{"version":"1.0","provider_name":"Revista ISTMO","provider_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023","author_name":"Revista ISTMO","author_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/","title":"P\u00e9rdida y duelo en las redes sociales","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ilXDJmrrsJ\"><a href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2014\/03\/10\/perdida-y-duelo-en-las-redes-sociales\/\">P\u00e9rdida y duelo en las redes sociales<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2014\/03\/10\/perdida-y-duelo-en-las-redes-sociales\/embed\/#?secret=ilXDJmrrsJ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;P\u00e9rdida y duelo en las redes sociales&#8221; &#8212; Revista ISTMO\" data-secret=\"ilXDJmrrsJ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"La tecnolog\u00eda ha cambiado todo, incluso la forma de lidiar con la muerte y sus rituales. A partir del siglo XX, la muerte se convirti\u00f3 en tab\u00fa, en asunto privado y los ritos funerarios deb\u00edan ser discretos. Es posible que las redes sociales ayuden a derribar ese rechazo que obstaculiza un duelo sano. La muerte es vida vivida, la vida es muerte que viene. Jorge Luis Borges Los innumerables cambios que traen consigo las redes sociales nos enfrentan tambi\u00e9n con una forma in\u00e9dita para asumir el sentido de la muerte y el duelo de sus deudos. Nadie escapa de la propia muerte ni del dolor que implica la p\u00e9rdida de un ser querido: muerte y duelo son fen\u00f3menos universales, inevitables e intransferibles. Su certeza nos acompa\u00f1a desde siempre, pero la forma de aceptarla o rechazarla y los ritos que la circundan, evolucionan a lo largo de los siglos y var\u00edan en las distintas culturas. \u00a0 REDES DE APOYO SOCIAL EN EL DUELO Ciertamente, el dolor no se puede transferir, pero se puede compartir. La forma en que se elabora el duelo depende de la singularidad de la persona, de su relaci\u00f3n con el fallecido y de las redes de apoyo con que cuente, pues existe la necesidad de compartir el dolor y recibir muestras de afecto y solidaridad. El apoyo social, emocional y material que se recibe, facilita las tareas a realizar en el proceso de duelo que termina con la aceptaci\u00f3n de la nueva realidad y la reconstrucci\u00f3n del sentido de vida que ampl\u00eda la capacidad de establecer nuevos v\u00ednculos. Las redes de apoyo social propician sentimientos de pertenencia, refuerzan la autoestima, ayudan a manejar las emociones ante la muerte, identifican en qu\u00e9 fase del duelo se encuentra la persona, permiten dar apoyo oportuno y estimulan la expresi\u00f3n de sentimientos de tristeza y temor ante el futuro. Siguiendo este principio ben\u00e9fico del apoyo social, las redes sociales en internet se han convertido en espacios id\u00f3neos para compartir los sentimientos ante la p\u00e9rdida de un ser querido. Mediante la interacci\u00f3n con varias personas, se va tomando conciencia de la propia realidad y se recibe compa\u00f1\u00eda y consuelo, lo que implica un soporte importante para quienes est\u00e1n en duelo. El doliente puede comunicarse o recibir mensajes de sus familiares y amigos en cualquier momento que lo requiera, sin importar tiempo o distancia; puede recibir mensajes de aliento, flores virtuales y compartir recuerdos, fotos o an\u00e9cdotas. Esto suele hacer m\u00e1s llevadero el proceso. \u00a0 RITOS Y PR\u00c1CTICAS FRENTE A LA MUERTE Como dijimos, las actitudes ante la muerte y la forma de expresar el duelo var\u00edan a trav\u00e9s de la historia. El soci\u00f3logo e historiador Philippe Ari\u00e9s\u00a0(1983), en El hombre ante la muerte\u00a0menciona diversas actitudes generales de la sociedad occidental, que a su vez, presentan diferentes modalidades de los ritos de duelo y luto. La primera y m\u00e1s antigua es la resignaci\u00f3n al destino colectivo; la familiaridad con la muerte era una forma de aceptar el orden de la naturaleza y puede resumirse en esta f\u00f3rmula: todos moriremos. La segunda actitud, a partir del siglo XII, introduce la preocupaci\u00f3n por la singularidad de cada individuo, y puede traducirse en otra f\u00f3rmula: la propia muerte. El momento de la muerte pasa a considerarse una gran prueba que definir\u00e1 el destino particular del alma del moribundo. El hombre en su lecho se prepara para morir rodeado de amistades y familiares. Se reconoce a s\u00ed mismo en su muerte. A partir del siglo XVIII, el hombre de las sociedades occidentales tiende a dar un sentido nuevo a la muerte. La exalta, la dramatiza, pretende que sea sobrecogedora. Pero, al mismo tiempo, ya no le preocupa tanto su propia muerte. Surge la muerte rom\u00e1ntica, ret\u00f3rica, que se podr\u00eda resumir en la f\u00f3rmula: la muerte del otro; el otro, cuya a\u00f1oranza y recuerdo inspiran en los siglos XIX y XX el culto a las tumbas y los cementerios. Desde fines de la Edad Media hasta el siglo XVIII, el duelo ten\u00eda doble finalidad. Por un lado obligaba a la familia del difunto a manifestar, al menos durante cierto tiempo, un dolor que no siempre experimentaba. Por otro, buscaba preservar al sobreviviente sinceramente afectado contra los excesos de su pena. Le impon\u00eda cierto tipo de vida social donde la pena pod\u00eda liberarse sin superar los l\u00edmites fijados por las convenciones. En el siglo XIX esos l\u00edmites convencionales dejaron de respetarse y el duelo se despleg\u00f3 con ostentaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las costumbres. Esta exageraci\u00f3n del duelo significa que los sobrevivientes aceptan con mayor dificultad que antes la muerte del otro. La muerte temida ya\u00a0 no es la propia sino la del otro. \u00a0 MEDICADA, ESCONDIDA Y SOLITARIA Llegamos as\u00ed al siglo XX en el que se da el giro hacia la gran negaci\u00f3n de la muerte y la eliminaci\u00f3n del duelo. Es importante ubicar que este vuelco se origin\u00f3 en Norteam\u00e9rica y la Europa del Noroeste. Entre las causas se ubica el proceso de industrializaci\u00f3n y capitalismo que se desarroll\u00f3 en estas zonas y luego se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses de Occidente. Los avances cient\u00edficos-t\u00e9cnicos tambi\u00e9n inciden en el modo de morir en la actualidad: en el hospital y a solas, forma totalmente opuesta a la ceremonia ritual donde el moribundo presid\u00eda su muerte rodeado de familiares y amigos. De acontecimiento social la muerte pas\u00f3 a convertirse en hecho privado. Los ritos funerarios tambi\u00e9n se modificaron, ahora han de ser discretos para evitar expresar las emociones; el luto, como manifestaci\u00f3n externa del duelo, se rechaza y desaparece. Cuando un duelo se prolonga, se suele medicar al doliente para que se recupere lo antes posible, el proceso de duelo se pretende sustituir por medicamentos. As\u00ed, la muerte y todo lo que la recuerda, se convierten en tab\u00fa del siglo XX; ante la muerte de los dem\u00e1s: silencio e indiferencia social. La vida tiene que seguir, ni el difunto ni sus deudos afectan la continuidad de la vida social. Al moribundo se le oculta la gravedad de su enfermedad","thumbnail_url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image01-300x210.jpg"}