{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Rafael Arce Gargollo","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/rafael-arce-gargollo\/","title":"La m\u00fasica puerta de lo invisible","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"GTsJM9TxSV\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/05\/12\/la-musica-puerta-de-lo-invisible\/\">La m\u00fasica puerta de lo invisible<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/05\/12\/la-musica-puerta-de-lo-invisible\/embed\/#?secret=GTsJM9TxSV\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La m\u00fasica puerta de lo invisible&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"GTsJM9TxSV\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Escuchar la pieza favorita llena el alma y modifica o complementa el estado de \u00e1nimo. En \u00faltima instancia, la m\u00fasica mueve nuestro interior y la emoci\u00f3n que suscita es com\u00fan a todos los seres humanos, es por ello que el arte sonoro nos hace m\u00e1s emp\u00e1ticos, mejores personas y nos eleva a terrenos de mayor altura espiritual. \u00a0 Te dar\u00eda el regalo de la m\u00fasica para que pudieses conocer tu propia alma. Betty Kingsley Hawkins \u00a0 \u00a0 Mi primer contacto con la m\u00fasica fue muy familiar, desde los siete a\u00f1os de edad. Sucedi\u00f3 en casa, en lo que llam\u00e1bamos el despacho de pap\u00e1, refugio de m\u00fasica y libros que le daban a \u00e9l \u2013autodidacta del viol\u00edn- un merecido sosiego luego de una semana agotadora. Lo mejor de la habitaci\u00f3n estaba frente al escritorio: un tocadiscos de tapas negras. Pap\u00e1 nos ense\u00f1\u00f3 a mis hermanos y a m\u00ed a usarlo: \u00abCon mucho cuidadito, \u00bfeh?\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 al explicarnos c\u00f3mo bajar el brazo de la aguja para no rayar los discos. Por esa \u00e9poca, gracias al t\u00edo Miguel tuvimos prestado por a\u00f1os un piano Steinway caf\u00e9 de media cola. Si el tocadiscos me cautiv\u00f3, el piano me hizo descubrir, dicho con una frase popular: \u00abDe aqu\u00ed soy\u00bb. \u00bfC\u00f3mo lo hizo? Sin saber que as\u00ed se llamaba ni poder describirla, viv\u00ed una constante experiencia est\u00e9tica, algo que entend\u00ed mucho mejor con los a\u00f1os y los libros, cultivando muchas obras de la buena m\u00fasica, por casi medio siglo. La m\u00fasica es como el firmamento: descubres una estrella y a su lado otras m\u00e1s brillantes a\u00fan\u2026 y no acabas. \u00a0 SI NO TE EMOCIONAS, NO ERES HUMANO El hombre tiene por naturaleza un espacio de libertad interior: su capacidad de contemplar y gozar las cosas bellas. Esta sensibilidad var\u00eda en cada persona, pero siempre se posee y est\u00e1 \u00edntimamente unida a la capacidad de conocer la verdad y tender hacia lo bueno. Es plenamente humano vibrar y emocionarse, aunque sea poco, ante el silencioso esplendor de un paisaje, la expresi\u00f3n de un retrato art\u00edstico, el ritmo y cadencia de una poes\u00eda, o la armon\u00eda y fuerza arrolladora de una melod\u00eda. Quien no dice o piensa: \u00abesto es bello\u00bb, poco se distingue del animal, que s\u00f3lo gusta las cosas y tiende hacia ellas, las apetece y devora por instinto. Al ser humano, m\u00e1s que gustarle algo es atra\u00eddo por la belleza misma de las cosas, y s\u00f3lo as\u00ed comprende mejor la realidad; entiende \u2013sin saber c\u00f3mo\u2013 que esa belleza entra en sinton\u00eda con sus anhelos y sentimientos. Lo mismo le sucede al asomarse al fondo del coraz\u00f3n de sus semejantes, ve m\u00e1s adentro. La capacidad de experimentar lo bello es un extra de la inteligencia, m\u00e1s \u00abantenas\u00bb para captar la realidad. Quien no desarrolla la capacidad de experimentar lo est\u00e9tico, s\u00f3lo advierte fr\u00edamente elencos de datos duros, noticias aisladas, reacciones humanas, mecanismos cibern\u00e9ticos, realidades desconectadas del resto. Termina por sobrevivir en un nivel inferior de conocimiento. Emocionarnos ante lo bello nos concede, de golpe, una comprensi\u00f3n profunda del ser de las cosas y personas, percibir sentimientos propios y ajenos, nos hace cargo de un problema humano, y m\u00e1s\u2026. Por tanto, ser\u00eda un crimen desde\u00f1ar la urgente necesidad de formar \u00abpara gozar de lo bello\u00bb desde la m\u00e1s temprana edad de los ni\u00f1os. S\u00f3lo as\u00ed comprender\u00e1n lo m\u00e1s importante de la vida, ya que \u00ablo esencial es invisible a los ojos\u00bb.1 Conozco un ejemplo vivo y sencillo de formaci\u00f3n est\u00e9tica en un jard\u00edn de ni\u00f1os. La maestra avis\u00f3 a los peque\u00f1os que comenzar\u00eda la clase de m\u00fasica y les pidi\u00f3 que se recostaran en colchonetas y cerraran los ojos. Les puso la versi\u00f3n coral Jesu, Joy Of Man\u2019s Desiring BWV 147 de Johann Sebastian Bach. Al terminar, la profesora indic\u00f3: \u00ab\u00a1Abran los ojos!\u00bb y descubri\u00f3 a un peque\u00f1o con el rostro ba\u00f1ado en l\u00e1grimas. Ella le pregunt\u00f3 qu\u00e9 le suced\u00eda, a lo que el ni\u00f1o respondi\u00f3 con un \u00abno s\u00e9\u00bb. En ese sal\u00f3n de clases se consigui\u00f3 que el peque\u00f1o alcanzara una experiencia est\u00e9tica, aquella m\u00fasica sublime le ense\u00f1\u00f3 algo invisible, nuevas sensaciones vibraron por dentro, sus sentimientos conectaron con nostalgias profundas, ansias de bien, verdad, infinito o de Dios. No sabemos. Lo seguro es que a esa semilla sembrada se sumar\u00e1n otras miles y, sin duda, dar\u00e1n fruto a su tiempo. \u00a0 \u00abESAS COSAS NO SIRVEN PARA NADA\u00bb Se cree que la vida trepidante de hoy hace casi imposible gozar de experiencias est\u00e9ticas, por todos lados se escuchan frases como: \u00abPara eso no tengo tiempo, hay cosas m\u00e1s importantes\u00bb. El gusto por lo bello se asocia injustamente a lo sentimental, bohemio, cursi, poco varonil\u2026 en resumidas cuentas, se considera como algo inferior. El mundo racionalista en el que vivimos \u2013lo notaba agudamente Benedicto XVI\u2013, se remonta al siglo XVIII, que despreci\u00f3 los sentimientos por considerarlos inferiores y poco manejables por la raz\u00f3n. Casos como un crimen pasional o un adulterio por motivos de enamoramiento eran los ejemplos t\u00edpicos. La hip\u00f3tesis fue demasiado lejos, pues al desde\u00f1ar los sentimientos y las emociones se hizo menos humano al hombre. Esto explica la escasa cultura en que vivimos, rodeados de lenguaje zafio, pocos o nulos sentimientos, gulas de gourmet, ansiosos ataques de compras, adicci\u00f3n al sexo, a las redes sociales y a los ciber-chismes. Nuestro entorno es un espacio de seres an\u00f3nimos, deshumanizados, aislados, crueles y de mirada de corto alcance. Nuestra cultura, ansiosa de prisas y resultados inmediatos, rechaza dedicar tiempo a escuchar una sinfon\u00eda, leer en silencio una hora, tocar un instrumento, zambullirse en una poes\u00eda, visitar un museo y perderse \u00abpasivamente\u00bb en maravillas del arte, porque se piensa que \u00abesas cosas no sirven para nada\u00bb. Las necesidades biol\u00f3gicas son propias del mundo animal, por esa raz\u00f3n se encuentran en el piso m\u00e1s bajo de la antropolog\u00eda. Los griegos antiguos afirmaban que el ser humano fue dise\u00f1ado racional y erecto, no como los rumiantes: irracionales, inclinados siempre y con el hocico pegado a la pastura el d\u00eda entero, por eso no contemplan las nubes o la luna","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/IS337_Miscelanea_01_original.jpg"}