{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Fracaso, elemento de una estrategia exitosa","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"4lGhHWTdE6\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/07\/02\/fracaso-elemento-de-una-estrategia-exitosa\/\">Fracaso, elemento de una estrategia exitosa<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/07\/02\/fracaso-elemento-de-una-estrategia-exitosa\/embed\/#?secret=4lGhHWTdE6\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Fracaso, elemento de una estrategia exitosa&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"4lGhHWTdE6\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con m\u00e1s inteligencia. Henry Ford \u00a0 La afamada frase \u00abRoma no se hizo en un d\u00eda\u00bb describe el arduo trabajo que demanda la b\u00fasqueda del \u00e9xito, donde siempre hay subidas y bajadas. En el mundo de los negocios pareciera que los errores son tab\u00fa, sin embargo, s\u00f3lo las empresas que han sufrido alguna derrota tienen la oportunidad de perfeccionar un plan y convertir el error en elemento de una estrategia para mejorar, no para culpar, castigar o fracasar. \u00a0 Los negocios fracasan todo el tiempo. La lista de compa\u00f1\u00edas con futuro prometedor que sucumbieron por diversos factores es extensa. Tenemos los casos de Enron, Polaroid, Delorean Motor Company, Pan Am, Woolworth, IndyMac, etc\u00e9tera. Sin embargo, la lista de empresas que sobrevivieron a las peores crisis tambi\u00e9n es grande. Tal vez sea momento de prestar atenci\u00f3n, no s\u00f3lo a aquellos modelos de negocio que han demostrado asombrosas estrategias para salir adelante y alcanzar el \u00e9xito a largo plazo, sino tambi\u00e9n a aquellos que aprovecharon lo que en apariencia era un fracaso inminente como la mejor oportunidad en la vida de su empresa. Podr\u00edamos empezar por preguntarnos, \u00bfqu\u00e9 constituye realmente un fracaso? Contrario al \u00e9xito, parecer\u00eda que fracasar ser\u00eda no alcanzar un resultado esperado. La palabra proviene del italiano fracassare, y si se rastrea su ra\u00edz latina podr\u00eda decirse que se compone de los verbos frangere (romper) y quassere (hacer pedazos).1 Independientemente del significado etimol\u00f3gico de la palabra, todos comprendemos que fracasar es algo doloroso y dif\u00edcil de afrontar. Posiblemente fracasar sea el miedo con el que cientos de personas se levantan todos los d\u00edas. A nivel personal, sobrevivir a la frustraci\u00f3n que implica no llevar a cabo un proyecto profesional supone enfrentar una crisis. Por otro lado, en el \u00e1mbito empresarial, \u00abfracasar\u00bb es sin\u00f3nimo de ruina absoluta personal2 y econ\u00f3mica. En el mundo de los negocios equivocarse no est\u00e1 permitido, no es una opci\u00f3n. Pero s\u00ed es una realidad inevitable, y m\u00e1s importante a\u00fan: es un requisito para el \u00e9xito. \u00a0 EL MIEDO A EQUIVOCARSE: ESPERANZA Y TEMOR Antes de hablar sobre el fracaso empresarial tal vez sea conveniente analizar brevemente c\u00f3mo es que ocurre la frustraci\u00f3n de proyectos a nivel personal. Todos nos proponemos alcanzar determinados objetivos en los distintos \u00e1mbitos de la vida (familiar, emocional, financiero, de salud, profesional), y tan s\u00f3lo vislumbrar la falta de realizaci\u00f3n de los mismos puede generar temor y sufrimiento. Posiblemente sea un buen momento para reflexionar sobre la actitud que adoptamos cuando obtenemos resultados inesperados o cuando el objetivo que perseguimos nos parece demasiado inasequible o dif\u00edcil de alcanzar, de manera que decidimos interrumpir el curso de acci\u00f3n que en un principio nos llevar\u00eda a conseguir lo que queremos. Consideremos pues el primer caso: lidiar con el hecho de no obtener lo que se pretend\u00eda. En realidad parece que no existen muchas opciones para responder ante este supuesto fracaso, pues, o se corrigen las aspiraciones y estrategias que resultaron ser equivocadas, o se elige caer en la desesperaci\u00f3n y el abatimiento.\u00a0 Cuando decidimos hacer algo, como por ejemplo, fundar un negocio, decidimos ponernos a trabajar y a hacer lo necesario para lograr que la idea tenga \u00e9xito, debido a que a nuestra acci\u00f3n subyace la esperanza de que nuestro plan se lleve a cabo. Por otro lado, nadie espera algo que se puede conseguir inmediatamente, pues lo que distingue a la esperanza es precisamente que se fundamenta en el futuro; no es una pasi\u00f3n que se refiera a algo que ya se posee.3 Nadie espera tampoco conseguir algo que en primera instancia considera imposible. Es por esto que cuando alguien decide emprender alg\u00fan proyecto, lo hace con la esperanza de que en efecto sus planes funcionar\u00e1n. Pero la experiencia nos demuestra que no siempre es as\u00ed. Toda esperanza se destruye cuando las cosas no salen de acuerdo con el plan inicial. Por lo tanto, regresamos a tener en cuenta las reacciones planteadas en un principio: o respondemos con audacia corrigiendo lo que sali\u00f3 mal, o dejamos que la tristeza del fracaso nos consuma. Exploremos el segundo caso: cuando lo que queremos conseguir nos parece demasiado dif\u00edcil e imposible de alcanzar. \u00bfA qu\u00e9 realidad responde el hecho de que consideremos que nuestros planes saldr\u00e1n mal? Podemos observar que sucede algo opuesto a aquella situaci\u00f3n en la que esperamos que nuestros planes se lleven a cabo. A diferencia de la esperanza que mira a un bien futuro que, aunque arduo es posible, el temor es la pasi\u00f3n que mira al mal futuro.4 Arist\u00f3teles dice en el segundo libro de su Ret\u00f3rica que el temor \u00abproviene de la imaginaci\u00f3n de un mal futuro que destruye o contrista\u00bb. Cuando pensamos que somos incapaces de obtener lo que queremos o que tenemos miedo de fracasar inminentemente, podemos decir que s\u00f3lo ocurre una cosa: abandonamos el proyecto. El temor excesivo paraliza, perturba la raz\u00f3n. Parece que no hay m\u00e1s qu\u00e9 hacer cuando el miedo a fracasar se apodera de nosotros. Por lo tanto, es posible concluir que en ambos casos, la tristeza y el temor impiden continuar con cualquier intento de realizar algo. Por otro lado, podemos esperar un resultado que termine por frustrarse, pero tambi\u00e9n observamos que existe una salida a esa crisis: caer en la cuenta de qu\u00e9 es lo que sali\u00f3 mal y por qu\u00e9, para volver a intentar el plan de diferente manera. Cuando un plan se frustra violentamente, por lo general, tambi\u00e9n se abandona y se cambia por otro, pues como se apunt\u00f3, nadie espera alcanzar lo que no puede. Es por todo esto que parecer\u00eda que equivocarse brinda la oportunidad de perfeccionar un plan. \u00a0 LA NECESIDAD DE FRACASAR As\u00ed como hay quienes intentan sobrevivir con p\u00e1nico ante la idea de fracasar, existen aquellos que no se paralizan ante sus errores: los emprendedores. Toda empresa exitosa comenz\u00f3 con alguien que quer\u00eda innovar y que jam\u00e1s consider\u00f3 que triunfar era imposible. El libro publicado en 2011 por Harvard Business Review Press, El ADN","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_principal.jpg"}