{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"Diosas itinerantes. La plastificaci\u00f3n del deseo","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"oHCMs6D8vn\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/07\/02\/diosas-itinerantes-la-plastificacion-del-deseo\/\">Diosas itinerantes. La plastificaci\u00f3n del deseo<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/07\/02\/diosas-itinerantes-la-plastificacion-del-deseo\/embed\/#?secret=oHCMs6D8vn\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Diosas itinerantes. 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This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Prefiero ser inteligente que una actriz de cine. Natalie Portman \u00a0 El pseudo igualitarismo panfletario guillotin\u00f3 a los reyes y nos arrebat\u00f3 los modales corteses; aunque nos dej\u00f3 la inequidad, la pobreza, y una buena dosis de pataner\u00eda disfrazada de \u00abnaturalidad\u00bb y \u00abespontaneidad\u00bb. Aunque nuestras rep\u00fablicas se quedaron sin cortes principescas, el glamour y las pretensiones aristocr\u00e1ticas entran a nuestras ins\u00edpidas democracias por la carpeta roja de los espect\u00e1culos. (Y que conste que soy un socialdem\u00f3crata convencido). En esta sociedad profundamente secularizada y supuestamente democr\u00e1tica, en la que las religiones no son m\u00e1s que el prototipo de una ONG, \u00bfqui\u00e9nes son nuestros dioses? La industria cinematogr\u00e1fica, para la tranquilidad espiritual de mis amigos posmodernos, se ha convertido en una f\u00e1brica de princesas y diosas. Hoy les rendimos culto a Natalie Portman y Kim Kardashian. Ayer nos hincamos ante Greta Garbo, Mar\u00eda F\u00e9lix y Liz Taylor. La \u00abdiva\u00bb ha venido a llenar el vac\u00edo que dejaron las reinas, las santas y las diosas. El t\u00e9rmino \u00abdiva\u00bb no puede ser m\u00e1s elocuente; divus significa \u00abdivino\u00bb en lat\u00edn. \u00bfQu\u00e9 es una diva? Una mujer extremadamente femenina (valga la inapropiada expresi\u00f3n machista), que por su sola belleza controla a los varones de un plumazo: \u00abWhatever Lola wants, Lola gets\u00bb, cantaba, y con raz\u00f3n, la genial Ella Fitzgerald. No por esto hay que confundir a la diva con una femme fatale. La diva es m\u00e1s sutil, m\u00e1s elegante. Ante la femme fatale, uno sucumbe; ante la diva, se embelesa. A \u00e9sta le basta su pura presencia para ejercer un m\u00e1gico influjo. Esta aura divina est\u00e1 inspirada mitol\u00f3gicamente en el remoto juicio de Paris, el joven pr\u00edncipe que sucumbi\u00f3 a la belleza Afrodita. El merequetengue acab\u00f3 en la Guerra de Troya. Pero \u00e9ste es otro cuento. Hist\u00f3ricamente, el proceso de deificaci\u00f3n de las artistas se remonta al espect\u00e1culo oper\u00edstico del S. XIX. En aquella \u00e9poca, la diva no era sino la prima donna; es decir, la soprano con el protag\u00f3nico. Esta figura sobrevivi\u00f3 hasta el S. XX; la ostent\u00f3, con inclemencia, la inigualable Mar\u00eda Callas. Pero las cosas poco a poco cambiaron y Hollywood empez\u00f3 a monopolizar la producci\u00f3n de las divas. Ni siquiera el despreciable Tercer Reich pudo resistir la tentaci\u00f3n de producir sus propias divas. Para contrarrestar la hegemon\u00eda estadounidense, los ide\u00f3logos nazis inventaron su diva aria a manera de resistencia cultural y propagand\u00edstica. \u00a0 LA ABEJA REINA \u00bfCu\u00e1l es la l\u00f3gica detr\u00e1s del endiosamiento de una artista o celebridad? Seg\u00fan la sociolog\u00eda, en todo grupo humano una mujer ejerce un rol dominante frente al resto de su competencia femenina.1 Tanto en las pasarelas de Hollywood como en esos remedos de nuestra preparatoria, alguien tiene que ser la \u00ababeja reina\u00bb. Este status femenino de poder se da en mujeres especialmente privilegiadas por su belleza, riqueza o talento. Se caracterizan por ser arrogantes, agresivas y por acaparar el odio de sus cong\u00e9neres. La abeja reina es an\u00e1loga al \u00abmacho alfa\u00bb; el macho que somete al resto de los varones y que pretende apropiarse de las mujeres m\u00e1s bellas. Cualquier profesor con experiencia en secundaria y en bachillerato conoce estos personajes con pretensiones de \u00abmacho alfa\u00bb y de \u00ababeja reina\u00bb. Son, ordinariamente, individuos proclives a acosar a sus compa\u00f1eros. El acoso escolar suele estar, por ello, asociado a este impulso animal de apropiarse de un territorio y una manada. Los seres humanos somos esencialmente mim\u00e9ticos, o sea, copiones. Queremos poseer lo que los dem\u00e1s tienen, por el simple hecho de que ellos lo tienen (como cuando de ni\u00f1os nos arrebat\u00e1bamos el mismo juguete, aunque hubiera muchos iguales). Todos luchan por poseer o parecerse a una diva. Joseph Goebbels, el atroz propagandista nazi, lo supo. Astutamente se aprovech\u00f3 del aura de las divas con un prop\u00f3sito pol\u00edtico. Zarah Leander, su obra maestra, le sirvi\u00f3 para propagar desde el cine una visi\u00f3n elitista de la sociedad; algo as\u00ed como Bridget von Hammersmark en Bastardos sin gloria. \u00bfSe acuerdan? Las divas, objeto universal de deseo, son un poderoso instrumento pol\u00edtico. \u00a0 \u00bfLAS ESTRELLAS NO TIENEN EDAD? Norma Desmond, la diva venida a menos en El ocaso de una estrella de Billy Wilder, declara en cierto momento de la pel\u00edcula: \u00abLas estrellas no tienen edad, \u00bfcierto?\u00bb La pregunta, sin embargo, no es m\u00e1s que una patada de ahogado. Para ese momento, Norman Desmond ya vio pasar sus d\u00edas de gloria, y s\u00f3lo sobrevive en la memoria de unos pocos. No se da cuenta de que la din\u00e1mica propia de los tabloides y el cine es producir diosas desechables. \u00bfQu\u00e9 es lo que permanece? El aura divina, que se traspasa a la nueva diva. Se trata del \u00abcapitalismo art\u00edstico\u00bb, en palabras de Gilles Lipovetsky. El mercado nos seduce una y otra vez. Toma ocasionalmente la forma de Grace Kelly, Lady Di o Kate Middleton; el nombre da igual. Lo importante es capitalizar el deseo para incentivar el consumo. \u00bfY no es cierto que todos quisi\u00e9ramos desentendernos de los asuntos ordinarios, para s\u00f3lo cultivar nuestra belleza y glamour? Me temo que todos hemos anhelado alguna vez la felicidad de los pr\u00edncipes y princesas de Disney; en versi\u00f3n de adultos, claro est\u00e1. \u00a0 TROPHY WIFE Al margen del uso econ\u00f3mico o ideol\u00f3gico de la diva, \u00bfc\u00f3mo repercute su imagen? Me atrevo a pensar que la diva, como un modelo de vida, incentiva la cosificaci\u00f3n de la mujer. En ingl\u00e9s hay una expresi\u00f3n muy socorrida, \u00abTrophy Wife\u00bb, que pone en el mismo status a la esposa y a un coche de lujo. Ambos son un signo del \u00e9xito: trofeos. Lo alarmante, sin embargo, es que algunas mujeres no se sienten ofendidas por el t\u00e9rmino. Al contrario, ciertas mujeres aspiran, de hecho, a ese status. En internet abundan los consejos para convertirse en una esposa-trofeo.2 La divinizaci\u00f3n de la mujer implica un itinerario, pero ya est\u00e1 al alcance de una tarjeta de cr\u00e9dito. Las mujeres se pelean por ser la \u00ababeja reina\u00bb, muchas veces a costa de su propia dignidad. La esposa-trofeo y la diva son dos variaciones del mismo tema, la mujer a","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_Zagal_01_original.jpg"}