{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"H\u00e9ctor Zagal","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/hector-zagal\/","title":"Gabinete de curiosidades","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"BSyldKuvzU\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2019\/11\/11\/gabinete-de-curiosidades\/\">Gabinete de curiosidades<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2019\/11\/11\/gabinete-de-curiosidades\/embed\/#?secret=BSyldKuvzU\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Gabinete de curiosidades&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"BSyldKuvzU\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/revistaIstmo_364_giroscopio-gabinete-de-curiosidades.png","thumbnail_width":1037,"thumbnail_height":480,"description":"Los egipcios tardaban m\u00e1s o menos setenta d\u00edas en momificar un cuerpo. Un largo proceso. Lo primero era eviscerar el cuerpo, que es una manera elegante de decir que lo destripaban. Se extra\u00eda el cerebro por la nariz con unos ganchos y los embalsamadores introduc\u00edan en su lugar una sustancia que licuaba los restos de la masa encef\u00e1lica. \u00bfQuieren unas quesadillas de sesos? Una vez que el cad\u00e1ver quedaba como fruta deshidratada, se le rellenaba de sustancias arom\u00e1ticas. Los orificios corporales se taponaban con cera de abeja y se vendaba el cuerpo con lino y resinas. Si los deudos eran adinerados, pod\u00eda a\u00f1adirse una m\u00e1scara mortuoria y un bonito sarc\u00f3fago. Para nuestro infortunio, desconocemos muchos detalles del procedimiento, porque los momificadores no grababan tutoriales para YouTube. Pero si hubiera uno, sin duda lo ver\u00edamos porque nos parece curioso. \u00bfO no les llam\u00f3 la atenci\u00f3n? \u00bfY si les contamos que el nombre de la marca Nike proviene del griego antiguo y no del ingl\u00e9s? Nik\u00e9 significa \u00abvictoria\u00bb y el concepto muy pronto fue personificado por una divina mujer alada. El \u00c1ngel de la Independencia de la Ciudad de M\u00e9xico es, en realidad, una Victoria emplumada. Seg\u00fan los te\u00f3logos cristianos y musulmanes, los \u00e1ngeles no tienen sexo, mientras que la escultura que corona nuestra columna de la Independencia luce unos senos casi pornogr\u00e1ficos. \u00bfSab\u00edan que Hitler ten\u00eda un equipo de catadoras para evitar que fuese envenenado? Al modo de los reyes de la antig\u00fcedad, aquellas mujeres probaban los platillos para proteger al mandatario durante la guerra. Por cierto, Hitler adoraba a sus perros y era vegetariano, lo que no le impidi\u00f3 asesinar a millones de personas. Evidentemente, eso no habla mal de los vegetarianos, sino de Hitler. Y ya por este camino de las curiosidades, \u00bfsab\u00edan que las palabras taco y tortilla no provienen de lenguas prehisp\u00e1nicas? Para terminarla de amolar, tampoco charro proviene del n\u00e1huatl, ni siquiera del castellano, sino del euskera. En cambio, las palomitas de ma\u00edz son un invento mexica; l\u00e1stima que Moctezuma no las haya patentado. Lo que queremos decir es que, como sentenci\u00f3 Arist\u00f3teles, \u00abtodos los hombres quieren saber\u00bb. Instagram y Facebook se nutren de esta urgencia humana y revelan un impulso por conservar y compartir aquello que llam\u00f3 nuestra atenci\u00f3n, aquello que despert\u00f3 nuestra curiosidad. A partir del siglo XVI, la revoluci\u00f3n econ\u00f3mica, cient\u00edfica y cultural del Renacimiento se reflej\u00f3 en los gabinetes de curiosidades, tambi\u00e9n conocidos como \u00abcuartos de maravillas\u00bb o \u00absalas de artes y prodigios\u00bb en espa\u00f1ol; wunderkammern entre los alemanes; cabinets de curiosit\u00e9s, entre los franceses y wonder chambers entre los ingleses. Eran estancias donde los reyes, los nobles y los burgueses coleccionaban objetos fuera de lo com\u00fan. \u00bfSe imaginan la cantidad de objetos nuevos y animales desconocidos que llegaban en aquella \u00e9poca desde Am\u00e9rica y \u00c1frica? Desde finales del siglo XVI hasta principios del siglo XVIII, contar con un gabinete de curiosidades para mostrar a los invitados en casa, daba prestigio. En estas c\u00e1maras, se reun\u00edan objetos dis\u00edmbolos, cuyo com\u00fan denominador era provocar sorpresa y extra\u00f1eza. Por ejemplo, Pedro el Grande orden\u00f3 que desde todos los confines de Rusia se le enviaran los cad\u00e1veres de los ni\u00f1os y animales nacidos con malformaciones. Su colecci\u00f3n lleg\u00f3 a contener siete mil piezas, desde huesos de mamut hasta los huesos de un hombre gigante, quien le hab\u00eda servido como buf\u00f3n en su corte. Contra lo que uno podr\u00eda imaginar, el inter\u00e9s del zar era, a su modo, cient\u00edfico. Los monarcas espa\u00f1oles tambi\u00e9n tuvieron su \u00abReal Gabinete de Curiosidades\u00bb, nutrido con piezas que les llegaban desde su inmenso imperio: un calamar gigante, un oso panda, un elefante asi\u00e1tico. Rodolfo II de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio y rey de Hungr\u00eda, coleccion\u00f3 en su gabinete artefactos mec\u00e1nicos, libros de magia y alquimia, curiosidades chinas, fetos malformados y clavos del arca de No\u00e9. No era raro que algunos gabinetes de curiosidades se ufanaran de tener cuernos de unicornio o sangre de drag\u00f3n. Fernando II de Tirol form\u00f3 en su castillo de Ambras (Austria) una imponente c\u00e1mara de arte y curiosidades, donde hab\u00eda joyas, peque\u00f1os aut\u00f3matas (como robots) y cuadros que documentaban enfermedades y malformaciones. Tradicionalmente, la colecci\u00f3n de un gabinete de curiosidades se agrupaba en cuatro secciones. La colecci\u00f3n de artificialia reun\u00eda obras de arte y antig\u00fcedades. Naturalia agrupaba objetos naturales, si eran raros se colocaban en exotica. Finalmente, scientifica que albergaba instrumentos cient\u00edficos. \u00bfPor qu\u00e9 coleccionar esto o aquello? \u00bfS\u00f3lo por acumular? Hay una diferencia clave entre el coleccionista y el acumulador; y es que el acumulador consigue cosas y las agrupa sin sentido, simplemente por necedad. En cambio, el coleccionista tiene una clasificaci\u00f3n. Compra obras solamente de tal pintor o figuras de acci\u00f3n de acuerdo a una idea bien pensada. En realidad, hay una relaci\u00f3n \u00edntima entre el coleccionista y los objetos que colecciona. Toda colecci\u00f3n hecha por un particular, habla de la personalidad del coleccionista. Despu\u00e9s de conocer la c\u00e1mara de maravillas de Rodolfo II, un visitante coment\u00f3 con buena dosis de iron\u00eda: una colecci\u00f3n digna de su due\u00f1o. Dinos qu\u00e9 coleccionas y te diremos qui\u00e9n eres. Hay acumuladores y coleccionistas bastante extravagantes. Existen, por ejemplo, casos de personas que acumulan basura, un trastorno que se le conoce como s\u00edndrome de Di\u00f3genes. El nombre claramente hace alusi\u00f3n al fil\u00f3sofo de Sinope quien asum\u00eda la independencia de bienes materiales como la mejor forma de vida. En el caso del s\u00edndrome, uno es dependiente de la basura. Un gabinete de curiosidades era, por definici\u00f3n, una colecci\u00f3n con orden a capricho del due\u00f1o, donde los objetos se apilaban el uno sobre el otro, sin m\u00e1s pretensi\u00f3n que sorprender al espectador. Pero a partir del siglo XVIII, los gabinetes de curiosidades fueron cayendo en desuso. El museo comenz\u00f3 a desplazar lenta, pero eficazmente, al gabinete. Los nuevos museos exhib\u00edan sus piezas desde un punto de vista cient\u00edfico y, por ende, eran enemigos del desorden, del misterio, de la extravagancia. Los museos tal como los conocemos, salvo Ripley, no pretenden exhibir rarezas ni sorprender al p\u00fablico. Sin embargo, al"}