le hab\u00eda a\u00f1adido ni quitado nada, y en 1821 aparec\u00eda nuevamente para proclamarse, ante la asombrada Europa, como la naci\u00f3n m\u00e1s privilegiada del universo.<br>\nPero si en 1821 se justific\u00f3 una historiograf\u00eda con estos prop\u00f3sitos (como la de Carlos Ma. de Bustamante, el gran creador de la mitolog\u00eda mexicana), en 1992 no se explica ni justifica que contin\u00fae haci\u00e9ndose e incluso avance una visi\u00f3n tan distorsionada de lo que realmente ocurri\u00f3, a menos que los mexicanos sigamos con la necesidad de mitos, leyendas y mentiras para fortalecer nuestra propia imagen.<br>\nTan terrible es pensamos nuestra realidad, tan decepcionante y pesimista que lo mejor es continuar viviendo alrededor de h\u00e9roes sin mancha, de gestas sin par y de haza\u00f1as inimaginables.<br>\nDurante todo el siglo XIX vivimos alucinados por una historiograf\u00eda patri\u00f3tica y patriotera, llena de mitos y mitotes, de buenos y malos que sirvi\u00f3 no hay lugar a dudas para afirmar la nacionalidad mexicana. El mito cumpli\u00f3 cabalmente su funci\u00f3n y ahora podemos admirar enormes monumentos al P\u00edpila y al Ni\u00f1o Artillero, por s\u00f3lo mencionar a unos cuantos.<br>\nLo grave es que convertimos la alucinaci\u00f3n en realidad. El mito se crey\u00f3 a pie juntillas y da miedo superarlo. Tal vez nos espanta vernos desnudos de leyendas y gestas heroicas tanto como nos espant\u00f3 la desnudez del ni\u00f1o de Coyoac\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Dos pasados, un presente<\/strong><\/p>\n<p>Durante el siglo XIX la historiograf\u00eda nacional aviv\u00f3 las pugnas habidas entre liberales y conservadores y leg\u00f3 una visi\u00f3n de nuestra historia poco cr\u00edtica y parcial.<br>\nTan cierto es esto que en nuestro lenguaje cotidiano ratificamos d\u00eda con d\u00eda esta visi\u00f3n est\u00e1tica de la historia de M\u00e9xico, sin asumir una posici\u00f3n cr\u00edtica frente a frases como nos conquistaron, nos dominaron, los espa\u00f1oles destruyeron lo que \u00e9ramos, y otras similares que revelan una psicolog\u00eda colectiva propia de dominados y denuncian una actitud falsa, fruto de una pedagog\u00eda dirigida por el triunfador y dotada en su contenido de elementos eminentemente pol\u00edticos.<br>\n\u00bfQu\u00e9 indican los vocablos \u00e9ramos, nos, o fuimos sino la prueba plena de que desde 1821 a 1992 no hemos avanzado nada, colectivamente hablando, frente a nuestra historia?<br>\nNo niego la utilidad de este tipo de historia escrita, a quien Luis Gonz\u00e1lez ha denominado \u00abhistoria de bronce\u00bb y Cicer\u00f3n \u00abMaestra de vida\u00bb. Es, a no dudarlo, pieza clave en el fortalecimiento del patriotismo de cualquier naci\u00f3n y veh\u00edculo eficaz y grato para la educaci\u00f3n c\u00edvica de ni\u00f1os y j\u00f3venes. Dice Gonz\u00e1lez, \u00abno cabe dudar de su eficacia como especie de predicaci\u00f3n moral y como promoci\u00f3n del esp\u00edritu patri\u00f3tico\u00bb.<br>\nLo cuestionable es que dicha concepci\u00f3n se erija en el \u00fanico modelo del quehacer historiogr\u00e1fico y pretenda imponer la verdad desde la esfera del poder, m\u00e1s que servir de ejemplo y ense\u00f1anza al gobernado. Cuando la historia de bronce pretende monopolizar la interpretaci\u00f3n de lo acaecido en nuestro pasado, no s\u00f3lo frena el desarrollo intelectual sino, lo que es peor, paraliza la visi\u00f3n que los hombres se forjan de su propia imagen, neg\u00e1ndoles la posibilidad de descubrir entre s\u00ed valores desconocidos y fuerzas ignoradas.<br>\nLos mexicanos, por el contrario, rechazamos una visi\u00f3n din\u00e1mica de nuestra historia, m\u00e1s acorde con la realidad y m\u00e1s favorable a nuestra comprensi\u00f3n como entidad cultural, pol\u00edtica y espiritual, \u00fanica e irrepetible en la historia universal.<br>\nCon un claro sentimiento de culpa no superado nos regodeamos en la visi\u00f3n de un pasado ind\u00edgena id\u00edlico que s\u00f3lo en parte nos pertenece, y nos negamos a forjar otra, si no optimista, cuando menos realista de nosotros mismos. Si fuimos antes de la conquista o durante la conquista, es cosa que cualquier persona por poco inteligente que sea puede f\u00e1cilmente negar; sin embargo, no es sencillo entender la construcci\u00f3n del mexicano como producto de un largu\u00edsimo proceso que quiz\u00e1s a\u00fan en nuestros d\u00edas no est\u00e1 del todo concluido.<br>\nLa historia nos condiciona y forma, pero lo hace cotidianamente y nunca nos congela en una determinada forma de ser. Entendidos como proceso o si se quiere como resultado de un proceso resulta obvio concluir que esos trescientos a\u00f1os de dominio hisp\u00e1nico, y el siglo y medio de vida independiente, han sido no s\u00f3lo importantes sino esenciales para construirnos como mexicanos, para ser lo que somos, \u00fanicos y distintos, ajenos ya tanto al pasado ind\u00edgena como al medioevo espa\u00f1ol pero nutridos por ambos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Lo mejor de Am\u00e9rica y Europa<\/strong><\/p>\n<p>Las versiones parciales y falsas de la historia, de nuestra historia, am\u00e9n de congelar nuestra posibilidad de ser mejores nos llenan de pesimismo, lo mejor fue lo que pas\u00f3, lo ido, lo que no se repetir\u00e1; el futuro, en cambio, se presenta como repetici\u00f3n de la frustraci\u00f3n sufrida por la p\u00e9rdida de un para\u00edso ind\u00edgena o colonial que verdaderamente marc\u00f3 nuestra felicidad dentro de la historia. El fracaso, la derrota, la crisis presente, se hacen explicables en la medida en que all\u00e1 atr\u00e1s, en el tiempo, algo o alguien nos impidi\u00f3 ser lo que ya \u00e9ramos.<br>\nEl porvenir, lo \u00fanico que se\u00f1ala con seguridad y certidumbre, es la continuaci\u00f3n de la pugna, la permanencia del manique\u00edsmo paralizante, la prolongaci\u00f3n de la discusi\u00f3n o del debate inconcluso, en aras del triunfo definitivo de Cort\u00e9s o de Cuauht\u00e9moc, Hidalgo o Iturbide, Ju\u00e1rez o Miram\u00f3n, D\u00edaz o el PRI; de un triunfo que, sospechamos, nunca se decidir\u00e1 en favor de nadie.<br>\nAs\u00ed, preferimos solazarnos en las desventuras, masacres y l\u00e1grimas vertidas en 1521, en la injusticia de la encomienda y en los horrores de la inquisici\u00f3n, y hacemos \u00e9nfasis en las deficiencias de una cultura peninsular que no nos supo conducir al progreso material y tecnol\u00f3gico, y llegamos incluso a lamentar la presencia hisp\u00e1nica en nuestro suelo para a\u00f1orar, en ocasiones de franca depresi\u00f3n, el modelo anglosaj\u00f3n, a todas luces m\u00e1s feliz, aparentemente. No nos preocupamos siquiera por analizar si efectivamente lo que creemos, o nos dijeron que ocurri\u00f3, sucedi\u00f3 verdaderamente; o si el propio conocimiento de la historia nacional corresponde a una correcta interpretaci\u00f3n historiogr\u00e1fica.<br>\nSiempre lo he dicho y ahora lo repito: siento profunda envidia por los profesores de historia de nuestras primarias y secundarias. \u00a1Qu\u00e9 poder de convencimiento! \u00a1Qu\u00e9 formidables creadores de mitos indestructibles! iQu\u00e9 manera de forjar un panorama que ni la ciencia, ni la edad, ni el conocimiento, destruir\u00e1n jam\u00e1s!<br>\nMaestros de escuela privada u oficial que jam\u00e1s nos ense\u00f1aron, ni recordaron siquiera, que en nuestros or\u00edgenes se encuentra un doble y magn\u00edfico legado del cual somos herederos: por un lado lo mejor de las culturas mesoamericanas que alcanzan su plenitud entre los pueblos maya, zapoteca, azteca y tarasco, y por otro, de la cultura europea en su feliz tr\u00e1nsito entre el medioevo y el renacimiento, representada por la Castilla del siglo XVI. De lo mejor de Am\u00e9rica y de Europa provenimos, y lejos de mostrar el orgullo que a todas luces nos corresponde por tal motivo, preferimos vernos ante el espejo de la derrota y la humillaci\u00f3n, de la bastard\u00eda y la traici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>M\u00e9xico: nuevo e irrepetible<\/strong><\/p>\n<p>Se nos replicar\u00e1: esto es secuela de una conquista brutal, de un choque injusto, de una dominaci\u00f3n atroz; y los calificativos y ep\u00edtetos podr\u00e1n sumarse hasta lo infinito: degradante, terrible, cruel, inhumana, etc\u00e9tera. S\u00ed, de acuerdo, pero as\u00ed fue, as\u00ed pas\u00f3 y no podemos cambiarlo. No est\u00e1 en nuestras manos modificar un s\u00f3lo segundo del tiempo ido. No nos est\u00e1 permitido variar la historia; lo que al hombre le corresponde es modificar su comprensi\u00f3n y conocimiento sobre el pasado, interpretar el hecho consumado y recrearlo en el presente a trav\u00e9s de su inteligencia y capacidad moral. Y en estas tareas los mexicanos hemos preferido una comprensi\u00f3n, interpetaci\u00f3n y recreaci\u00f3n a todas luces pesimista, denigrante y falsa de lo ocurrido.<br>\nNo es posible negar la violencia, pero s\u00ed podemos preguntarnos, \u00bfnada m\u00e1s hubo brutalidad en la g\u00e9nesis de nuestro mestizaje? \u00bfY qu\u00e9 de aquellas relaciones afectuosas, e incluso amorosas, que existieron entre espa\u00f1oles e ind\u00edgenas y que dieron por fruto un mestizo que lo mismo am\u00f3 a uno que a otra? \u00bfPor qu\u00e9 siempre vernos como hijos de la violencia y no del amor tal y como lo quiso expresar la escultura censurada?<br>\nNadie, ni en la escuela, ni en el discurso oficial, ni en el hogar, y menos en la historiograf\u00eda tradicional, han reparado en las estrechas relaciones de convivencia que debieron darse entre un pueblo y otro: nadie nos habla de las alianzas entre indios y espa\u00f1oles, o de los conflictos entre pueblos ind\u00edgenas, y se tiende a minimizar la llegada del Amor al nuevo mundo y de su aceptaci\u00f3n plena y consciente por parte de miles de ind\u00edgenas.<br>\nY esto me recuerda otra an\u00e9cdota: como es sabido, con motivo de la visita de Su Santidad a M\u00e9xico en 1990, fueron beatificados varios ind\u00edgenas conversos, Juan Diego y los ni\u00f1os m\u00e1rtires tlaxcaltecas. Pues bien, cabe recordar la reacci\u00f3n de quienes siguen pensando en un M\u00e9xico hecho y derecho existente hace ya m\u00e1s de cuatrocientos a\u00f1os: los mismos beatos fueron considerados pura y simplemente como traidores a los ind\u00edgenas y, lejos de merecer loas y altares, debieron ser tachados de infamia por abjurar de sus culturas tradicionales y aceptar la religi\u00f3n del dominador, imperialista y conquistador.<br>\nNo repararon esos autores, por otra parte blancos y barbados que enarbolan la bandera indigenista sin mandato previo de los propios ind\u00edgenas, que con la plena aceptaci\u00f3n de la muerte por la misma fe, esos ind\u00edgenas empezaban a consumar un hecho \u00fanico e irrepetible en la historia universal: el surgimiento de la mexicanidad. Juan Diego y los ni\u00f1os beatos fueron denostados, una vez m\u00e1s, por ser simplemente mexicanos, es decir, por ser nuevos e irrepetibles. Por ver al padre o a la madre, se neg\u00f3 nuevamente al cr\u00edo. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil resulta referir la mexicanidad a momentos y circunstancias donde francamente no pudo darse y qu\u00e9 dif\u00edcil es comprenderla en todo lo que ontol\u00f3gicamente representa!<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Suave Patria, revela tu verdadera historia<\/strong><\/p>\n<p>Aun cuando nos neg\u00e1ramos a aceptar la \u00abvisi\u00f3n de los vencidos\u00bb como la \u00fanica de la historia mexicana, no es in\u00fatil reflexionar sobre la supuesta utilidad de dicha visi\u00f3n, y no est\u00e1 de m\u00e1s pensar sobre el lastre que ella ha representado para impedirnos ver hacia adelante. No, definitivamente no nos hemos reconciliado con nuestro pasado, continuamos viendo atr\u00e1s y no hacia el futuro, y puede ocurrirnos lo que les pasa a quienes s\u00f3lo miran as\u00ed: se convierten en estatuas de sal.<br>\nLos mexicanos seguimos sin resolver el gran dilema de nuestros or\u00edgenes -Cuauht\u00e9moc o Cort\u00e9s- sin querer ver el resultado del choque o del amor, como se prefiera: el mestizo, el hijo negado en Coyoac\u00e1n, y negado mil veces en nuestra realidad sociol\u00f3gica y en nuestro lenguaje cotidiano.<br>\n\u00abiQu\u00e9 triste no provenir de una relaci\u00f3n l\u00edcita!\u00bb: la rid\u00edcula lamentaci\u00f3n se perpet\u00faa y difunde en los siglos ya los cuatro vientos. Y digo rid\u00edcula porque, puesto a pensar, imagino a los espa\u00f1oles lament\u00e1ndose del hecho de que romanos, visigodos, \u00e1rabes, y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 m\u00e1s pueblos, los invadieran y destruyeran; o figurarnos a los franceses desgarr\u00e1ndose a\u00fan las vestiduras por la invasiones francas, burgundias y visig\u00f3ticas, o a los ingleses a\u00f1orando un per\u00edodo anterior a las invasiones normandas.<br>\n\u00a1No hay ninguna seriedad en un manejo de la historia as\u00ed! y sin embargo nosotros y ahora s\u00ed nosotros, lo hemos hecho desde nuestra independencia, repito, apoyados en una historiograf\u00eda a todas luces parcial e interesada.<br>\nNo hace mucho, uno de los mayares historiadores mexicanos contempor\u00e1neos indicaba, a mi gusto, el correcto camino que en un futuro cercano podr\u00edamos intentar transitar, en un ensayo que lleva el sugerente t\u00edtulo: Suave Patria revela ya tu verdadera historia. Creo que gracias a los esfuerzos de \u00e9l y de otros historiadores comprometidos, viejos y j\u00f3venes, no con la pol\u00edtica ni el poder sino con M\u00e9xico, y de varias instituciones formadoras de buenos historiadores, se puede contrarrestar una man\u00eda ya en exceso popularizada que parece tom\u00f3 nuevo impulso en el 500 centenario de no s\u00e9 ya qu\u00e9 cosa: \u00bfdescubrimiento? , \u00bfconquista?, \u00bfencuentro?, \u00bfsojuzgamiento?<br>\nBaste la prueba que de unos a\u00f1os para ac\u00e1 nos ofrece la celebraci\u00f3n del 12 de octubre: concebido en su origen como una fiesta del mestizaje otra vez, de lo nuestro, de lo que somos, ahora ese d\u00eda es causa de pol\u00e9micas y enfrentamientos verbales; por la ma\u00f1ana flores a Col\u00f3n, por la tarde insultos e injurias por provocar, con su haza\u00f1a, la destrucci\u00f3n de lo que fuimos y que hoy nuevamente pretendemos volver a ser. Como si la historia pudiera regresar, como si el tiempo, pudiera borrarse.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>Reconciliaci\u00f3n con nuestras ra\u00edces<\/strong><\/p>\n<p>Frente a estas actitudes hostiles, agresivas y peyorativas, buena parte de la historiograf\u00eda mexicana reciente anuncia una nueva aurora: la superaci\u00f3n de un pasado falseado y la reconciliaci\u00f3n con nuestro propio ser; se avizora en el trabajo cotidiano de historiadores serios, honestos y veraces, el ni\u00f1o de Coyoac\u00e1n como imagen de lo que somos, para bien o para mal, e independientemente de a legitimidad de su origen; desnudo, avanza sin complejos a encontrarse con el espectador, es decir contigo, ansioso tal vez de poder saltar a tu lado para hacerte m\u00e1s f\u00e1cil el transcurrir diario. Atr\u00e1s quedan, orgullosos de ser lo mejor de su \u00e9poca, In hombre y una mujer que, sin voltear hacia un pasado de sangre y fuego, ponen la mirada en el porvenir del ni\u00f1o.<br>\nUna historiograf\u00eda construida sobre la base de la cr\u00edtica de fuentes, del correcto manejo de las reglas de la heur\u00edstica y de la hermen\u00e9utica comprometida, no con el mito que ya no requiere, sino con el presente lleno de sudores, de llanto y tambi\u00e9n de risa de quienes habitamos y nacimos en esta parte del planeta. Una historiograf\u00eda que se da el lujo de comprender el mito pero que no se sirve de \u00e9l, y que prefiere asumir ante todos el compromiso que se\u00f1alara O\u2019Gorman hace a\u00f1os: el dulce amor del historiador por su patria.<br>\nEl gran dilema que se nos presenta a todos al finalizar esta centuria, el reto colectivo a superar es si podremos aceptarnos, identificarnos o descubrirnos en la imagen que esta nueva historiograf\u00eda aporta: si podremos superar el trauma de nuestra historia; si nuestra inconfesada y culposa bastard\u00eda la trastocaremos por una herencia riqu\u00edsima que, por volear al pasado, no hemos sabido descubrir del todo, ni siquiera podido percatarnos que nos pertenece en propiedad.<br>\nEsta labor, es verdad, es tarea inicial del historiador, pero su aceptaci\u00f3n o rechazo ser\u00e1 responsabilidad de todos. La respuesta la dar\u00e1n los a\u00f1os y sin duda se reflejar\u00e1 en lenguaje coloquial de nuestros hijos.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"20411\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Historiograf&iacute;a-estrategia pol&iacute;tica; cuento-realidad; h&eacute;roe-villano; mito-verdad; h&iacute;bridos que intentan sustituir el mestizaje que deber&iacute;a enorgullecernos: lo mejor de Mesoam&eacute;rica y Europa en una cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[6],"class_list":["post-20411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_204"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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