{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Eduardo Aguilar Chiu","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/eduardo-aguilar-chiu\/","title":"Shakespeare, un hombre para al eternidad","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"EdiPj0gwNJ\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/07\/04\/shakespeare-un-hombre-para-al-eternidad\/\">Shakespeare, un hombre para al eternidad<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/07\/04\/shakespeare-un-hombre-para-al-eternidad\/embed\/#?secret=EdiPj0gwNJ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Shakespeare, un hombre para al eternidad&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"EdiPj0gwNJ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Pocas obras tan completas como la de Shakespeare, donde se mezcla la genialidad, la belleza y la esencia de la naturaleza humana. Evidencias hist\u00f3ricas indican que el dramaturgo, adem\u00e1s de la excelencia literaria, se preocup\u00f3 por plasmar su fe en un tiempo en el que se le persegu\u00eda. \u00a0 Cuando se considera en su conjunto la grandiosidad de la obra de Shakespeare, su profunda humanidad\u00a0 \u2013pues entendi\u00f3 y plasm\u00f3 la infinita gama de virtudes y pasiones humanas\u2013 su visi\u00f3n universal \u2013y universalista\u2013 de la condici\u00f3n humana; surge la interrogante de d\u00f3nde proced\u00edan todas esas maravillas, de qu\u00e9 sustrato de pensamiento, de qu\u00e9 oculto universo abrevaba. Y es que en su monumental obra,1 Shakespeare recorri\u00f3 toda la gama de las emociones humanas. Es por eso que T. S. Eliot consideraba que William Shakespeare nos da la mayor amplitud posible de la experiencia humana. Esta realidad ha llevado a que, a lo largo de cuatro siglos, los estudiosos se hayan asombrado de la relativa simplicidad del Shakespeare hist\u00f3rico, es decir, del personaje de carne y hueso; nacido, muerto y enterrado en Stratford-upon-Avon (que es algo as\u00ed como decir en M\u00e9xico Tequisquiapan o Atotonilco, lugares atractivos,\u00a0 pero no eminentes), criado en un \u00e1mbito rural, que nunca asisti\u00f3 a la universidad, que estuvo lejos, por lo menos en su etapa formativa, de los c\u00edrculos acad\u00e9micos y cortesanos de su tiempo y que abominaba la vida bohemia. Adem\u00e1s, pr\u00e1cticamente no se conserva su correspondencia privada ni documentos de negocios; apenas se atesoran seis textos con su firma. En suma, parecer\u00eda casi un desconocido. Esta asombrosa dicotom\u00eda y abismal asimetr\u00eda entre su vida p\u00fablica y privada, ha sido fuente continua de cierta perplejidad y de las m\u00e1s dis\u00edmbolas teor\u00edas, hasta llegar incluso a exponer que Shakespeare no era Shakespeare, sino apenas un fantasmal pseud\u00f3nimo tras el cual se escond\u00eda un aut\u00e9ntico autor literario, proponi\u00e9ndose como tales a Christopher Marlowe, Edward de Vere e incluso a \u00a1Francis Bacon!, aunque era sabida la aversi\u00f3n de los tres a la vida de teatro. En honor a la verdad, las hip\u00f3tesis que hablan de un Shakespeare ateo, esc\u00e9ptico, relativista, homosexual, rabiosamente feminista o de un Shakespeare que no era \u00e9l mismo, tienen poco sustento. En cambio, a lo largo del tiempo se ha consolidado la informaci\u00f3n disponible para estudiarse: la fe de bautismo, su matrimonio con Anne Hathaway, su \u00e9xito en Londres y las propiedades que compr\u00f3 ah\u00ed y en su villa natal; su muerte, entierro y monumento funerario (construido hacia 1620) que lo muestra como literato; la recopilaci\u00f3n e impresi\u00f3n de la casi totalidad de su obra en 1623 en el famoso First Folio financiado por sus amigos; entre otras evidencias. \u00a0 OBLIGADO A ENCUBRIR Y DISIMULAR Antes que nada, surge la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 escond\u00eda su fe? El violento cambio que el rey Enrique VIII dio en su concepci\u00f3n religiosa rompiendo con Roma y fundando la cism\u00e1tica Iglesia Anglicana con el Acta de Supremac\u00eda en 1534, fue un trauma para muchos ingleses que hab\u00edan vivido con firmeza su fidelidad a la Iglesia cat\u00f3lica. Una fidelidad que no pod\u00eda volatilizarse de la noche a la ma\u00f1ana. Muchos, como Shakespeare y su familia, permanecieron fieles a su creencia y a su conciencia. Fueron a\u00f1os duros, en los que la corona inglesa (primero Enrique VIII y despu\u00e9s su hija Isabel I) buscaba erradicar el catolicismo de su reino. Miles de seglares, sacerdotes y dignatarios fueron arrestados, torturados y ajusticiados como traidores, sin que la eminencia intelectual sirviera de parapeto, como es el c\u00e9lebre caso de santo Tom\u00e1s Moro. Ante la persecuci\u00f3n, Shakespeare, como miles de ingleses, se vio obligado a silenciar o disimular su fe. Tuvo que vivir de forma enmascarada, como su Edgar en el Rey Lear. No reneg\u00f3 de sus creencias, pero tuvo que pasar desapercibido. Como afirma el jesuita Peter Milward respecto a la dif\u00edcil situaci\u00f3n de los cat\u00f3licos en Inglaterra: \u00abes el tipo de cosas que mueven a mantener la fe con discreci\u00f3n\u00bb. A los cat\u00f3licos ingleses les iba la vida en ello. Se sabe que numerosas comunidades y personas en Inglaterra resistieron heroicamente por su fe, hasta el siglo XX, con diferentes estrategias. Todas ellas han sido denominadas como: criptocatolicismo, t\u00e9rmino que significa etimol\u00f3gicamente cat\u00f3lico oculto. Si bien ya en 1808 el primer rom\u00e1ntico franc\u00e9s Fran\u00e7ois-Ren\u00e9, vizconde de Chateaubriand, hab\u00eda especulado sobre el asunto, el primer estudioso en sostener formalmente la criptocatolicidad de Shakespeare fue Richard Simpson, un importante erudito brit\u00e1nico del siglo XIX, en sus obras La filosof\u00eda de los sonetos de Shakespeare (1868) y La escuela de Shakespeare (1870). A \u00e9l le han sucedido figuras de la estatura intelectual del historiador brit\u00e1nico Thomas Carlyle, el cardenal John Henry Newman, el escritor franc\u00e9s Hillaire Belloc y por supuesto, G. K. Chesterton, quien contrapone al insigne John Milton como poeta protestante ante William Shakespeare como poeta y dramaturgo cat\u00f3lico. Todos ellos perciben una visi\u00f3n cat\u00f3lica en Shakespeare y la expresan desde la naturalidad de un mismo bagaje intelectual; una afinidad profunda en el \u00e1mbito de las tradiciones y las ideas; y la adecuada valoraci\u00f3n del texto y el contexto. As\u00ed, por ejemplo, Newman (antes de su conversi\u00f3n) afirma en La idea de la universidad que \u00abShakespeare tiene tan poco de protestante que los cat\u00f3licos pueden sin extravagancia reclamarlo como propio\u00bb. Asimismo, en Europa y la fe Belloc establece que: \u00abLas obras de Shakespeare fueron escritas por un hombre claramente cat\u00f3lico, en sus h\u00e1bitos de pensamiento\u00bb. Y por su parte, el genial e incisivo Gilbert K. Chesterton, en su ensayo Chaucer (1932) escribi\u00f3: \u00abQue Shakespeare fue cat\u00f3lico es algo que cualquier cat\u00f3lico siente por un sentido com\u00fan convergente y se da cuenta de que eso es verdad\u00bb. \u00a0 HOY, \u00bfQUI\u00c9N SIGUE ESTA TEOR\u00cdA? Modernamente, entre quienes sostienen esta tesis destaca el profesor Peter Milward, jesuita ingl\u00e9s, catedr\u00e1tico de Literatura Inglesa en la Universidad Sof\u00eda de Tokio; considerado una autoridad en literatura isabelina y el m\u00e1ximo experto sobre religi\u00f3n y religiosidad del cisne de Avon. Desde 1973 Milward fundament\u00f3 esta postura en su obra El trasfondo religioso","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/IS344_Miscelanea_02_principal.jpg"}