{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Comedia a la medida","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"5tUdLQfuP7\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/comedia-a-la-medida\/\">Comedia a la medida<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/comedia-a-la-medida\/embed\/#?secret=5tUdLQfuP7\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Comedia a la medida&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"5tUdLQfuP7\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Un pa\u00eds tiene los pol\u00edticos que se merece. \u00bfNo? Tenemos, mucho me temo, la costumbre\u00a0 de ignorar nuestra dosis de culpa. Lo m\u00e1s tr\u00e1gico, en realidad, es que tambi\u00e9n tenemos los estereotipos que nos merecemos, y ah\u00ed s\u00ed ya no est\u00e1 tan padre, \u00bfverdad? Los de la vieja guardia formamos nuestro bagaje cultural con maratones de Cantinflas, Pedro Infante, Mauricio Garc\u00e9s, la India Mar\u00eda, dos o tres cap\u00edtulos del Chavo del Ocho como cereza del pastel, y algo de actualidad como el refrito de la Familia Peluche, \u00abpara que amarre\u00bb. La comedia es fundamental para re\u00edrnos de los aspectos m\u00e1s siniestros de la vida. As\u00ed fue en la Atenas de Arist\u00f3fanes y as\u00ed es M\u00e9xico del siglo XXI. Sin esas risas, dif\u00edcilmente podr\u00edamos sobrevivir en un mundo donde el sufrimiento es el pan cotidiano. Adem\u00e1s, en un pa\u00eds como el nuestro, donde la tragedia est\u00e1 de rechupete, el sentido del humor es nuestra arma secreta. Los chistes son parte del kit de sobrevivencia de todo mexicano. Lamentablemente, los grandes estereotipos c\u00f3micos mexicanos no son excesivamente inteligentes ni est\u00e1n bien representados. Lo que nadie me va a negar es que todos expresan muy fielmente la triste realidad del pa\u00eds. El humor mexicano tiene poco de alegre y mucho, en cambio, de siniestro y obsesivo. Nuestro humor, cuando carece de alusiones sexuales, tiende a ser negro. \u00a0 \u00bfNo que no, chato? Cada cultura tiene su propio sentido del humor. Yo, por ejemplo, soy incapaz de fumarme una comedia alemana. Sus chistes son tan negros que no los entiendo. El humor de los italianos, en cambio, me divierte un poco m\u00e1s, pero me llega a parecer un poquito simple. Los mexicanos, para re\u00edrnos, abusamos del albur, los enredos verbales (o \u00abcantinfleos\u00bb) y, por supuesto, de la tragedia. Ah\u00ed est\u00e1 el detalle. Si algo nos encanta es burlarnos \u00e1cidamente de nuestra propia pobreza. Casi todos nuestros arquetipos c\u00f3micos son pobres que rayan en lo miserable; son figuras m\u00e1s bien tristes. Cantinflas recurri\u00f3 al estereotipo del peladito, cuyo antepasado pl\u00e1stico fue el l\u00e9pero, personaje descrito por muchos viajeros extranjeros que visitaron M\u00e9xico en el siglo XIX. La vestimenta del Cantinflas pelado es elocuente; es como un collage de los oficios m\u00e1s relegados en la ciudad: nevero, mecapalero, ropavejero, barrendero, bolero etc\u00e9tera. \u00bfHan escuchado la expresi\u00f3n \u00abse puso una [borrachera] de nevero\u00bb? Como si los catrines del siglo XIX, los juniors del XX y los mirrreyes del XXI fuesen abstemios. A pesar de todo, el personaje Cantinflas conserva cierto deje de elegancia, que nos dice que la ilusi\u00f3n no est\u00e1 muerta. C\u00e9sar Garizurieta en Isagoge sobre el mexicano afirma que el cantinfleo es el mecanismo de defensa de alguien con un complejo de inferioridad tan profundo que es incapaz de defender una opini\u00f3n propia. Quien cantinflea no se atreve a decir \u00abs\u00ed\u00bb o \u00abno\u00bb. \u00bfSomos capaces de declinar una invitaci\u00f3n a una reuni\u00f3n que nos aburre? \u00bfO simplemente respondemos \u00abah\u00ed nos hablamos\u00bb, \u00abte digo luego\u00bb? Prima facie Cantinflas parece un tipo ingenioso, virtud que los mexicanos no tardamos en atribuirnos. Pero es un ingenio que nace, no s\u00f3lo como remedio al analfabetismo, sino tambi\u00e9n como evasi\u00f3n de la realidad. Cantinflas habla sin remedio para no entrar en contacto con la crudeza de la realidad; por eso, nunca la nombra directamente. Es un hombre improvisado, mil oficios, que ha adaptado su manera de pensar a un eterno presente. Cantinflas es una oda al primitivismo de la pobreza. \u00a0 T\u00f3malo por el lado amable Cuando el Chavo del Ocho hac\u00eda enojar a alguien, le dec\u00eda con dulzura: \u00abT\u00f3malo por el lado amable\u00bb. Esta frase resume a uno de los personajes m\u00e1s siniestros del imaginario colectivo mexicano. El protagonista, como siempre, es la pobreza, pero visto, claro, desde el lado amable. El Chavo es un hu\u00e9rfano que vive en un barril y cuya mayor patrimonio es una ocasional torta de jam\u00f3n. Este personaje se enfrenta constantemente a la violencia f\u00edsica o verbal. La situaci\u00f3n, para el resto de la vecindad, tampoco es muy amable. El espectador, por supuesto, no se da cuenta del trasfondo tr\u00e1gico de la historia, porque est\u00e1 barnizada con un tono rosa que hace sentir que, despu\u00e9s de todo, \u00abno todo est\u00e1 tan mal\u00bb. Pero precisamente \u00e9se es el problema, y lo que m\u00e1s dice sobre la identidad mexicana: a pesar de la crudeza de las circunstancias en el pa\u00eds, preferimos verle siempre el lado amable, para no hacernos responsables de nada. \u00a0 Yo m\u00e1s merezco pero con eso me conformo Las pel\u00edculas de la India Mar\u00eda, en cambio, son menos sutiles. El indio, que al menos en los libros y los murales hab\u00eda sido largamente reivindicado, aparece aqu\u00ed como un sujeto inadaptado y abrumadoramente tonto. La India Mar\u00eda aparece bajo el perfil inevitable de la trabajadora dom\u00e9stica. La historia juega siempre con el choque entre la visi\u00f3n rural y la urbana, y sobre todo con los avatares del racismo y la discriminaci\u00f3n. Este dramatismo descafeinado se opone a las pel\u00edculas del gal\u00e1n de galanes, Mauricio Garc\u00e9s, donde absolutamente todo es banalidad. La pobreza no cabe en el cuadro, como tampoco se ve a trav\u00e9s de los ojos de las clases m\u00e1s privilegiadas. All\u00ed importa m\u00e1s que nunca lo que no se ve, lo que no se dice. Pero, entre broma y broma, Mauricio Garc\u00e9s nunca fue tan claro como al decirle a Ricardo Rocha, en una entrevista: \u00abEl dinero es para jugar y lo que resta es para comer\u00bb. Mauricio Garc\u00e9s representa el ideal machista de la clase privilegiada mexicana, que no s\u00f3lo vive centrada en el placer, sino que adem\u00e1s hace como si la necesidad no existiera. Por eso es que los gin tonics, las albercas rodeadas de mujeres-objeto en bikini, las corbatas de seda y los autos del a\u00f1o son los protagonistas de la historia. No es aqu\u00ed la injusticia social la que ocupa el estelar, pero s\u00ed su perfecto antagonista. \u00a0 \u00bfC\u00f3mo dice que me dijo que dijo? El sentido del humor mexicano es distintivo porque es pavorosamente autoinfligido. Por eso","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IS346_Zagal.jpg"}