{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Jorge Llaguno","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/jorge_llaguno\/","title":"Ser fuente y no pozo","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"v8WU9CPfDi\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/ser-fuente-y-no-pozo\/\">Ser fuente y no pozo<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/ser-fuente-y-no-pozo\/embed\/#?secret=v8WU9CPfDi\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Ser fuente y no pozo&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"v8WU9CPfDi\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Give and Take: Why helping others drive our success Adam Grant Penguin Books, 2013, 307 p\u00e1gs. \u00a0 Quiz\u00e1 ser buena persona y preocuparse por apoyar e impulsar el trabajo colaborativo no sea causa suficiente para crecer en una empresa. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace falta? Cada cierto tiempo aparece en las noticias alg\u00fan nuevo esc\u00e1ndalo corporativo: Barings Bank, Enron y Lehman Brothers, a ejemplo, entre muchos otros. Resulta notorio descubrir ciertas caracter\u00edsticas que se repiten una y otra vez en los l\u00edderes a cargo de estos fracasos: una ambici\u00f3n desmedida, bajo o nulo respeto por la justicia, pero, sobre todo, un enorme ego\u00edsmo. Es inevitable preguntarnos c\u00f3mo esas personas lograron escalar a esas posiciones. Una respuesta simplista es que \u00abel sistema es as\u00ed\u00bb, que se fomenta la competencia descarnada y que son los ego\u00edstas quienes pueden sobrevivir mejor. Se califica al entorno empresarial como de \u00abla supervivencia del m\u00e1s apto\u00bb.\u00a0 Se espera que los ejecutivos tengan \u00abinstinto asesino\u00bb, que sean \u00abasertivos\u00bb, con \u00abmentalidad ganadora\u00bb y se advierten los peligros de ser \u00abconformista\u00bb o \u00abperdedor\u00bb. Sin embargo, en todas las organizaciones se busca incansablemente que las personas colaboren entre s\u00ed. Buscamos la colaboraci\u00f3n, pero parece que s\u00f3lo triunfan los ego\u00edstas. \u00a0 Egoismo y altruismo: formas de acercarse a los dem\u00e1s En medio de la complejidad que involucra el comportamiento humano, los fil\u00f3sofos cl\u00e1sicos reconoc\u00edan dos tendencias humanas espont\u00e1neas: el desiderio y el effusio. T\u00e9rminos latinos que pueden interpretarse como el \u00abanhelo de poseer\u00bb (desiderio) y el \u00abimpulso a compartir\u00bb (effusio). Ambici\u00f3n y generosidad. Ego\u00edsmo y altruismo. Dos formas distintas de aproximarme a los dem\u00e1s y a lo que me rodea. Dos actitudes que atraviesan todos mis \u00e1mbitos: personal, familiar, profesional\u2026 Las reconocemos f\u00e1cilmente y podemos identificar en nuestro entorno qui\u00e9nes embonar\u00edan en estas categor\u00edas. Adam Grant, profesor de Wharton, la prestigiosa escuela de negocios de la Universidad de Pensilvania, y doctor en Psicolog\u00eda Organizacional por la Universidad de Michigan, aborda este fen\u00f3meno en su libro Give and Take: Why helping others drives our success. El Wall Street Journal, el Financial Times y Amazon, entre otros, lo consideraron como uno de los mejores de 2013. Grant denomina taker (\u00abapropiador\u00bb) al ego\u00edsta, aquel cuya tendencia dominante es el desiderio, y giver (\u00abdador\u00bb) al altruista aquel cuyo comportamiento se caracteriza por el effusio. Pero hace algo m\u00e1s que renombrar un fen\u00f3meno cl\u00e1sico. Aporta una mirada que reta el concepto original y nos ayuda a entender que una cosa es la tendencia humana espont\u00e1nea y otra distinta es el ejercicio del comportamiento en la realidad. Toma como base varios estudios de psicolog\u00eda cognitiva realizados en las \u00faltimas d\u00e9cadas y en varios sectores distintos (m\u00e9dicos, ingenieros, abogados, etc\u00e9tera), descubre fen\u00f3menos sumamente interesantes. En primer lugar, comprueba la terrible suposici\u00f3n con la que comenzamos este escrito: los dadores se encuentran en la parte inferior de la gr\u00e1fica cuando se trata de ingresos, recompensas y curiosamente, tambi\u00e9n de desempe\u00f1os: los peores en cada organizaci\u00f3n son los dadores. Quiz\u00e1 debido a que destinan toda su energ\u00eda en ayudar a otros antes que a s\u00ed mismos. Sin embargo, y he aqu\u00ed lo que rompe los supuestos originales, encuentra que en la cima de la gr\u00e1fica, las personas con mejores ingresos y desempe\u00f1os\u2026 son tambi\u00e9n dadores. Los mejores en cada organizaci\u00f3n son tambi\u00e9n dadores. Los apropiadores se encuentran, en general, a la mitad. Su ego\u00edsmo los hace conseguir ciertas cosas f\u00e1cilmente, pero se encuentran pronto estancados a la mitad, debido a un tercer tipo de comportamiento que originalmente no aparece en el radar de los fil\u00f3sofos cl\u00e1sicos: el \u00abnivelador\u00bb (matcher) que busca justicia en los intercambios: por cada acto de generosidad, uno de retribuci\u00f3n. Por cada favor hacia el otro, esperan un acto de recompensa. Y por cada premio u oportunidad que reciben, buscan compensar el favor con la otra persona. Grant los describe como una especie de \u00abpolic\u00eda del karma\u00bb, pues no se contentan con buscar justicia en lo propio, buscan que toda la organizaci\u00f3n sea justa. Cuando los niveladores detectan a un apropiador, de inmediato lo congelan utilizando una poderosa herramienta: el chisme. Comparten con otros sus experiencias o percepciones, lo que provoca que el resto de la organizaci\u00f3n comience a cuidarse m\u00e1s y m\u00e1s de los ego\u00edstas. Resulta peculiar que este tercer comportamiento sea la norma en el ambiente profesional, y en cambio, sea casi inexistente en el \u00e1mbito personal. En nuestras relaciones personales la abrumadora mayor\u00eda de las personas nos comportamos como dadores. Hacemos favores sin esperar algo a cambio, cuando se trata de amigos, hermanos y parientes en general. Comportamiento que crece en intensidad conforme la relaci\u00f3n es m\u00e1s fuerte: el nivel de sacrificio de que somos capaces para con nuestros padres o hijos es significativamente m\u00e1s alto que el manifestamos hacia parientes m\u00e1s lejanos.\u00a0 El effusio florece cuando la lealtad est\u00e1 atada a estas relaciones profundas. La gran mayor\u00eda de las personas, que en su vida personal son dadores, en el mundo del trabajo, se convierten en niveladores, \u00abjusticieros\u00bb de las relaciones. Grant sugiere una hip\u00f3tesis: que la suma de experiencias negativas que encontramos en este mundo, nos lleva a protegernos m\u00e1s y cambiar nuestra actitud. Pero se hace otra pregunta: \u00bfde d\u00f3nde vienen estas malas experiencias?, \u00bfc\u00f3mo es que los apropiadores (apenas 8% de la gente en una organizaci\u00f3n profesional) termina explotando a los dadores. Quiz\u00e1 la respuesta est\u00e1 en la forma en la que nos educamos y lo que cada persona aprende de esta educaci\u00f3n. Nuestros padres, maestros y familiares cercanos dedican buena parte de nuestra infancia a educarnos en el altruismo, es decir, a desarrollar effusio: nos ense\u00f1an a compartir, aceptar, tolerar, escuchar\u2026 No es tarea sencilla, pues el desiderio es un fuerte instinto en el ni\u00f1o: \u00ab\u00a1dame!\u00bb, \u00ab\u00a1m\u00edo!\u00bb, \u00ab\u00a1quiero!\u00bb\u2026, son expresiones de aparente ego\u00edsmo. Ese ego\u00edsmo innato representa el deseo de apropiarse del mundo externo, para construir el interno. \u00a0 Aunque lo bueno sea cooperar, se premia el ganar Entre las etapas que atraviesan los infantes con respecto al juego, en las primeras no hay interacci\u00f3n con otros ni\u00f1os: juegan","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IS344_Biblioteca_01_principal.jpg"}