{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Alfredo Troncoso","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/alfredo-troncoso\/","title":"C\u00f3mo mi mayonesa lleg\u00f3 a ser bella","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"lHYGJE4Env\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2018\/05\/08\/como-mi-mayonesa-llego-a-ser-bella\/\">C\u00f3mo mi mayonesa lleg\u00f3 a ser bella<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2018\/05\/08\/como-mi-mayonesa-llego-a-ser-bella\/embed\/#?secret=lHYGJE4Env\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;C\u00f3mo mi mayonesa lleg\u00f3 a ser bella&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"lHYGJE4Env\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/RevistaIstmo_355_PARAFRASIS_El-deporte-su-practica-contemplacion-y-belleza.jpg","thumbnail_width":1037,"thumbnail_height":480,"description":"When I am working on a problem, I never think about beauty but when I have finished, if the solution is not beautiful, I know it is wrong. Buckminster Fuller \u00a0 En la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, los artificios para establecer asociaciones emocionales entre productos y aspiraciones empiezan a transparentarse. \u00a0 \u00daltimamente mi alacena ha sido el escenario de una peque\u00f1a revoluci\u00f3n. Han desaparecido perentoriamente los frascos de anodinas mayonesas que poblaban la repisa de mostazas, salsas y, siguiendo una taxonom\u00eda que tal vez mi esposa sabr\u00eda explicar \u2013\u00bfacaso cierta prevalencia del noble vidrio?\u2013, aceites y vinagres. En lugar de los eficaces y quiz\u00e1 intencionalmente esbeltos envases prometiendo m\u00e1s sabor, menos calor\u00edas y alguna insospechada virtud del lim\u00f3n, casi todos en austeros materiales pl\u00e1sticos, reinan ahora, al lado de las elegantes mostazas de Dijon y los untuosos aceites de oliva, unos frascos imp\u00fadicamente gordos y voluptuosos firmados por una marca que mi alacena apenas conoc\u00eda. Lo interesante es que la humilde mayonesa usurpa su lugar sin complejo alguno en medio de productos que uno pensar\u00eda de mayor pedigr\u00ed. Y lo hace sin recurrir a negros, dorados y dem\u00e1s indicadores de alcurnia. \u00a1Todo lo contrario! La etiqueta hace de complemento al empaque, proclamando desenfadadamente que es \u00ab(Realmente) deliciosa mayonesa\u00bb, proponiendo la representaci\u00f3n de una generosa cucharada y ofreciendo los inevitables datos alimenticios. El todo funciona tan bien que el frasco en cuesti\u00f3n tiene derecho a comparecer en la mesa, aun cuando su destino no sea hacer tolerable un hotdog o unos nuggets de pollo, sino aderezar un langostino, ofreciendo su generosa apertura al tintineo de quien inserta el cuchillo y obtiene una densa y, es cierto, algo paliducha sustancia. \u00a1El rev\u00e9s del frasco se apresura a garantizar que no hay aditivos o colorantes! En suma, una mayonesa industrial \u2013pero hecha con \u00abhuevos de gallinas libres\u00bb\u2013 no s\u00f3lo ha desplazado a su competencia, ha tambi\u00e9n reclamado un lugar m\u00e1s digno en la alacena y hasta en la mesa. \u00bfLa raz\u00f3n? Podr\u00e1 parecer fuera de lugar dada la humildad del producto, pero una palabra bastar\u00e1: belleza. \u00a0 NEGOCIO Y OCIO Quien reserve la palabra para usos m\u00e1s elevados \u2013la belleza de la naturaleza, de la persona amada, de una partita de Bach o incluso, haciendo concesiones, de su auto o vestimenta\u2013, podr\u00e1 objetar a esta manera de hablar en t\u00e9rminos est\u00e9ticos de un objeto de consumo cotidiano y, por si fuera poco, barato. Tambi\u00e9n podr\u00e1 objetar, desde otro extremo, quien define su trabajo cotidiano al margen de la experiencia est\u00e9tica, uno de esos empresarios industriales que parecen intuir la etimolog\u00eda latina de \u00abnegocio\u00bb como negaci\u00f3n del ocio y hacen un corte radical entre su vida de negocios por un lado y su vida familiar, cultural, espiritual, etc\u00e9tera, por otro. La primera objeci\u00f3n cuenta seguramente con pocos representantes, en la medida que, a mediados del siglo pasado, la cuesti\u00f3n fue ampliamente discutida y resuelta. Se pueden todav\u00eda leer con deleite los textos de Marshall Mc Luhan donde se afirma que \u00abel deporte es el arte del pueblo\u00bb; los de Barthes, donde se discurre sagazmente sobre la semi\u00f3tica de \u00absap\u00f3nidos y detergentes\u00bb; los de Eco donde se discuten los m\u00e9ritos de los c\u00f3mics y la entonces llamada \u00abcultura de masas\u00bb; pero la cuesti\u00f3n est\u00e1 hoy dirimida y quedar\u00e1n s\u00f3lo unos pocos \u00abapocal\u00edpticos ante la cultura de masas\u00bb que le nieguen toda dimensi\u00f3n est\u00e9tica. La segunda posici\u00f3n, sin embargo, es todav\u00eda muy concurrida y, como quisiera argumentar a continuaci\u00f3n, muy peligrosa para aquellos que la sostienen: a saber, gente de negocios, industriales, mercad\u00f3logos\u2026 \u00a0 LA MAYONESA-ARTE Dice Matthew Stewart, autor del corrosivo The Management Myth1, que \u00abno importa en qu\u00e9 a\u00f1o estemos, Tom Peters dir\u00e1 que es el m\u00e1s temible de todos los tiempos\u00bb. La idea de los gur\u00faes del management es, seg\u00fan Stewart, generar suficiente miedo entre los aspirantes a CEO para que sean m\u00e1s receptivos a mensajes tipo: nunca como ahora ha habido tanta incertidumbre, tan determinante cambio tecnol\u00f3gico\u2026 ergo, ha sonado la hora obligatoria de la creatividad, el design thinking, el storytelling, el storydoing y cuanta certeza quiera vendernos el gur\u00fa en turno. Lo parad\u00f3jico es que antes de la actual corriente de consultores pregonando la apertura creativa, los expertos del management hab\u00edan promovido exactamente lo contrario, una actitud tecno-cient\u00edfica, en buena medida responsable por la desconexi\u00f3n de los directivos actuales ante las realidades culturales \u00abajenas a los negocios\u00bb. En todo caso, no creo que el cambio tecnol\u00f3gico y la incertidumbre sean la raz\u00f3n por la cual hoy se impone una perspectiva m\u00e1s imaginativa, m\u00e1s creativa\u2026 m\u00e1s art\u00edstica; no, al menos, en el terreno de la humilde mayonesa. Creo que la creatividad y la narrativa han acompa\u00f1ado ya durante d\u00e9cadas los esfuerzos de empresarios, mercad\u00f3logos y consumidores. Asimismo, pienso que la inestabilidad y la incertidumbre no son exclusivos de nuestra \u00e9poca, que los grandes empresarios de todos los tiempos han tenido que enfrentarse al riesgo. \u00bfPor qu\u00e9 entonces hoy resulta, si no inevitable, por lo menos importante recurrir a la est\u00e9tica? Para decirlo de manera menos novedosa: \u00bfpor qu\u00e9 es tan necesario hoy, en nuestro siglo de digitalizaci\u00f3n y singularidad en ciernes, volver a algo tan antiguo como la elemental exigencia de belleza, cuando de producir, mercadear y consumir se trata? \u00bfNo se supon\u00eda que hab\u00edamos dado con una manera m\u00e1s cient\u00edfica de administrar la producci\u00f3n y mercadeo de bienes? La respuesta es mucho menos s\u00fabita, inestable y novedosa de lo que podr\u00eda pensarse. Se puede entender a trav\u00e9s de las progresivas etapas en la maduraci\u00f3n de los mercados y a partir de marcos te\u00f3ricos planteados hace m\u00e1s de 2000 a\u00f1os. Etapa 1. La mayonesa conveniente: nacimiento de un commodity Hagamos un poco de prehistoria-ficci\u00f3n: imaginemos la ya remota \u00e9poca de los or\u00edgenes de la mayonesa industrializada antes del branding, con su obsesi\u00f3n por la diferenciaci\u00f3n; s\u00f3lo trademarks. La resistencia, casi extinta hoy, de los que prefieren batir su mayonesa manualmente fue seguramente tan d\u00e9bil; la conveniencia de tenerla siempre a disposici\u00f3n tan atractiva y las barreras de entrada tan insignificantes"}