{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Alejandro Sabido S\u00e1nchez Ju\u00e1rez","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/alejandro-sabido-sanchez-juarez\/","title":"El eje de la econom\u00eda creativa","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"0POT7vlNnF\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/\">El eje de la econom\u00eda creativa<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/embed\/#?secret=0POT7vlNnF\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El eje de la econom\u00eda creativa&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"0POT7vlNnF\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"\u00a0 La globalizaci\u00f3n y el estilo de vida actual han propiciado que la cultura y sus m\u00e9todos para idear, crear, producir y distribuir se adapten a los nuevos tiempos. Hoy las Industrias Culturales y las Industrias Creativas brindan dos alternativas a la producci\u00f3n art\u00edstica: generar entretenimiento que reproduzca los valores actuales o desarrollar un sistema que abra la puerta a un entendimiento profundo. \u00a0 UN TAB\u00da Cuando hablamos de financiamiento, ingresos, plusval\u00eda, beneficios, inversi\u00f3n, mercado, redes y canales de distribuci\u00f3n, burbujas de mercado, depreciaci\u00f3n o rentabilidad de la cultura, suele producirse un silencio inc\u00f3modo, un halo de sospecha. La sensaci\u00f3n de que cruzamos una barrera peligrosa que no debe de tocarse marca cada paso y dificulta cada argumento. Ya sea por la contemplaci\u00f3n desinteresada kantiana; por el mito de los genios atormentados alejados de los circuitos comerciales; por el an\u00e1lisis de la cultura vista como un campo que posee una suerte de superautonom\u00eda del mundo o por la mirada que insiste en que las producciones de \u00ablos pueblos\u00bb deben conservarse s\u00f3lo a partir de sus estructuraciones simb\u00f3licas, pareciera que hay una barrera que pretende separar a un conjunto de fen\u00f3menos de una realidad concreta. Es cierto, existen m\u00faltiples formas de coexistencia que no se encuentran articuladas exclusivamente por las reglas del mercado, que las alternativas de solidaridad social, de producci\u00f3n comunitaria y de intercambios que no est\u00e1n mediados por un af\u00e1n de plusval\u00eda, no s\u00f3lo est\u00e1n presentes a diversos niveles de la estructuraci\u00f3n social, sino que ofrecen alternativas inmensamente poderosas frente a un capitalismo cada vez m\u00e1s especulativo y asim\u00e9trico. Pero pensar en los financiamientos, las l\u00f3gicas de intercambio y las capacidades productivas no es un asunto privativo de un sistema econ\u00f3mico hegem\u00f3nico, sino que tambi\u00e9n tiene correlatos en las corrientes contra-hegem\u00f3nicas. En la actualidad podemos atestiguar la existencia de diversos paradigmas y formas de organizaci\u00f3n, vinculadas a la producci\u00f3n cultural. No s\u00f3lo presente en los cambios de las industrias culturales y la emergencia de las industrias creativas, sino tambi\u00e9n en las nuevas formas de adaptar los modelos estatales de financiamiento, las coinversiones y sociedades mixtas de producci\u00f3n o en los modelos emergentes de visibilidad, circulaci\u00f3n y validaci\u00f3n de fen\u00f3menos culturales que no pueden restringirse a las categor\u00edas de mercanc\u00eda, experiencia o propiedad intelectual. \u00a0 \u00bfQU\u00c9 ENTENDEMOS POR CULTURA? Si bien existe una noci\u00f3n muy diseminada de que el concepto cultura se refiere a las producciones m\u00e1s acabadas o refinadas del pensamiento humano, la revoluci\u00f3n que introdujo el concepto antropol\u00f3gico de cultura radica en que \u00abcultura\u00bb no es m\u00e1s entendida como el conocimiento, dominio y elaboraci\u00f3n a partir de un canon universal de valores y c\u00f3digos, sino el reconocimiento de que toda producci\u00f3n humana expresa una serie de valores, tradiciones, saberes, c\u00f3digos sem\u00e1nticos y simb\u00f3licos en los que podemos conocer las distintas formas de entender el mundo, de asignar valores o de organizar nuestra vida en com\u00fan. Vivimos en un constante flujo de expresiones que mantienen, transforman y actualizan una multiplicad de mundos en coexistencia. En t\u00e9rminos simples, cultura no es la adecuaci\u00f3n a un patr\u00f3n pre-establecido, (por lo general occidental) sino que todos poseemos cultura. Otro elemento importante es el paso de una cultura eminentemente material al reconocimiento de las dimensiones inmateriales que son transmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Un legado que coexiste en la continua adaptaci\u00f3n de los sistemas preexistentes frente a los cambios que se experimentan en el entorno. Ni los formatos ni los c\u00f3digos estil\u00edsticos permanecen est\u00e1ticos a trav\u00e9s del tiempo. Los conflictos sociopol\u00edticos, las transformaciones del entorno natural y los cambios en los modos de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y consumo inciden de forma clara en las maneras en que cada generaci\u00f3n y cada grupo social hacen frente a la producci\u00f3n simb\u00f3lica. Aquello que hoy vemos emerger como producci\u00f3n cultural no puede entenderse sin esa continua tensi\u00f3n entre lo que se hereda y la necesidad de adaptarlo a las nuevas condiciones de vida. Esto implica tanto los h\u00edbridos resultantes del encuentro de la tradici\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas, como los v\u00ednculos interculturales o los nuevos \u00e1mbitos de institucionalidad, de consumo o de producci\u00f3n. \u00a0 ENTRE LA TRADICI\u00d3N Y LAS NUEVAS NECESIDADES Pensar en la posici\u00f3n simb\u00f3lica que ocupan los productores culturales al interior de un determinado grupo humano nos permite tener una dimensi\u00f3n de la valoraci\u00f3n que se hace de este campo. De los tlacuilos en el mundo prehisp\u00e1nico, a los pintores flamencos en el siglo XVII, en cada caso su ubicaci\u00f3n al interior del tejido de una comunidad espec\u00edfica experimenta cambios. Por poner un ejemplo un tanto m\u00e1s claro, pensemos en las variaciones que ha experimentado la valoraci\u00f3n de los expertos en zarzuela en tan s\u00f3lo cien a\u00f1os. El debate sobre la posici\u00f3n que ocupan los actores culturales en las sociedades contempor\u00e1neas tambi\u00e9n tiene que ver con el tipo de estructura sociopol\u00edtica. En los estados de la Commonwealth, el financiamiento estatal es m\u00ednimo y la mayor parte de la carga financiera se encuentra soportada por agentes privados, mientras que la tradici\u00f3n centroeuropea le asigna al Estado un papel central en el sostenimiento de las actividades culturales. Cada uno de estos modelos tiene sus complejidades inherentes. Por un lado la participaci\u00f3n de agentes privados se encuentra vinculada a intercambios de capital econ\u00f3mico por capital social o cultural bajo la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica a esquemas de prestigio y visibilidad que se cruza con intereses comerciales; por el lado de la participaci\u00f3n estatal, el bien com\u00fan suele tener un correlato de propaganda ideol\u00f3gica o de posicionamiento de alg\u00fan funcionario espec\u00edfico. El modelo se complejiza con los esquemas mixtos, en los que convergen m\u00faltiples intereses y necesidades y en los que frecuentemente se privilegian las demandas de los donantes. A nivel institucional se suele hablar de entidades sin fines de lucro, \u2013que re invierten las ganancias obtenidas\u2013 frente a aquellas que persiguen beneficios econ\u00f3micos. Sin embargo para gran parte de las producciones culturales, el esquema prevaleciente es el de una subsistencia precaria, generalmente de corta duraci\u00f3n. Esto puede explicarse desde un punto de vista sociol\u00f3gico ampliamente difundido. Cuando los actores","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IS345_Coloquio_01_principal.jpg"}