{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Sin\u00f3nimos para la fiesta","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"e5wJmqRJ3B\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2017\/01\/26\/sinonimos-para-la-fiesta\/\">Sin\u00f3nimos para la fiesta<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2017\/01\/26\/sinonimos-para-la-fiesta\/embed\/#?secret=e5wJmqRJ3B\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Sin\u00f3nimos para la fiesta&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"e5wJmqRJ3B\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Aunque es todo sonrisas, la fiesta es una cosa muy seria para la historia y la cultura. \u00a0 Dicen que la lengua finesa cuenta con unas 40 palabras para referir la nieve. Se la han de pasar incre\u00edble. \u00bfImaginan? \u00bfOcho meses de invierno? El castellano, en cambio, no es muy prol\u00edfico con este fen\u00f3meno. Dudo que en Veracruz haya ca\u00eddo nieve en los \u00faltimos 200 a\u00f1os y las peores nevadas en Durango o Ciudad Ju\u00e1rez son algo ordinario en Helsinki. Pero, si buscamos sin\u00f3nimos de la palabra \u201cfiesta\u201d, creo que les damos tres revolcadas a los n\u00f3rdicos en su propia nieve: farra, juerga, parranda, verbena, guateque, pachanga, jarra, fiestirri\u2026 son los primeros que me vienen a la mente, antes de que se me acabe el aliento. No en balde, los pueblos de habla hispana tenemos una mala imagen como aut\u00e9nticos maestros del despapaye. Pareciera que esa sombra cruzara el Atl\u00e1ntico, partiendo desde los Pirineos, desembarcara en Veracruz y recorriera a galope el continente hasta la Patagonia. S\u00ed, los hispanoamericanos tenemos una mala fama de parranderos. Cierto o no, el estereotipo es algo con lo que tenemos que lidiar. En esta ocasi\u00f3n, contra viento y marea, me propongo hacer un elogio de la fiesta. Y que se arma la parranda\u2026 Si los griegos o los romanos hubieran escrito La Biblia, hubiesen coronado la creaci\u00f3n no s\u00f3lo con un descanso, sino con un banquete. Es una actitud absolutamente mediterr\u00e1nea \u00e9sta de amar los convites. La Il\u00edada y La Odisea, que con tanta devoci\u00f3n estudiaron los romanos, no dejan de lado ninguna ocasi\u00f3n para festejar algo: el reencuentro, un invitado, el triunfo, la derrota, el funeral, etc\u00e9tera. El chiste es reunirnos. Incluso con los difuntos hay comida de por medio. \u00bfSe acuerdan de la invocaci\u00f3n de muertos en La Odisea? Ulises, vino y comida de por medio, aprovecha su visita al Hades para chismorrear con los fantasmas de todos sus amigos y enemigos. Esta tradici\u00f3n pervive. Durante mi doctorado, compart\u00ed departamento en Europa con gente de otras nacionalidades; si alguien ten\u00eda necesidad de comer acompa\u00f1ado, hacer ruido y beber, siquiera un poquito, \u00e9ramos los portugueses, italianos, mexicanos, argentinos, espa\u00f1oles, etc\u00e9tera. Los anglosajones, asi\u00e1ticos o europeos del este sol\u00edan ser m\u00e1s hoscos para las reuniones (aunque tambi\u00e9n tienen lo suyo). Pero la verdad sea dicha, la fiesta va en nuestras venas latinas. Un estadounidense o un dan\u00e9s puede comer solo, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que el peri\u00f3dico. \u00bfNosotros? La palabra \u201cfiesta\u201d est\u00e1 asociada al lat\u00edn fanum, \u201ctemplo\u201d. La festividad de un pueblo est\u00e1 intr\u00ednsecamente asociada a la religi\u00f3n. A\u00fan hoy en d\u00eda, nuestros mayores puentes y pachangas tienen que ver con una festividad religiosa: D\u00eda de Reyes, D\u00eda de Muertos, Semana Santa, Virgen de Guadalupe. Si exceptuamos el 15 de septiembre, nuestros d\u00edas festivos m\u00e1s arraigados remiten a la religi\u00f3n, como es el caso del domingo. En muchos casos, alguna festividad pagana termin\u00f3 por ser absorbida o sintetizada por una de corte cristiano. La Navidad, por ejemplo, termin\u00f3 por absorber las saturnales romanas. Estas festividades se celebraban en honor de Saturno y serv\u00edan para se\u00f1alar el cierre de ciclo de la agricultura, con su debido descanso. Los romanos, habituados al guateque, lo celebraban con un carnaval (otra fiesta muy bien adaptada) y un banquete en honor del Sol Invictus, hacia el 25 de diciembre. Con el influjo del cristianismo, la intenci\u00f3n de las festividades decembrinas cambi\u00f3 totalmente, pero conserva el sentido latino del cierre de ciclo. La fiesta, m\u00e1s all\u00e1 de su dimensi\u00f3n religiosa, tiene sentido como excepci\u00f3n que confirma la regla. La excepci\u00f3n del trabajo. Bien entendida, se instaura adem\u00e1s como m\u00e9rito al esfuerzo. Dios, recordemos El G\u00e9nesis, consagra el s\u00e9ptimo d\u00eda al descanso, luego de seis d\u00edas de creaci\u00f3n. La fiesta tambi\u00e9n ordena el a\u00f1o; le da un principio y un fin al correr de los d\u00edas. La fiesta, por decirlo as\u00ed, le da una direcci\u00f3n al tiempo. Los seres humanos trabajamos para descansar, ya sea en vacaciones, ya sea en la jubilaci\u00f3n, ya sea en el pante\u00f3n. El chiste es reunirnos \u00bfSe han dado cuenta de c\u00f3mo estudia un estadounidense? Se encierra solo en la biblioteca hasta devorar los libros. Los latinos, en cambio, aunque sea el m\u00e9todo m\u00e1s perjudicial para nuestro aprendizaje, preferimos reunirnos, as\u00ed las cosas vayan a terminar en borrachera. No lo celebro, pero dice mucho de nuestra cultura. Los alemanes no se saludan innecesariamente en las bibliotecas. Van a trabajar, no a entablar relaciones sociales. La fiesta, en el imaginario mediterr\u00e1neo, tiene un car\u00e1cter vinculante: nos hace miembros de una comunidad. Por eso es que en Navidad nos reunimos como familia; pero no somos la \u00fanica familia que se re\u00fane. A fin de cuentas, es un hecho compartido. En algunas comunidades ind\u00edgenas, la integraci\u00f3n exige pagar la fiesta. S\u00f3lo pertenece plenamente al pueblo, quien lo convida a la pachanga. Con esto no quiero defender los excesos ni los defectos de la fiesta. Simplemente, quiero recordar su sentido profundo; primero, como merecido descanso f\u00edsico y mental del trabajo; segundo, como un hecho vinculante y comunitario. Pero los tiempos cambian. Los horarios de trabajo son cada vez m\u00e1s exigentes. En nuestro pa\u00eds, cada vez se debe trabajar m\u00e1s. La actividad comercial contin\u00faa en domingo. Los supermercados abren hasta alta horas de la noche. Los estudiantes \u201chacen veranos\u201d. Los mexicanos cada vez nos levantamos m\u00e1s temprano. El descanso y las vacaciones se tambalean en M\u00e9xico. Parad\u00f3jicamente, eso tampoco nos hace m\u00e1s productivos. El descanso no s\u00f3lo es un fen\u00f3meno cultural es, sobre todo, un derecho humano. No vaya a ser que regresemos al siglo XIX, cuando los empleados y los obreros no ten\u00edan derecho al domingo y, mucho menos, a vacaciones pagadas. La fiesta es esencial en la vida..&lt;\/&gt;","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/IS347_GIROSCOPIO_07_Zagal.jpg"}