{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Gerardo V\u00e1zquez Estrada","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/gerardo-vazquez-estrada\/","title":"\u00bfDe qui\u00e9n nos enamoramos?","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"t5Q5agNXyG\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/de-quien-nos-enamoramos\/\">\u00bfDe qui\u00e9n nos enamoramos?<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/de-quien-nos-enamoramos\/embed\/#?secret=t5Q5agNXyG\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;\u00bfDe qui\u00e9n nos enamoramos?&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"t5Q5agNXyG\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Las relaciones humanas se modifican con la inmediatez del internet. Hoy, a pesar de la distancia, podemos propiciar la cercan\u00eda en pareja; sin embargo, tambi\u00e9n hay menoscabos, pues en el mundo online tendemos a crear versiones perfectas de nosotros mismos y quiz\u00e1 la persona de quien nos enamoramos no posee las cualidades que ostenta. \u00a0 \u00bfCu\u00e1ntas veces no hemos escuchado que un conocido, amigo o familiar se ha dado de alta en alguna aplicaci\u00f3n o red social para \u00abencontrar el amor\u00bb? Es una situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s frecuente. Hace algunos a\u00f1os, esta forma de interacci\u00f3n era propia de los j\u00f3venes que crecieron en la era digital, sin embargo, en la actualidad tal pr\u00e1ctica es tambi\u00e9n com\u00fan en personas de generaciones anteriores. Quienes quiz\u00e1 no se animaban a esta modalidad hace un par de a\u00f1os, pues prefer\u00edan la interacci\u00f3n cara a cara, hoy se registran sin tapujos a este tipo de redes sociales. \u00bfPor qu\u00e9 nos inscribimos en dichas plataformas? Seg\u00fan diversos te\u00f3ricos del apego en adultos, los seres humanos tenemos una gran necesidad de conexi\u00f3n,1 deseamos sentirnos valorados por otros. Desde el nacimiento estamos preparados para conectarnos con nuestras figuras significativas, y en la adultez sucede algo similar en las relaciones rom\u00e1nticas. Si a esto a\u00f1adimos que hemos crecido en una sociedad que nos anima a encontrar a la persona adecuada para completar nuestra vida, tenemos una explicaci\u00f3n muy amplia de por qu\u00e9 buscamos conectarnos con otros, ya sea en persona o de forma digital. \u00a0 Todo es \u00abpara hoy\u00bb Una peculiaridad que se tiene con la aparici\u00f3n de aplicaciones y redes sociales para buscar a la \u00abmedia naranja\u00bb es la inmediatez, caracter\u00edstica de esta sociedad posmoderna, en donde cuesta trabajo entender el ritmo apaciguado que rein\u00f3 antes de la era digital. Generaciones anteriores se casaban j\u00f3venes y ten\u00edan hijos casi de inmediato, ahora las personas se casan varios a\u00f1os m\u00e1s tarde, aunque a partir de la d\u00e9cada de los treinta, cuando el proceso de encontrar pareja suele ser m\u00e1s complejo que en los veinte, comienza la presi\u00f3n social por hallar a la \u00abmedia naranja\u00bb. Ante esta necesidad, las redes sociales cobran importancia pues ahorran tiempo en el proceso de conocer al otro. Algunos autores2 proponen que internet es hoy el equivalente de lo que antes era la plaza p\u00fablica, ya que cumple con la funci\u00f3n de ser el espacio donde se encontraban y conoc\u00edan las personas, al igual que lugar donde se pueden manifestar distintas posturas, ya sean ideol\u00f3gicas o pol\u00edticas. \u00bfC\u00f3mo una persona se convierte en la ideal? Hoy para tomar tal decisi\u00f3n ya no basta la \u00abpersonalidad\u00bb, pues estamos bombardeados de informaci\u00f3n online. Gracias al Big Data3, podemos conocer los gustos, h\u00e1bitos, intereses, etc\u00e9tera de nuestra posible pareja ideal. Las aplicaciones para encontrarla se basan en algoritmos que toman en cuenta estas variables para \u00abgarantizar\u00bb la compatibilidad. Quiz\u00e1 las personas de otras generaciones no entiendan del todo c\u00f3mo funcionan dichas citas a ciegas y les cueste trabajo comprender la manera en que algunas parejas se conocieron a distancia y de forma virtual, \u00bfpero las nuevas experiencias son tan ajenas a lo que hab\u00edamos vivido en otros periodos de la historia? \u00a0 De la casamentera al match Hace tiempo surgi\u00f3 una figura que se conserv\u00f3 hasta hace pocos a\u00f1os. Encontramos vestigios de ella desde la China antigua donde \u00abpor lo general los novios no ten\u00edan ni voz ni voto en los arreglos y ni siquiera se conoc\u00edan hasta el d\u00eda de la boda. En la mayor parte de los casos, el asunto se negociaba a trav\u00e9s de casamenteros\u00bb4. La casamentera sol\u00eda ser \u2013generalmente\u2013\u00a0 una se\u00f1ora bastante respetada por las familias, se encontraba inmersa e implicada en el casamiento pues recib\u00eda d\u00e1divas econ\u00f3micas y regalos de las familias, \u00abconoc\u00eda a cada uno de los hombres y mujeres de la comunidad, sab\u00eda sus aficiones, temperamentos y conoc\u00eda su apariencia\u00bb.5 Su funci\u00f3n era similar a una encargada de relaciones p\u00fablicas e incluso la podemos pensar como precursora de las aplicaciones digitales \u00fatiles para conocer gente. Su tarea principal era, sin utilizar los algoritmos que hoy aplican las redes sociales, presentar a los prospectos que mejor encajar\u00edan para las familias que as\u00ed lo solicitaban. Sin necesidad de haber estudiado psicolog\u00eda, pod\u00eda intuir cu\u00e1l persona se entender\u00eda mejor con otra. \u00bfC\u00f3mo lo lograba? En realidad no era tan complicado, conoc\u00eda bien a las familias y s\u00f3lo deb\u00eda pensar cu\u00e1les podr\u00edan emparentarse. Hasta hace poco, escoger pareja no era cuesti\u00f3n primordialmente de amor, sino del beneficio para ambas partes: expandir negocios, obtener mayores territorios y asegurar un futuro para las generaciones venideras que ahora compart\u00edan la misma sangre. Poco a poco y en ciertos estratos comenzaron los cambios, las personas adquirieron mayor capacidad para escoger con qui\u00e9n pasar\u00edan buena parte de su vida adulta. Entre 1850 y 1965, las condiciones sociales en pa\u00edses como Estados Unidos, permitieron que los matrimonios se centraran en el amor y en las necesidades de los individuos, m\u00e1s que en contratos con fines econ\u00f3micos6. Sin embargo, tales transformaciones no fueron tan sencillas, la moral y costumbres de la \u00e9poca imped\u00edan que hubiera una interacci\u00f3n tan cercana como la actual. Es com\u00fan recordar historias de amor a primera vista, que suced\u00edan justo por la imposibilidad de tener contacto con el otro, a menos que se estuviera acompa\u00f1ado de chaperones. Cu\u00e1ntas historias no hemos conocido en la literatura o en el cine, donde los enamorados intercambian m\u00faltiples y extensas cartas para conocerse y declarar su amor a pesar de s\u00f3lo haberse visto una sola vez. \u00bfAcaso no son documentos hist\u00f3ricos que nos hablan acerca de la sobre-idealizaci\u00f3n que hacemos del otro? \u00a0 \u00abSiempre hay un roto para un descosido\u00bb \u00bfQu\u00e9 tanta diferencia encontramos entre los m\u00e9todos de anta\u00f1o y los medios digitales actuales? Sin duda, la rapidez con la que llegan los mensajes constituye una diferencia notable al igual que la posibilidad de la imagen. Con las cartas, las personas recordaban la imagen de aquella muchacha que hab\u00edan visto cruzar por la calle rumbo a misa, mercado o sal\u00f3n de","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IS346_Coloquio_02.jpg"}