{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Alberto Ross","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/alberto-ross\/","title":"El deporte: su pr\u00e1ctica, contemplaci\u00f3n y belleza","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"hllUdBvOqC\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2018\/04\/24\/el-deporte-su-practica-contemplacion-y-belleza\/\">El deporte: su pr\u00e1ctica, contemplaci\u00f3n y belleza<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2018\/04\/24\/el-deporte-su-practica-contemplacion-y-belleza\/embed\/#?secret=hllUdBvOqC\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El deporte: su pr\u00e1ctica, contemplaci\u00f3n y belleza&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"hllUdBvOqC\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/RevistaIstmo_355_PARAFRASIS_El-deporte-su-practica-contemplacion-y-belleza.jpg","thumbnail_width":1037,"thumbnail_height":480,"description":"Pareciera que existe una brecha insalvable entre los fan\u00e1ticos y los cr\u00edticos del deporte. \u00bfHay algo m\u00e1s que alienaci\u00f3n en la afici\u00f3n al deporte? \u00a0 Utilizar la frase \u00abmente sana en cuerpo sano\u00bb para promover la salud integral es, en cierto modo, la historia de un malentendido. El primer texto literario que la recoge se remonta al siglo II. En las S\u00e1tiras de Juvenal, encontramos la sentencia \u00aborandum est ut sit mens sana in corpore sano\u00bb, cuya traducci\u00f3n al espa\u00f1ol podr\u00eda ser: \u00abhay que orar por una mente sana en un cuerpo sano\u00bb. No se trata pues, de una exhortaci\u00f3n a cultivar la salud tanto de la mente como del cuerpo, sino a orar para que ambas sean concedidas al que hace oraci\u00f3n. A pesar de la disonancia entre el sentido original y nuestro uso, hoy en d\u00eda recurrimos a dicha expresi\u00f3n para se\u00f1alar la importancia de un desarrollo humano en sentido amplio. De ah\u00ed se desprende la valoraci\u00f3n positiva de ciertas actividades como el ejercicio f\u00edsico. Nuestra sociedad, por distintas razones, suele tener una predisposici\u00f3n positiva frente a la pr\u00e1ctica del deporte y es deseable que as\u00ed sea. La m\u00e1s importante es que se trata de una de las principales causas de la salud, uno de los bienes m\u00e1s preciados para cualquier persona. Adem\u00e1s, no s\u00f3lo fomenta un bienestar f\u00edsico, sino tambi\u00e9n psicol\u00f3gico, social y est\u00e9tico. De ah\u00ed, por ejemplo, que la promoci\u00f3n de actividades deportivas sea una de las principales estrategias para cualquier campa\u00f1a de prevenci\u00f3n de adicciones. Incluso, podr\u00edamos decir que practicar un deporte es una de las tantas formas que tenemos de incorporarnos y de vivir en una tradici\u00f3n cultural en particular. Quiz\u00e1s, por este motivo, muchos de los \u00eddolos y de los referentes de las nuevas generaciones son deportistas profesionales. Vale la pena decir que el deporte, adem\u00e1s de beneficiar a quien lo practica, ha dado lugar a una de las industrias m\u00e1s grandes del mundo, ya sea por los espacios creados para su pr\u00e1ctica, como por todos los bienes y servicios que genera a su alrededor \u2013ropa, calzado, medicamentos, tecnolog\u00eda, entretenimiento, espect\u00e1culo, etc\u00e9tera\u2013. De acuerdo con el reporte m\u00e1s reciente de la IHRSA (International Health, Racquet &amp; Sportsclub Association), hay casi 200 mil clubes deportivos en el mundo y alrededor de 160 millones de usuarios \u2013o, al menos, de personas inscritas en ellos\u2013. A partir de estas cifras, se calcula que es una industria de $83.1 billones de d\u00f3lares. Nada mal para un sector que sigue en crecimiento. El deporte pues, parece ser bueno para la salud, bueno para la sociedad y un buen negocio. No obstante ello, no todo son flores y alabanzas, sino que tambi\u00e9n cuenta con algunos detractores que vale la pena visitar. \u00a0 EL DEPORTE AL BANQUILLO El mundo deportivo se enfrenta, en distintos contextos, con algunos cr\u00edticos muy agudos. Quiz\u00e1s no del deporte o de la actividad f\u00edsica en s\u00ed misma, pero s\u00ed de algunas de sus modalidades. Un ejemplo cl\u00e1sico de ello lo encontramos en el escritor argentino Jorge Luis Borges, quien sol\u00eda decir que el futbol era uno de los mayores cr\u00edmenes cometidos por Inglaterra. A su juicio, este deporte promueve las m\u00e1s bajas pasiones, el cortoplacismo, la violencia y el sectarismo. \u00bfExagerado? Si vemos los enfrentamientos que se dan cada fin de semana entre ciertas barras, porras y grupos de animaci\u00f3n alrededor del mundo, la apreciaci\u00f3n de Borges no parece del todo descabellada. En opini\u00f3n de algunos cr\u00edticos de la cultura contempor\u00e1nea, las observaciones borgeanas sobre el futbol tambi\u00e9n aplicar\u00edan para otros deportes como el basquetbol, el futbol americano, el b\u00e9isbol y el resto de los que se practican masivamente. Entregarse a la vivencia intensa de estos deportes no ser\u00eda m\u00e1s que la expresi\u00f3n del deseo de una vida paradis\u00edaca ajena a la dura existencia cotidiana. Una forma de evasi\u00f3n de las propias responsabilidades. El escritor Rudyard Kipling dec\u00eda que los aficionados al futbol eran almas peque\u00f1as, mientras que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Theodor Adorno afirmaba que el deporte \u2013junto con el cine y la m\u00fasica de masas\u2013, hac\u00edan inevitable la infantilizaci\u00f3n generalizada de las mentes. Dos adultos peleando en la calle simplemente porque son partidarios de equipos distintos parece, en efecto, un comportamiento infantil, con el perd\u00f3n de los ni\u00f1os. Los deportes ol\u00edmpicos, cabe decir, lograron escapar por un tiempo de estas cr\u00edticas. En la medida que estaban reservados para la participaci\u00f3n de deportistas amateurs, conservaban un halo de pureza que termin\u00f3 por ceder al paso del tiempo y a las fuerzas del libre mercado. La mercadotecnia, los patrocinios y la apertura a los deportistas profesionales en los juegos ol\u00edmpicos fueron suficiente para que los participantes en las olimpiadas se convirtieran tambi\u00e9n en blanco de las cr\u00edticas a las sociedades de consumo posmodernas. El asunto, sin embargo, admite tambi\u00e9n otras miradas. No cabe duda de que la comprensi\u00f3n cabal de la cultura de nuestro tiempo reclama un examen profundo del fen\u00f3meno deportivo y de su integraci\u00f3n en la vida de las personas. El mundo \u2013o una parte significativa de \u00e9l\u2013, se detiene todos los d\u00edas o cada fin de semana para mirar la competencia en turno: los Juegos Ol\u00edmpicos, los Mundiales, los torneos locales, los internacionales y, en muchos casos, tambi\u00e9n sus repeticiones. Los deportes invaden los peri\u00f3dicos, el arte, la moda, las sobremesas y todos los \u00e1mbitos de la cultura. Basta con mirar que todos los fines de semana encontramos campos deportivos repletos de amateurs que dejan el cuerpo y el alma en las canchas. \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de esta fuerza que arrastra a tantas personas consigo? \u00bfHay algo m\u00e1s que un signo apocal\u00edptico de enajenaci\u00f3n en todo ello? A mi juicio, s\u00ed que lo hay. Hay buenas razones para reconocer que los deportes son una fuente real de ilusiones, temores, pasiones y alegr\u00edas, lo cual nos revela que estamos frente a un fen\u00f3meno genuinamente humano y, como en muchas otras cosas, debemos distinguir lo esencial y lo accidental o perif\u00e9rico, as\u00ed como entre las causas (o los responsables) y los efectos (o los"}