{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Fernando Galindo","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/fernando-galindo\/","title":"La ciudadan\u00eda en M\u00e9xico \u00bfAmanecer u ocaso?","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"SU4i0ohiDk\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/\">La ciudadan\u00eda en M\u00e9xico \u00bfAmanecer u ocaso?<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/embed\/#?secret=SU4i0ohiDk\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La ciudadan\u00eda en M\u00e9xico \u00bfAmanecer u ocaso?&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"SU4i0ohiDk\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"No es f\u00e1cil ser ciudadano en una sociedad que vive una guerra no declarada y, en ese contexto, tampoco es f\u00e1cil ser agente de cambio. Se avecinan d\u00edas m\u00e1s duros, dice el autor, pero hay que permanecer firmes y construir un refugio a trav\u00e9s de eso que llamamos cultura que nos permita sobrellevar el invierno y preparar el renacer. Es sorprendente la gran homogeneidad que existe en el presente entre el discurso acad\u00e9mico y el intelectual sobre la ciudadan\u00eda en M\u00e9xico, y la poca relevancia que ese discurso ejerce sobre nuestra vida cotidiana y nuestras instituciones pol\u00edticas. En el papel, pr\u00e1cticamente todos estamos de acuerdo en que es indispensable rescatar o reinstaurar el estado de derecho, promover la transparencia y rendici\u00f3n de cuentas en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes, resanar el tejido social, aliviar la pobreza que padecen millones de mexicanos, combatir cualquier forma de discriminaci\u00f3n, eliminar la violencia intrafamiliar y detener al crimen organizado. Y que para lograr esto, lo m\u00e1s importante es la educaci\u00f3n en la cultura democr\u00e1tica y en la defensa de los derechos humanos. Ciertamente existen a\u00fan posiciones extremas que rechazan pilares de la democracia como los derechos humanos o la idea de la libertad de prensa, por considerarlas nociones burguesas al servicio de la clase empresarial occidental. La extrema izquierda desconf\u00eda de la democracia porque le parece demasiado respetuosa de los derechos individuales, y del individuo en general. Para los ultras de izquierda la democracia es demasiado lenta en sus procesos reivindicatorios de justicia social, y demasiado suave en la sanci\u00f3n de los due\u00f1os del capital. Tambi\u00e9n la extrema derecha desconf\u00eda de la democracia por ser demasiado \u00ablaxa\u00bb en costumbres, sobre todo sexuales, o bien, por ser demasiado incluyente, porque s\u00ed, todos somos iguales, pero hay unos m\u00e1s iguales que otros. Estas posiciones extremas sin embargo no suelen tener ecos m\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1mbitos de los fervorosos creyentes de las ideolog\u00edas. Creyentes que afectan a toda democracia, no s\u00f3lo a la mexicana. \u00a0 GROTESCA DISPARIDAD Lo que s\u00ed llama la atenci\u00f3n, es la notoria disparidad entre este discurso de los derechos humanos y las libertades civiles, y la realidad del ejercicio arbitrario del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico que padecemos los mexicanos, sumado a la amenaza permanente del crimen organizado y del crimen freelance: de todos aquellos que, cuando pueden, roban y abusan de los dem\u00e1s, quiz\u00e1 no pongan en peligro la vida de nadie, pero s\u00ed vuelven miserable la vida de muchos. \u00bfC\u00f3mo se explica que el discurso tan loable y tan sensato sobre la democracia discurso que se predica lo mismo en aulas, que en estudios de televisi\u00f3n y en numerosas publicaciones del pa\u00eds sea tan irrelevante? \u00bfA qu\u00e9 se debe la grotesca disparidad entre lo que decimos y lo que vivimos y sufrimos en las calles? Sin \u00e1nimo exhaustivo se pueden se\u00f1alar tres grandes grupos responsables de esta disparidad. En primer lugar, por supuesto, los pol\u00edticos, los de los partidos pol\u00edticos, que ocupan cargos de representaci\u00f3n popular; los que nos fastidian cada elecci\u00f3n con espectaculares en calles, carreteras, paradas de autob\u00fas y hasta en el Metro con sus rostros, sus nombres y alg\u00fan eslogan m\u00e1s o menos ocurrente, m\u00e1s o menos trillado. En segundo lugar, tenemos la culpa los acad\u00e9micos, intelectuales y periodistas de medio pelo y de pelo largo. Quienes hemos hecho del hablar sobre la pol\u00edtica un modo de ganarnos la vida. En tercer lugar tiene la culpa la ciudadan\u00eda, los que gustan nombrarse a s\u00ed mismos \u00abciudadanos de-a-pi\u00e9\u00bb (as\u00ed, con acento en la e), aquellos que ni hacen pol\u00edtica, ni viven de ella (sino de un trabajo decente) ni escriben, ni se pronuncian p\u00fablicamente sobre pol\u00edtica. \u00a0 EL DEPORTE NACIONAL DE LA CR\u00cdTICA De entrada, la clase pol\u00edtica se ha dedicado durante d\u00e9cadas a desprestigiar sistem\u00e1ticamente la misma pol\u00edtica. Sobre todo a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas de corrupci\u00f3n, esc\u00e1ndalos, dispendio, ineptitud y en general de mal gobierno y mal uso del poder p\u00fablico y las facultades y privilegios que conlleva. En los \u00faltimos a\u00f1os (desde poco antes de la primera transici\u00f3n y el arribo del PAN al poder ejecutivo) han desprestigiado a la pol\u00edtica a trav\u00e9s de las ma\u00f1as nefastas y generalizadas del llamado \u00abmarketing pol\u00edtico\u00bb ese hijo bastardo de la pol\u00edtica que naci\u00f3 con la propaganda sovi\u00e9tica y nazi, les ha ense\u00f1ado que lo importante no es el \u00abser\u00bb sino el \u00abaparecer\u00bb. Ad intra, en los war rooms de las campa\u00f1as de aire y de tierra los gur\u00fas del marketing pol\u00edtico refritean y caricaturizan las ideas de pensadores como Maquiavelo o repiten frases como la del militar prusiano Carl von Clausewitz (\u00abla guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u2026\u00bb). Ad extra, en sus omnipresentes anuncios electoreros y en las palabras que ponen en boca de sus clientes, los marketeros se sirven sin empacho de todos los conceptos en boga para pensar la pol\u00edtica: \u00abempoderamiento\u00bb, \u00abigualdad de oportunidades\u00bb, \u00abderechos culturales\u00bb, \u00abequidad\u00bb, \u00abrendici\u00f3n de cuentas\u00bb, \u00abfederalismo\u00bb y claro, \u00abciudadan\u00eda\u00bb. Nada, ni la noci\u00f3n de justicia social, ni la tan humana virtud de la esperanza escapa a la mordaz lengua de los marketeros pol\u00edticos dispuestos a pervertir cualquier noci\u00f3n, con tal de ganar algunos votos para sus clientes y muchos pesos para su cuenta. No hace falta decir m\u00e1s de la clase pol\u00edtica. Criticar a nuestros pol\u00edticos es el deporte nacional. Esta costumbre tan nuestra es parte de nuestro problema. \u00a0 BIZANCIO EN LLAMAS Del lado de quienes hemos hecho del hablar y escribir sobre pol\u00edtica una forma de ganarnos la vida, nuestros errores cr\u00f3nicos tambi\u00e9n saltan a la vista. Por una parte nos hemos orientado demasiado a repetir y glosar el pensamiento pol\u00edtico de otras latitudes. Evidentemente es indispensable para cualquier propuesta seria de pensamiento pol\u00edtico tomar en cuenta a las grandes escuelas y tradiciones de pensamiento pol\u00edtico, sobre todo las que se cultivan en Europa y en Estados Unidos. Pero, a diferencia del pensamiento pol\u00edtico respecto otras \u00e1reas del conocimiento, las circunstancias particulares culturales, hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas de una sociedad, en este caso de","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/IS335_Coloquio_01_original-1024x658.jpg"}