{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Alejandro Sada Mier y Ter\u00e1n","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/alejandro-sada-mier-y-teran\/","title":"Ese no es Benedicto XVI","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"8zCyW0MEv0\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2020\/02\/25\/ese-no-es-benedicto-xvi\/\">Ese no es Benedicto XVI<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2020\/02\/25\/ese-no-es-benedicto-xvi\/embed\/#?secret=8zCyW0MEv0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Ese no es Benedicto XVI&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"8zCyW0MEv0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/revistaIstmo_366_parafrasis-ese-no-es-benedicto-xvi.png","thumbnail_width":1037,"thumbnail_height":480,"description":"A pesar de la excelente actuaci\u00f3n de Anthony Hopkins al interpretar al papa em\u00e9rito en el filme Los dos papas, la construcci\u00f3n de su personaje no se apega a la realidad, hace falta una visi\u00f3n m\u00e1s realista de Benedicto. \u00a0 La reci\u00e9n estrenada pel\u00edcula de Netflix, Los dos papas, tiene distintas cualidades: las actuaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Pryce son espectaculares; con un ritmo \u00e1gil, Fernando Meirelles presenta la historia de una amistad conmovedora en la que se atan y desatan nudos profundos. Dos hombres luchan por enfrentarse con la conciencia limpia a las exigencias de lo que necesita la Iglesia. En medio de abismales diferencias, crece, gracias al fermento de la humildad, el espacio del encuentro, la reconciliaci\u00f3n, el di\u00e1logo y la ayuda mutua. Sin embargo, la pel\u00edcula tiene un problema serio: presenta como \u00abinspirados en hechos reales\u00bb demasiadas ficciones. Cuando uno trata acerca de personas reales, aparece un nuevo elemento para juzgar la obra: su fidelidad a la realidad. Si un pintor dibuja un retrato, podemos decir si es una buena o mala pintura, pero adem\u00e1s podemos decir si se parece o no a la persona que retrata, si le hace justicia. En los \u00faltimos tres a\u00f1os me he dedicado, casi exclusivamente, a estudiar la vida y la obra de uno de los personajes que la pel\u00edcula intenta retratar: Joseph Ratzinger\/Benedicto XVI, y tengo que decir que, independientemente de las cualidades de la pel\u00edcula, su figura se encuentra tremendamente desfigurada. El hombre que personifica Hopkins es ambicioso, busca el control y el poder, est\u00e1 obsesionado con la homosexualidad, el celibato y las reglas, es un individuo solitario y triste, no sabe de cambios y desarrollos sino tan solo de estancamientos, no sabe de puentes, solo de muros, su pontificado es un fracaso, su mayor virtud es quitarse del camino reconociendo su incapacidad para entender lo que necesita la Iglesia. As\u00ed no es el verdadero Benedicto XVI. Las voces de quienes conocen personalmente a Ratzinger, o se han acercado a sus textos y a su biograf\u00eda, atestiguan la injusticia de la caricatura medi\u00e1tica que dibuja la pel\u00edcula. Su exalumno Vincent Twomey, por ejemplo, lo describe como \u00abun hombre t\u00edmido, humilde, pero valiente, cuya sonrisa espont\u00e1nea transmite calor, alegr\u00eda y esperanza\u00bb1 y cuenta que entre sus conocidos \u00abRatzinger es descrito como un escuchador consumado [\u2026] atento a las voces de otros, sean grandes o peque\u00f1as, ya se trate de grandes pensadores del pasado o de serios cr\u00edticos del presente. \u00c9l escucha a quien sea que tenga algo que decir\u00bb.2 El cardenal de Colonia, Joachim Meisner, lo retrata como un hombre \u00ab[tan] inteligente como una docena de profesores y [tan] devoto como un ni\u00f1o que recibe la primera comuni\u00f3n\u00bb.3 Peter Seewald cuenta c\u00f3mo desde que le conoci\u00f3, tuvo la impresi\u00f3n de que se encontraba delante de una persona \u00absensible y amigable: alguien a quien le gusta comunicarse, que sabe escuchar pacientemente\u00bb;4 cuenta de \u00e9l que es \u00abuna persona que entiende a los hombres, que ha conservado la viveza de la juventud. Alguien que no se ha consumido prematuramente, sino que se ha conservado, de alg\u00fan modo, lozano\u2026 y cuya humildad \u2013con la que hace grande lo peque\u00f1o\u2013 impresiona\u00bb.1 Cuando uno lee este tipo de descripciones se pregunta cu\u00e1l ser\u00eda la fuente de la que se form\u00f3 el personaje de la pel\u00edcula de Meirelles. \u00bfQu\u00e9 historias de Ratzinger leyeron? La respuesta es obvia. Han creado un personaje a partir de los clich\u00e9s de la prensa. Quisiera subrayar algunos errores importantes del personaje de Hopkins, con el fin de enmendar la imagen Benedicto XVI y hacerle justicia. \u00a0 \u00a0 TRES DESATINOS El primero ocurre en el proceso del c\u00f3nclave. El supuesto Ratzinger aparece como un personaje pol\u00edtico, \u00e1vido de poder, que desea ardientemente ser electo. Mientras desayunan los cardenales, uno de ellos, citando a Plat\u00f3n dice que \u00abel requisito m\u00e1s importante de cualquier l\u00edder es no querer ser l\u00edder\u00bb, a lo que un interlocutor a\u00f1ade: \u00abpor eso no debe ser Ratzinger; \u00e9l en verdad lo desea\u00bb. La realidad, sin embargo, es diametralmente opuesta. Su secretario, Mons. Georg G\u00e4nswein, asegura que \u00aben los a\u00f1os precedentes, jam\u00e1s el cardenal Ratzinger hab\u00eda presionado para alzarse al oficio m\u00e1s alto de la Iglesia cat\u00f3lica. Al contrario, entonces so\u00f1aba vivamente con una circunstancia que le hubiera permitido escribir en paz y tranquilidad algunos \u00faltimos libros\u00bb.6 Es sabido que Ratzinger pidi\u00f3 su renuncia a Juan Pablo II hasta tres veces y que a\u00f1oraba el d\u00eda de poder dedicarse de lleno a la teolog\u00eda y a la oraci\u00f3n.7 Eso explica que justo despu\u00e9s del anuncio del nombre en el c\u00f3nclave, Ratzinger se girara hacia el crucifijo diciendo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo conmigo? Ahora tienes t\u00fa la responsabilidad, \u00a1debes guiarme!, Yo no puedo\u2026\u00bb.8 As\u00ed contaba \u00e9l mismo su experiencia a un grupo de peregrinos: \u00abCuando, lentamente, el desarrollo de las votaciones me permiti\u00f3 comprender que, por decirlo as\u00ed, la guillotina caer\u00eda sobre m\u00ed, me qued\u00e9 desconcertado. Cre\u00eda que hab\u00eda realizado ya la obra de toda una vida y que pod\u00eda esperar terminar tranquilamente mis d\u00edas. Con profunda convicci\u00f3n dije al Se\u00f1or:\u00a0\u00a1no me hagas esto! Tienes personas m\u00e1s j\u00f3venes y mejores, que pueden afrontar esta gran tarea con un entusiasmo y una fuerza totalmente diferentes.\u00bb9 El segundo gran desacierto es el m\u00e1s grave. Hay un momento en el que el personaje de Hopkins se confiesa. Entre sus pecados se le atribuye que no puso suficiente atenci\u00f3n a las acusaciones de los abusos cometidos por Marcial Maciel. Esto es una terrible calumnia que tiene que ser desmentida. Quiz\u00e1 no exista alguien que haya peleado con m\u00e1s energ\u00eda que Ratzinger para que se hiciera justicia en el caso de Maciel. Como valoraba acertadamente el antiguo portavoz de la Santa Sede, la tolerancia cero con la pedofilia \u00abha sido uno de los aspectos m\u00e1s dolorosos del pontificado de Benedicto XVI\u00bb.10 Y es que el papa se encarg\u00f3 deliberadamente de hacer estallar la cuesti\u00f3n durante su pontificado. Como se explica en el estudio de Roberto Regoli, \u00abBenedicto XVI hab\u00eda afrontado la cuesti\u00f3n ya como cardenal"}