{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Cecilia Sabido","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/ceciliasabido\/","title":"Arte y emoci\u00f3n. Tocar el infinito.","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"EAaI9ruBKG\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/arte-y-emocion-tocar-el-infinito\/\">Arte y emoci\u00f3n. Tocar el infinito.<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/arte-y-emocion-tocar-el-infinito\/embed\/#?secret=EAaI9ruBKG\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Arte y emoci\u00f3n. Tocar el infinito.&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"EAaI9ruBKG\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Un vaiv\u00e9n zarandea a las emociones a lo largo de la historia, se les reconoce y ubica, se busca subyugarlas o se exaltan hasta tomar el protagonismo de la vida humana. La autora propone conocerlas, analizarlas, experimentarlas con plenitud y compartirlas porque pueden llegar incluso a tocar el esp\u00edritu. Vincent Van Gogh escrib\u00eda a su hermano Theo, una tarde de 1888: \u00ab\u00bfNo es la emoci\u00f3n, la sinceridad del sentimiento de la naturaleza, lo que nos lleva? Y aunque esas emociones sean a veces tan fuertes que se trabaja sin sentir (\u2026) es preciso recordar que esto no ha sido siempre as\u00ed, y que en lo porvenir habr\u00e1 tambi\u00e9n d\u00edas pesados, sin inspiraci\u00f3n. As\u00ed pues, hay que batir el hierro mientras est\u00e1 caliente y poner de lado las barras forjadas\u00bb.1 Aunque muchos artistas hablan de su proceso creativo, ninguno me parece tan elocuente como Van Gogh en sus confidencias a Theo. El pintor impresionista discurre entre sus conflictos econ\u00f3micos, el precio de telas y pinceles, hasta el dolor m\u00e1s \u00edntimo de su alma; supo arrancar al mundo el misterio del movimiento y plasmarlo en un lienzo como nadie hab\u00eda hecho antes. En esa extensa carta del 6 de junio, Vincent explica la fuerza de su inspiraci\u00f3n y sus previsiones para los tiempos de aridez emotiva. Todo artista sabe que la emoci\u00f3n gu\u00eda el esp\u00edritu del arte pero no basta, hace falta el trabajo y la disciplina para que la obra sea. Comparto aqu\u00ed algunas ideas sobre la relaci\u00f3n entre el arte y la vida emotiva, no s\u00f3lo en el artista, sino en el espectador, considerando experiencias y reflexiones personales desde la antropolog\u00eda y el arte teatral. Pienso que la clave reside en la intensidad con que la persona es consciente de s\u00ed misma en su mundo. La relaci\u00f3n entre emoci\u00f3n y arte es compleja, requiere nociones sobre la vida emotiva y ciertos par\u00e1metros sobre el arte como actividad y como experiencia. Ya dec\u00eda Schiller en su Primera carta sobre la educaci\u00f3n est\u00e9tica del hombre que es una tarea tan digna como dif\u00edcil y s\u00f3lo puede realizarse apelando a la inteligencia y al coraz\u00f3n.2 \u00a0 LA EMOCI\u00d3N MUEVE NUESTRO INTERIOR La vida afectiva se caracteriza por ser inestable e intensa. Nuestros estados de \u00e1nimo var\u00edan y aunque tengamos cierto \u00abtalante\u00bb (predisposici\u00f3n hacia ciertos \u00abtonos\u00bb de vida), en un solo d\u00eda podemos experimentar diversas emociones. Es normal. La etimolog\u00eda de la palabra refiere, ante todo, al modo en que los est\u00edmulos que percibe un ser viviente lo afectan subjetivamente, ps\u00edquica y fisiol\u00f3gicamente. Innumerables est\u00edmulos alteran cada d\u00eda nuestro estado original, rara vez neutro, que nos dispone para la vida y la acci\u00f3n. Las emociones son el modo en que interiorizamos las experiencias vitales, algo que se mueve en nuestro interior ante cada encuentro existencial; en cada suceso la persona va, desde el puro conocimiento hasta su implicaci\u00f3n vital.3 Mientras m\u00e1s profunda sea esa implicaci\u00f3n m\u00e1s rico ser\u00e1 su mundo emotivo. Ver una puesta de sol con todos sus colores podr\u00eda no ser m\u00e1s que la recepci\u00f3n f\u00edsica de meras longitudes de onda. Los seres vivos, en general, no s\u00f3lo captan esa informaci\u00f3n, sino que la valoran respecto de lo que juzgan conveniente o peligroso. Al ver que la luz disminuye, un animal busca refugio, pues valora peligro. Cada noche, al percibir el atardecer actuamos en consecuencia, por ejemplo, damos fin a unas actividades y nos disponemos a otras. Sin embargo, a veces la persona pone verdadera atenci\u00f3n a lo que sucede en el cielo y no lo valora s\u00f3lo en sentido pr\u00e1ctico, interpreta lo que percibe y lo integra en un sistema personal y cultural m\u00e1s complejo. Supongamos que alguien sensible ante ese espect\u00e1culo natural se conmueve y reflexiona, por ejemplo, en la conciencia \u00edntima de la temporalidad, no s\u00f3lo como idea, sino con la experiencia intr\u00ednseca de que el d\u00eda concluye y con \u00e9l sus oportunidades, de que lo que contempla no ser\u00e1 igual nunca m\u00e1s; se vuelve espectadora, se reconoce a s\u00ed misma en esa situaci\u00f3n y se emociona. Las emociones suscitan fen\u00f3menos ps\u00edquicos y se exteriorizan en fen\u00f3menos f\u00edsicos; s\u00edntomas que hacen pensar hasta qu\u00e9 punto pueden ser verdaderas manifestaciones de la integraci\u00f3n personal. Una persona libre, inteligente, voluntaria, siente y experimenta con plenitud cuando se implica de modo vital. Es famoso el ejemplo del escritor franc\u00e9s Stendhal, que ante la contemplaci\u00f3n de las obras de arte en Florencia \u2013en particular durante su visita a la Bas\u00edlica de la Santa Cruz\u2013 sufri\u00f3 un ataque nervioso. La psiquiatra Graziella Magherini llam\u00f3 S\u00edndrome de Stendhal o de Florencia a ese fen\u00f3meno del espectador profundamente conmovido, saturado por la belleza.4 As\u00ed lo describe Stendhal: \u00abAbsorto en la contemplaci\u00f3n de la belleza sublime, la ve\u00eda de cerca, la tocaba por as\u00ed decir. Hab\u00eda alcanzado este punto de emoci\u00f3n en que se encuentran las sensaciones celestes inspiradas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de la Santa Croce, me lat\u00eda con fuerza el coraz\u00f3n; sent\u00eda aquello que en Berl\u00edn denominan nervios; la vida se hab\u00eda agotado en m\u00ed, andaba con miedo a caerme\u00bb.5 \u00a0 NO CONFUNDIR EMOCI\u00d3N CON SENTIMIENTO Cuando las emociones responden a un sistema complejo de creencias y se integran en un modo de ser habitual, constituyen un grado m\u00e1s complejo de emotividad: hablamos entonces de sentimientos. Son un modo emocional m\u00e1s estable y por lo mismo, m\u00e1s profundo, m\u00e1s libre y m\u00e1s humano. Podr\u00eda decirse que hay un referente afectivo adecuado a cada operaci\u00f3n humana, desde el apetito y la sensibilidad hasta la unidad espiritual del hombre libre. Por su relaci\u00f3n con la estimaci\u00f3n, las emociones suelen ser positivas hacia lo que se aprecia o negativas contra lo que se rechaza. Permiten que la persona se implique en un entorno y tome postura respecto a \u00e9l, y este sistema funciona desde su sentido b\u00e1sico de supervivencia hasta la revelaci\u00f3n de su mundo espiritual. Sin embargo, a los humanos no s\u00f3lo nos afecta la realidad pura, nos dejamos seducir y enga\u00f1ar voluntariamente por un entorno ficticio y por lo que","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Coloquio_04_principal.jpg"}